-Dime…Por supuesto que no…Eres un tonto. Algún día te pasará…Antes prefiero no cruzar contigo una sola palabra en el resto de mi vida.-
Hubo un silencio y Renji terminó la conversación diciendo:
-Eres un cínico. Pareces olvidar demasiadas cosas, pero yo no las olvido.
Cuando colgó, Matsumoto y Rukia lo miraron interrogantes.
-¿Quíen era?- le preguntó Matsumoto.
-Un amigo.-
-¿Por qué te pusiste ten furioso?-
-Las cosas no salen como uno espera. Necesito caminar un poco, Matsumoto. ¿Me acompañas a la calle?-
Cuando estuvieron solos, Renji le dijo:
-Tenía que salir. Me ahogaba. Quien me llamó era Ichigo. Pretendía que su novia fuera la madrina de la boda.-
-¿Es posible?. ¿Llegó hasta ese extremo? ¡Pobre Rukia!-
-¿Tú crees que ella lo sigue amando?-
-No lo sé. Rukia jamás habla de él. Fijate que desde que tú y yo somos novios, ella jamás te dio la ocasión para que se lo recordaras. Conmigo es igual.-
-Parece mentira…El la amaba mucho, Matsumoto. Me consta.-
-Pero se fue tranquilamente cuando ella le dio la libertad. Renji, por favor, que Rukia nunca sepa que Ichigo te pidió que le quitáramos de madrina.-
-Por supuesto, querida.-
Renji se despidió y fue a ver a Ichigo.
-¿Sabes?- le dijo molesto -. Una cosa es que dejes de amar a una mujer y la otra muy distinta es que le hagas daño. Si no quieres ser mi padrino de bodas, no lo seas, pero no trates de lastimar a Rukia, por que no te lo voy a permitir.-
-Está bien, Renji, seré tu padrino- le dijo Ichigo, apenado.
Cuando Renji y Matsumoto pronunciaron el sí. Ichigo sintió que algo nuevo entraba en su ser. No miró a Nell, que se hallaba a su derecha. Miró a Rukia, fina, bonita, serena…con los ojos fijos en el altar. Ichigo apretó los labios, y cuando se puso de pie y tomó el brazo de Rukia para salir tras los novios, sintió un desasosiego.
-Algún día te casarás, Rukia.-
-Posiblemente.-
-¿Lo harás con Kaien?-
-No lo sé.-
-Dudo que te lo pida.-
Rukia nopudo contenerse y se apartó de su lado. En eso se acercó a Nell y le dijo a su novio:
-Vamos a tomar algo, por favor.-
Cuando regresaron, Kaien estaba solo y Nell le preguntó:
-¿Dónde está tu novia, Kaien?-
-Tuvo que irse. Un parto de emergencia, que tiene que atender.-
-Kaien- dijo Matsumoto acercándose-, ¿sabes dónde esta Rukia?-
-Tuvo que irse. La llamaron para atender a una mujer que va a dar luz.-
Matsumoto y Renji se apartaron. Ichigo pudo oír parte de la conversación entre ellos. Matsumoto preocupada y temía que Rukia se hubiera ido pretextando un parto.
Ichigo decidió averiguarlo . De pronto quería saber. Si Rukia tenía un pretexto para huir, él también lo tenía.
-Perdona un momento, Nell. Tengo que hacer una llamada.-
Al regresar, le dijo a su novia:
-Nell. Tengo una enferma grave en el sanatorio. Volveré tan pronto pueda- y mirando a Kaien, le dijo-: Te cedo mi novia un momento.-
-Ten cuidado. Tal vez te la quite.-
Le temblaba el dedo al pulsar el timbre. Lo hizo una y otra vez. Hasta que oyó pasos. Rukia se asombró al abrir la puerta.
-¿Tú? ¿Qué haces aquí?-
-¿Puedo pasar?-
Rukia abrió la puerta. Ichigo notó que había llorado. El la conocía y sabía que no lloraba con facilidad. Tenía que sentir un gran dolor para hacerlo.
-¿Qué quieres, Ichigo?
-Desapareciste de allí-
-¿Y bien? Tengo que ayudar en un parto, iba a vestirme.-
-¿Estás segura?-
-¿Por qué había de mentir?-
Se sintió ridículo, humillado.
-Perdóname, no sé por qué vine.-
-Yo sí lo sé. Creíste que lloraba mi soledad, que huía de la de la felicidad de los demás, y que tú eres el responsable de esta soledad. No, Ichigo. Puedes vivir tranquilo. No es así. Sé feliz con tu novia.-
-Me quisiste, Rukia.-
-Tendrás que conformarte con el amor de ella.-
-Kaien desea casarse contigo.-
-Lo sé. Siempre lo he sabido.-
-No puedes casarte con él. Fuiste mía, Rukia, no lo olvides.-
-Considero a Kaien lo bastante hombre como para romperte la cara. Ahora, vete, por favor.-
