CAPÍTULO 7
SUEÑO Y REALIDAD
No podía creer lo que veía, Ykhar besando a Valkyon y él...
Volví a asomarme, él no había hecho absolutamente nada, se había dejado besar sin más.
Mi corazón se encogió en el pecho y me di cuenta de que lo que pasó en mi habitación no había sido nada, no significó nada para él. Que o bien lo soñé o, como sospechaba, estaba en el momento y lugar equivocados.
Tenía un nudo en la garganta que amenazaba con estallar de un momento a otro. Respiré hondo varias veces, tenía que reponerme e ir a cenar, no podía a jugar al escondite todo el día.
Cogí aire profundamente de nuevo y salí de la columna que me ocultaba.
El beso había terminado y estaban en silencio mirándose cuando Ykhar reparó en mi presencia.
Ykhar: ¡Oh, hola Mystika!
Mystika: Hola.
Ykhar: ¿Dónde vas?
Mystika: A cenar.
Ykhar: ¿Quieres que te acompañemos?
Les miré sin poder evitar enarcar la ceja.
Mystika: No. Ya he quedado con Nevra. Si me disculpáis.
Valkyon: Mystika...
No le hice caso, no quería mirarle ni hablarle. Apreté el paso y hui de ellos.
Quizás estaba exagerando pero no podía evitarlo. Pensé que Valkyon podía sentir algo por mí, tenía una ligera esperanza que lo del otro día no había sido por nada. Y tonta de mí había dejado la oportunidad de estar con Leiftan.
(¡Que idiota he sido, joder!)
Llegué a la cantina aún echando humo y varias personas evitaron rozarme al pasar como si mi aura no anunciara nada nuevo.
Llegué a la mesa donde se encontraba Nevra y me dejé caer en el asiento ante su asombro.
Nevra: ¿Todo bien?
Contesté con un resoplido.
Nevra: Mejor no pregunto...
Mystika: Sí... mejor, no tienes culpa de nada y no quiero pagarlo contigo.
Nevra me miró interrogante con el ceño fruncido y cierta preocupación. Rara vez se me podía ver con ese humor de perros, sobre todo porque intentaba guardar mis sentimientos para mí.
Nevra: ¿Te traigo algo de comer?
Negué con la cabeza con la mirada perdida y él se marchó a por su comida.
Nevra: Toma, no puedes ir a dormir con el estómago vacío, mañana partimos al alba.
Me entregó una manzana verde y brillante y le miré agradecida, relajando mi expresión. Él tenía una sonrisa compasiva en la cara.
Mystika: Gracias...
Nevra: No hay de qué.
Me agarró la mano de forma afectuosa y nos sonreímos con cierta complicidad. En el fondo podía sentir que había algo más que el Casanova que tenía como carta de presentación.
(¿Por qué entonces mostrarse como tal?)
Al tiempo entraron Valkyon e Ykhar y se instalaron en una mesa cercana a la nuestra para mí desgracia.
(Genial...)
Arrastré la silla disimuladamente hasta ponerme al lado de Nevra, a pesar del peligro que eso suponía, y dando la espalda a los recién llegados. Lo único que me faltaba por ver era como cenaban juntitos.
Nevra: ¿Ves el poder de atracción que tengo? Hasta de morros eres incapaz de resistirte a mis encantos.
Mystika: Mpfff.
Puse los ojos en blanco a la vez que chocaba mi hombro contra el suyo. Por primera vez tenía la impresión de que sus palabras, lejos de intentar seducirme, las estaba usando para animarme.
Nevra: Preciosa, estás bajando la guardia, no tardarás en caer en mi red.
Rodeó mis hombros con su brazo mientras daba los últimos bocados a su comida de forma despreocupada. Y yo me acerqué a su oído agarrándole de la bufanda.
Mystika: {Sigue soñando}
Nevra: O quizás lo sueñes tú...
Mystika: ¡Nev!
Nevra: Jajaja Me lo has puesto a tiro...
Mystika: Vale, cierto... Bueno, ¿nos vamos a la cama ya?
Me levanté de la mesa sin dejar de dar la espalda a la parejita y vi como Nevra puso un gesto pícaro en su cara, dispuesto a replicar a mi sugerencia.
Mystika: ... ¡Cada uno en la suya!
Dándole a él también la espalda comencé a dirigirme hacia las habitaciones y rápidamente él me alcanzó y se puso a mi altura.
Nevra: ¿Acaso me lees la mente?
Mystika: Digamos que empiezo a conocerte bien...
Volví a acercarme a su oído para susurrarle como si fuera a contarle un secreto, puse una mano de forma sugerente sobre su hombro y me mordí el labio inferior, procurando que me viera de reojo.
Mystika: {Fíjate que hasta sé cómo luces sin ropa...}
Nevra se puso inmediatamente de color escarlata y se quedó boquiabierto, sin poder replicar y estático en el pasillo.
Mystika: ¡Ja ja! Mystika 1, Nevra 0. ¡Buenas noches guapetón!
Le guiñé el ojo y me fui dándole la espalda y haciéndole una señal despreocupada de despedida con la mano.
Me metí en mi habitación dejando a Nevra delante de la suya aún sorprendido. Había jugado a su juego y no me había salido nada mal, de hecho me había resultado divertido.
...
Esa noche me costó conciliar el sueño, a mi mente venía la imagen de Valkyon e Ykhar besándose. Tapé mi cara con las manos y maldije mi suerte, como si eso pudiera eliminar los pensamientos que se agolpaban en mi cabeza. Así que decidí pensar en mi madre y en las historias que me contaba de pequeña hasta quedarme dormida.
...
Desperté al amanecer y aunque había dormido bastantes horas no había logrado descansar.
Me lavé la cara y me vestí rápidamente. Había quedado con Nevra en la sala de las puertas y hacia allí me dirigí en cuanto terminé de arreglarme.
Cuando llegué, Nevra estaba con Ezarel. Éste le estaba dando algunas pociones. También estaba Karuto que se había encargado de las raciones para el viaje y Miiko y Kero que nos acompañaron a la playa.
Kero: He comprobado el navío y está todo correcto.
Miiko: Bien Kero, gracias. Chicos, vais a tener que manejar vosotros mismos el barco, andamos escasos de personal, como ya sabéis.
Nevra: No será un problema.
Nos despedimos de todos y embarcamos. Valkyon no apareció, quizás trasnochara, y yo tenía sentimientos encontrados: por una parte no quería verlo ni en pintura y por otra esperaba que todo hubiera sido un malentendido y nada hubiera cambiado entre nosotros. Y por supuesto que se hubiera molestado en acercarse para desearme suerte. Aunque fuera como mi jefe.
(No... Definitivamente debo olvidarme de él y centrarme en la misión)
Mystika: Oye Nev, cuéntame más sobre el Bosque Brillante. Apenas he podido encontrar información y el archivo de la misión tampoco explica mucho.
Nevra: Ah claro, es que no es seguro que haya mucha información al respecto.
Mystika: Y eso, ¿por qué?
Nevra: Es un lugar sagrado y protegido. De hecho no todo el mundo puede acceder con facilidad.
Seguí mirándole interrogativa.
Nevra: Lo verás cuando lleguemos. Es un lugar especial, te encantará.
Mystika: Alajea me dijo que era ideal para ir "bien" acompañado.
Nevra: En efecto, ¡pero no te diré nada más!
Le saqué la lengua en respuesta y él se rio, pero no soltó prenda.
...
Pasé buena parte del día aprendiendo a manejar correctamente el navío. Nevra fue un maestro paciente y atento, me explicó las cosas más básicas y me dejó llevar el timón para poner en práctica lo aprendido.
El día transcurrió sin complicaciones y sólo nos quedaba algo más de media jornada de viaje.
Cuando cayó la noche fui a preparar la cena. La llevé a cubierta y cenamos a la tenue luz de las estrellas y la luna decreciente.
Reinaba el silencio, tan sólo se oía el leve rumor del mar en calma, pero no era un silencio incómodo en absoluto. Disfrutábamos de la compañía del otro sin más, sin necesidad de decir nada.
Acabamos de cenar y nos quedamos sentados en cubierta uno al lado del otro mirando el horizonte y disfrutando de la brisa marítima nocturna.
De repente tuve un escalofrío cuando la temperatura descendió notablemente y Nevra me miró y abrió sus brazos en mi dirección.
Nevra: Ey, ven aquí.
Me acomodé entre sus brazos sin rechistar, estaba demasiado a gusto y no me apetecía nada ir a buscar una chaqueta en ese momento.
Nevra: ¿Mejor así?
Mystika: Mhh sí, gracias.
Recosté la cabeza sobre su hombro mirando el manto de estrellas sobre nuestras cabezas.
Nevra: Siempre es un placer, ya lo sabes.
Me dio un achuchón y sonreí para mis adentros.
Poco a poco me fue invadiendo el sueño y cerré los ojos sin pensarlo.
...
Al rato abrí de nuevo los ojos. Nevra acariciaba mi pelo con delicadeza y extrañamente no me molestó, a pesar de que no solía apreciar que cualquiera lo tocase. Entonces alcé la vista para mirarle directamente.
Lo cierto es que estaba encantador, siempre tan atento. Él me miró de vuelta y me sonrió con dulzura.
Sentía que mi cuerpo me pedía besarle sin importarle nada más. Obviamente estaba soñando, estos arrebatos, si así se pueden llamar, sólo aparecían cuando tenía uno de "esos" sueños con él, así que no lo pensé dos veces y estirándome hacía él, alcancé sus labios y le besé.
(Al menos este sueño me hará pensar en otra cosa...)
El beso, que comenzó de forma dulce, enseguida se volvió más intenso, más apremiante. Aunque era consciente que cuando despertara esto no habría pasado, este rato me ayudaría a olvidarme de Valkyon y su encontronazo con la coneja.
Me coloqué a horcajadas sobre él con las manos en su pecho. Podía sentir su corazón latiendo a toda velocidad.
(¿El corazón? Creí que no les latía. Aunque esto no deja de ser un sueño y éstos no tienen por qué tener mucho sentido, ¿no?)
Enredé mis dedos en su pelo y acaricié su nuca. Sentí como todo su cuerpo se estremecía ante mis caricias. Entonces él se separó unos centímetros y me miró a los ojos con una mezcla de deseo y ternura.
Nevra: {Mystika...}
(Vaya, no esperaba tener un sueño tan... ¿tierno? Y yo que pensaba que se volvían más salvajes...)
Nevra me elevó sin dificultad al tiempo que enrollaba mis piernas alrededor de sus caderas y volvió a besarme mientras me conducía al camarote.
Al llegar a la cabina me tendió sobre la cama, se quitó el kimono y los guantes con destreza y se abrió paso entre mis piernas.
Nevra: {Si supieras cuanto tiempo llevo esperando esto...}
Acarició mi mejilla con suavidad mientras mi piel se erizaba ante su contacto.
(Un momento... esto es demasiado romántico, lo que me dice, las sensaciones tan reales. En mis sueños no hay lugar para la dulzura o los sentimientos, sólo hay pasión...)
En ese momento se activaron todos mis sentidos, como si se hubieran desvelado de golpe, y abrí los ojos despertando de este sueño que no había sido tal, dándome así de bruces contra la realidad.
Nevra se acercó a mi boca de nuevo con mirada felina, mientras su mano se introducía bajo la tela que cubría mi cintura y su cadera descansaba sobre la mía sintiendo cada músculo de su pelvis, lo que me hizo poner irremediablemente febril.
(¡Reacciona!)
Rápidamente le paré poniendo mis manos sobre su pecho ejerciendo algo de fuerza y la respiración agitada mezcla del deseo y el pánico.
Mystika: Nevra, para. Dime que es un sueño. Dime que estoy soñando y esto no está pasando.
Nevra: ¿...Qué?
Me miró perplejo y confundido. Entonces se separó de mí para ponerse de rodillas, aún entre mis piernas.
Nevra: ¿C-creías que era un sueño...?
Noté cierto dolor en su voz, que tembló ligeramente.
Mystika: Nevra yo... Me quedé dormida y creí que estaba teniendo uno de "esos" sueños.
Nevra: ¿Y no te has dado cuenta hasta ahora?
Usó un tono sarcástico nada usual en él, aunque pude entenderle perfectamente.
(Buena pregunta. Todo me parecía raro, nada que ver con los otros sueños... ¿Entonces?)
Mystika: ...
Desvié la mirada avergonzada por mi comportamiento, que inevitablemente le había dado unas esperanzas que yo no deseaba.
De repente Nevra colocó sus manos sobre la almohada, quedando éstas a cada lado de mi cara. Su cadera de nuevo descansaba sobre la mía, su mirada se había oscurecido y respiraba de forma agitada.
Nevra: {¿Seguro que pensabas que era un sueño?... Contesta}
Mystika: Nevra, por favor.
A mi mente vino de nuevo la imagen de Valkyon e Ykhar y una lágrima rebelde resbaló por mi mejilla.
Nevra: Hey, hey, Mystika perdóname, no tenía que haberte presionado. Por favor, no llores.
Esta vez se apartó a un lado de mi cuerpo y me elevó para abrazarme con fuerza mientras mis lágrimas fluían ya sin mucho control.
Mystika: ¡Lo siento! Es sólo que... Primero lo de tus sueños y luego, Ykhar...
Hundí mi cara en su pecho sollozando, odiándome por lo que había hecho y por el motivo por el cual me había comportado así, por mucho que pensara que era un sueño.
Nevra: ¿Ykhar?
Desde luego no tenía ganas de darle explicaciones, no había podido evitar que su nombre saliera de mi boca y sólo seguí llorando.
Nevra: Shh, shh. Ya está, no pasa nada.
Mystika: Soy horrible, tenía que haberme dado cuenta mucho antes.
Nevra: No digas eso. Los sueños estos pueden llegar a parecer tan reales... A veces incluso puedes tener alucinaciones cuando estás despierto.
Definitivamente había cierto dolor en su voz, algo que me sorprendió por completo.
Mystika: Nevra, c-creía que tú sólo querías, ya sabes...
Nevra: ¿Qué?
Mystika: Bueno, siempre andas con una y con otra, así que pensaba que ese era el único interés que tenías.
Nevra: Tienes el don de hacer cambiar a la gente, ¿sabes?
Le miré incrédula, sin creer lo que me decía, ya fuera por la veracidad de la frase o sus intenciones.
Mystika: Sí, a peor.
Nevra: ¿A peor? Ezarel está más abierto al contacto, Valkyon más comunicativo y yo...
Me miró dedicándome una sonrisa tímida nada habitual en él.
Nevra: Créeme, causas un efecto en todo el mundo y no es negativo precisamente.
Mystika: Pues debe ser algo nuevo, no me hubiera venido mal tener dicha habilidad hace un año...
Nevra: Cuando estabas en tu mundo, ¿quieres decir?
Mystika: Aha.
Intenté no mostrar mucha importancia, aún no me veía preparada para hablar de ello y no entendía qué me pasaba por la cabeza soltando según qué cosas, saliendo de mi zona de confort.
Nevra: Oh, y ¿qué pasó para que necesitaras cambiar a alguien?
Mystika: Preferiría no hablar de ello.
Irremediablemente mi tono sonó más seco de lo que pretendía.
Nevra: Oye preciosa, Sabes que puedes contarme lo que necesites, ¿verdad?
Asentí mecánicamente.
Nevra: Quizás te vendría bien sacarlo y desahogarte.
Mystika: No sé...
Nevra: Vamos a hacer una cosa, yo te voy haciendo preguntas y me vas contestando. Si te sientes incómoda, paramos, ¿vale?
Mystika: Vale...
Nevra: Bien. ¿Es por un chico de tu mundo?
Suspiré pesadamente.
Mystika: Sí.
Nevra: Ese chico ¿era tu novio? ¿Estabas enamorada?
Mystika: Sí y eso creo.
Nevra: Entonces es que no, cuando estás enamorado lo sabes.
Mystika: Supongo. Seguramente era más dependencia o algo por el estilo.
Nevra: ... ¿Qué te hizo?
Mystika: Qué me hizo. ¿Por dónde empezar?
Repetí su pregunta para aclarar mis ideas y ordenarlas de forma que esta vez por mi boca únicamente saliera la información que realmente quería.
Nevra: Por el principio, tenemos mucho tiempo por delante tú y yo.
Mystika: Bueno, intentaré resumirlo: Lo conocí hace dos veranos en la playa, era el típico chico que las trae locas a todas y de hecho, siempre se le veía bien acompañado y nunca por la misma.
Sonreí amargamente y levanté una ceja hacia Nevra.
Nevra: ¡Oye! ¿No estarás comparándome con él?
Mystika: En ese aspecto me recuerdas mucho a él, no puedo evitarlo.
Nevra frunció el ceño y me hizo un gesto con la mano para darme de nuevo la palabra.
Nevra: Continúa...
Mystika: Bien, yo pasaba de él completamente, no me gustan para nada ese tipo de chicos, no para una relación sentimental, obviamente. Pero al parecer, eso le gustó a él, el que yo le ignorara, no estaba acostumbrado. Así que se encaprichó conmigo. Me buscaba, me decía cosas bonitas, que ninguna de sus compañeras podía equipararse a mí, bla, bla, bla. Resumiendo, me prometió bajarme la luna, que yo era la única para él y, como tonta, acabé cayendo en su red.
Nevra: No puedes culparte, no elegimos de quien nos pillamos.
Mystika: Pero sí podemos elegir con quien estar o no.
Sentencié con severidad, echándome una bronca a mí misma y proseguí.
Mystika: En fin, él acababa de mudarse, así que me propuso una relación seria y no sólo de verano y por supuesto, acepté.
Al cabo de varios meses nos fuimos a vivir juntos y todo parecía perfecto, hasta que al año de relación me llegaron ciertos rumores, un amigo en común me dijo que se veía con otras chicas desde el inicio. Al principio no le creí, estaba cegada y pensaba que sólo estaba celoso.
Nevra agarró mi mano con dulzura y la acarició para reconfortarme y eso me dio algo de fuerza para seguir.
Mystika: Entonces comencé a darme cuenta de ciertos detalles que me hacían sospechar que los rumores eran ciertos: llegaba tarde del trabajo con excusas, algunos días que comía fuera no contestaba a mis mensajes, ...
Nevra: ¿Contestar a tus mensajes?
Mystika: Sí, los del móv... Ehm, claro, no sabes qué es eso jejeje. Da igual, digamos que era imposible contactar con él cuando no debería ser así. Un día me harté y le planté cara cuando llegó a casa. Al principio intentó negármelo, pero la niña inocente de antaño había desaparecido. Así que me dijo con chulería que necesitaba lo que otras chicas le daban, cosas en la cama a las que sabía que yo no accedería...
Nevra: ¿En serio? Y... ¿qué cosas eran esas?
Le miré algo dudosa por su interés e intenté hacer un resumen sin mucho detalle.
Mystika: Oh bueno, estar a la vez con otra u otras personas, prácticas mhhh más ¿duras?... En fin, que razón no le faltaba en que no accedería a ellas. Le pregunté por qué no me lo dijo antes, no entendía para qué me quería con él si no era lo bastante buena. Pero estaba tan colérica que ya no escuchaba... Y entonces le dejé...y... fin.
Nevra: ¿Fin?
Me miró dubitativo, parecía que no se tragaba el final abrupto de mi historia, pero ya había hablado demasiado.
Mystika: Sí, fin. Me marché y al cabo de un tiempo me metí en un círculo de setas y no lo he vuelto a ver.
Le sonreí de forma despreocupada, pero noté como puso cara de seguir sin creerse mi final.
Nevra: Ya veo, no debió ser agradable. Me duele que te recuerde a él. Yo jamás te haría eso...
Mystika: Lo sé.
Bostecé sin querer y en seguida Nevra me tendió de nuevo en la cama con delicadeza.
Nevra: Duerme y descansa, yo me ocupo de todo.
Asentí y me quedé dormida con facilidad después de soltar parte del lastre. Mi mente necesitaba descanso más que mi cuerpo, tanto que dormí hasta el mediodía, cuando me despertó Nevra avisándome que ya se veía tierra firme.
Sin mencionar nada sobre la noche anterior, me levanté para ayudarle a echar el ancla e hicimos el último tramo en bote después de subir allí nuestras pertenencias.
Tardamos apenas media hora en llegar a una cala rodeada de un frondoso bosque. Sacamos el bote del agua y nos adentramos en la espesura cargados con nuestras mochilas. El paraje era realmente hermoso.
Cuando llevábamos un rato de camino paré en seco con la boca abierta. Nevra me sonrió ampliamente poniendo su mano en mi hombro.
Mystika: Nev... ¡Son unicornios... unicornios de verdad!
CONTINUARÁ...
