UN BREVE INSTANTE

…*…*.…*…*…..

Este capítulo fue modificado en su mayoría. Aunque la esencia del primero sigue. Solo fueron removidas escenas qué a mi parecer no me eran agradables y no cumplían con mis expectativas.

Cursiva: flash back – pensamientos.

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¡CORRAN! ¡SALGAN RAPIDO! ¡LLEVENSE A LAS MUJERES Y LOS NIÑOS!

¿Cómo había llegado a eso? Por donde volteara solo veía sangre, sufrimiento, llanto. Los cuerpos aún seguían moviéndose cuando él pasaba a su lado.

¡Había niños!

Niños, que lo miraban con sus pupilas dilatadas, inertes. Evadió los rostros que no pudo salvar por ir tras ella. Escuchaba explosiones y gritos a su alrededor. Eran muchos para poder auxiliar a todos.

Miraba de un lado a otro mientras corría desesperado.

Maldijo.

¿Cómo había llegado a eso?

Oh, sí, lo recordaba.

…*…*.…*…*…..

Bajó con precaución de aquella pila de piedras mal formadas. Una sonrisa aun adornaba su rostro pálido. Sin duda era ella, aunque con unos kilos de más, y ya no se veía tan devastada como la recordaba.

Dio un salto y corrió hasta caer en los brazos fornidos del peli-blanco, al cual tomó por sorpresa. Ella deposito un suave beso sobre su mejilla algo sonrojada por el acto público que mostraba. Él, solo atino a sonreír.

Yuria.. – se separó de ella a una distancia prudente sin poder continuar.

No digas más, ven – entrelazó sus dedos y lo jaló– tenemos muchas cosas que platicar. Katsu, encárgate de ellas y que nadie me moleste, estaré ocupada.

Caminaron entre el desfiladero a paso lento, pues las ráfagas de viento que subían violentamente entre los peñascos podían lanzar a una persona sin ningún problema a una muerte segura. La poca visibilidad y las rocas sueltas eran otro factor de riego.

Se sintió aliviado cuando entraron a una cueva algo angosta y muy oscura. Yuria, jaló su mano para que no detuviera el paso.

No te detengas, si te pierdes no podré encontrarte – le sonrió- estás cuevas son engañosas hasta para un Task, pero son útiles de refugio. Ningún soldado se adentra tanto, sólo si quiere encontrar una muerte segura y solitaria.

Zed siguió caminando, pues con semejante advertencia, lo que menos quería era terminar perdido en ese lugar. Examinó aquel sitio tan poco visible, le costaba mucho enfocar la vista, a lo que dedujo que a Yuria aquello no le causaba ningún impedimento. Se movía como si hubiera miles de antorchas incrustadas en las rocas. Si no fuera porque lo llevaba de la mano, ya hubiera tropezado innumerables veces. Hasta que por fin pudo ver luz.

Sabía que volveríamos a estar juntos– confesó y detuvo el paso – Nunca dude de nuestro encuentro. Ven, vamos

Sin soltar ningún momento su mano, volvió a jalarlo, conduciéndolo dentro de una tienda de campaña, algo más amplia que las otras que había podido ver más alejadas de ésta. Miró cada rincón de la que era su "casa", había papeles regados por doquier, espadas, lanzas y arcos.

Él se encontraba examinando con detenimiento cada detalle que lo rodeaba, hasta que sintió unos brazos a su alrededor.

Ha pasado mucho – susurró cerca de su oído.

Bastante, Yuria.

Ella tomó una distancia prudente del chico y volvió a sonreír.

Veo que te encuentras mucho mejor de lo que imagine – mencionó Zed.

Tú también te ves muy bien – aseguró coquetamente – debes tener mucha hambre ¿cierto? – acercó una bandeja de comida – no es mucho, pero saciara tu apetito. Mientras comes puedes platicarme.

El peli-blanco asintió.

Mis provisiones comenzaban a escasear – aceptó gustoso la comida que a su parecer se veía deliciosa – eso me tenía preocupado.

Me da gusto que llegaras antes que fuera yo la que te encontrara muerto – ambos sonrieron.

Zed tomó un pedazo de pan y carne, o al menos eso parecía. Lo examinó.

Cuando salí a dar mis rondas, escuche tu voz gritándole a Katsu, creí que estaba escuchando mal. Debo ser sincera. Me sorprendió. Pero lo que más me intriga es ¿Por qué estás aquí?

Por obra del destino – fue toda su respuesta.

Creo que necesitare más que eso, Zed.

El chico suspiró.

Es mucho más complicado que eso, Yuria.

¿Fueron atacados? – preguntó intrigada, pues el chico no se comunicaba lo suficientemente rápido – volvió a negar.

No, nadie nos volvió a atacar – refiriéndose al último incidente - Yo regrese a mi país después de nuestro encuentro – Comenzó a contar con detalles cada día que pedía a los concejales de su nación ayuda para poder ir a su rescate, la cual le negaban rotundamente una y otra vez. Contó lo frustrado que estaba por no poder ir a su encuentro.

Eres persistente.

Tuve que salir de Templar.

¿Sabías que al entrar a un país que no es tuyo, sin una autorización y sin el apoyo de tu gente, podrías estar metiéndote en problemas? No solo a ti, sino, al país entero.

No tuve opción. Se negaban en prestarme ayuda.

Esbozo una diminuta, pero indudable sonrisa.

Aprecio tu ahínco para conmigo- se acercó al oji-verde para depositar un beso en su mejilla, ocasionando un leve sonrojo al chico – Pero, ahora ya sabes que me encuentro bien. Puedes irte con la conciencia tranquila.

Yuria – llamó serio – seré sincero contigo. No solo vine a saber de tu estado. Aquella vez desapareciste frente a nuestros ojos sin dejar rastro alguno. Te busque por los alrededores sin ningún éxito ¡No volvimos a saber de ti!

Oh, entiendo. Acabas de comprobar que no he muerto – levantó las manos a los costados, como queriendo que comprobara lo que acababa de decir –tampoco estoy herida. De hecho estoy más fuerte de lo que alguna vez pensé estarlo.- afirmó con decisión y mirada firme.

He estado en estas tierras durante mucho tiempo, más de las que mi juicio me ha permitido soportar – apresuró a decir. Rasco exasperado su cabeza- Comenzaba a creer que jamás daría contigo, Yuria. Pensé que realmente estabas muerta.

La chica soltó una carcajada. Y el ambiente comenzó a cambiar.

No – su mirada se oscureció- ¿Cómo podría si quiera pensar en morir?– hizo una corta pausa y le miro a los ojos – me conmueve tu tan apasionada búsqueda, nadie me había puesto tanta atención como tú. Ni cuando mi madre perdió el interés por nosotros estando encerrados sentí tanta pasión por mí.

Yuria, hice una promesa, una, qué no puedo y no quiero romper –aseguró.

No la has roto, mira, ya estás aquí, y viste que estoy de una pieza ¿no?

Creó que es un poco más complicado que eso - le miró – he venido para llevarte conmigo... y eso, no está a discusión.

Ella, trato de sonreír.

Temo, mi querido Zed, que eso será imposible. No me importa a quien le hayas hecho aquella promesa, pero no me iré de aquí.

¡No vine a pedir tu permiso!

Zed..- le miró con severidad – lamento el tiempo que has estado preocupado buscándome, pero eso no cambia nada mis planes. ¡No dejare todo lo que he anhelado solo por ti y una estúpida promesa hecha!

¡Aldya lo deseaba así! – le gritó recordando a la pobre mujer muerta.

¡Una promesa hecha a una moribunda, pero que hermoso!- soltaba con una cantarina y dramática voz - ¡Aldya está muerta! ¡A ella qué le importa ahora! – manoteó el aire como si le estorbara para seguir gritando.

Zed frunció el ceño.

¿Lo sabías…?

¡Claro que lo sabía!

¿Y por qué…? –mencionó asombrado.

¡¿Y dejar que el mal nacido huyera? ¡¿Estás loco? ¡Aldya ejerció el papel que le tocaba, si está muerta es porque no fue más fuerte y dejo el enemigo se acercara! – llevó su mano a la cabeza y froto sus sienes – ¡Tanto ella, como tu amiga se interpusieron! ¡Si no se hubiera puesto frente a mi objetivo estaría muerto en estos momentos!

Zed profundizo el ceño.

Junto con ella – le recordó.

¡Pero estaría muerto!

¡Estás hablando de las personas que te salvaron la vida!

Ambos quedaron en silencio por un par de minutos. Ella dio media vuelta y salió de la carpa, no sin ates decirle que esa noche dormiría ahí.

Bueno, había terminado su "tan esperado encuentro"

*.…*.…*

Caminó cerca de aquel hombre corpulento.

¿Qué hará..?

Nada – sonrió – de hecho, esto es bueno.

Y…

Solo manténganse a una distancia prudente – había dicho con tranquilidad – lo demás déjalo en mis manos. Demos tiempo al tiempo.

*.…*.…*

Otro día más. Otro día que pasaba encerrado en aquella enorme y fría cueva. Yuria continuaba algo reacia a escucharlo, era obvio que lo estaba evitando. Sólo cruzaban escasas palabras y el motivo era porque él seguía en su afán de llevársela y ella en quedarse, así no avanzarían, y no se le antojaba quedarse otra temporada más en Task. Aquel lugar simplemente no era de su completo agrado. Se acomodó en su sitio.

A lo lejos pudo ver a un par de hombres llegar unas cajas, las cuales colocaban más allá de la vista de cualquier curioso. En total eran cinco enormes cajas, pesadas, a primera vista.

Siguió con sigilo a aquellos hombres, aquella callada noche (eso supuso, pues no había niños jugando, ni mujeres cuidándolos), solo que pudieran estar en un lugar donde no fueran interrumpidos por su mirada vigilante, claro. Aunque sonara tonto, no sonaba nada descabellado, todos los movimientos que hacían eran cuando el fingía dormir. Durante los últimos cuatro, quizás seis días, había escuchado susurros andar de un lugar a otro. Todos eran muy precavidos al momento de entablar una plática, y cuando mencionaba algo, sonreían y simplemente se apartaban.

Cuando subió un pequeño cumulo de rocas, escucho algunos gritos. Realmente aquel lugar estaba algo apartado de donde él descasaba. Muy bien pensado. Se dijo. ¿Qué tanto ocultaba Yuria, que no quería que él se enterara?

Unas risas acompañadas de vitoreós llenaron cada rincón del lugar. Aquellas cajas que vio minutos atrás eran abiertas, dejando ver el contenido.

Armas.

¡Amigos! – gritó llamando la atención de la gente que se iba acercando - ¡ahora la suerte nos sonríe, con la aparición de un nuevo aliado nuestras fuerzas toman las riendas!

Zed escuchaba con atención cada palabra salida por su boca ¿habrían llegado más rebeldes? Se puso de pie y se acercó con sigilo, para tener una mejor vista de los acontecimientos.

¡Con esté apabullante poder, ningún ejército será capaz de pararnos! – gritaba jubilosa.

Se podían ver que el espíritu combativo se apoderaba de sus delgados cuerpos. Mientras otros más, se miraba cierto miedo y angustia, en su mayoría por las mujeres y pequeños.

¡Con su ayuda podremos hacer nuestros sueños realidad y apartar al mal de nuestra querida tierra! Tengo que decirles que él está feliz de estar con nosotros.

Un hombre –pensó el peli-blanco

¡Y está ansioso de prestarnos todo su poder!

Yuria, giró su rostro, mientras una sonrisa salía de sus finos labios. Pues sabía que pronto se daría cuenta de su pequeño escondite.

¡He aquí al dueño del más poderoso espíritu! ¡Nuestro más importante aliado, el más fuerte, el que ha venido a darnos su ayuda! - señaló a Zed que se encontraba a unos metros más alejado.

Todos miraban en torno al mencionado. Los murmullos de alegría se escuchaban a su alrededor, otros solo miraban con duda. Mientras el oji-verde quedaba estático en su lugar.

¡Él me pidió guardar esté secreto. Pero después de ver sus rostro de preocupación, decidí que hoy era el momento! - miró a Zed – lo siento, sabía que tú querías darles ésta buena noticia. ¡Ahora, comiencen todos los preparativos! ¡Lo que habíamos estado planeando no será pospuesto gracias a su llegada!

Todo mundo corrió, dejando solo a los dos jóvenes.

¡YURIA! – rugió furioso, mientras pasaba olímpicamente por el mar de gente que corría en sentido contrario -¡¿Qué diablos crees que haces? ¡No he venido aquí para iniciar una guerra! ¡Ni prestar mi poder para esto!

Lo lamento querido amigo, pero la guerra ya ha iniciado – le aseguró sin siquiera mirarlo – gracias a tu llegada estaremos mucho más fuertes que antes – dio media vuelta y sonrió abiertamente – ¿Aún conservas a ese maravilloso espíritu verdad? Entonces no tienes por qué preocuparte. Sé que eres muy fuerte, saldrás vencedor.

¡Te lo repito, no vine a provocar más muertes! – espetó furioso – ¡NO ME INVOLUCRARE EN ESTO!

Pero …ya lo has hecho – estiró sus labios tratando de no soltar una risa de satisfacción –cuando en tu afán de salvarme, evadiste y olvidaste todas las reglas, solo para llegar a mí. A mi forma de ver las cosas, estás más que involucrado.

El oji-verde escuchaba atento cada una de las palabras.

Sé que me protegerás, porque si no lo haces, es como estar rompiendo un juramente, Zed – posó una mano en el hombreo masculino - somos tan similares, ambos cumplimos con nuestro propósito, hasta el fin, no importando lo que suceda lo hacemos, rompemos reglas he imponemos nuestra voluntad sobre cualquiera - le sonrió – por eso confió en ti, por eso sé que siempre estarás a mi lado, incondicionalmente.

Yuria, sonrió al ver a Zed a punto de estallar de furia.

Sé que cuando yo salga a pelear, tú iras a mi lado, por qué quieres cuidar de mí, y veras que nada malo me ocurra – levantó el rostro – y en el proceso puedes eliminar a muchos – sonrió -¿lo ves? Es muy simple. Ambos obtenemos lo que más queremos.

¡NO! ¡Lo único que harás, es una masacre! ¡Solo son pobres campesinos engañados por falsas esperanzas de gloria! ¡UNAS DE LAS QUE TÚ, TE HAS EMPEÑADO EN hacerles CREER!

Entonces, no hagas que sea mentira. No los decepciones.

Yuria solo se apartó, con eso decía que la charla "amigable" había terminado.

*.…*.…*

¿Había valido la pena? – esa era la pregunta que se repetía una y otra vez en su cabeza. Y por la cual no podía conciliar el sueño

Esto no podía terminar sólo así. No podía.

.

Estarás a mi lado, incondicionalmente.

.

...

Se despertó agitado, secó el sudor que corría por su frente, aparto la escasa manta y vio su playera pegada a su cuerpo. Sintió un ardor y llevo la mano al rostro; palpando su vieja herida que volvía a sangrar, trono los labios más irritado que de costumbre y limpio el hilo carmesí que corría por su mentón. Tenía que terminar con esto pronto, si Yuria no quería entender razones, tendría que ser un poco más violento.

Apretó los puños.

...

...

Su paciencia se había se había ido al diablo. No había podido conciliarlo el sueño durante toda la noche; provocando que aquella mañana tuviera mal humor y se aislara de todos. Solo veía ir de un lado a otro a Yuria y a uno que otro hombre que corría cuando pedía algo o era para informar determinadas cosas.

Ella volteó para mirarlo, sonriéndole de que estuviera al pendiente de ella. Él, aparto su mirada llena de coraje. Se levantó y camino a su tienda, de la que no salió en lo que restaba del día.

Solo se podía tomar el lujo de dormitar, pues con el ruido que se traían afuera le era imposible.

¿Señor..?

Escucho.

¿Señor?

Frunció el ceño.

¡Qué!

La señorita Yuria quiere que se encuentre con ella, necesita que den un vistazo al plan de guerra.

¿Plan de guerra? – se repitió - ¡Dígale que no iré! ¡No seré parte de su estúpida venganza! – grito desde el otro lado de la tela que los separaba – ¡Si quiere una guerra, que la haga ella!

Pero, señor…usted es el que nos guiara – dijo temeroso.

El peli-blanco hizo acopio de su serenidad ¡¿Qué él iba hacer qué?

Se dio media vuelta y no supo cómo pero quedo sumergido en un sueño largo y profundo, del que fue brutalmente despertado.

La cueva comenzó a temblar, retumbar. Las piedras se desprendían de las paredes y el techo comenzaba a colapsarse. Salió apresurado de su improvisada tienda cuando el segundo rugido le estallo en los oídos. Miró por todos lados para ver a sus atacantes, pero ahí dentro seguían estando los mismos. Miró hacia arriba, todo aquel alboroto venia de afuera.

¡CORRAN! ¡SALGAN RAPIDO! ¡LLEVENSE A LAS MUJERES Y LOS NIÑOS!

¡NOS ATACAN! ¡NOS HAN DESCUBIERTO!

¡SALGAN RAPIDO!

Todo ahí era un caos, busco por todos lados a la chica y lo que observo no le gusto. Había gente debajo de aquellas rocas, niños inocentes.

¡SALGAN POR ATRÁS, LES TOMAREMOS POR SORPRESA! – gritaba aquella voz familiar, busco entre aquella multitud que se abalanzaba a la única salida de emergencia - ¡NO SE QUEDEN ATRÁS RAPIDO!

¡Yuria! ¿Qué..?

Zed, han descubierto nuestro escondite, tenemos que salir a combatirlos – lo tomó por el brazo – ahora es el momento de que cumplas la promesa.

¡¿Estás loca? ¡Deben huir mientras aún tienen la oportunidad de salir con vida! ¡No ves lo que todo esto está provocando! – golpeó el aire con la mano -¡Tan solo mira! ¡Mira lo que tu obsesión está llevando a esta gente! – la agitó por los hombros - ¡Ellos no son guerreros Yuria, son simples campesinos engañados con la falsa esperanza de poder ganarles a unos soldados que no les importara acabar con sus vidas!

Ganaremos…

¡NO! ¡NO GANARAN! ¡YA TODOS ESTÁN MUERTOS!

El silencio se hizo presente. Todos miraban atemorizados a aquellos dos chicos que discutían acaloradamente.

Yuria aparto furiosa las manos de Zed.

Espero que tu desempeño para impedir que nadie muera sea excelente – caminó veloz hasta salir del refugio - ¡Muévanse!

Sus oídos fueron llenados por los gritos de lucha, terror y dolor de las personas. No podía permitir que eso pasara. Muy a su pesar saco su espada y corrió a buscar a la que debía proteger, ayudando a su vez, a aquella gente que no tenía nada que ver en esa desquiciada masacre.

¡ATAQUEN!

¡NOSOTROS SOMOS MÁS!

El olor a sangre invadía sus narinas, era increíble el olor que podían desprender aquellos cuerpos. Corrió más rápido para negarse a ver aquel paisaje teñido de rojo.

¡No por favor! ¡Solo son niños!

¡Cállate sucia campesina!- golpeó a la mujer en el rostro, enviándola lejos de los niños que lloraban.

¡Eso mismo hubieran pensado antes de revelarse! - sus risas estremecían a los infantes temerosos.

¡AAHH! – el grito de un pobre hombre salió detrás de las rocas, acabando con su vida.

Estúpido hombre – arañó el aire limpiando su espada – Ahora, los que siguen

¡No los toques! – grito Zed

¿Mocoso, no te enseñaron a no manejar una espada tan pesada? – se burlaba el soldado Task – ¡Gente estúpida! – corrió a su encuentro.

No tardó mucho en acabar con el insolente soldado.

Deben ir por la parte de atrás, ahí no hay nadie que los pueda ver. En cuanto lleguen más haya de aquellas rocas – señaló- ocúltense lo mejor que puedan, yo iré por ustedes y los llevare conmigo ¿de acuerdo? – todos asintieron temerosos – bien ¡ahora, corran!

Se puso de pie y busco con la mirada a más gente que salvar.

¡DIME DONDE ESTA EL MALDITO! – sus estocadas eran violentas, su rostro indescifrable. Acabo con él y siguió con el otro - ¡¿DÓNDE, DÓNDE? – y así, sin escuchar ninguna suplica por parte de sus aliados que pedían a gritos desesperados que los ayudara, y ella, como en aquella ocasión, no presto la más mínima atención.

¡Por favor señorita Yuria! – sujetaron el pie de la nombrada, ella bajo la mirada – ayúdeme – a lo que ella contesto con una patada, alejando su mano de ella.

Si está ahí tirado es porque eres débil y no mereces vivir – su voz fue fría.

¡Yuria!

Zed, que bueno que estás aquí, debemos encontrar el escondite de aquella basura. Vamos – caminó apresurada.

¿No piensas ayudarlo?

No tenemos tiempo de preocuparnos por personas como él – miró de reojo al aldeano casi muerto.

¿Cómo podía siquiera decir eso? Se encontraba inmutado.

¡Anda, que puede escapar!

No.

¿Qué? – miró enojada.

No, puedes ir si tú quieres, no seré parte de esto – dijo y se agacho para tomar al hombre - he cumplido con protegerte, pero no puedo hacer más si no quieres mi ayuda. Hice todo lo que estaba en mis manos. – la miró por el rabillo del ojo – si quieres desperdiciar tu vida buscando venganza, está bien, pero me llevare a esta gente.

Yuria estiro sus labios.

Como quieras – y salió corriendo.

*.…*.…*

Zed estudio el problema en el que se había metido, miro a toda esa gente que fue reducida en extremos. La magnitud que había tomado todo aquello, era aterrador.

¿Señor, qué haremos? – |preguntó uno de los niños que había salvado. Sujetaba con tal fuerza la gabardina, que creyó que se la arrancaría. Estaba asustado.

Iremos a Templar.

No sé si podremos, Task tiene cierto magnetismo que no permite en ciertos puntos realizar el desplazamiento. – habló una joven.

Buscáremos el indicado – dijo serio, apoyando la mano sobre la cabeza del pequeño que estaba frente a él– quiero que vayan detrás de esa hilera de piedras, aléjense lo más que puedan, los alcanzare. ¡RAMBOS! .. ¡Aparta a todo aquel que impida su camino!

*.…*.…*

Maldita sea – dijo por quinta vez mientras corría en sentido contraria a su salida de aquel lugar – mil veces maldita sea - ¡Yuria!

Examinó aquella gruta extraña. Cuando salió corriendo ella se dirigió aquí, debía estar en algún lugar. Se adentró mucho más.

¡Yuria! ¡Contesta maldita sea! ¡Yuria!

Seguía bajando por aquel estrecho lugar, hasta llegar al fondo donde lo esperaba una luz.

¡Zed! ¡Aquí!

Salió apresurado de la oscuridad para verla ahí parada, mirando hacia un punto del lugar.

Una estrepitosa risa fue la que llamo la atención del peli-blanco. Ahí estaba, la mismísima pesadilla de su compañera.

¡Vaya, vaya! ¿Pero a quién tenemos aquí nuevamente?– dijo burlón – la damisela en peligro y su caballero en armadura – soltó una carcajada – ¿y dime, ya te ha utilizado lo suficiente? – preguntó a Zed - pero me falta alguien, su fiel perro, aquella que creyó poder engañarme y…- busco interesado – Mm.. es verdad ,me falta alguien más. Si mal no recuerdo.. ¡Oh! Lo recuerdo ¿Dónde está aquella hermosa mujer? ¿Por qué es su amiga, no es así?

Zed apretó tan fuerte el mango de la espada que se hizo daño.

Recuerdo muy bien aquel exquisito cuerpo pegado al mío – gimió y miró interesado al chico – la he soñado tanto moviéndose sobre mi cama cada noche..sí, aquel delgado y bien formado cuerpo. ¿Dime, ya la has probado? – preguntó ansioso al chico- ¿La has tocado? Porque debe ser una delicia verla completamente desnuda y a tu disposición.

¡CALLATE!

¿Vendrá pronto? Su olor aun lo puedo percibir – se lamió los labios deleitándose con las imágenes que emanaban de su cabeza – si no la has desflorado.. Sería una pena quitarle su preciosa..

¡TE DIJE QUE TE CALLARAS! – rugió - ¡AMIL GAOUL!

Yuria sonrió socarronamente.

Nunca dude, sabía que lo harías Zed, tú me ayudarías – terminó y salió corriendo.

Zed se vio asustado por aquellas palabras.

Los espíritus peleaban a su alrededor, mientras los soldados comenzaban a atacar y Yuria mataba sin piedad alguna a todo el que se le acercara he impidiera su avance hacia aquel hombre.

¡Para qué acabe mi mala suerte tengo que acabar de una buena vez contigo! – un grito lo saco del trance en que se había colocado. Solo pudo ver al hombre lanzarse de lo alto y sin darse cuenta herir por detrás a la joven. Zed corrió evadiendo a los soldados que lo rodeaban, Amil Gaoul despidió un fuerte viento apartando cualquier obstáculo que a su amo pudiera impedirle el paso.

¡Ser inmundo! – rugió mirando de frente a su atacante - ¡el único que morirá hoy, serás tú!

Las espadas chocaron una y otra vez provocándose daño mutuamente, pero sin dar tregua alguna a su oponente. La sangre corría por los cuerpos como si sudor se tratase, las heridas, con los movimientos violentos comenzaban a ser más profundas.

Cuando tu cuerpo esté tirado en el suelo escupiré en él.

Te has esforzado en encontrarme – corto su pierna – aún recuerdo aquel día, y la marca que me dejaste – golpeo el rostro de la mujer, señalando la enorme herida que tenía en su costado y cara.

Yuria escupió sangre y se limpió la vista empeñada.

¡Eso te mereces y más! – lanzó un golpe bajo, hiriendo su estómago en forma horizontal.

¡Agh!..!Maldita zorra! ¡A quién deberías odiar es a tu estúpida madre, ella te dejo a tu suerte, si no hubiera sido tan arisca aun seguiría fornicando con ella y a ti no te hubiera tocado por un tiempo!

Zed, que los seguía de cerca quedo asombrado. Miró por el rabillo del ojo y quedó asombrado, aquel rostro que alguna vez pensó que era angelical en los buenos tiempos, se había convertido en todo lo contrario.

Arremetió con mucha más entrega ocasionándole grabes daños al asqueroso hombre que se tambaleaba de un lado a otro pidiendo ayuda a los inútiles soldados que no acudían a su socorro.

¡Maldito! ..¡Maldito!.. ¡MIL VECES MALDITO!

¡Agh! – escupió sangre, quedando tendido en el suelo sin poder hacer otra cosa más que quejarse. Dio interminables puñaladas en los costados, piernas y brazos. Algo explotó en las afueras del lugar y todo comenzó a temblar.

¡Yuria! ¡Tenemos que salir! – gritaba Zed – ¡ya no se levantara!

No…aún no he terminado - susurró para sí y miro a Ayzak – haré que tu fin sea lento, muy lento y doloroso. El hombre en cuestión sonrió.

Aun cuando termines conmigo, siempre estaré presente …cada noche – tosió sangre – aún me sentirás en tu cama ¿dime, ya puedes dormir?

En ese pequeño lapso de perturbación, Ayzak levanto su espada triunfal propiciándole una herida fatal en el cuerpo de la joven. Ella se tambaleo asombrada, alejándose unos pasos y dejándose caer de rodillas. El túnel colapso delimitando la distancia que tenían aquellas dos personas,

¡Yuria!– la tomó entre sus brazos - ¡Amil Gaoul! – gritó. Y esté los tomó entre sus brazos, saliendo por donde se había desprendido las rocas.

La chica se removió entre sus brazos inquieta.

Tranquila, ya todo término para ti – dijo mirando hacia el frente – ya no tienes por qué luchar Yuria – le miró a los ojos – ya deja de luchar. Tenemos que curar tus heridas.

Z-zed… ¿Por fin..?

Él asintió.

M-me …alegra..mucho – esbozó una sonrisa y perdió el conocimiento.

Solo resiste – le pidió.

Dos grupos yacían en el centro esperando el momento de irse. Una mujer cuidaba el cuerpo agonizante de Yuria mientras Zed lanzaba los char´s de desplazamiento. El primer grupo ya se había ido y solo faltaban ellos, se acercó y tomo el cuerpo de Yuria entre sus brazos, dejo caer aquel objeto y fueron rodeados por una intensa luz azul que les hizo desaparecer en un segundo.

*.…*.…*

Un bello y pintoresco atardecer golpeaba los rostros emocionados de la gente. Sus ojos verdes miraron cada nube esponjada que pasaba por sobre su cabeza, como si de un sueño de tratase. Cerró sus ojos dándose un momento para respirar aquel aire fresco de hierbas y paz que rodeaba su hogar. Sintió la brisa en su rostro y llego un olor mojado a tierra. Abrió nuevamente los ojos y miro a los niños corriendo y mujeres llorando de alegría.

Miro sus brazos.

Estamos en casa Yuria …– le susurró y miro a la distancia – ..estoy en casa.

*.…*.…*

*.…*.…*

alinekiryuu: gracias por leer mi historia qué, cómo te has dado cuenta, estoy modificando por la razón que estaba quedando muy romántica y es DRAMA. ah! y lo mismo que le dije a mis lectoras, aún falta que odiea un poco más a Zed. Espero esté capitulo te haya gustado.