ok! xD, mis lectores! a que no saben que ?, me a dado un no se que, que qué se yo y e escrito esto. Es como una saga de suspenso que tendra este capitulo y no se si uno o dos más (Dependera de la aceptación). Lo subo enseguida porque si lo leo de nuevo de seguro lo borro! xD, así que espero les guste.

PD: Como explique en otros capitulos Iris no es un fantasma, pero tampoco es un humano. Porque dentro de ella solo vive la mitad de su alma, la otra parte esta con su hermano. Eso deben tenerlo en mente cuando lean esto. xD Ahora si, NOS VEMOS ABAJO!


HABLEMOS

CAPITULO 6

"La Invocación de Norte"

El bueno de norte estaba en problemas. Y en problemas serios. Porque el bueno de Norte había sido atrapado con las manos en la masa, como un vil ladrón, como una rata rastrera y dientuda que jugaba con la basura cuando creía que nadie le estaba viendo. Sí. El bueno de Norte había sido atrapado. La rata había hecho demasiado ruido al escarbar, no había tenido cuidado, y ahora sería traicionado por su propia sangre si no conseguía roer la trampa donde se hallaba metido.

-"Meme yo…."-

Pero era inútil. Lo supo. En el mismo momento que lo vio supo que sería inútil intentar explicarse. No importando cuanto expusiera frente a sus ojos la imagen de rata seguiría frente a los ojos de Morfeo y él tendría que tragarse las excusas con un puñado de galletas y leche.

El bueno de norte estaba en líos. Y era su culpa. ¿De quién si no? Él estaba cometiendo una locura, una total barbaridad, y lo peor del caso es que era consiente de todo eso. Meme quizá pensaría que había enloquecido, que se le aflojaron los tornillos y que uno rodo colina abajo para no volver jamás. Pero Norte sabía que él estaba cuerdo. Demasiado cuerdo quizá, como para pensar que estaba cometiendo una mortal estupidez. Porque Sandy no entendía nada, que va, el nunca entendería nada de lo que él estaba sintiendo, el nunca sabría todo el dolor que llevaba bajo la larga y densa barba que era su vida. Meme no sabía, y aunque eso no era un argumento, su raciocinio algo dolido lo acepto como algo valido e inquebrantable. Una ley moral.

Meme no sabía y por eso él no tenía por qué aguantar esa mirada suya, esa oscurecida y enrabiada mirada. ¿Por qué debía él sentirse culpable? ¿Por qué cuando solo él mismo conocía su propio dolor?

Es una excusa. Repitió su mente. Una tonta y barata excusa.

Sí. Quizá era una excusa barata, pero es que era la única que sonaba real a sus oídos. Sus ojos azules batallaron con las lágrimas que en algún momento desconocido afloraron y su voz termino por ser un murmullo tonto de puras y simples tonterías. Él estaba cometiendo una estupidez más grande que el polo, él estaba a punto de meter las manos en el mundo prohibido de los que duermen y no deben despertar jamás, y aun así no sentía culpa. Se sentía avergonzado, pero sin una sola gota de culpa.

Meme podía irse en ese mismo instante al demonio. No se arrepentía de nada, o quizá sí, quizá se arrepentía de cosas del pasado, pero de ahora no. Lo que iba a hacer ahora se haría sin remordimientos, porque él lo necesitaba, el realmente lo necesitaba, y por más que Sandy le clavara sus ojos dorados encima, él no detendría la marcha de sus acciones. Y Meme también lo supo y por eso la rabia se intensifico en su menudo y adorable cuerpo. Lo que Norte trataba de hacer era una aberración. Y ambos lo sabían, pero claro, el gran Nicolás tenía una excusa barata a la cual atenerse, ¿qué tenía él salvo rabia y ganas de partirle la nariz?

Norte giro el rostro contrariado ante Ira del dueño de los sueños. Pero cerro los ojos y volvió a aferrarse a su excusa, a esa pequeña frase que hacía que todo tuviera sentido. Sandy no entendía. ¿Qué podía saber él? ¿Sabría el de sus noches de interminable insomnio? ¿Entendería él lo que era un asunto sin resolver? No. Meme no entendía. El simplemente no podía entender que cada vez que cerraba los ojos veía a la mujer que tiempo atrás le había robado el corazón con tan solo un parpadeo de sus largas pestañas.

La Señora Claus. La hermosa señora Claus. Su amada, su mujer, su amiga eterna.

Una sonrisa ladina y cansada escapa de su boca ya vieja. Y vuelve a negar en silencio. La Señora Claus había sido un rayo de sol en medio de la interminable nieve que lo rodeaba, su musa inspiradora, su otro pedazo. Pero ella había partido. Ella se había alejado de su lado como todo mortal se aleja de los suyos cuando el momento ha llegado y el no pudo detener el tiempo como tantas veces se lo prometió.

"Hasta que la muerte los separe" Y la muerte los separo con fría y cruel indiferencia.

Pero Norte no había podido dejarla ir. No así. No así como se fue. Y la recordaba día y noche, sin descanso, sin una gota de culpa por hacerlo.

La primera vez que la vio ella llevaba puesta una larga capa de color azul. Y su "pequeña visita" en el pueblo termino consumiéndole la tarde y la siguiente semana sin que él pudiera hacer algo al respecto. Y él simplemente había ido a por un par de remaches. ¿Qué barbaridad no? La hermosa chica lo había cautivado, lo había vuelto un idiota incapaz de razonar en otra cosa que no fuera ella; y la fábrica y sus responsabilidades se fueron arrumbando sin que pudiera o quisiera darles importancia. Porque estaba ella. La chica de las trenzas rubias, la hermosa niña que de algún modo le había robado el alma y todo lo que quedaba de él. Pero tenía miedo de acercarse, quizá en ese tiempo no solo los niños podían verle, pero eso no mitigaba el miedo al rechazo y a la indiferencia. Era joven e inexperto en cosas del corazón. ¿Qué podía hacer él? Quizá ella lo rechazaría, quizá le diría que se fuera o lo miraría de pies a cabeza con gesto indiferente o peor aún, se reiría de él en el mismo momento en que quisiera abrir la boca.

Pero eso no paso.

Ella. Tan dulce, tan hermosa, le había sonreído cuando se le acerco. Le había apretado con cariño la mano como un cordial saludo y aceptado caminar con él por la pequeña plaza en donde se hallaban parados. Se enamoraron. Se volvieron locos de amor y se casaron. No fue tan rápido como parece. Pasaron años antes de que esto último se cumpliera. Un par al menos y de que hubo dificultades las hubo. Al fin y al cabo él era un guardián, y a la persona amada le es imposible ocultarle cosas, más aún, cuando desapareces toda una semana antes de navidad y el mismo día de noche buena. Pero ella había entendido, se había reído hasta cansarse cuando este se giró esperando una cachetada (que creía merecer) y le había besado bajo la tenue luz de una farola cuando acepto ser su esposa

Ahora y para siempre…. Había dicho ella. Pero eso solo había sido una mentira. Una mentira inevitable

Hasta que la muerte los separe…

Por Amor a todo lo bueno… ¿Por qué? Ella era buena, hermosa, tan noble, tan paciente. Jugaba con los yetis cuando lo notaba huraño, corría a su encuentro cuando le necesitaba, hablaba en voz baja y susurrante cuando le dolía la cabeza, le abrazaba con fuerza desmedida, Le horneaba galletas…

Y es aquí cuando los recuerdos comienzan a doler.

Las galletas siempre le quedaron saladas, siempre… Pero el jamás se lo dijo, nadie jamás se lo menciono. Todos comían las galletas y decían "ESTAN DELICIOSAS", y entonces la Señora Claus sonreía y se le formaban esos adorables hoyuelos que lo enloquecían. Pero los mejores años de su vida pasaron a la historia… porque de la peor manera Norte tuvo que darse cuenta de que la vida humana era corta.

Él se había enamorado como un adolecente atestado de hormonas y había amado como el mismo adolecente por demasiado tiempo cuando comenzó a notar que su vida y la de su amada mujer no corrían a la misma velocidad. Ella había ido envejeciendo, y aunque él lo intento, no pudo seguirle el paso. Su cabello rubio se hizo blanco antes que el suyo, y eso termino por devastarlo. Era el tiempo. El tiempo que se les acaba sin que pudiera hacer algo por detenerlo. Parar el reloj fue lo único que Norte no consiguió inventar en toda su vida y lo único que realmente anhelo con el alma.

Y el momento llego atado a la culpa que aún lo condenaba en ese momento. No era la mirada de meme lo que le avergonzaba tanto, era el hecho de que si hubiera actuado diferente, quizá, el no estaría a punto de cometer el peor error de su vida.

Esa noche ellos discutieron. Él le grito, dijo muchas cosas, tantas que ni recuerda, y se fue de la fábrica dando un mortal portazo a la puerta de la cocina. Había salido a calmar sus nervios, a beber un poco de frio, porque creyó que solo necesitaba alejarse del estrés, del hecho de que la Navidad estaba encima de su cabeza y de que aún no tenía todo listo como otros años. Ella no tenía la culpa, ella simplemente quiso ayudarle. Mas tranquilo y envuelto en nieve y culpa arrastro los pies de vuelta a su casa como un niño reprendido por su madre, pensando simplemente que aún tenía tiempo de arreglarlo todo. La navidad, su pelea, todo lo demás.

Pero su disculpa. Su "Lo siento querida" jamás fue decepcionado, y por lo mismo, jamás obtuvo respuesta.

Cuando regreso a la fábrica, no encontró a su mujer esperándolo en el comedor, como siempre sucedía luego de que discutían. Se encontró con Phil, que llorando, tuvo que darle la mala noticia.

"La señora Claus intento correr detrás de usted…"-¿Qué…? No era posible, él la habría detenido, el habría vuelto sobre sus pasos si la hubiese sentido. ¿De que hablaba Phil? ¿Qué diablos estaba balbuceando?-"Corrió pero… pero ella se desmayó de pronto…Y"-No… oh no… -"Dejo de respirar y…."-No. Phil. No. No te atrevas a decirlo. No te permito que…-"Se ha ido…. La Señora Claus… se ha ido…."- ¡NO! ¡NO, NO, NO!-"A muerto…"- ¡CALLATE PHIL, NO DIGAS TONTERIAS, TE LO PROHÍBO! ¿¡ME OYES!? ¡TE LO PROHÍBO!-"Se fue…"- ¡NOOOOO!

Y su "Lo siento querida" fue dicho frente a una enorme lápida de mármol con letras dorada. Un pedazo de piedra que nunca le contesto.

Hasta ahora…

Inaceptable. Ese no podía ser el final de su historia, ese no sería el final de la chica de las trenzas rubias, su esposa debía escucharlo, debía sonreírle y hacerle galletas malas que el comería con gusto, eso era lo que debía haber sucedido, y eso es lo que él, de alguna enloquecida manera estaba buscando. Se había pasado la mitad de su inmortal vida llorándole, deseando abrazarla aunque fuese una vez más, y ahora… podía hacerlo. La magia antigua jamás le había fallado, ¿Por qué ahora le daría la espalda? Había sido difícil, conseguir todo lo que necesitaba había sido realmente espantoso. Pero lo había conseguido, él había logrado lo imposible y esperaba que ese imposible alcanzara a estirarse un poco más, tan solo un poco.

El pentagrama estaba listo. La cera y las demás cosas innombrables también lo estaban. Solo faltaba el mechón. El mechón de cabello con el que jugaba entre sus dedos en ese mismo momento. Un mechón blanco que tiempo atrás fue rubio…

Meme no podía entenderlo. No lograría dimensionarlo nunca. La risa que surgió entonces de su garganta sonó amarga y rota. Nadie lo entendería jamás. Sandy desde su posición volvía a ver la excusa barata y todo lo que pudo hacer fue volver a negar con fuerza. Norte se había vuelto loco si pensaba que permitiría una cosa como esa. Traer a los muertos de regreso era una completa locura, una de la que Norte era consiente, pero eso no le importaba al bueno de San Nicolás, eso ya no importaba en lo absoluto.

Las manos de Sandy se levantaron, y entre la vergüenza y la tontería, Norte vio dos dibujos. Un conejo, y al lado una niña de largo cabello. Pensó en su mujer, pero desecho en pensamiento cuando el conejo tomo la mano de la niña de arena. Era lógico…

-"¿Viniste por Iris?"- Sonó jocoso hasta para él, casi burlesco. Si lo golpeaban en ese minuto se lo hubiera merecido. Pero Sandy asintió igual de solemne. No negaría ante el barbón que venía a romperle la crisma por la amenaza que él y Toothiana habían impuesto sobre esa chica, tampoco negaría que había llegado con la intención de zanjar ese asunto y dejarlo bajo el tapete de "Ustedes están chiflado", pero era claro que las cosas habían cambiado de rumbo. Ahora estaba igualmente enojada (quizá peor) pero la razón era distinta.

Norte era un completo idiota. El creía, el muy bastardo creía que Iris era la muerte. Y la verdad era tan distinta que si no se apresuraba a explicarla, todo terminaría en un desastre que no quería tener que limpiar después. Iris había echo un pacto con la muerte, su hermano vivía a través de la mitad de su alma, y su cuerpo semi vacío era un contenedor, algo así como un cuerpo que podía ser usado por alguien más. Lo que Norte estaba a punto de hacer no era revivir a su esposa, sino traer su espíritu de vuelta, y si lo conseguía, el alma de la Señora Claus invadiría el único cuerpo que podía ser invadido sin ninguna replica.

El de Iris.

Ella tenía el trabajo más macabro de todos. Albergar el alma y luego regresarla a donde debía. ¿Pero qué sucedería si Norte se negaba a soltar el alma de su esposa? ¿Iris podría con el peso y el dolor de sentir que se evaporaba para siempre?

"Ellos se quedan un tiempo luego se van, no pueden quedarse mucho….. Me matarían de verdad si quisieran quedarse para siempre, que ellos vivan a través de mi es… es horrible Sandy, pero no tengo alternativa, si soy invocada, he de ir…"

Y eso era exactamente lo que Norte estaba a punto de Hacer. Él no estaba llamando a su esposa, ¡ESTABA LLAMANDO A IRIS! ¿Y ahora qué? ¿Cómo lo detenía? ¿Cómo?

Norte metido hasta el fondo de sus pensamientos pensó en lo hipócrita que era su persona. El que había casi sentenciado a esa chica a la soledad absoluta por ser (admitámoslo Norte) un bicho raro y sombrío, se hallaba a punto de cometer un acto aún peor que la muerte. Porque la muerte es natural… pero esto…

-"Voy a traer de vuelta a mi esposa Sandy, quieras o no…."- El dueño de los sueños alerta como siempre negó de manera rotunda y dio un paso al frente. Que se jodiera Norte. Que se jodiera su estupidez. No podía permitirlo. El gran hombre suspiro ante la dura mirada y dijo en voz alta lo que llevaba pensando durante todo ese tiempo-"Tu no lo entiendes….no lo entenderás nunca"- Y la velocidad de sus movimientos terminaron por zanjar el asunto mientras que meme confundido trataba de digerir sus palabras.

Una pequeña chispa, una miserable chispa echa con un par de metales en los pulgares de Norte encendió el mechón de cabello blanco que cayó al suelo sin mucha ceremonia. Meme preparado para saltar sintió su cuerpo helarse de miedo cuando de golpe todas las luces explotaron ante sus ojos y en medio de la espesa negrura que dominaba ahora a ambos guardianes emergió la voz de una mujer

-"Petición escuchada…"-

Y las velas que los rodeaban el pentagrama de cera se encendieron tan rápido como se cortó la luz. Norte congelado en su posición vio la mirada rabiosa de Iris y solo entonces se dio cuenta de lo tonto que había sido. Iris en medio del salón se preguntó, que diablos iba a ser ahora…Cerró los ojos, y la primera punzada de dolor comenzó a invadirla.

La Señora Claus estaba por arribar…. Y espectáculo no iba a ser bonito….

Pensó en Bunny y pidió solo una cosa

"No vengas por mi…por lo que mas quieras no vengas, no quiero que lo veas, no quiero que me veas así..."

Y el primer grito de la noche, se le escapo ….

-"¡AAAAHHHHHH!"-

Norte terminaría por arrepentirse...


MUAJAJAJA ok no xD, Espero que al menos les halla puesto nerviosos!, esta autora tiene maneras muy locas de escribir pero espero que les halla gustado. Y SALIO MEME! NUESTRO HEROE DORADO QUE REPARTIRA OSTIAS!

ESPEREN QUE LLEGUE BUNNY EN EL SIGUIENTE CAPITULO! XD

ABRAZOS Y ESPERO SUS COMENTARIOS!