Hola mis hermosos lectores, estoy por terminar un cuatrimestre de mi curso para arreglar pcs del gobierno de mi ciudad, me encanta porque me dan una beca.

Por eso estoy de buen humor, eso y que mi promedio es de 9,20 por ahora y para los que no saben las notas son hasta diez, de ser hasta 100 sería una gran bruta, cosa que no soy.

Con todo esto dicho lean.

Doble Lee

Cualquiera que llegara a la cabaña pensaría que un evento especial se iba a llevar a cabo en ese lugar, eso era porque todos estaban decorando uno de los salones con globos y serpentinas, Fiddleford era uno de los más entusiastas porque le gustaban ese tipo de cosas, nunca había sido el alma de la fiesta pero no quería decir que no las disfrutaras.

En un sillón estaban los gemelos Stan haciéndose los enfermos y tirándose serpentinas de espray diciendo que estaban enfermos, diciendo que lo del espray era vomito.

Helen que los estaba mirando y quería participar, por eso fue y diciendo que le habían contagiado empezó a tirarles de su propio espray a los dos. Eso molestó a Mabel quién estaba decidiendo que color de brillo iba a usar en uno de los carteles.

Les sacó los espray a los chicos y los mandó a sacar fotocopias de unos panfletos, estos anunciaban que iba a haber una fiesta en la cabaña.

— Vamos a ir la fotocopiadora —dijo emocionado Lee, porque en ese lugar iba a poder comprarse algún prendedor de algunos de sus personajes favoritos de comics.

— Se puede hacer muchas cosas en ese lugar y los clientes son amables — dijo Fidds que le gustaba como le tenían paciencia, especialmente una de las lindas empleadas, porque él generalmente se pone nervioso y le costaba hablar.

— No tienen por qué ir, yo tengo una hermosa maquina en mi oficina, Fidds la acaba de arreglar — orgullosa de haberle pedido que la arreglara.

Después de varias quejas fueron a la oficina y debajo de una manta estaba la fotocopiadora, que se notaba por la cantidad de polvo y telas de araña que no había sido usada en mucho tiempo.

Ignorando las telas de araña, STANLEY apretó el botón que lo haría funcionar y como no pasaba nada apoyo el brazo en la parte de la maquina donde se ponen los papales, lo que menos esperaba era que esta funcionara y le fotocopiara el brazo.

Todo fue bien hasta que el brazo pareció brotar del papel y trato de acercarse a ellos.

Por suerte Lee había llevado un vaso con gaseosa y le tiro en contenido al brazo, haciendo que este se desintegrara, prácticamente se disolvió al entrar en contacto con el líquido.

— ¿Te das cuenta de lo que significa? Esta máquina puede copiar seres vivos — dijo Lee emocionado y asustado al mismo tiempo.

— Supongo que fotocopiar nuestros traseros sería una idea más que estúpida — la idea le había gustado pero no quería su trasero moviéndose solo por ahí.

— Lee, esa idea siempre es estúpida — le respondió Lee con los ojos un poco cerrados, un poco hastiado de que su hermano pensara en esas idioteces.

Después de terminar de hacer las copias fueron a donde se iba a hacer la fiesta y Mabel hizo que se pusieran uno al lado del otro, para poder darles un discurso.

— Bueno Stanley, Helen y gente aburrida, —lo último mirando a Lee y a Fidds. — Fidds, como sé que Helen tiene un gusto horrible en música, tu serás el dj — eso hizo que el mencionado se quejara dando un resoplido pero paró al escuchar lo que decía Mabel — vuelve a hacer eso y tirare tu basura que traes para inventar cosas al basurero, que es donde pertenece — como respuesta, el asustado empleado hizo el saludo militar.

— Como usted diga señora Pines — esperando que con eso salvara sus cosas.

Feliz con eso siguió hablándoles a los otros.

— Helen tu y Stanley van a trabajar en la entrada — eso a Lee no gustó nada, tenía planes para esa fiesta.

— No puedo quedarme afuera, quiero poder conocer a las personas de este pueblo por si algún día quisiera hacer un negocio aquí — se quejó y Mabel la idea de que tratara de estafar a los clientes pero sabía que era mejor que dejarlo afuera donde no prestaría atención a lo que se supone que debía estar haciendo.

— Yo puedo hacerlo — se ofreció Lee esperando quedar bien con Helen pero eso no convenció a Mabel del todo.

— ¿Estás seguro de que quieres quedarte toda la noche en la entrada con Helen? Porque si me dices que lo estarás prometiendo, no te podrás ir por mucho que quieras — Lee estaba demasiado decidido como para dejar que algo tan tonto como perderse de la fiesta no le dejara impresionar a la chica de la cual gustaba.

— Lo prometo Tía — dijo lo más decidido que pudo.


Después de haber preparado todo para la fiesta se fueron a vestir, Lee iba a usar lo mismo de siempre su campera que tenía bordado la cabaña del misterio y en el frente su tía le había puesto una mano de seis dedos, para que no se avergonzara de lo que lo hacía especial, debajo una playera blanca y un pantalón marrón con zapatillas negras; por su parte Lee iba a usar una playera verde con la imagen de linterna verde, un jean y zapatillas rojas.

Lee se estaba mirando mucho al espejo tratando de peinarse, cosa que era rara en él pero Lee sintió lastima y fue por el gel que su mamá le había comprado por su se quería ver presentable.

— Déjame que te lo arregle yo porque tu solo no podrás verte bien para tu chica — dicho eso hizo que se sentara en la cama, se puso detrás de él y empezó a peinarle.

— Gracias, pero igual lo que haces es una pérdida de tiempo porque yo tengo un plan — Lee espero a haber terminado de alisar el pelo de Lee antes de responder.

— No me digas que hiciste una de esas listas quilométricas de nerd — nunca le habían gustado y menos cuando lo incluían a él, cosa que no pasaba siempre pero a veces lo hacían.

— No es kilométrica — sacando de su bolsillo un papel que parecía pequeño pero cuando lo termino de desplegar era tan alto como él.

— Paso uno, conocernos mediante un divertido dialogo, dialogar es como hablar pero de forma entretenida — orgulloso de su lista pero Lee estaba sentado en su cama mirándolo con cara de profundo aburrimiento.

— ¿Y para eso necesitas una lista? Lo que dices lo sabe todo ser humano — con tono de hastió, cosa que enojo a Lee.

— Esto precisamente no es un dialogo, es lo que quiero evitar hacer con Helen — enojado con su hermano — si todo sale bien, para el paso once, la invitaré a bailar — emocionado con la idea imaginándose bailando con ella un ritmo lento y que ella si sabía apreciar su lista.

— Lo que tienes que hacer es acercarte a ella y hablarle como un ser humano, porque el único que te detiene eres tu — no entendiendo a su hermano y hasta que tan parecidos eran.

— Hablar como una persona normal, ese es el paso nueve — mostrándole la lista mientras señalaba el paso nueve y Lee le dejo de insistir porque estaba demasiado emocionado con la fiesta.

Lee estaba admirando a la gente bailar desde la entrada a la tienda de regalos cuando su tía entro bailando.

Ella estaba usando una colorida camisa rosa con una falda que le llegaba a las rodillas de color celeste, zapatos con taco negro y en su cabeza el fez rosa que estaba decorado con su estrella fugaz.

— ¿A qué no soy la mejor haciendo fiestas? — parándose al lado de su sobrino, a quien se le quedo mirando y no fue hasta que le sonriera que no supiera cuál de sus sobrinos era.

— Si alguien se quiere ir debes cobrarle — dijo Lee a lo que Mabel enojada le golpeo levemente en la nuca.

— Yo no hago esas cosas, si esta fiesta va bien podré hacer otra y más gente vendrá a divertirse hasta el cansancio — con alegría en su voz mientras que Fidds trataba a duras penas de ser un buen dj. Estaba haciendo lo que decía en un libro porque no tenía idea de que hacer.


Fuera de la cabaña estaban Lee y Helen vendiendo entradas con dos recipientes con palomitas de maíz, Mabel se las había dado para que se entretuvieran y no tuvieran que entrar a la cabaña, cosa que Lee no tenía planeado por el momento.

De una forma para nada disimulada saco el papel de su bolsillo y escondiéndose un poco de Helen pero sin dejar la silla revisó lo que la lista decía que tenía que hacer, tenía que tener una conversación natural.

— ¿Te puedo hacer una pregunta natural, cuál es tu bocadillo favorito? — lo de ser natural no le salió casi nada pero Helen igual pensó la respuesta antes de responderle.

— No tengo idea, me gustan casi todos — dijo ella tranquila.

— Es el mío también — respondió emocionado y tardó en darse cuenta de su error y para no tener que hablar se llenó la boca de palomitas mientras que ella seguía cobrando a los que querían entrar, les daba los tickets para que pudieran entrar y Lee buscaba un nuevo tema de conversación bastante asustado.


Dentro de la cabaña Lee estaba tratando de mostrar sus trucos de cartas pero no teniendo mucho éxito y cansado se fue a sentar sin darse cuenta que cerca de donde estaba sentándose había dos niños de su edad. Uno era de piel trigueña, pelo marrón y ojos marrones, el otro tenía el pelo negro y los ojos marrones pero igual de pálido de Lee.

— Si es el truco de elige una carta, ese es fácil de descifrar — dijo el de piel trigueña con un tono algo burlón.

— No dejes que este tonto de desilusiones, se hace el rudo pero le encantan los trucos de magia — para evitar que se pelearan pero el escuchar que le gustaban los trucos de magia ya había hecho que le gustara como era ese chico.

— ¿Te sabes muchos trucos de magia? — esperando que la respuesta fuera un si pero este solo se encogió levemente de hombros.

— Se sabe algunos, yo me llamo Rico y él se llama Jorge — los presento el de piel más pálida, que al mismo tiempo era el más tranquilo.

— Me llamo Stanley, pero me pueden llamar Stan — pensando que había logrado hacer amigos, cosa en la que nunca había sido bueno.

Toda su meditación fue interrumpida por Fiddleford, quien algo dudoso de lo que hacía anuncio de que iba a haber una competencia para ver quién era la persona más fiestera de la fiesta. Le pareció redundante en el momento en el que las palabras salieran de su boca pero no tenía por qué arrepentirse y nadie más parecía haberlo notado, se había olvidado de mostrar la corona pero se dio cuenta al verla y rápidamente la mostró.

Eso hizo que un chico con ropa aparentemente cara se acercara a él y le exigiera la corona.

Eso no le gustó nada a Fidds, quien alejo la copa del chico con bastante hastió.

— Para tener la copa la tienes que ganar, esto es una competencia — no le gustaba nada la actitud de ese chico y más como lo miraba de esa forma desafiante, podría no ser mucho más alto que el engreído pero por el amor de Dios, él tenía veintiún años, tenían que respetarlo.

— ¿Quién me puede ganar, el enorme mastodonte, su amigo el enano? — eso ofendió a los dos y Lee fue a donde estaba y después de sacarse los anteojos y poniendo su pose de ganador dijo:

— Yo competiré contra él — lamentablemente le estaba hablando al otro niño. Este giro los ojos y lo movió para que hablara con Fidds, quien él dijo que se pusiera los anteojos, cosa que hizo a regañadientes.

— Me llamo Stanley y te ganare con tanta ventaja que hasta tus nietos se sorprenderán — extendiéndole la mano, que era como su papá le había enseñado que se trataba a los adversarios.

— Ese es nombre de viejo anticuado y nada respetable no como el mío que es Preston Northwest, veamos cuál de los dos gana y cual queda en ridículo — dicho eso se alejó con su sequito de dos chicos que lo seguían a todas partes y que estaban usando ropa tan cara como la de Preston.

— Sigue soñando iluso — le grito feliz de poder usar esa palabra sin que le retaran.

Los dos chicos con los que había estado hablando se acercaron a él y el más bajo hablo.

— Gracias, era tiempo de que alguien le enseñara su lugar — dijo Jorge, a quien nunca le había gustado como actuaba ese idiota.

— Siempre está molestando, creyéndose demasiado por la plata que tienen sus padres — mirando con odio como se iban charlando y riéndose.


Fuera de la cabaña, Lee y Helen seguían vendiendo entradas pero fue por escuchar la música de dentro y ver como Lee estaba tratando de bailar entre varias personas y siendo felicitado por Fiddleford, que en parte lo hacía por cuanto odiaba al otro chico.

— La fiesta parece entretenida ¿Te importa quedarte solo? — sonriendo esperando que la respuesta de su compañero de puesto fuera un si.

— Claro, no hay problema — la verdad era que no quería que se fuera pero pensó que dejándola ir iba a quedar mejor con ella.

Esta le dio un beso en la mejilla y se fue, le habría desarreglado el pelo pero este tenía gel y no lo quiso tocar.

Una vez que ella se fuera, espero unos pocos segundos antes de dar vuelta el cartelito que decía abierto para que dijera cerrado y tratara de escaparse.

— Seguro que a Mabel no le importara que me vaya unos segundos — lamentablemente ella estaba al lado de él y no estaba con una cara alegre.

— No te puedes ir, ¿Cómo llenare mi fiesta de gente si tu no les vendes las entradas? — lo miraba decepcionada porque realmente había confiado en que hiciera su trabajo.

— Serían solo unos minutos — tratando de verse adorable pero fallando.

— Lo prometiste, por eso fue que te elegí a ti porque esperaba que no me decepcionaras, eres el más responsable o por lo menos eso dijeron tus padres — no tenía como responder a eso y de mala gana se volvió a sentar.

Estaba pensando como haría para poder estar en dos lugares al mismo tiempo cuando vio uno de los panfletos y se le ocurrió la idea de usar la fotocopiadora.

Sin esperar tiempo puso el cartel en cerrado y fue corriendo a la oficina de su tía donde se acostó en la parte de la máquina que hace copias y apretó el botón.

Después de que tocara el botón se arrepintió pero no tuvo tiempo de deshacer lo que había hecho porque ya se había hecho una copia.

Al igual que con el brazo, el papel se quedó tirado en el piso, después adquirió color, uno bastante pálido y por último salió del papel sorprendiendo a Lee que lo estaba mirando desde la máquina.

Lo bueno fue que el dibujo de su campera no se copió y en ese lugar pudo escribir un dos.

— Es como verme a un espejo — dijeron los dos al unísono y se rieron sorprendido de lo que habían hecho.

Cuando se calmaron Lee, no teniendo mucho tiempo que perder fue directo al grano.

— ¿Ya te sabes el plan? — preguntó y como respuesta el nuevo Lee saco una hoja idéntica a la de Lee y los dos la vieron fijo.

Para poder diferenciarlos, Lee saco un rotulador de la oficina de su tía y le escribió un dos en donde se supone que estaría el dibujo de la mano.

— Desde ahora te llamaras número dos — dijo pero este negó con la cabeza.

— No, hubo un nombre que siempre quise tener…

— Christopher — dijeron los dos otra vez al mismo tiempo.

Lee lo pensó unos segundos antes de preguntarle.

— ¿No te iras a volver loco y atacarme como en las películas? — como respuesta Christopher se rio antes de decir.

— No, soy tu y cualquier sea el caso puedes desintegrarme con agua — después se felicitaron por pensar en eso y se fueron cada cual a su puesto.

Ya con todo solucionado Lee fue a donde estaba Helen pero esta le dijo que estaba con Thistler, cosa que no le gustó para nada, menos cuando este sacara una guitarra y le mostrara como la podía tocar, eso hizo que se imaginará como lo dejaba por el maldito a pesar de sus gran cantidad de defectos.

Estaba sufriendo por lo que había imaginado cuando su teléfono celular sonó y al atenderlo era Christopher que le decía que se había imaginado lo mismo y que tenían que planear algo para deshacerse de Thistler pero que iba a necesitar ayuda, la idea era robarle la bicicleta, cosa que Christopher no podía por tener que estar vendiendo entradas y Lee tenía que hablar con ella cuando el idiota se fuera a recuperar su bici.

Así fue como se copió y nació número tres pero como este no quería hacerlo solo hicieron otra copia pero se quedó atascado el papel. Eso provocó que el Lee que se formara fuera deforme y por eso no lo numeraron y crearon otro.

Una vez que todo estuviera decidido, Lee fue a darle un papel a Fidds, que no tardo en leer. En este papel avisaba al dueño de una bicicleta fea y azul, que se la habían robado.

Thistler al haber escuchado eso corrió detrás de las dos personas que le habían robado la bicicleta y Lee aprovecho para poder acercarse a Helen sin problemas.

— ¿Quiénes serán esos? Yo no puedo ser porque estoy aquí — ella no entendió pero no tuvo mucho tiempo para eso porque estaban haciendo un concurso de canto.

Primero canto Preston, quien se notaba que había tomado clases de eso y después fue Lee, quien sabiendo que no tenía una voz provilegiada trato con una canción de Queen que sabía que a todo el mundo le gustaba, "We will rock you" hasta se tomó el trabajo de hacer el ruido con los pies al principio. Eso le ayudo a caerle bien a la gente que lo escuchaba.

Después de eso pusieron una canción lenta y Lee fue a donde estaba para pegarle en la nuca y decirle que le pidiera que bailara con él.

Lo malo fue que a Lee le dio un ataque de pánico y fue junto con Christopher a planear algo en su cuarto.

Le asustaban todas las cosas que podían llegar a interrumpir su plan, que iban desde que volviera Thistler a que Mabel lo interrumpiera.

Fue por eso que volvió a la fotocopiadora y se sacó más copias llegando a haber hasta un Lee número diez. Entre todos ellos crearon un nuevo y más complejo plan, uno que era a prueba de idiotas.

La primera parte era entretener a Fiddleford para poder poner la canción, cosa que se había presentado difícil porque él no era para nada idiota y por ende era difícil de engañar pero tenía un claro punto débil y sabiendo cual era número Diez fue a donde estaba manejando la música y alejándolo un poco de la consola le preguntó cuáles eran sus últimos proyectos, sabiendo cuanto eso podía tardar.

Por su parte Número siete puso un filtro rosa encima de una de la luces, número cinco cerro una cortina y número ocho agarró una caña de pescar a la que le puso un sobrecito de plástico con brillo dentro y lo puso delante de Mabel, quién dudo al principio pero después se tiró a tratar de atraparlo.

Por último número seis toco la campana con la que Stan los despierta para avisar que era hora de que Lee bajara y antes de dejarlo bajar Christopher le desea suerte, cosa que Lee descarta diciendo que tiene un plan, mientras se palmea el bolsillo orgulloso.

Lo que no había planeado era que Helen iba a estar esperando a usar el baño y eso lo asustó mucho.

— Hola Lee, ¿Qué pasa? — un poco preocupada al ver la reacción de su amigo.

— Nada, ¿No deberías estar en el salón de baile, como cuarenta y dos segundos exactos? — tratando de sonar normal pero fallando, para su suerte Helen no estaba curiosa por saber que le pasaba en ese momento, queriendo disfrutar la fiesta.

— Digamos que hay un apocalipsis zombi, ¿Quién crees que sería el líder? Yo creo que ese loco —señalando a una persona que parecía hacer carate más que bailar.

Lee dudo, porque eso no estaba en su plan pero al final decidió guardar el largo papel en su bolsillo y seguir con el flujo de la conversación.

— Yo creo que ese alto — señalándolo — porque son mejores para llegar a lugares altos y ¿pueden usar más cosas como armas? — lo último no estaba del todo seguro pero quería seguir conversando con ella.

— Hablando de altos, mira — dijo antes de sacar su billetera — estos son mis hermanos y esta…. — había estado tapando su cara en la foto con su pulgar hasta que lo destapo diciendo — esta soy yo — en la foto se podía ver a una niña de unos años menos que la que estaba mostrando la foto, con frenos en los dientes y dos coletas, nada feliz de que le saquen la foto.

— Estabas horrible — dijo sin pensar pero se dio cuenta de lo que había dicho y pidió perdón pero ella se rio, por lo que se dio cuenta de que no le importaba.

— La verdad es que siempre me molestaron por tener seis dedos en cada mano, por eso siempre escondo las manos — lo estaba haciendo en ese momento, pero ella hizo que se sacara la mano del bolsillo.

— No es tan malo, es lo que te diferencia de tu hermano, imagínate si fueran cien por ciento iguales, eso si sería malo — eso le hizo sentir bastante mejor.

— ¿Me esperas? — preguntó antes de meterse en el baño y en cuanto lo hizo, las copias de Lee fueron a encararlo, queriendo saber porque no estaba cumpliendo con el plan.

— ¿Qué estás haciendo aquí? Número diez estuvo entreteniendo a Fidds por diez minutos, no creo que pueda entretenerlo por mucho — en eso se escuchó la voz de Fiddleford diciendo emocionado que estaba cerca de encontrar un motor que pueda hacer que su último invento se mueva, cosa que dio a entender que tenían tiempo.

— No me lo van a creer pero recién me encontré con Helen y todo estaba yendo fantástico — por las caras que tenían los otros Lees eso no les había gustado para nada.

— Buenísimo, pero eso no es el plan ¿Tenemos que recordártelo? — dijo enojado Christopher y todos sacaron de sus bolsillos sus copias del plan y empezaron a leerlo en voz alta.

— Esto ya está demasiado loco — dijo Lee empezando a entender lo que su hermano le había dicho antes — tal vez no sea necesario seguir un plan, puede que lo mejor sea que solamente vaya a hablarle como una persona normal — eso no le gusto para nada a sus copias.

— Si no vas a seguir con el plan, tal vez tu no seas la que deba bailar con Helen — dijo número cinco y los otros le dieron la razón, cosa que asustó bastante a Lee.

— Dijimos que no nos íbamos a atacar — les advirtió pero no logró pararlos.

— Todos sabíamos que no era verdad — dijo número cinco y entre todas las copias lo agarraron y lo encerraron en un ropero.

Cuando se quejó de que se iba a quedar sin aire le dijeron que tenía galletitas y un libro para colorear, cosa que le pareció molesta pero no dijo nada.

Fuera del placar las copias se estaban peleando por ver quién iba a bailar con Helen pero pararon cuando Christopher les hizo notar que de estar ellos en la situación de Lee se habrían escapado, cosa que este hizo.

Este había bajado corriendo para donde estaba Helen pero no pudo hablarle porque una de sus copias lo llevo de nuevo al pasillo donde empezaron a pelearse con Lee hasta que este se logró escabullir y los trato de engañar diciendo que era el número siete pero lamentablemente el papel que había usado para escribir el numero en su campera se despegó y como recurso extremo uso uno de los objetos de fiesta, uno que explotaba y sacaba humo para activar los rociadores y así desintegrar a todas las copias, por lo menos eso pensó que había hecho porque Christopher seguía en pie.


Mientras que eso pasaba Lee estaba bailando con todos los pasos que se sabía, Fiddleford aprovecho eso para avisar que solo estaban a una canción de decidir quién se llevaba la corona.

Lee queriendo ser un buen competidor fue a donde estaba Preston.

— Aprovecho para decirte que no importa quien gane, me entretuve participando — le extendió la mano pero este se le quedo mirando con asco.

— Eso es lo que dicen los perdedores y por eso sé que no vas a ganar — dicho eso se fue dejando a un enojado Lee solo.

Cosa que le dio más ganas de ganarle, de destrozarlo.

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Lee por su parte seguía peleando con Christopher hasta que escucho la risa de Helen y cuando fueron a ver qué pasaba vieron que ella estaba hablando y parecían bastante juntos, demasiado para el gustó tanto de Lee como de Christopher, quienes dejaron de pelear y decidieron que lo mejor era ir a buscar unos refrescos para los dos.

Ignorando todo lo que había pasado, en la fiesta estaban por decidir quién se iba a quedar con la corona.

Para eso estaba Fiddleford parado en medio de los contendientes, odiando tener que hacer eso por toda la atención que estaba prestándole pero igual quería terminar con todo el tema y pidió que aplaudieran primero por Lee usando su brazo como si estuviera midiendo lo fuerte que aplaudían, hasta Mabel quien había logrado atrapar el sobrecito de brillo aplaudió orgullosa.

Después le toco a Preston quien gracias a mirarlos de forma amenazante consiguió la misma cantidad de aplausos que Lee y viendo que estaba empatando fue buscando a ver quién no estaba aplaudiendo y al ver al loco Ramírez que estaba durmiendo en unas sillas, lo despertó sacudiéndole un billete cerca de la cara y por eso aplaude haciendo que él gane.

Eso desalentó mucho a Lee y más cuando este se llevara a casi todos prometiéndoles una fiesta en el yate de sus padres.

Se bajó del escenario desilusionado y fue a hablar con los que había considerado sus amigos.

— Si quieren pueden irse — dijo cabizbajo.

— De irnos nos perderíamos la pijamada — dijo Jorge a lo que Rico asintió.

— ¿Se van a perder qué? — preguntó Lee no entendiendo nada.

— Nuestros padres nos dejaron quedarnos a dormir, tengo historietas para que leamos — mostrándole de su mochila la última que se había comprado recientemente, cosa que le encantó a Lee y pidió que pusieran otra canción para festejar.


En el techo de la cabaña estaban Lee y Christopher charlando de lo que acababa de pasar.

— ¿Crees que tengamos alguna posibilidad con Helen? Digo porque ella tiene quince y nosotros doce — no lo veía muy posible pero Christopher parecía más optimista.

— Creo que si pero el avance será nulo si no cambias algo, la única buena conversación la tuviste cuando ignoraste tu lista — escuchar eso le alentó muy poco.

— Lee tenía razón, todo esto es muy tonto — dijo y los dos tomaron un sorbo de gaseosa, a los pocos segundos se dio cuenta del error que había cometido y le pidió a Lee que no lo mirara.

Se estaba derritiendo, cosa que a Lee le asustó bastante pero este no se fue sin darle consejos sin decirle que no fuera tan tímido y en su honor le tiro parte de su gaseosa encima del charco que había dejado Christopher y un poco dolido por haberlo perdido fue a la cabaña pero antes de entrar se tomó el tiempo para destruir la lista.

Así se unió a su hermano, quien estaba bailando con sus nuevos amigos y Helen disfrutando la música parada apoyada en la pared.

Ya tendría otras oportunidades por el momento iba a disfrutar de la música con su hermano.

Este es el capítulo más largo que haya hecho, espero les guste.

Elice Afrodita: Gracias por pasarte por mi perfil para ver que me había equivocado con el adjetivo.

Lo de las marionetas, eso sería más para una cita privada, no para el trabajo, guiño, guiño.

No es por romperte la burbuja pero para entrar a la UBA tienes que pasar un curso llamado CBC, que es muy difícil, lo que lo hace tan difícil es que los profesores se la pasan en huelga, yo tuve una que solo dio la clase de presentación, una más y no volvió hasta el día del examen, por eso es que son admirables los que se gradúan en esa universidad, es gratis pero muy difícil.

Espero esta vez haya escrito mejor.

Marc: Muchas gracias y espero sigas leyendo.