Disclaimer: Magi/マギ pertenece a Shinobu Ohtaka y Editorial Shogakukan

Capítulo 7 "Familia"

— ¡Me… me gustas! —un rostro sonrojado que parece a punto de explotar en diversos matices de colores rojos y vividos, el calor alojado en la cara dulce y cándida de una chica en la plenitud de su adolescencia, el viento acariciando suavemente sus cabellos y la sombra de un gran árbol que les cubre con sutileza de los besos del sol, frente a ella, el chico que le gusta, no puede evitar dejar caer la mirada al suelo, esta avergonzada, y espera con ansiedad y el fuerte golpeteo de su corazón la respuesta del chico.

—Ridículo.

— ¿He?

—Tonto y ridículo, ¿Tienes dignidad? Sabes la clase de persona que soy y aun así tuviste el valor de venir a mí y soltarme semejante estupidez, eres tan insignificante para mí que no tengo la más mínima idea de quien seas.

Incrédula y con el corazón a punto de estallar por la vergüenza y la humillación, la joven murmuro apenas audible.

—Estamos en la misma clase.

— ¿Dijiste algo? En todo caso… —Judal miro con desprecio a la joven que cada vez parecía hacerse más pequeña —No tengo nada que hacer aquí, así que me voy —con calma se giró sobre sus talones y antes de marcharse dio un último vistazo a la chica que parecía estar llorando, de manera sarcástica y con una sonrisa burlona adornando sus labios le dijo —Y no seas idiota, para la próxima vez deberías de fijarte bien de quien te enamoras.

Tras lo último el pelinegro se marchó con pasos calmados y como si pareciese que estuviera dando brinquitos de felicidad, como si sus acciones anteriores hubiesen sido de lo más graciosas y audaces. Hakuryuu quien se encontraba en un extremo del patio, más específicamente dándole la espalda a la chica, había visto todo y con un ligero movimiento de cabeza -en forma de resignación- negaba el comportamiento de su primo.

Aun después de todo le costaba trabajo creer que Judal se había enamorado, tal vez debería de trabajar un poco con su personalidad, quizás la chica de la que gustaba no soportaría para nada la actitud pedante y desdeñosa que Judal poseía, por lo tanto el primer amor de su primo quedaría a la deriva, aunque pensándolo bien, Judal ni siquiera sabía la identidad de aquella persona, tal vez eso era lo mejor, porque no quería imaginarse el comportamiento de Judal ante la presencia de su persona especial.

…:::…

Kougyoku estaba agotada, física y mentalmente, no tenía ánimos ni siquiera para probar los deliciosos postres que Hakuryuules había traído el día de ayer. El examen de ingreso había sido tan complejo como lo imagino, y el desgaste que sufrió a la espera de los resultados no le hizo ningún bien, y cuando por fin había recibido los resultados de su examen, logro dormir como nunca antes lo había hecho, se perdió en un mundo distante y lleno de relajación, pero la realidad le pego tan directamente que su pequeña burbuja exploto en cuanto se dio cuenta de que ahora el verdadero reto estaba por comenzar, debía esforzarse, más de lo que ya había hecho.

Y tras unas cuantas semanas de clases, se dio cuenta de que aquello necesitaría más que fuerza de voluntad, en especial cuando su familia perecía tener un "algo" que le acarreaba a situaciones desconcertantes. Enlistando las cosas que habían pasado en los últimos meses, aquellas que se llevaban consigo el título de: "relevante" eran sin duda, el irregular comportamiento de Judal, que al final termino siendo su negación ante su primer amor, la boda de su hermano mayor Kouen con -para su enorme sorpresa y la de toda su familia- Hakuyuu, y el repentino cambio de personalidad que su padre estaba sufriendo, también las recientes quejas de Hakuryuu por lo grosero que podría llegar a ser Judal -nunca antes se había molestado por el cómo actuaba- y la inesperada alegría saliendo por cada poro de la piel de su querido hermano Kouha -se alegraba por ello, pero no estaba segura de que era aquello que hacia tan feliz a su hermanito-

Había otros asuntos más, pero comenzaban a perder un poco de valor, y ahora Kougyoku no tenía cabeza para concentrarse en sus tareas y próximos proyectos a entregar, lo único que quería era desconectarse del mundo entero, dormir como si no hubiese fin.

El sonido de varias risas provenientes del recibidor le sacaron de sus pensamientos, conocía una de ellas, Kouha había llegado del colegio, pero la otra… tenía un toque lleno de dulzura y algo de melancolía, extrañada por escuchar aquello, bajo con cautela y se sorprendió mucho al encontrar a su pequeño hermano Kouha en compañía de un chiquillo que al parecer era amigo de su querido hermano… ¿amigo? Eso sí que era extraño.

— ¡Oh, Kougyoku! —exclamo Kouha cuando su hermana estuvo en su campo de visión, mientras levantaba su mano derecha y la movía de un lado a otro de forma enérgica, la joven le miro con un tanto de sorpresa y luego su vista se detuvo en el acompañante de su hermano, Kougyoku le dedico una sonrisa la cual fue correspondida, para posterior mirar a su hermano — ¡Oh, es cierto! —Exclamo Kouha, dándose cuenta de lo que debía hacer —Él es un compañero de la clase y ¡mi nuevo amigo!, llego la semana pasada, ¡Viene de Roma! se llama Aladdin —menciono Kouha mientras hacía ademanes con sus manos, tratando de dar más vida a su relato —Aladdin —el mencionado le prestó atención a Kouha dedicándole una sonrisa —Ella es mi hermana, Kougyoku —decía Kouha, mientras señalaba a la pelirosa quien había estado esperando a que su hermano les presentase.

—Es un placer, señorita —dijo Aladdin mientras le brindaba una sonrisa resplandeciente e inclinaba un poco su cabeza a manera de cortesía, después levanto su mano derecha y al ser recibida por la de la joven le dio un pequeño apretón, acto que imito Kougyoku.

—El placer es mío Aladdin —respondió Kougyoku tratando de corresponder con la misma sonrisa que le dedicaba el pequeño, embelesada por la dulce figura del niño que tenía frente a ella, Kougyoku no pudo evitar perderse en sus inmensos y grandes ojos azules, su cabello del mismo tono aunque un poco más oscuro y la piel propia de niños de su edad, pero que parecía más suave que cualquier otra. Tras finalizar las presentaciones Kougyoku decidió atender a su pequeño invitado, después de todo, la mayoría del personal había concordado con su día de descanso y no creía que Kouha fuese capaz de atender apropiadamente a su amigo.

Y como si de magia se tratase, Kougyoku había olvidado por completo su agotamiento, estaba encantada con el pequeño amigo de su hermano, era un niño alegre y con mucha vida, no pudo evitar acompañarlos, al menos el tiempo suficiente hasta que Aladdin tuvo que marcharse a su casa, la cual no estaba muy lejos de donde vivían, Kougyoku y Kouha se ofrecieron a acompañarle y Aladdin se mostró encantado con ello. El trayecto fue ameno y divertido, Kougyoku recordó sus días en el instituto jugando y bromeando por todo lo posible con Judal y Hakuryuu, fue la tarde más relajante y divertida que tuvo desde que había entrado a la preparatoria.

…:::…

Al llegar a su hogar lo primero que vio Judal al cruzar el recibidor, fue a su hermano Koumei en la sala, sentado sobre el sillón de una pieza mirando a la nada. Lo más común era ver a su hermana sentada sobre la alfombra del centro mientras mantenía su cabeza recargada sobre la pequeña mesa y miraba hacia la dirección del pasillo que conectaba la entrada con el recibidor y la sala, esperando a su llegada para darle la bienvenida a él y Hakuyuu, después se levantaría con algo de cansancio impregnado en sus movimientos y les mandaría al lavabo a asearse, luego traería a Kouha desde su habitación para poder degustar la comida.

— ¡¿Qué demonios?! —exclamo Judal.

—Bienvenido… Es bueno verte Judal.

— ¿Dónde está la viej-… Kougyoku?

—Al parecer salió con Kouha.

— ¿Con Kouha? Eso sí que es sorpresa.

—Hakuryuu… ¿No viene contigo? Eso sí que es más sorprendente. —menciono Koumei, mientras mantenía su mirada fija en la pared.

—También es sorprendente verte aquí tan temprano, no me digas ¿El viejo por fin decidió darte días libres?

—Algo así. —Respondió, desviando su mirada hasta Judal.

— ¡¿Qué?! —exclamo Judal con la incredulidad impregnada en su voz y rostro.

—Papá me ha dejado expresamente dicho que debería enfocarme en mis estudios y que comenzara a buscar algo que de verdad me guste. Pero no encuentro tal motivación, y no sé qué hacer. Desde que estaba en preparatoria siempre me había encontrado inmerso entre cada uno de los negocios que papá y Kouen hacían, nunca creí que necesitara algo más por hacer. Termine las clases en la universidad y vine hasta aquí. Y como puedes ver no he hecho nada más quedarme aquí sentado y mirar la pared.

— ¡Eso tiene que ser una broma!

—En absoluto. —menciono con aire desinteresado, mientras un enorme bostezo se apoderaba de él.

El sonido de la puerta al abrirse y las risas acompañadas de esta, más los pasos que retumbaban, hicieron que cualquier otra cosa que Judal quisiera expresar fuese callada.

Tanto Judal como Koumei miraban con atención el pasillo, esperando con expectación a los dueños de dicha felicidad. Una exclamación se escuchó — ¡No prepare la comida! Y Judal-chan está por llegar —sin duda esa era Kougyoku, su figura paso rápido frente a ellos, detrás de ella venía con pasos calmados Kouha quien al voltear su rostro y ver a sus dos hermanos ahí, no hizo nada, y se marchó a su habitación.

—Raro/Desconcertante —mencionaron a la vez.

Los pasos presurosos se escucharon regresar, al parecer Kougyoku se había dado cuenta de su presencia, ¿o tal vez no?

Pues sí que lo había hecho, les miro entre apenada y sorprendida, -por la presencia de Koumei-

— ¡Hermano Mei! Es raro verte aquí, ¿Te paso, algo? ¿Papá se enfadó contigo? ¿Por qué-…?

— Kougyoku —Koumei le detuvo, antes de que siguiese preguntando cosas innecesarias —Me alegra mucho verte también, y no, no me ha pasado nada, papá no está molesto conmigo, solo tengo vacaciones, nada más.

—Y-ya… ya veo. —respondió con nerviosismo mientras veía sus manos apenada y jugaba con sus dedos. Su mirada se posó en la de Judal y con ella busco la presencia de su primo. —Hakuryuu…

— ¡Maldición! ¿De verdad es tan extraño que no esté conmigo? —ante la mirada que le dedicaron ambos hermanos Judal se molestó —De acuerdo, lo entiendo. Al parecer es demasiado extraño —afirmo con sarcasmo, el asentimiento de ambos hiso que Judal no pudiese evitar molestarse más. — ¡Tch! Dijo que necesitaba llegar a su casa temprano, al parecer Hakuei necesitaba hablar de algo con él.

—Así que fuiste dejado de lado, por lo general Hakuryuu te llevaría con él, ¿le has hecho algo, Judal?

— ¡Demonios, no!

—Tal vez por fin Hakuryuu se ha cansado de tu actitud, eso está mal Judal-chan, si sigues así, solo nosotros seremos los únicos en los que puedas confiar.

—Como si me importara, tengo tarea, avísenme cuando la comida esté lista. —y sin más Judal se marchó, dejando solos a sus hermanos, mientras estos trataban de no reírse ante la actitud tomada por Judal.

—Puede llegar a ser lindo. —menciono Koumei, mientras se levantaba del sillón y se ponía al lado de su hermana.

—Judal-chan es muy malo con los sentimientos, pero al menos ya está logrando tener algunos cambios.

— ¿De verdad puedes notarlos? —Kougyoku le miro ladeando un poco su cabeza, tratando de comprender a lo que se referia su hermano —Me refiero a sus sentimientos. Aunque pensándolo bien no debería de sorprenderme, después de todo has cuidado de Judal y Kouha más de lo que papá, Kouen y yo deberíamos de haber hecho. Debiste de haber tenido momentos difíciles Kougyoku, lo siento mucho. —La mano de Koumei se posó en la cabeza de su hermana, le acaricio suavemente mientras ella le recibía con gusto, sus mejillas sonrojadas por lo que fue un cumplido hecho por su hermano y la prueba de afecto que le fue mostrada. Lentamente niega con la cabeza mientras Koumei deja de lado su muestra de cariño.

—Después de todo somos familia —es lo único que le dice. Kougyoku no siempre fue así, recuerda claramente el día en el que llego a la familia, insegura y llena de miedo aislada de todos, porque no conocía a nadie, porque era una casa demasiado grande para unos cuantos, porque había perdido a su mamá y de buenas a primeras le hicieron ir a un lugar sumamente desconocido. Con la llegada de Judal ese miedo fue remplazado por el anhelo de una dulce y hermosa familia, y Koumei entendió el motivo por el que Kougyoku se esforzó con ahínco en hacer que Judal se adaptara y gustase de la compañía de todos, no quería que Judal se sintiera solo, así como ella se sintió al llegar a la familia.

…:::…

—Y entonces conocí a la hermana de Kouha, es una señorita realmente linda, y cocina unas deliciosas galletas de jengibre —relataba con emoción y felicidad Aladdin, mientras Sheba terminaba los preparativos para servir la cena.

— ¡Hee! ¿Son más deliciosas que las que mamá prepara? ¡Oh no, el corazón de mamá ha sido dañado! —decía Sheba con un tono de voz desconsolador y exagerado, mientras llevaba sus manos hasta la altura de su pecho como si estuviera sufriendo de algún dolor en este, y la expresión en su rostro reflejaba aquello. Aladdin le miro con preocupación y antes de que a su mamá le pasase algo se apuró a decir.

— ¡Las de mamá siempre serán mis favoritas! —exclamo alarmado mientras veía como la cara de dolor que Sheba había puesto, era cambiada por una expresión de alegría, Aladdin al darse cuenta de la broma de su mamá, no pudo evitar reír con soltura, Sheba le acompañaba, riendo de la misma forma, mientras tomada a Aladdin entre sus brazos con sumo cariño.

En la pequeña mesa de la cocina, solo se encontraban servidos dos platos, Solomon llegaría hasta muy tarde, así como lo había hecho desde que habían llegado a Japón, Aladdin no podía verlo, porque aun cuando más quisiera mantenerse despierto a esperar la llegada de su papá, el sueño le vencía y terminaba por dormirse, Sheba le había mencionado que sería por poco tiempo, que pronto podría ver a su papá y todo estaría mejor.

Muy dentro de sí, Aladdin sabía que no sería así, pero deseaba fervientemente que su mamá tuviese la razón. Ante la visión de esos dos platos, Aladdin se apretó más contra el pecho de su madre, no lloraría, porque les prometió a sus amigos no llorar y porque quería darles fuerza a sus padres, quería hacerles saber que estaba bien.

…:::…

Notas: Muchisimas gracias por leer y llegar hasta aquí, considerando que esto puede llegar a tornarse un tanto cliché en muchas partes, lo siento por eso. Y pues lo de Kougyoku y los cambios en su familia, la verdad es que en mi familia pasamos por muchas desgracias en un corto periodo de tiempo, que nos cambiaron drásticamente, y yo sé que no somos los únicos, siempre esta esa mala racha que se cierne sobre uno, para algunos es más peor que para otros o a veces son rachas de buena fortuna, -espero que llegue alguna de esas para mí y para los demás uqe no han tenido un buen tiempo U.U-

Nuevamente, muchísimas gracias por leer, espero que les haya gustado el capítulo, nos leemos en el siguiente :D