Descargo de responsabilidad: Harry Potter y todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling.
Traducción al castellano, autorizada por la autora, del original en inglés "Finite Incantatum".
Autora: Alysian_Fields
Finite Incantatem
Capítulo 7 – Absit invidia
Harry abrió los ojos atónito. Parecía haber perdido toda posibilidad de reacción. Draco Malfoy me está besando. Demoró todavía varios segundos para reunir la capacidad de ánimo suficiente para mover la cabeza a un lado.
─ Draco… ─susurró─ Draco, ¿qué estás haciendo?
Draco lo miró conmocionado, los ojos oscurecidos. Pestañeó un par de veces y luego un intenso rubor le coloreó las mejillas. Se separó rápidamente y se dejó caer hacia atrás.
─ ¿Qué estabas haciendo? ─insistió Harry.
─ ¡Nada! ─dijo el rubio frenético.
─ Vos… ¡me diste un beso!
─ ¡No, no es cierto!
─ Pero… ¡sí, me besaste!
─ ¡No es cierto! ─los ojos de Draco estaban desorbitados de horror. ─ Es que… nada… fue un error, ¿entendés?... hacé de cuenta que no pasó.
─ Draco, creo que tendríamos que…
─ ¡No!, no tenemos que hacer nada. Olvidémonos de que pasó, hagamos de cuenta que no pasó. Fue un accidente, un accidente estúpido, no volvamos a mencionarlo. ¡Y que ni se te ocurra contárselo a nadie! No hay nada que contar.
─ Está bien… ─dijo Harry poniéndose de pie tambaleante─ Está bien, no pasó nada…
─ ¡Eso! ─dijo Draco apretando los dientes─ Olvidate de lo que pasó.
Harry asintió y enfiló hacia la puerta, era mejor que lo dejara solo. ─ Nos vemos para la cena. ─ murmuró.
Ya en la seguridad del pasillo, Harry soltó un suspiro de alivio. Era imposible que se olvidara como Draco quería, porque algo había pasado. Era algo que no se podía negar, los labios todavía le cosquilleaban. Cerró los ojos apretándolos con fuerza tratando de encontrarle algún sentido a lo que había pasado. Draco lo había besado. Necesitaba estar a solas. Necesitaba un lugar para pensar y que nadie lo molestara.
Subió con pasos entumecidos al ático, a lo sumo se encontraría con Kreacher allí arriba, si ese fuera el caso le pediría que lo dejara solo un rato.
El ático estaba desierto. Lo agradeció mentalmente, se sentó junto a una de las cajas y se abrazó las piernas contra el pecho. Entraba un rayo de luz por la ventana redonda que revelaba miríadas de motas de polvo flotando. Se quedó inmóvil y sin hacer ruido alguno, no quería perturbar el silencio místico, como el de una catedral, que parecía impregnar el recinto.
No estaba seguro de querer pensar en lo que había pasado, lo que había dicho Draco parecía sensato, quizá lo mejor sería olvidarse del incidente. Pero Draco lo había besado, lo había besado en la boca, y las cosas no iban a poder volver a ser nunca como antes. ¿Por qué lo había besado? ¿Por qué extraño designio iba a querer besarlo? Quizá era cierto que había sido un accidente. Quizá, trastornado por el hechizo, lo había confundido momentáneamente con alguien… con alguien distinto.
Sepultó la cabeza en los brazos. Deseaba tanto poder pedirle consejo a Sirius, con ningún otro podía hablar de eso. Pero lo malo con Sirius era que aparecía cuando se le daba la gana y cuando aparecía era sólo para llenarlo de confusos consejos sobre la guerra. Desvió la vista a un costado, en la caja estaban los viejos trabajos de la escuela, más fantasmas del pasado. Deseó poder volver en el tiempo, ¿dónde estaban los atrasatiempo cuando uno los necesitaba?
¡Jodido Draco! ¿En qué había estado pensando para hacer algo así? Harry sonrió con amargura, en las últimas semanas se había pasado montones de tiempo tratando de dilucidar lo que Draco pensaba. El Slytherin era como un laberinto, cuando uno pensaba que ya empezaba a comprenderlo… de golpe se topaba con un sendero sin salida… y vuelta a desandar. Sabía que no podía confiar en Draco, por más que Voldemort le hubiera hecho tanto daño, Draco seguía sin estar del lado de ellos. Y sin embargo, Harry sentía una extraña atracción hacia él, sentía como un impulso de contarle lo que pensaba y lo que sentía… ¡a Draco!... y no a sus amigos de tantos años. Eso lo hacía sentir incómodo, habría sido mucho más simple si pudiera odiarlo como antes. Ahora Draco se le había revelado como… no agradable, eso no… pero como humano y con sentimientos. Había demostrado que sabía pensar… y madurar. Y justo ahora que había pensado que quizá pudiera interactuar, relacionarse con él… justo ahora la idea de cualquier interacción le suscitaba… temor.
¡Sabía Merlín que él no quería pasar tanto tiempo con Draco! Hubiera preferido mucho más alternar con sus amigos, aunque últimamente, desde que estaban arreglados, lo exasperaran bastante. Draco no era su amigo, Draco no le era leal… ¡y por qué carajo lo había besado?
Debía de haber sido nomás un accidente. Era mejor considerarlo así; aceptar cualquier otra alternativa sería incursionar en un terreno espinoso, que no sabía adónde podría conducirlo y del que no sabía si podría salir. No era posible que Draco pudiera abrigar sentimientos por él… ¡si lo despreciaba profunda y constantemente! Y sin embargo… se había puesto tan nervioso ese día cuando entró y Harry se estaba cambiando… y había pasado horas con Harry tratando de resistir el Imperius a pesar de que el experimento lo espantaba… Pero no, eso no significaba nada… estaba imaginando cosas que no tenían sustento real.
Jodido Draco…
No quería seguir pensando… y no quería pensar que Draco hubiera podido intuir su secreto… el secreto que había guardado durante tantos años… el secreto que nadie conocía… el secreto… Harry se había hecho el firme propósito de nunca pensar en eso, si no pensaba en eso hasta podía convencerse de que no era real…
Si tan sólo no estuviera tan estrechamente asociado con pérdida y dolor, sería más fácil. Todavía recordaba la burla de Dudley: ¿Quién es Cedric? ¿Tu novio? Le había causado una herida muy profunda, mucho más allá de la intención de Dudley, porque… porque parte de Harry deseaba que Cedric hubiera sido… El pensamiento lo hacía sonrojar incluso tanto tiempo después. Recordaba la amarga confusión que había sentido al verlo con Cho en el baile de Navidad y no saber por cuál de los dos estaba más celoso. Recordaba cuán torpe se había sentido siempre que estaba cerca de Cedric. Había idolatrado a Cedric con todo el fervor de un chico de catorce años deslumbrado. Sabía que Cedric se había sentido confundido y algo divertido de tenerlo como rival, Harry por su parte se había estremecido de placer cada vez que el otro chico había conversado con él de igual a igual. Y luego cuando Harry había estado en posición de darle algo, de compartir la victoria con él… el terrible desastre. Con su entusiasmo infantil había conducido a Cedric a la muerte. Cedric había muerto delante de sus ojos y por su culpa. Después de eso se había jurado que vengaría su muerte, costara lo que costase. Cedric. Nunca había reconocido, ni reconocería ante nadie lo que la muerte de Cedric había significado para él. Había sido el final de la inocencia.
Y no sólo se trataba de Cedric. No había sentido después de él ningún sentimiento especial por otro chico pero sí era cierto que se sentía atraído por otros de su mismo sexo, y no precisamente con sentimientos puros y honorables. Ese verano después de la muerte de Cedric había encontrado unas revistas pornográficas gay en un tacho de basura. Se las había llevado y las había escondido en su cuarto. Con las mejillas ardientes las había hojeado, excitado y confundido. Los hombres eran bellos y tentadores, como las mujeres. Lo atraían tanto los unos como las otras. Todavía tenía las revistas, encantadas para que parecieran hojas en blanco, y las miraba de vez en cuando. Nunca se lo había contado a nadie, ni siquiera a Ron o Hermione. No porque sintiera que fuera algo malo que debía ocultarse, sino porque consideraba que admitirlo abiertamente iba a complicarle mucho las cosas. No tenía sentido hacerlo público a menos que hubiera estado considerando seriamente una relación con otro chico, y eso no había ocurrido. Había sido un gran alivio cuando se había dado cuenta que se había enamorado de Ginny, y a partir de entonces las otras atracciones que sentía habían pasado a un plano posterior y allí se habían quedado. Y allí prefería él que permanecieran.
Nunca había confiado su bisexualidad a nadie y no que creía que sus amigos lo hubieran adivinado, ni siquiera que lo sospecharan. Ahora ya había elegido a la persona con la que quería compartir su vida, se había comprometido con ella. Lo otro quedaría oculto para siempre. Ni quería imaginar las especulaciones salvajes y los titulares dramáticos que se desencadenarían si la verdad sobre su sexualidad llegara a la prensa.
Y ahora pasaba esto. ¿Era posible que Malfoy lo hubiera intuido? Siempre había sido excelente para reconocer sus puntos débiles y para sacar provecho de eso. ¿Había adivinado lo que ocultaba? Y el beso, ¿significaba que a Malfoy también le gustaban los chicos? Harry siempre había presumido que era el novio de Pansy Parkinson, pero bueno… eso no significaba necesariamente nada. ¿O no había sido nada más que un error, una equivocación de la mente confundida por el Imperius? No había forma de estar seguro; y Malfoy, obviamente, no se lo iba a decir.
¿Y acaso importaba? Estaba comprometido con Ginny, y si bien su relación había quedado por el momento en suspenso, él tenía intenciones de retomarla una vez terminada la guerra. E incluso si él fuera libre y totalmente soltero, cualquier relación con Malfoy quedaba descartada, nunca se habían tolerado y le había hecho la vida un infierno durante años. Nunca se había sentido atraído por Malfoy, no podía negar que era extrañamente… lindo… pero nunca lo había considerado en ese sentido. Así que todo eso estaba fuera de cuestión.
Lo único que el beso había conseguido, había sido malograr el primordio de… ¿amistad? que se había empezado a desarrollar los días anteriores. Los momentos que habían compartido esos días habían sido más cordiales. Draco le ofrecía una perspectiva de las cosas que hasta ese momento nadie le había ofrecido. Harry se daba cuenta de que con Malfoy conversaba de cosas de las que nunca hablaba con sus amigos. Y ahora todo se iba a volver muy incómodo. Incluso si pretendían que no había pasado nada, no iba a ser lo mismo. Las prácticas para dominar el Imperius no iban a seguir. Experimentaba una sensación de pérdida, sus momentos con Malfoy… extraños, tensos a veces, tortuosos… habían sido suyos… y ahora…
Abrió los ojos, de nada valía seguir escondiéndose en el ático. Su relación con Draco se iba a volver tirante pero nada podía hacer para evitarlo. Quizá con el paso de los días… No quería hacer que Malfoy se sintiera más incómodo de lo que ya se debía de estar sintiendo. Quizá era mejor que pusiera todo su esfuerzo en los horcruxes.
Se puso de pie y se sacudió el polvo de los jeans. Malfoy tenía razón, lo mejor era olvidarse de todo y hacer como si no hubiera ocurrido.
oOo
─ Harry, ¿qué diablos te pasa? ─Hermione no pudo evitar el fastidio y Harry la miró con ojos culpables─ No prestaste atención a nada y esto es muy importante.
─ Ya sé. ─se apresuró a decir Harry─ Perdón, no era mi intención ponerme a divagar.
─ ¿Te pasa algo, cumpa?
─ Sí, no… ─replicó Harry con brusquedad─ Es que últimamente no estuve durmiendo bien.
Ron pareció herido por el tono, Harry se sintió más culpable. No le gustaba mentirles y justo ahora que ya sumaba algunos resentimientos que atentaban horadar su amistad. Ya no era como antes, quizá era algo que venía cuando uno se hacía adulto. ¿Se perdía esa frescura de la amistad de la infancia? Ellos dos tenían cosas que no compartían con él ahora que estaban en pareja. Él también tenía sus secretos. Y no era sólo Malfoy. Estaba el caso de los sueños de Sirius. ¿Por qué no les había contado de los sueños? ¿Era por resentimiento? ¿O era peor, era que ya no los sentía cercanos a él? Nunca se había sentido tan solo, deseaba que Ginny estuviera allí con él. Aunque más no fuera para abrazarlo y decirle alguna palabra de consuelo. Harry sentía necesidad de contacto humano. Quizá por eso no había podido reaccionar de inmediato cuando Draco lo había besado.
─ ¡Harry!
─ ¿Eh…?
─ ¡Lo estás haciendo de nuevo! Mirá, si esto te merece tan poca importancia te podés ir a cagar, volvé cuando se te despierte el interés. Vos sos el Elegido pero podrías por lo menos apreciar el esfuerzo que estamos haciendo los demás. Ahora, o decinos qué es lo que está preocupando o poné atención a lo que hablamos.
Harry se sonrojó avergonzado. No sabía qué decir.
─ ¿Qué carajo te pasa? ─ el tono de Hermione seguía siendo muy enfadado.
─ Si les cuento, ¿prometen no reírse?
─ Largá todo. Por supuesto que no nos vamos a reír. ─ dijo Ron.
Harry posó la mirada en sus manos. ─ Desde que llegamos a Grimmauld Place empecé a tener sueños de Sirius. ─obviamente no les iba a contar de Malfoy, no hubiera sido correcto, pero contarles de los sueños era una forma de aliviar la culpa.
─ Es comprensible, ─dijo Hermione─ que asocies la casa con Sirius.
Ron asintió su acuerdo.
Harry sacudió la cabeza. ─ Pero no es tan natural, no son sueños… digamos… comunes.
─ Querés decir visiones… como cuando viste a la serpiente que atacaba a mi papá.
─ No, no, tampoco así. Sé que esto va a sonar muy estúpido. Es como si Sirius me hablara desde más allá de la tumba. Me dice cosas de la guerra y de cómo puedo hacer las cosas mejor. Para ser sincero… no entiendo ni la mitad de lo que me dice… pero creo que quiere ayudarme.
Recibió miradas incrédulas, pero ninguno de los dos se rió.
─ Ya ven por qué no les había contado. Es tan absurdo. Pero… parece tan real. Y me dice cosas complicadas, poco claras que no entiendo… pero que después empiezan a tener sentido con las cosas que van pasando.
─ ¿Como por ejemplo…? ─ preguntó Hermione.
─ No sé… dijo… dijo que Malfoy podía ayudarme. Que Malfoy podía ayudarme a descubrir quién soy realmente.
Ron soltó una risa. ─ ¿Y…?
─ Bueno… con esto se van a enojar… Esa noche cuando capturamos a Wormtail, cuando vos viniste a buscar refuerzos… él me dijo algunas cosas. Me dijo que Voldemort me había elegido como su némesis por una razón. Me dijo que estaba en mi sangre que lo enfrentara, que era algo que estaba determinado mucho antes de que yo naciera. En realidad no le presté mucha atención en ese momento, creía que eran todos disparates o que trataba de distraerme para escapar. Pero lo que me había dicho me quedó rondando en la cabeza y hablé de ello con Malfoy.
Ron soltó una exclamación indignada.
─ Sí, ya sé. Sabía que te ibas a enojar. Pero yo no podía dormir y lo tenía a él a mano. Y además supuse que él podía saber. Él sabe muchas cosas de los mortífagos. Como sea… la cuestión es que le conté y no me equivocaba, él sabía lo que Wormtail había querido decir. Había leído en un libro de genealogías y resulta que yo soy descendiente de Godric Gryffindor por el lado de mi papá.
─ ¡Qué? ─exclamó Ron atónito─ ¡Si parece increíble!
─ ¿Vos no sabías?
Ron rió. ─ Vos sabés que a mi familia esas cosas de linajes no le van ni le vienen…
─ Yo tenía mis sospechas, ─intervino Hermione─ y hasta llegué a buscar en algunos libros, pero ninguno de los que consulté se remontaba tan atrás.
─ Y esa noche tuve otro sueño. Y Gryffindor estaba en el sueño… y sí, me doy cuenta de lo estúpido que suena. Miren, yo también lo pensé mucho, si los sueños no son más que creaciones de mi mente… o si tienen algo de real… no lo sé.
Hermione sonrió. ─ ¿Y vos pensás que realmente importa?
─ ¿Cómo?
─ ¿Los sueños te hacen sentir mejor? ¿Te ayudan de alguna forma?
─ Supongo. ─dijo Harry inseguro─ Es un poco frustrante también, pero creo algo me están indicando.
─ Bueno, entonces no importa. Vos crees que Sirius te está ayudando.
─ Tendrías que hacer que te diga algo que sólo él sabe… porque está muerto quiero decir… ─ dijo Ron.
Hermione lo miró consternada. ─ ¿Así va a ser el resto de nuestras vidas? Yo tratando de buscarle la veta psicológica al asunto y vos me salís con tu prosaica lógica masculina.
─ Todos tenemos que sobrellevar nuestras cruces. ─dijo Ron sonriendo─ Ahora en serio, Harry, ¿vos qué pensás?
─ No pierdo nada con probar, que Sirius me diga algo que me sirva ya es otro cantar. Pero vale la pena el intento.
─ Voy a ver si tu mamá necesita ayuda. ─dijo Hermione irritada y salió mascullando: ¡Hombres!
oOo
Harry estaba buscando una excusa para hacer tiempo y demorarse lo suficiente para no tener que ir al dormitorio a enfrentarse con Malfoy, cuanto más tarde fuera a acostarse más posibilidades había de que el Slytherin ya estuviera durmiendo. Se le ocurrió que lo mejor sería hacer algo productivo. Había una sala de lectura que tenía muchas estanterías con libros, quizá podría encontrar alguno que le sirviera, alguno sobre Artes Oscuras, que le diera alguna pista sobre los horcruxes.
Remus estaba allí, sentado, mirando fijamente los troncos de la chimenea, pensando al parecer. Sintió deseos de marcharse para no interrumpirlo, pero Remus ya se había percatado de su presencia.
─ Harry… pasá.
─ No quisiera molestarte…
Remus sonrió. ─ Estaba pensando… pero me viene bien la interrupción. ¿Me buscabas?
─ No… vine para buscar un libro.
─ ¿Alguno en particular?
─ Algo sobre Artes Oscuras para ser más preciso…
─ ¿Algo para que los ayude en lo que planean hacer? ─preguntó Remus cauteloso.
─ Sí, algo así… ─dijo Harry sin comprometerse demasiado.
Remus asintió. ─ No te inquietes que no voy a interrogarte. Pero quiero que sepas que cualquier ayuda que necesites estoy a tu disposición. Lo que sea que necesites… no tenés más que pedirlo.
─ Gracias.
─ A veces creo que pienso demasiado y hago poco. No soy como Sirius, él seguramente habría estado a tu lado constantemente….
─ Pero si vos estás con todo ese asunto de los licántropos…
─ Ah sí… eso… ─ dijo Remus con tono amargo.
Harry no sabía qué sería que podría estar atormentándolo, pero tampoco sabía bien cómo darle ánimos. Optó por un cambio de tema. ─ ¿Te parece entonces que voy a poder encontrar algún libro?
─ Humm… no sé en realidad… creo que vi algunos libros sospechosos sobre pociones y otros sobre hechizos… pero la mayoría no sobrevivió la limpieza de hace dos años y seguramente Dung se birló unos cuantos… A lo mejor en el ático…
─ Sí, también se me había ocurrido que podría preguntarle a Kreacher… ─ en realidad el entusiasmo por encontrar algún libro ya se le había pasado.
─ ¿Y cómo la vas llevando?
─ Bien… creo. Tan bien como se puede dadas las circunstancias. Extraño Hogwarts, las clases, las salidas a Hogsmeade, el quidditch. Y extraño a Ginny, por supuesto.
Remus sonrió triste. ─ Sí, supongo que debe ser duro.
Harry se encogió de hombros. ─ Fue lo mejor, no quería ponerla en peligro. Pero sé que me va a esperar y que cuando todo… ─no completó la idea─ Vos tenés suerte, con Tonks quiero decir…
Se dio cuenta de que había metido la pata, el rostro de Remus se había ensombrecido de golpe. ─ Bueno… sí… supongo…
Harry se animó a preguntar. ─ Remus, ¿qué es lo que pasa entre ustedes?
Remus se sobresaltó. ─ No estoy seguro de que sea asunto tuyo.
─ Quizá no. Pero yo los quiero a los dos, a vos y a Tonks. Y sé que ella te ama, pero… no se los ve felices… Y si bien debe haber cosas que no sé o no entiendo… me gustaría verlos contentos…
─ Perdón Harry… sé que tus intenciones son buenas pero…
─ ¿Que mejor no me meta? Pero es que yo los quiero y los quiero ver bien… sé que a vos te preocupaba la diferencia de edad y lo de la licantropía… Pero a Tonks esas cosas no le importan, ella te quiere igual…
─ Es más complicado que eso, ─dijo Remus suspirando─ me temo que no puedo explicártelo. Creeme que lo último que deseo es lastimar a nadie. Pero yo también cometo muchos errores, no soy perfecto.
─ Como todos… pero uno debe aprender de los errores… y los errores no tienen por qué impedir que uno sea feliz. Sirius hubiera querido que fueras feliz.
─ ¿Cómo? ─una chispa se había encendido en los ojos de Remus.
─ Digo… él nunca titubeaba. ─la reacción algo brusca de Remus lo había descolocado un poco─ Trataba de sacarle el jugo a la vida. Corriendo muchos riesgos y todo… pero creo que estaba convencido de que todo era demasiado efímero y que había que aprovecharlo al máximo mientras se pudiera. Y quería lo mejor para sus amigos también.
─ Ah… ─Remus ya se había aplacado─ Sí, probablemente tenés razón.
─ Buenas noches, Remus.
─ Buenas noches.
oOo
Cuando entró en la habitación las cortinas de la cama de Draco estaban cerradas. Por un lado respiró aliviado, por otro se sintió algo decepcionado también, extrañaba las charlas que tenían antes de acostarse.
Suspiró resignado, se desvistió, se enfundó en el piyama y se acostó. Ésa fue la primera noche que no puso un Imperturbable en las cortinas.
oOo
Absit invidia: Sin mala voluntad; sin ánimo de ofender.
