este fic se hico gracias a tayu-chan, muchas gracias te besaria si no fueras mujer jajaja bromeo, bien tambien gracias a ella este fic continuara por que eso de ``sr. bultito maligno`` me dio muchas ideas jajajaja

gracias tayu-chan

-¡Waaah! ¡Tengo miedo!- decía una asustada y llorosa integra abrazando a Walter, pues la verdad, todo ese asunto de la película le había calado los huesos a la pequeña integra.

- Podría decir lo mismo- dijo Alucard con una venda en la cabeza y algo de sangre en la cara, aunque no lo pareciera, los golpes también le dolían al rey de los no muertos.

- Sir. Integra, valla a dormir y deje de pensar en esas ideas – decía Walter mientras acompañaba a integra a la puerta de la salida de la cocina. El también se veía algo hartado por la situación pero, al fin y al cabo, era la pequeña integra, su ama.

- Auch… que sea vampiro no significa que no me duelan los golpes – Alucard tocándose la cabeza- y… lo peor es que no se lo puedo devolver

- Alucard… es una niña, esta alterada por esa película, ahora vete antes de que pase otra cosa rara- Walter salió de la cocina apagando todo foco que estaba prendido, Alucard camino hasta la sala y descanso un rato pero…

-¿Eh? ¿Que es eso? – Menciono mientras miraba el marco de la puerta, vio un bulto negro que con la poca luz de la ventana se le vio reflejado un ojo, tenía un brillo amarillo. Alucard se le quedo viendo con curiosidad y rareza hasta que articulo palabra -¿quien eres? – fue lo que salio de la boca del vampiro, pero, al escuchar la voz de Alucard el bulto se movió rápidamente.

- ¿Que demonios? – Alucard se levanto algo molesto y curioso de su mullido sofá y camino hacia el sótano pero; al dar el primer paso para entrar se tropezó cayendo hacia abajo, muy despreocupado se levanto pensando en que fue cosa de cualquier momento, camino como si nada hacia donde estaba su ataúd, pero, tropezó cayéndose de cara al piso, provocándose nuevos dolores y; por consecuente, nuevos martirios.

- ¡Mierda!- Resoplo Alucard levantándose de rodillas ya que no podía levantarse, su capa se había atorado en… ¿U-una trampa de oso?- ¡¿que jodidos hace esto aquí? – Decía el vampiro, lo suficientemente enojado y desesperado mientras abría la traba zafando su capa de ahí.

El enojo se la había pasado rápido, pues pensaba que solo era algo sin importancia, o que alguien le estaba jugando una broma de mal gusto, así que, aun despreocupado siguió caminando, claro, un vampiro de su categoría no le importaban tales cosas como las curiosidades… ya que, como decía, Alucard camino, cuando llego a su cuarto vio en el fondo de su silla el mismo bulto negro con aquellos ojos brillosos amarillos y ahora si que le iba a preguntar enserio…

- Disculpe bultito maligno, puede decirme que demonios hace aquí – Decía sarcástico, apuntando con una de sus armas al "sir. bultito maligno"

-… - el bultito solo se le quedo mirando con una sonrisa… y cuando paso eso, Alucard ya estaba en el piso por que una cuerda a modo de trampa en el piso lo hico caer, cual oso en una red.

- ¡Oooh! ¡Mierda que jodidos ya me caí mucho! – Rezongaba mientras se quejaba en el piso, del dolor y, por supuesto, de la rabieta que le habían causado tantas caídas.

Aquel bultito se movió de la silla de Alucard y se acerco al ataúd de este, Alucard se quiso levantar rápido pero, aquella cuerda se enredo en su pie, cuando se había zafado el bulto quemo su ataúd.

-¡¿Qué? ¡¿COMO PUDISTE HACER ESO?… ¡MORIRAS POR ESTO!- Le sentencio al bultito, así que, Alucard corrió y puso su arma en la cabeza del bulto, estaba a punto de disparar, pero, al estar mas cerca vio que era… -Integra…

-Para la otra quiero que duermas en una cama… ¿escuchaste sirviente? – dijo en un tono de autoridad y grandeza. Alucard nomás cayo de rodillas con su cabeza hacia abajo, Alucard empezó a reír, se levanto y se sentó en su silla.

-Parece que ya maduro… ama – Las ultimas palabras las arrastro, en un tono tan burlón que, milagrosamente, no se gano una paliza por parte de sir. Bultito maligno.

-Mantente en tu lugar… sirviente – Dijo la pequeña integra, en un tono determinante, lo cual hacia regresar al vampiro a su lugar; el de un sirviente.

-… - miro lo que quedo del ataúd- tendré que mandar a hacer otro… tiene suerte esa mocosa – puso su sombrero en su cara y recostó su cabeza en el respalda de la silla- si no ya seria mía.