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Capítulo V: Universidad
"No sientas presión sólo porque vas a la Universidad. Aún estás joven para agobiarte por problemas que ni existen." Diana "LadyMoon6" L.
Fundada en 1897, es la segunda Universidad más antigua de Japón y la más reconocida, sólo detrás de la Universidad de Tokyo. Su campus, majestuoso erigido entre los otros edificios que lo rodean, el árbol frondoso que está en el centro, y el reloj que sobresale, hacen de la Universidad de Kyoto una belleza inigualable. Conformada por varios campus o Facultades, es conocida por ser muy estricta en cuanto a su educación; tiene en su haber a varios doctores honorarios, entre ellos Alan Kay y Susumu Tonegawa[12].
Las chicas se encontraban en el auditorio principal en donde se realizaba la ceremonia de bienvenida. Himeko Tachibana, Yui Hirasawa, Tsumugi Kotobuki, Ritsu Tainaka, Nodoka Manabe y Mio Akiyama eran el grupo de chicas que entraron a esa prestigiosa Universidad con altas notas y han dado la cara, por decirlo así, como representación del instituto Sakuragaoka. Aunque estaban dirigidas a estudiar en diferentes carreras, aún seguían unidas por el amor a la música y al deporte.
Y las cosas, como las personas, cambian con el pasar del tiempo. Es parte del proceso llamado "vivir".
Yui tenía la mirada concentrada en las palabras del director de la Universidad. Palabras tan sabias y llenas de reflexión. Ella quería cambiar, porque se había enamorado de su gatita. Quería ser mejor persona por y para ella. Quería darle lo que de verdad merecía y quería protegerla de todos e incluso de ella misma. Azusa y ella están en ese punto de querer que las cosas sigan como tienen que seguir, y dejar que todo fluya, dejando que El Universo dicte lo que tenga que dictar. Pero a veces, eso tenía un precio elevado.
—Yo me enamoré de ti Yui. Con tus defectos y virtudes. Sé que tal vez no lo demostré como tenía que hacerlo, y sé que dije cosas que pudieron herirte y por ello me disculpo. No fue con mala intención, al contrario, me sentía desesperada que tú no pudieses crecer o aprender a defenderte en la vida. Tenía…
—Todo está bien, Azusa. Lo entiendo, de verdad. Yo también tuve parte de culpa, porque me alejé de todas ustedes, incluso de mi propia hermana. No dije nada ni demostré las razones del porqué estaba cambiando; lo hice así y ya. Pienso que fue nuestra falta de comunicación lo que nos llevó a esto. Yo también te pido disculpas. Pero…
Yui se quedó en silencio. Estaba buscando palabras sutiles para no lastimar a su pequeña.
—¿Yui?
—Quiero protegerte de todo, incluso de mí misma, Azusa. Protegerte inclusive de mis propios demonios, y no arrastrarte al infierno en el proceso. Por eso estaba pensando alejarme, y…
—No —la voz de Azusa fue firme, aunque suave. Como ella—. No, Yui. Quiero intentarlo contigo. Me enamoré de ti, con todo lo que tú eres. Me enamoré incluso de tus demonios y quiero estar ahí para ayudarte a controlarlos cuando quieran salir. Porque de eso se trata del amor, de luchar con Fe de que todo estará bien, a pesar de que tendremos obstáculos que pasar.
Azusa le acariciaba la mejilla derecha con amor.
Chocolates vs Rubí.
Y sin esperarlo, Yui la beso tiernamente a su Koneko.
Hirasawa despertó de sus pensamientos, cuando escucho los aplausos de los demás. Tenía miedo del futuro, sobre todo ese en donde estaba involucrada Azusa Nakano. La gatita que le conquisto su corazón siendo como era. ¿De qué servía enamorarse de alguien igual que uno, si esa relación podría estar destinada a fracasar? Y es que siempre, cuando dos personas tenían igual carácter y personalidad, esa relación no duraba, aunque también funcionaba, pero eran en menor porcentaje. Tal vez se deba a la educación recibida desde niños.
—La esencia del éxito no está solamente en obtener notas excelentes, eso es sólo una porción mínima. La verdadera esencia está en tres palabras: disciplina, tenacidad, paciencia. Los futuros profesionales deben regirse a esas palabras, simples a quien las escuche, pero fuerte para quien las practica porque no es fácil ser disciplinado, ni tampoco ser paciente. Porque habrá momentos en que uno querrá tirar la toalla; yo fui un ejemplo de ello. Pero si uno tiene una mentalidad enfocada a un futuro, y está rodeado de personas que siempre buscan lo mejor, el éxito estará ahí, esperando para que lo tomen y lo sepan aprovechar. Sin embargo, a esas tres palabras se le deben unir otras más, como: amor, pasión y responsabilidad. En total son seis simples palabras, como lo dije anteriormente, pero todo está en cómo ustedes quieran llegar lejos. Y no olviden una cosa, jóvenes: sean humildes en todo momento. Porque esa palabra, sencilla, más que las otras, es la que más peso tiene en su vida, tanto profesional como personal. Porque si no realizan sus actos con Humildad, simplemente lo que tendrán es un éxito efímero.
Ritsu y Yui se removieron en su propio asiento. Por un lado, al inicio de aquel discurso, al escuchar la palabra disciplina se le vino a la mente su parte oscura; aquella que ellas hacían en la mansión de placer, y por el cual se olvidaban de quienes eran para formar parte de un pequeño juego sexual llevado al más alto nivel. Uno que una persona "normal" no se lo imaginaría. Pero no para ellas, que ya saben todo lo que lleva ese mundo. Y era eso precisamente a lo que tenían miedo: que le descubrieran esa parte oscura que llevaban dentro de su ser, a pesar de tener solamente diecisiete años.
Esa era una nueva etapa para todas ellas. Un nuevo inicio en donde todo es incertidumbre, miedo y angustia. Saben que no la tendrán fácil, pero no por ello deberían rendirse. Yui pensó en un momento en Azusa. Aquella vez habían hablado bastante, y aunque le ocultó ciertas cosas, supo que Nakano simplemente intuía que ella ya no sería más la niña dulce, inocente y melosa que había conocido en algún momento. Y es que todo fue tan rápido que nadie se percató que estaban en medio de una tormenta fuerte, y que parecía tener una larga duración.
Y le enseño sus tatuajes pidiéndole que por favor no le diga a nadie, y en esa inclusión estaba su hermana menor. No estaba preparada para enfrentarla todavía. Ni a ella ni a sus padres. Estaba consciente que tenían encima a la prensa rosa, y a los fans que querían saber más de ellas. Y por un lado daba las gracias, ya que la mayoría de sus canciones son propias y no covers. Al menos eso debería representar un alivio.
La ceremonia cerraba con la presentación de una banda formada en la Universidad, del club de música. Cuando el telón se abrió, vieron a tres chicas que empezaban a entonar melodías. Tenían un cierto sonido de los 80's, pero que no les quedaba nada mal. Ritsu puso más atención en la baterista, y notó que tenía cierto retraso en los tiempos, pero no se notaban. Puede ser que tal vez este nerviosa por estar tocando frente a un gran número de personas, la mayoría nueva, pensó. Disimuladamente miro a Mio, y estaba hermosa con ese traje ejecutivo. Las piernas de Mio son muy hermosas…
Ritsu Tainaka, deja de ser pervertida.
Y es que la castaña no podía quitarse de la mente la imagen de su mejor amiga. Aún seguían distanciadas desde aquel día que tuvieron esa discusión en el salón del Consejo Estudiantil. Pero no podía evitar de vez en cuando apreciar la belleza que era su mejor amiga. Corrección; apreciar la belleza que representaba Mio Akiyama. Era una ninfa, y encima, era la mujer con la cual soñaba todas las noches de una manera no tan santa y casta, que se diga.
Y la amistad suele ser tan o más frágil que el amor, ¿verdad?
—Son una banda muy buena —escucho Yui a otro estudiante —. Realmente la guitarrista y vocalista sabe manejar los tiempos, y hace unos riffs muy interesantes con la guitarra.
—Sí, tienes razón. No creo que haya otra banda igual de buenas que ellas.
Yui se quedó en silencio, obligándose a no decir nada. Quería decirles que había dos bandas más, que son igual o mejores que ellas. Pero optó, de manera inteligente no decir nada, y mejor sería hablarlo con las chicas. Ella en el fondo quería seguir con HTT, porque a pesar de todo, habían labrado un camino con obstáculos, y eran una familia, no de sangre, pero sí de lealtad y amor. Hirasawa miró a su entorno, y le parecía mentira que estaría ahí por los siguientes cinco años estudiando la profesión que eligió.
Y todo cambia, se quiera o no.
Cafetería de la Universidad de Kyoto
En una mesa estaban reunidas las chicas con Megumi Sokabe hablando de cómo había sido el acto inaugural. Palabras profundas y de un mensaje lleno de reflexión por parte del director de la Universidad. Ritsu, sin saber cómo, termino sentada al lado de Mio. Y el roce inconsciente de la pelinegra la estaba torturando como mil alfileres que le atravesaran la espalda y en su zona sensible. Deberías de darte una nueva oportunidad, Neechan. Deberías tratar de tomar las cosas a como estén llegando, y ver hacía donde quieres ir. Esas palabras las recordó por un momento, perdiéndose de la conversación con el resto.
Yui le hizo un gesto, y pidió permiso para salir con Ritsu hablar. Todas la miraron, pero ninguna les dijo nada. Mio quiso saber que iban hacer, pero recordó que entre ella y Ritsu ya no quedaba nada, ni siquiera lo que había sido una amistad de mucho tiempo, desde que eran unas tiernas infantes. Soltó el aire que había guardado sin darse cuenta, y dejó que ambas castañas hicieran lo que se les diera la gana. Ya no podía evitar que lo que habían construido por mucho tiempo, se cayera como si fuera castillo de naipes.
Frágil.
"En el mundo existen diferentes personas que irán apareciendo en tu vida, y de forma directa o indirecta la cambiaran, y todo eso sucederá cuando menos te lo esperes"[13]
Akiyama lo había leído en un Fanfic que encontró por casualidad cuando estaba navegando en su cuenta de Wattpad, buscando alguna historia que leer, cambiando ciertos aires de literatura. Además, ella creó esa cuenta porque quería darse a conocer con sus propias creaciones, tanto en poemas como en historia; y aprovecharía que domina el inglés en un cien por ciento para crear ese arte literario en ese idioma, aparte del suyo. Ella siempre pensó que es bueno dominar otro idioma, porque a veces el lenguaje nativo sólo es usado en su correspondiente país. Y el inglés es un idioma casi universal. Mio quería escribir en ese idioma, sólo por placer.
También pensaba si sería cierto aquellas palabras. Ella, desde hace mucho tiempo había dejado de creer en el "Destino", dejó de un lado todo lo relacionado con el "amor", o esas historias de romance. Ya no existía el famoso "final feliz", o al menos el intento de uno. ¿Será que no estoy hecha para el amor?, se preguntó mirando al cielo claro que había ese día sobre la ciudad. No estaba el sol como días anteriores, pero si estaba despajado con las nubes totalmente blancas en su máxima expresión.
—Mio, estás ya en una nueva etapa. No es lo mismo el instituto que la universidad. No te hablo de la parte académica, que es mucho más exigente, te hablo de la parte humana y de las relaciones. En la universidad vas a encontrar muchas personas que te van a enseñar muchas cosas. Cuando eso suceda, recuerda que un noventa por ciento es cosa del destino y un diez por ciento es como tú vayas a reaccionar ante esos cambios y que decidas hacer. La vida te da las oportunidades que tú quieras que te dé, pero también te las puede quitar sino sabes reaccionar ante las señales que se te presenta.
Esas palabras se le vinieron a la mente, mientras veía a través de la ventana como Ritsu aguardaba las manos en los bolsillos de su pantalón de tela mientras hablaba algo con Yui. ¿Qué pasó realmente para que ella cambiara de esa forma tan radical? Nunca lo supo, y ahora, no entendía bien que es lo que pasaba o lo que podría suceder. En alguna ocasión pensó que su relación con la baterista era demasiada tóxica, como para llegar a un nivel de destrucción que podría dejarlas con heridas profundas. Ahora, ambas estaban destruidas en su máximo nivel…
Instituto Sakuragaoka
—Todo ha pasado tan rápido, Azusa. Nodoka y mi hermana ya están en la universidad y yo me estoy debatiendo si irme con Nodoka a vivir o no.
—¿No lo tenías decidido ya?
—Mis padres se quedarán en casa mientras Yui esté en la Universidad, y yo no quiero dejarlos solos…
—¿Por qué no hablas con Nodoka-san y le pides que lleve a sus hermanos a tu casa? Sería una buena idea, y así tus padres no estarán solos ni los chicos estarán sin que alguien vele por ellos. Además, el próximo año vamos a entrar a la Universidad y de seguro te vienes con nosotras a los dormitorios. LA universidad no queda tan cerca de la casa, Ui.
Ui se quedó pensando en la sugerencia de Azusa. No era mala, después de todo. Pero sabía que Nodoka no podría con tantas cosas, y la casa quedaría sola, provocando que la puedan desalojar o hacer alguna maldad. El padre de Manabe era tan desgraciado, que no le importaría utilizar la ley en su favor para realizar cualquier acto de destrucción y así dañar a su hija mayor. Nodoka ha hecho mucho por ella misma y sus cuatro hermanos menores. El segundo rondaba ya la adolescencia, y el tercero estaba a punto de entrar a la pubertad. El cuarto y el quinto, con un año de diferencia, seguían siendo apenas unas criaturas que no tendrían más de diez años.
La clase se puso en silencio cuando sintieron que entró la profesora. Jun, Ui y Azusa se sorprendieron de ver parada frente a ellas a la psicóloga Sakura Li. La ojiverde sonrío de manera maternal, y chequeó de forma rápida a toda su clase. Era la primera vez que dictaría clase de psicología básica. Pero no sería la primera vez que estaría parada frente a estudiantes mientras dictaba sus clases. Y como buena profesional que era, sabía cómo atraer al estudiante sin que este se aburriera. Empezó de una manera casual, que aprendió en Ecuador cuando estuvo de intercambio, mientras era estudiante universitaria.
—Buenos días, chicas. Mi nombre es Sakura Li, y seré su profesora. No quisiera entrar en formalismo, y, por el contrario, me gustaría que nos conozcamos, y podamos tener una bonita relación. Empezaré yo. Soy psicóloga, y también soy abogada. Ejerzo ambas profesiones, sin embargo, donde mejor me desempeño es en el área de psicología. Estoy casada y tengo dos hijos. Ahora, me gustaría que ustedes me respondieran tres preguntas después de que digan su nombre completo. Las preguntas son:
o ¿Qué profesión les gustan?
o ¿En qué club se encuentran?
o ¿Qué desean realizar cuando se gradúen? ¿Por qué?
La clase estaba en silencio absoluto. Era la primera vez que un profesor actuaba de esa manera. Siempre había formalismo al momento de realizar las presentaciones. Las chicas intuían que tal vez por su lugar de origen, China, fuese que era así. Es bien sabido que el apellido Li o Lee e ese país es muy común y casi todo el mundo lo conoce. Pero, una chica, tímida que estaba sentada en una esquina del salón alzó su mano de forma temerosa, pero quería salir de la curiosidad.
—¿Sí? ¿Quieres decirme algo, Fujiwara? —preguntó Sakura con cariño.
—Profesora, no quiero sonar irrespetuosa, pero ¿allá en China acostumbran a presentarse así? Pregunto porque su apellido es chino y no tiene rasgos de ser de aquí… —el salón estaba en silencio ante esas palabras.
—En realidad soy de aquí de Japón. Nací y viví una gran parte de mi vida en Tomoeda. Luego por cuestiones del trabajo de mi padre, él era arqueólogo, en uno de sus viajes, lo acompañé a China, y luego a Egipto. Además, mi esposo fue mi compañero de instituto y él había venido a estudiar acá por un programa de intercambio entre los dos países. Obviamente, cuando estudié en la Universidad, aproveché un intercambio que había entre mi Universidad y una Universidad en Ecuador, así que me arriesgué y lo tomé. Esto que hago lo aprendí allá. ¿Alguna otra duda? — preguntó con voz suave y una sonrisa.
Sakura Li estaba más que segura que se llevaría algunas sorpresas. Y otras, no tanto. Porque ya sabía lo necesario gracias a Sawako y Rika. Y la espera no fue demasiado larga, cada una de las estudiantes se iban presentando y a medida que avanzaban, había más soltura. Pero ella quería escuchar a tres chicas: Azusa Nakano, Ui Hirasawa y Jun Suzuki. Quería saber más de aquellas jovencitas, sólo por… simple curiosidad.
Habitaciones residenciales – Universidad de Kyoto.
Ritsu's POV
Si dijera que tengo la suerte de mi lado, estaría diciendo la verdad. Pero ahora, siento que no la tengo, y que en algún momento de mi vida me perdí en el camino, y no sé cómo regresar. O que otro camino coger para salir de donde estoy. Muy dentro de mi quería compartir la habitación con Mio, pero otra parte me decía que era lo mejor no hacerlo. Pero no estaba sola, no. Compartía el espacio con mi mejor amiga, Yui.
Sé que Yui está intentando una relación con Azusa y me alegro por ella. Veo que ha cambiado, aunque no mucho. Me pregunto si le habrá contado a la pequeña neko sobre nuestras aventuras sexuales en la mansión; porque si era así, debía tener cuidado, y no sólo ella. Yo también, porque sé que Azusa se volvió confidente de Mio desde hace tiempo. El mismo en el cual yo mostré signos de cambios en casi todos los ámbitos de mi ser.
Había sido el momento de liberar algunos de mis demonios, y dejarlos que vaguen por ahí, hasta que se cansen y luego decidan regresar. Porque eso era precisamente lo que hacía en aquella mansión cuando quería liberarme de todo. Mi teléfono sonó, pero no presté atención. Estaba perdida en mis pensamientos, y esos no eran nada bonitos. Por mi cabeza rondaba todavía las piernas de Mio, expuestas gracias a la falda que llevaba el día de la inauguración del período lectivo en la Universidad.
Y también rondaba ideas BDSM con ella. Ideas que quería realizarlas, en donde ella estaba atada a la cama, abierta para mí; pero no podía llevarlo a cabo. Sobre todo, y, ante todo, ella era mi mejor amiga, y aunque estemos distanciadas, lo sigue siendo y le debo mucho respeto. Porque ella llegó en un momento vulnerable de mi vida, siendo apenas una criatura, que a pesar de hacer bromas y reír, me sentía sola. Y eso no cambio con el pasar del tiempo. Al contrario, me fui hundiendo aún más en mí misma sin saber si tendría algún retorno.
El teléfono volvió a sonar y conteste si mirar quien era. Esperaba que fuese la bajista, pero estaba consciente que ella no me llamaría porque simplemente yo la aparté de mi con la peor actitud que pude haber tenido. Pero jamás olvidaré como supieron sus labios, y a como se sentían. Suave, carnoso, delicioso sabor a fresa. A Mio le gustaba pintarse los labios de color rosado y que tuviese sabor a fresa o, por el contrario, ponerse Gloss, el cual le hacía brillar sus labios, pero siempre con sabor a fresa.
—Hasta que por fin me respondes el teléfono, Ritsu.
Era ella.
La mujer que me enseño una parte del BDSM, y que yo lo oculté por un tiempo. La misma que me instruida con palabras de que estaba haciendo lo correcto. Ella me demostró la primera parte. Ella era domina como yo. Yo lo aprendí de ella; fue mi mentora. Su pelo corto color gris, sus ojos verdes claros, y su porte incitaban a que se le tengan respeto. Dueña de un hospital, es la que prácticamente me abrió las puertas a ese mundo nuevo, hasta que yo me aparté y al año siguiente lo retomé junto a Yui.
Las dos éramos Sadomasoquistas de primer nivel.
—Sue…
Mi sumisa estaba acostada en la cama, amarrada en los extremos y abierta totalmente para mí. Sonreí lascivamente, y sentí como mis ojos brillaban. Parecía una criatura cuando le daban su dulce; yo explotaba por dentro, pero sabía que necesitaba controlarme. Todo es en base al control. Me sentía así. Ella no sólo estaba atada, sino que tenía una venda en los ojos, por lo tanto, no podía saber, mediante visión, quien era la persona la que le estaba tocando. En la mesa de noche existía un vaso con cubitos de hielo y una idea pervertida se encendió en mi cabeza.
No decía nada, porque no había nada que decir. Pero quería ir un poco más, y escuché, aunque estaba algo distante de la sumisa, fue claro su petición: "por favor, ama. Castígame." Y eso iba hacer con mucho placer. Porque el dolor me causaba eso, y me hacía sentir viva, aunque sólo sea por un par de horas. Ambas disfrutábamos mucho, y en ese momento la iba a complacer, porque de vez en cuando un AMO o AMA, puede satisfacer ciertos caprichos del SUMISO o SUMISA.
—Vas a disfrutar de esto como yo —dije sin emoción alguna—. No quiero que gimas, ni digas nada. Si haces alguna de las dos cosas, el castigo será más fuerte, ¿entendido?
—Sí, ama. Por favor…
—Por favor, ¿qué? —dejaba que ella siguiera rogándome, mientras yo cogía un cubito mediano de hielo y me acomodaba en la cama. Ella disfrutaría, y yo gozaría de ver como ella se retorcería tratando de emitir ningún sonido de placer, solo por obedecerme. Pero yo quería castigarla.
—Recordando como aquella vez tu sumisa te obedeció, mientras le pasabas el cubo de hielo por todo su cuerpo, ¿verdad Ritsu?
¿Como hacia esa mujer para saber lo que estaba pensando o recordando?
—Sí, Sue…
—Hay cosas que no se olvidan, Ritsu —escuche su suave risa a través del teléfono —. Recuerda que yo fui tu mentora al inicio del BDSM.
—Lo sé. ¿Para qué llamas? —por más que quise sonar cortes, no pude. Cuando se trata de Sue Whickers, nada bueno se puede esperar de parte de ella. Absolutamente nada.
—Quería saber de ti, nada más —y algo me decía que no sólo era eso. Sue no llama para saber cómo le va en la vida a sus ex alumnos del BDSM; ella quería algo y tiempo después lo descubriría.
Normal's POV
Yui suspiro por enésima vez en el día. La salida con Azusa había sido diferente, ella estaba atenta a cada palabra que decía la primera guitarra y como se comportaba. No iba a mentir, pero tenía miedo de que la pequeña descubriera ese secreto, no sabría cómo reaccionar si llegara a enterarse. Y es que, en el fondo, la mayor de las hermanas Hirasawa siempre fue protectora de las tres mujeres más importantes de su vida: su madre, su hermana menor y Azusa Nakano. Y ahora, a solas en su habitación porque Ritsu salió hacer alguna cosa —esperaba que no hubiese ido a la mansión. No en esos momentos—, se encontraba meditando sobre su vida y su futuro.
Estaba contenta, por un lado, de estar en la misma universidad que el resto de las chicas, pero, por otro, tenía esa nostalgia de estar lejos de su hogar; también comprendía que necesitaba ser más independiente de los demás y no mostrarse como una inútil que no sabe hacer nada. Abrió su laptop HP de 15 pulgadas color negro, y en la tapa de pantalla tenía varios stickers de sus grupos preferidos. Todos era de género Rock, y no podía faltar los cachos, símbolo de este.
[14]Walking through the city streets
Is it by mistake or design?
I feel so alone on a friday night,
Can you make it feel like home, if I tell you you're
mine?
It's like I told you honey,
Don't make me sad, don't make me cry
Sometimes love is not enough and the road gets tough
I don't know why.
Keep making me laugh,
Let's go get high.
The road is long, we carry on
Try to have fun in the meantime
Hirasawa empezó a escribir lo que tenía en su interior, eran ideas, pero sabía que después, aquellas frases se irían formando, creando oraciones, para finalmente terminar siendo párrafos donde narra una historia. ¿Su historia? Tal vez. Yui tenía tantas cosas en su mente, que por un momento pensó en decirles a sus amigas la verdad. La completa y absoluta verdad; sin embargo, no era lo mejor. Tantas confusiones en su alma y en su corazón, y lo único que tiene en su mente es fingir de la mejor manera que todo estaba bien.
Y nada estaba bien. Absolutamente nada…
Instituto Sakuragaoka - Dirección
—Todo estará bien, ¿verdad Sawako?
Esa sola pregunta realizada por Mugi, la mujer de su vida, la tenía en su mente sin que tuviese la intención de irse. ¿En verdad todo estaba bien? ¿Todo estaría bien en un futuro? Y ninguna pregunta tenía respuesta, porque el futuro era demasiado incierto. Sawako suspiro con cierta nostalgia, y sin darse cuenta, observo la foto de sus pupilas cuando estaban a punto de salir a dar su concierto en aquel festival, años atrás. Ese había sido su primera aparición como banda.
¿Qué fue lo que realmente pasó?
¿Por qué todo se volvió tan sombrío para ellas?
Sawako terminó de revisar los papeles, y se quitó los lentes, dejándolos sobre ese montón de hojas, y se froto los ojos con suavidad. Revisó de nuevo de móvil, y no tenía nada. La última conexión que tuvo Mugi fue exactamente dos horas atrás cuando le dijo que iba a clases para luego ir al club de música a ensayar con Mio. De nuevo, no aparecía en la conversación ni Yui ni Ritsu. Miró hacia la ventana, como si alguien le susurrara que lo hiciera, y vio como las ramas de aquel árbol se movían con el ritmo del viento.
Por un momento evocó el recuerdo de su época estudiantil, cuando tuvo su banda, Death Devil, y tocaba con una emoción y un sentimiento que no lo tenían los otros miembros de años anteriores. Ella y Norimi, sin darse cuenta, sobresalían por sus destrezas al entonar la guitarra. Otro suspiro, y una emoción llena de melancolía se instalaba en su corazón. Definitivamente ya nada era igual, para ninguna; no sólo porque estaban haciendo su vida propia, sino porque de algo que surgió como un hobbie, terminó en malos términos.
¿Ritsu estará metida en problemas graves? Tal vez esa sea la razón del porqué cambió tanto en el último periodo lectivo en el instituto.
Nakano's house
—Confío en ti, Yui.
—¿Por qué confías en mí, Azusa? Siento que no deberías hacerlo…
—¿Por qué, Yui? ¿Acaso ocultas algo y temes que, si yo me entero, te deje?
Yui se quedó en silencio pensando en demasiadas cosas. Azusa no estaba tan lejos de la realidad, pero ¿y si era lo contrario? Ella vivía en un mundo diferente al de la pequeña. El mundo de la guitarrista principal era aquel en donde entraba por las puertas principales, se perdía y no era ella misma. Era otra persona en donde dejaba que sus demonios salieran y dieran rienda suelta a sus deseos oscuros, a su lujuria. Ella era así, porque la vida la hizo así, la formó de una manera tan estricta que ella sólo aprendió la lección y siguió. Y todo el tiempo lo hizo en silencio, ocultando sus sentimientos.
Sabía que tenía dos opciones: o Azusa la dejaba o se quedaba con ella. Sin embargo, no estaba preparada para revelarle la verdad. Y no era por desconfianza, sino más bien, por el hecho que Azusa era su amiga antes de ser su pareja, y perder su amistad sería el punto que la podría llevar al infierno; tocaría fondo donde posiblemente no tendría retorno. Sus ideas viajaban de manera rápida, quería decirle la verdad, pero no toda; tampoco quería mentirle, porque eso no estaba en sus pensamientos. Yui Hirasawa jamás miente así esté contra la pared.
Por momentos, ella sentía que su relación con Azusa estaba en una rutina, y sabía que aquellos momentos podrían ser mortales. Tampoco podía echarle la culpa ni echársela porque no estaba en las manos de ellas. Estaba consciente que la pequeña neko aún tenía clases en el Instituto, además de estar pendiente del club de música, y ella, con las materias de primer año de la Universidad. Se le hacía complicado manejar sus emociones; tenía miedo de perder a su otra mitad cuando se entere de sus más oscuras fantasías.
Sobre todo, y, ante todo, porque ella era su mejor amiga. Su confidente.
Para Yui, lo más importante era la amistad antes que cualquier cosa…
—Todo estará bien, cariño. Cuando te sientas más segura de contarme las cosas, lo harás…
—Tiene mucha fe en mí, pequeña. Demasiada, diría yo.
—No es sólo fe, Yui. Te amo, y por ese amor que te tengo, sé que llegará el momento adecuado de decirme las cosas. Tienes miedo, ¿verdad?
—No sabes cuánto es mi temor. Si te digo, y…
—No lo pienses más. No lo hagas. Deja que las cosas fluyan, por favor.
—Te amo.
Era esos detalles de Nakano que hacía que Hirasawa se replanteara sinceramente de cómo era ella, y hacía donde quería ir. ¿Cuándo se perdió? ¿Cuándo dejo todo? ¿En realidad, había renunciado? Ninguna de las dos lo supo con certeza, lo único que tenían en claro es que ahora estaban juntas y que tenían que buscar solución a lo que sea que estuviesen viviendo. Y no. La banda no entraba en ese espacio. Eran ellas dos, y tenían que evaluar muchas cosas, primero como personas, luego como pareja.
Azusa estaba consciente de que Yui vivía atormentada por algo, que a pesar de que lo ocultara bien, se le podía notar en pequeños gestos: la mirada de la guitarrista se volvía asustada y movía los ojos hacia todos los lados; su pierna derecha hacía golpes cortos y constantes (síntoma de nerviosismo), y el ultimo, pero el más común en ella, era poner la palma derecha en la nuca y sobársela repetidas veces, con movimientos uniformes.
Nakano, a pesar de no dejarse notar, había observado con anterioridad a su senpai, y al ser analítica reservada, se percataba de cada detalle. Lo hacía, precisamente, por ese amor que le tiene. Y en algún momento, la admiración que le llegó a profesar. Aún la tiene, aunque esta apaleada y sentida, pero no muerta. Hirasawa había sido, y siempre seguirá siendo su mentora y de la chica de la cual aprendió a ser más suelta y expresiva. De la chica de la cual se enamoró perdidamente…
Azusa cerró el teléfono después de un corto adiós y de un te amo, mucho, y miró con detenimiento a su alrededor. La casa estaba sola, como siempre y la mayoría del tiempo, y observaba cada cosa puesta en su lugar. Todo ordenado y pulcro, como le habían enseñado sus padres desde niña. La disciplina, el orden, y la perseverancia lo llevaba en su sangre, y en su educación. Cuando entro al Instituto Sakuragaoka, y posteriormente al club de Música Ligera, aquello que le fue impartido, no lo perdió, sino que, al contrario, lo acentúo, y lo siguió practicando. "Algún día entenderás que esas tres palabras llevan más peso de lo que crees, Azusa. Esas palabras, junto con las acciones del día a día, no sólo te convertirán en la mujer profesional del futuro, sino que te ayudarán a enfrentarte a obstáculos mucho más fuerte que lo que se te da en lo académico. Y, generalmente, ese obstáculo se llama Amor."
La pequeña neko suspiro. Cogió el portarretrato donde estaba una foto de los tres, de su pequeña familia, y miro con nostalgia a su madre y a su padre. Su padre había fallecido tiempo atrás en un accidente de tránsito, gracias a un irresponsable conductor borracho que se le atravesó en su camino. Ese día, la noticia cayó de golpe, y ella no supo que hacer, más que empezar ayudar a su madre con el sustento del hogar. Ya no eran tres, sino dos, y ella haría lo que fuere porque su madre estuviese bien. Y después de aquello, la señora Nakano dejó por completo a la banda de Jazz, y a la música en general.
—Me pregunto, ¿qué hubiese pasado si seguirías vivo, papá?
—Todo estaría igual, cariño —Azusa se volteó para ver quién era persona que le decía aquello, y se topó con la mirada tierna de su madre. Ella había vuelto de viaje.
—¿Qué haces aquí, mamá? Pensé que seguirías de viaje.
—Decidí volver antes, para acompañarte. Sé que lo que viene no será fácil de superar, ni de entender.
¿Qué le habrá querido decir su madre? ¿Acaso ella sabe lo de…?
Minako Nakano es una mujer integra en todos los aspectos. Una mujer que ha luchado toda su vida, desde la adolescencia para salir adelante y tener comodidades. Vivir tranquila, y lo logró cuando conoció a Jirou, y posteriormente se hizo su novia para finalmente casarse con él. Sin embargo, por cosas de la vida, ellos pudieron tener solo una hija, la cual siempre fue la adoración de Jirou, y él se aferraba a ella para que sea una mujer de éxito en el futuro. Tanto Minako como Jirou fueron personas de mente abierta.
Después del fallecimiento de Jirou, cuando Azusa tenía quince años y recién había recibido la noticia de que había sido aceptada en el instituto Sakuragaoka, la pequeña neko cayó en una depresión profunda y Minako, aun con el dolor en su corazón de haber perdido a su compañero de vida; tuvo que empezar a salir adelante por su hija y ser ejemplo de superación. A pesar de que habían cogido preso al borracho que mato a su esposo en aquel accidente de tránsito, y en el cual se vieron involucrados tres personas más, aquello no le devolvería a la vida, ni volverían a ser la familia que era.
Jirou siempre había sido un hombre tranquilo, apegado a la música. Siempre solía decir que cuando era adolescente, y con los problemas que tenía en su familia, la música se había convertido para él, en su salvación; en su refugio. Tocaba guitarra y bajo, algo de teclado también. Y fue él quien le enseñó a su hija sobre el tema y a tocar un instrumento. Azusa, a pesar de ser tímida y reservada, prefirió la guitarra. Y desde entonces, ambos tocaban por el simplemente hecho de decir tantas cosas que guardaban sus corazones.
Azusa siempre había sido una niña ejemplar. Estudiosa, disciplinada, responsable; y aunque sus padres le dieron la libertad para que sea una adolescente normal, ella decidió siempre actuar de manera adulta, cuasi profesional. La vida le había enseñado con golpes muy duros a ser así, y a moldear esa personalidad y ese carácter. Y todo cambió cuando conoció a Yui Hirasawa, y eso lo sabía perfectamente Minako. La señora Nakano no podía reprochar nada, porque en el fondo siempre había orado en sus pensamientos con el corazón, de que su hoja dejara un poco la seriedad que le caracterizaba, y sonriera un poco más.
Azusa tenía miedo de que su madre supiera algo, sobre todo de que estaba intentando en la relación que tiene con Yui. Para la pequeña neko, la opinión de los demás no le importaba, sin embargo, había una y esa era la de sus padres. Como Jirou estaba fallecido, el peso de las palabras de su madre y de cómo se sintiera, tenía, aún más, repercusión en ella. Después de todo, era su madre, y lo único que tenía en la vida por familia. Dejó el portarretrato en su puesto, y fue enseguida abrazar a su madre.
Extrañaba aquello. Extrañaba sentir el calor de los brazos de la mujer quien le dio vida, y posteriormente la fue criando con todo los valores y el amor que una madre puede dar. Sólo eran ellas dos, y de alguna manera u otra, estaban saliendo adelante. La segunda guitarra sabía que había ciertas que no podía ocultar ante la atenta y sabia mirada de su madre, pero de igual manera se esforzaba por ocultar. Estaba consciente que todavía no era el tiempo para dar algunos anuncios; sobre todo, porque no estaba segura en qué posición exacta se encontraba con Yui.
Si bien es cierto "tenían una relación", no era algo definitivo ni estable. Sabía, también, que Yui le ocultaba algunas cosas, pero algo dentro de ella le decía que no lo hacía de manera intencional, sino que, al contrario, lo estaba realizando porque tenía una lucha interna sobre si exponerse tal cual y no perderla en el intento, o quedarse ahí, y llevar la relación con normalidad. Para Azusa las cosas estaban claras como el agua, y pasara lo que pasara, ella tendría que mantenerse fuerte y firme. Saber tomar decisiones de manera justa, porque si no lo hacía, todo podría perderse.
Y eso ella no estaba dispuesta aceptarlo ni permitirlo.
Minako se dirigió a la cocina a preparar algo de comer junto con su hija. Ambas estaban en silencio y sabía que Azusa no diría nada hasta sentirse segura. Siempre había sido, y ella no presionaría para que lo hiciera; conocía tan bien a su única hija, y le daría todo el tiempo posible para que se sienta preparada en contarle lo que sea que tenga que contarle. Suspiro quedamente, y miro de reojo el perfil de Azusa. Ella había madurado de golpe, y no sólo eso, también se convirtió en una persona retraída y callada. La muerte de Jirou le había afectado notablemente, ya que ambos habían estado unidos prácticamente desde que ella había nacido.
Y la música los había acercado aún más.
¿Qué más puede pasar?
¿Qué obstáculos tendrá que vivir su hija para que pueda ser feliz?
Error. Su hija puede ser feliz, siempre y cuando ella sepa que la vida es de altos y bajos, y de saber tomar decisiones correctas. Con amor, inteligencia y con la cabeza bien fría. Sonrío con nostalgia. Minako sabía que, si Jirou seguía con vida, las cosas no serían las mismas, al contrario, podría haber sido diferente, porque Azusa siempre fue abierta y sincera con él más que con ella, y era lo irónico de la vida: ella la había tenido en su vientre por nueve meses, y le había dado a luz con mucho dolor y angustia. Pero así era la vida, y ella lo aceptaba.
Y decirle a su hija que todo seguiría igual era lo mejor. Definitivamente.
Li's house
Sakura preparaba el plato favorito de su esposo. Aquel Chop suey[15] de pollo y verduras que aprendió a prepararlo de mano de su suegra, y que al pasar el tiempo aún lo sigue haciendo tal cual como ella le explicó en su momento. Generalmente se lo preparaba cuando ambos viajaban fuera del país natal de Shaoran. Cuando estaban en China, era su madre quien se lo preparaba para mimarlo un poco. Ellos, allá, viven en una mansión que queda dentro del barrio residencial lujosa de políticos, artistas, empresarios, etc., y queda justamente al lado de la mansión de la familia Li.
A pesar de que sólo vive Ieran Li con algunos empleados, esa casa se convirtió en el refugio de toda la familia cuando se acercaba feriados largos, o simplemente querían pasar una temporada ahí. Esos momentos, Ieran se animaba bastante y estaba feliz, aunque con algo de nostalgia, pues recordaba a su difunto esposo que adoraba estar en el hogar con ella y los chicos. Sakura movió sutilmente la cabeza negando cualquier pensamiento negativo, cuando sintió los brazos protectores de su esposo.
Xiaolang sabía que algo le pasaba a su esposa, pero que ella no estaba del todo preparada para contárselo. Y no porque no quisiera, sino porque evitaba hablar de cosas del trabajo en casa. En Japón ellos tenían una casa más pequeña, justa para ellos y sus dos pequeños retoños. Li le dio un beso suave en el hombro de su esposa, y espero unos minutos más para que se relaje. Los chicos ya estaban dormidos, habían estado en actividad durante todo el día y a las siete de la noche habían ido solos a sus cuartos a dormir. Sería una noche perfecta para ellos dos: comer la cena y hablar del día.
—¿Pasa algo, amor?
—Estaba pensando en nosotros, cuando éramos adolescentes.
—¿Y eso? ¿A qué se debe esa línea de pensamientos? Cuando éramos adolescentes pasamos por varias fases, y sinceramente deberemos estar agradecidos eternamente con Eriol y Tomoyo por ser perseverantes con nosotros dos, y ayudarnos a que estuviésemos juntos. Y mira Sakura, tenemos una hermosa familia; te tengo a ti, que eres una mujer maravillosa: profesional, maestra, mamá, ama de casa, pero, sobre todo, mi amiga, mi confidente, mi esposa.
—Xiaolang… —Sakura estaba sorprendida por todo lo que le acababa de decir su esposo, y sabía con el corazón que no estaba mintiendo. Él nunca pudo mentir con respecto a sus sentimientos. La señora Li lo medito un segundo y acomodo las palabras para poder explicarle lo que pasaba.
Por un momento Xiaolang se perdió en sus pensamientos recordando las situaciones que vivió en su adolescencia y como aquella "rivalidad" que tenía hacía Sakura, en realidad era que estaba empezando a desarrollar sentimientos hacía ella. Sentimientos que no los entendía y en vez de ayudarlo, lo desalentaba y confundía mucho. Con el pasar de los días, él se apoyó en Eriol notablemente, hasta que se convirtieron en mejores amigos. Aunque era un poco extraño dada la personalidad de ambos. Sin embargo, tanto el inglés como el chino se buscaban para aliviar tensiones y preocupaciones, por una parte, por los problemas "amorosos de adolescentes" y por otra, por la responsabilidad que tenían al momento de asumir el cargo de sus respectivas empresas.
Y con el pasar del tiempo, aquello no disminuyó. Al contrario, se fortaleció, llevándolo a los dos hacerse socios de manera mutua y creando así una alianza entre ambas corporaciones. Después se les uniría Tomoyo, al contraer matrimonio con Eriol. Y eso fue sorpresa para todos, incluido Sonomi, madre de Tomoyo. "Simplemente, nos enamoramos", fue la respuesta escueta de Daidouji hacia el mundo. Pero había algo más, y Sakura, prima y mejor amiga, lograría sacarle las verdades a la heredera del imperio de jugueterías de Japón. No fue tan difícil, después de todo.
—Xiaolang Li, ¿me pusiste atención? ¿O te perdiste de nuevo en tus pensamientos?
—Te puse atención, amor —Shaoran suspiro y cogió tiernamente la mano de su esposa, y le acaricio el dorso con amor —. Mira, ellas están pasando por una etapa muy complicada. Han estado juntas por tres años, y no sólo eso, Sakura. Han viajado y convivido de una manera especial. Y ahora, se están enfrentando a la adultez de una manera casi cruel. De una manera que ninguno la puede entender, porque no lo vivimos de la misma manera. Y eso lo sabes bien…
Sakura pensó por unos momentos las palabras de su esposo. Él tenía razón, a pesar de que es empresario y su carrera siempre estuvo conectada con ese mundo, el de los negocios. Sin embargo, también había aprendido a observar detenidamente a las personas, y analizarlas. Se preparo en aquella maestría en Recursos Humanos, y a cómo detectar ciertos comportamientos en las personas. Algo habitual si quieres contratar a una persona con excelentes virtudes y ganas de crecer tanto personalmente como profesionalmente.
Y por un momento, como si un rayo de luz cruzara por su mente de manera rápida, se dio cuenta que el comportamiento que tenían Ritsu y Yui, era exactamente el mismo que Shaoran tuvo con ella cuando decidieron experimentar por primera vez ese lado.
El lado del sexo BDSM, duro y sin compasión.
Notas de Autor:
Dato referencial:
[12] Japonés que ganó un premio Nobel por Inmunología.
[13] Frase tomada del fic Hilo del Destino, escrito por Ana5Harmony. Autora de la frase, y de la historia.
[14] Cantante: Lana del Rey: Canción: Born to die. Album: Born to die
[15] Tomado de la página web /chop-suey-de-pollo-y-verduras/ Se explica paso a paso la preparación de este.
Me alegraria mucho que me dejaran Review. Sin mas que adicionar.
Hasta el siguiente capitulo.
Saludos.
