Hola ¿Cómo están? Yo vengo muy contenta y algo decepcionada, porque, bueno…los que son de México tal vez me apoyen, aunque tal vez tiene ideas diferentes, pero…Peña Nieto ganó y… ¡ESTOY QUE ME LLEVA LA QUE ME TRAJO! Bfff….otros seis años tirados a la basura y de moler más al país, pero bueno, a ver que sale, que no creo que mucho eh. Pero bueno, para mis lectores mexicanos ¿Qué opinan ustedes?

En fin, otra cosa, respecto a los reviews, miren desactive mis reviews anónimos, pero solo me sale un tal "Guest", no sé si sea por el formato o que rayos, pero no creo que sea el mismo lector ¿verdad? Así que a estos lectores les voy a pedir que se pongan un nombre o algo para que les pueda responder, porque la verdad no me gustaría poner "Anónimo 1, Anónimo 2" o "Guest 1, Guest 2…" y en cuanto a los otros lectores que están unidos a la pagina, les debo una disculpa, pues no voy a poder responder a sus grandiosos comentarios, sin embargo les prometo enviarles un PM a lo largo de la semana ¿vale? Y de verdad, discúlpenme.

Bueeeeno, como vieron, en el capitulo anterior Finn y Marceline se besaron y…ufffff! Fue demasiado fuerte para mi, pero en este segundo Fic, Jake y Marcy tendrán un platica que no debía ser escuchada, pero que es escuchada por Finn, quien se molesta porque no le cuentan la verdad, aun se descubrirán varias cosas, además de que los peligros aumentan, el Rey Helado vuelve a hacer su aparición y…un personaje sorpresa entrará hasta el final del capitulo y aparte ¡Es el cumpleaños de nuestro querido Finn!

Debo confesar que la verdad no encontré si tenia una fecha especifica su cumpleaños, por lo que me base en el día en el que se estrenó el capitulo "El tren misterioso", recordando que es cuando Finn cumple trece años, aunque actualmente en la serie tiene catorce, en este capítulo se la tendré que aumentar a lo que es, que son quince (Oh, mi misma edad). Entonces, espero que lo disfruten.

¡Bienvenidos! :D


¡Feliz cumpleaños, Finn!

"Recuerda o entierra el pasado, cosecha el futuro…pero no te olvides de vivir el presente"

Aun sentía el contacto de sus labios, y sin embargo habían pasado dos días desde aquello. No es que le molestara, pero…pero…estaba tan confundido como en ese instante. Ese beso se repetía una y otra y otra vez en su cabeza, pero a la vez le parecía tan lejano.

El frío que la nieve provocó parecía que se esfumó tan pronto como se dio cuenta de que Marceline lo estaba besando. Sentía aun ese contacto, ese aliento frío y a cerezas igual que…un helado de frutas rojas, dulce, pero no tan hostigoso….simplemente placentero y perfecto…

Aunque el beso no duró más de unos segundos, para él le pareció eterno, un momento en el espacio simplemente especial, un momento que hacía que el corazón se le saliera del pecho y latiera alocadamente, sus manos cayeron a los lados, lo cual fue un acto reflejo de su sorpresa. Se sentía tan mareado después de eso…que apenas y logró escuchar que le había dicho, antes de meterse a la cueva.

"-…Oh…y Finn, nuestro trato…queda anulado…- "

Eso era jugar sucio. Primero atormentaba su mente con eso y luego…y luego le decía que no le iba a contar absolutamente nada de su pasado. Tal vez se debía a que ya no les quedaba opción más que continuar, pero…pero….pero algo en si interior le decía que no era así, que simplemente ella no quería decirle nada a fin de evitar caerse y doblarse de dolor. Pero, para él…no era justo simplemente.

Sintió ese frío bajo su cuerpo, pues la roca de la nueva cueva en la que albergaban estaña helada, tanto que incluso sobrepasaba el suéter azul marino que Cake le había dado, le dolía la espalda también. Abrió los ojos lentamente, después de esa fría y enloquecedora noche, en la que no había dormido a causa de sus sentimientos…y pensamientos. Vio a Jake y a la Dulce Princesa, aun dormidos. Entonces sintió algo que le reconfortó la espalda. Un calor natural y agradable, más que el pequeño fuego que desprendía la fogata que Marshall había encendido, pero a la vez sentía un peso que no era el de él.

Se giró sobre si mismo y el corazón le dio un vuelco cuando vio que era, o mejor dicho, quien era. Era Marceline, quien había girado sin querer de su lugar y se había apegado tanto a él que, inconscientemente, buscando calor, lo tenía aprisionado bajo su brazo. Se sonrojó entero cuando alzó la mirada a ella y se encontró con un rostro muy apacible, casi angelical. Sus parpados, suavemente cerrados, su respiración y su ceño relajado…no lo evitó, bajo su mirada a los labios, donde sobresalía de nuevo ese olor a helado de frutas rojas. Se sonrojó enteró cuando pensó en asaltarlos para quien descubriera lo que en realidad sentía, pero eso era aprovecharse la inocencia que Marceline mostraba en ese momento, y él no era un aprovechado.

Con cuidado se alejó antes de hacer una tontería, retirándose el brazo de la muchacha vampiro suavemente y arropándola con su misma cobija. La vampiresa se acomodó un poco, cubriéndose más con la manta y Finn la miró enternecido.

Podría ser maléfica, burlona…incluso arrogante a veces, pero tenía un gran corazón, un gran corazón por el que él hubiera dado lo que fuera para que resultara menos lastimado en su pasado… sin embargo no estaba a su alcance…o tal vez si…solo era cuestión de saber si era lo que él quería.

Bueno…tenía todo el viaje para asegurarlo.

Se levantó y salió de la cueva, justo cuando el alba se levantaba poco a poco por los cielos grises de las montañas.


Llevaban viajando dos días enteros sin que el paisaje terminara. Nevaba poco, cosa que a los muchachos les pareció perfecto para continuar el viaje, y como había tantas cuevas, en la noche solo hacía falta que Finn y Marshall fueran por unas ramas de pino y encendieran una fogata. Además los abrigos que Cake les había dado y le calor del fuego eran suficientes para cubrirlos de las bajas temperaturas…no obstante…seguía haciendo frío.

Esa mañana se despertaron como de costumbre. Desayunaron la comida que Bonnie y Marcy habían traído consigo, y se apresuraron a recorrer más de las montañas. Si al vampiro no lo fallaban sus cálculos, faltaban un día o dos para que el terreno cambiara a uno más firme y cálido.

Aun no sabían cómo llegaron a las montañas, solo el mismo escalofrío que a Marshall le recorría el día en que Jake casi se ahoga o la noche en que casi muere atormentado por su mente y Marceline no se quedaba atrás. Sentía esa presencia tan terrible en su espalda que hacía que le pasara. Igual que el día en que le dio la jaqueca al sentir que Finn estaba en peligro y lo que lo había llevado a él.

Finn… en esos días no se habían mirado ni a los ojos. Conocía al humano, estaba claramente avergonzado por lo que pasó días anteriores, fuera de la cueva, y ella no lo culpaba. A sus catorce años eran reacciones que no entendía…bueno…no muy bien.

Recordó cuando llegó a su casa un día y le contó que el Litch había poseído a la Dulce Princesa, y que gracias al Rey Helado, pudieron detenerlo, pero surgió otro accidente, que llevó a los doctores del palacio a reconstruirla, lamentablemente no había suficiente dulce y la princesa se quedo de su edad, de trece años. Poco después apareció un tipo llamado Limonagrio que reclamó el trono porque la princesa era muy joven, al no poderlo expulsar la princesa tuvo que usar su ciencia para volver a tener dieciocho, pero en la cartelización de envejecimiento Finn la había besado.

Supo todo aquello porque Finn y Jake le habían contado, y…la hizo rabiar que Bonnibel lo hubiera besado aun sabiendo su historia. Pero a la vez estaba consciente de que Finn no le pertenecía, nunca lo hizo, ni siquiera en su otra vida. Eso fue lo que lo llevó a la muerte, pues atravesarse entre el hacha y ella el día de la batalla en los Prados Malvavisco había sido la decisión del muchacho, no de ella. Así que se limitó a arder en celos por lo bajo, pero le ganó más odio a Bonnie, pues si fuera poco, no solo le estaba quitando a su persona favorita, sino que también traía a Finn como perro faldero y ella lo ignoraba y lo hacía menos porque "era más joven".

Le alegró ver que un día Finn se cansó de ser ignorado y se fue a buscar otra princesa…y cuando supo cuál casi se cae para atrás.

La Princesa Flama era hermosa, de hecho ella la conocía o la conoció cuando era más pequeña. Fue en una audiencia con el rey del Reino del Fuego, y cómo le agradó, bueno, le presentó a su hija. La pequeña niñita con cabello de fuego y vestidito naranja le pareció tan adorable, que su no fuese por su incandescente naturaleza, se la habría comido a besos. Hasta que llegó la hora de la comida…donde en el comedor la invitaron a quedarse a almorzar, pero a la pequeña no le gustó la comida y terminó incinerando a varios del personal del palacio. Su padre le replicó y castigó únicamente y ella se asustó tanto que no pudo evitar preguntarle si era seguro para ella. El Rey soltó una carcajada y dijo:

"-Mientras no juegues con los sentimientos del fuego, todo irá bien, querida.-"

Finn debió haber jugado con sus sentimientos, puesto que se enteró que la Aldea de los Duendes había sido quemada y toda la gente estaba ayudando para reconstruir sus hogares. Fue a visitar a Finn después de eso, el chico no quiso hablar, solo se la pasó en su cuarto, tendido en su cama deprimido, por lo que Jake le ofreció un juego de tomate y él le contó la historia.

Supo entonces que la hija del Rey del Reino de Fuego, a sus trece años, debía ser lo suficientemente hermosa como para atraer a Finn…luego de eso se sintió mal. Mal porque, aunque no fuera Bonnibel (su archirrival por la pelea que tuvieron) le molestaba porque al menos por una vez, Finn había ido detrás de ella y mal también porque, a pesar de que era otra y no ella, hubiera dado lo que fuera para que Finn y la Princesa Flama estuvieran juntos. Solo para no ver los ojos azul celeste del joven.

Poco después todo volvió a la normalidad. Finn y Jake seguían teniendo sus aventuras, escaparon de la Nocheosfera, ella les dijo que nunca más saldrían a fin de evitar aventuras mortales y luego este pacto quedó anulado al día siguiente, pues Finn y Jake no la dejaban de molestar y no le quedaba de otra más que salir con ellos, lo cual prefería cientos de veces a ya no hacerlo.

Entonces llegó el catastrófico día en el que, accidentalmente, rompieron su amplificador…

Besó a Finn por una razón; porque él le pidió que aclarara sus sentimientos. Comenzaría lo que sentía por él únicamente, fuera de la rabia que le tenía a su padre, el aprecio incondicional que le tenía a Marshall, la preocupación de Fionna, su rivalidad con Bubblegum, la emoción que la invadía de ver a su nueva a miga Ámbar, y el terror de perderlo durante ese viaje…fuera de ello, ella amaba a Finn.

Pensó que conllevarlo en esa vida sería sencillo, pero se equivocó, y se dio cuenta cuando llegaron de su batalla con el Señor de las Puertas. Cuando Finn descubrió que solo había ido con ellos porque quería ir con ellos, se apenó demasiado…porque era verdad.

Ese día quedó como a lo que ella le llamaba a, una patética tonta. Los chicos se dieron cuenta de que, tal vez, en una temporada ella y la Dulce princesa habían sido amigas y luego eso, le apenó más que Finn lo dijera….porque había ido por él. ¿Por qué no admitirlo?

Pero tal vez se había pasado en esa ocasión, pues iba más allá que cualquier beso en la mejilla para hacerlo enojar y sonrojar para verlo…adorable, o más allá que cualquier abrazo de oso en Navidad. Aquello era diferente. Más profundo, más personal.

Sin embargo se sentía algo enojada por la cobardía de Finn. Se esperaba que no le hablara en algún tiempo, pero ¿No verla a los ojos? ¿Qué demonios pasaba con la valentía de Finn? Pero lo comprendió y decidió darle a la vez una lección.

Si él no quería mirarla, que no lo hiciera mientras su cabeza y su pecho se retorcían en la confusión, mientras ella, actuaría como si nada hubiera pasado, para molestarlo más.

Al fin y al cabo, a ella le quedaban claros sus sentimientos, y si ese chico no lo entendía con el beso que le dio, bueno…eso quería decir que sus niveles de torpeza estaban más altos de lo que ella pensaba.

Ese día transcurrió como de costumbre. Caminata, caminata, caminata, descanso para comer y beber agua, caminata, caminata, caminata, búsqueda de una nueva cueva, hacer la cena mientras Finn y Marshall iban por leña, la cena, una charla leve y luego dormir para el siguiente día.

Admiraba el cuidado que le tenía Marshall a Fionna, ´pues todo el viaje se la pasó cargándola en su espalda, pues no le permitía caminar a pesar de que la humana le decía que si podía. No lo dudaba, lo más seguro era que si pudiera, pero era mejor que no gastara fuerzas en eso, pues no sabían u estado aun, por lo que Bonnie le daba el tónico cada noche. Al principio fue difícil, pues el jugo de esas ´plantas era asqueroso y Fionna estuvo a punto de vomitar incontables veces, por lo que Cake se lo daba en té o jugo de manzana. Aunque no parecían tener problemas, pues Fionna no tenía fiebre o sangrado y la herida ahora solo parecía unos tres puntos pintados en su cuello. El único problema era que la humana se sentía agotada y el tónico le daba mucho sueño. Por lo que una noche se quedó dormida profundamente antes de que Marshall y Finn volvieran con la leña, y al día siguiente no despertó hasta mediodía, para entonces se hallaban a mitad del camino y Marshall la había tenido que cargar, cosa que ni se había dado cuenta.

La humana estaba inquieta por no poder hacer lo que Finn, Jake o Cake, pero los consuelos de Marshall parecían ser suficientes, por no decir que el vampiro se había quedado noches en vela para cuidarla.

A Marcy le parecía tierno por parte de su primo, pero conocía esa reacción secundaria derivada de la culpabilidad. Sin embargo, se sentía bien por ellos, pues no parecían tener demasiados problemas y ambos se querían. Lo que le llevó a una pregunta.

¿Volvería a tener a su mejor amigo?

Esa noche no pudo dormir. Abría los ojos y el panorama era el mismo.

Todos estaban en la cueva, el fuego crujía y calentaba. Esa noche Marshall si se había quedado dormido junto a Fionna, quien abrazaba a Cake, miró a Finn, quien estaba al lado de Jake, con el ceño fruncido y una mueca. Supo interpretar su rostro; estaba teniendo pesadillas. Ella sabía lo que eran, después de todo, luego de la Guerra de los Champiñones estas tardaron años en desaparecer de su mente. Aun así, había noches en las que solo soñaba eso: El campo de batalla, la sangre, la pérdida de sus seres queridos, el daño que le hizo su padre…Recuerdos que a ella le hubiese gustado borrarlos por completo.

Se enderezó y se quitó la cobija y salió de la cueva. Aunque estaba a menos tantos grados, quería aire fresco, el suficiente como para que sintiera lleno el pecho. Miró el cielo azul noche, algunas estrellas se asomaban entre las nubes. Recordó a su mamá. Ella sí que sabría qué hacer en esas situaciones. La echaba de menos.

Se sentó en una piedra saliente de la nieve y se detuvo ahí, a mirar el cielo, mientras que los copos de nieve caían suavemente sobre ella y el aliento salía en forma de vapor de sus labios. No sentía tanto frío debido a su temperatura normal, y hubiera dado lo que fuera por vivir ahí. En un aire limpio, calmado, donde solo se escuchase su bajo tocar.

-¿Marcy?- oyó una voz a sus espaldas, sobresaltándola un poco. Ella volteó y le alegró y calmó un poco al ver a Jake, quien se colocaba una bufanda.

-Oh, hola Jake ¿Te desperté?- preguntó la vampiresa, con una tenue sonrisa.

-No. Finn me pateó mientras dormía y no tengo el mismo sueño pesado que él, así que…- explicó Jake, arrancándole una sonrisa a la vampiresa y sentándose a su lado. Ambos se quedaron en silencio unos segundos, mientras miraban el cielo y el caer de los copos de nieve.

-Marceline ¿Puedo preguntarte algo?- preguntó Jake, rompiendo el silencio.

-Claro, perro. ¿Qué es?- respondió Marceline.

-Bueno…tu sabes que nos conocemos desde hace mucho tiempo…-comenzó el perro. – Y que entre nosotros hay más que una simple coincidencia de que vivimos en la misma casa, de que nos gusta la música y que somos aventureros…y…quería preguntarte algo…-

-Si estas a punto de proponerme matrimonio, olvídalo- bromeó la vampiresa. El perro se sonrojó y gruño.

-¿Qué? ¡NO!- la vampiresa rió un poco. Era gracioso ver que ese perro, el que le temía tanto, ahora fueran buenos amigos- Solo quería preguntarte…que…- Jake suspiró, tomando valor.- ¿Qué si sientes lo mismo por Finn que en tu vida pasada?-

La pregunta tomó por sorpresa a Marceline, sobre todo porque venía de Jake. Pensaba que sería mejor viviendo de Marshall o Bonnibel…aunque también le veía el sentido. Después de todo, era el hermano mayor de Finn.

-¿Por qué me preguntas eso, Jake?- le preguntó, sonando calmada.

-Es que digamos que…el otro día…sin querer queriendo, vi a mi hermanito y a ti…fuera de la cueva…tu sabes…eso…que…tu…bueno, que tu y Finn…- balbuceó el perro, ahora asustado. Quién sabe, igual y le decía a Marcy y lo asesinaba. Aun no superaba su miedo a los vampiros del todo.

-¿Viste que nos besamos?- completó Marceline, enarcando una ceja. Jake se ruborizó de vergüenza ¿Cómo podía decirlo a si nada más?

-Em…si…- concluyó el perro.

Marceline sonrió ante su sinceridad y miró al cielo de nuevo, subió sus piernas a la roca y abrazó sus rodillas contra su pecho. De repente, ahí en el centro, sentía el frío de las montañas y parecía sofocarla. Sin embargo no dejó que Jake lo viera, aun así, el perro vio cierta tristeza en los ojos de Marceline.

-¿Sabes, Jake? Tu hermano en su vida pasada era genial- dijo sonriendo de medio lado- Era divertido, hacia que por un momento me olvidara de todo; de mis padres, del compromiso de Marshall, de toda la revolución que pasaba a mi alrededor…era…era una gran persona. Tenía una sed insaciable por la aventura, era humilde, tenía un gran corazón, y…era un héroe…- de repente la sonrisa de Marceline se borró- El día en que lo perdí, sentí que iba a enloquecer…que yo…no podría vivir de nuevo, no sin la persona que me hizo ver lo maravillosa que es la vida. Sentí una impactante necesidad de ver esos ojos azules de nuevo…pero sabía que nunca iban a volver- Marceline apretó mas sus rodillas. De nuevo sentía que le faltaba el aire. Jake la miró tristemente. Tal vez…no debió preguntar, aunque esa no era la respuesta a lo que había cuestionado.

-Lo siento, Mar-Mar…no debí…-comenzó a disculparse Jake.

-Ni te disculpes, Jake- dijo Marcy, con una leve sonrisa- Tú me hiciste una pregunta y te la estoy respondiendo-

-Bueno…¿Entonces?...-insistió Jake, dudoso si preguntar de nuevo.

-Lamentablemente este Finn no es como el anterior…- Jake se desanimó ante eso. Claro, nadie podía reemplazar al Finn que Marceline tenía, más grande, maduro, valiente y apuesto. A decir verdad él pensaba que Finn sería así en unos cuantos años…sin embargo…para Marcy no parecía serlo. Descartó esto cuando la vampiresa le sonrió más ampliamente- …es mejor-

Jake sonrió. No se esperaba más de Marceline.

-¿Entonces, eso quiere decir que si?- preguntó, en concreto.

-Si…me gusta Finn…-reconoció Marceline, recargándose hacia atrás y mirando el cielo e nuevo.

-Y… ¿Por qué no se lo dices?- preguntó el can. Marceline bufó sonoramente.

-Bfff…ya lo hice, Jake. El día de la cueva me pidió que aclarara mis sentimientos y le di ese beso. Si no lo comprendió…bueno…no sé de que otra manera demostrárselo- dijo Marceline, haciendo un mueca.

-Bueno, Marceline…aquí entre Nos, Finn es demasiado despistado- dijo Jake- él ahorita está confundido-

-¿Te lo dijo?- preguntó la vampiresa, enarcando una ceja.

-No, pero no es difícil reconocerlo en la cara que ha traído últimamente. Está atormentado- explicó Jake.

-¿Atormentado, dices?- preguntó Marceline, algo triste. La palabra sonaba tan agobiante para ella ahora. Jake vio que lo malinterpretó.

-¡No! ¡No quise decir eso! ¡Lo que pasa es que Finn…!- trató de arreglarlo el perro. Pero Marceline lo detuvo con un gesto de la mano.

-Sí, ya sé a qué te refieres- dijo Marceline, captando- Aun así, no creo que yo le guste a Finn. Él prefiere a las niñitas bobas como Bonnibel o las excéntricas, como la Princesa Flama. Además, Jake ¿Por qué se fijaría en mí? Piénsalo, Finn es brillante, explosivo, genial…yo solo soy una inmortal flacucha y aterrorizante sin ninguna clase de buen pasado…ni futuro…-

Jake la miró más tristemente. Cielos, nunca había oído hablar a sí a Marceline. Siempre pensó que tenía una buena autoestima, por su rock, sus bromas, su manera sarcástica de hablar…pero jamás pensó en que detrás de esa audaz sonrisa…existiera una mueca de dolor.

Usaría el "Encanto de Jake" para animarla.

-Escucha Marceline- comenzó a decir- No te voy a mentir, aun de das miedo, de hecho, ahora mismo, me siento petrificado. Pero, oh vamos Marceline, eres…hermosa. Tu piel es tan…y tú cabello esta para decir ¡WOW! Tienes una figura tan…um…sexy. Dime ¿Qué clase de estúpido no te querría? Tocas el bajo como una diosa, eres divertida, audaz, dinámica, explosiva, no eres presumida y usas ropa genial. ¡ERES UN COMPLETO KABOOM, NENA!-

-¿En verdad lo crees, Jake?- preguntó Marceline con una sonrisa, pues el perro sí que había sabido arrancársela.

-Claro, linda. Te aseguro que Finn se dará cuenta tarde o temprano de lo que vales…solo necesitas decírselo con palabras y luego le das sus besucones- dijo Jake, con una enorme sonrisa.

-Vale- rió Marceline.

-Ahora que si no lo ve…yo haré que comprenda- bromeó Jake, tronándose los dedos como si empezará a luchar en una pelea. Marceline soltó una risa más fuerte y lo miró divertida.

-Ok-

Se volvieron a callar por un momento…hasta que recordó la vampiresa que ella también tenía que preguntarle algo a Jake. Esto surgió a raíz de que platicó con Fionna el día anterior de cómo había sido atacada. Ella le contó que las paredes de musgo separaron a unos de otros y que cayó con Jake cerca de una cascada, donde se encontró a una mujer, a la que Jake llamó Demonio Doble Cara. Generalmente ella los veía en la Nocheosfera, aunque era prácticamente imposible verlos en el plano real. Lo que sorprendió a Marceline y la llevó a pensar que Fionna estaba confundida por el veneno y la herida. Pero luego decidió que le preguntaría a Jake después de lo que la humana le comentó:

(Flashback)

-…Marceline ¿Finn y Jake conocen a esa mujer?- preguntó la humana, cuando terminó de contrale que había pasado.

-No lo sé, Fi- respondió la vampiresa, encogiéndose de hombros- ¿Por qué preguntas?

-Porque…esa mujer dijo que…que…conocía a los padres de Jake- explicó Fionna. Marceline amplió los ojos. ¿Margaret y Joshua? Bueno, no había hablado mucho con Finn y Jake de aquello, pero era un asunto delicado si se trataba de los padres de sus mejores amigos.- Dijo algo acerca de los padres de Jake y de Finn y Jake…él…parecía tenerle mucho coraje. Al parecer esa mujer le hizo daño a sus padres y dijo…que…que había algo que él le ocultaba a Finn y que Marshall me ocultaba a mí. Dime… ¿Tu sabes qué es?-

-No. Ni idea-

(Fin de flashback)

De acuerdo. Mintió, si, pero lo hizo a la mitad.

Sabía lo que Marshall no le quería contar. Y era lo de su vida pasada, su transición a vampiro, el romance clandestino parecido al de ella y Finn, lo que pasó en la Guerra de los Champiñones y todo eso…pero…lo de los padres de Jake no. Ahí si no le veía ni pies ni cabeza.

-A todo esto, Jake ¿Puedo hacerte un pregunta también?- le preguntó la vampiresa. El perro la volteó a ver.

-Claro-

-¿Podrías decirme que les pasó a tus padres, a Joshua y Margaret?- preguntó la vampiresa, A diferencia del perro lo hizo sin titubear, pero cuando vio que el rostro de Jake se llenó de dolor…bueno, tal vez pensó que sería mala idea que le contara- Esta bien…si no quieres contarme no te preocupes…-

-No estás bien…es solo que…se me hace un nudo en la garganta cuando lo recuerdo…-susupuró Jake- Fue una noche…

"…Yo era más grande que Jeremy o Finn, entonces recuerdo más. Esa noche alguien tocó a la puerta. Era una mujer y dijo que era enviada por un Conde para matar a la reencarnación de un joven rubio, humano, claro está. Era Finn. Esa noche venían por Finn.

Pero papá, al igual que yo, era un perro mágico, por lo que defendió a su hijo y peleó por él, el problema fue que mamá actuó de manera inconsciente, por instinto maternal, y un demonio la mató al tratar de defender a Finn. Papá, ciego de la rabia que sentía destrozó a ese demonio, pero al hacerlo…también sucedió lo inevitable. Lo envenenaron…como Fionna.

Antes de morir, vio que Finn, a sus dos años, ya mostraba signos de ser un héroe, entonces fabricó con la sangre de demonio una espada y la escondió en una gruta, llena de pruebas para ver si Finn estaba apto para ella. Hace poco Finn y yo adquirimos esa espada y…él…parece apreciarla mucho ¿sabes?

Poco después papá murió, Jeremy encontró un hogar con unos familiares nuestros y yo…me hice cargo de Finn. Nos alojamos en la casa del árbol, pues nadie la reclamó ni nada…bueno, no hasta que tú apareciste y la reclamaste. Claro que después no las regalaste."

-Jake ¿Finn no sabe nada de esto?- preguntó Marceline algo impresionada de que no le hubiera dicho nada- ¿Jamás le dijiste lo que en realidad sucedió? ¿Qué le respondías cuando preguntaba por ellos?-

-Yo…siempre le he dicho que papá y mamá murieron en un accidente y el se ha ido con esa finta- respondió Jake, algo apenado.

-¿Le…mentiste?- preguntó Marceline, haciéndosele un nudo más en la garganta. Jake cubrió el rostro.

-¡No lo digas! ¡Me haces sentir mal!- pidió, aun tapándose el rostro.

-Pero… ¿Por qué?- preguntó Marceline, mirándolo, no acusadoramente, sino que sintiendo un poco de empatía.

-Porque…yo no quiero que Finn guarde rencor. Con lo bueno que es con la espada y todo, imagínate ¿Qué nos niega que no tomé su espada y vaya detrás de la demonio que mató a mamá y papá?- explicó Jake, mirándola con ojos vidriosos.

-No, Finn…no es así. Si es tan parecido como el Finn que yo conocí, no lo hará. No es rencoroso- sonrió Marceline.

-Si, pero…no lo sé Marcy, tengo miedo de lo que piense. Además sé que tu sabes lo se siente tener que guardar un secreto que duele tanto…por eso ahorita te tiene como loca que él haya visto tu diario ¿verdad?- dijo Jake, volteándole la moneda.

Y volvían al tema inicial. Si. Ahora Marceline se sentía un poco mejor, puesto que no era la única que había ocultado secretos terribles del humano, sino que también Jake, pero a la vez se sentía mal porque parecía que Finn era subestimado el doble de veces que ella veía.

-Pero…esto es peor, Jake. Porque lo mío es de su vida pasada, de cosas que puede enterrar y empezar de nuevo…pero lo de tus padres…eso…si es importante ¿Tienes idea de lo mal que se sentirá cuando se entere?- dijo Marceline, con tristeza.

-No, Marceline- dijo Jake, a la defensiva- Finn no se debe enterar nunca. Asi que te voy a pedir que no le digas nada ¿si?-

-Pero, Jake…-

-Por favor, solo…promételo- suplicó el perro. Marceline lo miró con un poco de desaprobación, pero a ella, por más que quisiera contarle esa verdad, no le correspondía.

-Esta bien Jake, pero solo lo hago porque te comprendo- suspiró Marceline- A veces es mejor no saber las cosas que saber demasiado- dijo, mirando las estrellas.

-Si, gracias- suspiró Jake.

Lamentablemente, su plática no solo había quedado entre ellos. Pues Finn se había despertado gracias a su pesadilla, al no encontrar a su hermano al lado, decidió buscarlo afuera, entonces vio que estaba platicando con Marceline y se quedó ahí. Parado, recargado en la pared de la cueva. No escuchó la plática completa…pero escuchó lo suficiente como para que sintiera esa daga al corazón.

Bajó la cabeza y por primera vez se sintió subestimado más que en otras ocasiones.


-¿Seguro que no te has cansado?- preguntó Fionna.

-No te preocupes. Eres más delgada de lo que parecías…o es eso o…has bajado de peso- bromeó Marshall. Fionna le pegó cariñosamente en la cabeza.

-Jaja, te pasas, viejo- rió la rubia- Pero de verdad si te cansas, Cake me puede llevar-

A la mañana siguiente, todos continuaron su camino. Marcy y Jake estaban cansados, pero seguían caminando a pesar de todo, de hecho la vampiresa iba más adelantada, flotando junto a Bonnie y Beemo. Pasaba de largo a Finn, como siempre lo había hecho en los últimos días, y Jake se dedicaba a molestar a Cake como si nada.

Finn estaba que hervía en enojo. ¿Cómo era posible que esos dos estuvieran tan campanantes después de la terrible plática que había escuchado? Aggg…lo ponía de malas que fueran tan egoístas.

Ahora no solo estaba Marceline, sino que también Jake, a quien lo sentía a hora como un traidor. Como si el perro lo hubiera apuñalado por la espalda….¿Y no era si? Estaba tan enfadado que no quería hablar con nadie a fin de desquitarse, solo pateaba la nieve cada vez que pisaba.

"Bien" ,pensó. "Mejor que sea la nieve en el suelo y no un amigo."

Vio a su lado a Fionna y Marshall, quienes reían y Marshall volaba más deprisa solo para divertir a la rubia, quien estaba tan contenta que sus mejillas estaban sonrojadas, tal vez por el frío o por que le agradaba estar así con Marshall.

De repente sintió un odio horrible. Un odio tan seco que casi parecía envidia. ¿Cómo se atrevían a restregarle en su cara la felicidad que él no podía tener? ¿Con quien? ¿Con Marceline? ¡A ella también ya la odiaba! Primero por ocultarle un secreto que debía saber, luego sus palabras hirientes y luego ese beso que lo estaba volviendo loco. Odiaba a Jake, al que le tenía más confianza lo había apuñalado y no le dijo nada de lo que más le importaba, además no planeaba decírselo, y lo subestimó. Odiaba a Beemo y a Bonnie por decirle a Marceline sus planes y haberla guiado hacia él. ¡Los odiaba a todos! Hasta a Cake ¡De seguro ella y Fionna tenían una mejor conversación que la que él tenía en ese momento con Jake!

Oh…como deseaba tener una pierna de pollo y comérsela igual que un animal solo para desquitar esa rabia y tristeza que sentía.

En eso sintió un golpe en la espalda, rápidamente se giró, echando chispas.

-¡OYE!- gritó, molesto. Bajó la mirada y estaba Cake, quien entre sus juegos con Marshall y Fionna lo había golpeado sin querer.

-Oye…perdóname, chico- se disculpó la gata, de manera sincera. Pero Finn esta muy enojado, entonces le gritó.

-¡FIJATE POR DONDE CAMINAS, BOLA DE PELOS!- le gritó con toda la rabia que sentía, como si Cake tuviera la culpa de lo que le pasaba. Todos se detuvieron a mirarlo a la vez que le gritaba a la gata.- ¡VUELVE A PEGARME Y TE VOY A DEJAR ALBINA! ¡GATA TORPE!-

Todos lo miraron sorprendidos, pero más que nada extrañados, sobre todos sus amigos de Ooo. Conocían a Finn, no era típico de él decir cosas tan hirientes como esas, ni siquiera actuaba así de amargado ¿Qué le había pasado a su mejor amigo?

-¿Qué te traes, viejo?- preguntó Marshall un poco molesto. Finn refunfuñó y siguió caminando.

-Nada, andando. Hay que buscar ese antídoto antes de que tu novia muera…-contestó Finn fríamente y siguió caminando, antes de que Fionna o Marshall pudieran protestar.

Se adelantó más que los demás. Quería estar solo, quería tiempo para pensar quien era, quería saber si realmente era un héroe o…o…o solo era un mediocre.

-Jake, deberías hablar con él- le susurró la Dulce Princesa al perro- No es normal su actitud-

-Si, voy a hablar con él- dijo Jake y se adelantó un poco.

-Trata de no hablar muy alto, Jake- dijo Marshall, el perro se volteó a verlo algo extrañado.

-¿Por qué, vampiro?-

-Estamos entrando a zona de derrumbes, si hablamos muy alto puede haber una avalancha- explicó el vampiro, señalando hacia arriba. Todos, monos Finn, alzaron la mirada a donde el chico señalaba. Era cierto. Había montones de nieve a pilados en las comisuras de la montaña que parecían ceñirse sobre ellos.

-Vale- dijo Jake y continuo su camino a la altura de Finn, quien miraba e suelo con el ceño fruncido.

-Hay que hablar despacio y avanzar rápido- dijo Marceline, frotándose los brazos- Este lugar me pone nerviosa-

Todos le dieron la razón justo cuando Jake llegó al lado de su hermano.

-Finn…hermanito, ¿Qué tienes?- le preguntó el perro. Finn frunció más el ceño.

"¡Ah! "¡Ahora si le interesa!", pensó.

-No tengo nada, Jake…-mintió entre dientes.

-No, Finn. A ti algo te pasa ¿Por qué no me quieres decir?- insistió Jake.

-De verdad, te digo que no tengo nada- respondió el humano, comenzando a fastidiarse.

-Vamos, Finn, dime. Somos hermanos, viejo. ¿Qué es tan terrible que no le quieres contar a tu camarada?-

Las palabras del perro parecían afectarlo más. ¿Hermano? ¿Camarada? ¿Cómo se atrevía a decirle así cuando en realidad le había ocultado toda la verdad? La verdad le parecí un mal chiste, como si le estuviera restregando que lo había dejado en la ignorancia los últimos trece años.

-¿De verdad quieres saberlo?- preguntó Finn, arrugando la frente (si eso era humanamente posible) y deteniéndose, para encarar al perro.

-Claro. ¿Hay algo que le quieras contar a tu viejo?- preguntó Jake, de nuevo insistiendo.

-Bien… ¡COMIENZA POR EXPLICARME POR QUÉ RAZON ME MENTISTE ACERCA DE LA MUERTE DE PAPÁ Y MAMÁ!-

La información le cayó como balde de agua fría a Jake. ¿Cómo se había enterado? ¿Marceline había roto su promesa? De repente vio una expresión que nunca encontró en su hermano. Una fría, despiadada, que lo veía con repugnancia…como si….como si…como si sus ojos azul celeste se hubieran vuelto azul rey, un azul rey casi tenebroso.

-Finn…yo…no sé de que me hablas…-murmuró el perro apenas y con coherencia.

-¡NO MIENTAS, JAKE! ¡DE VERDAD QUE CONFÍE EN TI! ¿POR QUE NO ME DIJISTE LA VERDAD? ¡TENÍA DERECHO A SABERLO!- gritó Finn, casi llorando.

-Viejo…yo no quería que llevaras esa carga…solo quería que fueras feliz- dijo Jake, tristemente.

-¿FELIZ? ¡SI, CLARO!- soltó con sarcasmo- ¡SI! ¡SI EN MI CARA ESTA PINTADA LA FELICIDAD! ¿NO LO VES?-

Un trueno resonó a lo lejos…

Marceline llegó corriendo a ver que pasaba, pues se veía que las cosas no pintaban bien para ninguno.

-Finn, cálmate…- pidió, seriamente.

-¡NI TE METAS, MARCELINE!- dijo Finn, señalándola son el índice- ¡TU ERES IGUAL DE MENTIROSA QUE ÉL! ¡DEMONIOS! ¡CREÍ QUE ERAN MI FAMILIA, CREI QUE ERAN MIS AMIGOS!-

-Finn…yo…soy tu familia. No dudes jamás de…-trató de decir Jake.

-¡NO, JAKE! ¡ME TRAICIONASTE! ¡A PARTIR DE HOY TÚ Y YO NO NOS PODEMOS LLAMAR HERMANOS, NI SIQUIERA COLEGAS! ¡OI LO QUE LE DECIAS A ELLA EN LA MADRUGADA! ¡LOS DOS SON UN PAR DE…IMPOSTORES!-

-¡Cállate, Finn!- masculló Marceline. No lo decía tanto por ella, lo decía por Jake, a quien parecía que realmente le dolían las palabras de su hermano.

-¡NO ME VOY A CALLAR! ¡NO SOY TAN ESTUPIDO COMO TODOS USTEDES CREEN!-

Marshall llegó junto con Fionna, Cake, Bubblegum y Beemo para presenciar esa escena.

-¿Qué pasa?- preguntó la humana, bajándose de la espalda del vampiro lentamente.

-Pasa que me he dado cuenta de que…no tengo familia ni amigos…-susurró Finn, lanzándole una de las miradas más frías a Jake que podía dar.

-Finn, no digas eso…-intentó tranquilizarlo la Dulce Princesa.

-¡TU ERES IGUAL! ¡ME TRAICIONASTE IGUAL QUE BEEMO!-

-Owww…-soltó la maquinita, realmente lastimada, igual que Bonnibel, quien se sorprendió. Nunca había sido tratada así por nadie, menos por Finn.

-Basta, Finn…- dijo Marshall, mirándolo con el ceño fruncido. No pensó que Finn perdería los estribos así.

-¡PERO SI TU ERES IGUAL! ¡NO LE DICES NADA A ELLA Y ESTA A PUNTO DE MORIR!- gritó, señalando a Fionna, quien lo miró extrañado a él y luego al vampiro.

-¿Qué?... ¿Contarme qué? ¿Marshall?- peguntó confundida, mirando a Marshall.

Otro trueno...esta vez Marceline y Cake lo oyeron y sintieron.

-Cierra la boca…-masculló ahora Marshall hacia Finn, sin responderle a la humana.

-¡NO! ¡ESTOY HARTO DE QUE ME MANIPULEN A SU ANTOJO! ¡SE ACABO!- volvió a gritar el humano.

Otro trueno…esta vez lo oyó Marshall y Jake.

Finn se giró para seguir caminando, entonces Marceline, como si fuera n cámara lenta, se activó como un resorte, y sin pensarlo lo detuvo del brazo.

-¡Espera, Finn!- pidió. El humano se giró a verla con furia y miró el agarre de su mano. Entonces el humano le quitó la mano con fuerza y la encaró. Por primera vez veía a Marceline como un monstruo.

-Mas te vale que la muerte de mis padres no tenga nada que ver con los demonios de la Nocheosfera…- le amenazó. Marceline se quedó helada. ¿Su mejor amigo la estaba amenazado? ¿Cómo habían llegado a eso?

De nuevo Finn comenzó a tomar camino, pero Marceline lo detuvo de nuevo.

No estaba dispuesta a perderlo de ninguna manera. No otra vez.

Finn se giró a verla echando humo casi, casi.

-No hagas esto, Finn…-dijo Marceline, casi suplicante. Pero el humano simplemente se deshizo de su agarre de la peor manera que pudo hacerlo.

-¡SUELTAME, MARCELINE!-

La empujó.

No supo de donde sacó tanta fuerza, pues la vampiresa terminó por caer de espaldas en la fría nieve.

-¡Marceline!- soltaron todos, impresionados de la acción del humano

Se quedó ahí tendida, no por el dolor de su espalda, sino por el de su pecho. ¿Cómo había podido hacer eso? Se enderezó para ver a Finn, quien la miraba con culpabilidad al ver que había hecho.

No.

¿Se estaba haciendo el como el malo?

Un nuevo trueno los distrajo, esta vez fue más fuerte, lo suficiente como para que vieran todos de donde venían ese y los anteriores. Comenzó a temblar y a oírse un ruido más fuerte, proveniente de la parte más alta de la montaña. Todos alzaron la mirada y se horrorizaron al ver que una gran cantidad de nieve se iba directo hacia ellos.

-¡AVALANCHA!- el gritó de Cake fue suficiente para hacer reaccionar a todos.

Marceline se levantó de un rayo y comenzó a flotar montaña abajo, seguida de los otros. Fionna corrió también, La Dulce Princesa cogió a Beemo y corrió con él en sus brazos, Finn hizo lo mismo, Cake y Jake igual y Marshall voló en la misma dirección. De repente la acción del humano parecía tan pequeña a comparación de esa nieve que les estaba pisando los tobillos.

-¡CORRAN! ¡CORRAN!- gritó Jake.

Marshall volteó y vio como la gran cantidad de nieve pronto los alcanzaría si no encontraban un lugar seguro pronto, lo cual era poco posible, ya que en el lugar donde se encontraban parecía una sabana cubierta de nieve fría. Entonces supo que lo único que podían hacer era ir a terreno más alto.

Flotó a mayor velocidad y tomó a Fionna de la cintura, elevándola con él.

-¡Marshall!- soltó Fionna, sorprendida.

-¡Fionna, tenemos que elevarnos antes de que nos alcancé!- gritó Marshall, en medio de todo el caos- ¡Agárrate de mi espalda! ¡Y por lo que más quieras, no te sueltes!-

-¡Esta bien!-

Fionna se arrastró hasta la espalda del vampiro como pudo y rodeó su cuello con sus brazos y entrelazó las piernas del vampiro a su cintura. Esto le causo un leve sonrojó al vampiro, pero en ese momento no estaban para sus pensamientos de chico. ¡Iban a morir si no hacían algo!

-¡Marcy!- llamó el vampiro, la vampiresa lo volteó a ver- ¡Tenemos que elevarlos! ¡Por lo menos hasta que la avalancha pare!-

Marceline no le entendió bien al principio, pero cuando vio a Fionna abrazada como un koala a él lo comprendió. Bueno era la única opción. Sonrió audazmente en modo de entendimiento y flotó más rápido para hacer tal y lo que su primo le pedía.

Marshall flotó lo más rápido que pudo y tomó a Jake, quien al entender se hizo más pequeño y se puso sobre el hombro del vampiro.

Cake hizo lo mismo tan pronto como Marceline la tomó y luego la vampiresa igualo a la Dulce Princesa, quien corria como alma que llevaba al diablo.

-¡Cara de chicle, súbete a mi espalda!- ordenó la vampiresa.

-¿Cómo por que?- preguntó la otra, exaltada.

-¡Hazlo si aprecias un poco tu vida y la de Beemo!- gritó Marceline, pues no estaban para preguntas tontas. Bonnibel no lo pensó ni un segundo más y se trepo a la espalda de Marceline, rodeando su cuello y su cintura con sus piernas, tomando fuertemente a Beemo, para que no se resbalara.

Marceline se elevó junto con Marshall, quien tenía a Jake y a Fionna…pero no a Finn. Si no lo traía ni él ni ella…entonces…

-¿Y Finn?- preguntó preocupada la vampiresa.

-¿No está contigo?- preguntó Marshall. Todos bajaron la vista y vieron como Finn aun corría desesperado para salvar su vida, mientras la nieve le estaba pisando los talones.

-¡FINN!- gritaron todos.

Finn corría desesperado.

Lo habían dejado, se había olvidado de él. Bueno ¿Quién los necesitaba? A decir verdad él ya no creía en nadie de ellos, así que ¿Qué más daba?

Para su mala suerte, tropezó, entonces se trató de enderezar, pero entonces la avalancha arremetió contra él y lo arrastro con todo.

-¡FINN!- volvieron gritar todos, menos Marceline.

Sin dudarlo, le entregó la dulce Princesa, Beemo y Cake a Marshall y flotó hasta la avalancha.

-Marceline ¿Qué vas a hacer? ¡Marceline! ¡Marceline!- gritó Marshall, pero la vampiresa se hizo sorda y voló hasta ahí, para salvar a Finn.

Marshall apenas y podía sostener al resto. Pues Fionna en su espalda, Bonnibel en sus brazos, Jake en su hombro, Cake abrazada a su cabeza y para rematar Beemo…bueno, le costaba mantenerse en flote, pero estaba más preocupado por Marcy, y no era el único. ¿Qué haría esa vampira loca?

-¡Finn!- gritó Marceline, llamándolo y volando al ras de la nieve que se movía salvajemente sobre el suelo que alguna vez fue mas o menos uniforme- ¡Finn!-

Pero nada. No veía más que ramas y rocas pasar y pasar. Entonces se temió lo peor. ¿Y si Finn había sido golpeado por estas? ¿Y si se había ahogado con la nieve? ¿Y si había muerto por el frío que lo aprisionaba?

Una desesperación enorme se apoderó de ella y comenzó a flotar lo más rápido que pudo, tratando de ganar terreno. Pero, no había nada.

Entonces lo vio, entre todo eso una roca azul marino. Voló hasta ella y entonces vio que en efecto era Finn, quien estaba completamente inconsciente y a causa de la fuerza de la avalancha era consumido por la nieve y poco a poco.

-¡FINN!- gritó con todas sus fuerzas, y voló lo más rápido que pudo, pero no llegó. Finn fue consumido por la nieve. Sin pensarlo dos veces tomó impulso y se calvó en ella, como si se echara un clavado. Igual que el día en el que Finn salvó a Jake en el río.

De nuevo, ambos desparecieron de la vista de todos, quienes miraban aterrorizados. Marshall se inquietó.

Si, Marceline era un vampiro, si, podía volar…pero eso no la sacaba que se atorara y la avalancha hiciera lo que quisiera, igual que a Finn.

Vio rápidamente una saliente de roca en la montaña, lo bastante cercana y voló con esfuerzo hacia allá, entonces dejó a todos en el suelo firme y frío de esta. Todos lo miraron confundidos.

-¿Qué vas a hacer, Marshall?- preguntó Fionna, preocupada y siendo la ultima de bajar del cuerpo del vampiro.

-Voy a ayudarlos. No has nada estúpido y quédate aquí- pidió Marshall y volvió a flotar hasta la avalancha. Voló igual que Marceline, al ras de la nieve.

-¡Marceline! ¡Marceline! ¡Finn!- gritaba con todo lo que daba.

Marceline se sentía aplastada por todo. Tenía el cuerpo entumecido y le costaba trabajo sostener el cuerpo inconsciente y golpeado de Finn. No sabía si a los vampiros les daba pulmonía, a decir verdad nunca se había enfermado desde que se convirtió, pero en ese momento la garganta le raspaba y la nieve la cubría más y más, sacándole el aire.

Logró sacar una mano, y la estiro al aire, encontrándose con cualquier cosa que se encontrara…para salvar a Finn. No le importaba si era aplastada por toneladas de nieve. Pero no Finn, él si tenía una vida por delante. Además, después de todo lo que le había dicho, bueno, era justo. Debía salvarle la vida.

Él lo haría por ella. Y no importa lo mal que se habían portado hacia unos minutos, quería a Finn, y haría lo que fuera por salvarle la vida.

Sentiría bonito si moría así, abrazada de la persona que más amaba, pero…pero…pero Finn no lo vería así y ella lo sacaría de ahí.

Lamentablemente el ardor y dolor que le provocaba el hielo se volvió más fuerte igual que el movimiento y pensó que era el final. Que moriría ella con Finn en sus brazos.

No era justo.

¿Para eso habían llegado tan lejos? ¿Para eso habían provocado tantos problemas? No. No era justo para nadie. No debían, no podían morir ahí y ella lo había prometido. Cuidaría a Finn con su vida.

La nieve estaba a punto de ahogarla…cuando sintió que alguien tomaba su mano desde la superficie y tiraba de ella con toda la fuerza del mundo.

Tomó una gran bocanada de aire (aunque no lo necesitaba) cuando salió su rostro a la superficie y luego Finn en sus brazos. Se impresionó de ver quien era, pero luego dedujo que nadie más podía ayudarla de esa forma.

-¡No te sueltes, Marcy!- gritó Marshall, haciendo esfuerzo por ganarle a la fuerza de la avalancha. Marcy intentó liberarse de los zarapes de nieve con esfuerzo, pero le dolía. No solo por el frío que aprisionaba a sus piernas, sino que también las rocas y las varas de pino chocaban con su rostro y cuello y la herían.

Pero se pudo.

Marshall tiró de ella una vez más con demasiada fuerza y la logró sacar de ahí, con Finn en sus brazos. Tuvo que poner su brazo alrededor del cuello, pues a pesar de que la vampira podía volar, también quedó herida y a penas y podía sostenerse en vuelo. Él le ayudó con Finn y la miró.

-¿Estás bien?- le preguntó al ver como agachaba la cabeza. Parecía muñeca de trapo.

-Si….- contestó la vampiresa con un suspiró casi inaudible y jadeante.

-Tranquila- dijo Marshall, acomodándose a Finn- Vamos con los demás-

Unos segundos después, la avalancha se detuvo.


Abrió los ojos lentamente.

Estaba demasiado mareado y agotado, como si hubiera hecho ejercicio de más. Le dolí la cabeza y el cuerpo lo sentí entumido y frío, por no decir adolorido. Lo primero que vio fue un techo irregular, alumbrado por un calor demasiado familiar, había algo suave sobre sus manos. De repente una figura amarilla le volqueó la vista.

-Finn, ¿Me oyes, hermanito?- esa voz…le retumbaba los oídos, le molestaba a pesar de que era más un susurro que otra cosa. Enfocó la vista, causándose una leve jaqueca y vio a Jake.

-¿Jake?- preguntó en un susurro medio audible. El perro sonrió aliviado.

-Hay, Finn. ¡No sabes el susto que nos diste!- dijo el perro. Finn se le enderezó un poco, entonces se tocó la frente y vio que tenía una venda alrededor de la cabeza, le sorprendió incluso ver su gorrito al lado un poco desgastado, más de lo que el recordaba.

-Jake ¿Qué pasó?- preguntó, confundido.

-Bueno…la avalancha te atrapó y Marceline te salvo- explicó Jake. Esto sorprendió al humano y lo hizo sentir realmente mal.

Si, estaban enojados y él incluso había hecho algo terrible. La había lastimado sin razón alguna. ¿Cómo pudo ser tan idiota? Y todavía ella va y lo salva. Se sentía mal, se sentía muy mal, demasiado. Era su amiga y se lo había demostrado solo con eso. No importa lo que pasara, incluso ella lo quería demasiado.

-Jake ¿Dónde está ella? Tengo que darle las gracias y…pedirle…disculpas- dijo Finn con el ceño fruncido y aun sobándose la cabeza. No sabía que había pasado en realidad, solo un frío que lo invadió y un duro golpe en el que pensó que iba a morir.

-Ella esta bien, no te preocupes. Fue con La Dulce Princesa, Beemo y Cake a recoger algunas frutas que encontramos en unos pinos, muy buenas, y a traer también más leña- dijo Jake. Finn entendió y le remordió más la conciencia al ver a su hermano.

El perro parecía tan preocupado por él. Tanto que…que era como si…como si no le importase lo que pasó antes de la avalancha, como si no le importaran cada una de sus palabras hirientes…iagul que a Marcy. Quien se sarcrificó por él.

¿Cuándo le importó tanto el pasado? A él no le importaba en absoluto si él y Jake no eran hermanos. Simepre se habían querido, siempre se habían ayudado y le bastaba con cada aventura que tenían. ¿Por qué en ese momento le importaba demasiado? ¿Por qué tenía tantas ganas de llorar cuando recordaba lo mal que se había portado con sus dos mejores amigos y hermanos? ¿Por qué…no lo odiaban después de todo lo que había pasado? Eso no iba de acuerdo a su "código de héroe". Jamás lo hizo.

-Jake…lo siento…- comenzó decir, entristeciendo la mirada. Jake lo miró igual de triste.

-No, viejo. Yo lo siento, debí decirte la verdad y no lo hice. Fue mi culpa…- intentó disculparse Jake.

-Fue culpa de ambos. Uno por no decir la verdad y el otro de actuar de manera estúpida y atolondrada- dijo Jake.

-Jaja… ¿Y eso no fue lo que me mantuvo con vida?- rió el humano, recordando lo de su reencarnación gracias al hechizo de su vida pasada. Jake rió también.

-Si. Exacto- dijo el perro entre carcajada. Se quedaron en silencio después de eso un momento y Finn tomó su gorro. Ahora que lo pensaba…también siempre lo llevaba, cuando lo había adquirido cuando a penas y tenía memoria.

-Jake… ¿De verdad pensaste…en que querría vengarme si me decías la verdad?- se atrevió a peguntar Finn. Jake se tornó un poco tenso.

-Si…lo hice. Por eso no te conté nada- dijo Jake, algo apenado- Como hermano mayor yo no podía dejar que…crecieras teniendo ese rencor…- dijo Jake, pero luego le sonrió y lo tomó del hombro.- Pero ahora…Marceline me hizo cambiar de opinión-

Finn sonrió con amargura. Al menos Jake lo había perdonando, pero ¿Y Marceline? Ella si estaba muy enojada, demasiado. Tal vez había perdido a su mejor amiga.

-Me odia….estoy seguro de eso- dijo Finn, con una nota triste.- No tiene perdón lo que le hice, ¿Sabes, Jake?-

-No, Bro, ella no te odia. Si lo hiciera, jamás te hubiera salvado, a decir verdad ella también resultó herida- Finn palideció por completo, entonces Jake lo miró más detenidamente- ¿Preocupado?-

-Si…y culpable- suspiró Finn y lo reconoció. Jake le dio un golpe amistoso.

-No te preocupes, ella está bien. Pero si valdría la pena disculparse- le sonrió Jake.

-Gracias, hermano- dijo Finn y lo abrazó. Jake le devolvió el abrazo. Era un alivio que ambos volvieran a reconciliarse.

-Vamos, tienes que descansar. Mañana es 14 de Marzo- dijo el perro.

-¿14 de Marzo?- preguntó Finn, enarcando una ceja.

-¡Finn, es tu cumpleaños!- soltó el perro, algo sorprendido de que Finn lo hubiera olvidado.

-¡Oh! ¡Es cierto!- dijo Finn, lo que le causó un dolor más fuerte en la cabeza. Habían pasado tantas cosas que ya no se acordaba de medir los días, y mucho menos que al día siguiente cumplía quince años.- Pero no quiero dormir, Jake- separándose de él y mirándolo

- No lo sé, Finn- dijo el perro en tono de desaprobación- Te has dado un golpe muy fuerte y mañana seguirá este laaaargo viaje-

-Gracias, Jake, pero no me apetece dormir después de todo lo que he estado inconsciente- dijo el humano- Mejor…comienza por contarme que fue lo que pasó con mamá y papa´, Jake- pidió Finn. El perro se tensó, pero supo que ya no podía mentirle ni ocultarle a Finn más cosas y menos algo tan importante como sus padres.

-¿No prefieres…curarte antes de que te cuente todo?- preguntó Jake. Esta vez no lo hizo por evadirlo, sino porque realmente le preocupaba aun Finn.

-No- respondió el humano, firmemente- Me dolerá más la cabeza si no me lo sacó de una vez de la mente-

Jake suspiró. Bueno, ya no había marcha atrás.

-Vale. Fue una noche de invierno. Entonces…-


Ya era de noche. Y los chicos aun no volvían, y ella estaba afuera, esperando a que Jake terminara de relatarle todo eso para que ella pudiera entrar. Pudo quedarse ahí, pero sabía que los chicos necesitaban de un momento hermano-hermano después del ataque de impulsión que Finn había sufrido en el día.

No tenía idea de por qué, pero ella también se sentía así. Después de lo que la Demonio Doble Cara le había dicho no había estado en paz, y luego lo que Finn le había dicho en la tarde acerca de que Marshall también le ocultaba cosas, bueno…no la dejaba tranquila.

Recordó lo tenso que el vampiro se había puesto el vampiro después de que Fin comenzó a escupir esas palabras a lo loco. Pero no tenía por qué dudar. Porque Marshall era su amigo ¿verdad? Ella confiaba en él y él en ella ¿verdad?

-¿Qué haces aquí afuera, Fionna?- oyó una voz a sus espaldas. Ella se giró y vio cómo Marshall legaba con un montón de leña para pasar la noche. De seguro él y las chicas se separaron para buscar los frutos que la Dulce Princesa había dicho y la leña, pues no veía a nadie más con él.

-Oh, hola. Quería un poco de aire fresco- dijo Fionna. Sabía que a Marshall no le agradaba la idea de que estuviera fuera de la cueva, no en el estado en el que estaba. Era curioso. Después de que esas Púrpuras le inyectaran su veneno todos eran demasiado sobreprotectores con ella, incluso Finn y Jake, y más Marshall. Pues no la dejaba caminar ni siquiera.

Le fastidiaba no poder hacer las cosas que siempre hacia, pero le asustaba más pensar que ese veneno se expandiría tarde o temprano completamente, infectando su sangre…se volvía a sentir enferma al pensar en eso.

-Aire helado, querrás decir- dijo Marshall con una sonrisa. Dejó la leña en el suelo y se sentó a su lado, en un tronco hueco fuera de la cueva.- ¿Estás bien?-

-Si…-contestó Fionna. Se sentía azorada de estar así con él. Sola, a su lado. En todo el viaje no lo habían estado salvo la noche de su reconciliación a la orilla del lago, cuando Finn se burló de ellos. A decir verdad parecía tan lejana esa pelea de Aaa, pero no como el beso en la Caverna de los Merodeadores.

No habían platicado de ello, pero no hacía falta para que se sintiera azorada de nuevo al pensar en aquello.

El vampiro traía una mochila, cosa que no notó. Pero de ella sacó una manta color azul cielo y dos termos calientes. Sabía lo que eran, eso era chocolate caliente que Cake hizo. Pues resultaba que, mientras daban en esa jungla donde fue atacada y que parecía más bien una ilusión e sueño, la gata encontró platas de cacao, y un día anterior se las ideó para hacer el chocolate con ellas. ¿Cómo lo hizo? Ni ella sabía. Su hermana si que le podía sorprender.

El vampiro le ofreció un termo que ella aceptó gustosa y luego pasó la cobija por los hombros de la rubia, quien no pudo evitar un sonrojo por la caballerosidad y el acercamiento de Marshall.

-Gracias…-dijo ella, algo nerviosa. Marshall le sonrió y guardó el otro termo. No se lo tomaría, no era típico de él.

-Estas temblando de frío- le dijo Marshall, mientras se sentaba e nuevo a su lado.

"Tiemblo de miedo", pensó la humana con ironía.

-Les diré a Finn y a Jake que no te vuelvan a sacar- dijo Marshall, frunciendo el ceño.

-No, está bien- dijo la humana- De hecho…es agradable…estar contigo aquí. Con al aire frío y puro y las estrellas- dijo, mirando el cielo. Marshall le sonrió. Era una pena que esos dos bonitos luceros azules de los ojos de Fionna estuvieran en peligro de extinguirse.

Miró como la humana tomaba del termo el chocolate, de donde salía vapor y no pudo evitar bajar la vista a sus labios, los cuales se relamía después de tomar el sorbo, igual que un lindo cachorrito o un conejito después de su comida. Le causaba gracias y a la vez se enternecía.

Fionna siempre parecía tan fuerte, tan invencible…y era genial verla así, pero, haría lo que fuera por tenerla a veces así de inocente y linda. Quería ahora él asaltar esos labios. ¿Serían tan dulces como le chocolate que consumía en ese momento?

-¿Qué?- preguntó la humana algo extrañada al ver que el vampiro no le quitaba la mirada de encima.

No lo resistió mucho más. El vampiro se inclinó a ella y tomó una mejilla son sus dedos, entonces posó suavemente sus labios sobre los de ella, plantándole un pequeño, pero suave y dulce beso que tomó a Fionna por sorpresa, pero que igual lo disfrutó.

-Marshall… ¿Qué haces?- preguntó algo confundida al ver lo que había provocado.

-Lo siento…-se disculpó el vampiro, pensando en que tal vez había cometido un error- Pero tenía que hacerlo…por lo menos una vez-

Poco a poco comenzó a alejarse, pero Fionna lo detuvo suavemente del rostro encarándolo de nuevo.

En ese momento era una muy buena idea burlarse de Finn. El chico tenía problemas respecto a los sentimientos hacia su amiga vampiro, pero a ella le quedaba claro. Ella sí quería a Marshall como algo más, y se dio cuenta después de lo que pasó esa noche en la Caverna de los Merodeadores, el miedo de perderlo y la que la llevó a la locura de plantarle el beso.

Si, no fue respiración de boca o boca, como la que le había practicado a Jake luego de que casi muere, no, ese fue un beso real.

-No me molestó…- aclaró Fionna.- Solo…me tomó por sorpresa-

-Pero…pensé que no te gustaría. Pensé que te sentirías mal cuando recordaras que esta no es la primera vez que nos besamos…- dijo Marshall algo sorprendido y refiriéndose a la misma noche. Fionna sonrió.

-No- respondió ella- Esa noche solo me di cuenta de que…de que si te pierdo… Marshall, yo…yo no sabría que hacer. Por eso te besé esa noche, porque como tu dijiste; tenía que hacerlo solo una vez.- Los ojos de Marshall se iluminaron. ¿Acaso Fionna, la humana, le estaba diciendo que ella también quería convertirse en algo más que su amiga? Si quitaba lo de la avalancha, ese era el mejor día de su vida.- Y sé que no es mucho de mi decir cosas bonitas o cursis y que me da asco cuando Cake se besa con Lord Monoch, pero…tu…podrías ser…él único al que le digo esto y…- comenzó a balbucear, pero Marshall la calló de nuevo, plantándole un nuevo beso, que ella disfruto mucho. Esta vez cerró los ojos y colaboró, aunque no pudo hacer mucho, pues ella nunca había besado a nadie, aunque le molestó cuando Marshall rompió el beso.

-¿Fue mejor que el de la Caverna?- le preguntó el pelinegro con una sonrisa.

-Mucho mejor, el otro me sabia a sangre y óxido- contestó Fionna, haciendo una mueca de asco. Marshall rió y volvió a tomar su rostro entre sus manos suavemente, haciéndola ruborizarse de nuevo.

-Pues este a mi…me sabe…a chocolate-bromeó Marshall, haciendo que la humana se sonrojara mucho más.

-Si…bueno, fue bastante, bastante cálido- dijo tímidamente y luego lo miró de nuevo- Oye…hace frío, viejo… ¿Podemos…?-

Como si le leyera la mente, el vampiro de nuevo la besó, haciendo que ese beso durará más.

Fionna se quitó la máscara de la timidez y decidió besarlo también, dejándose llevar y ladeando la cabeza para una mejor comodidad. Marshall la sostuvo de su rostro, como si fuera taaaan frágil y ella colocó sus manos en sus hombros.

Siempre vio a Marshall de una manera salvaje, pero en ese momento parecía tan apacible, tan perfecto. Su ritmo no iba ni tan rápido ni tan lento…era…perfecto, perfecto la manera en la que sus labios se amoldaron tan bien a los suyos. Se sentí atraída por él y como si viviera una experiencia que jamás había vivido.

Era…como una nueva aventura.

Pero esa aventura no podía dejar que se descubriera, por su bien, por el bien de Marshall, por el bien del grupo y por el bien del rumbo del viaje. Por ello, no dejaría que se enteraran, no por el momento. Y le pediría a Marshall esa discreción.

Pero lo haría después de disfrutar ese momento.


-¡DESPIERTA! ¡DESPIERTA!-

Finn se reincorporó de golpe cuando sintió que alguien brincaba encima de él y al enfocar la vista se encontró con Cake, quien reía feliz.

-¿QUEE? ¿QUEE?- preguntó al principio sobresaltado, pero entonces vio el buen humor de la gata y se sorprendió y molestó un poco de que invadieron su sueño, que por primera vez en muchos días, estaba libre de pesadillas.- ¿Qué ocurre, Cake?-

-¡Feliz cumpleaños, Finn!- exclamó la gata feliz y lo abrazó. Finn le devolvió el abrazo y se sorprendió de lo rápido que había llegado el alba para él. Recordó que Jake le terminó de contar lo que pasó con sus padres, terminaron, intercambiaron algunas palabras y luego…se quedó dormido antes de que las chicas y Marshall volvieran.

-¡Buenos días, cumpleañero!- dijo la Dulce Princesa contenta y arrodillándose a su lado. Finn se alegró de verla, pues no había visto a nadie salvo a Jake después de la avalancha- Es genial que ya tengas quince años- le dijo y lo abrazó. Finn se sorprendió un poco, pero se lo correspondió. Era genial que no estuviera molesta con ella después de lo que también le había dicho.

-¡Felicidades, Finn!- dijo Beemo, acercándose y abrazándolo también, cerca de su cintura, Finn le dio unas palmaditas. Él también estaba contento de llegar a esa edad.

-Gracias, Beemo- dijo y la princesa se separó de él igual que la maquinita.

-Feliz, cumpleaños, Finn.- dijo Marshall, acercándose a él y tendiéndole una mano. Finn aceptó su ayuda y tan pronto como se levantó el vampiro lo abrazó como si fueran colegas de toda la vida.

-Gracias, Marshall- agradeció Finn y se separaron- Y gracias por salvarme de la avalancha-

-Ni te preocupes. Pero la próxima vez no voy a salvarte el trasero- bromeó Marshall, Finn rió un poco.

-Vale-

-Es genial que sea tu cumpleaños- dijo Cake, muy animada y trepándose a la cabeza de su hermana, quien estaba sentada en una roca de la cueva, mirando la feliz escena- ¡Sobre todo porque también es el de Fionna!-

Finn miró sorprendido a la gata y luego a Fionna, sintiendo una extraña conexión d nuevo. Ya estaba bien que fueran humanos, que se parecieran en la piel blanca, el cabello rubio y los ojos azules…pero que también cumplieran el mismo día…bueno…eso les daba más probabilidades de que fueran hermanos.

-¿Es cierto, Fionna?- preguntó Finn, sin quitar su cara de atónito. Fionna estaba igual cuando se enteró en la mañana, más temprano.

-Si- respondió la humana, con una leve sonrisa.

-En ese caso, déjame felicitarte también- dijo Finn, acercándose a ella. Fionna se paró y recibió el abrazo, entonces de nuevo sintieron esa extraña conexión. Como si fuera un cariño y apreciación natural…como si ambos…compartieran más que unas semanas de amistad…como si…como si llevaran parte de uno en las venas.- Felicidades, Fionna- le susurró Finn, sintiéndose extraño.

-Igual. Felicidades, Finn- dijo Fionna en el mismo tono y sintiéndose igual de extraña.

-¡TARAN!- de repente se oyó una exclamación triunfal desde afuera de la cueva. Todos voltearon y Fionna y Finn se separaron para ver. Era Jake, quien sostenía en sus manos un pastel mediano y a su lado estaba Marceline, con una sonrisa audaz como siempre y Jake con una igual, pero victoriosa.- ¡TERMINAMOS EL PASTEL!-

-Oye…de… ¿De donde lo sacaste, Jake?- preguntó Finn sorprendido. ¿Había una pastelería en medio de las montañas?

-Te sorprenderá saber que tiene esa gata en su mochila- dijo Jake, dejando el alimento sobre una roca- Ella tenía los ingredientes y gracias a la ayuda de la DP logramos elaborar un pastel no tradicional, pero si bastante delicioso. ¿Verdad, Marceline?-

-Si, lo hicimos con la fruta que recogimos ayer de los árboles- respondió la vampiresa, recargándose de brazos cruzados en la pared de la entrada de la cueva.

-¿Qué frutas son?- preguntó Fionna.

-Gyzzas- respondió la vampiresa- Una fruta roja que crece en las montañas nada más y que comenzó a darse después de la Guerra de los Champiñones , pero, por extraño que parezca es deliciosa y comestible-

-Yo escribí sus nombres- dijo Jake, muy contento.

Fionna se acercó a ver el pastel que yacía sobre la roca y vio que decía:

"Felicitaciones Finn y Fyona."

-¡Oye, perro! ¡Fionna no se escribe así!- reclamó la rubia muy enojada- Fionna se escribe con "i" latina y con doble "n"-

-Perdóname, pero no veo muchas Fionnas muy a menudo- reprochó Jake. Todos rieron al ver la cara enfurruñada de Fionna, entonces Finn acarició la cabeza de Jake.

-Eres genial, Jake- dijo, divertido. Jake se giró y lo abrazó la instante Finn le correspondió- Gracias, viejo-

Te quelo!...- soltó el perro igual. Ambos pertenecieron así, bajo la mirada de las miradas enternecidas de sus amigos. Parecía que todo el día de ayer se había esfumado con ese único momento.- Pero, también debes agradecerla a Marcy…-dijo Jake, separándose de él- Ella también ayudó-

El humano miró a Marceline por primera vez desde que vio su rostro dolido antes de la avalancha. La vampiresa no dijo nada, solo se quedó así, recargada sobre la pared, mirándolo un poco apenada y el culpable. Jake se bajó de Finn y el humano se acercó a la vampiresa. Todos contuvieron el aliento.

-Marcy…yo…- comenzó a decir el humano, con dificultad. ¿Cómo decírselo a la cara después de ese beso y después de haberla herido así?- Yo…lo siento…yo no…-

-Esta bien, Finn…no…no lo digas…- dijo Marceline, como si le dolieran esas palabras.- Los dos dijimos cosas sin sentido. Pero no importa, en serio.- dijo, esbozando una sonrisa.

-Gracias por salvarme- le sonrió Finn tímidamente.- Creí que ya no lo harías más-

-No. Dije que si una plata enorme estaba a punto de comerte, no te salvaría- bromeó la vampiresa, arrancándole un a leve risa a Finn.- Las avalanchas no están incluidas-

-Je, je…de todas maneras. Muchas gracias- agradeció el humano, sinceramente y Marceline agrandó su sonrisa. Era genial haber arreglado las cosas…bueno, al manos la mitad.

-Awwwww…-soltó Cake, enternecida, al igual que todos- ¡Abrazo, abrazo, abrazo…!- comenzó a animar dando aplausos. Pronto fue seguida por Marshall, Fionna, Jake, Beemo y Bonnie, quienes los animaban a que continuaran ese momento, estrechándose en un gran abrazo.

-¡Abrazo, abrazo, abrazo, abrazo, abrazo, abrazo…!- dijeron todos, acompañados de las palmas.

Marceline rodó los ojos y se acercó a Finn, el humano hizo lo mismo y entonces se dieron un fuerte abrazo de oso. Fue cálido y demasiado agradable, mejor que otros que se habían dado en Navidad, Año Nuevo o el día de Acción de Gracias. Se sentía bien.

La vampiresa quería felicitarlo, independientemente de todo, realmente quería hacerlo. Quince años era genial, y esos dos últimos años que habían compartido significaban mucho para ella. Esos dos años eran como una pomada para un raspón de siglos. Y Finn…con ese abrazo quería decirle que era muy importante para ella, aunque aún no sabía cómo, la quería.

-Feliz cumpleaños, Finn- le susurró Marceline al oído.

-Gracias, Marcy… ¡AUCH!-

De repente sintió un dolor agudo y con ardor en su trasero y por debajo de su ropa interior. Se separó de Marceline al instante y se torció lo suficiente para ver como tenía algo salidos los calzoncillos y como todos reían sin parar, incluida la vampiresa. Quien se doblaba de gracia.

Si, no se equivocaba. Le había hecho calzón chino.

-¿CÓMO POR QUE HICISTE ESO?- explotó enojado y ruborizado- ¡ERES UNA PESADA, MARCELINE!-

-Ja, ja… ¡Eso te pasa por empujar a la Reina Vampiro!- rió la vampiresa, dando un par de aplausos y agarrándose el estomago- ¡Como sea, hay que comer pastel! ¡Ja, ja!-

Dicho esto, todos se acercaron al pastel, para pasar un rato agradable antes de continuar el viaje en ese día.

Todo estaba bien, incluso para Marceline, quien también se sentía bien en ese momento. Ya era demasiado llevar la máscara de amargada y sobreprotectora. En ese momento era ella, y ese pequeño y perfecto momento era como en los viejos tiempos.

Estaba Bonnie, su vieja y pasada mejor amiga. Estaba Fionna, una de las mejores amigas de su pasado. Estaba Marshall, a quien le seguía teniendo un afecto y respeto incondicional. Estaba Jake, el perro que, por extraño que pareciera, ahora le tenía mucha confianza. Y dos nuevos y grandes amigos; Beemo y Cake. Pero sobretodo estaba la persona que más le importaba y que en ese momento cumplía quince años.

A menos de que se presentara una nueva avalancha, nada podía arruinar ese momento.


Y como Marshall predijo, al final del día ya estaban más allá de las faldas de las montañas.

Todo el día había sido genial. Fionna no se había sentido mal en absoluto, Marceline y Finn se hablaban en ese momento, aunque…aun no se había aclarado lo del beso y no había muerto nadie ese día. La verdad era genial a esas alturas.

Finn y Fionna estaban bien. Se la habían pasado jugando, corriendo, platicando y llenos de energía, mientras exploraban cada cosa que veían…hasta que Marshall llegaba y se ofrecía a cargar a Fionna, ayuda que la chica no podía negar y que se sonrojaba mucho. No es que le molestara, pero estaba demasiado a gusto, tanto que se le olvidaba en segundos lo disgustada que estaba por no permitirle aventurarse con Finn.

Casi al anochecer, la nieve comenzó a volverse tierra húmeda, y en vez de nevadas leves o ventiscas heladas, pasó a hacer aire frío y las nubes se pusieron más grises, al grado que pensaron que llovería, pero era más bien el frío.

Al bajar un poco más de las faldas el terreno se volvió un poco inclinado y lleno de pinos, pinos con ramas frías y con un poco de agua nieve en las hojas.

-¡Los reto a una carrera, viejo!- dijo Marshall, agarrando más fuerte a Fionna para animarla y diciéndoles a Finn y Jake.

-De cuerdo, viejo. Pero te patearé el trasero- dijo Finn, entusiasmado.

-¡Excelente! Entonces la carrera comienza… ¡AHORA!- proclamó Marshall, tomado por sorpresa en unos segundos a Finn y a Jake. Rápidamente los hermanos comenzaron a correr detrás del vampiro, quien seguía cargando a Fionna en su espalda y gritaba entusiasmada.

-¡Ven aquí, vampiro!- gritó Jake.

-¡Tengan cuidado, chicos!- dijo la Dulce Princesa, mientras los cuatro rebasaban y esta caminaba al lado de Marceline, quien rió al ver la divertida escena. Marshall podía divertir a cualquiera donde fuera, esa era una cualidad genial de su primo.

Todo iba bien. Corrían y flotaban lo más rápido que podían, y de hecho casi alcanzaban a Marshall aun volando. Fue cuando sin querer Jake se tropezó con una roca y se pasó a llevar a Finn. Entonces los dos rodaron colina abajo.

-¡AHHHHHHH!- gritaron los dos, mientras se entrelazaban y rodaban por la tierra húmeda, empapándose todos y ganándose unos moretones y rasguñones…hasta que llegaron a tierras más planas. Entonces los dos salieron disparados en distintas direcciones y Finn pasó a caer de cara a un montoncito de pasto y a Jake lo detuvo de un golpe en la cabeza una roca.

-Gané…-dijo Finn, aun adolorido y bocabajo, alzando un brazo y levantando un pulgar.

Marshall llegó riendo a ellos, volando y con Fionna en su espalda, muriéndose de la risa igual. La bajó y luego ayudó a Fin a ponerse de pie por los hombros.

-¿Estás bien?- le preguntó, al ver que tenía un pequeño rasguño en su nariz. Le sorprendía después e haber rodado quien sabe cuantos metros hacia abajo. Finn se talló los ojos.

-Si…- dijo, quejándose un poco- Pero yo gané…-

-Ah…nada de eso.- reclamó Fionna- Rodaron, es diferente y eso es trampa-

-¡Mira, humana! ¡Será mejor que…!- y así comenzaba una discusión que lograba divertir, al menos en ese momento a Marshall.

Jake se enderezó adolorido, sobándose la frente, algo atrofiado.

-Ahhh…me salió otra oreja….- bromeó, aun con dolor y tomando la atención de Fionna, Finn y Marshall.

-Oh, Jake, lo siento- se disculpó el humano por no prestarle atención y luego lo ayudó a pararse- ¿Estás bien?-

-Seee…- contestó Jake, sin dejar de agarrarse la frente- ¿Desde cuando hay rocas planas, eh?- dijo, señalando con la que se había golpeado.

Finn miró el objeto y se agachó. La roca en efecto parecía ser plana, pero no la veía muy bien porque estaba cubierta de un poco de plantas y musgo. Las apartó con cuidado y entonces vio que había algo grabado en ella.

"Karen Smith.

1900"

-"Karen Smith. Mil novecientos"- leyó Finn.- ¿Qué es esto?-

-Eso es una tumba, Finn- dijo la Dulce Princesa, llegando hacia ellos. Finn miró algo impresionado la tumba. Bueno, era un gran lugar para alguien. Aire frío y fresco, calma total, nevadas serenas…si, era un buen lugar para alguien que descansaba en paz. Lo extraño era que la tumba sonara así de simple. "Karen Smith"…sonaba casi igual de simple que…que…que Finn.

-Esto es…un cementerio…-dijo Fionna al ver que era cierto. Finn y la Dulce Princesa miraron al frente y vieron que era cierto.

Era un pequeño cementerio. Había hileras de lápidas igual a la de "Karen Smith", simples, con piedra plana y en cada una grabada un obituario al difunto. Finn se paseó por las lapidas. Todos parecían tan desoladas, tan olvidadas. Se preguntaba que pasó con los familiares de cada uno. Tal vez no los querían y los olvidaron o simplemente toda la familia desapareció. Era triste, pues él y Jake llevaban cada mes flores a la tumba de sus padres…pero ese lugar…parecía años hundido en la calma y la depresión silenciosa.

Mientras se paseaba por ahí notó algo extraño. Todas las tumbas eran de 1900 para arriba; 1901, 1902, 1903…si, no eran menos de ese año. ¿Era coincidencia? Le preguntaría a la persona que llevaba más tiempo ahí.

-¡Oye, Marcy…!- le llamó, entonces la buscó con la vista y la vio. Estaba en la misma hilera, mirando detenidamente un sepulcro. Finn se extrañó de eso y caminó hasta ella, mientras una leve nevada comenzaba a caer, enfriando ese pasivo lugar.- ¿Marcy?-

La vampiresa no le respondió, únicamente se quedó mirando ahí la lápida, con los ojos llenos de tristeza y a punto de ponerse a llorar. Finn la miró extrañado y luego miró la lápida con un poco de hierbas, pero alcanzó a leer lo que estaba grabado:

"Finn.

El humano que hizo conocer a Ooo que era más que otra persona y que quedó como héroe por siempre. Con cariño tu hermano y tus personas queridas.

1900."

Entonces entendió todo el humano. No estaban en un cementerio cualquiera. Estaban en uno que se formó durante la Guerra de los Champiñones y ahí, en frente, estaba su vida pasada. Sentía esa conexión incluso desde ahí, desde tres metros separados de lo que fue su cuerpo. Podía asustarle aquello, pero estaba impresionado.

Se sentía algo reconfortado de que, al menos en su vida pasada, lo recordaran por lo que él estaba luchando en esa vida: Un héroe.

De repente oyó un sollozo que lo hizo voltear a su lado. Se le encogió el corazón cuando vio que las lágrimas resbalaban de los ojos de Marceline. Finn la volteó a ver y le costó trabajo no llorar él también.

Generalmente Marcy no lloraba, solo lo hacia cuando de verdad la habían lastimado y aquello debía dolerle peor que cualquier herida, sobre todo después de lo que había pasado y de tener a su otra vida ahí, plantado a su lado y a la vez frente a su tumba. Era una sensación tan rara y desgarradora. La vampiresa se secó las lágrimas, enojada, como si estuviera molesta consigo misma de mostrarse tan débil.

-Feliz cumpleaños, Finn…-articuló, con todo el dolor que pudo.

-Gracias, Marcy…-susurró Finn, como si quisiera hacerle saber que estaba ahí, con ella. Ella lo miró y le sonrió. Era cierto, no estaba sola. Finn le sonrió y se acercó a quitarle la hierba y limpiarla lo más que pudo con sus manos y se acercó a un montoncito de pasto, donde había unas flores moradas y las cortó, luego las dejó frente a la lápida y se enderezó, entrelazando su mano en la de Marcy, quien la apretó más fuerte y se quedaron en silencio un momento.

Entonces Finn sintió una presencia algo familiar y a oyó pasos entre los pinos, pero con la poca luz del día que quedaba no pudo distinguir bien la figura.

-Mar- Mar…alguien nos observa…- dijo a la vampiresa, enseñándole con la mirada hacia donde se encontraba la silueta. Al parecer se dio cuenta de que había sido descubierta, por lo que corrió cuando Marceline inmediatamente volteó a verla.

-¡Oye! ¡Espera!- gritó Finn, soltó la mano de Marceline y comenzó a correr hacia donde se había ido la silueta, seguido por la vampiresa.

-¡Eh! ¡Chicos, esperen!- gritó Jake al ver que se iban y los siguió con los otros pisándoles los talones, quienes estaban explorando el lugar.

Pronto se convirtió en una persecución entre los chicos y esa "extraña silueta". Entonces llegaron a un lugar que no conocían, donde había tantos pinos que bloqueaban la pocas luz del cielo nublado y ya no había lapidas.

De repente un escalofrío recorrió la columna de todos.

Finn se detuvo en un claro, que más bien estaba invadido por la penumbra de los árboles y los demás le llegaron al alcance, jadeando de cansancio.

-Finn ¿Qué pasó?- preguntó Jake, intentando tomar aire.

-Alguien nos observaba…- jadeó Finn, poniéndose más alerta. Todos lo hicieron, pues si Marceline y él estaban así, quería decir que si pasaba algo.

Entonces los tomó por sorpresa algo que les lanzaron al suelo. Todos se sobresaltaron y vieron que era una lanza. Fionna sacó su espada y Finn le copió, mientras Jake se agrandaba un poco, poniéndose en posición de ataque igual que la gata. Bonnie retrocedió, tomando a Beemo y Marceline y Marshall también se tensaron.

Sentían algo…pero era otra presencia, una menos pesada, pero no por ello decía que era menos peligrosa.

De repente, de entre la penumbra se comenzaron a dar más siluetas. Eran más altas que ellos y eran muchos más, los rodearon en forma de círculo, de modo que todos quedaron pegados en el centro, alertas a cualquier movimiento. No los veían, pues no estaba lo suficientemente cerca, pero la sombra les dejaba claro que eran más altos y fuertes que ellos.

¿A que criaturas se enfrentaban?

-Un paso más…y les salto…-murmuró Fionna a Jake, quien estaba más cerca. Habían caído en la emboscada. Fue cuando una de las sombras soltó un grito y levantó su lanza, al instante todos le secundaron y comenzaron a irse contra ellos. Los chicos se encogieron. Pues ni con dos vampiros, dos fuertes aventureros, dos mascotas mágicas, una princesa y una máquina hace-todo iban a poder con esas enormes cosas intimidantes y menos siendo tantos. Por lo que esperaron el duro golpe.

-¡Esperar!- se oyó un nuevo grito que los hizo mirara hacia en frente, impresionados de ver que milagro les pudo salvar la vida.

Era una de ellos, pero estaba en frente, deteniéndolos y al parecer los otros le habían captado, pues se detuvieron a mirarla, algo sorprendidos.

Pero la alcanzaron a ver muy bien. Era una mujer que les triplicaba la estatura, era musculosa, con grandes piernas, fuertes brazos y abdomen, grandes pechos, y un extraño, pero adorable gorrito de gatito negro, combinado con una vestido algo andrajoso color azul oscurísimo. La mujer se giró a ellos con aspecto preocupado, dejando ver un poco de su mechón de pelo dorado.

Finn y Jake la supieron reconocer al instante.

-Finn ¿Estar bien?- preguntó con preocupación. Entonces Finn no pudo evitar pronunciar su nombre con asombro…

-¿Susana Salvaje?-


¡CHAN! ¡CHAN! ¡CHAN! ¡CHAN!

¡Hasta aquí mi gente bonita! Bffff…hubieran visto el trabajo que me costó hacerlo, pero al fin está aquí, perdón por la demora, pero como vieron fue un capi algo laaargo.

Bueno, en el siguiente, los chicos irán a Bellotopia, donde sabremos el origen de Fionna y Finn, gracias a una leyenda que les contará Susana. Bueno, en realidad esta chica, como dije, no saldrá en el resto de la historia, pero tomará un papel muy importante igual que la Princesa Ámbar. Y En el próximo capitulo Fionna se enterará de toooda la verdad, lo que le causara una nueva pelea con Marshall, así como también entrarán un poco en discordia Finn y Marceline…así que también se pondrá a prueba la hermandad de nuevo de Finn y Jake y la de Fionna y Cake.

Por cierto, quiero recomendar a todos los lectores o escritores que lean esto un grupo en Facebook que se llama "Hora de Fan-Fics". Es un gran grupo del que orgullosamente soy administradora y los invitó, además tal vez suba un dibujo de la princesa Ámbar que hice para que se vayan haciendo a la idea. Entonces quedan cordialmente invitados.

Bueno, se me acaba el tiempo, así que a mis escritores y lectores que están en la pagina les enviare un PM durante la semana, así que no se preocupes y en cuanto a los Reviews de lectores anónimos les debo una disculpa enorme y les prometo que en el próximo capitulo se los respondo ¿vale? De verdad una enorme disculpa y recuerden lo del nombre para que también pueda agradecer lo grandes que son por leer este fic.

En fin, espero que les haya gustado mucho, pues es uno de los capis que más me han gustado escribir y gracia por leer de verdad. Esta escritora aprecia mucho esto.

Bueno, como dije, espero que lo hayan disfrutado y nos estamos leyendo. Cuídense.

Bye :D