Hola, lectores/as:

El día 10 de abril será mi cumpleaños. Sacaré un especial de preguntas y respuestas generales, es decir, pueden hacerme preguntas de cualquiera de mis fics. Aunque yo preferiría que se centrasen en los que tengo abiertos. No se admiten spoilers, xd.

Las preguntas pueden enviármelas hasta el domingo 2 de abril, a partir de ahí ya no admitiré más porque me pondré con el especial.

También les anuncio que "Amigos y Rivales" seguirá adelante. Sé que no a todos les gusta pero algunos sí. Por ahora me centraré especialmente en ese fic.

Un saludo.
Nos leemos.


CAPÍTULO 7
KAKAROTTO VS EL REY

Eran más de las 9:00. Cepa se levantó esperanzado de encontrarse el desayuno, pero al entrar en la cocina descubrió que no había nada preparado. Se fue a la habitación de Fasha, entrando sin llamar. Vio que la esclava aún dormía.

«Oh. Que linda. Así que durmiendo… Pues habrá que despertarla con un suave toquecito»

El chico levantó el colchón por encima de su cabeza, con la chica aun dormida.

— ¡DESPIERTA YA!

De pronto lanzó el colchón, y con él a la mujer, contra la pared.

La esclava se estampó contra la pared con el colchón aplastándola detrás, cayó al suelo despertando aturdida.

— ¡Aaaayyy!

— ¡QUÉ SEA LA ÚLTIMA VEZ QUE TENGO QUE DESPERTARTE!

—Sí, señor.

—Tú estás aquí para servirme a mí y no al revés. ¿Entendido?

—Sí, señor.

—Voy a ducharme. En veinte minutos quiero el desayuno listo—Cepa salió dando un portazo.

«A veces hay que ponerse duro para inculcar disciplina. Mmm ¿Duro? Lo que me preocupa es ese chico que no mostró apenas respeto por el rey. Será difícil reclutarle. Mediante la autoridad directa no hará caso, o quizás obedezca a corto plazo pero a la larga… Pero lo necesitamos. El joven Vegeta está destinado al trono y su hermana a las ciencias, alguien tiene que estar en el medio. Aunque… mediante el torneo podremos poner a prueba a varios jóvenes. El rey hizo bien en usar la excusa del cumpleaños de su hija, en realidad lo que a los dos nos interesa es medir el potencial de los jóvenes guerreros. Habrá que conseguir un nuevo compañero para el príncipe, si no es ese chico será otro»

Unos minutos después.

Cepa estaba desayunando.

—Lo siento, señor.

—…—Cepa miró a la chica sin responderle.

—No debí dormirme, ayer apenas pude dormir.

—Que no vuelva a pasar.

—Comprendido, señor.

—Bien. Dejémoslo—habló molesto.

—Quizás no sea el mejor momento para decirlo, pero hace falta hacer una compra. ¿Quiere que vaya luego?

— ¿Sola? No, no me fio. Iremos los dos está tarde.

—Sí, señor.

— ¿Algo más?

—No, señor.

Fasha estaba tentada de pedirle a su amo que le comprase un poco de ropa, aunque fuese simplemente alguna muda interior para cambiarse, pero dado que acababa de ser regañada no se atrevió a tentar más a la suerte. Optó por retirarse al tiempo que hacía una reverencia.


EN VILLAGE CARNIVORE
Ese día él y su madre habían sido citados a mediodía en el castillo real. Además el padre quería ver los progresos de su hijo. En ese momento ambos varones se encontraban frente a frente fuera de la casa.

—En guardia, hijo.

—No quiero luchar contigo, papá.

—Lástima porque yo sí.

—Si me obligas a pelear perderás. Ahora soy más fuerte.

— ¡No digas estupideces!

Bardock se lanzó hacía su hijo, este simplemente esquivó el ataque. Seguidamente el adulto comenzó a lanzar varios puñetazos y patadas, pero no tenía éxito. No lograba dar a su hijo, ambos luchaban en tierra firme. Bardock concentró energía en su mano derecha hasta formar una esfera blanquecina-azul

— ¡Cañón Espiritual Final!

Seguidamente el adulto lanzó el ataque contra su hijo. Kakarotto en el último momento golpeó la esfera devolviéndosela a su padre, el adulto voló alto para evitar el ataque, justo en ese momento su hijo lo golpeó con fuerza en el estomago haciéndole salir el aire, seguidamente le dio una patada en la espalda haciendo estrellarse contra el suelo.

—El combate de ayer contra el príncipe me sirvió para fortalecerme, papá. Ahora soy mucho más fuerte que tú.


CON CEPA

Este estaba usando su radar para tratar de seguir a Kakarotto.

«La energía del muchacho se incrementa. Así que se fortaleció con el combate contra el príncipe. A ver… esta otra energía es de… Bardock. Mmm. El poder del chico es mayor que el de su padre»

Bardock se levantó.

«Ahora lo entiendo. En la pelea contra el príncipe debió sacar todo su potencial. Al perder su fuerza aumentó pero… no voy a perder tan fácilmente»

— ¿Crees que a tu edad eres más poderoso que tu padre?

—Sí.

Bardock volvió a concentrar energía pero esta vez en ambas manos.

— ¡A ver si puedes con dos!

El chico esquivó ambas esferas pero entonces vio que estas le perseguían.

—Es una variante del Cañón Espiritual Final. Lo desarrollé hace poco. ¿Sorprendido, hijo?

—Un poco—contestó el aludido volando mientras esquivaba a las dos bolas de energía. De pronto se giró y con cada mano lanzó un rayo que impactó en cada una de ellas, los cuatro ataques de fuerza se anularon entre ellos chocando entre si.

De pronto Bardock se situó por detrás de su hijo, aprisionándole con sus brazos. El adulto comenzó a concentrar su fuerza mientras estrujaba al niño.

—Aaaaah.

— ¿Qué? ¿Te gusta? ¿Te rindes?

—Ayyyyyyyyyyy. ¡NO!—el chico comenzó a concentrar su fuerza. Bardock ponía resistencia pero finalmente su hijo logró soltarse y se giró golpeando a su padre en la cara. Seguidamente el niño comenzó a lanzar una serie de rápidos puñetazos, el adulto logró esquivar algunos pero no la mayoría de ellos. Finalmente Bardock cayó al suelo justo antes de recibir varios rayos.

—Ah, ah, ah, ah—el mayor se levantó jadeando.

—Y ahora prueba esto, papá. ¡Aaaaaah!—Kakarotto comenzó a concentrar su poder y se lanzó de nuevo contra su padre volviendo a los golpes físicos, el adulto también se concentró pero no logró evitar la mayor parte de los ataques de su hijo. De pronto el niño recibió un gancho en la mandíbula que lo hizo retroceder pero apenas se inmutó.

— ¿Qué? ¿Apenas ha sentido el golpe?

—…—el chico se pasó la mano por debajo de la barbilla, apenas tenía unas gotas de sangre—No hay para tanto. Ahora me toca a mí.

Kakarotto comenzó a concentrar energía.

—Papá ¿Te rindes?

— ¡NO!

—Entonces… ¡Frena esto! ¡Aaaaaaaaaaaah!

El chico lanzó un rayo y su padre contraatacó con otro. Al principio ambos ataques parecían estar a la par, pero poco a poco Bardock fue superado, cayendo inconsciente.


CEPA

«Mmmm. La energía de Bardock ha cedido como me temía. ¿Mm?» Una llamada—activó la función de radio de su dispositivo.

¿Sí?

¿Dónde estás? Mi hijo te espera desde hace cinco minutos.

Estoy siguiéndole la pista a ese chico, majestad. Ahora voy.

Mmm. No, espera. Por hoy tomate el día libre. Luego vendrán a verme la señora Gine y su hijo. Quiero luchar con él personalmente.

¿Y los otros muchachos? ¿Los compañeros de entrenamiento del príncipe?

¿Los chicos insectos? No me interesan. A mí los orígenes me dan igual, pero no soporto a los inútiles. Les diré que se marchen.

Mmm. Comprendido, majestad. ¡¿Majestad?! Ha cortado la comunicación. Bueno… tengo el día libre. Puedo aprovechar para ir de compras. Mientras con el radar seguiré los pasos del chico. ¡Esclava!

Al poco apareció la aludida.

—Señor…

—Haz una lista de lo que haya que comprar. Nos vamos.

— ¿Ahora, señor?

—No, que va. El año que viene—tono sarcástico— ¡Ahora mismo!

—Sí, señor.

Unos minutos después.

Ambos volaban a la parte central de la ciudad, allí era donde se concentraban la mayoría de las tiendas. Cepa había ajustado el bloqueador de la esclava para que ella pudiese volar. Los dos aterrizaron.

—Veamos, señor. Tenemos en la lista cuatro tipos de carne, un juego de esponjas de baño…

— ¿Esponjas?

—Me dijisteis que no usase la vuestra, pensé en comprar dos nuevas. ¿Las borro de la lista?

—Bien, esponjas. ¿Qué más?

Ambos se acercaron a una tienda mientras hablaban.

—Algunos productos de limpieza y…

— ¡Para!—Cepa se paró frente a una tienda de alimentación—Entra y ve a por la comida—le dio un poco de dinero—Mientras voy a una tienda de aquí al lado. Y no se te olvide de que sigo con esto—señaló a su dispositivo. La esclava pillo la indirecta, con su radar era capaz de seguirle la pista.

Fasha entró en una tienda de alimentación, mientras que Cepa se metía en otra de armamento, que estaba justo al lado.


CEPA
Nada más entrar algunos clientes se apartaron de él, otros le hicieron un saludo militar. El vendedor, un tipo de estatura media, un poco gordo y corpulento se acercó a él.

—Bienvenido, comandante. ¿En qué puedo ayudarle?—hizo una reverencia.

—Deseo encargarle tres uniformes de combate uniformados. Y lo correcto hubiese sido un saludo militar.

—Desde luego. Pase, pase por aquí. Le enseño el catalogo—hizo un saludo militar, pero en vez de con la mano derecha, como era tradición, lo ejecutó con la izquierda por error. Cepa rodó los ojos.

«Descerebrado»

Ambos fueron al mostrador y el dependiente sacó un catálogo.

—Si no le molesta vaya ojeándolo mientras cobro a otros clientes.

—Bien. Veamos…

«Todos estas camisetas parecen muy simples y muy vistas. Mmm. ¿Qué es esto? "Colores de diseño" A ver… sí, el morado me gusta. ¿Y las corazas? A ver el índice… página 31. ¿Verdes? No, muy informales. ¿Negras? Tampoco, muy formales. Algo intermedio… Ajá, este rojo me gusta y con la ropa morada hará una buena combinación. Informal pero sin pasarse»

— ¡Vendedor!

El aludido aun estaba detrás del mostrador. No hacía falta gritar, había otros clientes antes que Cepa, pero nadie se atrevió a protestar.

— ¿Sí, señor?

—Elijo la vestimenta morada y la coraza roja.

— ¿Cuál roja?

—La de la página 42.

—A ver… Ah sí. Vestimenta 3.4 y coraza rojo 2. Conforme. ¿Talla?

—…—Cepa dudó. Dos de las vestimentas eran para los príncipes y no tenían la misma altura. Sin embargo, ese tipo de trajes tendía a ser elástico y estirar. No importaba si la talla era un poco pequeña porque su elasticidad lo compensaba, lo grave es que fuese grande. Dio las medidas de la princesa.

— ¿Gama de protección?

—La máxima.

— ¿El máximo, señor?

—Sí. ¿Tienes algún problema con eso?

—No, señor.

—Bien.

—Entonces… son… tres trajes de tamaño M. Vestimenta 3.4 y coraza roja 2, todos de gama máxima ¿Conforme, señor?

—Sí.

—Bien. Serán…—sacó una calculadora—90 mil créditos.

—…—Cepa le miró fijamente a los ojos.

—Pero… puedo hacerle un descuento y dejárselo en solo 80.000. Tendré listo su pedido en tres semanas.

—Lo necesito en siete días.

—¡¿Siete días?! ¡Es imposible! Hay que coser los trajes, ese color es personalizado y se hace a mano. Además usted dijo que fuesen de gama máxima y eso…—no pudo terminar porque Cepa le dio un puñetazo en la cara haciéndole caer al suelo.

—No se puede, no se puede. ¿Sabes quién soy, sabandija? ¡El comandante Cepa! ¡YO SOLO RESPONDO ANTE EL REY! ¿ENTENDIDO? ¡SOLO ANTE EL REY!—Cepa saltó detrás del mostrador y comenzó a darle puñetazos al vendedor, quien apenas podía defenderse—

Algunos de los otros clientes abandonaron el local.

—Señor…

—¡CUANDO YO DOY UNA ORDEN QUIERO QUE SE ME OBEDEZCA!—le retorció el brazo derecho, la víctima ahogó un grito—Me da igual si contratas a alguien, si usas a una cuadrilla de esclavos, o si no comes ni duermes. ¡ESOS TRAJES VAS A HACERLOS EN UNA SEMANA!

—Sí, señor. Estarán listos en siete días.

—Bien. Y con una calidad extraordinaria. ¡Nada de chapuzas!—le dio una patada en el costado con tanta fuerza que quizás le rompiese una costilla.

—Sí… sí, señor.

—Dijimos… ¿40.000?—apretó con más fuerza el brazo del vendedor.

—Yo… esto… claro. Cuarenta mil.

—Ah, me olvidaba. Dos de los tres trajes deben tener estampados el emblema real en la coraza, solo dos, el tercero no.

—…

« ¿Mmm? Mi esclava se está metiendo en líos. Su energía disminuye»

—Regresaré en siete días con el dinero. Más te vale no fallarme.

Cepa se marchó enfadado dejando a un tembloroso vendedor detrás del mostrador.


EN EL CASTILLO
Gine había entrado en el salón del trono con su hijo. La mujer hizo una reverencia pero el niño únicamente permaneció de pie y firme al lado de su madre. Bardock no se presentó. No había sido convocado, asique sentía que no debía ir; aparte de que se quedó recuperándose de la pelea contra su hijo.

—Kakarotto, saluda al rey.

—Hola—habló fríamente.

—Formalmente.

—Buenos días—su tono seguía demostrando frialdad.

—Por lo visto vuestro hijo sigue siendo un grosero.

—Por favor, discúlpelo, majestad.

— ¿Soy grosero?—el chico se cruzó de brazos—Bueno… quizás lo sea con quien no me cae bien.

— ¡Kakarotto! Ya basta.

El rey no dijo nada, solamente observo al chico.

«Mmm. Tiene cierto orgullo y carácter pero… me pregunto si eso será beneficioso o solamente resultará molesto»

En ese momento el rey pulsó un botón de su radar. Se comunicó con su hijo, ordenándole ir a la sala del trono.

—Esperaremos aquí a mi hijo.

—Sí, majestad.

—…

Al poco se presentó el príncipe Vegeta en la instancia.

—Buenos días, padre—miró a la mujer—Usted debe ser la señora Gine. Mi maestro me habló de vos y también su hijo. Al parecer puede controlar el ki—miró a Kakarotto—Ah, hola. ¿Finalmente te decidiste a entrenar?

—Perdí el combate ¿Recuerdas? Ese fue el trato.

—Sí.

— ¿Me ayudarás igualmente con esa chica?

— ¿La mocosa esclava? No tengo ninguna gana. Gané la pelea asique tampoco tengo ninguna obligación.

—…

— ¡Basta de saludos! Primero iremos a la sala de entrenamiento para que peleéis conmigo—miró a la mujer—Después usted tratará de enseñarnos el control del ki.

—Sí, majestad.

—Vayamos ya. Me vendrá bien un combate.

—Lo mismo digo, padre.

Los cuatro se fueron a la sala de entrenamiento.


EN LA ACADEMIA MILITAR
Todos los estudiantes menores de edad fueron reunidos en el auditorio. El director se dirigió a ellos para hacerles un anuncio. El recinto tenía capacidad para doscientas personas, con diez filas de butacas de veinte asientos cada una de ellas. Normalmente había una mesa con capacidad para diez ponentes, pero en este caso solo se encontraban sentados Tomato y el director. La profesora fue la primera en intervenir, lanzando un rayo al techo para pedir atención, algunos de los estudiantes hablaban entre ellos o se encontraban de pie.

— ¡PUNTO EN BOCA Y CULOS PEGADOS AL ASIENTO!

Todos guardaron silencio y se sentaron.

—Eso está mejor. Ahora el director va a comunicaros una noticia importante.

El aludido tomó el micrófono.

—Gracias, Tomato. Alumnos, como ya saben dentro de poco tiempo se celebrará un torneo juvenil de lucha para menores de 18. Esta academia tiene una reputación que mantener, un prestigio, un…—el directivo empezaba a enrollarse, llegando incluso a hablar de la fundación del centro.

«Bla, bla, bla. Ya empieza a decir sermones aburridos que no interesan a nadie» pensó Tomato.

—Y por lo tanto, tan solo 3 años después de la victoria de nuestra raza contra los tsufurus se fundó este centro, que tardó tan solo 2 años en acabar de construirse. De entrada…

Los estudiantes empezaban a dormirse.

«Pero ¿Por qué no va al grano?»

—Y por tanto la primera vez que…

— ¡QUÉ SE CALLE!

— ¿Perdón, Tomato?

—Nada de esto interesa a nadie. Cállese.

—…

Tomato tiene razón.

¡Cállese, pesado!

Queremos saber la noticia.

¿A quién le importa la fundación del colegio?

«De nuevo esta maldita mujer me pone en ridículo»

—Alumnos, dentro de poco habrá un torneo juvenil de lucha en la capital. Se os harán pruebas para seleccionar a tres de vosotros para representar al colegio. Las pruebas serán mañana en el aula de lucha. ¡Dad lo mejor que tengáis! Es todo.

Al fin.

Haber empezado por ahí.

¿Para eso tanto rodeo con el tema de la fundación de la escuela?

El director miraba con odio a Tomato.


FASHA
La chica había llenado ya el carro con varios productos, pero en uno de los pasillos se encontró a su hija que iba arrastrada con una correa que sostenía un niño calvo. La mujer gritó llamando a su hija, quien se volvió mirando a su madre pero no dijo nada, seguidamente Fasha se puso en posición de combate insultado al niño de la correa, pero de pronto apareció su padre.

—Vaya, vaya. ¿Quién eres tú? Ese bloqueador… una esclava.

— ¡Soltad a mi hija, bastardos!

— ¿Tu hija?—miró a Fungus— ¿Esta perra inútil es tu hija? Ja, ja, ja, ja. La perrita y la perra, manada al completo. Ja, ja, ja—A Nappa se le contagió la risa de su padre.

—Amo, déjela. Sigamos las compras.

—Silencio, perrita. Voy a jugar un poco con tu madre. Hijo, perrita, disfrutad del espectáculo.

Fasha se puso en posición de combate. Sabía que era una locura, aun llevaba puesto el bloqueador y no tenía un radar para medir a su adversario. El hombretón se acercó y la chica le dio una patada en la cara, pero apenas se inmutó.

—Venga. Diviérteme. Dame tus mejores golpes, perra.

La chica seguía atacando y su adversario casi no se defendía, recibiendo varios puñetazos y patadas, aburrido.

—Así no es divertido—de pronto agarró el bloqueador de la chica arrancándoselo—Bien. Ahora ataca en serio.

Fasha concentró su ki y dio un salto atacando con una patada, esta vez hizo caerse a su rival, seguidamente lanzó una bola de energía, seguida de varios puñetazos y patadas. A continuación su rival logró sujetarle la pierna izquierda.

—Mi turno, perra.

El hombretón dio un golpe en la pierna de la chica rompiéndose y haciéndola caer al suelo.

— ¡AMO, NO LA LASTIME MÁS, POR FAVOR!

—Silencio, basura—Nappa le dio un puñetazo a Fungus en el estomago, haciéndola caer al suelo y encogerse como bolita—Si vuelves a hablar seré yo quien mate a la perra.

El hombretón seguía dándole varios golpes a Fasha e incluso quemándola con algunas rayos. La multitud había hecho un círculo alrededor y algunos clientes gritaban "Mátala, mátala, mátala".

—Aaaaaaahhhh.

—Ha sido un combate aburrido, perra—le pisó la cabeza.

—Lo siento, hija. Lo siento.

—…—la aludida miró a su madre en silencio.

—Bueno… a ver… ¿De quién es este animal?

Algunos clientes se miraron entre ellos.

Mío no.

Yo no la había visto nunca.

Mátela y ya está. Ya negociará con el dueño.

Estos y otros comentarios similares se iban escuchando, hasta que alguien dijo: "El dueño soy yo".

La multitud se apartó y algunos, incluido el hombretón, se paralizaron al ver a Cepa.

— ¿Comandante?

— ¡¿Por qué tocas mi propiedad sin permiso?! Envío a mi esclava a realizar unas simples compras ¿Y me encuentro con esto?

El aludido se apartó un poco de la chica.

—Lo siento, señor. No sabía que era suya. Y ella me ofendió a mi hijo y a mí.

— ¿Qué dices sobre eso, esclava?

—Amo… ella… esa niña es mi… hija… Mire cómo la tratan.

—…—Cepa miró a la niña fijándose en su correa, aparte de que tenía marcas de golpes en la cara—No es mi problema. Ella es una esclava igual que tú.

—Amo… por favor… ayúdela.

—Levántate de ahí. Nos vamos a casa. Te espera un castigo. Y tú—miró al padre de Nappa—Si vuelves a tocar mis cosas sin mi permiso te mato. ¿Entendido?

—Sí, comandante. Lo lamento.

Cepa se acercó a Fasha sujetándola del cabello y tirándola del mismo para obligarla a levantarse.

— ¿Y tu bloqueador?

—Lo siento, señor. Se lo quité para que me atacase y divertirme.

—…

— ¡AH!—de pronto el hombretón, que no se lo esperaba, fue impactado por un rayo que le atravesó el hombro izquierdo.

—Eso por tocar a mi esclava sin permiso, sabandija.

Cepa tomó de nuevo a la chica del cabello arrastrándola fuera de la tienda. Una vez en el exterior ambos se fueron volando. Al llegar a casa Cepa le dio varios bofetones a la mujer.

—Te atreviste a creerte igual a todos los demás, desafiaste a uno de los guerreros más poderosos del reino. Que lo ocurrido hoy te sirva de lección.

—Amo, por favor… hágame lo que quiera pero ayude a mi hija.

—Ve a un tanque a curarte o esas heridas se infectaran.

—…—la chica tuvo que obedecer.

Al salir del tanque de nuevo suplicó a su dueño que ayudase a su niña. Cepa estaba en el salón.

— ¿Y qué si la ayudo? Aunque fuese liberada ¿Qué haría? Su padre está muerto y su madre me pertenece, ya no tiene adónde ir.

Fasha bajó la cabeza completamente en blanco y aterrorizada por el destino de su hija. Era verdad que no tenía a dónde ir, pero quedarse al servicio de aquellos monstruos de la tienda era un destino aún peor. Fungus era inteligente y quizás sobreviviese sola, pero no sobreviviría mucho tiempo con ese tipo de amos.


EN EL CASTILLO
El rey, el príncipe, Kakarotto y su madre ya habían llegado a la sala de entrenamiento. Consistía en una sala redonda, de paredes blancas reforzadas para aguantar los golpes y tan solo tres metros de altura, lo que dificultaba el vuelo. Normalmente esa sala la usaban únicamente el rey y sus hijos. Al monarca se le hacía curioso ver a alguien más haciendo uso de esas instalaciones, pero quería comprobar el nivel de Kakarotto.

—Bien, chico. Ya que te disgusto tanto, entonces… ataca—se puso en posición—Quiero ver lo que sabes hacer.

—…

«Mmm. Ayer Kakarotto peleó conmigo y perdió. Seguro que después de eso su poder aumentó. Sería divertido si le diese un par de tortas a padre antes de ser derrotado»

—Muy bien. Voy a atacar. Mamá y Vegeta, vosotros no os metáis.

—Hijo, ten mucho cuidado. Te enfrentas al número uno del reino.

—No voy a intervenir. Será divertido ver como mi padre te destroza.

—Eso suponiendo que no gane yo.

«No está tan claro que sea el número uno. El comandante de ayer tiene un nivel muy igual a él, incluso quizás superior» pensó Kakarotto.

—Príncipe, ¿No deberíamos salir de la sala? Aquí estamos expuestos—intervino Gine.

—Hágalo usted si quiere. Yo no pienso perderme el combate.

— ¡Ataca, muchacho!

—Aaaaah—el chico empezó a concentrar su energía.

« ¿Eh? Su poder es al menos el doble que ayer. Tenía razón, se incrementó. Ahora quizás me supera pero no por mucho tiempo» pensó el príncipe.

— ¡AAAAHHHHHH!

Kakarotto lanzó un rayo veloz que impactó contra el rey, el monarca retrocedió un par de pasos. Seguidamente el chico comenzó a lanzar toda una serie de puñetazos y patadas contra el rey, quien no lograba esquivarlas.

«No entiendo a qué está jugando mi padre»

El rey se elevó y su joven rival le imitó.

—No lo haces del todo mal, chico.

— ¿Sí? Pues aun no termino—Kakarotto comenzó a concentrar energía en su mano izquierda—Ahora le mostraré una técnica de mi padre.

—A verla.

—Aaaaaaaaaaaaaah. El chico empezó a concentrar energía en su mano izquierda, hasta formar una bola blanquecina-azulada— ¡Cañón Espiritual Final!—el chico lanzó el ataque.

«Veamos qué hace padre»

Vegeta senior al principio no pareció reaccionar, era como si quisiese ser golpeado, pero en el último instante lanzó su propia bola de energía, haciendo que ambos ataques chocasen destruyéndose mutuamente.

— ¡No puede ser!

«Je. Esa cara… al parecer mi padre te ha sorprendido, chico»

—No ha estado mal ese ataque pero fue lento. Te falta velocidad.

—…

—Ya he visto tu potencial. Ahora me toca a mí. ¿Preparado, chico? Allá voy.

— ¡AH!—antes de que Kakarotto pudiese reaccionar recibió un puñetazo a gran velocidad haciéndole salir el aire y cállenlo al suelo.

— ¡HIJO!

Antes de que el muchacho se levantase el rey le pisó la pierna derecha, rompiéndosela a la altura de la rodilla. La víctima ahogó un grito.

— ¡Majestad, basta! ¡Parar, por favor!

—Tranquila, no va a morir—otro golpe y la segunda pierna rota—Tienes orgullo, chico, pero deberías ser más respetuoso con tu rey—una costilla rota.

Gine estaba horrorizada de cómo el rey hacía sufrir a su hijo. En un momento no pudo más y lanzó una honda contra el soberano tratando de alejarle del niño, el monarca recibió el ataque de lleno sin inmutarse.

—No te metas.

—Eso es, mamá. No te metas en mi pelea.

—Esto no es una simple pelea. Mírate cómo…—no pudo continuar porque de pronto recibió un golpe por detrás quedando inconsciente.

— ¡Vegeta!—Kakarotto lanzo una bola de ki a su rival, el rey se cubrió con una mano y el chico aprovechó para levitar.

— ¡Tranquilo, Kakarotto! Solo se ha desmayado. Así no estorbará el combate.

—…

«Mamá… quizás sea mejor así»

— ¿Continuamos, chico?

—Sí. Ahhh—el aludido se concentró pero ya apenas le quedaban fuerzas.

—Aaah. —El rey se lanzó contra su adversario dándole multitud de puñetazos y patadas, el chico lograba esquivar algunos golpes pero no la mayoría. De pronto le atravesó a la altura del hígado cayendo al suelo. Vegeta senior comenzó a lanzar bolas de ki, para golpearle y hacerle sufrir aun así el muchacho no se quejaba, aguantándose las ganas de gritar.

—Ayer fuiste un irrespetuoso, y hoy no has sido diferente. Vas a aprender modales por las malas.

FLASHBACK

Cepa entró en la sala del trono acompañado por Kakarotto y sus padres.

Los dos varones adultos hicieron un saludo militar dado que ambos estaban considerados como guerreros, pese a que Bardock no tenía el mismo estatus que el comandante. Gine no estaba considerada como una heroína de guerra ni tampoco como gran conquistadora de planetas, por lo que no nadie la veía como una soldado, de modo que optó por hacer una reverencia. El niño solamente miraba al rey fijamente y en silencio.

Majestad, ellos son Bardock, Gine y su hijo Kakarotto. Procedentes del pueblo de Village Carnivore.

Hubo un silencio. En un principio el rey no dijo nada. Se limitó a observar al niño y usó su dispositivo para medir su nivel de pelea, seguidamente miró un instante a ambos padres y luego volvió a centrar su interés en el chico.

¿Cómo fue que te encontraste con mi hija? ¿Fue casualidad?

¿Tu hija? No caigo.

¡No tutees al rey, niño! ¡Debes tratarle de usted!—se molestó Cepa.

Pues no tengo ni idea de cómo se usa el usted, ni tampoco quiero usarlo.

¡Kakarotto! Compórtate—replicó su padre.

Al grano. Te hablo de la chica a la que ayudaste. Recuerda que ayer Cepa y yo te vimos luchar con mi hijo.

Ah. ¿Esa chica era tu hija? No lo sabía.

Desmayo colectivo al estilo anime, menos el muchacho.

Al grano. ¿Cómo te encontraste con ella?

De casualidad. Iba a entregar unos pedidos de leche y desde el aire la vi, y vi como la pegaban entre varios. Así que me quite la camiseta de entrenamiento y la dejé apoyada, junto con la leche, detrás de un edificio cercano y luego fue a ayudarla.

Y entonces apareció mi hijo.

¿Vegeta? Sí. Yo les estaba dando una golpiza a esos abusones, pero otra chica usó a su hija de escudo, entonces Vegeta vino y me ayudó.

Sigues usando el tuteo, niño. Ahora con el príncipe.

Pues esas cursilerías de alteza y majes… majes… lo que sea no me gustan. Prefiero el tuteo.

Eres un irrespetuoso, muchacho. Pero tu versión coincide con la de mi hijo, salvo por el hecho de que él no mencionó que fueses lechero, pero eso carece de importancia.

Ya que hablamos del tema, Vegeta me dijo que la otra niña fue vendida como esclava.

Sí.

Y los otros muchachos asesinados.

Sí ¿Y?

¡No está bien! Un arresto hubiese bastado pero… ¿Asesinato? ¿Esclavitud? ¡Es una locura!

¡Suficiente, hijo! ¡Cállate!

No. Esta vez no, padre—Kakarotto se acercó al rey para sorpresa de todos—Debe liberar a esa chica y devolverla a sus padres.

Primero, su padre fue ejecutado y su madre igualmente esclavizada. Segundo… ¡¿CREES QUE TIENES DERECHO A CUESTIONAR A TU REY?! ¿QUIÉN TE CREES QUE ERES PARA HABLARME ASÍ?

No me das miedo.

¡INSOLENTE! ¡CÁLLATEEEE!

El rey comenzó a concentrar una gran honda de ki. Kakarotto le miró desafiante y repitió "No me das miedo".

Bardock miraba la escena sin atreverse a reaccionar. Por un lado se sentía avergonzado del comportamiento de su hijo. Por otra parte sabía que el rey tenía poder suficiente para matarle a él y a su familia. Gine empezó a gritar suplicas hacía el rey que cayeron en oídos sordos. Vegeta Senior estaba a punto de lanzar el ataque y Kakarotto se puso en posición de defensa, pero antes de que el monarca disparase el chico fue agarrado desde atrás y lanzado con fuerza contra una pared.

¡Suficiente, hijo!

Kakarotto salió de los escombros aún enfadado.

El rey aun tenía encendida su bola de energía y podía dispararla de un momento a otro. Sin embargo, pudo oír en su radar un breve susurro. "Aun no, majestad. Debe hacerlo en un combate formal".

Me pillaste por sorpresa, papá.

Ya basta, hijo. ¡Vámonos a casa! ¡Te espera un castigo!

Sí, buena idea. Llévate a tu hijo y agradece que hoy esté de buen humor—apagó su ki.

Sí, majestad. Le ruego disculpe a mi hijo. Le regañaré severamente en casa.

Bardock cogió del cabello a su hijo quien se quejó un poco. Ambos estaban a punto de salir del salón del trono, seguidos por Gine.

¡Esperad un momento! Señora Gine. ¿En serio puede controlar el ki? Su hijo se lo dijo al príncipe.

Sí, comandante.

Bien. En tal caso mañana vendrá usted aquí para enseñarle esa técnica a mi hijo.

Sí, majestad.

Y tú también vendrás, chico. Dado que te crees tan listo tendremos un combate.

Encantado.

¿Qué? ¿Mi hijo contra usted?—Bardock no daba crédito a sus oídos. ¿Su hijo se iba a batir contra el número uno del reino?—Pero… no tiene vuestro nivel, no es un oponente digno para vos.

Este señor es muy fuerte. Yo quiero pelear contra él.

¡¿Te has vuelto loco, hijo?!—habló Gine—No puedes vencer al rey.

¡Basta! Está decidido. Mañana usted nos mostrará el control del ki y su hijo peleará contra mí. Les espero a los dos a mediodía, aquí mismo.

FIN DEL FLASHBACK

Kakarotto continuaba tirado en el suelo gravemente herido. Su rival aprovechó para darle de pisotones y patadas. El niño se aguantaba las ganas de quejarse.

—Aguantas bien el dolor. Tienes agallas.

—No pienso darle la satisfacción de oír mis gritos—de pronto Kakarotto disparó un rayo por los ojos que le alcanzó a su rival atravesándole el hombro derecho, el rey retrocedió un par de pasos, momento que aprovechó el chico para levitar pero notaba que no veía bien.

—Se te empieza a nublar la vista. Es natural, como tienes una hemorragia.

Era cierto, el chico sangraba en la zona en donde había sido atravesado.

— ¡Ríndete! Ya no puedes seguir.

—No. No me rendiré ante usted.

—…

—Esa chica debió ir a la cárcel pero esclavizarla… ¿Qué clase de rey permite algo así?

—…

—Ahí viene… Ah. Ambos empezaron a luchar en el aire mediante golpes físicos. El chico aguantó un poco, pero finalmente la hemorragia y el cansancio hicieron que se desmayara, cayendo al suelo inconsciente.

«Podría matarle pero quiero verle en el torneo»

—Je. Sabía que no sería rival para ti, padre.

—Coge a la mujer. Llévala a una habitación. Yo meteré al chico en el tanque de curación.

—Un momento. ¿Por qué tengo que llevarla yo? Que se ocupe algún soldado.

—Ella no es fuerte y confiarla a un simple soldado… a saber qué haría él con ella. ¿Prefieres cargar con Kakarotto?

—No he dicho eso.

—…—el rey miró maliciosamente a su hijo.

Unos minutos después.

Vegeta junior con cara de disgusto entró en la enfermería cargando a Kakarotto. Lo metió en uno de los tanques.

—Je. Ha sido divertido. Mi padre siendo cuestionado y desafiado por un niño. Ja, ja, ja, ja…—de pronto se puso serio—Aunque… tiene cierto orgullo y le ha dado un poco de trabajo a padre. Mmm. Me pregunto si participará en el torneo. Sería divertido pelear contra él, seguro que allí solo habrá insectos.

«Me alegro de que no haya muerto, así podré utilizarlo para aumentar mi ki»

El rey cargó en brazos a Gine dejándola tumbada en el sofá de una habitación, cercana a la zona de entrenamiento. El rey miró a la chica dormitando, era hermosa.

—Se ve linda…—el rey apartó un mechón de pelo que la chica tenía en la frente, mirándole la cara, comenzó a acariciarle la mejilla pero de pronto se paró—Ah. Me voy antes de que pierda la cabeza.

Salió de la habitación. La mujer aun seguía sin despertar.

Cepa estaba en el salón del trono hablando con el rey.

—Eso fue lo que pasó hace una hora. El chico no tardará mucho más en despertar.

— ¿La madre ya volvió en si?

—Sí, hace unos… veinte minutos. La dije que se esperase en esa habitación hasta que la mandase presentarse ante mí.

—Me sorprende que no mataseis a un chico tan insolente. Otros han sido ejecutados por menos.

—Cierto, pero quiero verle luchar en el torneo. Aparte, si conseguimos que mi hijo lo use para aumentar su poder…

—…

—Ya quedan pocos días para el torneo y aún mi hija no ha completado su entrenamiento.

—Confiemos en la suerte, majestad. Ahora, me gustaría proponeos una serie de normas para los combates.

— ¿Qué has pensado?

Bardock recibía una llamada.

Todo está en orden. Su hijo luchó contra el rey y obviamente ha perdido, pero se está recuperando en un tanque. Debido a que no soportaba ver combatir a su hijo, hubo que dejar inconsciente a su esposa pero solo se desmayó, está estable.

Gracias, comandante.

Mejor agradézcaselo a su majestad. No quiso matar a su hijo a pesar de la insolencia e indisciplina del niño. Otros han sido ejecutados por menos. Adiós.

Cepa cortó la comunicación.

FIN DEL CAPÍTULO 7.


Hola, lectores/as:

Por fin supimos por qué a Goku no le gusta su rey.

Cepa en este capítulo hizo de Rarity y luego de matón con el vendedor. XD.

Un saludo.
Nos leemos.