Se sentía muy feliz, aun si pensaba que los seres humanos inventaban cosas locas como Urahara, estaba feliz por estar a su lado.
Teniendo una escusa para agarrar su mano, o permitiendo que su corazón saltara cuando le sonreía.
Subieron al último juego ignorando las protestas de Yoruichi, de lo aburrido que era , la vuelta al mundo.
La góndola comenzó a subir lentamente alejándose de apoco del suelo.
Tal vez era la altura en la que se encontraba, la visión que podía tener de los seres humanos desde arriba o incluso la sonrisa de la morena, hicieron que Soi comenzara a darse cuenta el por qué se había sentido mal todos aquellos años.
Era verdad que con la partida de Yoruichi, su escolta se había liberado de todo cargo, de ser súbdita de una familia noble y de tener que dar su vida en pos de una causa ajena a sus deseos. Había sido libre de hacer lo que quisiera.
Sin embargo eso fue lo que la había encerrado durante 100 años, en la sombra de alguien que odiaba, volviéndose más fuerte día y día para llegar a ser la mejor.
Entrenando al lado de un odioso teniente y un escuadrón que le temía, sin descanso.
Convirtiéndose en la líder de la división dos y comandante de las fuerzas especiales…que no hacían más que encerrarla aun más en las reglas que dictaron toda vida.
Solo para estar a la altura de aquella única persona….que la hizo sentir libre.
-Gracias- murmuro Soi tratando de no volver a llorar frente a ella.
Para Yoruichi fue una gran sorpresa ver a su amiga conteniendo el llanto cuando parecía estar divirtiéndose.
Otra vez su pequeña abejita soltaba las lágrimas que hacían que su corazón se (ahogara en su pecho).
No sabía qué hacer o que decirle sin conocer lo que le pasaba, solo se le podía ocurrir una cosa para calmarla.
La tomo en sus brazos y la abrazo con fuerzas.
Por suerte estaban solas en la cabina, si no Soi no se hubiera permitido llorar en el hombro de su antigua maestra. ¡No! Yoruichi ya no era su maestra, ni su capitana, ni su líder.
No había títulos en su mente, solo era ella.
Te extrañe- le susurro al oído esperando que sus lagrimas dejaran de salir.
Yoruichi miro sus ojos grises llenos de lágrimas y le beso la frente sonriendo entristecida.
Se sentía culpable, en el fondo lo sabia ahora que realizaba lo importante que había sido para la joven.
Un recuerdo le vino a la mente y miro por la ventana para averiguar si estaban en el punto más alto.
-Sabes esta no es la primera vez que vengo aquí-.
La pelinegra alzo la vista curiosa al escuchar esto.
-Fue con Ichigo y los demás, fue divertido aun si eran muy ruidosos, terminamos aquí y resulto ser el juego más aburrido de todo el parque hasta que Inoue conto algo ridículo, algo sobre que en el punto más alto uno puede dar una promesa o deseo y este se hace realidad…luego siguió con la anécdota de unos luchadores- rio sacándole un mecho de pelo de la cara.
- Recuerdo que Rukia murmuro por lo bajo su promesa e Ichigo dijo que los iba a proteger a todos aun si no sacaba los ojos de ella-
Soi la miro confundida, ¿Por qué le estaba contando todo esto?
-En ese momento pensé que era algo ridículo que hacían los adolecentes pero tal vez aquí… pueda prometer…que estaremos juntas por siempre ¿Puedes… creerme?-
No era mentira, podía sentirlo, la primera vez que escucho esas palabras Yoruichi apenas le estaba mirando.
Era tan distinto ahora, Soi le sonrió de la forma más sincera que encontró.
Sabía que estaba abriendo su corazón otra vez haciéndolo aun más frágil.
Una simple duda podría romperlo y si la promesa era falsa de nuevo no podría resistirlo.
Pero Soi Fong aun sintiéndose tan débil… la quería con todas sus fuerza.
- Confió en ti Yoruichi-
-…Sabes que siempre serás como una hermana para mí –
Soi abrió sus de ojos de par en par unos segundos y después calmándose volvió a cerrarlos
-Si…- murmuro dejando que Yoruichi le acariciara la cabeza.
Por alguna extraña razón la morena no se aparto de ella hasta que el juego termino y no había rastro de sus lágrimas.
Se sentía bien, dejar unos segundos esa mascara fría y consolar a su pequeña amiga, sacándole sus tristeza y haciéndola sonreír.
No había comparación a los lazos que la unían a Kisuke o a Kukaku.
Desde chica, Soi nunca paro de insistir en protegerla, pero aquí en sus brazos lucia tan frágil que pensó que era ella quien debería hacerlo.
Cuando salieron de ahí, cansadas por la emoción del parque volvieron a la tiene en silencio, la capitana mientras caminaba intento hacer una nota mental de esta vez no lastimar al dueño en vano….
-¡Yoru-chan! ¡Volviste a casa ~! -sonrió Kisuke mostrando todos sus dientes y agitando el abanico de forma exagerada.
- ¡Oh ganaste un gatito, a los niños le encantara esto Jinta, Ururu vengan a verlo!- exclamo sacándole e las manos a una reticente Soi su peluche.
-Sshh jefe están durmiendo- lo reto Tessai con la expresión neutra de siempre.
- Es verdad, los niños tienen que dormir a esta hora ¿Qué haces aun despierta Soi?- le burlo apuntando el abanico de forma acusadora.
-Idiota…- murmuro la muchacha controlando sus nervios.
- Tranquila, solo fue una pequeña broma espero que el paseo no te haya dejado tensa… y ¿Qué anduvieron haciendo todo el día?
-No es de tu incumbencia-
-¿Por qué? espero que no le hayas hecho nada malo a mi gigai, peleando con cualquiera que cruses miradas con tu preciada ¡Yoruichi-sama!
Soi estuvo por saltar ofendida ante el comentario pero esta vez alguien se le adelanto,
Yoruichi golpeo enojada al rubio en la cabeza sorprendiéndolo.
-¡Ya basta!, te estás pasando Kisuke- le grito molesta rodeando con sus brazos la cintura de Soi.
- Ya puedes salir del gigai, si quieres- le aconsejo aun molesta.
-S-si- respondió la joven nerviosa ante el repentino movimiento protector de Yoruichi.
Kisuke se sintió por primera vez ofendido ante Yoruichi.
¿Desde cuándo lo golpeaba por hacer un chiste de esa forma?
Oculto su rostro bajo el sombrero y se quedo en silencio mientras la joven salía del gigai y pretendía que él no existía al dejarlo en brazos de la morena.
Debo volver al Seireitei, Omaeda debe haber dejado sin comer a mi escuadrón entero, y no justamente por el castigo-
Yoruichi rio apoyando la mano en sus hombros.
-¿De enserio no quieres quedarte por esta noche? Nos sobra comida- le sugirió la morena como si ella fuera la dueña.
Soi le dedico una mirada sombría a Urahara.
-No gracias Yoruichi-san, será mejor que regrese-
Kisuke se levanto y la miro sonriendo.
- La puerta a la sociedad de almas ya está abierta, no te olvides de cerrarla, no quiero que salga nada inoportuno de ella.
- Lo sé, no quisiera enfrentarme a criaturas indeseables-
Los dos se miraron fijamente a los ojos alentándose a decir otra cosa.
- Es por aquí, sígueme - interrumpió Yoruichi tomando del brazo a su amiga y abriendo la puerta corrediza para ir a la habitación contigua.
Una vez que entraron se poso en la puerta entreabierta y miro a Kisuke con malhumor.
- Iré a dormir después de que se vaya, y Kisuke… deja de molestarla ¿quieres?-
Dicho deslizo la puerta dejando al rubio solo con sus pensamientos.
Tensaii se levanto y tomo el gigai de Soi Fong.
-¿Lo pongo con los demás jefe?-
Kisuke giro la vista al gigai pensativo.
-Espera un segundo-
Tomo algo entre su vestimenta y lo acerco al rostro del gigai.
- Listo mucho mejor- murmuro mientras se levantaba para irse en silencio.
"Jefe…"pensó Tensaii al ver el bigote hecho con marcador permanente sobre los labios de la capitana muy similar al suyo.
"¿Acaso esta celoso?".
A/N:Fluffy capi!, recién voy por el relleno del nuevo capitán ;-;, me di tiempo para ver las primeras películas y las ovas(pobre Soi en el ending de la segunda)
Admito que Kisuke es uno de mis personajes favoritos, me gusta mucho su forma de actuar y de hablar ^^(pero no puedo evitar sentirme molesta con este personaje cuando escribo los pensamientos de Soi XD)
P.d: y la autora en lo más alto de la rueda grito!: prometo q por sus Reviews subo un fanart~! ( escribir en el teclado se me hizo fácil, espero que no me cueste aprender a dibujar con la mano izquierda ;-;)
