Primero que nada, Fairy Tail es Propiedad de Hiro Mashima. La historia es mía, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Gracias a mi amigo Francisco por ayudarme a revisar el escrito y a mi hermana Daniela por ser la "Beta tester".
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Capítulo 7: Naranja y Magnolia [4° día]–Demasiada luz– replicaba Gray apretando los parpados e intentado moverse para cubrir sus ojos. –… ¿Eh?... – a cada instante su consciencia era devuelta a la realidad, Gray abrió los ojos y pudo observar un delicado cuerpo sobre el suyo; movió los azules y alborotados cabellos de la chica que descansaba su cabeza sobre su pecho, jugueteando con los mechones y sonriendo al ser capaz de ver tal escenario sólo para él. –Preciosa– Gray no podía dejar de pensar cuan bella se miraba aquella mujer que le entregó a él su primera vez.
Juvia comenzó a remolinearse y hacer gestos tal como lo haría un niño cuando se está despertando, sin embargo, no se despegó de Gray ni por un momento; Gray comenzó a reír lo más silenciosamente que pudo, elevando y descendiendo su pecho con cada una de las risas, haciéndola despertar. –Hola– dijo Juvia tallando sus ojos, se miraba cansada, pero hermosa, más hermosa que nunca.
–Hola– dijo Gray de vuelta, – ¿dormiste bien?– dijo el joven mientras limpiaba las pequeñas lágrimas que salían de los ojos de la chica mientras bostezaba.
–Sí– dijo la joven enderezando su torso para quedar cara a cara con Gray. Un ligero dolor recorrió su vientre, volviéndose cada vez más penetrante y fuerte, una mueca de dolor se dibujó en su rostro, haciéndola caer en la cama; era como ser atravesada con una varilla, el dolor se extendía por todo su abdomen bajo, su cadera y espalda baja.
Gray se levantó rápidamente, preocupado por la joven – ¿estás bien? – dijo mientras la acomodaba boca arriba delicadamente.
–Sí, es sólo que me… duele la cadera un poco– dijo algo apenada; las imágenes de la noche anterior pasaban como una película en la mente de Juvia, los sonidos y las sensaciones se volvían reales de nuevo por un instante, haciendo a la chica sonrojarse hasta las orejas. Se cubrió completamente con la manta, escondiendo su ahora enrojecido rostro, –estaré bien, sólo necesito un analgésico…– dijo tratando de levantarse, más el dolor la detuvo, mientras Gray la volvió a recostar; –Ok, tal vez dos sean mejor– dijo sonriendo para tratar de calmar a Gray.
–Lo siento, es mi culpa que te duela el cuerpo– dijo Gray algo afligido mientras se vestía; Gray se sentó a su lado en la cama y tomándola por los hombros la recargó sobre si para acomodar las almohadas de forma que ella pudiera sentarse sin sentir mucho dolor. –Tómate tu tiempo para descansar– dijo mientras se levantaba y comenzaba a juntar la ropa de Juvia, para luego rebuscar en su mochila y finalmente en el pequeño mini-bar de la habitación –dejaré tu ropa y los analgésicos aquí– dijo colocando las cosas en la pequeña mesa que se encontraba a un lado de la cama –Iré a traerte algo de comida, no tardaré– dijo besando la frente de la chica y dándole un último vistazo antes de salir de la habitación, como tratando de grabarla en su mente.
Juvia tomó los analgésicos y leyó la caja –Analgésicos con antiespasmódicos de acción prolongada; eso significa que tardarán un rato en actuar– tomó dos y los introdujo en su boca, y dando una bocanada de agua los ingirió. –Tal vez si me doy un baño tibio mi dolor disminuya más rápido– pensó Juvia, y dando uso a toda su fuerza llegó al baño aún enredada en la sábana de la cama y llevando su ropa en su mano izquierda, mientras que con la derecha sostenía la tela que hace poco perteneciese a la cama; el baño tenía una bañera enorme, lo suficientemente grande para que dos personas entraran, además de tener también una pequeña regadera –que raro que colocaran la bañera y la regadera por separado– se dijo Juvia a sí misma. Juvia dejó a un lado su ropa y abrió el agua de la bañera, agregó algunas sales de azahar* a la tina, dejando que se llenara lentamente, desprendiendo y llenando la habitación de aquel tan relajante aroma.
Se deshizo de aquel único trozo de tela que apenas cubría su cuerpo, una sábana blanca que pertenecía al lecho donde yacían los recuerdos de su recién perdida doncellez. Entró a la regadera para deshacerse del sudor y los restos de arena del día anterior, pasando sus manos por cada centímetro de su cuerpo; su cadera dolía, su vientre dolía, pero el agua caliente y los efectos del analgésico empezaron a llevárselos, era como si el agua se llevara todo el dolor. Una vez limpia pasó a la bañera, cerró el grifo del agua y entró, dejando que su cuerpo descansara con el calor y el olor que emanaban del agua de la tina.
–Juvia, espero que te gusten los panqueques– dijo Gray al entrar en la habitación con algunas bolsas, más no encontró respuesta, cosa que lo extrañó, –la ropa ya no está, además le dolía el cuerpo, así que probablemente esté en el baño– Gray dejó los comestibles en la mesa. – ¿Juvia, estás ahí?– dijo tocando la puerta del baño, –tonto, ¿dónde más podría estar?– se dijo a sí mismo; escuchó a alguien cantando desde dentro del cuarto de baño. –Juvia, ya llegué– dijo abriendo la puerta con naturalidad. Y ahí estaba, como sacada de un sueño; ella se encontraba cubierta por la ligera espuma de la tina, su piel rosácea y aporcelanada, Gray tragó saliva. –Traje panqueques… – dijo Gray sin poder alejar la mirada.
–En un momento salgo– dijo a su acompañante mientras estiraba una de sus manos en busca de una toalla para cubrir su desnudez, cuando un haz de dolor pasó por su cuerpo, atravesándola.
– ¿Qué pasa?, ¿qué te duele?– dijo Gray colocando sus manos en los hombros de la adolorida chica.
–La espalda baja– dijo sinceramente, más por el dolor que por otra cosa.
–Tengo una idea, ¿me dejas probar?– dijo Gray con un pícaro gesto.
–C-claro…– dijo la chica algo nerviosa.
Gray se sacó la ropa, mostrando lentamente cada centímetro de su piel, tentándola, haciéndola sonrojar; –muévete un poco hacia adelante– dijo entrando a la bañera, sentándose detrás suya. –Inclínate hacia al frente– le dijo colocando sus labios en el cuello de la chica.
Juvia recogió sus piernas y las abrazó, recargando sus pechos en ellas; Gray empezó a masajear lentamente la espalda y cadera de Juvia, masajeando firme, pero de una manera muy relajante. El chico comenzó a besar el trayecto de la columna de la zagala, desde su cuello hasta la mitad de su espalda.
Después de darse una baño juntos era hora de comer, –te espero fuera– dijo el joven antes de retirarse del cuarto de baño con una toalla enredada en la cintura.
En no más de 5 minutos Juvia salió, algunas gotas de agua aún permanecían en su cuerpo, haciéndola lucir seductora, su piel tersa y de apariencia apetitosa, y su cabello que desprendía un ligero aroma a Magnolia.
–Comamos– dijo la chica tomando asiento junto a Gray en la cama.
–Claro, después de comer debemos regresar; nuestra próxima cita espera en casa– dijo Gray sirviendo la comida.
– ¿Cita?, ¿acaso habría más citas?– pensaba Juvia mientras comía su desayuno, disfrutando cada mordisco; – ¿qué debería ponerme?, y… ¿cuál es la masa del sol?– preguntó Juvia entre risas.
Gray empezó a reír con la usual "broma" de Juvia –Ponte algo cómodo y abrigador, porque estaremos fuera algo tarde… pasaré por ti a las 7 pm–.
Así, después de terminar su comida, se dirigieron hacia la estación de trenes para regresar; se pasaron todo el viaje platicando y riendo, una vez en la ciudad cada uno tomó un taxi para llegar a sus hogares.
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*Azahar (o flor de naranjo): Significa castidad, lo cual como se pudo leer en el capítulo anterior, Juvia le entregó a Gray.
¿Qué les pareció?, yo sé que no está tan emocionante como el anterior, pero bueno. (~ ̄▽ ̄)~
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