Los personajes no me pertenecen, únicamente a la gran Rumiko Takahashi.
07 – Una oleada de sentimientos.
Partieron al amanecer directo a la era Sengoku. La tarde anterior habían buscado algunas cosas que les servirían, entre ropa y comida. No viajarían aun, ya que tenían pensado esperar a Sesshoumaru en la aldea de Kaede, siempre iba a fin de cuentas. Al igual que la primera vez que se adentraron en las puras aguas del lago, Kagome tomo la mano de InuYasha. Tomoya iba tras ellos y, junto a él, Kirana y los dos Shippo's. Antes de que entraran al agua, escucharon la voz de Rin, deteniéndolos.
_ ¡Tomoya! – grito, acercándose a él, con un bulto en brazos cubierto por una manta. La mujer le ofreció el bulto, y él quito la manta de encima del mismo. Era una pequeña caja, que contenía los pergaminos de su padre en el interior. El parecía sorprendido, mirando a Rin sin ocultar aquel hecho.- Tu padre me lo entrego. Como su hijo debes tener sus mismos poderes, además de que uno de esos pergaminos mantiene una sorpresa para ti.
Tomando uno en especial. Este no tenía escrito nada, si no que mostraba una figura un tanto peculiar, el dibujo de Kirara sobre el mismo. Volvió a dejar el pergamino dentro de la caja, cerrándola y guardándola en la mochila que llevaba a su lado. Luego, se despidió de su tutora con una sonrisa, caminando hacia donde estaba Kirana. Los seis se adentraron en el agua, siendo rodeados al instante por aquella luz azul caracteriza del viaje en el tiempo. Una vez esta termino, salieron del agua y de la cueva.
_ Sesshoumaru va cada medio mes a la aldea… ¿verdad? – pregunto Kagome. InuYasha asintió, soltando su mano. Aunque en la época actual recién había amanecido, en el sengoku la luz del atardecer decoraba los bellos arboles a su alrededor. Una ligera ventisca los sorprendió, mostrando la llegada del otoño. Si seguían su camino, el anochecer los alcanzaría, y no era buena idea viajar de noche. Claro, aunque tenían las energías renovadas por haberse levantado recién.
_ ¿Qué hacemos entonces? – pregunto Shippo, brincando al hombro de Kagome. Su yo del futuro se estiro un poco, haciendo tronar sus huesos ligeramente, para después suspirar.
_ Yo digo que acampar. Dudo que tengan sueño, podemos simplemente hacer una fogata, y asar estos – sacando de su maleta una bolsa de bombones. Kagome tomo la bolsa entre sus manos, sonriendo.
_ Buena idea. Como un día de campo – de forma alegre. Dirigió su mirada a InuYasha, el cual le decía en silencio que mirara a su acompañante. Kirana se recargo en un árbol, cruzándose de brazos, mientras miraba hacia el cielo. Parecía un tanto incomoda, pero no se le podía hacer nada. Después de todo, ella no se llevaba tan bien con InuYasha, y podía ser que le incomodara su presencia, ¿no?
_ Iré a buscar leña – dijo tranquilamente, comenzando a caminar hacia el bosque. El joven de ojos esmeraldas les miro unos instantes, para después seguir a su "hermana", bajo la molesta mirada de Tomoya, quien se sentó en un tronco sacando la caja de pergaminos.
_ ¿Te preocupa algo, Tomoya? – pregunto Kagome, caminando hacia el joven. El negó con la cabeza, claramente sin saber si hablar o no. Aquello la molesto un poco, puesto que el pelinegro se comportaba con ella como si fuese alguien mayor, siendo que en esos momentos Tomoya era casi de su edad. Tras ver la insistencia de la chica, suspiro.
_ No he visto a mis padres desde hace un tiempo. Se suponía que ahora iríamos a nuestra época para visitarlos… más el lago, como se ha dado cuenta, ya no está conectado a esa época – seriamente, aunque su mirada mostrara tristeza. Lo comprendía de alguna manera, ya que ella no volvería a ver a su madre. Aunque podía ir a la época actual, estando ahí se había dado cuenta de que era seis años antes de que ella viajara al pasado, osease, la época de sus nueve años. Si aparecía frente a su madre, solo la alarmaría.
_ Veras que todo se arreglara, Tomoya – con aquella maternal sonrisa caracteriza de ella. El la miro unos instantes, sonriendo unos segundos después.
_ Vaya que es difícil no confiar en usted, señorita Kagome – de forma un tanto amable. De alguna manera, le sorprendía que ese chico triste y amable fuera el mismo joven frio y serio que había conocido en la mansión. Le era fácil leer sus sentimientos, se sentía solo puesto que no podía ver a su familia, a diferencia de Shippo y Kirana, los cuales eran "hermanos" y se mantenían juntos.
_ Te digo algo – sentándose a su lado.- No se cómo sea la época de la que provienes, pero se muy bien que Sango te quiere muchísimo, ella es una madre ejemplar.
_ Lo sé. Supongo que mi hermano ya ha nacido. El es tres años mayor que yo, así que aun falta un tiempo para mi nacimiento. Antes, Shippo y yo nos llevábamos muy bien, aunque él era más de diez años mayor que yo, pero…
_ Llego Kirana y ambos se enamoraron de ella. Se que dicen que sabré todo obteniendo la concha, pero… ¿desde cuándo la conocen? – mirándole. Aquello rondaba en su cabeza, el porque Shippo era el hermano de Kirana, siendo que él era hijo único, y huérfano.
_ Desde que nació. Kirana es dos años menor que yo, por lo que técnicamente fue mi amiga de la infancia. Es hija de una de las mujeres de la aldea – dijo, aunque a leguas se notaba que ocultaba algo.- hace cinco años, tanto ella como Shippo, que había sido adoptado por esa mujer, quedaron huérfanos, y nos mandaron a los tres con Sesshoumaru a la época actual. Claro, unos días antes de la muerte de los padres de Kirana, nos comprometieron.
_ Kagome… acompáñame – dijo InuYasha, recargándose un poco en un árbol. La chica asintió, poniéndose de pie y caminando hacia donde estaba el albino. Este tomo su mano, adentrándose en el bosque y llevándola con el. Al estar lo suficientemente lejos del punto de encuentro, soltó su mano, mirándola un tanto intranquilo.
_ ¿Pasa algo? – pregunto tiernamente. El chico negó con la cabeza, volviendo a tomar sus manos entre las suyas. Pero, al intentarla ver a los ojos, se sonrojo con fuerza, y termino alejando la mirada. No sabía cómo decirle lo que tenía en mente. Kagome sonrió al verlo así, rojo como tomate, y nervioso, aunque deseaba que pronto pudiera mantener la calma al estar con ella.
_ Mañana llegaremos a la aldea. Y faltan varios días para que Sesshoumaru se aparezca por ahí – sin mirarla. Apretó sus manos un poco, sin llegar a lastimarla, y suspiro con fuerza.- ¡Quiero que nos casemos lo más pronto posible!
Mirándola aunque aún con el rojo encima. Ella rio levemente, sonrojándose de la misma manera, y abrazándolo de forma tierna. Amaba las pocas veces que estaban solos, puesto que era cuando él podía tornarse un poco tierno y romántico, claro, a su manera, a la cual ella ya se había acostumbrado. Se separó un poco del abrazo para besarle de la misma tierna manera, mientras InuYasha la abrazaba por la cadera, acercándola a él y tornando el beso un tanto más atrevido, jugando con la lengua de la azabache. Duraron así unos segundos, hasta que tuvieron que separarse por la falta de aire.
_ Sera como gustes, InuYasha. De cualquier forma en que sea, me haces feliz – sonriéndole. El la abrazo con fuerza nuevamente, tranquilo de haber podido decirle lo que pensaba y deseaba, sin ser interrumpido. Aunque bueno, la interrupción llego unos segundos después.
_ ¡Eres un maldito aprovechado! ¡No vuelvas a tocarla! – escucharon la voz de Tomoya cerca de ellos. Se miraron unos instantes, corriendo hacia donde habían escuchado al joven. Al llegar notaron que Shippo se levantaba del piso, golpeando al pelinegro en el estómago. Este lo tomo del cabello, tirándolo al suelo. InuYasha rápidamente los separo, aunque ellos parecían querer seguir con la pelea.
_ ¿Qué es lo que pasa aquí? – pregunto Kagome, viendo a ambos jóvenes, los cuales miraron a Kirana, la cual se encontraba asustada y ligeramente sonrojada, con lágrimas en las mejillas.
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Caminaron por el bosque, mirando con atención a su alrededor. Cada vez que veían algún palo o pedazo de madera que les podía servir, Kirana lo tomaba en sus manos y se lo entregaba a Shippo. No duraron mucho tiempo buscando, pues en un pequeño lapso de tiempo habían conseguido suficiente leña para prender una fogata. La joven suspiro al dar por terminada la tarea, recargándose en un árbol tal como había hecho antes.
_ Dime, Shippo… ¿Cómo crees que debería de actuar? – pregunto, un tanto triste. Shippo sonrió, dejando los leños juntos en el piso, para después acercarse a su hermana.
_ ¿Respecto a qué? – pregunto tranquilamente. Ella le miro de forma incomoda, ya que le era difícil hablar sobre algo que le pasaba.
_ Sabes muy bien a que me refiero. No entiendo como actúas con naturalidad frente a ellos, que murieron hace cinco años – bajando la mirada. Se había mantenido más seria de lo normal para evitar que las lágrimas corrieran por sus mejillas, pero estando sola con su "hermano", y recordando todo lo que había pasado, le fue imposible evitarlo. Shippo se dio cuenta de ello, acercándose más a ella y tomando su rostro entre sus manos, limpiando las lágrimas que habían comenzado a caer.
_ No llores, pequeña. No me es fácil, ya que es la segunda vez que pierdo a alguien tan importante. Pero, sé que si me derrumbo, tú lo harás con más fuerza – tiernamente, acariciando sus mejillas. Ella llevo su brazo a su cabeza, cubriendo su rostro, mientras más lagrimas brotaban. El pelirrojo tomo el brazo de Kirana, descubriéndola. Pero, al ver el rostro tan tierno que ella le mostraba, entre triste y sonrojada, hizo que su fuerza de voluntad se perdiera, y terminara acercando su rostro al suyo, besándola de forma tierna. Ella se sorprendió, aunque correspondió casi al instante, llevando sus brazos alrededor de su cuello.
_ ¡Eres un maldito aprovechado! ¡No vuelvas a tocarla! – grito Tomoya, quien había llegado unos segundos atrás, golpeando al pelirrojo y haciendo que el mismo cayera al piso. Shippo llevo su brazo a su nariz, limpiando la poca sangre que había brotado tras el golpe, y poniéndose de pie para regresarle el golpe a Tomoya, esta vez en el estómago. El pelinegro, a pesar de sentir dolor, aprovecho la posición para tomar el rojo cabello entre sus manos, y asi tumbar al chico al suelo, dispuesto a volver a golpearlo. Justo cuando su puño estaba a punto de tocar la blanca piel de su contrincante, InuYasha apareció y los separo, aunque eso no impidió que intentaran golpearse de nuevo, sin mucho éxito por la intervención del albino.
_ ¿Qué es lo que pasa aquí? – pregunto Kagome, viendo con preocupación a Kirana, quien se mantenía en Shock, con las lágrimas aun desbordando por sus ojos, y un gesto de miedo tras ver aquella pelea.
_ ¡Eres un Depravado! – grito Tomoya, intentándolo golpear de nueva cuenta. A leguas se notaba lo molesto que se encontraba, con las cejas endurecidas, y mirándolo casi con fuego en los ojos. ¿Qué había pasado ahí?
_ ¡Un simple beso no me vuelve Depravado! ¡Idiota! – haciendo exactamente lo mismo que Tomoya. InuYasha suspiro, queriendo darle gusto a ambos, y tomo las dos cabezas, golpeándolos entre ellos. Ambos chicos se tomaron la cabeza, mirando con rabia al albino.
_ ¿¡Que te pasa!? – gritaron al unísono. Luego se miraron entre ellos, tratando de comenzar con la pelea de nuevo.
_ ¡Basta! ¡Dejen de pelear! – dijo Kirana, atravesándose entre ambos, mirando a Tomoya y protegiendo a Shippo.- Fui yo quien le permitió besarme, así que no tienes por qué culparlo del todo a el.
Tomoya suspiro, queriendo calmarse, y aprovecho la cercanía a la azabache menor para tomarla del brazo y acercarla a el, abrazándola y mirando a Shippo.
_ La próxima vez que toques a MI prometida, no me contendré a darte una paliza – fríamente, llevándose a la chica hacia el bosque. InuYasha y Kagome se miraron entre ellos, queriendo armar un acuerdo sin ni siquiera hablar. Una vez el asintió, corrió directamente a donde se había ido la pareja, mientras Kagome permanecía con Shippo, que al momento en que InuYasha lo soltó, pego un puñetazo al piso con todas sus fuerzas. El pequeño brinco hacia Kagome, viendo como su yo del futuro respiraba entrecortado a causa de la rabia.
_ Shippo –El chico se levanto un poco, llevando su brazo a su rostro, limpiando sus ojos. Luego se puso de pie, recargándose con el brazo en el árbol. Kagome se acerco a el, acariciando su hombro un poco. Desde esa posición, el pelirojo era un poco mas alto que ella.
_ Maldito sea el momento en que ellos decidieran comprometerla – susurro…Kagome siguió acariciándole, buscando calmarlo. Quería a Shippo como si fuese su propio hijo, y jamás se lo había imaginado sufriendo de la misma manera en que estaba durante esos momentos, sufriendo por amor. Esperaba que InuYasha tuviera suerte con Kirana y Tomoya, ya que el último iba tan molesto que temía lo peor.
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Ellos parecían no haberse dado cuenta de que los había seguido. Siguieron caminando bastante tiempo, hasta llegar a la orilla del rio, donde Tomoya soltó la mano de la azabache, y se volteo para mirarla. Aun sentía el aroma salado característico de las lágrimas, lo cual le decía que la niña aun lloraba. No sabía muy bien la razón, ya que no parecía ser a causa de la pelea. Vio al joven suspirar, y acercarse a Kirana, con un rostro un tanto serio, aunque no hablo durante un largo rato, haciendo que ella se sintiera nerviosa.
_ Tomoya – escucho la voz de Kirana, la cual parecia un tanto preocupada. El pelinegro suspiro, como si buscara calmarse, para después mirarla ya un poco mas tranquilo.
_ ¿Qué fue lo que paso? – le pregunto. Ella se sonrojo, bajando la mirada. No sabía muy bien cómo actuar, puesto que en todo caso, había lastimado al chico que en un futuro seria su esposo, aunque le sorprendia ya que pensaba que el no sentia nada por ella, que disfrutaba mas bien molestando al pelirojo con el hecho de su compromiso.
_ Shippo solo quería animarme… - llevando su mano a su pecho, aun sin mirarle. Sabia que esa no era escusa para haberla besado, pero era lo único que le venia a la cabeza.
_ ¿¡Y eso que tiene que ver!?... – grito, aunque volvió a suspirar, llevando sus manos lo más lejos posible de la azabache. InuYasha permaneció escondido detrás de un árbol, escuchando la conversación y dispuesto a salir si Tomoya se tornaba violento. Aunque, notaba que el varias veces trataba de calmarse, sabiendo que solo empeoraría las cosas si hacia algo de ese tipo.- ¿Dónde quedo todo lo que decias sentir por mi?
Pregunto en un susurro. El aroma de las lágrimas llego con más fuerza, mientras veía como Kirana levantaba su mirada, con aquel liquido brotando de sus ojos como si se tratase de cascadas, con un rostro que revelaba dolor y angustia.
_ Oh… vaya… ¿Desde cuándo te han importado mis sentimientos?... ¡Me dejaste muy en claro que no sentías nada por mí!, ¡Que solo te casarías conmigo por obligación! – en tono alto, entre molesta y triste. Aquello lo sorprendió un poco. ¿Eso quería decir que ella si estaba enamorada de Tomoya?. Noto como el rostro del joven se tornaba un poco triste, pensando en aquellas palabras.- No te entiendo Tomoya… Si no me quieres… ¿Por qué te pones asi?, ¡Shippo es mucho más atento de lo que tú eres!
_ Cállate – susurro. Tomándola de los hombros y mirándola directamente a los ojos.- Mírame bien y dime si realmente ya no sientes nada por mí. Si es asi, te juro… que este compromiso quedara anulado.
Ella abrió los ojos sorprendida, mas sin embargo no hablo. Bajo la mirada, con el rostro sonrojado, sin saber que hacer realmente. Le era fácil saber cómo se sentía Kirana en esos momentos, ya que el había pasado por lo mismo unos años atrás, con Kagome y Kikyo. Pero, esto era diferente, ya que Shippo era su hermano, no de sangre, pero hermano a fin de cuentas.
_ Nada ha cambiado – sin mirarle.- pero… ¡No quiero casarme sin amor!, además, aun somos muy jóvenes, como para que ya estés molestando con lo del compromiso.
_ No somos tan jóvenes. Tal vez, en la nueva época se considera así, pero de donde provenimos… tu deberías estar casada desde hace un año – soltando su hombro.- Te daré un tiempo para que lo pienses… si decides hacer lo que tus padres querían, aprovecharemos esta época para casarnos al instante. Si no es asi, eres libre de hacer lo que quieras.
Alejándose de ella, para dirigirse hacia donde estaba el campamento. Kirana permaneció inmóvil en su lugar, sin saber cómo reaccionar ante lo que el ojiazul le había propuesto. Ella estaba enamorada de el, nunca se había confundido con ello, y le alegraba que el fuera así de celoso. Pero, se sentía fatal por lastimar a Shippo, ya que no podía decir que no sintiera algo por el.
InuYasha salió de su escondite, caminando hacia la joven. Por alguna razón, le dolía verla tan confundida. Ella, al darse cuenta de su presencia, llevo sus manos cubriendo su propio rostro, y se dejó caer de rodillas al suelo. No sabia que hacer para intentar calmarla, por lo que su única idea fue ponerse de cunclillas frente a ella, y hacer que lo mirara.
_ Regresemos al campamento – dijo, sonriéndole un poco, y tomando sus manos para ayudarla a ponerse de pie. Nunca se hubiese comportado de esa manera ante nadie, pero, algo le decía que debía darle su protección a aquella niña de ojos bicolor.
¡Capitulo especial del "fin del mundo"! ¿Qué tal? (?), no me vayan a querer linchar porque InuYasha se este tornando "cariñoso" con mi querida Kirana, pero creo que es porque se están dando cuenta de quien es realmente ella… ¿no es asi? Y si aun no se dan cuenta, no les digo nada… no quiero spoilearlas XD. Fuera de eso… ¿¡Lemon InuxKag!?, digo, porque si es de la otra pareja, me es imposible el saber si hacer un lemon con Kirana y Tomoya, o Kirana y Shippo, teniendo en cuenta que los dos primeros son muy jóvenes, y Shippo es al menos 12 años mayor que Kirana XD. Pero bueno, es momento de que ustedes decidan que pareja les suena mejor: KiranaxShippo, o KiranaxTomoya… ¿les traigo a Soten a escena? Todo depende de ustedes XD.
Akane Kirana Taisho Higurashi.
21 / 12 / 12
