Capitulo 7
Había alguien más en sus terrenos, podía sentirlo ahora, poco a poco sentía la conexión con su bosque, con el poder de sus ancestros, podía mirar a través de el, de sus hojas, de sus animales incluso del mismo cielo, pero aun su vista era borrosa, aun no podía distinguir más que la sola presencia de alguien, de un invasor cuya aura era negativa, más no podía identificarla
- amo – interrumpió Jaken entrando a la habitación de su señor, Rin se había esforzado ya por darle un poco más de orden al lugar, las grandes ventanas ahora estaban abiertas dejando entrar así un poco de luz iluminando con mayor gracia aquella habitación – esta todo listo amo, esta noche…
- por favor entrega esto a la doncella – decía el peli blanco acercando al verde ser una larga caja de madera, Jaken sabía perfectamente de que se trataba- entrega este regalo a la señora del palacio – sin otra palabra dicha el enano tomo la caja con sus pequeñas manos y salio del cuarto, Sesshomaru no había dejado de mirar hacía el jardín mientras hablaba, miraba perdido en la escena a su joven dama observando fijamente el agonizante cerezo mágico
Rin no había perdido su ahora habito, día tras día iba al jardín para poder hablar con el mágico ser, sabía que aquella fina dama detenía cuanto podía la maldición de su amo, le daba tiempo y ella no podía agradecerle de otra forma más que acompañándola en su lucha
- se que estas ahí – pronuncio en un susurro la pelinegra- se que das todo lo que puedes para darle tiempo, yo se y te puedo asegurar que lo logrará, mi amo logrará entender las palabras de su padre, lograra ser el señor de sus tierras, su verdadero guardián, entenderá que tiene algo que proteger y sin duda lo hará, su bosque estará seguro bajo su mando, tan solo dale un poco más de tiempo – decía la joven al momento que colocaba una mano en el tronco del bello árbol, este en respuesta brillo un poco más, como si la vida le hubiera vuelto un poco.
- Rin …- decía Jaken detrás de ella- el amo te ha enviado algo a tu habitación, por favor acompáñame, debo mostrarte que es y como se usa
- ¿qué dice maestro Jaken?
- niña conociéndote seguramente no sabrás que hacer con el, por ello y para que todo salga perfecto esta noche, yo te lo mostraré
- ¿esta noche? – pregunto curiosa la chica con una sonrisa ligera
- el amo ha planeado algo… lo sabrás esta noche ¿de acuerdo? Tan solo haz lo que te digo y sígueme tenemos mucho que hacer y debo prepararte.
Camino despacio y con discreción cerca del muro trasero de la gran casa del señor del pueblo, si quería encontrar respuestas comenzaría buscando en el lugar que tenía más a la mano, y mientras su señor estuviera fuera de la mansión la guardia de la misma sería mucho menor, con ayuda de su bastón abrió una de las ventanas más altas y con esfuerzo de sus piernas trepo a esta logrando entrar a uno de los pasillos, escondido entre las habitaciones del mismo avanzo esquivando guardias y sirvientes hasta que finalmente se acerco a el cuarto principal, si, ese era el cuarto de Naraku, su habitación privada en la que nadie, ni sus mas cercanos guerreros podían entrar, el lugar estaba decorado con cabezas de animales que seguramente aquel hombre había matado, algunas estaban ya tan deformes que parecían demonios salidos de mitos del bosque, se acerco más al fondo, hasta una pared que parecía un altar, velas de fuego lento le iluminaban mientras pergaminos y otros objetos sagrados le decoraban, en el centro elaborado con el más fino papel estaba una pintura, un decorado pergamino que contaba la leyenda… "de la Gran Familia de la media Luna" la familia del demonio blanco, de cómo aquellos grandes seres cuidaban del bosque con sus poderes, más el ultimo gran señor había sido engañado y aprisionado en una trampa… intrigado comenzó a leer las palabras escritas
" La mujer del señor del pueblo, aquella que había sido prometida a el había sido embrujada, robada por el legendario demonio blanco, aquel que creyera que estaba por sobre el pueblo humano por su mágica relación con el bosque, pero estaba equivocado…"
"La mujer había sido regresada al pueblo, todo este estaba listo para recibir al gran señor del oeste que llego al poco tiempo con sus hombres, tonto, con el fuera de su castillo estaba vulnerable, la mujer había sido la carnada perfecta, iba tras ella e ingenuo había ciado en nuestra trampa, el podría ser muy fuerte pero su numero era menor al nuestro, tuvimos muchas bajas pero peores fueron las de ellos, ahora estaba solo en la gran mansión a la que habíamos prendido fuego, este había consumido a la mujer y herido de muerte al gran demonio, por desgracia se había extendido al pueblo por lo que solo pudieron abandonarlo, más esto nos había traído una gran oportunidad… para quitarle su poder"
Leía Miroku en las notas ocultas en el pergamino, entonces la leyenda del demonio blanco parecía ser cierta ¿pero como era posible? ¿de quien eran estas palabras? ¿ellos habían provocado el gran incendio que destruyera el pueblo original? Sabía de sobra que su villa había sido construida por los sobrevivientes del pueblo original… ¿pero porque?… este texto solo había creado más dudas en el, ¿quien había creado la trampa? ¿como es que habían herido al gran señor? ¿y que había pasado en el castillo del mismo..? ¿que poder le habían robado…? Escuchando gente que se aproximaba no tuvo más opción que salir a toda prisa del lugar, pero aquello le había dado una pista para su siguiente visita, sus respuestas tal vez podría encontrarlas en las ruinas del viejo pueblo
Aquello era la cosa más hermosa que hubiera visto en toda su vida, aquel brillante kimono, de telas finas y bellos adornos parecía un sueño, era tan precioso que no podía aceptar la idea de usarlo
- pero maestro Jaken esto es más de lo que puedo aceptar… no creo ser digna de usar tan bella prenda
- Rin este vestido fue escogido por el amo, el desea entregártelo y verte vestida en el
- Pero parece el traje de una princesa yo no soy…
- Es el traje de una princesa… fue diseñado por la misma reina… verás ella… disfrutaba de crear vestidos, sus trajes fueron todos diseñador por ella, este fue uno de los que hizo… al final… y no tuvo oportunidad de verle terminado, ahora el amo quiere dártelo, como una muestra de todo lo que haz hecho aquí… además de que le gustaría que lo usaras esta noche durante la cena especial
- ¿La cena especia?
- Rin todas tus dudas deberás preguntarlas al amo, solo el podrá decirte lo que deseas saber, ahora no perdamos tiempo que debo ayudarte a prepararte y luego correr a atender al amo
- De acuerdo maestro Jaken – dijo la joven con una sonrisa – aunque de verdad no tienen nada que agradecer
El manto de la noche comenzó a cubrir el cielo, el suave pero frío viento se dejaba sentir en el jardín, aunque las elegantes telas que le cubrían no le dejaban sentirlo, no pudo evitar llegar hasta el bello árbol para mostrarle su hermoso atuendo
- Este bello vestido lo has creado tu, es maravilloso y estoy honrada de usarlo, gracias por todo – dijo la joven sonriendo tiernamente al inerte ser, algunos pasos se escucharon acercándose llamando su atención, despacio se giro notando a su amo caminando hacia ella, portaba un elaborado traje negro, sin su armadura pero digno de cualquier guerrero o rey, bordados dorados le adornaban, así como una elegante y fina media luna pintada delicadamente en su espalda
- La noche comienza a volverse fría
- Tan solo vine a decirle buena noches – contesto la joven levemente sonrojada ante la galanura de su amo, se veía tan apuesto y gallardo con aquel traje que no había forma en que pudiera ocultar su fascinación ante tal cuadro
- Este árbol se ha vuelto tu mejor amigo parece
- Tengo fe en el espíritu en su interior y se que el tiene fe en usted amo, lograra terminar con esto
- Terminar con la maldición – susurro el joven rey acercándose un poco más hasta el árbol, más un ligero dolor en su pecho evito que le tocara, se giro hasta su dama y despacio le hablo – ¿tienes fe en mi Rin?
- Por supuesto que la tengo, lograra terminar con las palabras de su padre
- Lo haré, le demostrare a él que puedo ser el rey y el guardián de este bosque, yo voy a protegerlo – decía el peliblanco mientras se acercaba más a ella- me haz enseñando muchas cosas Rin… pero sobre todo me enseñaste a ver el mundo diferente… a verme diferente para comprender – dijo poco antes de posar una mano en la mejilla de la dama – te lo agradezco – decía el hombre perdido en la mirada de la chica, llena de confianza en el, no importaba como se hubieran conocido, no importaba su pasado, ni el de ella, para ambos solo era cuestión del ahora, de la sensación de sus corazones latiendo desesperadamente ante la presencia del otro y de la calma que al mismo tiempo sentían al estar cerca, ella estaba cerca de el, creía en el, despacio sus ojos se posaron en los labios de la misma, eran rosados y finos, deseaba tanto sentir su seguramente suave textura, uno de sus dedos inconscientemente llego hasta el objeto de su deseo y le acaricio llenando de una corriente eléctrica a la chica que no había despegado su mirada de los labios de el
- Lo lograra amo – hablo la joven, lo suave de sus palabras finalmente le vencieron, le dejaron derrotado ante las sensaciones que había contenido desde hacía tiempo y es que ella despertaba en el emociones diferentes a todo lo que conocía sobre si mismo, fue entonces que el demonio blanco tomo el rostro de la dama entre sus manos y despacio lo acerco al suyo, los ojos de ambos se cerraron mientras sus labios se rozaron suavemente, primero saboreando la textura del otro y luego perdiéndose en ellos en un delicado beso – amo… - dijo Rin en un suave susurro aun sin salir del encanto en el que ese beso le había dejado más su amo le cayo con un ligero rose de sus labios nuevamente
- Sesshomaru… tan solo di mi nombre… ante ti tan solo soy Sesshomaru… - dijo antes de volverle a besar, más fue un instante corto pues escucharon a Jaken acercarse a ellos, a tiempo se separaron más el dueño del palacio no soltó la cintura de la bella dama, el enano verde les informo que la cena estaba lista y sin más le siguieron al interior del palacio
La cena había trascurrido con intensa calma, Jaken había preparado platillos deliciosos ante la sorpresa de Rin que no esperaba que el pequeño ser hubiera podido con todo el trabajo, el amo del palacio había permanecido la mayor parte del tiempo callado divertido en el interior al observar a la dama del palacio discutiendo juguetonamente con el pequeño sirviente, por momentos la sorpresa le había llenado la mente al encontrarse pensando en ella como la dama del castillo, más de inmediato la duda se perdía, ella era sin duda la dama, la reina de ese castillo y de todo lo que el poseía, inclusive de el
- vamos – decía la chica al tiempo que se levantaba de su asiento para acercarse a su amo y extender sus manos a el para invitarle a ponerse de pie – demos un paseo por el jardín la luna se ha asomado – y sin otra palabra tomo las manos de príncipe y le levanto llevándolo con ella
La blanca luz de la luna iluminaba todo con un encanto tan mágico que parecía ser otro jardín diferente al suyo, tal vez imaginaba cosas pero al recorrerlo con su amo del brazo le hacía sentir en un sueño
- Rin …- dijo el peli blanco deteniendo su paso haciendo que la joven se girara a el, este sin decir nada más la rodeo con los brazos en un tierno y cálido gesto el cual ella correspondió escondiendo su rostro en su pecho, su calidez le era tan grata, su aroma le rodeaba y le llenaba de seguridad, podía jurar que estando así, en sus brazos nada malo podría pasarle – es mejor que entremos el frío comienza a hacerse más intenso y no deseo verte enferma – soltándola de su abrazo se giro tomando su mano suavemente llevándola al interior del castillo
Ya estaba todo listo para su partida, su prometida aun temía por el, por su decisión de marcharse a un lugar tan peligroso, más este le había convencido de que era necesario si querían saber la verdad sobre el señor de sus tierras y el destino de las hermanas higurashi
- promete que regresaras con bien Miroku… no quiero tener que ir a buscarte y patear tu trasero por asustarme así
- Sango amada mía… mi destino es siempre estar a tu lado y ten la seguridad de que así será – con mirada seria, fuera de todas la bromas que solía practicar el hombre le beso la mejilla para luego tomar las riendas de su caballo, si lograba descubrir lo que estaba pasando y con ello traer seguridad a la villa entonces podría traerle seguridad a ella y a la familia que esperaba crear con ella… seis o siete hijos para empezar, tal vez dos perros, unas cuantas gallinas y quien sabe también un gato, oh si, en su mente ya había creado toda una escena lo que le hizo reír furiosamente de felicidad sorprendiendo a su prometida que no entendía su reacción.
