Hola Chicas! Mil gracias por sus favoritos, alertas y reviews.

Pues aquí les dejo el siguiente capitulo.

Mis lectoras que ya habian estado leyendo este fic, les comento que apartir de este capitulo empieza a haber cambios totalmente diferentes al anterior. Esta era la idea original. Por lo que tardare en publicar lemmons, la razon por la que este fic es M.

Espero lo disfruten. Besos.


Capítulo 7

POV Bella

Charlie tenía razón, el zombi de Edward volvió el siguiente fin de semana, también el que le siguió de ese y el que le siguió también.

Se fueron las semanas y el día de mi boda era mañana.

Les había contado a mis amigos que Edward y yo ya no peleábamos, al principio no me creían en absoluto, pero pronto se terminaron por convencer, ya que había dejado de platicarles de nuestras peleas. Pero lo que no se dieron cuenta es que no solo había dejado de platicarles todas nuestras peleas, sino que ya no hablaba de él en absoluto. La razón era porque muy apenas Edward y yo nos dirigíamos la palabra.

Aunque venia cada fin de semana, esos fines de semana se me hacían eternos, no soportaba ver aquel semblante, cada vez adquiría más la apariencia de un zombi, parecía más pálido y las ojeras habían incrementado, suponía yo que era por el trabajo, Carlisle y él se habían puesto analizar bien la situación financiera de mi padre. Charlie mencionaba lo mucho que le estaban ayudando a encontrar los pequeños detalles que lo habían llevado casi a la ruina. Aún Aro estaba al pendiente de cada movimiento de Carlisle, por lo que a pesar del duro trabajo de la empresa, Edward seguía viniendo todos los fines de semana para seguir aparentando nuestro sólido compromiso.

Estos dos últimos fines de semana, Edward se había sentado en la mesa del jardín, con su notebook y el blackberry a un lado. Solía utilizar pans y camiseta cuando trabajaba, no era para nada la imagen de un ejecutivo. Yo siempre iba a verlo con la excusa de llevarle un café, él solo me sonreía un poco y volvía teclear en la notebook. Yo me acostaba en una hamaca que se encontraba cerca y ahí me pasaba horas observándolo fingiendo que leía algún libro.

Pero aunque no me gustaba verlo de esa manera, tampoco soportaba no verlo, y si los fines de semana se me hacían largos, la semana se me hacía todavía más larga.

Yo trabajaba en el área de publicidad en la empresa de mi padre, y aunque Edward estaba apoyando a mi padre un piso más arriba, nunca me lo había encontrado. Camine por el pasillo y me adentré a uno de los ascensores. Ya era hora de mi salida.

El ascensor volvió abrir las puertas un piso más abajo y Edward apareció en mi vista, se adentró con otro hombre, que no reconocí. Sus verdes ojos me observaron.

—Amor, ¡que sorpresa!—dijo embozando una pequeña sonrisa.

—Hola—trate de sonreírle. Realmente se veía guapísimo. Traía un pantalón negro, una camisa blanca remangada hasta los codos y su corbata ya un poco desaliñada, y su cabello rebelde. Me derretí. Debería ser pecado ser tan guapo.

—¿Ya se va señorita Swan? —preguntó el otro hombre. Leí su gafete. Marc Denalí. Y el nombre de Tanya vino a mi nombre.

—Bella, él es Marc Denalí, es asesor financiero en la hacienda de mi padre— Carlisle tenía una hacienda, ahí es donde tenían los cafetaleros.

—Mucho gusto en conocerlo—dije apretando su mano.

—El gusto es todo mío—me sonrió, algunos de sus dientes eran falsos y me recorrió un escalofrío. No me caía bien. Me regañe yo misma. Estaba juzgando a este hombre, odiaba a Tanya y no por eso tendría que odiar a este hombre que compartía su mismo apellido.

—Si me esperas en recepción, yo te puedo llevar a casa, solo arreglo un pequeño asunto y bajo. —me dijo Edward, me sorprendió su invitación. Las puertas del ascensor se abrieron y salimos los tres.

—Ok—fue lo único que logre decir. Edward asintió y se alejó con Marc y se introdujo en el departamento de recursos humanos.

Me senté en unos de los sillones mientras lo esperaba. Edward salió de la oficina cinco minutos después, me buscó con la mirada, me sonrió y se introdujo en el ascensor otra vez. Solté un suspiro y dirigí mi mirada a la calle, tratando de alejar los nervios de mi organismo. Mi mirada capto una motocicleta negra frente a un negocio que se encontraba al otro lado de la calle, y una alarma se disparó dentro de mí en ese instante. Jacob. Tenía toda la semana que me había venido a buscar, y gracias a Dios lo había logrado verlo a tiempo y escabullirme de él, pero ayer logró atraparme.

Salí y fue lo primero que vi, sus ojos negros me observaron mientras dejaba de estar apoyando en el poste y comenzaba a caminar hacia mí, yo sin esperarlo comencé a caminar lo más rápido que pude, pero como era lógico me alcanzo fácilmente.

Hasta cuándo vamos a seguir de esta manera Bella—me reclamo.

Hasta que entiendas—le dije—no quiero que vengas por mí

Por lo menos dame una oportunidad—me dijo enojado—no entiendo porque obedeces a esa sanguijuela, No es tu dueño

Es mi prometido, por eso—le dije—ya déjame en paz—le suplique— no quiero que me sigas—me tomo por un brazo y sin esperármelo me acercó a él y planto sus labios sobre los míos. Y eso fue la gota que derramo el vaso. Sin pensarlo dos veces golpee su pecho exigiendo ser soltada pero no conseguí nada de su parte y sin pensar lo mordí con todas mis fuerzas hasta que me soltó. Apenas me vi liberada de sus brazos le di una cachetada tan fuerte que me dolió horrible la mano.

No lo vuelvas hacer—le grite—ya te he dicho mil veces que ya no quiero verte.

No te puedo creer eso—me grito—dame una oportunidad Bella, déjame estar a tu lado.

¿Cuántas veces tengo que repetírtelo? —Dije frustrada—¡estoy comprometida!

Sabes que eso a mí no me importa—me dijo mientras se acercaba a mí.

¿Qué no lo entiendes Jacob? —le dije al borde de las lágrimas—lo amo

No, no, no—dijo mientras negaba con su cabeza, tome su rostro atrapando su mirada.

Por favor Jacob—le suplique—deja de seguirme, lo amo a él, yo solo puedo tenerte cariño como se quiere a un hermano—hizo un gesto de dolor ante mis palabras. Se quedó estático en su lugar mientras yo me alejaba de él.

El sonido de la campana del ascensor hizo que diera un brinco. Mi mirada buscó a Edward inmediatamente, sólo había salido una mujer de ahí, aun así no sentí ningún tipo de alivio. Si Edward veía que Jacob estaba afuera sería mi fin. Me levanté y fui hacia la calle, tenía que correr a Jacob antes de que Edward lo viera.

Cruce la calle y me adentre en el comercio. Era una tienda de deportes, la escanee y no lo vi, eso me relajo y salí de la tienda, la moto seguía ahí, mire hacia todos lados, pero no lo encontré. Suspire por la emoción de alivio que me inundó. Seguramente la moto era de alguien más y yo me estaba volviendo paranoica.

Cruce la calle nuevamente y estaba a punto de entrar al edificio cuando Edward salió encontrándome.

—¿A dónde fuist…—su pregunta quedó interrumpida mientras su mirada se perdía en algún punto detrás de mí. Me di la vuelta para ver que lo había distraído, y ahí al otro lado de la calle estaba Jacob. Nos miró por un segundo, embozo una sonrisa de suficiencia, se montó en la moto y salió disparado por la calle. Volví temerosa mi mirada hacia Edward. Su semblante me dio miedo, sus facciones se habían endurecido, sus ojos oscurecidos y su boca formaba una línea tensa.

—Edward yo…—no pude seguir. Sus ojos me penetraron, había tanta ira en ellos.

—Vámonos—su voz salió afilada como el cuchillo, me tomó del brazo utilizando más fuerza de la necesaria y me guió hacía su volvo.

El viaje a mi casa fue insoportable. Edward tenía la vista al frente, y manejaba demasiado rápido, los cambios de velocidad los hacía tan bruscos que pensé que rompería la caja de velocidades. No me atreví a decir palabra alguna.

Se estacionó frente a mi casa y ahí se quedó quieto apretando fuertemente el volante y mirando hacía el vacío. No supe que hacer, si bajarme del auto o quedarme ahí, normalmente Edward me abría la puerta del auto, pero seguramente hoy no estaba de ese humor. Abrí la puerta vacilante.

—¿A dónde vas? —su voz era grave y dura. Volví a cerrar la puerta y me quedé en mi lugar.

—Edward, no es lo que piensas—sentí que hable tan bajito que seguro no me entendió. Pero si lo hizo.

—¿Entonces que es? —esta vez me miro, sus ojos me atemorizaron— ¿Te sigues viendo con ese idiota? —negué rápidamente—No me mientas Isabella—el que me dijera por mi nombre completo me hizo sentir horrible— ¿Qué hacía entonces esperándote? —Su rostro se acercó al mío. Enojado. No sabía qué hacer, no podía decir nada porque sentía la garganta completamente bloqueada por la ola de sollozos que tenía acumulada, uno de ellos se me escapó y con él las lágrimas que estaba reteniendo.

—Yo no….te lo juro…yo no—trate de controlar los sollozos que salían de mi garganta—créeme, yo no…—trate de mirarlo a los ojos, su mirada ya no era dura, podía ver el tormento en ellos, volteó hacia su ventanilla, suspiro hondo y después de un minuto abrió su puerta y rodeo el carro, abrió mi puerta y me ayudo a salir, caminamos hacia mi puerta.

—Por favor créeme, yo no…

—Está bien Bella—me interrumpió—la verdad no quiero saber ya nada al respecto—dijo

—No, pero en serio…—comencé a decir, puso un dedo en mi boca callándome.

—Ya no digas nada—su voz era suave, su dedo enmarcó mis labios, acarició mi mandíbula, mi cuello, mi hombro, una corriente de escalofríos llenó mi cuerpo. Acercó suavemente su rostro al mío, deposito un pequeño beso en mi frente—Descansa, mañana es el gran día—se separó y comenzó a caminar hacia su volvo. Vi como desapareció en el camino.

Las lágrimas comenzaron a escurrir por mi rostro. Era definitivo, Edward, mi Edward había muerto, sólo quedaba ese zombi que cada vez era más sombrío.

Odiaba a todo el mundo, odiaba a nuestros padres por hacerle eso a Edward, odiaba a Edward por no tener el valor de dejarlo todo por ella, por aquella mujer que amaba, la odiaba a ella por tener la maldita suerte de tener el corazón de Edward, pero más me odiaba a mí por ser tan egoísta y no permitir a Edward ser feliz, lo quería para mí, pero sabía que no era mío, sin embargo una sensación de celos me invadía cada vez que me imaginaba a Edward en los brazos de otra.

Ya tumbada en mi cama me fue imposible conciliar el sueño, mañana era el gran día. ¿Realmente lo soportaría? ¿Soportaría verlo mirar hacia la nada y preguntarme si estará pensando en ella? ¿soportaría verlo dormir y preguntarme si ella ocupa sus sueños? ¿Soportaría verlo como se acuesta en mi cama cada noche sin tocarme o percatarse si estoy ahí o no?

Sin darme cuenta el sol salió y ya tenía a Alice muy temprano en mi habitación.

—¡Por Dios Bella! ¡¿Acaso no dormiste nada anoche? ¡Será imposible disimularte esas ojeras! —dijo en cuanto me vio. Me paré lentamente de mi cama, mi cuerpo se sentía tan pesado.

—Alice, creó que esto es un error muy grande—le dije seriamente.

—¿Qué quieres decir? —preguntó, pero comenzó a poner unas bolsas en mi tocador, eran todas sus herramientas de belleza.

—No quiero casarme—dije y Alice paro bruscamente lo que estaba haciendo y me miro con ojos como platos.


¿Me dejan un review?

Nanos me pidio si podía actualizar mas seguido, realmente agradesco que me leeas y te tomes la molestia de escribirme un review, muchisimas gracias, actualizo lo mas rápido que puedo, antes actualizaba una vez por semana, pero ahora lo estoy haciendo cada tercer dia. Prometo intentar actualizar mas seguido, pero si se me complica un poco. pero lo intentare y de nuevo mil gracias por tu review.

Adelanto del sig capitulo en el blog.

Espero sus comentarios. Gracias.