Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Aquí trayendo la actualización en horario laboral, ssshhhh, no le digan a nadie. No se olviden de los comentarios y los reviews.


Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime.

Advertencias: Muchos sentimientos, romance, lenguaje vulgar, palabras altisonantes. Nada más.


MUCHAS GRACIAS A LOS QUE NO ABANDONARON LA HISTORIA, SÉ QUE PARA MUCHOS PUEDE SER DIFÍCIL ACEPTAR A UN LEVI TRANSGÉNERO, PERO DESDE MI PUNTO DE VISTA SIGUE SIENDO TAN HERMOSO Y MASCULINO COMO SIEMPRE. LA BIOLOGÍA ES OTRO TEMA. OJALÁ PUEDAN LLEGAR A AMARLO Y VALORARLO COMO YO LO ESTOY HACIENDO. GRACIAS POR ESTA OPORTUNIDAD DE CONOCER NUEVOS HORIZONTES. AHORA SI, AL FIC.


.

.

"Nunca bajes tu cabeza. Manténla siempre alta. Mira al mundo directo a la cara".

Helen Keller

.

.

Levi suspiró y volvió su vista a la computadora mientras Hanji entraba al taller.

—Ahí se va tu galán —dijo mientras le guiñaba un ojo—. Ya no volví a entrar antes, ¿viste?

—No vas a encontrar nada demasiado revelador tampoco. Joder, aún no están las tapas de cilindro que pedí la semana pasada. Creo que vamos a tener que pasar de Rodes Monster, últimamente están muy flojos con el cumplimiento de las entregas.

—Sí, deberías probar con Justin Black.

—Es más caro.

—Pero no te falla.

—Más tarde los llamaré.

—¿Y tú?

—¿Eh? ¿Yo qué?

—No te hagas, enano. ¿Qué onda con Eren?

—Nada, ahí estamos, tranquilos, vamos despacio, nos estamos conociendo.

—Levi, hace más de un mes que comparten almuerzos, que salen los fines de semana, que se matan a besos. Si fueran una pareja más… mmm, no sé, fría o distante, podrían seguir así, pero ya sabes, ese chico te mira con una adoración única, estoy segura que el pobre se debe matar a pajas después de sus sesiones de besos.

—¡Han! —la regañó Levi.

—Tengo razón. Además, no me engañas, tú también sientes cosas, seguramente quieres más.

—No quiero apresurar esto.

—Enano, no estamos en el siglo XVIII, no te va a cortejar por mil años para pedirle tu mano a tu madre.

—Lo sé. Igual voy a tomarme mi dulce tiempo, repito: no apresuraré las cosas.

—Levi… —conectaron sus ojos y el mecánico rodó los suyos—. ¿Te da miedo tener sexo con Eren?

La miró indignado, pero el creciente rojo de su cara confirmó lo que se traía guardado.

—No es momento de hablar de esto, ya van a llegar los otros.

—¿Vienes a mi casa esta noche o yo voy a la tuya?

—Mi casa, pero te bañas antes de venir.

—Hecho.

Luego de una intensa jornada, Hanji compró un par de cajas de jugos de durazno y papas fritas sabor cebolla. Se bañó y se fue a la casa de su amigo. Ya le había avisado a Moblit que se quedaría con él hasta la mañana. A Dios gracias Moblit ya no sentía celos de Levi, en los primeros tiempos era imposible, la celaba hasta con su propio padre.

—¡Ábrete sésamo! —gritó en la puerta mientras tocaba como un pájaro carpintero.

—Ya, basta, no seas tan molesta. Pasa de una vez —dijo el otro abriendo la puerta al fin.

—¿Tu madre?

—Trabajando, le pidieron que vaya al evento de la noche de caridad. Iré a buscarla más tarde, no quiero que se venga sola.

—Ok, te acompaño.

—Si no te duermes antes, ya te conozco. Aquí tienes un bols, hecha las papitas. Prenderé el aire acondicionado, no aguanto el calor.

Al fin regresó, sirvieron el jugo en vasos y se sentaron en unos mullidos puff que Levi tenía a un costado de su habitación frente a un enorme ventanal que daba a la piscina.

—Bueno, ya estamos a gusto, hablemos —pidió Hanji—. ¿Qué onda con Eren?

—Me gusta, mucho. Empiezo a extrañarlo si no lo veo en un buen tiempo, cuando estamos juntos parece que el tiempo no rindiera, pasa demasiado rápido. No interrumpas —amenazó al ver como abría la boca su amiga—. Creo que ambos estamos profundizando mucho las cosas. Me gusta su personalidad, su optimismo, su sonrisa es lo más lindo. Es algo despistado y a veces hay que repetirle las cosas para que entienda, pero en reglas generales, está bien. Me tranquiliza, estar con él logra calmarme en muchos sentidos. Nunca estuve con alguien más alto que yo, a veces es una ventaja, sus brazos son fuertes, cuando me abraza se siente bien. Tiene un cuerpo hermoso.

—¿Lo viste desnudo?

—No tanto, pero el otro día fuimos al río y estuvo solo con un pantalón corto. Tiene su musculatura, pero su piel es increíble, tersa, achocolatada, suave, es seductor sin darse cuenta siquiera.

—Conclusión, te gusta su cuerpo.

—Sí, me gusta.

—Y a él le gustas muchísimo, eso está más que claro. Levi, no se lo dijiste aún.

El hombre se llenó la boca de papas mientras doblaba el borde de su remera nerviosamente, con sus dedos.

—¡Levi!

—Se lo diré, ¿ok? Pero a su tiempo.

—No puedes seguir ocultándoselo, no es justo Levi. Ponte en su lugar un minuto.

—Ya lo sé, ¿ok? Ya la capté. Es solo que… que… no quiero que él me rechace. No sé qué sucede conmigo, pero de verdad quisiera que esta vez… funcionara. Estoy un poco asustado, él creo que bueno, soy un hombre por completo.

—Amigo, eres un hombre por completo, y estoy segura que Eren está enamorado de ti completo, no solo de tu cuerpo —el hombre se mordió el labio con algo de tristeza en los ojos.

—Quisiera creerte, pero tengo miedo. Probablemente se asuste y salga corriendo cuando se lo diga.

—Si sale corriendo es un idiota, mejor saberlo ahora que luego. Pero seamos positivos, supongamos que hablas y él te dice que no tiene problemas contigo, ¿qué sigue?

—Oh, bueno —una pequeña sonrisa asomó por la comisura de su boca—. Si eso sucediera, creo que le pediría que formalicemos.

—¿Se lo pedirías tú?

—¡Claro! ¿Por qué debería posponerlo? Él se acercó a mí en muchos sentidos, no sería justo dejarle toda la carga a él. Además el martes él… él me dijo que me quiere demasiado —contó mientras se ponía la capucha de su buzo para ocultar su sonrojo.

—Bueno, ¿pero ya estás preparado? Digo, si formalizan él te va a pedir… ya sabes, "cuchi-cuchi".

—Dios, no uses esa palabra, es horrible. Lo sé, y no soy un idiota, he notado como se contiene algunas veces, sobre todo cuando salimos. El fin de semana pasado, nos besamos en el asiento de atrás de la Gata. Frené las cosas a tiempo pero era notable la erección que tenía. ¡Joder!

—Tampoco es como si no hubieras visto un pene nunca.

—No en vivo y en directo, no sabría qué hacer, es decir, ¿cómo hay que tocarlo? Y e-esas cosas. Hanji, no quiero tener sexo aún, Eren me gusta pero cuando llega ese momento se me crispan todos los cabellos de la nuca, no sé qué hacer.

—Mmm, es malo que Eren no tenga un poco de alivio al menos, oye, ¿no considerarías aunque sea, no sé, chupársela? Eso lo aliviaría un poco.

Levi estaba rojo fuego, mirando a su amiga con los ojos bien grandes.

—N-no, no sé co-como haría a-algo así.

—No es tan difícil, yo puedo enseñarte. ¿Tienes bananas en la cocina?

—¿Bananas?

—Sí, sí, es lo más didáctico del mundo, anda, trae un par y te voy a decir cómo hacerlo, tendrás tus fallas al principio pero al menos no irás sin experiencia alguna.

—Bi-bien.

—Yo te voy a contar como es normalmente, olvídate de las pornos y todas esas posturas fingidas. Los penes en la vida real se sienten arrugados.

—¿Arrugados?

—Me corrijo, rugosos, la piel les sobra un poco, pero después que se ponen duros son como los consoladores, excepto que no vibran, lo cual es una lástima, pero bueno. Primero mientras lo besas le hechas mano al bulto, así —dijo mostrándole con la mano—. Lo refriegas por encima, es como un gatito, te acercas despacio, lo acaricias, hasta que ambos se conocen. Bueno, si se pone más duro vas por buen camino —Levi asentía y atendía a todo—. Otra cosa, los penes, bueno, tienen su propio olor, como todo órgano sexual, y no me refiero a olor de sucio, ninguno debería tener olor de sucio, pero el líquido pre seminal y eso, y a veces estar guardados todo el tiempo, generan olores. Hazte a la idea para que no te tome por sorpresa. Luego bueno te arrodillas y él se sienta o algo así, es más fácil si ellos están sentados. Lo sacas —dijo tomando la banana con suavidad—. Lo jalas así un poco, pero suave, no lo hagas con demasiada fuerza, no es como exprimir un pomo de dentífrico.

—Lo sé.

—Bueno, lo toqueteas un poco, entiendes, mientras miras con cara de superado a Eren. Vamos, vamos juega con tu banana no te quedes ahí mirando como un pingüino.

—Ya, Han —trató torpemente de imitarla.

—Luego que ya lo tocaste lo suficiente y te familiarizaste, juegas con él.

—¿Ju-juego?

—Uy, sí, lames la punta, lo besas, simulas mordiscos, hey, solo simula, muy suave, lames el tronco, de tanto en tanto mira a tu novio.

—No es novio, todavía.

—Bueno, como sea, miras a Eren y sin dejar de mirarlo te lo metes lentamente en la boca. Practica con una botella, sentirás arcadas las primeras veces, no lo lleves tan al fondo, ningún hombre estaría feliz de que su pareja vomitara cuando le hace una mamada. Cuidado tus dientes. ¿Sabes qué? Sácale la cáscara, anda, anda, solo estamos practicando. Eso es, ahora juega y chúpala pero evita romperla, vamos, sí que puedes.

Levi hizo su mejor esfuerzo, era algo un poco extraño tener a su mejor amiga dirigiendo la forma en la que chupaba una banana, pero para ser honestos le parecía que era una información importante. Después de todo si las cosas con Eren avanzaban tendría que estar haciendo eso en algún momento, al menos para retrasar el coito.

—Joder, se me sale la saliva, que asco.

—Justamente, mientras más asqueroso se vea más les calienta, hazme caso, yo sé.

—¿Le haces esto seguido a Moblit?

—¿Bromeas? Prácticamente a diario, él ama que se la chupe. Oye, una vez volvíamos del antro, ya sabes yo bebí un poco y él también, caemos en la cama, estábamos algo calientes, me pide que se la chupe, lo hago, la coas que nos quedamos dormidos —Ambos se echan a reír con ganas.

—Me estás gastando una jugarreta.

—No, no, nos dormimos, yo con su verga en la boca. Me desperté primero, le había babeado toda la entrepierna, y todavía la tenía en la boca. Pero ya sabes, a la mañana los hombres están duros, así que ni modo, lo desperté chupándosela.

—Bueno, creo que puedo hacer esto, aunque si debo cuidar con mis dientes de no lastimarlo —dijo mirando algunas marcas en la banana.

—Vamos de nuevo —dijo alcanzándole otra—. Ahora llévala un poco más atrás y fíjate hasta dónde puedes llegar sin que te den arcadas, con el tiempo lo irás dominando, créeme.

Levi siguió todas las indicaciones de Hanji. Incluso hasta se pusieron a ver unos videos porno, pero su amiga le decía que esos eran profesionales, que además no era tan lindo cuando te atragantaban, que eso era solo para las cámaras.

—Nunca aceptes hacer cosas que no quieres, ¿ok? Ustedes se están conociendo, no es justo que te aguantes cosas que te hacen sentir incómodo, es mejor un "no" a tiempo. Y Eren debe respetarte y aceptarlo cuando te detienes por algo.

—Está bien, no haré nada que no me guste, tenlo por seguro.

—Pero primero, antes que nada "la charla" Levi, sé claro, no te guardes nada. No tengas miedo, sé que puede sorprenderlo, pero te aseguro que estarás más sorprendido tú con la reacción de Eren, ya lo verás.

—Gracias, Han, en serio.

—Por cierto, ¿qué onda con la pequeña perra?

—Oye, no le digas así. No se me volvió a insinuar si a eso te refieres. Pero si hablamos muy de vez en cuando. Andaba con problemas con su prometido según me dijo.

—Otra de sus tretas, "Oh, Levi, estoy tan mal, snif, snif" —parodió con bronca contenida.

—Han, no seas así. Ambos sabemos que si ella estuviera bien con ese tipo no hubiera vuelto a buscarme. Y no, no tengo intenciones de tener algo con ella de nuevo. Pero la quiero, no puedo dejar de hablarle de la noche a la mañana, y además no quiero.

—Es una perra. Como sea, tengo hambre, ¿pedimos pizza?

—Tenía ganas de comida china, anda, las últimas dos veces comimos pizza.

—De acuerdo, yo quiero chou mein de cerdo con bambú.

—Ok —Levi tomó su celular para marcar.

—¿Estás bien?

—Más o menos, me atacan esos cólicos de nuevo, joder, son dolorosos.

—Tengo un mio relajante en el bolso, tómalo —Hanji se puso de pie a buscar la pastilla.

Levi hizo el pedido y luego tomó el medicamento. Hanji dejó que recostara su cabeza en sus piernas y peinara tranquilamente sus hebras negras.

—Ya te sentirás mejor.

—Mmm, Erwin me cambió el laboratorio de la medicación. Estas inyecciones son más fuertes. Me queda ardiendo donde pongo la aguja, y hace poco comencé con estos dolores.

—¿Le has preguntado?

—Claro que sí, Han, lo veo prácticamente todas las malditas semanas. Está todo normal, dijo que la adaptación lleva su tiempo, pero que los efectos me dejarán mucho más conforme. Han avanzado mucho con esto.

—¿Y el precio?

—Caro como la mierda, pero ya que, vale la pena.

—Te admiro, amigo querido, tanto esfuerzo y tanta lucha. Hey, no te duermas, tienes que buscar a tu madre y comer conmigo.

—Ya me hiciste comer bananas.

—¡Solo las babeaste!

—¿No eran para eso?

—Touché.

A la media hora estuvieron recibiendo sus porciones, y comieron a gusto mientras miraban una película de drama. Hanji se lloró todo, Levi lagrimeó un poquito al final, pero aunque el argumento era algo cliché, ambos admitieron que la habían disfrutado.

Levi puso la alarma a las cuatro, se despertó, le escribió a su madre y fue a buscarla. Decidió no molestar a Hanji que estaba profundamente dormida. La miró descansar y acarició su flequillo, realmente estaba agradecido de tener una persona tan comprensiva a su lado. Luego se fue.

Al otro día Eren le escribió desde temprano. Acordaron ir a cenar a un bar con espectáculo, y supo que ya era hora de decirle la verdad. Estaba nervioso a más no poder, pero debía hacerlo, seguir ocultándolo no le servía de nada.

Eren lo buscó y partieron. El moreno estaba algo rojo porque se había olvidado el protector solar en una de sus salidas al estudio de campo, y Levi se le burló un poco comparándolo con un chile picoso. Lo cierto es que le pidió pasar por una farmacia de turno y le compró un bálsamo post-solar para que se aplicara.

—Hey, no te hubieras molestado, Levi.

—¿Cómo no? Mírate, tal vez tengas fiebre. ¿Por qué no te quedaste descansando y recuperándote?

—Quería verte, no te veo desde el martes —dijo el otro abriendo la caja para colocarse un poco, lo cierto es que le ardía la cara. Levi ayudó a embadurnarlo apropiadamente—. Me gusta que me cuides —le soltó mirándolo agradecido.

—Me gusta cuidarte.

Unieron sus labios suavemente, el mecánico no quería que Eren se esforzara demás.

Llegaron al bar y buscaron un lugar no demasiado cerca del escenario. Esa noche había un par de humoristas que se lucieron con algunos stand ups muy graciosos, por lo que no pararon de reír y comentar las frases mientras comían una hamburguesa ranchera con papas fritas. Esta vez Levi se hizo cargo de los gastos aunque Eren refunfuñó un poco. Luego de los comediantes vino un grupo de rock que hizo algunos covers, los cuales disfrutaron muchísimo.

—Definitivamente, tenemos que ir a un recital —recordó Eren, mientras bebía un poco de Gin tonic.

—O armar nuestra propia banda —largó Levi sin pensarlo mucho.

—¿Por qué no? Sé tocar la guitarra y el bajo, y tú cantas bastante afinado.

—¿Sabes tocar esos instrumentos? ¿Por qué no me dijiste antes? Tengo una guitarra en casa.

—Oh, bueno es que… dejé de practicar hace un tiempo —Levi notó que algo ensombrecía los bellos ojos de Eren.

—¿Qué sucedió?

—Uuuf, muchas, muchas cosas. También tengo un pasado turbio —sonrió débilmente—. Amo la música, es uno de mis grandes amores. Quería ser músico, pero mi padre es médico y ya sabes, no quería decepcionarlo. Estudié la carrera que más me atraía, ahí conocí a Armin y a Jean. Pero seguía practicando en mis ratos libres. Luego sacaron una solicitada en el pizarrón de la universidad. Un grupo de estudiantes que estaban formando una banda pedían a alguien que tocara el bajo, y bueno, los chicos me animaron y me uní.

—¿Desean algo más? —los interrumpió una mesera levantado las bandejas vacías.

—¿Quieres una cerveza negra? — Invitó Levi.

—Pero a esa la pago yo —aclaró Eren.

—Muy bien, una cerveza negra de litro —pidió el más bajo.

—Bueno, como te decía, fui, me probaron, les gusté. Y luego conocí al vocalista, Tobías. Un chico bien parecido, algo rudo, gótico, era interesante. Él fue el primero en acercarse a mí. Bueno, ya sabes, nos gustamos, salimos, yo venía de una relación complicada estaba algo herido, sensible, pero Tobías logró sacarme del pozo. Pensé que era la persona indicada para mí.

—Pero no lo era —Eren negó.

—Es muy largo, mucho. Solo digamos que Tobías no arreglaba los problemas hablando y no me refiero a problemas con gente de afuera sino conmigo y con su familia —Levi entonces entendió por qué Eren era tan sensible al tema de la violencia—. Solo te daré un ejemplo, estos dos dientes —dijo señalando un canino y un premolar al lado—, fueron reconstruidos. Ahora en retrospectiva me doy cuenta lo enfermo que estábamos los dos. Me peleé con mi familia por él, hice cosas de las que no me siento muy orgulloso, hasta que un día terminé internado, y recién entonces me di cuenta que no iba a funcionar.

—Oh, wow. Eso es terrible.

—Sí, lo fue. Tobías no aceptaba un no como respuesta, así que obligadamente me tuve que ir de la ciudad, al menos ya estaba recibido. Con los chicos empezamos a trabajar en empresas mineras, y bueno, me aboqué al trabajo por completo. Esta profesión nos mantiene viajando constantemente, así que estos dos últimos años hicimos vida de nómades. Aunque recién ahora estamos ganando como merecemos, los primeros tiempos fueron bastante duros. De vez en cuando visito mi familia, para las fiestas, mamá me escribe mucho y nada, los extraño. Pero aunque sé que ahora toda esta pesadilla se terminó, me queda ese miedo de encontrarlo de nuevo al regresar, es inevitable.

—Te entiendo, Eren, te juro que te entiendo. Si ese bastardo intenta ponerte un dedo encima de nuevo, se las haré pagar todas, sufrirá de la peor manera —le dijo muy serio.

—¡Dios!, espero no cruzármelo jamás, pero igual… gracias, que digas eso, significa mucho para mí —Eren le tomó la mano más cercana del otro y enredaron sus dedos naturalmente—. Me siento tranquilo a tu lado, bueno, al principio fue un shock verte "en acción", pero sé que no me lastimarías.

—Jamás, nunca fui violento con ninguna de mis ex parejas. Al menos que eso sirva como antecedente. Solo con esos tipos que se aprovechan de otros, es lo único que saca la mugre de mí.

—Levi, yo, bueno, supongo que se nota pero nunca hablé contigo acerca de nuestra relación —el de cabellos negros lo miró y tragó saliva.

—Creo que hoy podremos hablar tranquilos de muchas cosas, ¿quieres que vayamos a dar una vuelta y busquemos un lugar más tranquilo?

—Terminamos la cerveza y vamos, ¿te parece?

—Sí, claro.

Conversaron un poco más de diversos tópicos, Eren terminó explicando la edad geológica de las rocas, y Levi parecía auténticamente interesado. Al fin se retiraron y el más bajo manejó hasta un descampado. Se pusieron las chaquetas ya que hacía algo de frío, y mientras fumaban, compartían los cigarrillos, miraban el firmamento cargado de estrellas.

—Una de las cosas de este pueblo es que no tiene tantas luces artificiales de noche, entonces te alejas un poco y puedes apreciar este hermoso cielo.

—Sí, este lugar tiene su encanto. Bueno, además de que estás a mi lado y eso hace todo mucho mejor —Eren acercó sus labios y se besaron con lentitud unos minutos.

—Mira Eren, creo que es momento de que hablemos de algo muy importante.

—Ok —el de ojos verdes intentaba mantener su templanza, pero la seriedad en el rostro de Levi estaba poniendo demasiado nervioso. ¿Habría metido la pata con algo, había dicho algo fuera de lugar, Levi estaría enojado? Retuvo un poco una inhalación y lo escuchó.

—Bueno, yo, no soy una persona que logre confiar fácilmente en las personas, de hecho, me sorprende mucho lo que sucede entre nosotros porque por lo general no soy tan abierto. Oye, estoy muy a gusto, no te tenses —aclaró viendo que Eren estaba tieso como yeso—. Y justamente porque estoy tan a gusto, y las cosas… bueno, avanzan todo el tiempo, creo que es necesario que antes que nada, antes que tomemos una decisión más seria, hay cosas que debes saber de mí. Cosas que tal vez no son fáciles de aceptar —habló con aplomo y tranquilidad, a pesar de que estaba muy estresado por tener que hablar al respecto. Solo esperaba que Eren pudiera escucharlo sin salir corriendo.

—Dime todo lo que necesites, Levi —habló el geólogo más relajado—. Puedes confiar en mí —aseguró tomándolo de las manos que estaban frías.

—Bueno. Yo no siempre fui así como me ves ahora. Desde que nací, o mejor dicho desde los primeros momentos que fui consciente de mi cuerpo, siempre me sentí un verdadero hombre y nunca fue diferente.

"Probablemente se sienta presionado con tener sexo con otro hombre", fue lo primero que pensó Eren, "tal vez cree que puede quitarle masculinidad. Bueno, sería normal que se sintiera así desde que siempre salió con mujeres".

—Siempre creí que me gustaban las mujeres, es decir, nunca me sentí atraído por otro hombre, así que esto fue una verdadera sorpresa contigo. Me siento cómodo a tu lado, me divierto, cosas como despertar juntos o hacer cosas por el otro… se sienten bien. Desde lo que sucedió en mi pueblo natal, ya sabes, el acoso, la traición de mi mejor amigo, el abandono de mi padre, en fin, podría seguir enumerando cosas, tuve un gran conflicto con volver a relacionarme con otros hombres, a menos que fuera de una manera amistosa. Aunque incluso así admito que pongo mis límites. Excepto contigo, tú los rompes todos —Eren sintió que se le aceleraba el corazón al escucharlo hablar de esa manera, le estaba correspondiendo a sus sentimientos de una manera muy intensa sin darse cuenta—. Y sé que eres gay y por eso… yo no sé si puedas tener una relación seria conmigo —Levi bajó la mirada con algo de pesar.

—¿Qué? ¿Por qué estás diciendo eso?

—Bueno, soy diferente a lo que buscas, me refiero a que nunca salí con un hombre antes y… no sé realmente si podrías estar a gusto con… mi cuerpo —Eren enarcó una ceja completamente desconcertado, ¿acaso no era más que evidente lo mucho que lo volvía loco? ¿De qué estaba hablando?—. Yo me hice muchas, muchas modificaciones, no tengo operaciones porque no fueron necesarias, siempre fui plano como una tabla de surf, así que con mucho entrenamiento, pesas y gimnasio tengo el cuerpo que tengo, además hacer ejercicio me ayuda a liberar tensiones. Luego con respecto a la operación, bueno… yo aún no quiero correr ese riesgo.

—¿Operación?

—Hablé mucho con Erwin, ya sabes, mi médico, lo veo desde que nos mudamos aquí, él me ha ayudado mucho. Pero me ha sugerido que espere un poco más antes de llegar a ese paso, además es increíblemente caro, no puedo pagar eso todavía. Tal vez… eventualmente, no lo sé. Así que yo no me la hice y por el momento no planeo hacérmela.

—Disculpa, creo que me perdí, ¿de qué operación hablas?

—La de asignación de sexo, claro está.

"¿Asignación de sexo? ¡¿Qué?! ¿Acaso Levi quiere volverse una mujer? ¿Por qué?".

—No, no, no, espera, espera, escúchame bien —dijo Eren sentándose al frente y tomándolo de los hombros—. Te amo como eres, ¿entiendes eso? Yo no quiero que tú cambies, ni un milímetro. Eres maravilloso así como estás, así como te conozco. Si tú quieres cambiar o… lo que sea que necesites, yo lo respeto, pero si te soy honesto, te quiero así, natural, como eres ahora.

Levi se emocionó mucho y se quedó sin habla, agachó su cabeza para respirar y luego lo miró con profundo amor.

—E-entonces… yo… ¿estoy bien para ti? ¿A-así co-como soy? —la emoción le impedía hablar con tanta claridad. Eren lo había tomado muchísimo mejor de lo que esperaba y además le estaba diciendo que no quería que cambiara, entonces ¡no le incomodaba!

Eren… Eren lo aceptaba de verdad.

—¿Qué preguntas, Levi? Yo soy el que queda opacado contigo a mi lado —el muchacho le acarició la mejilla con profundo afecto—. No quiero que cambies, a mí no me importa cómo eres por fuera, aunque debo aceptar que tienes un envase hermoso, pero por dentro, eso es lo que de verdad me enamora.

—Ah… esto es muy fuerte, pensé que te enojarías conmigo. No sabía cómo decírtelo.

—No entiendo, ¿por qué me enojaría?

—¡Eren! —Levi lo abrazó con profundo sentimiento, a un paso que se le desbordaran las lágrimas.

¿Acaso Eren era un ángel? Sí, era un ángel que había venido a llenar un vacío muy grande en su vida, que lo amaría a pesar de todas sus cicatrices y heridas. El hombre le devolvió el gesto y se quedaron un buen rato sintiendo sus brazos alrededor de sus cuerpos.

—Eren… —susurró Levi para luego buscar sus preciosos ojos—. Siento que me va a explotar el corazón, bésame por favor.

El joven no lo hizo esperar, Levi estaba tan feliz como hacía mucho que no se sentía, ¿sería que esta vez la vida le estaba dando una verdadera oportunidad? Ahora se sentía capaz de todo, si Eren le pedía que bajara el cielo lo lograría. Luego de que frenaran, con las respiraciones agitadas y Levi sentado a horcajadas prácticamente del moreno, se miraron profundamente a los ojos.

—Solo para despejar cualquier duda o malentendido, es oficial que tú y yo… —movió la cabeza para que Levi completara la frase.

—¿Somos novios? —Eren le regaló un sonrisa que refulgía más que cualquier cielo estrellado.

—Sí, lo somos…

.

By Luna de Acero… disfrutando este fluff…