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Quiero ser padre.

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Disclaimer: Algunos personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. El resto de ellos son propiedad de Kishimoto-sama. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario: Envidia era algo que Sirius nunca pensó sentir al ver a James con Harry, pero era verdad y éste sentimiento creció hasta que lo hizo tomar una decisión: adoptar un bebé. No encontrando respuestas en su mundo, él se aventura a otros y justo antes del Halloween de 1981, Sirius recibe la llamada que estaba esperando.

Negando la petición de sus amigos de ser su encargado secreto, Sirius Black viaja este lugar lejano, Konoha, en busca de su nuevo hijo. Un hermoso bebé rubio de ojos azules y con extrañas cicatrices en ambas mejillas.

Parejas: Sirius Black/Severus Snape. Lucius Malfoy/Remus Lupin.

Aclaraciones y Advertencias: UNIVERSO COMPLETAMENTE ALTERNATIVO. Probablemente Mpreg, mucho OOC… y Sirius siendo Sirius.

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-Letra en 'blah': Será el inglés en Konoha y japonés en Inglaterra.

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Capítulo 6: Festejos.

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Con la casa lista, Black y Potter al fin tuvieron tiempo de hacer una fiesta de inauguración, que coincidía con la presentación oficial de Naruto al Mundo Mágico. Siendo educado por su suegro para ser un anfitrión perfecto, Remus Malfoy se había encargado de la organización del acontecimiento. Contratando decoradores, para que se usara el jardín para la fiesta, haciendo y repartiendo con lechuzas las invitaciones y trayendo al mejor chef de Gran Bretaña.

Sus amigos eran ostentosos y querían hacer todo por lo alto.

-No puedo creer que me hayan dejado convencer de organizar semejante cosa –Se quejó Remus, mientras acomodaba el cabello de Draco en su lugar. Estando corriendo por toda la casa junto con Harry, se le había salido de lugar y Lucius odiaba verlo despeinado. –El cumpleaños de Harry es en menos de un mes y estoy seguro que van a hacer otra fiesta enorme. Ustedes no están como para despilfarrar dinero.

-Aw~ Moony, siempre preocupándose por nosotros como una madre –arrulló Sirius-. Y no te estreses, mi ahijado va a tener su fiesta, pero allí habrá sólo niños y hoy tendremos a las brujas y magos más influyentes del Mundo Mágico en casa. Esto es necesario para que esos bastardos ricos vean que ni James ni yo hemos sido derrotados después de todo lo que pasó. Las familias Black y Potter van a seguir con todo el poder que tenían antes.

Remus enarcó una ceja.

-No sabía que querías seguir dándole prestigio a la familia que tanto te odió y todavía odias.

-No se trata de eso, Moony –sonrió y rodeó los hombros de su amigo con un brazo-. Sino que quiero dar a conocer que tanto Naruto como yo vamos a comenzar una nueva generación de Black's. –Guiñó un ojo. –Se terminó la oscuridad en esta familia, ahora los Black van a ser conocidos como magos blancos.

-Tu intención es muy buena, pero va a ser duro, hay mucho prejuicio contra los Black desde hace mucho. Tu familia se conoce por ser… bien… negra.

Sirius rió estruendosamente.

-Dejaremos de serlo, Moony. Y me ganaré a los pomposos que están por llegar a mi hogar.

-¿Y qué hay de James?

-Bien, Prongs va a demostrar que puede hacerse cargo de su hijo y no es el hombre derrotado y angustiado que todos dicen que es después de la muerte de su esposa. Él puede hacerse cargo de Harry con mi ayuda y no con la de esos que quieren un pedazo de Harry por su fama. No de esos que piensan que pueden crecer en sociedad sólo por asociarse el niño-que-vivió y su familia –bufó con desdén.

-¿Lo tienes todo planeado, eh? –preguntó Remus, en verdad sorprendido.

-Yup, tú mejor que nadie sabes cómo de bien funciona mi cabeza y la de James cuando queremos lograr algo.

-De hecho, lo sé. Ustedes son peores que Slytherins cuando se ponen en ese plan.

Sirius sonrió, pero después su sonrisa se convirtió en un puchero.

-¡Hey! ¡Eso no es un halago!

-Es que no hay halago posible para ti, perro pulgoso –siseó una voz desde el umbral-. Y ahora quita tus sucias patas de mi esposo.

-Mmmhhh, ¿celoso, Malfoy? –ronroneó Sirius, meneando sus cejas y frotando una de sus mejillas con las de Remus.

Lucius lo fulminó con la mirada.

Sabiendo que estaba a punto de desatarse un guerra, Remus se separó delicadamente de su amigo y fue a los brazos que su esposo, quien no perdió tiempo en darle un abrazo posesivo y devorar sus labios con pasión.

-Ewww, estoy tratando de mantener mi desayuno en mi estómago, si no les molesta.

-Entonces vete a otro lado, Black –gruñó Lucius, dándole la peor de sus miradas.

-Esta es mi casa.

-Nos iremos nosotros, entonces. Faltaba más.

-Lucius, Sirius –suspiró Remus.

-¿Buscando pelea tan temprano con Malfoy, Sirius? –preguntó James, entrando a la cocina, donde estaban los otros tres, llevando a Naruto en sus brazos.

Una vez que los ojos azules del bebé se posaron en su padre, Naruto chilló, estirando sus bracitos, pidiendo ser cargado. Sirius no necesitó ser convencido y enseguida cumplió los deseos de su hijo de ocho meses.

-Ya me conoces –dijo Sirius, con una sonrisa culpable. Pero el brillo travieso en sus ojos decía otra cosa.

James suspiró.

-En fin, los invitados deben estar por llegar, así que mejor vayamos a la puerta a esperarlos como buenos anfitriones. –Se giró a su amigo. –Ustedes pueden irse al jardín ya, Moony.

-Preferiría esperar con ustedes en la entrada –dijo Lucius, tomando la mano de su esposo y frunciendo el ceño en Lucas, que estaba intentando investigar el retrato de la loca de la madre del pulgoso.

-¿Por qué? –masculló Sirius.

-Porque invité a Severus y no deseo que lo fastidien.

Sirius congeló y miró al rubio con los ojos como platos.

-¡¿Invitaste a Snivellus?! –chilló, haciendo a Naruto saltar-. ¡Esta no es tu casa, Malfoy!

-Créeme que lo sé y preferiría estar en cualquier otro lugar. –Remus hizo un puchero. –Pero le prometí a mi esposo que vendría y tengo algo que tratar con Severus, así que… se joden.

-Cuida tu lengua, Lucius.

La voz de su padre llegó desde la puerta de entrada y Lucius gimió. Típico de su padre, llegaba justo cuando por una vez en su vida decidía decir una mala palabra. ¡Él ya no era un niño! Pero Abraxas parecía pensar diferente.

-¡Abuelo!

Tres niños chillaron, antes de que tres pares de brazos lo apresaran de las piernas. La ceja del más adulto de los Malfoy crispó y fulminó a James con la mirada.

-Potter –siseó-. Te he dicho que le digas a tu hijo que no me llame así.

-Usted dígale –Se encogió de hombros-. Ya le he dicho miles de veces que no lo haga, pero él no parece entenderme, así que si quiere que pare, dígale usted.

Abraxas miró abajo y vio los ojos grandes, verdes e inocentes. Suspiró.

-Necesito un vaso de whiskey de fuego.

Con un ligero crack, Kreacher apareció con el pedido del rubio. Por supuesto, el pequeño malvado atendía a los sangres puras que fueron amigos de su adorada ama a la perfección, mientras bufaba con desdén en su verdadero dueño.

James y Sirius sonrieron, pero se abstuvieron de comentar lo "ablandado" que estaba el corazón del mayor de los Malfoy.

No olvidándose de la conversación anterior, Lucius se dio vuelta para mirar a Sirius.

-Y no sé por qué haces tanto escándalo con que Severus pise esta casa, Black. Si mal no recuerdo, hubo una época donde estabas impaciente por ver a mi amigo –agregó con una sonrisa malvada.

Sirius se ruborizó furiosamente y fulminó a Lucius con la mirada. Por suerte, Naruto decidió en ese momento que tenía hambre y comenzó a quejarse, salvando a su padre de tener que soportar más burla de esa serpiente rastrera. Se dio media vuelta y partió de nuevo a la cocina.

¡Gah! ¡Ese idiota! ¡Estaba muy bien sin acordarme de lo delicioso que Snivellus se sentía en mis brazos, muchas gracias! Inevitablemente, algunos recuerdos vinieron a su mente. Uh… ¡malos pensamientos, Padfoot! Se tapó la nariz, para que no le saliera sangre. ¡No pienses en eso ahora! ¡Tienes a tu hijo en brazos, por Merlín! ¡Malo! ¡Malo! ¡Abajo muchacho!

La cara roja de su papá le dio risa a Naruto así que rió nerviosamente y le dio un tirón vicioso al cabello negro azulado que tenía al alcance. Sirius hizo un gesto de dolor y quitó su cabello largo de la manito de su hijo.

-Uh, gracias por hacer eso, Naru. Siempre puedo contar contigo para traerme a la realidad y desviarme de pensamientos malos. Muy malos.

Sonrió y besó la nariz hermosa de su bebé.

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Severus Snape se rezagó en las sombras, evitando que cualquier invitado tome atención de él y quiera hacerle algún tipo de charla. No que nadie lo deseara, después de todo, acababa de salir de Azkaban, después de estar allí unos meses, luego de la caída de Lord Voldemort. Todos sabían, por supuesto, que Albus Dumbledore había alegado en su favor, diciendo que era un espía, pero esta gente todavía lo miraba con ojos recelosos y estaba renuente a creerle.

A él no le importaba, él sabía su verdad, una verdad que le dolería por el resto de su vida y que sería su carga a llevar. El saber que por sus celos y miedo, su mejor amiga estaba muerta.

Recordando a Lily, sus ojos buscaron al pequeño muchacho que prometió proteger después de que se pusiera a los servicios de Dumbledore. Estaba aliviado de verlo bien y sonriente, a pesar de lo que vivió no hace ni un año. E inevitablemente, después sus ojos negros fueron al hombre que sostenía al bebé rubio.

Sirius.

No podía creer que todavía doliera tanto. Hacía años que había abandonado Hogwarts, y con eso el tener que verlo, pero la herida todavía estaba abierta y parecía no querer curar. De hecho, se hacía cada vez más grande cuando leía o escuchaba lo bien que estaba viviendo ese hombre.

-¡Sev!

Severus miró hacia abajo y sonrió en el pequeño rubio que se acercaba a él. Al menos Draco parecía feliz de verlo allí.

-Hola, Draco. ¿Te estás portando bien? –susurró, agachándose para quedar a la altura del niño.

El pequeño terror rubio sonrió y después miró hacia donde estaban los otros grupos de niños, jugando y chillando como pequeñas Banshees.

-¡Sí! ¡Me gustan los pedidojos!

¿Pelirrojos? Severus sonrió malicioso. Por Salazar, al casarse con ese Gryffindor, Lucius de seguro no pensó que eso significaría que tendría que mezclarse con lo peor del Mundo Mágico. A Draco no parece importarle la enemistad que siempre hubo entre Malfoys y Weasleys.

-Que bien, Draco. Vete a jugar de nuevo, entonces.

El rubio asintió impaciente y caminó rápidamente hacia donde estaban los otros niños. Estando su padre tan cerca, Draco no se atrevía a correr, sabiendo lo que pensaba Lucius de niños que corrían como animales.

-Tsk, ¿viniste, uh?

Severus tensó hasta quedarse rígido como una tabla y lentamente giró para mirar al hombre que le había hablado. Sirius Black se paraba cerca de él, mandándole una mirada hostil, que perdía todo su efecto debido al pequeño rubio que en estos momentos estaba metiendo un mechón de su pelo en su boca, babeándolo completamente. Snape hizo fuerzas para no sonreír en el cuadro adorable.

-Recibí una invitación, Black. Aunque tú seas un bruto, yo sí tengo modales y no estaba a punto de negarme a venir.

Sirius frunció el ceño.

-Creí que sólo Malfoy te había dicho que vengas.

-No, tu mejor amigo lobo, me envió una invitación –corrigió con una sonrisa malvada.

El animago le mandó una mirada de traición a Remus, que no lo vio, porque en esos momentos estaba charlando cordialmente con el nuevo Ministro de Magia, que tomó el cargo luego de que Barty Crouch renunció. Su nombre era Cornelius Fudge, un hombre con sobrepeso, que estaba impaciente por ganarse el buen lado de las familias más influyentes y ricas.

-¿Y qué haces aquí escondido? Todos van a pensar que en verdad eres el murciélago que te acusábamos de ser en Hogwarts.

Severus fulminó al idiota con la mirada.

-Estoy esperando a que el tonto de Lucius se digne a decirme lo que quiere decirme y luego me iré. Y, contrario a ustedes, no necesito codearme con esta gente inútil que lo único que sabe pensar es en qué nueva túnica se comprará la semana que viene.

Sirius dejó salir un ladrido de risa, lo que llamó la atención de Naruto y dejó el pelo de su papá. Sus ojos azules astutos viajaron hacia la fuente de diversión de su padre y pestañeó varias veces. Nunca había visto una persona que llevara tanto color oscuro, pero había algo en él que le llamaba la atención.

-¡Gah! –chilló, señalando a Severus.

El pocionista enarcó una ceja y miró al mocoso.

-Me cuesta creer que encontraras a alguien que estuviera lo suficientemente desesperado como para darte a un niño en adopción, Black –siseó, no sabiendo lo cerca que estaba de la verdad.

-Quería un niño –dijo Sirius, encogiéndose de hombros-. Y en vista de que no estaba listo para una relación todavía, decidí adoptar. Si voy a tener un hijo de mi sangre, quiero que sea con una pareja estable, que sea engendrado con amor.

Su mirada era tan intensa, que Severus tuvo que mirar para otro lado. La conversación no pudo seguir, porque en esos momentos vino una bruja con una túnica demasiado escotada y exigió la atención del dueño de casa. Snape los vio irse, no entendiendo a qué venía el dolor en su pecho. Seguro debería ser esa maldita herida que nunca terminaba de sanar.

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*Días después*

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Sirius puso los ojos en blanco, mientras atravesaban los jardines de delante de la mansión Malfoy. En serio, él no entendía cual era la obsesión de Lucius con los pavos reales blancos. Eran lindos y todos, pero no servían como mascotas, porque si bien uno podía acariciarlos, no podía jugar con ellos. Como con un perro, por ejemplo.

En la puerta de entrada, Remus los recibió con el cumpleañero, Draco, que festejaba hoy su segundo cumpleaños.

-Nunca voy a entender cómo te sientes a gusto viviendo en esta casa tan ostentosa, Moony –Fue el saludo que le dio Sirius a su amigo.

El hombre puso los ojos en blanco, antes de darle un beso en la frente a Naruto.

-Ya te dije que no importa en el lugar que viva, con tal que sea con mi familia.

El animago decidió no decir nada al respecto, después de todo, iba a estar toda la tarde en territorio enemigo y quién sabe qué podía llegar a hacer Lucius si es que trastornaba a su marido. En lugar de eso fue a la sala donde se celebraría el cumpleaños (que era tan grande como el Gran Comedor de Hogwarts) y buscó un lugar donde sentarse, que estaría cerca de Naruto, a quien dejó en un corralito junto a otros bebés sangres puras que habían sido invitados. Normalmente, él no desearía que su hijito se juntara con niños de tal calaña, pero en vista que eran todavía bebés balbuceadores, iba a darle el beneficio de la duda.

Después de que un elfo domestico le alcanzara una cerveza de mantequilla y algo de comer, sus ojos grises buscaron al hombre que había vuelto a ver después de mucho tiempo. Él podía sentirlo, todavía estaba allí, ese deseo ardiente, que lo ponía febril cada vez que veía a Severus Snape. En vano se engañó pensando que iba a pasar con el tiempo. Porque si era posible, después de que lo vio en la inauguración de su casa, todo flaco, pálido y con cara de mala leche, sus hormonas revivieron con venganza.

-Eres un perro sucio, ¿sabías, Padfoot?

Sirius dejó de buscar y giró su cabeza para enarcar una ceja en James.

-¿A qué viene esa agresividad?

-No te creas que no sé lo que estás haciendo –acusó-. Estás buscando a Snivellus.

-¿Q-Qué? Yo no…

-No me mientas que te conozco. –Puso los ojos en blanco. –Pensé que nos dijiste que jamás volverías siquiera a pensar en Severus Snape, después de que terminamos Hogwarts, pero acá estás, como un perro en celo, buscando a su presa.

Sirius hizo un puchero.

-No puedo evitarlo. De todos mis amantes, él fue el mejor, mi propio cuerpo me lo pide.

-Hey~ demasiada información –Se quejó James-. Y no sé cómo todavía puedes pensar en él, ustedes no terminaron en los mejores términos.

-Eso fue hace años, James.

-¿Sí? –Enarcó una ceja-. Pero yo recuerdo muy bien lo que se dijeron, algo así como que preferirían morir antes de volver a estar con el otro, hasta hubo una amenaza de muerte.

Black puso los ojos en blanco.

-Estaba enojado, ¿ok? Le vi la marca, James –murmuró con amargura.

-¿Y crees que puedes perdonarle eso o sólo quieres una cogida rápida?

Sirius se encogió de hombros y no contestó. Porque la verdad era que no sabía. Teniendo esa duda en su mente, decidió evitar a Severus Snape por el resto de la fiesta.

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*31 de julio*

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James sonrió tristemente, mientras se dirigía a la habitación del cumpleañero para despertarlo. Había una pesadez en su pecho y sabía que éste día iba a ser lejos de lo feliz que debería ser, porque Lily faltaba. Este era el primer de muchos cumpleaños de Harry que ella iba a faltar. Y si ya se sentía tan mal hoy que era cumpleaños de Harry, ni se quería imaginar cómo se iba a sentir en Halloween, donde se cumpliría un año de la muerte de su esposa, un año desde que su hijo se hizo un héroe.

De pasada abrió la puerta de su ahijado y tuvo que resoplar al ver la cuna vacía. A pesar de todos los esfuerzos combinados de los Merodeadores, más la ayuda de Molly Weasley, no habían conseguido que Sirius deje a Naruto dormir solo. Ellos todavía compartían una cama y eso que el bebé cumpliría un año dentro de poco.

Finalmente llegó a la habitación de Harry y entró. Su hijo dormía como un angelito, de costado, con una mano debajo de su almohada y la otra con un dedo en la boca. Se sentó en el borde de la cama y revolvió el cabello azabache.

-Despierta cumpleañero, tienes que venir a abrir tus regalos y prepararte para la llegada de tus invitados.

Harry se removió en la cama y pestañeó adorablemente, antes de levantar un puñito, para refregar sus ojos. Sonrió de oreja a oreja al ver su papá.

-¿Harry cumple años? –preguntó con voz ronca, por despertarse recién.

-Sí, Harry cumple dos años hoy… y papá y Padfoot están impacientes porque abras tus regalos.

Hubo un estruendo cuando la puerta se estrelló contra la pared y por ella entró un perro negro, llevando a un bebé vestido con un traje de conejito celeste en su boca. El perro saltó en la cama y dejó al rubio en las manos de su padrino. Después procedió a ladrar y lamer la cara del cumpleañero.

-¡Merlín, Sirius! ¡Eres tan imprudente! –exclamó James, mientras Harry chillaba de placer-. ¡Naruto se te pudo haber caído!

Pero fue una sorpresa para él ver, cuando volteó el pequeño cuerpo, que Naruto todavía seguía dormido profundamente, como si no hubiera sentido que la bestia de su padre lo transportó en su boca desde una habitación a otra. Sus ojitos estaban cerrados y hasta había un hilo de baba que colgaba de su boca.

Merlín, si no supiera que es adoptado, juraría que este bebé es hijo de sangre de Sirius, pensó encariñado.

Para el mediodía, todos los invitados ya estaban en la casa, eran considerablemente menos que los que estuvieron en el cumpleaños de Draco, casi menos de la mitad, pero es que Sirius y James no conocían a mucha gente que tuvieran niños. Estaban todos los niños Weasley, habían convencido a Augusta que trajera a Neville Longbottom, en vista que ella sólo iba a festejar el cumpleaños del niño con sus parientes viejos y aburridos, estaban algunos conocidos de Gryffindor y Hufflepuff y la prima de Sirius, Andrómeda, con su hija Nymphadora.

Los últimos en llegar fueron los Malfoy y la sonrisa radiante de Remus les dio mala espina a los Merodeadores.

-¡Estoy embarazado! –chilló Remus, con placer.

Lucius sonrió malicioso, mientras Potter y Black gemían.

-¡Moony! –exclamaron consternados.

-¡Y después nos niegas que Malfoy te usa sólo para la reproducción! –gruñó Sirius.

Remus puso los ojos en blanco.

-No digas tonterías, Padfoot.

-¡No son tonterías! –Saltó Potter-. ¿No te parece sospechoso que Draco haya cumplido años sólo hace casi dos meses y ahora tú ya estés en espera? ¡La fecha exacta que les dio el medimago para que esperaran!

-No, no es nada sospechoso –dijo Remus, cruzándose de brazos-. Luce y yo nos amamos, es normal que tengamos niños que demuestren eso. –Sonrió y acarició su estómago plano con cariño; luego levantó sus ojos dorados y miró a su esposo con amor.

Lucius le dio una sonrisa de lado, y lo atrajo para un beso. Los Merodeadores no pudieron decir nada más, porque si bien ellos sabían que su acusación era verdad, también lo era que el rubio bastardo amaba a su amigo. ¡Argh! ¡Qué complicado!

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Agosto y septiembre pasaron en un abrir y cerrar de ojos. James fue el primero en regresar a su trabajo de Auror, puesto que Sirius todavía no se sentía seguro de dejar a Naruto sólo con los elfos domésticos. Él pensaba que sería mejor que contratara a una mujer de niñera, un ser humano le daba más confianza que un elfo, para dejarle a cargo su precioso hijo.

Black siguió pensando inevitablemente en su antiguo amante, y tuvo un par de encuentros de una noche con magos o brujas al azar, pero ninguno lo dejó satisfecho, así que paró. A principios de octubre, cuando estaba en el Callejón Diagon, buscando el atuendo perfecto para la fiesta de su hijo, no fue extraño que cuando se encontró con Severus Snape, él prácticamente saltara encima de él y terminaron cojiendo en un motel de mala muerte del Callejón Knockturn.

-Esto no significa que vamos a volver, Black –gruñó Severus, mientras se ponía su túnica. Sirius lo miraba desde la cama.

-Ya sé, no quiero tampoco, eso sería demasiado extraño. Esto fue sólo una cojida.

Severus detuvo por un segundo el abotonar de su túnica, pero después siguió.

-Me parece bien que estemos en un acuerdo –siseó Snape, con más frialdad de lo normal. Dicho eso, abandonó la habitación.

Sirius cerró los ojos y se dejó caer en la cama con un suspiro.

-Mierda –masculló, apoyando un brazo sobre sus ojos.

Ahora estaba seguro que después de volver a probar el cuerpo de Snivellus, pasado tantos años de la última vez, jamás otro cuerpo iba a satisfacerlo como el pálido y sedoso de Severus Snape.

El día de la fiesta de cumpleaños llegó y Sirius estaba colocándole el trajecito de zorro a su bebé. Había pensado que sería genial hacerle una fiesta de disfraces para su primer añito, y él eligió el de zorro para Naruto. Total, las barbas en las mejillas ya las tenía. Naruto iba a ser un zorro rojo con una cola mullida que se movía como la de un zorro de verdad.

Mientras lo vestía, el ángel de ojos azules estaba anormalmente callado, tomando su leche de la mamadera y dándole una mirada evaluativa a su padre.

Sirius suspiró.

-Papá tiene muchas cosas en la cabeza, Naru, por eso estoy muy callado –hizo una mueca de dolor-. Quién diría que Sirius Black anda pensativo y cabizbajo por una serpiente rastrera como Snivellus, ¿uh?

El animago volvió a suspirar.

-Papá.

Los ojos grises se levantaron para mirarlo con sorpresa.

Naruto era un niño muy hiperactivo y alegre, pero hasta ahora nunca había dicho una palabra coherente, no sabía caminar, ni siquiera gatear. Sirius no hizo caso de sus amigos cuando ellos lo culparon por eso, debido a su excesiva sobreprotección. Era por eso que ahora, escuchar esta palabra entera, era una sorpresa.

-¡Oh, Merlín! –jadeó Sirius, sus manos le temblaban-. ¡Oh, Merlín! ¡Oh, Merlín! ¡OH; MERLÍN! –Encerró al bebé en un abrazo feroz-. ¡Dilo de nuevo! ¡Dilo, por favor!

-¡Papá! –chilló Naruto, lleno de placer, porque su papá lo estaba revoloteando por el aire.

Asustados por los gritos de su amigo, Remus y James subieron hasta la habitación de Sirius, para saber a qué se debían los gritos.

-¿Qué pasa, Padfoot? –pidió Remus, jadeando un poco. Pese a que recién tenía tres meses de embarazo su panza estaba algo notoria.

-¡Él lo dijo! ¡Lo dijo!

-¿Qué cosa? –gritó James, riendo, pero confundido.

-¡Dilo, Naruto! ¡As que tus tíos te escuchen!

-¡Papá! –exclamó el bebé, contento por poner a su papá tan feliz.

Remus y James sonrieron al escucharlo. Y siendo que el hombre lobo estaba tan emocional por su embarazo, hasta se puso a llorar. Pero es que la alegría de Sirius ante esa corta palabra era mucha y contagiosa.

Este día no sólo se festejaría el primer cumpleaños de Naruto Sirius Black, sino también el día que él dijo su primera palabra:

Papá.

Continuará…

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-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-

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Notas de Uko-chan: ¡¡¡Hola!!!

No quisiera sonar como una tonta, pero deseo saber si hay algo que no les satisface de mi fic, porque los comentarios han bajado considerablemente con respecto a los primeros capítulos. ¿He perdido lectores o sólo no tienen un minuto de su tiempo para decirme: "Me gustó, continúa"? No pido mucho, creo yo.

Si esto sigue así, creo que voy a dejar de actualizar cada una semana, así me da tiempo para revisar lo que tengo ya escrito y ver si hay algo mal con el fic. Así que no sé si no vemos dentro de una semana, probablemente recién dentro de 15 días.

¡¡¡Gracias Ros Potter por betear este fic!!!

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¡Hey, espera! Si ya has leído todo, por favor, pásate por mi LiveJournal, donde encontrarás divertidos retos que he estado escribiendo.

Aquí: h t t p : / / utenapuchiko. livejournal. com (solo recuerda quitarle los espacios ;D)

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Atte: Uko-chan!

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