.-.-. Cambio de escena
- Pensamientos -
- Diálogos -
"Narración en primera persona"
Factor Dulce
La mujer entro abruptamente a la oficina al final del pasillo en el penthouse del edifico, Su largo cabello tan negro como la noche misma arrastraba casi en el suelo cubierto en alfombra grisácea. El llanto enmarcaba sus facciones y la rojes de sus muñecas a través del fino y largo vestido de corte princesa casual de manga larga, le daba un aspecto de otro mundo. Pero no era asi. Cayo de rodillas entre sollozos y gruesas lagrimass amargas a través de sus ojos avellanados y las gruesas pestañas empapadas. Sus labios temblorosos se curvaban de vez en cuando para soltar suspiros desgarradores o lamentos momentáneos tras un tiempo sin aire entre el llanto.
¿Porque razón? Se pregunto. Levanto la vista hacia el hombre frente a ella. Y el dolor se acuno en lo profundo de su pecho.
El hombre la observo desde arriba, con pose llena de altanería por sobre su hombro, pues había estado viendo la ciudad desde la gran ventana de el lugar, entre la oscuridad y la penumbra. Sus ojos filtraron la luz de la ciudad dándole matices llenos de una luz vagamente calmante. Y soltó un ligero bufido sin abrir los labios, solo resonando en su garganta como un ronco quejido de molestia. Se giro hacia ella y la observo sin inmutarse por la abrupta interrupción.
- Izayoi. - Murmuro ronco. Pero lo suficiente mente claro para que la mujer detuviera su llanto por un momento.
La mirada en los ojos avellana de la mujer vacilo por un instante antes de entornarse para continuar con el llanto. Pero no lo hizo, solo un ligero hipo de tristeza ahogo su voz antes de hablar.
- El divorcio. No.. -
Y el habia comprendido en un rápido momento el porque de la visita inoportuna de su aun mujer en el edificio de la compañia. Aflojo su corbata violeta ligeramente antes de soltar una maldición al aire. Odiaba verla llorar, pero no podia tratarla mejor ahora, en el transcurso del divorcio. La queria, por supuesto. pero ya no habia amor de por medio hacia la fragil mujer frente a el. Ya no habia chispa en aquella relación, y las mujeres ya no eran algo genuino para el, no soportaba la delicadeza de los sentimientos femeninos, ni lo sumisa que podia llegar a ser Izayoi frente a el. Le aburría. Aunque aun la apreciaba, era tan hueca como una muñeca.
Se agacho frente a la pequeña mujer y la tomo suavemente de los hombros. No quería ser brusco con ella, pero estaba colmandole la paciencia. La observo a los ojos y una punzada de culpa le asalto al recordar una abrupta ruptura muy identica a esta con su anterior mujer, Irasue.
Nego lentamente en silencio cerrando los ojos y los abrió nuevamente al espantar el recuerdo, enfocando la vista en la mujer frente a el.
- Tomamos una decisión. No es hora de que te arrepientas. - le dijo en tono autoritario, casi. Molesto.
La mujer levanto el rostro y negó frenéticamente.
- No. Siempre pensaste por mi. Y me di cuenta que esto no es lo que quiero. Me duele... - Sollozo lanzándose a sus brazos. La camisa de Inutaisho comenzó a humedecerse. - Entiéndelo Inutaisho. Esta es mi decisión. Se que podemos solucionar lo que te molesta...-
.-.-.
Kagome soltó el aliento que estaba aguantando tras sentirse acorralada. Todo por un estúpido tropiezo. Sesshomaru la observo con la mirada perdida, prestando atención a sus labios exuberantes y a los ojos achocolatados de la fémina atrapada entre la pared, y el. Un ligero aman de sonrisa cruzo por la fina linea que dibujaban sus labios al notar de cerca, aquellas pecas que la azabache luchaba por ocultar con el maquillaje cargado que utilizaba en cuanto salia de su hogar. Ella era preciosa, sin tanto producto.
Kagome ladeo la cabeza hacia el costado izquierdo, huyendo de su mirada. Pero el no apreciaba un rechazo, por mas vano que fuera.
Y la lamió.
Desde la fina linea del mentón hacia la mejilla. Limpiando el puré de tomate que ahi estaba salpicado por el anterior inconveniente con la cena y por supuesto, el tropiezo.
Ella cerro los ojos con fuerza y soltó una palabrota por lo bajo. ¡Que diablos! Sesshomaru estaba jugando con ella en ese momento. Lo escucho tratando de aguantar una carcajada que nacía desde lo profundo de su gargante. Volteo de manera violenta hacia el y trato de empujarlo. Sin éxito aparente. Sesshomaru detuvo su risa y la observo, completamente serio, Kagome se tenso por inercia y puso el cuerpo rígido. Como gato.
Lo sintió acercarse a su rostro, encorvando su cuerpo en el acto y eliminando toda posibilidad de salir huyendo. El sonrojo violento le supo tierno a Sesshomaru. La levanto del mentón, con el dedo indice y pulgar flexionados y termino por quebrar la vaga pared inexistente que lo separaba de sus labios.
La beso.
Kagome cerro los ojos como acto reflejo y Sesshomaru tomo aquello como una invitación profundizando el beso.
¿Como habían llegado a tal momento? Simplemente todo aparentaba ser una cena normal. Con las dos mujeres restantes en la casa en el segundo piso de aquella amplia mansion aristocratica, la cena habia sido incomoda. hasta que claro, ella habia decidido ponerse de pie por su cuenta, sin llamar al chico de servidumbre que les había servido la comida. Todo por un vago y torpe intento para alejarse del hombre frente a ella, con la excusa de ir a buscar la salsa de tomate por si misma para su pasta con queso.
Dio un respingo al regreso, con la salsa en sus manos y un semblante lleno de terror al ver el suelo a punto de estrellarse en su rostro. Prediciendo un horrible moretón.
Pero no sucedió nada.
Abrió los ojos sintiendo la salsa salpicar su rostro y viendo al hombre frente a ella bañado en salsa de tomate. El recipiente llacia a un costado sobre el suelo. derramando lo que quedaba de aquello.
En cuanto Sesshomaru libero sus labios, Kagome salio corriendo hacia la habitación de huéspedes. Sesshomaru maldijo por lo bajo.
- ¡Jaken! Que limpien este desastre. -
El hombre de baja estatura llego corriendo y asintio con la cabeza unas cuantas veces. - Lo que diga amo bonito. -
.
.
.
Ya no era una niña de preparatoria. ¿Porque le habia afectado tanto aquello?. Revolvió su cabello azabache frente al espejo del baño, y se observo tratando de aminorar el rojo de su rostro. Solo tranquilízate. El solo esta jodiendo. Y vaya que lo hacia bastante bien.
Golpeo la esquina del mueble bajo el espejo con el pie y soltó una palabrota antes de tomar una toalla y comenzar a desnudarse para entrar a ducharse. Estaba hecha un desastre en colores rojos y verdes.
