CAPÍTULO 6.
Cuando llegué a puerto, varios operarios de la torre de control portuaria me esperaban. Al parecer la agente Jenny les advirtió que vendría en su lugar y poco tardaron en lanzarse encima mío para expresar sus… quejas: que porque se va la luz, porque no hay sistema de emergencia, porque no os dais más prisa… La agente Jenny me iba a escuchar en cuanto la viera, ahora entiendo porque me mandó a mí.
— Revisaré los sistemas mañana mismo ¿Mejor? —dije para terminar la conversación/discusión con una de las operarías. La muchacha bajó sus humos y asintió.
— Eso espero.
Venga va ¿Nada más? ¿Nadie quería darme un poco más de faena? Al parecer, a ojos de todo el mundo debía parecer más aburrido que una ostra.
— Vamos Éire, cálmate.
Eso, cálmate. Dame un respiro. Alcé la mirada para ver a aquél que había logrado callar a aquel loro de chica. Era un hombre de avanzada edad, con su pecho recubierto de reconocimientos en forma de medalla. Mantenía una sonrisa afable, como si todo estuviese bajo control. Me gustaría saber si hace 10 minutos atrás estaba igual de tranquilo.
— Lamento que nos encuentres tan exaltados, pero realmente hemos pasado un mal momento.
No eráis los únicos, tranquilos.
— Entiendo. Han sido algunos minutos muy tensos. Como le he dicho antes a… — ¿Cómo se llama esa operaria gritona? Ella se cruzó de brazos y golpeó el suelo con notable molestia—
— Éire —me recordó en un tono no muy amigable precisamente ¿Por qué todas las mujeres de Ciudad Marina tenían ese genio?
— Éire —rectifiqué—, la agente Jenny me mandó aquí para comprobar el estado de los usuarios que estaban a bordo del barco ¿Sabéis algo de ellos?
— Ahora iba hacia allí. Según me han dicho, han llegado sin problemas pero habría que revisar la nave. Además, los equipos de emergencia les están haciendo una pequeña revisión. Nunca se sabe.
Asentí.
— ¿Vienes entonces, líder de gimnasio?
Veía a venir que llegaría a mi gimnasio a las quinientas. Eso sí tenía suerte, claro. Asentí, tratando de disimular mi desespero por desentenderme ya de todo ese alboroto de la luz. Éire me dedicó unas gratificantes miradas asesinas que si no lograron enterrarme 100m bajo tierra, ya podía considerarlo un gran milagro.
Salí de la sala y seguí al capitán Pescanova* por todas las instalaciones del puerto hasta que llegamos al muelle en cuestión.
*Capitán Pescanova: Pescanova es una empresa pesquera española. En su logotipo aparece un capitán, del mismo modo que este aparece en sus anuncios como el capitán Pescanova.
