El conserje del motel estaba re-pintando la habitación 311, los antiguos inquilinos la habían dejado manchada con una sustancia negra bastante fea. Así que ahora todo debía regresar al frio color gris de los otros cuartos. El estaba cantando alegremente mientras daba brochazos de pintura, y entonces escucho la oxidada manija de la perta darse vuelta.

— Esta ocupado, no entren. — dijo sin prestarle mucha atención, pero tras escuchar una risita se giro para ver, y ya no había nadie. Asustado y tembloso regreso a su trabajo de pintar, pero entonces escucho mucho alboroto desde la cocina.

— Por el amor de dios… ¿Quién esta…? — llego a la cocina y se quedo mudo al ver que nuevamente no había nadie, por un segundo llego a pensar que se trataba de un espíritu de esos malos que su abuela le conto cuando niño. Pero al cruzar por la sala, se encontró con el muñeco (el mismo que había regalado días antes) sentado sobre la mesa y mirándole fijamente.

— Hola, ¿tu que estas haciendo aquí? — pregunto molesto, pues le quedaba claro que el chico del otro día le había regresado el muñeco de una manera muy mal educada. Y seguramente le habría dado queja a John, pero…

— ¡Sorpresa! — grito Chucky, el hombre lo dejo caer al suelo y trato de salir corriendo con el grito en la boca. Pero entonces Chucky le clavo su cuchillo en uno de los tobillos, haciéndolo caer de rodillas, para así clavarle el cuchillo una y otra vez en la espalda, hasta matarlo.

Mientras tanto en la habitación de los Winchester. Deán había salido para comprar la cena de sus hermanos, así que Sam decidió ir a revisar la tarea de Jeff y en vez de eso se encontró revisando el seguro de la ventana, que estaba todo roto.

— ¿Jeffrey que demonios le hiciste a la ventana? — Exigió saber Sam, Jeff sólo se encogió de hombros como si nada.

— Yo no hice nada, fue Chucky. — Le dijo el niño, Sam sólo pudo rodar los ojos ante semejante tontería.

— Jeffrey, ya déjate de Chucky... No es divertido que estés mintiendo. — Dijo Sam muy irritado y entonces se encontró con el cuchillo de la cocina, tirado aún lado de la cama, expuesto para provocar un accidente. — ¿Que haces con esto Jeffrey? — Grito Sam

—Naaaada, no es mío. Es de...

— Jeffrey, me vuelves a decir que es de Chucky, y entonces si que te voy a castigar. —Amenazo Sam,

— Pero es verdad, el lo tomooo — gimoteo Jeff.

— Ya basta, no más mentiras. — Y Sam tomo el brazo de su hermano, lo levanto de la cama y él se sentó, luego le desabrocho los pantaloncitos.

— Nooo, Sam nooo. — Rogo Jeff, tratando de alejarse pero como Sam estaba tan enojado que no tuvo problemas en jalarlo y colocarlo sobre su regazo, donde termino por bajarle el pantalón.

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— Hayyy, no Sam… dueleee, dueleee — gritaba Jeff, pues Sam le estaba plantando una buena y rápida ráfaga de nalgadas.

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— Te dije que te iba a castigar, yo no estoy jugando Jeff… sabes muy bien que los cuchillos de la cocina no se tocan. — dijo Sam y continuo descargando azotes, uno sobre cada nalga de su hermano. Jamás le pegaba a si de duro al niño, pero esta vez consideraba que se había pasado de la raya, que Jeff se podía haber lastimado por tomar ese cuchillo tan afilado.

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— Aayy, Sammy para… yo no fui… fue Chucky, te lo juro — chillo Jeffrey, tratando se cubrirse su trasero con sus manitas, pero no alcanzaba para hacerlo. Sam se sintió mal al ver que su hermanito lloraba de esa manera pero el recuerdo de su padre dándole zurras más grandes a una edad mas corta, lo ayudo a continuar.

— Jeffrey, deja de decir eso… tomaste el cuchillo y rompiste la ventana, fue estúpido y ahora tienes que aceptar las consecuencias. — reprendió Sam y con todo el dolor de su corazón, tuvo que continuar con el merecido castigo.

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Un par de minutos mas tarde, Deán regreso a la habitación y apenas pararse fuera de la puerta, pudo escuchar el claro sonido de unos azotes haciendo eco por las paredes. Su primer impulso fue irse a dar una vuelta por ahí, así le daría tiempo a Sam de terminar con lo que estaba haciendo. Pero el sonido de un grito ahogado de su hermanito, lo hizo cambiar de opinión.

Deán entro a la habitación, dejo las compras sobre la mesa y se bario paso hasta la habitación, ahí se encontró con el pequeño Jeff acostado sobe el regazo de Sammy, quien con el ceño fruncido le seguía dando azotes.

— Deeeean. — chillo Jeff apenas ver a su hermano mayor parado en el borde de la puerta.

— ¿Qué esta pasando? ¿Sam? — pregunto Deán y vio como Sam plantaba las ultimas cinco nalgadas sobre el culo de Jeff y luego lo dejaba ir.

— Que te cuente lo que hizo. — murmuro Sam, entonces Deán se acerco al pequeño Jeff que permanecía sobándose el culo en la esquina del cuarto. Corría muy rápido para ser solo un pequeño niño.

— ¿Jeff? — Deán se arrodillo frente a su hermano para estar mas a su atura y que lo mirara a los ojos para decir lo que debía. — Háblame amigo, ¿Qué hiciste? — pregunto dulcemente para que el chico se abriera.

— Na—da. Yo no hice nada. — chillo Jeff y lo abrazo muy fuerte para buscar consuelo en su pecho, Deán le acepto el abrazo pero no quito la mirada del ceño fruncido de Sammy.

— ¿Sammy? — le pregunto

— Deán, mira lo que encontré en la habitación, en la cama de Jeff. — dijo Sam y le mostro el afilado cuchillo de la cocina, una especie de escalofrió recorrió todo el cuerpo de Deán. Se imaginaba las 1000 maneras en las que Jeff podía haberse lastimado con eso. — Y no es todo, mira lo que le hizo a la ventana con esto. — y ahora Deán volteo a ver el seguro roto de la ventana.

— ¿Jeffrey, porque hiciste eso? ¿Eh?— exigió saber Deán y se separo al niño del pecho para que mirara que también estaba muy molesto con el-

— Yo no fui… fu-e… Chuc-ky — volvió a decir el niño.

— Jeffrey, ya te dije que dejes esa mentira de lado… el maldito muñeco esta aquí dentro, ¿ves? — dijo Sam mientras abría el armario y se encontraba con el muñeco tirado y sonriente en el suelo.

— Pero el… el se salió… lo juro, yo lo vi. — gimoteo Jeff, y efecto tenia razón. Pero no se había dado cuenta cuando el muñeco se escabullo de vuelta a su lugar.

— Ya basta Jeffrey, estoy muy enojado y decepcionado de ti- — le dijo Deán tan frio como había podido sonar, así que Jeff bajo la cabecita y se quedo calladito, solo sollozando. — Y espera a que papá sepa lo que hiciste. — agrego.

— Nooo, Deán no le digas a papi. — rogo Jeff, era un niño inteligente y se daba cuenta de que las cosas no estaban a su favor. Seguramente su papá iba a ser igual que sus hermanos y se iba a limitar a castigarlo en vez de creerle.

— Shsh, no quiero mas lagrimas… Y da gracias a que Sammy ya hizo un buen trabajo con tu culo, porque si no… yo te habría dado una paliza bien buena…. Así que lo quiero es que te vayas a la cama y pienses muy bien en lo que hiciste. — ordeno Deán.

— ¿Y la cena? — pregunto Jeff, acomodándose sus pantalones para evitar mas nalgadas.

— Los niños malos se van a la cama sin cenar, así que ponte el pijama y a dormir… regreso en cinco minutos. — dijo Deán y salió hecho una furia de la habitación, Sam detrás suyo.

— ¿Se lo dirás a papá? — pregunto Sam

— No lo se, seria lo correcto… pero conoces a papá tanto como yo, y es probable que no solo le de la paliza de su vida por tocar algo peligroso. Puede que también nos toque castigo a nosotros, porque somos responsables de ese mocoso, y no estuvimos pendientes de cuando tomo el cuchillo. — explico Deán y eso era lo que mas le molestaba de todo. Que si a Jeff le hubiera pasado algo, no hubiera sido por su curiosidad, hubiera sido porque el no le cuido bien.

— Tienes razón, no se tu… pero yo quiero poder sentarme este mes. Creo que debemos dejar este asunto entre los tres. — aseguro Sam, llevándose las manos inconscientemente a su trasero.

*Por favor Review!