Estoy nerviosa, no sé por qué, pero lo estoy. No es la primera vez que hablo con Lanie de mi vida personal, hace nada hablamos sobre él y sobre lo que siento, pero ahora todo ha cambiado. Voy a decirle que estamos juntos, que lo quiero, que lo necesito. Solo lo he admitido delante de Alexis y fue fácil, espero que con Lanie sea igual.

La noto nerviosa y la entiendo. Hasta ahora siempre habíamos negado lo que sentíamos el uno por el otro, no engañábamos a nadie, ni siquiera a nuestras parejas, pero lo negábamos. Ahora empezaremos a contarlo, somos felices, ella está viva y estamos juntos, nos queremos, no hay nada que ocultar. Kate ya se lo ha contado a su padre y yo hablaré con madre en cuanto vuelva de los Hamptons, aunque ella se huele algo, mi madre es vieja pero no tonta, me mataría si oyera esto último… hoy cuando la he llamado y ha notado mi alegría se ha dado cuenta de que algo pasa, pero no le he dado detalles, prefiero decírselo cuando vuelva. El ruido de un cristal roto me distrae, Kate esta en el suelo, recogiendo los trozos de una copa rota, me agacho a su lado y la ayudo. –Lo siento…-Murmura. Cojo el cristal y lo dejo en la mesa, luego la atraigo hasta mi pecho, abrazándola, quiero que se calme. –Todo saldrá bien, es Lanie, conociéndola, nos dará un abrazo y luego querrá detalles. –Me sonríe agradecida y me da un corto beso en los labios. –Detalles que yo no pienso darle.

-Siempre puedes comentarle lo bueno que soy en la cama, para que se quede contenta. –Me rio y le miro divertida.-No se Castle, entonces querrá un análisis completo, ya sabes, cuantas veces, posturas, tus medidas…-He vuelto a dejarle con la boca abierta, le doy otro beso y voy a la cocina a tirar la copa rota. Me apoyo en la encimera y sonrío para mí misma, claro que será fácil, es Lanie, mi querida y gran amiga Lanie, la conozco, todo va a salir bien, además el estará aquí, lo haremos juntos.

Terminamos de poner la mesa mientras que la esperamos. Kate parece mucho más tranquila, me sonríe, me regala un beso de vez en cuando. Está muy guapa con unos vaqueros ajustados y una camiseta beige con un sugerente escote. Hoy no se ha puesto tacones, estamos en su casa y no tenemos previsto salir, lleva el pelo recogido en una bonita trenza lateral, que le sienta genial y despeja su cara, haciendo que resalte más sus increíbles ojos. Yo también voy cómodo, unos vaqueros y una camiseta granate, Kate me ha dicho que me sienta bien este look, mucho mejor que los trajes y la verdad es que estoy de acuerdo, me veo más joven. Ya está todo listo, el pollo termina de hacerse en el horno y la salsa de naranja está preparada, el vino está abierto para que se airee, ella me acerca una copa que yo acepto encantado. Bebo un poco y luego saco una bolsita del bolsillo de mi pantalón, tendiéndosela. Ella me mira sorprendida. –Ábrelo. –La animo.

Cojo la bolsita de terciopelo y la abro, una preciosa "A" cae en mi mano. Es de oro y tiene un diminuto diamante en la zona inferior derecha, fina y elegante, me encanta. Lo miro sin poder mediar palabra. –Ya sé que el honor de estar colgado de tu cuello le corresponde al anillo de tu madre, pero he pensado que podría compartirlo con nuestro "Always". –Lo dice un poco nervioso, teme que me niegue. Sonriendo me quito la cadena de la que cuelga el anillo y la abro. La "A" se desliza hasta chocar con el anillo, hacen una combinación rara, pero para mí es perfecta. Mi padre en mi muñeca como cuando era pequeña y me llevaba de la mano y mi madre fallecida y Rick cerca de mi corazón, perfecto. Vuelvo a ponerme la cadena y le miro, pidiendo su opinión. –Estás preciosa.

-Te quiero. –Me responde, me siento aliviado, ese anillo es sagrado para ella y temía que se enfadara, pero no lo ha hecho, al contrario, parece muy feliz e ilusionada. Nos besamos con lentitud pero el timbre nos interrumpe. –Empieza el show. –Murmura. Me siento en el sofá y espero a que ella abra, Lanie entra como un torbellino.

-¿Cómo te atreves a hacerme algo así, Katherine Beckett? Están a punto de matarte, renuncias, no me llamas, ¡¿Qué diablos te pasa?! Hola Castle. –Lo saluda distraídamente, como si no lo hubiera visto, sigue gritándome. -¿Sabes lo preocupada que he estado?, creí que te había pasado algo o que habías cometido alguna tontería, he estado a punto de llamar a los hospit… ¿Castle?, ¿Qué haces tu aqu…? –Mi amiga para de hablar, lo mira, me mira y repite la acción varias veces, luego me vuelve a mirar a mí. -¿Tu y…?

-Sí. –Kate afirma. Lanie me mira a mí. -¿Juntos?

-Sí. –Ahora responde él. A mi amiga parece que le va a dar un infarto. –Ay madre, no me lo creo, no me lo puedo creer, ¡siiiiiiiiiii! ¡ya era hora!, ¡por fin gano la apuesta! –Lanie se abalanza sobre mí y me dio un fuerte abrazo, sin dejarme respirar. –Lanie me asfixio… -Me suelta y me sonríe, luego hace lo mismo con Rick.-No sabéis lo feliz que soy, quiero detalles, ahora, todos.

Nos pasamos las siguientes horas hablando con ella, explicándole todo lo ocurrido el día anterior, excepto los detalles íntimos. Luego hablamos sobre Ryan y Esposito, no mencionamos nada de la renuncia, Lanie y yo estamos de acuerdo en que Kate debe pensarlo y ser ella la que saque ese tema cuando esté lista. Mientras que le enseña mi regalo suena mi móvil, es Alexis, voy hacia la habitación para contestar.

-Bueno, entonces dime, ¿eres feliz? –Kate sonríe y asiente y yo la creo, parece realmente feliz y emocionada y no me extraña, después de todo lo ocurrido. Pero hay algo que no me han contado… sonrió cruelmente y espero a que vuelva a la mesa.

No quiero ni pensar que se le ha ocurrido a mi amiga, pero esa sonrisa no me gusta nada, tengo un Pepito Grillo que me dice que la eche de casa, pero la pobre lleva cuatro años esperando este momento, voy a ser buena y dejarla disfrutar, al fin y al cabo ella fue la que me animó a decirle a Rick lo que siento. Cuando él se acerca a nosotras le susurro:-No seas muy mala, por favor. –Una mirada diabólica es toda la respuesta que me da.

-Bueno, ahora que ya me habéis contado todos los detalles dulces y románticos, creo que me merezco los detalles subiditos de tono ¿no? –Miro a Kate, que niega con la cabeza, la forense espera. –Lo siento Lanie, eso es privado. –Sé muy bien que no se va a dar por vencida, en efecto… –Oh venga, solo unas preguntitas y luego me voy. –Ambos negamos con la cabeza. –Bueno, en ese caso me quedaré aquí el resto del día… es una pena, seguro que se os ocurre como pasar la tarde sin mí…

Suspiro, Lanie es un encanto pero cuando quiere puede resultar insoportable y sé que no va a parar hasta que cedamos, miro a Rick que se encoge de hombros y miro a mi amiga con odio y resignación. –Pregunta.

No me imaginaba que fueran tan fáciles, pero mejor, así no perdemos el tiempo, voy a vengarme, por culpa de estos dos he perdido mucho dinero en las apuestas y ahora lo van a pasar mal, aunque sea por un ratito. Ella parece querer matarme así que mejor empiezo con Castle. –Dime Castle, ¿es Kate mejor que todas tus rubias? –Kate escupe el vino que acaba de tomar, Castle la mira a ella y luego me mira a mí. –Kate es maravillosa en ese sentido, mejor que ninguna. –El tío sabe lo que hace, me vuelvo hacia mi amiga. -¿Medidas? –Ahora es Castle el que se atraganta, Kate me mira desafiante. –Grande y no pienso decirte nada más. –No me conformo con eso, torturo un poco más al escritor. -¿Más grande que la de Josh?-Castle a mi lado la mira fijamente, ella parece cabreada y tarda en contestar. –Sí. –Asiento y me giro de nuevo hacia Castle que sigue mirándola. -¡Enhorabuena Castle! –El escritor no me responde, parece enfadado, se que el juego ha terminado. –Bueno, yo me voy ya y hacer el favor de cambiar esas caras, sabéis que lo hago para picaros. Créeme Castle, nunca la había visto tan feliz con un hombre, espero que seáis muy felices.

Lanie me da un beso y me mira pidiéndome disculpas, pero le sonrío, no estoy enfadada con ella. La acompaña hasta la puerta y me arrodillo a su lado, apoyando mi cabeza en sus piernas. -¿Qué he dicho?-Rick se levanta y empieza a llevar platos a la cocina, suspiro, está enfadado. –Rick no te enfades, sabes de sobra como es Lanie. –No contesta, se sienta en el sofá y me mira. -¿Por qué has tardado tanto en contestar?

-Porque no sabía si mentir o decirle la verdad. –Ahora sí que estoy cabreado, me dirijo a la puerta pero ella me detiene. -¿Qué quieres que te diga?, ¿que eres el mejor dotado de todos los hombres con los que he estado?, no Rick, no voy a mentirte, he estado con muchos hombres, pero con ninguno he sentido ni la mitad que lo que he sentido entre tus brazos, tú me haces sentir única y para eso no necesitas ser el mejor dotado, y me alegro de que sea así.-La miro sin entender. –Vamos Rick, tengo dos cicatrices horribles, mi escote no llama mucho la atención comparado con el de tus conquistas, no soy rubia… -La tengo que besar para que deje de decir tonterías. –Eres perfecta, la mujer más sexy e increíble que haya conocido jamás, no lo dudes.

-Rick, para mi eres perfecto de verdad, perdóname si te he ofendido. –Lo miro avergonzada, él me besa y me acaricia. –Me da igual ser el mejor de tu lista, me conformo con el ser el último y el que te haga feliz.