Bueno, la idea me la dio Lesty, así que muchas gracias por ello n_n
Me basé en cuestiones personales, ajenas y también, en junjou romantica, jeje, que lo disfruten.
-o-o-o-o-o-POV's Radamanthys -o-o-o-o-o-
Siempre he tenido alguna afición con las cuestiones electrónicas, no es que me guste pasarme todo el día prendido en una computadora o algún otro aparato eléctrico, no, simplemente, me encanta conocer su funcionamiento, crear algún tipo de vida a través de la nada, así es como lo he visto desde que tengo memoria.
Cuando les conté a mis padres la carrera que había elegido y los planes que tenía, se entusiasmaron mucho y estaban muy orgullosos, sin embargo, no le tomaba mucha importancia, pues de igual forma reconozco el esfuerzo que han colocado para que mi vida tome un buen curso, pero no estoy conforme con ello. Quiero irme, quiero conocer más en otro lugar, Inglaterra me deprime, gente aburrida que no hace nada. No diré que soy diferente, pues no lo soy, y por eso, necesito estar en otro lugar, con personas diferentes, que me animen a… algo.
A un año de estudiar, encontré que habían becas hacia otros países, lugares muy distintos, y no dude en optar por ello, y aunque muchos profesores decían que mi nivel no era adecuado para pasar los exámenes de admisión, aprobé todos y con calificaciones altas. Dejé muy sorprendidos a muchos, en especial a mis hermanos, quienes en el fondo creo que detestan mi existencia o al menos cómo la sobrellevo.
Mis padres lloraron mucho a mi partida, diciendo que estaban verdaderamente orgullosos de mí, pero creo que en esos momentos temían ya no volverme a ver, ya sea por algo que me ocurra o simplemente que me quede, y esto último es lo que se ha cumplido.
Ya llevo seis años de vivir sin mis padres, al principio fue un poco difícil acomodarme a los demás, principalmente a mi compañero de cuarto, Aiacos, quien aún de ser de pocas palabras, en ocasiones sentía que conversaba demasiado, principalmente cuando se juntaba con Minos. Al inicio me parecía molesto, puesto que todavía estaba intentando dominar el idioma, pero realmente su compañía me agradó con el tiempo y me fue de gran ayuda tanto como para dominar el idioma como para conocer a más personas.
Y así fue como conocí a Lune. Era ajeno a todo, ni siquiera recuerdo muy bien cuál era la conexión por la cual lo conocí, sólo supe que, fue la primera vez que realmente me había sentido atraído a alguien. No me importaba que fuera hombre, y comenzamos una relación en secreto. Aiacos y Minos no sabían, al menos lo al principio, pero cuando se enteraron por un descuido mío, me advirtieron que aquello no era nada bueno, que me alejara de Lune, y que me concentrara en lo que debía. Pero no les hice caso.
Con el tiempo, y arriesgando mi beca, me di cuenta que no era algo importante para Lune, sólo era un títere que el utilizaba a su manera. Me arrebató ilusiones que no creía tener, y hasta pensé en regresarme a mi casa en Inglaterra. Pero mis amigos, a los que ya podía considerar como mejores amigos, no me abandonaron, y siempre me acompañaban; me parecía molesto, pero realmente se los agradecía.
Y aún con el sentimiento de estar enamorado de la persona incorrecta, conocí a Kanon De Andreatos, un ser interesante, quizás porque me recuerda un poco a mí mismo, pero divertido en cierto aspecto. La conexión fue casi instantánea y recuerdo perfectamente su primera burla sobre mis cejas; sin embargo, aquello fue un inicio de conversación, muy extraño, y único.
Nunca había tenido una sorpresa de tal magnitud cuando conocí a su hermano gemelo, principalmente, porque nunca me había dicho que tenía un gemelo idéntico, y luego por el momento en que lo conocí. Quizás sea al revés, pero de igual forma fue una situación un poco incómoda, y nunca supe si Saga sentía algún odio hacia mí por la forma en que nos conocimos o porque le arrebataba a su gemelo. Y es que, sin olvidar completamente a Lune, comencé a caer enamorado de Kanon, y quise evitarlo, comprenderlo, verlo de una manera más adulta, e hizo todo menos lo primero. Así que para estar seguros, una noche lo besé. Y fue extraño, porque no podía evitar compararlo con Lune, y pensar era mucho mejor, porque a pesar de su inexperiencia, aquel beso estaba lleno de alguna inocencia que me cautivaba, y me sentía afortunado de ser el único presente de ello.
Cuando supimos del matrimonio, Kanon se sorprendió, y me imagino que tuvo algunas confrontaciones mentales. Aunque yo nunca tuve una buena relación con mis hermanos, podría intentar comprender que lo de ellos era algo singular y especial, no sólo por ser gemelos si no por la situación en que la vida los colocó.
Nuestra relación era grandiosa, nos divertíamos juntos, hacíamos el amor de vez en cuando, en algunas ocasiones lo hacíamos en el cuarto de Kanon, cuando Saga dormía. Kanon insistía y no podía dejar de pensar que aquel hombre tenía en mente otras fantasías que desearía cumplir. En otra ocasión lo hicimos en la regadera, pero no fue como lo esperábamos, de repente llegó Saga a apresurar a su hermano, porque tenía una cena y debía llegar bien arreglado. Kanon hizo de todo para distraer a su hermano y que yo saliera de la regadera sin ser visto, suena simple, pero esa escena fue un poco bochornosa, aunque cada vez que la recuerdo me da risa por lo que pasábamos.
Aiacos me exigió que dejara de llevar a Kanon a la habitación, y bueno, de haber sabido antes hubiera sido más cautelo, pues me contó que en tres ocasiones estando enfrente de la puerta, escuchaba sonidos de los cuales no quería saber más. Sin embargo, aquello me lo dijo con la excusa que algún profesor o encargado podría descubrir que alguien ajeno a las instalaciones se encontraba ahí, y las consecuencias serían para mí. Aunque yo sé bien que le incomodaba, y quizás estaba nervioso por utilizar su cama sin saber qué había pasado. Pero nunca tocamos ninguna cosa de él.
El día que Saga se casó con Pandora, fue uno de los que recuerdo tan bien, aunque fue muy ajetreado ese día. Ya había confirmado, y para Saga, yo era el "mejor amigo de su hermano", pero no me molestaba, ya que por un lado, quería evitar los prejuicios de personas que sólo arruinarían el momento, sin ser realmente personas trascendentales. Kanon quería corregirlo pero no se lo permití, al fin y al cabo, lo importante no son los demás, somos nosotros.
A última hora, tuve que cancelarle a Kanon, por lo que fue sin acompañante porque Sorrento estaba en otra fiesta de un familiar, y le era imposible llegar por la distancia. Pero hice lo imposible para llegar, y ahí estaba Kanon, sentado en una mesa, moviendo una copa dando pequeños sorbos haciendo caras de desagrado "el vino no le gusta", mientras Saga se preocupaba que su novia tuviera un baile digno de la ceremonia. Me acerqué con cautela, y sin que se diera cuenta, planté un beso en su mejilla. Cuando supo que era yo, su sonrisa fue algo invaluable, que siempre recordaré con regocijo. Su felicidad era mi felicidad, y daría cualquier cosa por verlo siempre feliz. ¿Bailar? He, no, no hicimos tal cosa, pero platicamos de un sinfín de cosas, siempre teníamos cosas interesantes que decirnos, aunque muchas veces no tuviera nada interesante que decirle a nadie que más que no sea Kanon.
Luego, nos escabullimos entra los grandes jardines del lugar, a tener una sesión un poco más privada. Ignoro si alguien nos vio, y si fuese así, que nos hubiesen reconocido, pero es algo que poco importa. La pasamos muy bien aquel día, y me dio mucho gusto no habérmelo perdido.
Y no me había puesto a pensar mucho en ello; aquella noche era nuestra primera noche oficial juntos. Podíamos hacer lo que quisiéramos, sin temor a que alguien nos descubriera, podíamos relajarnos, y eso hicimos, aprovechamos el tiempo que ya era solo nuestro, sin nada más de qué preocuparnos, más que de nuestros trabajos. Poco nos duró el fin de semana que se pudieron llamar vacaciones, de las cuales resultamos más cansados por mi mudanza, pero más felices.
Por desgracia, cuando ocurrían cosas que satisfacían mi alma y colmaban de alegría, en mis responsabilidades laborales todo resultaba ser un caos incomprensible. Resultaba ser astiante, que todo el esfuerzo que realizaba, se iba a ala basura, por cambios de política y de la empresa. Al final, terminé en un puesto que exigía más atención y solución a millones de problemas que tenían una solución individual.
Sin embargo, la alegría de Kanon me mantenía firme. Habíamos hablado y hecho números organizándonos sobre las cuentas de la casa, y como la casa era de Kanon, yo me encargaba de los gastos de luz y agua. No me molestaba en invitarlo a comer o cocinar para él, de hecho, aprendí algunas simples recetas, aunque la verdad nunca me quedaban como esperaba, Kanon era mucho mejor en eso, pero su tan apretado horario no le daba mucho tiempo para ello.
Realmente pensé que esta era la persona indicada, y esas cosas, no sentía ni había sentido lo mismo por alguien más, y estaba seguro que nunca lo haría. Quería quedarme con él, abrazarlo en las noches, sorprenderlo de vez en cuando, ver nuestra felicidad.
Un día me decidí en comprometerme ante el hombre de mi vida, y le pedí ayuda a Aiakos, fuimos a ver anillos. Fue difícil, porque en muchos lugares me observaban con mirada desaprobatoria, o me decían que no podían vender dos anillos para hombre, sin causar más ajetreo, solo me marchaba, no valían mi enojo ni mi dinero. Cuando encontré un lugar adecuado, observaba tantos diseños y tantas cosas distintas, que no sabía qué hacer. Mi amigo me aconsejó que escogiera por corazonada, el que le gustaría más a Kanon; pero no supe cual. Entonces, la vez que salimos juntos, lo lleve a que escogiera su anillo. Cuando estábamos enfrente del local, y le pregunté cual le gustaba más, se rió nerviosamente y me acuso de estar bromeando. En ese momento no lo tomé muy bien, puesto que era todo lo contrario pero quizás para el sí era una broma. Lo noté nervioso todo el tiempo y sus repetidos "no lo sé" ya estaban haciendo que me arrepintiera. Pero realmente me arrepentí de llevarlo, creo que esa no era la manera de sorprenderlo, y el que él escogiera sólo demostraba lo poco que lo conocía.
Ese fue un grave error, y cometí otros errores, de los que al final siempre terminaba disculpándome de una manera tan serena, pero ya no hablábamos más al respecto. En ocasiones sentía que me observaba, que me iba a decir algo, pero no decía nada. Y la pasábamos juntos en silencio. Me entró una gran curiosidad del cómo nos transformamos en aquello, cuando parecíamos unas cotorras que no se callaban, ahora éramos solo dos personas calladas, sin nada que decir.
¿Por qué ocurrió aquello? Bueno, en mi defensa, puedo recordar que en el trabajo todo era un caos, y de hecho, ya siempre era así. Aunque mis compañeros solían ser agradables, eran personas que quizás se la mantenían de buen humor debido al cigarro y a las fiestas que hacían cada vez que podían; y me invitaban, pero me negaba rotundamente. Con Kanon estábamos de acuerdo que ese tipo de cosas sólo traerían problemas, aunque de vez en cuando no podría ser tan malo.
El cambio de jefe trajo cambios drásticos a la compañía, principiando porque ahora era dirigido por un grupo de Indúes, y cada cierto tiempo invitaban a cenas motivándonos por nuestro trabajo. Quería negarme, pero cuando se lo conté a Kanon, él estaba muy feliz de ello, y me dijo que debía aprovechar e ir siempre, que al fin y al cabo la empresa invitaba y que no podría molestarse por algo así.
De hecho, siempre pensé que Kanon no se molestaría por nada, o al menos no tanto como cuando la vez que me vino a dejar un compañero de una de las cenas. Él me dio un beso en cada mejilla, y cuando caminé hacia la puerta de la casa, ésta ya estaba abierta presentando a un Kanon con su acolchonada pijama y una mirada enfurecida. Sólo lo miré, y lo saludé, queriéndole dar un beso en sus labios, como siempre que lo saludaba, pero él se dio la vuelta, alegando que porqué dejaba que me besaran. No es que me agradara que invadan mi espacio personal, pero son cuestiones de saludo de cada persona, y no encontraba lo malo en aquello, pero no le di mucha importancia.
Estábamos comprometidos, y me puse a pensar en cuál podría ser el siguiente paso. ¿Cómo fortalecer nuestra relación? Nuestras responsabilidades nos estaban agotando, ya no salíamos tanto como antes, la propuesta de tener una mascota nos emocionaba a ambos, pero nos decepcionó al darnos cuenta que no la podríamos cuidar; y si no podríamos cuidar si quiera a un pequeño animal, no podríamos cuidar de un niño. De repente, ese tipo de situaciones comenzaron a embargar en mi cabeza, ¿un hijo? ¿de dónde había sacado tan idea? Aunque, no me parecía tan mala, de hecho, me emocionaba tener descendencia… pero… nunca podría tener un hijo con el ser que amo, y ese era un hecho irrefutable.
No pude evitar deprimirme por un par de días, durante los cuales Kanon se dio cuenta de mi estado de ánimo, preguntándome si me encontraba bien, alentándome a contarle lo que me ocurría para sentirme mejor; pero no lo hice, no quería que mis divagaciones le afectaran también a él, quien realmente si cuidaba de un niño de vez en cuando, y no sabía si eso le gustaba o no. Parecía disfrutarlo, y en ocasiones me decía que lo quería mucho. Sin embargo, entre mis deseos de tener un hijo con él, y verlo jugar con un niño que no compartía nada consaguíneo conmigo, me provocó celos. Je, celoso por un pequeño niño… que patético soy.
Imaginé que Kanon se dio cuenta, y le había mencionado un par de veces que sería hermoso tener un hijo, y me arrepentí de ello, puesto que las pocas veces que Kanon pedía de favor que cuidara a su sobrino, yo me negaba, y él se enojaba.
Recuerdo exactamente que una de esas ocasiones, Kanon tuvo que llevar a su sobrino a la universidad, y en la noche estaba tan feliz, me contaba cada detalle, que sus compañeros eran lo mejor que tenía, que lo ayudaban, y no podía sacarme de la cabeza aquel nombre que repetía tanto: "Aioria es genial… Aioria hizo esto, Aiora hizo aquello… " Creo que quería sacarme una sonrisa, la cual no obtuvo, y durmió cansado de intentarlo.
Siempre estuve seguro que Kanon sería siempre mío y yo siempre suyo. Así eran las cosas entre nosotros. Y por esa seguridad dejé que la rutina se apropiara de nuestras vidas, no hice nada fuera de lo común para impresionarlo. En varias oportunidades cuando llegaba tarde del trabajo, él estaba muy entusiasmado, me ofrecía masajes, golosinas o el ver una película en la comodidad de nuestra cama; pero yo lo único que necesitaba era dormir. Y en contadas veces que Kanon estaba de ese humor, comenzaba a besarme, y no importaba que tanto yo me negara, dejaba que me hiciera lo que quisiera, sumiso, siendo suyo. No me arrepiento de haberme negado en esas ocasiones, el que los papeles se intercambiaban había resultado muy gratificante; pero no podía evitar sentirme tan cansado, para despertarme al día siguiente con un horrible dolor de cuerpo. Y ahí fue cuando comprendí y me sorprendió las energías de mi pareja. Cada vez que yo lo tomaba, al día siguiente él estaba como que si nada, de hecho, más reluciente. Debía entenderlo mejor.
Lo amé, lo amo y lo sigo amando.
Cuando me habló sobre un intento de beso de ese tal Aioria, me alegró mucho que Kanon le haya rechazado, sabía que era mío y que nadie me lo quitaría. Su decisión había sido la correcta. Sin embargo, cometió un error fatal. Me fue infiel, y al habérmelo dicho sólo refutaba la confianza que depositaba en mí. Él me lo contaba todo, diciendo que confiaba, preguntándome de muchas cosas a las cuales yo no le tomaba importancia. Imagino que quería que le contara cada cosa con cada detalle, pero no eran cosas relevantes, y creo que eso era lo que me aburría, nada era relevante, sólo lo que me contaba Kanon. Me sentí feliz que su vida fuera alegre rodeada de personas a quienes logró apreciar. Pero ese aprecio superó los límites.
No puedo estar así, no puedo compartir la cama con quien me fue infiel. Ese cuerpo que era mío ha sido tocado por alguien más, yo… no puedo… tampoco puedo gritarle, porque fue una decisión que él tomó. Más que falta de amor, fue una falta de respeto hacia el amor que le profeso. Decidí irme, no quiero hablar con nadie, sólo quisiera intentar dormir.
Ahora que sé que se fue de mi lado, recuerdo cada centímetro de él, cada paso que doy me recuerda a él, cada rincón de mi mente está impregnada de Kanon, y eso me está matando. No puedo evitar dejar que corran las lágrimas porque he vivido engañado. Pensé que me pertenecía, pero no fue así, sólo encontró a alguien más divertido, Y no lo entiendo, sólo iré a un hotel a pasar la noche, aunque en estos momentos no me importaría quedarme en las calles.
-o-o-o-o-o- Continuará
Bien, es el punto de vista de Radamanthys, con algunos datos que no había puesto en capítulos anteriores. Mi idea es verlo desde cada punto, pues mientras una persona piensa una cosa, la otra no puede percatarse de ello. Je, bueno, ahí sí que los problemas de comunicación que nos afectan en todo ¿no? Je, que pasen feliz día, y tendré unos días sin actualizar porque me voy de viaje. Se cuidan!
