Disclaimer: HP no me pertenece.
COMO NO ENAMORARSE
(O hacer todo lo contrario)
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Era un sentimiento cálido que hace años no tenía y había sentido por última vez meses antes de su entrada al mundo de los mortífagos, pensó Draco. Era esa sensación de que el mundo era perfecto y no existía en nada en el mundo que pudiera dañarte. No obstante, también era nuevo. Al menos para sus recuerdos. Se sentía tan bien estar en los brazos de Potter, ser besado por él, recibir sus sonrisas después de todo el tiempo que le fueron negadas.
Hacía sentir a Draco especial y amado, y a Harry, sonreír cada vez más. Apoyando su cabeza sobre el hombro del rubio, Potter cerró los ojos dejándose arrullar con el subir y bajar del respirar del slytherin y la calidez que proporcionaba el colchón de la cama y el cuerpo junto a él. Draco también lo hizo y sonrió mientras veía las cortinas moverse por el viento, permitiéndose disfrutar de ese silencioso momento.
-Te quiero-musitó Harry suavemente, disfrutando de la cálida brisa que lo refrescaba y de la posición de ambos. Ante la falta de respuesta, se separó y miró al rubio, a través de la leve luz que las velas proveían.
Draco estaba claramente incómodo pero lo miraba por momentos antes de bajar la mirada. como avergonzado. Ante eso, Harry sonrió suavemente y le besó la nariz.
-No tienes que responder, pero me gustaría.
-Lo sé-respondió el slytherin avergonzado y respiró profundo armándose de valor para hablar- Yo también te quiero-susurró.
-También lo sé -susurró.
- Theodore dijo que mis memorias están ahí, bloqueadas por el enlace. Dijo que probablemente mis memorias volverían cuando aceptara que nos enlazamos.
-¿Eso te molesta?
-No lo sé.
Harry suspiró y lo acercó más a él. Le encantaba el chico de Hogwarts y era quien le había atraído desde el principio, pero el hombre al que se había enlazado era el medimago que había vuelto de Francia. Había algo en él, la forma de hablar era distinta, el tono de hablar y su mirada, Merlín, su mirada al verlo fijamente expresaba historia, todo lo que el rubio había superado, revelaba una vida, decisiones... Harry aún recordaba su mirada antes de arrojarlo al sofá. Era un Draco que solo podía pensar en Harry, así como Harry solo podía pensar en él. Este Draco era más sincero y tímido, más fácil de provocar, pero también parecía perdido. Y él no sabía cómo apoyarlo cuando cuatro años de su vida prácticamente no existían para él, pero para los demás si.
-Lamento que no tengas tus memorias al cien, ahora no puedes ejercer tu carrera-expresó ante la falta de palabras.
Draco sonrió de lado disimuladamente.
-Yo no quería ser medimago; cuando Theo dijo que lo era, no pude evitar sorprenderme.
-¿Entonces por qué ...?
-¿Lo soy? No lo sé. Me siento perdido-comentó mirando el techo.-Es todo tan extraño. La gente viene me da regalos y me sonríe. Incluso Weasley y Granger se veían realmente preocupados.
-Lo estaban.
-El punto es que no debería ser así, ellos deberían seguir odiándome, evitándome como la peste.
-Hermione nunca lo hizo a menos que te lo merecieras. Y Ron-dudó-bueno, él siempre lo hizo desde que naciste por eso es que no notas la diferencia.
Draco carcajeó dándole un golpe.
-Ellos no... Todos los demás. -Mirando la pequeña colección de fotos que le habían mandado, en el albúm sobre la mesa al lado de la cama, suspiró-Me gustaría recordar.
Harry se sintió culpable de haber presionado al rubio de aceptar su propuesta. No tenía porqué hacerlo. No tenía sus memorias. Habían regresado al día en que había decidido marcharse de Inglaterra y ahora era todo lo que tenía: Recuerdos frescos de la guerra, de los juicios, de todo…
Recuerdos de él dándole la espalda.
-Eh, Potter, ¿pasa algo?-preguntó el rubio al ver el cambio en la mirada del moreno.
-Debería disculparme por el veriseratum-musitó con voz ahogada.
Draco alzó las cejas ligeramente confundido.
-¿Por mis memorias, o por obligarme a tragar?-preguntó.
-Ambas ¿Estás enfadado?
El rubio lo miró fijamente preguntándose la respuesta ¿Estaba enojado porque lo hayan hecho tragar el veriseratum? ¿Porque lo hayan hecho desahogarse frente a todos? Claro que sí. Eran sentimientos que seguramente le habían costado guardar y le habían consumido por días. Eran personales. Ese tipo de sentimientos que Draco se negaba a compartir, que se tragaba y los trataba de ignorar como si con eso fueran a irse. Suyos y de nadie más. No tenían derecho, ninguno de ellos; y el que menos tenía había sido Potter. Potter era quien había decidido alejar a Draco, Potter era quien había iniciado una relación con Blaise, era quien deseaba la aprobación del rubio para su noviazgo. Su lado slytherin le gritaba que el moreno no tenía derecho alguno sobre ellos porque pese a lo mucho que su estómago lo resintiera, aun así Draco le había dado lo que había querido. Había rechazado a Draco, y Draco no había insistido, había querido la aprobación sobre su noviazgo, y él se la había dado. Había querido que Draco aceptara el compromiso, y lo había hecho. Se sentía como si se moviera a sus hilos….
Y aún así Potter no estaba feliz.
Merlín lo ayudara, porque nunca podía adivinar que era exactamente lo que Potter quería.
Ahora tenía a Draco, sí, pero Draco solo lo tenía a él, y a Pansy y a Theo. La mansión seguramente volvería a ser una tempestad de pesadillas, volvía a desconfiar de las personas como si esperara de un hechizo con tan solo mirar a otro lado. Habían vuelto el miedo, la desconfianza y la inseguridad.
Esos tres no solo lo habían agredido en su trabajo, le habían borrado las memorias y lo habían dejado nuevamente sin algún objetivo en la vida. Draco volvía a ser el chico después de la guerra que no tenía ni idea hacia dónde ir, o qué paso dar…
Pero, de algún modo, parecía que había curado una importante herida que estaba ahí y él no lo sabía. Aunque aún no estaba seguro de cual. Y sobre las memorias, Draco no sabía qué había perdido, así que no podía extrañarlo, aunque también quería recordar, saber quien era, sus negocios, su trabajo, ser alguien...Conocer porque toda esa gente creía amarlo y si realmente le amaban.
Qué era lo que había atraído a Potter, cómo Draco llamó su atención. Por qué se negaba a buscarlo. Estaba tan confundido... y solo encontró una forma de dejar salir ese sentimiento: golpeó la cabeza del Auror con fuerza.
-¡Auch!-se quejó Harry quien había visto miles de emociones pasear por los ojos platas y se había perdido tanto en ellos que se olvidó por completo del tema que estaban debatiendo-¿Por qué me pegaste?-preguntó antes de recibir tres golpes más y quejarse tres veces seguidas, también.
-Una fue por rechazarme, maldito tarado-respondió con una mueca de desagrado-la otra fue por salir con Blaise, una más por romper con él y la última por todo lo que me hiciste pasar desde que llegué.-Cuando vio que el moreno puso una expresión adolorida mientras se sobaba, Draco se acercó y le dio un suave beso.-Esta es por quererme.
El moreno masajeó su cabeza, mirándolo con reproche.
-Pero aun así me pegaste.
-Por supuesto que te pegué, cuatro ojos.
-Creí que ya que me querías no me llamarías así.
-Creía que ya me conocías-rió divertido y por su cabeza cruzó qué no había sonreído tanto desde el sepelio de sus padres.
O si, lo había hecho, no lo recordaba.
Sabía que era un error aceptar la propuesta de Harry mientras su memoria aún era joven y proponer que se casaran tan rápidamente, pero se conocía y cuando recuperara sus recuerdos, si lo hacía, lo primero que haría sería huir de él, no podría evitarlo. La única manera de que Harry pudiera encontrarlo, aún si Draco se esfumara, era que se unieran. La única forma en que el auror pudiera saber todo lo que Draco callaba era si sentía lo que él cargaba. Se estaba dando una encerrona a sí mismo, pero si había lastimado a Blaise y Astoria, si iba a estar con el chico que había anhelado desde que conoció en la tienda de túnicas y que gracias a Merlín, por razones que no entendía muy bien, podía tener esta vez, iba a encargarse que su yo del futuro, quién era medimago y había aceptado casarse con alguien más, no interfiriera.
Permítete ser algo egoísta, había dicho Theo ¿Pero cuál era el límite de ese algo? ¿Realmente todo saldría bien? ¿Estos recuerdos permanecerían a pesar de recuperar los otros?
Cuando sus cabellos fueron acariciados sonrió levemente, negó con la cabeza tratando de alejar sus ideas; pero esos pensamientos solo lo inundaron más.
¿Y si realmente había una razón de peso, diferente de Blaise, que lo mantenían lejos del moreno? Acercó su cara a la de Harry y besó los labios del moreno, invadiendo su boca, pegándose a él de manera que, aún si el moreno quisiera, no pudiera escaparse. Sus manos se aferraron a la espalda del Salvador del Mundo Mágico y fue correspondido de la misma manera, con la misma fuerza.
Sin embargo no era suficiente, nunca lo sería.
-Draco-susurró Harry suavemente pero él siguió besándolo. Sabía lo que el moreno quería aún sin escucharlo. Sus anteriores amantes solían utilizar ese tono para pedirle que no parara, y se preguntó porque Harry pensaría que él querría parar. Sus manos recorrían al otro sin detenerse y por las manos que se aferraban a él, una en su cabello y otra en su espalda, supo que no era el único que necesitaba más. Más besos, más roces, más de todo. Sus magia los envolvía, se entrelazaba, el deseo de ambos se alimentaba de la del otro, la electricidad los recorría... Draco no vio por qué negarse. Potter era suyo ahora, nadie más lo tendría. Aumentó la intensidad del beso y acostó a Harry de espaldas sobre la cama ubicándose sobre él. Recorrió su brazo con sus dedos hasta que entrelazaron las manos y cuando estuvieron unidas las levantó hasta ponerla sobre su cabeza. Un ligero momento de una imagen lo desconcentró.
Había visto esta imagen antes, pensó ¿Dónde? Harry, él, en una cama con sábanas rojas, ojos verdes mirándolo fijamente y una voz sincera y cariñosa diciendo Te amo.
Oh, ya.
El espejo de Oesed.
El enlace le envió impaciencia y rió ligeramente.
-Ansioso, ¿Potter?
-Más quisieras, Malfoy-respondió el gryffindor antes de empujarlo contra él y empezar a besar su clavícula, recorrer su cuello y finalmente encontrar sus labios.
Siguieron así un buen rato hasta que el aire se acabó y se vieron en la necesidad de separarse ligeramente. Las mejillas de Harry estaban ligeramente rojas y era muy probable que las suyas también. Se sonrieron momentáneamente.
-Eso se sintió genial-susurró. Harry asintió.
-Cierto, aunque aún no supera nuestro primer beso.
Draco sonrió altaneramente. Sabía que besaba bien y esperaba que con los años besara mucho mejor. Pansy se lo había dicho, Adrián Pucey, Anthony Goldstein y por supuesto, Terry. Terry especialmente. Acarició el negro cabello del niño que vivió. Bueno, estaba sorprendido. Siempre pensó que se sentiría áspero pero estaba suave. Muy suave.
-¿Fue tan bueno?-preguntó siguiendo con su nuevo entretenimiento. Era hasta divertido.
-Fue el beso más delicioso que me hayan dado-admitió- pero creo que es mejorable.
Aunque pretendía ser halagador, al rubio no le gustó demasiado el comentario. Entrecerró ligeramente los ojos. ¿Cuántos más habían tocado a Harry? No más de los que te han tocado a ti, escuchó una voz en su cabeza y al ver los ojos verdes mirarlos fijamente y esperando, no pudo evitar preguntarse qué esperaban.
-¿Hey, me vas a contestar?
¿Contestar a qué?
-¿Qué dijiste?
-¿Qué si pasa algo malo?-preguntó.
-¿Por qué lo dices?
-Tienes el ceño fruncido-respondió con la intención de señalar con su mano pero cuando hizo el ademán de alzarla notó que ésta seguía unida a la del rubio, y volvió a ubicarla en su posición inicial con una sonrisa que le contagió al rubio. Draco se preguntó si no pesaba demasiado porque Harry no parecía notarlo, es más, parecía realmente cómodo en su posición.
Iba a inclinarse nuevamente cuando de pronto para él, ya no estaban en la cama del hospital, sino en una pequeña sala y Draco tomaba del cuello a Harry tirándolo sobre un sofá verde, gritando y besándolo para después abrir los ojos asustado y separarse.
-No puedo. No puedo hacerle esto a Blaise. Es mi amigo y yo...-
La sonrisa desapareció momentáneamente y dio paso a la confusión, especialmente porque Harry, su Harry, estaba sobre la cama blanca de hace segundos.
-¿Draco?
Separó sus manos de las de Harry y se hizo hacia atrás para quedar sentado en el colchón. Analizó al auror y después de unos momentos se dio cuenta igual al de la imagen que había visto. Exactamente igual.
-¿Enlazados?¿Se enlazaron frente a mí?¿En mi casa?¿Con un maldito beso?
Draco jadeó al oír la voz de Blaise. Ese debió ser el momento del enlace... Sintiendo una ligera molestia en la cabeza cerró los ojos. No podía ser cierto ¿Verdad? Theo había dicho que tenía que aceptar a Harry para obtener sus memorias, pero era una mera posibilidad y no sabía con exactitud cuánto tiempo llevaría. Es más, Draco jamás creyó que pasaría. Tenía un poco de esperanza de que no lo hiciera.
Pero estaba pasando.
-¿Visitarlos?¿Otra vez?-se quejó Pansy leyendo la lechuza de Blaise-No quiero ir ahí de nuevo. Theo tampoco y tú no deberías ir, es la cuarta vez en estas dos semanas.
-Ha preparado la comida.
-Y la vez pasada había rentado una película, antes de esa había traído un pastel de una pastelería carísima, y antes de esa, quería mostrarte su colección de snitches…
Draco suspiró comprendiendo el punto de su amiga.
-Pansy, por favor. Quizá podrías acompañarme, así verías…
-No quiero ver a ese traidor de Blaise.
-No considero que sea una traición que salga con Potter, él no lo sabía, nunca se lo dije.
Pansy titubeó.
-Potter no deja de mirarte.
-Es cierto, pero no es de la manera que tú crees.
-ES de la manera que yo creo.-Insistió sus amiga pero Draco estaba tan cerrado a la idea qué pudiera ser atractivo para Potter, que negó y se colocó su abrigo. El mismo abrigo que tenía cuando arrojó a Potter contra el sillón.
-No pienso interponerme entre Blaise y Potter, Pansy. Puedo hacerlo-o creía que podía.
-¿Estás seguro?
-¿Porque no habría de estarlo?
-No lo sé, Draco. Creo que lo mejor sería que te alejaras de ellos.
-¿Draco?-preguntó Harry al verlo quedarse quieto. Había abierto los ojos y ahora miraba un punto pero a la vez no lo hacía. Sus ojos parecían perdidos en algo, como si estuviera pensando, pero su boca estaba entreabierta en una expresión de ligera confusión.-¿Draco, qué pasa?- preguntó de nuevo, pero la mirada plateada siguió mirando a la nada. -¡Draco!-llamó nuevamente poniendo las manos en los hombros del rubio.
-Estoy harto de esto, Draco-dijo Theo entrando a su oficina-Qué diablos pasa contigo, estás tan distraído que casi le recomiendas a un paciente alérgico algo que lo mate.
Draco suspiró fuertemente y se cubrió la cara con las manos. Necesitaba confesar, dejarlo salir antes de que lo consuma. No sabía porque este sentimiento llegaba con tanta fuerza que no podía controlarlo. Sentía que iba a enloquecer.
-Me besé con Potter y necesito más.
-¿Hiciste qué?
El rubio tragó saliva y sujetó su cabeza sintiendo pequeñas punzadas en ella. Pronto las pequeñas punzadas se volvieron agujas penetrando su cabeza. Cerró los ojos tratando de aguantar el dolor y gritó cuando su cerebro sintió una presión tan fuerte que parecía que alguien intentara aplastar su cráneo.
-Oh cierto, tu oficina está en la cuarta planta-Mencionó Theo mientras lo guiaba por San Mungo. Subieron al elevador y Draco lo miró alzando la ceja.
-¿En daños provocados por hechizos?-Preguntó.
-Si.
-¿Un medimago especializado en criaturas mágicas en daños provocados por hechizos?
-Si.
-¿Por qué?
-Vas a ocupar mi ex-oficina. Ahora soy jefe de planta y es la única disponible.
Caminando detrás de él, Draco suspiró, y siguió a su amigo. En el camino una puerta abriéndose llamó su atención. Ambos se pararon para no interrumpir el camino de la persona que salía, quien resultó ser la amiga del héroe del mundo mágico.
-¿Malfoy?
-Granger
-Medimaga Granger, le presento a nuestro nuevo medimago del área de Criaturas Mágicas. Draco Malfoy.
Más dolor. Un grito.
-París es fabuloso-gritó Pansy maravillada por la vista desde la torre Eiffel-¿No lo creen?
Draco y Theo asintieron.
-Es una buena ciudad para iniciar de cero-concordó Theo cubriéndose la cara ligeramente con su bufanda. Estaba congelado donde estaban y las mejillas de Pansy estaban ligeramente rojas. Draco no dudaba que las suyas y las de Theo estuvieran iguales.
-Y el mundo no nos mira fijamente-siguió la morena- Nadie lo hace. Es maravilloso ser libre al fin.
Draco asintió ampliando su sonrisa.
-Libre- repitió. Libre de pesadillas, de juicios, de insultos, de sueños y de amores pasados. Ellos eran iguales a otras personas…
Si, era maravilloso…
-¿No lo creen?-siguió su amiga, - aquí podremos ser lo que queramos.
-¿Draco? ¡¿Draco?!
Tus memorias están ahí Draco...
Sujetó fuertemente sus sienes.
Estuvimos estudiando la causa de tu amnesia...
Sentía que le estaban partiendo la cabeza.
Tu enlace no está de acuerdo contigo en dejarlo ir...
Por Merlín, que alguien lo ayudara, suplicó antes de gritar.
-¿Has tenido una pesadilla, Pansy?-preguntó Draco desde su escritorio, viéndola parada en la puerta. Tenía un pijama de color rosa de tirantes y pantalones cortos, y había abrazado un oso enorme de peluche.
-Si.
-Puedes dormir aquí-mencionó cerrando su libro y dirigiéndose a su armario para sacar otra cobija, la cual ofreció a su acompañante- Sé que te sientes algo insegura cuando alguno de nosotros estamos fuera y Theo se ha ido a ese curso. Espero que esté bien.
Pansy asintió.
-Está ese chico…
-¿Quién Andrew?-preguntó pensando en quien ella llamaba 'Próximo señor Nott'- ¿Qué pasa con él?
-Hace feliz a Theo.
-Lo sé. Quién diría que alguien podría hacer sonreír de esa manera a Theodore.
Cuando la morena se acomodó en la cama, Draco apagó la luz de la lámpara de mesa y decidió dormir también.
-Descansa, Pansy.
La chica se acercó más a él y asintió.
-También tú. Gracias Draco, no sé qué haría sin ustedes dos…
-No tendrás que averiguarlo-le juró.
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Pansy frunció el ceño.
-Y me dijo que era mi culpa por no poder...- se interrumpió enrojeciendo.
Draco alzó la ceja cuando Theo dejó salir una risita.
-¿Qué?-preguntó-¿No poder qué?
El slytherin miró a Pansy divertido.
-Si, ¿no poder que, Pansy?
Draco ni se enteraba.
-No he podido acostarme con él, Draco.
La cara de Draco se tornó ligeramente roja.
-Oh
-Sí-contestó Theo-Oh. Pansy, te recuerdo que aunque Draco es bisexual y yo prefiero salir con chicos este no es nuestro punto, nosotros somos chicos. Lo que tú necesitas es una amiga con quien hablar de esas cosas como la re…
-¡Cállate!-gritó Pansy sonrojada. Draco asintió.
-Entonces, ¿terminaron?-preguntó el rubio queriendo cambiar de tema
Ella bajó la mirada.
-Si, y ahora no podré ir a la reunión de parejas.
Draco alzó la mano.
-Yo puedo ir.
-¿De verdad?
-Claro-dijo Draco-Lo peor que puede pasar es que encuentre alguien que me guste porque todos ahí son novios o novias de alguien.
Pansy se acercó a golpear su cabeza, y Draco y Theo rieron divertidos.
-Ok. Ok. Nada de engañarte en tu cara.
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-Me duele-gruñó Draco, sujetando las manos de Harry- Me duele mucho.
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Draco y Pansy estaban mirando la ciudad de París de noche desde la torre Eiffel.
-¿Recuerdas cuando llegamos y tú brincabas de felicidad porque dijiste que éramos libres?- preguntó el rubio, apoyando su mano en la malla que evitaba que cayeran al vacío.
La morena asintió.
-Creo que al fin lo soy.
Los ojos verdes de la chica se enfocaron en los grises y después de segundos, en los que el viento movía su ropa, se sonrieron.
-Eso es realmente bueno. No deberías castigarte eternamente por lo que pasó en la guerra.
-No me refería a eso. Siempre dices que estar solo, aferrarme a él, es mala idea pero ahora estoy listo para volver a enamorarme, Pansy, y me honraría que, si no te molesta, reconsideraras tu petición de hace un año.
Ella enrojeció ligeramente.
-Yo...-dijo ignorando los latidos de su corazón-Me gustas Draco, aún lo haces-confesó valientemente tal como lo dijo unos meses antes de que Draco se le confesara a Harry. Y en lugar de la mirada apenada de esa vez, Draco dejó sus ojos brillar mientras una sonrisa invadía su rostro.
-También me gustas Pansy ¿Quieres ser mi novia?
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Era él, era el hombre que había olvidado que era tratando de regresar. Así había llegado a ser quien era…. renunciando a su amor adolescente. Miles de imágenes lo invadieron a la vez y las voces de Pansy y Theo diciendo miles de palabras empezaron a cobrar sentido en el cerebro de Draco.
-Déjame inconsciente- le pidió al moreno en su límite de dolor- Desmayame y llama a Theo. Está en la cuarta planta. Es el Jefe de planta-dijo a través del dolor.
-¿Qué pasa?
-¡Hazlo!
Harry asintió y lo apuntó con la varita. Draco sintió que lo invadía la oscuridad.
-¿Qué opinas de Potter, Blaise?-preguntó observando el partido Gryffindor-Hufflepuff desde las gradas. El moreno de lentes parecía tener problemas para encontrar la snitch, así que no había mucho que hacer para Draco. Era un día ventoso, así que no se escuchaba mucho su voz para los demás, a menos que estuvieran cerca - ¿Por qué crees que la gente se enamora con él con facilidad?- preguntó sujetando su cabello que, al igual que su bufanda, se movía con brusquedad
-No lo sé, la verdad es que…
-Harry Potter no vale la pena-completó entendiendo que lo que había visto eran parte de sus recuerdos perdidos.
El mundo se apagó mientras ojos verdes lo miraban dolido.
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Un sueño…
Cuando abrió los ojos lo primero que vio fueron los ojos verdes de Theodore, y la mirada aliviada que complementaba su sonrisa. Se sentó lentamente en el colchón y observó la mirada de su amigo, la cual no comprendía del todo.
-Draco, dime- pidió Theo- ¿Qué ha pasado?-Ante la falta de respuesta insistió-¿Draco?
-¿Recuerdos? ¿Alucinaciones? No estoy seguro-respondió mirando hacia los muebles frente a él y la pared blanca con una ventana que dejaba ver que era de mañana. Su cabeza se sentía como el día que se había emborrachado y había despertado en casa de un muggle desconocido-¿Dónde estoy? ¿Dónde está Pansy?
-¿Buenos recuerdos o malos?-preguntó inseguro el medimago ignorando las otras preguntas.
-No lo sé-respondió moviendo el mechón de cabello que liberaba su vista-Solo vi eso, pequeñas escenas. Pansy diciéndome que dejara de ver a Blaise, tú regañandome por casi matar a alguien alérgico, Granger apareciendo tras una puerta, Blaise diciéndome que Potter no valía la pena.
-Pero eso fue en el colegio-mencionó confundido el medimago, porque los últimos recuerdos le pertenecían a la versión mayor de Draco, mientras que el último era de su versión estudiante, con recuerdos que se suponía, ni siquiera había perdido. Levantó su varita hacia él y exclamó.-Memoria vestigium.
-Lo sé- agregó Draco, con tono cansado, mientras observaba la cinta blanca alrededor de su cabeza.-No sé de dónde saqué lo demás.
Pero Theodore Nott no le estaba poniendo toda su atención porque el espacio gris en un tramo, que indicaba la pérdida de recuerdos, había disminuido y un considerable blanco ocupaba su lugar.
-Select a saeculo- invocó y pequeñas marcas de luz invadieron la tira señalando divisiones. El nuevo espacio blanco marcaba exactamente una división más que la que originalmente poseía Draco al momento en que despertó después de que Granger y él le salvaran la vida.
-¿Qué es eso?¿Qué haces?
El medimago cerró su mano en un puño pensativo y lo miró analíticamente, entonces le levantó la barbilla.
-Draco, ¿Cuántos años tienes?
Draco lo miró confundido.
-21-y entonces entrecerró los ojos.-¿Tienes puesta una bata de medimago de San Mungo?
Theodore abrió la boca ligeramente.
-¿Veintiuno?
¿El espacio lleno eran sus memorias de los 17 a los 21 años?
Draco ladeó la cabeza ligeramente
-Veintiuno. No me respondiste.
-Claro que tengo una bata de San Mungo, soy un medimago de San Mungo igual que tú-expresó ganando tiempo. Tenía que hablar con Anthony de esto. Con Esposito. Con el mismo ministro si era necesario.
-¿De qué hablas?-le preguntó de mal humor el rubio-¿Por qué habría de ser un medimago en San Mungo?
-¿Para salvar gente?-preguntó el otro con un poco de ironía para mantener su mente funcionando. Por Merlín, la mente de Draco había avanzado demasiado en una noche.
-¿A los de Inglaterra?-ironizó esta vez Draco-Claro. ¿Por qué no Francia? Vivo en Francia.
-¿Qué es lo último que recuerdas?
Draco alzó las cejas como si cuestionara el estado mental de su amigo pero al ver el rostro serio de éste, frunció la ceja como siempre que pensaba lo hacía. Harry que estaba sentado en el sofá y sin haber sido descubierto por Draco, observaba todo ansiosamente.
-¿Que ocurre Draco?
-No puedo pensar muy bien, estoy algo ansioso. No puedo controlarla. Es raro, manejar la ansiedad es mi fuerte. Me está enloqueciendo.
Theodore tomó nota mental de eso.
-¿Entonces?
-Pansy y yo. De compras en la nueva boutique del Marie, nos dimos un beso y ella mencionó que mi boca sabía a chocolate. La de ella sabía a Fresa.
Theo sonrió.
-Es porque siempre compraban esos sabores. Y luego se besaban más de lo recomendable.
-Pansy también dijo algo de besarte para completar el sabor a napolitano-añadió Draco divertido; y Theo hizo una mueca.
-Ustedes dos siempre fueron demasiado abiertos con sus pensamientos. Pese que no estaría molesto con besarte, ciertamente no quiero besar a Pansy.
Una carcajada salió del rubio.
-Espera, ¿dijiste comprábamos?¿En pasado?
-Si, en pasado.
-¿Por qué? ¿Qué pasa Theodore? ¿Por qué estoy aquí?
-Has estado aquí desde el golpe Draco. Estabas estable y al parecer tu cabeza empezó a doler. Potter me llamó después de que te dejó inconsciente.
-¿Potter?-preguntó Draco- ¿Harry Potter?
-Si, Harry Potter-respondió Nott con paciencia, porque no sabía si Draco conservaba las memorias que creó desde que despertó hasta el dolor de cabeza.
-¿Por qué él?-preguntó en un tono que solo Pansy y Theo podían llamar quebrado.
-Porque se estaban besando, y al parecer de pronto te separaste y te empezó a doler la cabeza. ¿No es cierto, Harry?
El medimago usó el nombre del auror sólo porque sabía que aunque Draco lo mirara con sorpresa e incredulidad, sabría qué Theo decía la verdad sobre Potter.
-Si.
Cuando volteó a la dirección de la que vino la voz, Draco supo que había descubierto la fuente de sus emociones. Potter se veía ansioso, pero también determinado ¿Determinado a qué?, se preguntaron los instintos de Draco, preparándolo para saltar y alejarse de él en cualquier momento.
-¿Por qué está aquí?-le preguntó al medimago, quien se sacudió el cabello con cansancio.
-Es tu prometido y estás enlazado a él. Estaban.. bueno, no quiero saber qué estaban haciendo.
El rubio lo miró espantado.
-¿Es mi qué?
-Tu prometido, Draco. Se van a casar.
-Eso no es posible, yo estoy saliendo con Pansy.
El medimago puso cara de dolor.
-Sabes, creo que sería mejor que utilizaras legeremancia con él. ¿Estás de acuerdo, Harry?
Él asintió.
-Aquí-mencionó Theo pasándole su varita-Adelante.
Draco negó con la cabeza.
-Yo...-titubeó antes de levantar su varita contra Harry; porque si lo que él creía era real, bueno, estaba en problemas.
-Vamos Malfoy-respondió Harry secamente, mientras tomaba la mano del rubio para alentarlo a hacer el hechizo-hazlo.
El rostro inseguro de Draco, distinto al de hace días, disminuyó la ira de Harry que surgió cuando Draco mencionó que salía con Pansy. Suspiró y miró al rubio con más delicadeza, mientras observaba su expresión. Su rostro era menos expresivo, menos vulnerable. Había perdido a ese chico que se sonrojaba fácilmente y algo dentro de él se enojó por eso. Draco le devolvió la mirada, como si sólo hubiera necesitado un momento para recomponerse, antes de alzar la varita y pronunciar el hechizo.
-Legeremens
Las memorias de Potter le invadieron una por una y a medida que lo hicieron, y llegaron a la última escena, su rojo se volvió rojo escarlata. Especialmente cuando sintió de primera mano la necesidad de Harry de que hicieran el amor. El amor... Por Merlín. Bajó la varita y ocultó su rostro con sus manos. Ante su reacción, Harry miró a Nott, quien se alzó de hombros.
-Draco-susurró liberando sus rostros y notando su mirada avergonzada- ¿Todo está bien?
Draco rió irónicamente.
-Potter, te propuse matrimonio...-respondió.
-Lo hiciste. Y eso me hizo muy feliz.
-Supongo que tienen que hablar, -interrumpió el medimago presente al verlos mirarse sin hablar-y dado que perdiste las últimas semanas supongo también que habrás olvidado nuestra conversación. Le comentaré esto a Anthony y entonces les daré una nueva conclusión.
Draco miró a Theodore confundido.
-¿Nueva?
-Ya te había dicho algo de eso antes. Si estoy en lo correcto mediante más aceptes a Potter más regresaran tus memorias- Lo ideal sería decirlo esta vez frente a Potter por si lo olvidas nuevamente al llenar aún más tu tela de memoria.
-Entonces,- preguntó el héroe- ¿de qué se trata?
-Bien-comenzó Theo- la tela de memoria de Draco…
Una explicación, un dolor de cabeza y casi una hora después de que Theo se fuera, Draco se miró en el espejo sintiendo una especie de dejavu. Veintiún años, esa era la edad de su mente. Su cuerpo tenía físicamente veinticuatro. Su cabello era más largo que lo que recordaba y no había subido de peso. Se veía bien, admitió. Seguía siendo atractivo pero había algo distinto. No podía explicarlo.
Era algo, pero no sabía qué.
-¿En qué piensas, Draco?-preguntó Harry en voz baja, tranquila, y él no supo en qué momento Potter se había acercado lo suficiente para verlo cara a cara sin que lo notase. Aunque Theo ya les había hablando del enlace y Draco estaba digiriendo esas noticias, el hecho de tener de cerca a Potter de pronto era demasiado nuevo, y demasiado fuerte para su corazón, analizó mientras se sobresaltaba.-Tranquilo-continuó el moreno al verlo tensarse.
-No entiendo cómo llegamos a este punto-respondió intentando controlar su respiración.-Merlín, Potter ¿quieres matarme de un susto?
Harry se alzó de hombros y se metió una galleta en la boca, sentándose en la cama y mirándolo fijamente. Draco suspiró, intentando ignorar su mirada, y guardó más cosas en el baúl que le dio Harry.
-Esas no son mis túnicas-mencionó al ver unas túnicas colgadas en el pequeño armario junto a las suyas.
-Lo sé. Son mías.- Respondió, bajándolas para meterlas en su propio baúl.
-¿Es que vives aquí?
-Curioso que tu manera de pensar no cambie del todo conforme pasan los años. ¿No recuerdas nada de lo que viste en mi mente ?
Draco se esforzó en pensar, había visto la mente del moreno y habían cosas que no concordaban con sus recuerdos. Era como si ahora Draco supiese que a los 20 Potter le quería pero si buscaba fielmente no había nada que dijera lo contrario, porque Draco sabía que a los 20 estaba en Francia, que a los 20 su pareja era Pansy, que a los 20 entró a la facultad de Paris para tener algo que hacer y consiguió algo de dinero vendiendo pociones. Por supuesto, podía verse a sí mismo besando a Potter, riendo con él, peleando porque estuviera en la habitación, pero era el hombre de 24 años, su cuerpo. No lo sentía como haber vivido de primera mano, solo como si hubiera sido un espectador.
-Me rechazaste-dijo mirando los ojos verdes y su dueño bufó.
-Nunca olvidas esa parte.-reclamó-Pero sí el resto de nosotros.
-Es porque no hubo un nosotros, no estás en mi historia. Tú estabas con Weasley y yo empecé a salir con Pansy. Esos son mis reales 20.
Harry tuvo que admitir que el slytherin tenía razón.
-Bien, tienes razón, pero no me olvidaste-respondió tirándose sobre la cama.
Draco lo miró extrañado.
-Quizá, pero soy feliz-respondió y ante sus palabras se sintió tonto-Era feliz a los 21.-Aclaró-Todo era fácil. Y de alguna manera siempre que apareces mi vida se jode.
-Eras menos arisco a los 17, decías las cosas de una forma menos grosera pero das a entender lo mismo.
-Acababa de perder a mis padres, de ser juzgado, todo el mundo me odiaba, el chico que me gustaba me rompió el corazón y tenía decenas de muertes en mi consciencia. No estaba en mi mejor momento. Sin embargo a los 21 tenía una novia, una escuela, amigos y un hogar. Puedo permitirme ser arisco sí quiero.
Harry suspiró.
-Lo sé. No necesitas recordarmelo ¿Necesitas algo?-respondió poniéndose de pie- Pronto te darán de alta. Parkinson ya debe estar por venir-susurró para sí mismo con pesar.
Esa fue la palabra mágica para Draco, quien dejó lo que hacía para prestarle atención, por fin, a Harry.
-¿Pansy?
-Oh, cierto. Lo había olvidado de nuevo. Pansy me dijo que le avisara si te pasaba algo, pero me asusté tanto que se me olvidó.
Draco hizo recuento de las memorias de Potter y las suyas propias. Ah sí, lo hizo.
-Bueno-añadió Harry entrelazando una mano a la del rubio-Vayámonos, dejemos que Nott que la tranquilice un rato, tengo algo que quiero que hagamos.
-¿Irnos? ¿A dónde?
Harry sonrió traviesamente y miró al rubio, sintiéndose satisfecho cuando sintió los nervios de Draco ante su acto. Aprovechó para robarle un beso, que hizo jadear suavemente a Draco.
-Vamos a comprar unos anillos de compromiso. Quizá elijamos los de matrimonio.
El slytherin se atragantó con su saliva.
-¿Cómo?
-¿Cómo serán los anillos? Me gustaría que fueran de plata los de compromiso y luego en la ceremonia sean de oro ¿Qué hay de ti?
-No me refería a los anillos.
-¿Entonces?-preguntó encogiendo tanto su maleta como la de Draco y las metió en sus bolsillos. El rubio frunció el ceño pero lo dejó ser.
-¿De verdad vas a casarte conmigo?
Harry asintió con una sonrisa pero Draco seguía con una cara desconfiada.
-Quiero que me digas porqué quieres casarte conmigo-ordenó y a Harry le recordó al Draco Malfoy que conocía en Hogwarts, con ese tonito de exijo esto y exijo lo otro.
Pero tan irónico como era, ahora le parecía adorable.
-Creí que ya te lo había dicho, y ya lo habías visto-respondió quitando el cabello que caía en la frente del Slytherin- Te quiero-musitó esta vez sin enojo y dulcemente. Luego se arrodilló frente a él y besó su mano.- Draco, me gustas, y yo te gusto, así que ya que nos queremos y estamos enlazados , deberíamos casarnos.
El rostro de Draco no parecía afectado, pero Harry podía sentir los latidos de su corazón un poco más alterados.
-¿Y qué si...?
-No pienses en lo mismo, Draco. Todo está bien. Te pedí que te casaras conmigo y tú aceptaste. Me pediste que me casara contigo y acepté. Está bien, Draco-susurró abrazándolo- está bien.
-Esto no es justo-reprochó el rubio.-Es tan injusto...
Harry apoyó su cabeza en el hombro del rubio en respuesta. Sabía que dijo que lucharía contra su personalidad de 24 años, pero al parecer tendría que luchar con el de 21, 22 y 23 también. Y tendría que confesarse a cada uno de ellos y convencerlos de que lo quería.
-¿Que es injusto?
-La forma en que sabes como hablar para convencerme.
Harry se separó de él.
Espera…
-Lo recuerdas-exclamó triunfante-¡En realidad lo recuerdas!- con toda la energía bullendo de él, tomó a Draco y lo levantó entre sus brazos, para girarlo una vez. Ante esto, Draco se tensó y gritó, sujetándose con fuerza en él.
-No hagas eso. No sé de qué hablas-añadió intentando mirar a otro lado como si la cosa no fuera con él, pero no podía hacerlo porque para su decepción sus ojos querían seguir viendo a Harry y sus mejillas se habían teñido de color rojo.
-Eres un maldito, lo sabes-añadió bajando al rubio nuevamente y golpeándolo en el brazo con su puño; haciendo que el romance se esfumara-TÚ sabes que no miento. Y no es porque esté en mis memorias y las hayas leído. También está en las tuyas.
Draco se tiró sobre la cama.
-Agg. De acuerdo, sé que fueron reales-admitió- Son como pequeñas partes que no deberían estar ahí porque para mí no he cumplido los 24 años que tenía cuando nos besamos, y estoy seguro que no estuviste conmigo a los 20. Pero sé que pasaron porque puedo vernos a ti y a mí en la cama, así que si, podría decirse que lo recuerdo-se alzó de hombros, y por alguna razón la cara ofendida de Potter lo hizo reír. Un beso lo obligó a sentarse en la cama, Harry parado frente a él. Seguramente estaban en esa etapa donde deseaban besarse sin parar, porque ya había recibido al menos 8 besos desde que despertó y no se había resistido. Bueno, Potter estaba jodidamente sexy, pensó, mucho más que en Hogwarts o en sus inicios de auror y él no iba a negarse.
-Tú-susurró Harry besándolo.- Eres tan cruel. Jugando conmigo. -Se interrumpió y lo besó de nuevo. -Y aún así me tienes entre tus dedos…
-Tú eres quién es cruel-respondió Draco separándose.- Manejándome a tu antojo…
-Vamos por los anillos-susurró el moreno regresándolo a la realidad.- No puedo esperar más. Necesito que seas mío.
-Vale- respondió el slytherin. Para qué negarse. Terminaría haciendo lo que el de ojos esmeralda quisiera.
Porque en el fondo esa era la manera de amar de Draco.
.
Este no era el Draco molestoso de Hogwarts, tampoco el totalmente sincero de 17 años. No era el francés educado medimago de 24. El Malfoy de los 21 años estaba en la etapa de vivir la vida y hacer las cosas que se gustaran, observó Harry al verlo llamar la atención por el Callejón Diagon mientras observaba las tiendas con emoción.
-Buenos días, Sanador Malfoy-interrumpió su caminata una niña y Draco la miró un poco confundido. Era cierto, se suponía que era un medimago.
-Buenos días…
-Lauren.
-Buenos días, Lauren-exclamó con cariño.
-Parece de buen humor-expresó felizmente la pequeña mientras su madre se acercaba a él.
-Lo estoy.
-Sanador Malfoy-mencionó la mayor haciendo una breve inclinación al rubio- No esperaba verlo pronto. ¿Se siente mejor? Oí rumores de que se había golpeado la cabeza y estaba hospitalizado.
Draco asintió.
-Estoy mejor, gracias-dijo sonriendo hacia la mujer, mientras ésta miraba a Harry extrañada. Debía ser porque... mmm no lo recordaba. ¿Sería por su enemistad de antes? Al ver que la mirada de ella pasó a sus manos enlazadas, añadió sonrojado-Oh sí, él es Harry Potter. Mi prometido.
La mujer jadeó.
-¿Su prometido?
-Así es.
-Yo creí, bueno. Usted me habló de la señorita Greengrass y... No es de mi incumbencia-dijo la mujer negando con la cabeza-Solo quería agradecerle nuevamente por salvar a mi hija. Hasta luego, medimago Malfoy-expresó tomando la mano de su hija y sonriendo.- Felicidades a ambos.
-Gracias- expresaron a la vez y se miraron divertidos.
-¿Así que soy... un gran medimago?
-El mejor en Criaturas Mágicas, aunque no sé como esa niña estuvo a tu cuidado.
-Es mitad veela-respondió Draco.-Su madre es una veela completa.
-¿En serio?
El rubio asintió.
-No me preguntes cómo lo sé, no tengo idea.
Harry asintió de nuevo.
-Entonces ¿tu prometido?
-Si dices que no lo eres, volveré a Pansy. O a Astoria.
Harry arrugó la nariz y lo miró enfadado.
-Merlín Potter. Es broma, eres un amargado-hizo notar, observando cómo los rumores empezaban a expandirse al verlos interactuar- Recuerdo que Pansy aprobó esta situación, o creo que lo hizo.-Agregó alzándose de hombros.
-Ajam...-Murmuró Harry y el slytherin sonrió de lado.
-En serio ¿Dónde compraremos los anillos?
-Con Madam Rosalie…
-No la conozco.
-Es nueva en el área. Por cierto, sobre tu anillo-mencionó, deteniendo los pasos de ambos y señalando su anillo de compromiso anterior. el cual Draco tenía en su mano.
-Oh, es cierto-recordó el medimago. Por alguna razón parecía muy acostumbrado a la sensación de que estuviera ahí que lo olvidaba.
Momentos después que Theo se había ido y Potter dijo algo de ir por café, había visto el anillo en su mano preguntándose por qué tenía una argolla en su dedo pero una parte de él le decía que esa duda había sido aclarada antes. Es verdad, se había dicho al recordar las memorias de Potter y verse a sí mismo hablando con el Jefe de Aurores sobre su accidente. Estaba comprometido con Astoria. Y aún así había aceptado la propuesta de Harry. Mejor aún, había hecho su propia propuesta, entonces... ¿por qué no se había quitado el anillo?
-¿Vas a conservarlo?
Negando, Draco miró el anillo y lo retiró de su mano. No tenía caso tenerlo ¿cierto? No cuando no pensaba mantener la promesa de respetarlo. No cuando Harry, se dijo sintiéndose raro, quería comprar un anillo para ambos.
-¿Draco?-preguntó Harry ante el silencio-No tenías que quitarlo solo porque lo mencioné. Comprendo que en realidad…
-Lo haré-interrumpió- Hablaré con ella cuando tenga 24, si Theo tiene razón. Así podré disculparme apropiadamente.
-Quizá quieras…
-Vayamos por los anillos, Potter-motivó, haciéndolo continuar su camino y siguiéndolo después de que éste asintiera y empezase a caminar. Sabía que el moreno quería decir 'Quizá quieras que nos casemos cuando vuelvas a tus 24 años.' Y aunque Draco no estaba seguro de nada quería seguir el plan que había formulado. Era un plan totalmente slytherin contra él mismo e iba a terminar esa encerrona por su yo menor. No quería darse la oportunidad de arrepentirse. Quería ser feliz y que cuando volviera a los 24 años se sintiera como ahora, sabiendo que el héroe del Mundo Mágico le quería y sintiéndose merecedor de ese cariño. Los problemas con Blaise y Astoria seguirían ahí para ese día; pero ellos dos estaban enlazados y hasta él sabía que se necesitaba amor para ello. Y si iba a vivir sintiendo las emociones de Potter toda su vida, quería estar junto a él y ser quien las provocase.
No le había mentido a Pansy. Estaba listo para enamorarse de nuevo, así sea de la misma persona.
Eso era lo que había pasado con él, podía apostar. De pronto verse abordado por el supuesto amor de una persona que antes había rechazado el suyo, que salía con su mejor amigo, que había alterado su al parecer buen compromiso, le había asustado. Pero si ese amor tenía bases, si podía extrañar cosas, si podía aprender tal como lo hizo con Pansy...
Si se daba la oportunidad de tener una relación, de conocer al moreno- fuera de el impuesto enlace- como deseó desde el principio…
Quizá todo estaría bien al final.
-Potter-dijo deteniéndose y cuando Harry se volteó, Draco supo que nunca se arrepentiría de su siguiente decisión.
-¿Si?
-Después de comprar los anillos, tengamos nuestra primera cita.
El auror se congeló.
-¿Dijiste cita?
-Ajá.
-¿Quieres tener una cita conmigo?-repitió y Draco se acercó a él y le besó la mejilla.
-Quiero, si tu quieres.
Harry sonrió feliz y tomando la cara del rubio entre sus manos le dio un beso. Beso que, a pesar de todas las miradas posadas en ellos, Draco correspondió con una sonrisa; porque Potter había sido desde el principio, desde el primer día que le conoció, lo que Draco más deseaba.
Y ahora que él era lo que más deseaba el otro, Draco no podía encontrar un lugar más perfecto que este.
-Quiero-susurró Harry- No sabes cuanto lo quiero.
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Regla 7. Encuentra sus defectos y virtudes.
