Hola! Siento muchisimo la tardanza, es k he tenido una semanita…Y mi inspiración tampoco está en su mejor momento, pero bueno. Este capi es solo un entremes de lo k pasara, será más emocionante, lo juro…
Capitulo 7: El eclipse de las dos lunas
Aang…
Miré al cielo, desconcertado. Una enorme e imponente luna llena resplandecía arrogantemente, inmensa, ocupando casi toda la negrura de la noche…Pero lo que más llamaba la atención es que no era solo una…Que eran dos.
Como si Yue se hubiese multiplicado. O divido. Algo realmente impresionante…
El viento hizo mover las hojas caducas de los árboles que nos rodeaban. Pasaba sin tocar mi piel, como si tuviese una capa protectora que me impedía cualquier tipo de contacto con mi elemento…
Otra vez ese sueño…Solo que con matices.
Sabía lo que vendría a continuación.
Avatar Aang…
Aquella dulce y calmada voz volviéndome a reclamar. Me giré suavemente, para encontrarme con la hermosa mujer de cabello de ébano, túnica blanca y sonrisa perfecta.
Hola…- susurré yo. Hubo un largo silencio en el que ella no dejaba de mirarme- Y… ¿En que puedo servirte ahora?
Te sigo necesitando para lo mismo que antes…
Fruncí el ceño.
No comprendo…Ya hice lo que me pediste.
Aumentó su sonrisa con gran dulzura, como si yo fuese un niño pequeño diciendo alguna tontería.
Temo decir que eso no es así…
Claro que lo es. Salvé a aquella chica…A Airín…Y a todo Mahong…Ya sabes…La salvé…Les salvé…- hice gesto con las manos por tal de que me entendiese.
Ella negó suavemente, como si su paciencia hacia mi no tuviese límite. La miré con atención.
¿No es a ella a quien querías que salvase? – deduje entrecerrando los ojos.
Lamento decirte que no.
Suspiré y me crucé de brazos por encima del pecho.
Tienes que ayudarla…- insistió.
Ajam… ¿Pero a quien? Oye, si me lo dices nos facilitarás las cosas a ambos…Mi trabajo ya es suficientemente duro de por si.
El espíritu bajó la mirada con tristeza…Sus cristalinos ojos brillaban como otras dos lunas.
Podrás hacerlo…Eres muy poderoso.
Me encogí de hombros.
Sea lo que sea haré todo lo que…
Pero…También tienes el corazón muy puro.
Parpadeé sorprendido.
Y eso es… ¿Malo?- pregunté alzando una ceja, confuso.
No…No es malo. El problema es que quizás sea demasiado puro…
No te sigo- confesé desconcertado.
La mujer me miró con repentina determinación. Sus ojos estaban a punto de desbordar en lágrimas otra vez, pero su voz no titubeó al decir:
Prométeme que harás lo que sea para ponerla a salvo. Cualquier cosa…
Estudié su mirada azul…Había algo en ella que…Me resultaba puñeteramente familiar.
No me has dicho tu nombre- declaré con amabilidad. Torcí el cuello- ¿Te conozco de algo?
Prométemelo- me repitió con voz seca.
No hasta que me digas tu nombre…- me acerqué a ella. – Me suenas muchísimo…
La mujer suspiró y alzó la mirada hacia el negro cielo.
Tienes que hacer todo lo que puedas por ella…
¿Por quien?- gruñí ofuscado. Negó observando las lunas.
Se te acaba el tiempo, joven Avatar…Cuando llegue el eclipse de las dos lunas ya será muy tarde…
También miré al cielo, para ver, deslumbrado, como las réplicas de Yue se acercaban la una a la otra hasta fundirse en una, produciendo una luz más potente que del propio astro rey. Llegó un momento en el que me vi obligado a cerrar los ojos para no cegarme ante tal imagen…
Se acaba el tiempo Aang…- volvió a retumbar en mi mente.
Abrí los ojos de nuevo, perdido, con el corazón descoordinado. Incorporándome intenté situarme en la negrura de mí alrededor. El aire que me azotó en la cara me dio a entender que acababa de despertar: Volvía a estar en el mundo real.
Me desperecé con morriña y me restregué los puños por los ojos para intentar aclarar mi visión. Durante unos segundos no fui consciente de donde estaba, pero inmediatamente mis ojos se encontraron con una figura cómodamente recostada muy cerca del lugar donde yo había estado durmiendo antes. Mi corazón respondió a eso acelerándose fortuitamente rápido.
Era Katara.
Mi Katara durmiendo con las manos juntas en forma de rezo y aplastadas bajo la mejilla, como una niña pequeña. Su cabello bruno, solo levemente recogido se esparcía totalmente por el césped y sobre el saco de dormir que la cubría y su piel morena resaltaba a la luz de la luna llena.
Era…desconcertantemente bonita. Infinitamente hermosa…Tanto que parecía irreal. Inalcanzable. Devastadora. Tuve miedo de seguir soñando.
Me arrastre hasta poder sentir el calor que desprendía su cuerpo y me medio incliné sobre ella, para observarla a mi antojo. Muy lentamente para no despertar a aquel ángel, deslicé mi mano a través de su mejilla, ganándome una corriente eléctrica que permaneció en forma de hormigueo en la palma de la mano y subió como una corriente por mi brazo hasta atacar mi corazón.
Una sensación añorada y adictiva que jamás pensé en volver a sentir. Y me encantaba.
Tardé creo que varios minutos en darme cuenta de la sonrisa permanente que iluminaba mi rostro…
Un gesto casi imposible de abandonar mientras la seguía mirando.
Ella estaba ahí. Conmigo. Aun me parecía demasiado inverosímil. Igual que lo que había pasado apenas 24 horas antes…
Flashback
No me puedo creer que dejes las cosas tal y como están- siseó Katara con su mirada rota perdida en la mía. Suspiré abatido. Preferiría no tentar más a la suerte. Ya no podía caber más tristeza dentro de mí.
¿Y que quieres que haga?- gemí yo, derrotado. Sentía que en su vida, y en especial en su corazón, yo ya no podía hacerme un hueco.
¡Cualquier cosa, Aang!- explotó asustándome- ¡Convénceme, sedúceme, miénteme, secuéstrame! ¡Me da igual! ¡O pégale, o grítale o insúltale! ¡Reclámame Aang! ¡Lucha por mí! ¡Eso es lo que quiero! ¡Que des la cara de una maldita vez!
Despegué los labios y alcé las cejas, sorprendido. ¿De verdad quería que yo hiciese todo aquello? No tenía sentido…
Katara…- balbuceé pasmado, clavado donde estaba.
Pude ver como en el mar azul de sus ojos se volvía opaco. Soltó un resoplido frustrado y se dio la vuelta, mostrándome su espalda. Esperé unos interminables segundos a que hablase…Y ojalá no lo hubiese hecho.
¿Sabes qué? Olvídalo…Olvida todo lo que he dicho…- algo se me atraganto por dentro- Si en el fondo tú tienes razón…Jet tiene razón…A la mierda, el mundo entero tiene razón: No me conviene estar contigo…- zas. Puñalada en mi corazón. - Jet será un cabrón, pero al menos lucha por lo que quiere, no como otros… Tú ni siquiera tienes valor para cumplir la promesa que me hiciste antes de marcharte.
Un escalofrío me heló el sistema respiratorio y este dejó de funcionar abruptamente. Ella tenía razón…Se lo había prometido… ¿De verdad sería tan gallina de dejarla ir? ¿Con Jet? Una chispa de valentía hizo contacto con mi pecho y encendió a toda maquina mi cerebro. Fruncí el ceño. "Por encima de mi cadáver" me dije con determinación.
Vi como Katara hacia ademán de irse, pero fui más rápido. Sin permitirme el lujo de pensar, avancé hasta ella y la agarré con fuerza la muñeca, obligándole a que se girara a mirarme. Apenas torció el cuello, fue instintivo.
Antes de darme cuenta mis labios estaban sobre los de ella. Produciéndome un vuelco que me dejó en el más profundo éxtasis.
Yo no la merecía. Era cierto que no era seguro ni recomendable para nadie tener una relación con el Avatar. Y desde luego, lo que acababa de hacer era remarcablemente equivocado.
Pero me dio igual…Decidí que me daba igual todo.
En ese momento solo existía Katara, el calor de su cuerpo aprisionado entre mis brazos, su corazón palpitando contra mi pecho a un ritmo peligrosamente acelerado…Y su boca acomodándose a la mía, dejándome aumentar así la pasión con la que la que la besaba.
Sus brazos abarcaron mi cuello y me pude convencer fácilmente de que si existía algún tipo de paraíso, me acababa de mudar a él. Nunca me saciará, para mi nunca habría suficiente Katara, suficiente de sus labios, suficiente de su olor empapando mi piel ni suficiente tiempo para abrazarla…
Pero el tiempo pasó y me vi en la obligación de separarme de ella, con morriña, para poder darle un poco de oxigeno a aquella boca que yo había devorado con tanto frenesí.
Katara se separó levemente, con los labios en carne viva y las mejillas ardientes, mirándome a los ojos, pasmada e incrédula, de una manera que fácilmente podría haberme carbonizado por dentro. El corazón me ardía de velocidad.
Me acerqué de nuevo para limpiarle con los labios dos lágrimas que resbalaban a través de sus mejillas.
Claro que no he olvidado esa promesa… - suspiré cerca su oído- Te dije que siempre te amaría y es verdad…Y creo recordar que la segunda parte del trato era que, cuando nos encontráramos, podríamos estar juntos…Con la condición de que tú también me siguieses amando…- di un poco de espacio entre ambos, para analizarla concienzudamente- Dime ¿En serio eres capaz de hacerlo después de todo lo que te he hecho?
Me la quedé mirando. La verdad, no lo esperaba.
Katara mostró una espectacular sonrisa…Una sonrisa que consiguió exterminar cualquier miedo o duda que pudiese quedar en mi interior.
Hmmm…No estoy segura- dijo ella tentadoramente- Quizás deberías acabar de convencerme…
No la dejé acabar. Rebosante de alegría, me incliné de nuevo sobre ella, sofocándole una carcajada con mis labios.
¿Cómo había sobrevivido sin ella tanto tiempo? Era algo inconcebible.
Saboreé su boca, sintiendo su calor envolviéndome amablemente, devolviéndome la vida. Como una resurrección…
No sé cuanto tiempo pasamos ahí, entre besos y más besos, estrechos abrazos y caricias casi desesperadas, pero simplemente, necesitaba que todo aquello no acabase…
Te eché tanto de menos…- confesé con los ojos cerrados, besándole el hueco entre la oreja y su mandíbula. La oí reírse…Puf. Música para mis odios.
No te quejes. Te recuerdo que no fui yo la que quise dejarte…
Resoplé rodando los ojos y esta vez me entretuve besando y oliendo su pelo.
¿Crees que es la mejor situación para ser rencorosa? –pregunté con mis labios pegados a su cabellera.
Creo que te mereces que te pase algunas cosas por la cara- contestó ella. Me reí mirándola a los ojos y besé la punta de su nariz.
Vale…Pero más tarde. Ahora no me estropees el momento…
Bueno…-concedió con una imperturbable sonrisa.
Esta vez fue ella la que se puso de puntitas para robarme un profundo y dulce beso.
Yo también te había echado de menos…- me susurró cuando nos separamos- Ni se te ocurra volver a alejarte de mí…
Sonreí hundiéndome en los zafiros que componían sus ojos.
Pierde cuidado…He escarmentado.
Ella se mordió el labio inferior, aun sonriendo y acomodó los brazos alrededor de mi cintura para abrazarme con más fuerza. Escondió la cara en mi hombro.
Entonces todo va bien- suspiró profundamente- Por fin, todo va bien…
Emmm…En realidad no- intervine con un carraspeo.
En cuanto acabé esa frase, Katara me soltó con brusquedad y dio un saltó hacia atrás, mirándome con el ceño fruncido.
¿Qué quieres decir?- su tono sonó apremiante.
Pues…Que hay un pequeño impedimento.
Como respuesta tragó saliva sonoramente, mirándome con preocupación.
Aang…Tus impedimentos me acojonan… ¿De que hablas?
En una palabra- gruñí fastidiado- Jet.
La chica de la tribu del agua pestañeó, como si se hubiese olvidado de ese "pequeño" impedimento.
Es cierto…- susurró ella llevándose las manos a las caderas, pensativa.
Sí…Porque en teoría acabo de besar a una mujer comprometida…Y quizás sea un tanto mojigato, pero esto de las infidelidades me pone nervioso.
Vaya…- me miró interrogante- ¿Qué hacemos?
Me encogí de hombros.
¿Fingir que su muerte fue un accidente?- propuse con voz inocente.
Katara rió echando la barbilla hacia atrás.
Aang- me escarmentó amablemente- Pero si tu no matarías ni a una mosca…
A una mosca no, pero a Jet…- dejé la frase al aire e hice un gesto de devanarme el cuello- No te creas que me han faltado ganas cuando le he visto besándote.
A Katara se le borró la expresión de alegría la cual fue inminentemente substituida por una mueca de culpabilidad. Dirigió su vista al suelo.
Yo…Lo siento.
Suspiré.
No pasa nada…
Mientes- susurró ella- Te ha molestado.
Tranquila…
¿Tú lo estás?
No.
¿Estás enfadado?
Un tanto resentido- admití con una pizca de pena que quería colarse en mi felicidad.
De verdad que lo siento- insistió ella, siempre empeñada en hacer lo correcto.
No pasa nada- hice una mueca- ¿Ves? Si continuamos con está conversación acabaremos atrapados en un bucle temporal extracorpóreo- Katara se atrevió a mirarme y mostró una tímida sonrisa- Déjalo, de verdad. Darle más vueltas solo me hará…Daño.
Lo lamento- volvió a disculparse, entristecida.
¡Que te calles!- me reí abrazándola. Cerré los ojos cuando sus brazos me envolvieron- Viniste a por mi…Eso me basta- froté su espalda con ambas manos- Gracias por salvarme de mi mismo otra vez.
No hay de que- se apartó de mi, con su júbilo renovado y me tomó la mano- Ya sé lo que vamos a hacer con Jet…
Y tiró de mí con energía, haciéndome caminar de nuevo hacia el pueblo.
¡Eh! ¿Adónde me llevas?
A buscarle.
Fruncí el ceño automáticamente.
¿Y para que quieres ver a ese robanovias tramposo?- gruñí de mal humor. Katara, sin dejar de andar, me miró con una sonrisita.
¡Uy! Aquí alguien está celoso- canturreó vivazmente. Me sonrojé, viéndome inmediatamente descubierto.
Eso…Eso no es cierto- titubeé.
Claro que lo es…- me analizó de arriba abajo- Sigues sin saber mentir…
Creía haber mejorado con los años- suspiré yo, jugueteando con sus dedos entre los míos.
Entonces admites estar celoso…
Un poco.
Me miró alzando una ceja, escéptica como ella sola. No pude aguantar demasiado.
¡Está bien!- admití con voz cansina- Los celos se me comían ¿Contenta?
Satisfecha- asintió suavemente.
De todos modos, los celos son, en realidad, una consecuencia del amor: gusten o no, tienen que existir.
Katara se me quedó mirándome con afecto.
¿Insinúas que yo también debo estar celosa?
¿Insinúas que temes tener un motivo para estarlo?- la desafié yo, divertido ante el rumbo que tomaba la situación. Katara se encogió de hombros.
No sé…Han pasado dos años…Has viajado por todo el mundo…Te has puesto incluso más guapo que antes- me reí suavemente- Y…Bueno, para que lo vamos a negar: Te salen fans por todas las esquinas.
Hice una pedorreta con los labios.
¿Y te crees que alguna podría llegar a ser tan bonita como tu? – pregunté burlonamente, con una respuesta retórica que para mi estaba más que clara.
Katara me miró sorprendida y un brillo escarlata subió hasta sus pómulos. Sonreí y besé suavemente su mejilla.
Nadie puede darme lo que tú me das… Nadie.
Sus ojos brillaron llenos de ternura, emocionados.
¿De donde habrás salido tu?- me preguntó suavemente, mirándome encandilada. Me encogí de hombros.
De un iceberg, según me han dicho.
Katara rió con ganas, tras lo cual seguimos caminando tranquilamente con las manos aun entrelazadas.
Y volviendo al tema principal… ¿Para que vamos a ver a Jet? No sé si es bueno poner mis celos en ebullición- declaré yo, escéptico.
Vamos a cortar con él…
Dirás que "vas" a cortar con él- le corregí con énfasis- Porque yo no me ofrecería a salir con Jet ni aunque tuviese la parca encima los hombros.
¿Quién está siendo rencoroso ahora?
Vale, mejor me callo…
En ese momento ambos miramos hacia delante simétricamente, teniendo la desgracia de encontrar lo que andábamos buscando. Jet estaba parado enfrente el camino y nos miraba con el ceño fruncido. Le devolví el gesto con mucho gusto. Arisco.
Él simplemente se dirigió a Katara.
¿Qué haces tú aquí?- preguntó la chica con frialdad.
Me tenías preocupado…Salí a buscarte.
¡Oh! Que gran honor… Se ha preocupado por otra persona que no es él mismo- gruñó Katara sarcásticamente.
No pude evitar sonreír. Debía reconocérmelo a mi mismo, puede que aquello fuese rastrero, pero me sentía muy satisfecho con la forma en que lo trataba. Jet bajó su vista a nuestras manos entrelazadas y yo no hice más que aferrarme a ella con más fuerza. Seguro que dentro de unas horas me entraría el mal de conciencia, pero me daba igual.
Ah…Ya veo que has estado bien acompañada- me dedicó una sonrisa cínica.- ¿No has podido aguantarte, verdad? Tenías que hacerla infeliz.
Me tensé.
Jet, basta- murmuró Katara con firmeza y calma- Tu no tienes idea de lo que me hace o no feliz…
Pues a mi me parece que ni siquiera tu misma lo sabes…
¡Ya está bien!…Estoy harta de que me tratéis como si fuese una niña tonta- nos miró a los dos al decir aquello- Yo y solo yo elijo mi vida.
Y eliges mal…- complementó Jet. Tenía que admitirlo, ese desgraciado también llevaba su parte de razón- Eliges estar con él a pesar del daño que te ha hecho y, no nos engañemos, del daño que te hará en el futuro.
Pegué un respingo, tragando saliva y apretando con más fuerza la mano de Katara como si de repente ella fuese a escapar, o como si Jet me la fuese arrancar de los brazos. No sabía cual opción me asustaba más…
Tu no lo entiendes…- empezó Katara.
Eres tu la que no quiere entenderlo…Con él solo sufrirás…Adelante, pregúntaselo- me invitó a que confirmara su teoría, pero me limité a fruncir el ceño con fiereza.
Nos queremos, Jet…- musitó Katara.
A veces con eso no hay suficiente…Vale, lo admito, ahora se te ve feliz…Nunca había visto un brillo así en tus ojos, pero de todos modos… ¿Qué pasará dentro de una semana, un mes o un año? – me miró con algo semejante al desprecio- Tardé o temprano, él volverá a reafirmar su teoría de que eres un estorbo para su trabajo y te abandonará otra vez.
¡Yo nunca he dicho eso!- rugí dando un paso hacia delante, furibundo.
Di que me equivoco- me retó él. Entrecerré los ojos e hice rechinar mis dientes.
Oye Jet ¿Alguna vez has volado 20 metros en el aire? Porque es a la altura que te haré llegar de una patada.
¡Aang!- me regañó Katara, sorprendida ante lo que acababa de decir.
La verdad, mis propias palabras me habían dejado atónito. ¿Yo? ¿Amenazando? Sería la primera vez en mi vida. No me reconocía, pero de todos modos seguí mirando a Jet con dureza afilada.
¿Si? Inténtalo niño de juguete, no te tengo miedo aunque seas el Avatar.
¿No? Pues te congelaré, te achicharraré, te tiraré una avalancha y de un soplido enviaré tu casa a la otra punta del continente… ¿Me tienes miedo ahora?
Él soltó una especie de gruñido.
Ven aquí y comprobarás el miedo que yo puedo llegar a dar.
¡Quietos!- Katara se interpuso entre nosotros, poniéndome las manos en el pecho para impedirme el avance. Si fuera cualquier otra persona, en el estado en el que me encontraba la habría hecho al lado de un empujón.
Katara se giró hacia Jet, mirándolo con el ceño fruncido.
¿Estás loco? Aang podría matarte con el dedo meñique así que no tientes a la suerte. Y tú- se giró hacia mi- será mejor que dejes este espectáculo de machito en celo porque no te pega…
Bajé la mirada con un resoplido. Tenía razón…
Es cierto…Perdona Jet- me disculpe inmediatamente arrepentido. Joder. Si es que soy un blando…
Más lo siento yo, que le vas a destrozar la vida a Katara- gruñó él con los puños apretados. Esta vez fue ella la que bufó.
Eso no puedes saberlo…Igual que no puedes retenerme- Katara avanzó unos pasos hacia él, alejándose escalofriantemente de mi- Jet…Te hice una promesa y, a pesar de que no te lo mereces, yo debería cumplirla…Así que me iré con Aang solo si tu me quieres lo suficiente como para dejarme hacerlo.
Desencajé la mandíbula. Genial…Aquello era el fin. Aquel capullo egoísta preferiría cortarla por la mitad antes que dejarla marchar. El frunció el ceño, centrado en su mirada.
No puedes pedirme eso…Yo…Sé que podría hacerte feliz.
Katara negó lentamente.
Soy feliz junto a Aang…Por favor, deja que cometa mis propios errores… Lo necesito.
Jet tragó saliva, examinándola con seriedad. Negó.
Te vas a arrepentir…Te hará daño otra vez…
Me arriesgaré- contestó Katara antes de que yo pudiese intervenir.
Y cuando lo haga yo ya no estaré ahí.
No necesito a nadie que me recoja al caer…He pasado estos dos años sufriendo sin ayuda- sentí un nudo aprisionando mi garganta solo con oírla. La culpabilidad me abrió un hueco entre pecho y corazón- Sabré levantarme otra vez.
Él apretó con fuerza los labios.
De acuerdo…Haz lo que quieras- dijo con voz ronca y seca.
Alcé las cejas, sorprendido ante esa respuesta y de inmediato, una sonrisa de ilusión curvó mi rostro. Sabía lo que aquello significa…Katara… ¡Katara venia conmigo!
Ella se volteó hacia mí y me mostró como también su rostro había sido iluminado con una sonrisa. Extendí los brazos, invitándola a un abrazo y rápidamente corrió hacia mí, apretándose con fuerza contra mi pecho. Solté una carcajada de júbilo.
¡Oh, Jet! Muchísimas gra…- levanté la mirada, deteniéndome a mi mismo.
Él ya no estaba ahí.
Fin flashback
Suspiré felizmente y me entretuve a contar los tonos variopintos, las sombras y los reflejos que la luna pintaba en su rostro y su pelo, sin ser capaz de dejar de tocarla…Era inaguantablemente adictiva.
Sonreí de medio lado y justo cuando, casi sin ser consciente de mis actos, mis labios rozaban la comisura de su boca, la sentí removerse.
Mm… ¿Aang?- murmuró con voz pastosa, aun más dormida que despierta.
Perdón, no quería despertarte…Vuélvete a dormir- le susurré con adulación.
En vez de eso, se incorporó frotándose los ojos y me dedicó una sonrisa adormecida.
¿Y porque estás despierto tú?
Un sueño- expliqué despreocupadamente.
¿Una pesadilla?- se preocupó ella. Sonreí suavemente mientras ella se apoyaba en mi hombro, intentando no dormirse de nuevo.
No…Es uno de mis "sueños"- hice comillas con los dedos.
Oh…Vale- rió suavemente tras bostezar- ¿Algo importante?
No…Es decir, no estoy seguro- suspiré profundamente- Suficiente trabajo tengo en lidiar con uno, que tengo que ocuparme de dos espíritus. Son realmente molestos…
¿Ah sí?
Sí…Y eso no venía en mi contrato.
Katara se carcajeó harmoniosamente.
Veo que da igual que tengas 12 como 16 años…Sigue sin acabarte de gustar ser quien eres…
Solté una risita y nos quedamos en silencio mirando la luna, el tiempo suficiente como para que mi cabeza volviese a replantearse aquella pregunta que me había estado rondando en la cabeza.
Oye, Katara- cogí todo el aire que pude, no estando seguro de si quería saber o no la respuesta- Yo…No es que te quiera reprochar nada, pero… - me miró y yo hice lo mismo- ¿Por qué no viniste a mi cumpleaños?
Ella respingó, desprevenida ante esa pregunta.
Oh, Aang, lo lamentó…Me quedé atrapada en esa isla porque el estúpido barco no quería zarpar.
Ammm…Bueno, en realidad yo sentía curiosidad por saber porque te fuiste tres meses antes…
¡Es cierto!- dijo ella palmeándose la frente- Casi lo había olvidado…
¿Eh? ¿El que? – pregunté confuso.
Se separó de mí y mostró una enorme sonrisa.
Cierra los ojos…
Alcé las cejas.
Oye, si vas a besarme no hace falta que…
No voy a besarte- se exasperó rodando los ojos.
Que pena- bromeé yo haciendo un exagerado mohín. Katara rió.
Anda cierra los ojos…
Bueno…
Así lo hice, algo inquieto. Pude oír como Katara removía algunas cosas en las que debía ser su bolso.
Espero que sea verdadero, porque me ha costado un montón encontrarlo…
¿El que?
Tu regalo- levanté levemente un párpado- ¡No mires!
Con una mueca, volví a cerrar los ojos.
No tenías porque hacerme un regalo…
Pues me he pateado medio mundo para hallar esto, así que ya puede gustarte. A mi me han asegurado que es el original así que…
¡Me pones nervioso!- le apremié yo impaciente- ¿Qué llevas ahí?
Extiende las manos.
Lo hice y de repente noté un peso sobre ellas.
Ya puedes abrir los ojos- me dijo amablemente.
Me quedé helado en cuanto lo hice, estático. Entre mis manos había algo que en teoría, no debería existir. Estaba descolorido, gastado y visiblemente estropeado, pero aun así lo reconocí de inmediato…
Era mi peonza. La peonza que elegí entre otros miles de juguetes cuando era niño…Junto a tres más que demostraron que yo era el Avatar. Mi peonza…Y la de Roku.
Con los ojos salidos de las cuencas, logré coordinar la cabeza y levantarla para mirar a Katara, totalmente incrédulo.
Pero- mi voz sonaba extremamente ahogada- ¿Cómo…?
Oí rumores sobre que sortearían la auténtica peonza del Avatar en no sé que sitio…Fui investigando, llegué a esa isla y- sonrió encogiéndose de hombros- Se la dieron al mejor postor. No pude conseguir los otros juguetes, porque se dice que ya no existen…Este es el único que queda.
Parpadeé, sacudí la cabeza y me quedó mirando la frágil antigüedad que había entre mis manos, ahora temblorosas. Me traía recuerdos…Recuerdos amargos, dulces, melancólicos, tristes, divertidos, fantásticos y terribles…
No fui consciente del tiempo que había pasado en silencio mirando aquel objeto, con el corazón temblando bajo mi pecho hasta que mi novia volvió a hablar.
Ya sé que no es el objeto más adecuado para darle a un adolescente de 16 años…Pero quería que tuvieses algo que fuese realmente…ya sabes, tuyo. De tu origen…
La miré, conmocionado. Me sonrió dulcemente.
¿Te gusta?- preguntó.
Agarré su mentón entre mis dedos me recliné sobre ella y le robé un desesperadamente tierno beso de los labios.
Me encantas…- susurré yo para después darle otro beso. Katara rió y tomó mi cara entre las manos.
¡Me refería a la peonza!- aclaró divertida. Sonreí con más ganas.
Eso también…Muchísimas gracias, Katara.
Me atrapó con una intensa mirada llena de dulzura, brillante, acaparadora…
Feliz cumpleaños, Aang.
Ya había amanecido cuando, por encima los cuernos de Appa, conseguí divisar el ostentoso palacio del fuego.
Ya casi estamos…- le dije a Katara, la cual se incorporó mirando el paisaje por encima de mis hombros.
Caramba…Es…
¿Exageradamente enorme?
Asintió observando con fijación la tierra.
Me lo has quitado de la boca…
Bueno, a Zuko siempre le han gustado las extravagancias…- dije con media sonrisa- Seguro que se alegra de verte…
Yo también tengo ganas de verle…A todos.
Como en los viejos tiempos ¿Eh?- comenté con alegría.
Como en los viejos tiempos- repitió mientras intercambiamos una mirada innecesariamente larga e hipnotizadora.
Era realmente una fantástica coincidencia el hecho de que todos los demás hubiesen decidido quedarse en La Nación del Fuego, esperando a que yo regresara para vernos una vez más antes de separarnos. Y por fin, estaríamos realmente juntos. Todos.
Appa sobrevoló una terraza superior y aterrizo todo lo delicadamente que podía aterrizar un bisonte gigante. En cuanto lo hizo, pude oír una voz provinente del interior del palacio.
¡Piesligeros está aquí!- anunció Toph con voz cantarina. Katara y yo nos reímos.
¿Cómo lo sabes?- clarísimamente, aquel escéptico era Sokka.
Es difícil no sentir la vibración de un animal de 3 toneladas…
¡Vamos! No quiero que me destroce la terraza- dijo de inmediato Zuko.
Salté ágilmente de encima de Appa mientras sentía sus pasos acercándose. Ayudé a Katara a bajar agarrándola de la cintura y la dejé delicadamente sobre el suelo.
¡Eh! Parece que trae compañía- dijo Toph, hipsofacto.
¿Compañí…?- mientras decía eso, Sokka abrió la puerta y se quedó perplejo al vernos. Sus ojos, y los de los otros se agrandaron por la sorpresa- ¡Katara!
Su hermano, Suki y Zuko se lanzaron corriendo sobre ella, achuchándola en un abrazo colectivo. Ella rió alegremente, emocionada por verlos a todos. Toph se hizo algo más de rogar (como siempre) pero finalmente se unió al abrazo y yo decidí hacer lo mismo. El calor humano lo invadía todo.
¿De donde la has sacado?- preguntó Sokka alzando una ceja. Me encogí de hombros.
Es una historia larga.
O sea, aburrida- gruñó Toph separándose.-No me interesa. Pero me alegro de verte…
¡Ooooh!- soltó Katara, enternecida- ¡Y yo a ti Toph!
Y la atrapó en un abrazo a regañadientes de la maestra tierra.
Genial, la reina del melodrama vuelve al ataque…
¡No soy la reina del melodrama!- se quejó Katara apartándose y poniendo los brazos en jarra.
¿La princesa mejor?
Será posible… ¡Toph!
Ya están peleándose- resopló Sokka, sin poder ocultar una sonrisa bajo su gesto de exasperación.
Sí…Da gusto oírlas- comenté yo.
¿Y donde te habías metido?- preguntó el Señor de Fuego, curioso.
Estaba…Digamos que haciendo unas compras- explicó Katara intercambiando una mirada cómplice conmigo. Sonreí.
Oh vale…No sé exactamente que significa eso, pero veo que os han sentado bien- musitó Suki.
Ya lo creo- afirmó la eludida abrazándose a ella.
¡Eh! ¿Que son estás confianzas?- exclamó Sokka interponiéndose entre ellas- Si ni siquiera la conoces…
¿Cómo que no la conozco?- replicó Katara, confusa.- Si es Suki…
No…Tú conocías a Suki, guerrera de Kioshi y novia de tu hermano…Pero esta- rodeó los hombros de Suki con un brazo- Es Suki, guerrera de Kioshi y futura esposa de tu hermano…
La cara de Katara se convirtió en un poema. En un poema de incredulidad y atónita sorpresa. Se quedó con la mandíbula descolgada unos segundos antes de soltar un agudo chillido de emoción que nos sobresaltó a todos.
¡Te casas! ¡Mi hermano se casa!- gritó explotando de alegría, abrazándose con ímpetu a él.- ¡No me lo puedo creer Sokka!
Pues ya te lo puedes ir creyendo, porque vas a correr con los gastos de la boda- bromeó él.
Katara se separó de él para abrazarse de nuevo a Suki y luego a ambos, extasiada…
¿Y tu porque no me habías dicho nada?- cuestionó mirándome con algo de reproche. Me encogí de hombros.
No me veía en mi derecho de hacerlo…Prefería que fuesen ellos los que te dieran la noticia.
Sonreí divertido mientras los demás seguían hablando y felicitándose enérgicamente. Jamás pensé que la desastrosa declaración de Sokka diese ese resultado…y mucho menos después de ver como Suki le daba una patada en una zona que llegó a dolerme hasta mi solo con verlo. Luego, para mi atónita sorpresa, Sokka sacó el anillo… y aun más sorprendente fue la reacción de Suki, que después de quedarse estática durante casi treinta segundos, lo tumbó en el suelo de un abrazo gritando un "SI" que resonó por toda la sala.
¡Tenemos que explicarnos un montón de cosas! – se emocionó Katara- Vamos adentro y…
Yo no puedo- intervine tímidamente, odiándome por romper aquel momento.
A pesar de decirlo en voz baja, conseguí que todos se giraran a mirarme, confusos. Bajé la mirada sintiendo la incomodidad poblar mi piel.
Tengo que…irme.
¿Irte?- gesticuló Zuko, frunciendo el ceño. Asentí torpemente, aun esquivando sus miradas. – Acabas de llegar…
Yo…Lo lamento, pero llevo demasiadas semanas en la Nación del Fuego…El resto del mundo también me necesita y aquel espíritu no hace más que liarla. Solo he venido hasta aquí para que pudieseis ver a Katara…
¿Sabes? Te convendrían unas vacaciones- me recomendó Sokka burlonamente.
Créeme cuando te digo que me gustaría cogerlas…
¿Qué te ha pasado piesligeros? Creo recordar que antes molabas más… - añadió Toph.
Me reí suavemente, sin mucho animo.
De verdad que siento no poder quedarme con vosotros- musité, sin poder evitar el sentirme fatal al ver la cara de desilusión de Katara.
En fin…Supongo que lo entiendo- murmuró ella sin entusiasmo- ¿Nos vamos ahora, entonces?
Parpadeé sorprendido.
¿Nos? Bueno, yo había pensado en que tú…- carraspeé- Podrías quedarte aquí.
Las pupilas de Katara se contonearon confusas, mirándome de arriba abajo para después dilatarse por el asombro. Frunció el ceño.
¿Perdona?- su tono sonaba casi indignado- ¿Insinúas que quieres dejarme aquí?
Solo temporalmente- aclaré de inmediato, poniéndole las manos en los hombros para aplacarla.
¿Quieres separarte de mi otra vez?- preguntó dolida.
¡No!- grité horrorizado. Me mataba el hecho de alejarme de ella, ni que fuesen solo unos segundos, pero…- Es solo que…Donde voy…bueno, será peligroso y no quiero que…
No tuve oportunidad de seguir. Katara pasó por mi lado, ignorándome olímpicamente y subió encima de Appa con mucha diplomacia. Pestañeé.
Katara ¿Qué haces?
Voy a ir contigo- declaró con seguridad- Te pongas como te pongas…
Pero…
Hablando de eso, piesligeros, yo quería comentarte algo- me giré rápidamente hacia Toph, temeroso por el tono que empleaba- Verás, para ser sincera, desde que tu no estas en ella, mi vida es vomitibamente aburrida…
Oh, gracias Toph, pero…
No es un cumplido- me interrumpió con sequedad- sino una realidad. Vivo en un palacio, estoy forrada y reconciliada con mis padres, en todas partes se respira paz y amor… ¿Sabes lo monótono que es eso?
Emm…
Así que he decidido- continuó alegremente, como si hablase sola- Que me vuelvo a unir al equipo Avatar.
¿Cómo? – me alarmé yo.
Hizo lo mismo que Katara y pasando por mi lado, se encaramó a Appa.
Pero… ¿Tú estás en tus cabales?
Te recuerdo que soy ciega, no demente…Estoy perfectamente. Ya sabes lo que dicen, si el peligro no viene a ti, ves a buscar el peligro…
Esto es increíble- titubeé yo. Miré a Sokka, en busca de ayuda- Di algo. Han perdido los tornillos…
Lo cierto es que, en vista de que me voy a casar dentro de poco y que voy a tener que sentar la cabeza- hizo comillas con los dedos- Creo que una última aventura no me vendría mal…
Abrí la boca de par en par, atónito.
Esto es un complot… ¿Tú también te has vuelto loco?
No, que va…Lo estaba ya antes.
No te creas que voy a permitir que te vayas con él- le regaño Suki cruzándose de brazos. Suspiré, aliviado. Por fin alguien con dos dedos de frente- No sin mi…
Y ante mi estupefacción, todos subieron encima mi bisonte volador. Miré a Zuko interrogador, el cual se mantenía a mi lado con una sonrisa.
No, yo no…Tengo una Nación entera que gobernar, por muy tentadora que sea la idea de volver por un tiempo al pasado- me miré a mis amigos, todos reunidos, esperándome encima de Appa. Zuko me dio una palmada en la espalda- Vamos ve…Ambos sabemos que no aguantarás mucho.
Sonreí sin poder evitarlo. Era cierto. Aquello era demasiado perfecto…Tener conmigo a la gente que quería no era algo común. Pensando en eso, me perdí en la intensa mirada que me dedicaba Katara, la cual, combinada con su sonrisa, hizo que perdiese los pocos argumentos que me quedaban en contra de aquella loca idea.
Con un suspiró de rendición, avancé para subirme a Appa.
Por fin, con la gente a la que quería.
Por fin con ella.
