¡Al fin actualizé :DD!

Disclaimer: Este es el típico disclaimer que aclara que todo menos la historia no me pertenece, si no SquareEnix.

Datos: Después de mucho, ¡aquí está! Un poco corto pero espero que les guste.

¡Lean a gusto!


Feel
Capítulo 7: La Declaración

Cuando decidieron irse a comer algo, eran las ocho de la noche y las luces están prendidas en todo el instituto. Aerith miraba la lluvia que caía fina desde el cielo y pensó que a sus pequeñas plantas les vendría bien un poco de agua natural, por lo que decidió seguir con sus amigos. No había visto a Zack en casi todo el día y estaba tranquila en ese aspecto; se le habían ido los nervios. Los otros tres se reían y ella no evitó reírse con ellos, era genial tener estos amigos. Sentía que se había ganado un premio.

Estaban doblando una esquina cuando los cuatro se pararon de repente. En un principio no entendió por qué ello, pero al mirar al frente su corazón se paró un momento. Quedó paralizada, como si no pudiera creer que esa escena se proyectaba frente a sus ojos.

Zack estaba abrazando a Cissnei mientras ella, de una manera bien coqueta, le decía algo en su oído.

Tifa miró rápidamente a Aerith. La recién mencionada sintió como sus ojos se llenaban de unas lágrimas que no durarían mucho tiempo ahí; mientras su cuerpo tiritaba no por causa del frío, si no por esa infinita tristeza que llenaba la cabeza de ella. Sin saber lo que hacía, retrocedió unos cuentos pasos; como interpretando ese abrazo como un producto de su imaginación pero en vano. Finalmente no resistió más y empezó a correr lo más rápido que pudo. Sintió como Cloud la llamó, pero no deseaba ver a nadie en ese momento. Quería estar sola.

Mientras, Zack, al ver a la chica irse corriendo, se separó inmediatamente de Cissnei. Ella lo miró fijamente, como si supiera exactamente lo que iba a hacer.

- Lo siento Cissnei… me tengo que ir – dijo mientras caminaba hasta finalmente correr detrás de esa chica. Pasó rápidamente entre sus amigos e intentó seguirla. Le preocupaba esa reacción suya.

Yuffie iba a ir detrás de Zack, pero su muñeca fue sujetada por Cloud, que negó con la cabeza. La chica asintió y, por primera vez, se quedó tranquila en su lugar. Tifa mientras tanto recordaba la cara inexpresiva de Aerith en un principio y como luego fue dominada por la pena y el lamento, intentó no pensar en ello pero le fue imposible: era como si su memoria intentara impedir que ella se olvidara de todo lo recién sucedido. A pesar de todo, Cissnei les dio la espalda a los tres y se alejó pero con una pequeña sonrisa en la cara.

- Será mejor que solucionen esto ellos solos – dijo Tifa mientras veía como se alejaba Cissnei.

OoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooO

La chica se estaba mojando entera debido a la lluvia, pero no le importó en lo más mínimo. No quería que nadie la viera, que se compadecieran de ella; estaba llena de vida, era muy fuerte y un poco testaruda. Solo necesitaba despejar su mente un rato, sin importar la lluvia o el cansancio que se hacían presentes a cada paso que daba. Levantó con brusquedad los fierros que le permitían pasar al jardín y casi se cayó al intentar pasar entre ellos con una rapidez mayor a la que debía. Luego los volvió a poner y se dirigió al lugar que en ese momento, era el único que le traía paz.

¡Cómo he sido tan tonta!, pensaba para sus adentros Aerith. Era obvio que hay algo entre Zack y Cissnei, y ninguno de los dos se molestaba en ocultarlo. Esa sonrisa en la cara de la castaña mostraba una felicidad total, como si con la única persona con quien quisiera estar es con él. Y el mismo Zack ni replicó, estaba encantado con estar cerca de Cissnei. Pero, extrañamente, no eran celos los que invadían su frágil cuerpo, si no la pena y la decepción. Había creído que estaba frente a alguien que la quería como algo más que una amiga y que estarían juntos. Que la veía de otra manera. Pero Aerith pensó que había estado cegada por la ilusión del primer amor y, luego, se le ocurrió que nunca podría encontrar a alguien que la quisiera de una manera distinta a como ella querría. Esa es mi triste realidad, y deberé aceptarla.

Y las lágrimas, una a una empezaron a caer tibias en un principio para luego arrastrarse por su cara, heladas. Pero no se las limpió, una de las cosas que le había enseñado su madre es que si una persona quiere reír, que ría y si quiere llorar, que llorara hasta más no poder. Se acordó de esas palabras y de su dulce voz como alentándola, por ello decidió hacerle caso. Quería dejar de pensar en él de una vez por todas y dejar atrás todo lo que evocara a él, no soportaba más este nerviosismo por él y éstos sentimientos por él.

Hasta que oyó una voz que no esperaba escuchar.

- ¡Aerith! – Zack se acercó corriendo hasta ella y patinó en el barro. La había seguido corriendo, ya que respiraba entrecortadamente. La muchacha no deseó darse vuelta a mirarlo, si no solo lo miró de reojo mientras se abrazaba el cuerpo. Más lágrimas cayeron.

- Aerith, ¿qué te ha pasado? ¿Por qué te has ido corriendo así, sin más? – preguntó Zack con una cara preocupada. Cuando él empezó a correr detrás de su ella había comenzado demasiado tarde y por ello la perdió de vista; pero no le costó adivinar a dónde decidió ir. La aludida giró solamente su cabeza pero sin contestarle, las lágrimas seguían vivas en su rostro y Zack quedó conmocionado. Nunca soportó ver lágrimas en nadie y le hacía sentir mal, pero ver las lágrimas de Aerith lograba que ese mal se multiplicara por diez.

Se acercó a ella, para detener esas lágrimas que caían, y se puso al frente. La chica caminó un poco para darle nuevamente la espalda y sintió que un dolor horrible la aquejaba bastante. No sabía si era su cuerpo o su cabeza, pero le dolía muchísimo. Para desviar un poco el dolor emocional y físico que tenía, decidió contestarle:

- Déjame Zack, prefiero estar sola en este minuto – lo dijo con desánimo, con pena, con dolor. El chico sintió eso y que a cada momento que pasaba Aerith se ponía cada vez más y más pálida.

- Lo siento Aerith, pero no puedo. Estás enferma y la lluvia empeorará la situación. Será mejor que nos devolvamos –

- No, devuélvete tú. Déjame aquí. No hay problema – dijo ella.

- Por favor, Aerith. No seas testaruda – dijo Zack. Quería ayudarla, él mismo se sentía mal (también está resfriado) y eso que sólo llevaba un momento bajo la lluvia.

Ésa fue la gota que rebalsó el vaso para la chica. Se dio vuelta con rapidez y se puso enfrente de su amigo:

- Entonces tú no seas tan persistente Zack. Por favor, ándate de vuelta con Cissnei, la dejaste plantada al seguirme – no gritaba ni mostraba enojo, pero su voz demostraba agotamiento y pena en todos sus expresiones.

- ¿Cissnei? ¿Y de dónde salió Cissnei en esta conversación? –

Se oyó un pequeño rayo cayendo del cielo, y que los iluminó a ambos.

- No lo sé Zack, pero anda a hacerle compañía a tu amiga – su voz sonaba dura con cada palabra que pronunciaba y además, el dolor iba en aumento. A su vez, Zack comprendió la clave del asunto.

- ¿Tienes celos de ella? – No le gustaba verla así, Aerith estaba perdiendo fuerzas bajo esa lluvia. El resfriado le estaba jugando en contra y en cualquier momento la situación se pondría peor. Quería secarle las lágrimas de su fina carita y abrazarla, pero la actitud de la chica no se lo permitió.

Ella decidió contestar mientras nuevamente miraba hacia otro lado, con sus mojados mechones de pelo ocultándole el rostro. Negó con la cabeza.

- ¿Entonces, Aerith? Dímelo –

- Son… en realidad nada, Zack. Ándate ahora. Quiero de verdad estar sola –

- No, no me iré. Dime ahora o si no me quedaré aquí durmiendo si es necesario – la mirada del chico demostraba determinación.

- ¿No lo entiendes? – dijo Aerith. Las lágrimas caían, una a una, frente a Zack. Se había desmoronado de esa posición de dureza que fingía y miró a su "amigo" fijamente - ¿De verdad no lo sabes? –

Otro rayo cayó desde el cielo e iluminó el rostro del ojiazul.

- ¿Te… gusto? -

La chica tan sólo asintió levemente, y se cayó. La tensión que se produjo por lo que hizo Aerith logró que Zack quedara paralizado. Por una parte se alegró bastante, de una manera inexplicable y por otro, no sabía que decir. Lo primero que hizo fue acercarse más a ella, independiente si ella lo volvía a rechazar o se alejaba y se sacó su chaqueta y se la puso en sus hombros, que estaban helados. Aerith quedó helada frente a la reacción de él y lo miró.

- Aerith, yo… - empezó Zack, pero no sabía que decirle. Estaba realmente confundido, no quería pensar en su antiguo amor, pero al ver a Aerith con ese sufrimiento de verdadero cariño hacia él lo mataba por dentro. Pero, por lo visto, decidió enterrar todo eso durante un momento, y Zack se acercó a tal punto de ella que sus labios estaban a tan solo unos centímetros que los de Aerith. Sentía su cálido aliento y también aquél exquisita fragancia de ella. Se quedó paralizado mientras cerraba sus ojos; luchando por no flaquear, por no dudar como la otra noche.

Mientras, la linda Aerith quedó perpleja durante ese momento. ¿Cómo habían pasado de una discusión a un momento tan cerca, el de poder besarse, en medio de la lluvia, como en las películas? No lo entendía, pero tener a Zack tan cerca, tan maravillosamente cerca, le puso la piel de gallina… y ella decidió acercarse lentamente hasta que sus labios hicieron contacto.

Fue un beso suave, tierno. Zack era todo un caballero, ya que no presionaba a Aerith, el beso era pausado y a la vez apasionado. Él puso sus manos con cierta cautela en su pequeña cintura a la vez que Aerith entrelazaba sus dedos detrás del cuello de Zack. No había presiones con ese beso, los dos estaban relajados y, sorprendentemente, intentaban comunicarse con ese beso lo que sentían hace bastante tiempo. Y tampoco había nada que les importara en ese momento, la lluvia, el dolor, la angustia, la preocupación y todo aquello quedó en el olvido durante ese mágico momento; en el primer beso que Aerith daba en toda su vida…

Eran sólo ellos dos, Zack y Aerith.

Finalmente se separaron debido a que la falta de aire, que era crucial. Se quedaron mirando, sin alejarse. El azul se conectó con el verde y formaron un lazo que se estaba fortaleciendo a cada segundo que pasaba…

Hasta que la muchacha se separó de él y se tapó su boca con sus manos, debido a que tosía. Su cuerpo estaba llegando al límite, no podría resistir más bajo la lluvia. Veía todo borroso y notaba como Zack se le acercaba corriendo antes que todo quedara negro…


Comentarios:

Aquí está... ¡y también el ansiadísimo beso entre Zack y Aerith! Personalmente, me ha gustado cómo me ha quedado. Espero que al que ha leido también. Acepto todos sus comentarios y de antemano gracias por seguir leyendo esta historia :D

Espero actualizar lo más pronto posible. Antes de eso disfruten :D

Besos,

Kmy42