Bueno bueno bueno, aquí tenéis lo que andabais esperando! Tuve que cambiar el Rating de la historia porque cuando escribí este capitulo me dí cuenta de que era mucho más picante o explicito de lo que había pensado (es un aviso, a los que no les gusten los trozos eróticos pondré una señal para que se lo salten) Espero que os guste!

Anduvieron en silencio por la senda pisando nieve blanca e impoluta. Habían cerrado la casita con un gran pestillo. La muchacha se frotaba un ojo ojeroso. Apenas había dormido, ni se habían dirigido la palabra al levantarse.

La nieve crujía levemente bajo sus zapatos, a los pocos kilómetros divisaron la primera casa. El pueblo entero se camuflaba con el entorno. Las paredes blancas y toda superficie cubierta de nieve. Apenas era una docena de casas viejas.

-Vamos al mercado a comprar lo necesario para unas semanas, procura no hablar con nadie –explicó el Hyuuga quitándose su bandana y subiéndose la capucha de su chaqueta. Ella también se quitó la bandana y la guardó en su bolsa.

-¿Porque te tapas los oj…? –pero la pregunta quedó en el aire. Lo había comprendido. Los ojos blancos eran signo irrefutable del clan Hyuuga. Sabrían quien era o podrían comentarlo. No era un rasgo muy común.

Neji asintió con la cabeza al ver que lo había entendido sola.

Se adentraron en el pueblo, al pasar varias casas cerradas llegaron a una mucho más grande con la entrada abierta.

Entraron tranquilamente al mercado, apenas había un par de personas que los miraron con interés. Metieron todo lo necesario en varias cajas y se pusieron a la cola para que les cobraran. Una mujer mayor con una niña pequeña se les pusieron inmediatamente detrás.

-Mira yaya, ¡tiene el pelo rosa! –exclamó la niña. La mujer se llevó un dedo a los labios abochornada.

Sakura sonrió, su cabello le había crecido mucho, ya le llegaba por debajo de los hombros. En breve volvería a tenerlo largo del todo.

-¿Extranjeros? –preguntó el tendero ceñudo.

Neji asintió lentamente sin decir palabra.

-¿De que aldea? –inquirió mirando fijamente a Sakura.

-De una pequeña aldea de las montañas Shin –aclaró ella con una tímida sonrisa adelantándose a su compañero.

-Ah entonces sois bienvenidos –exclamó el hombre derretido por la muchacha- pero llevad cuidado, dicen que hay una banda de ninjas renegados en las montañas.

-Muchas gracias por la advertencia.

El hombre le regaló una cajita de caramelos a la chica cuando terminaron de empaquetar toda la compra, ella le sonrió con ganas.

Al salir nevaba levemente, el cielo se había puesto de un gris claro, aquella noche volvería a nevar.

Tras ellos salieron la mujer y la niña pequeña. Era una monada delgadita de rizos castaños.

Con una sonrisa le tendió la mano con un caramelo que aceptó dándole las gracias fervientemente.

Volvieron por el camino helado cargados de paquetes.

-Has estado muy bien allí –la elogió el muchacho.

-Bueno, no eres el único ninja aquí.

Él soltó una breve risita.

-¿Entonces buscaremos a los ninjas renegados?

-No menciones ese tema fuera de la casa, no sabemos quien puede estar escuchando –soltó el poniéndose serio de pronto.

Al cabo de una hora llegaron a la casita, empezaba a nevar copiosamente y la superficie del pequeño lago que había bajo la cascada estaba totalmente helada.

-¡Ahhh que frío! –chilló la muchacha al entrar a la casa. Llevaba el cabello mojado debido a la nieve. Comenzó a colocar la comida en los estantes y armarios con eficacia tratando de calentarse.

Al momento había una pequeña hoguera ardiendo en el hueco de la habitación. Ella sonrió, por eso le gustaba estar con el, una no tenía que preocuparse de hacerlo todo, se compenetraban bastante bien.

Se sentó de espaldas al fuego para que se le secara el cabello, pero se le ocurrió mejor idea.

Se metió en el baño como una exhalación y abrió el grifo del agua caliente. Al momento vio el vaho y el agua caliente caer limpia y cristalina. Neji asomó la cabeza con el ceño fruncido.

-Habíamos olvidado comprobar que hubiera agua caliente –explicó ella.

Al poco rato la bañera estuvo llena, Sakura salió del baño.

-Al baño –exclamó con fingida autoridad.

-¿Perdón? –el chico abrió mucho los ojos.

-Te e preparado el baño como una buena esposa, sé un buen chico y ve –soltó una risita tapándose la boca. Toda aquella charada tenía mucha más gracia con el de protagonista.

-¡Seré tu esposa!

-¡Si! ¡Nadie nos separará nunca!

Como un latigazo aquellas frases le llegaron altas y claras al cerebro, la cabeza le palpitaba como en aquella resaca. Pero no tenía sentido, unas frases le llegaban felices y otras acusaciones muy deprimentes. Sentía como si fuera a estallarse la cabeza.

-Haruno… ¡Eh Haruno!

Cuando abrió los ojos Neji estaba de pie delante de ella, tenía una mano alzada. Dispuesta a zarandearla, supuso.

-B-báñate… -susurró mientras se sentaba en un rincón de la habitación. Sacó un cuaderno gastado y empezó a escribir a toda velocidad.

El moreno no contestó y al momento entró en la bañera. Ciertamente agradecía que le hubiera preparado la bañera, el agua caliente era muy agradable. Se enjabonó con energía y se lavó el cabello. Cada vez lo tenía más largo, pero jamás se lo había cortado y quería seguir así. Durante varios minutos se masajeó las sienes y el símbolo grisáceo de su frente. Tendría que solucionar aquello antes de poder seguir con la misión o peligrarían los dos.

Cuando salió secándose el pelo con una toalla ella había terminado de describir. Hecho un tronco al fuego y se sentó delante. Sacó un pequeño peine negro y empezó con la tarea que menos le gustaba de tener el cabello así de largo. Seguro que Naruto no tendría problema.

Notó la presencia de Sakura tras el, silenciosa, demasiado cerca. Estaba, como se solía decir, entre la espada y la pared o en aquel caso, entre la Haruno y el fuego.

Con una mano suave, rozando la suya imperceptiblemente le arrebató el peine y con una delicadeza inusitada le desenredó mechón por mechón.

-Se lo que es desenredar una melena tan larga –explicó tranquilamente. Pero oír su aliento tras él lo ponía muy tenso. Ni un solo tirón le daba, pero se sentía extrañamente enfermo. Para evitar cualquier distracción de dudosa naturaleza habló.

-¿Qué escribías?

-Es como un diario… me lo recomendó Tsunade para mi problema de memoria. Apunto todo lo que hago a lo largo del día o los pocos recuerdos que surgen…

Tras un buen rato terminó su labor y la cascada de ébano caía por la espalda del kimono blanco de Neji. Pero ella no se movió de allí.

Podía oír su respiración pausada, pero sin previo aviso notó la presión de su frente en la espalda.

Solo duró unos segundos y se apartó, pero para cuando él quiso mirarla desaparecía por la puerta del baño. ¿Quién era aquella mujer que se parecía a Sakura? ¿Cuándo había dejado de ser una chiquilla gritona y exasperante para convertirse en una mujer sensual y capaz?

Solo después de aquellas preguntas se dio cuenta de que estaba conteniendo el aliento. Resopló y sacó un librito.

Sakura se abofeteó mentalmente en el baño, recostada contra la puerta. Cada célula de su piel le pedía que volviera a la habitación, al contacto con el suave cabello negro, la espalda fuerte y ancha, pero también le repelía. No podía caer porque de antemano sabía el resultado. Un hombre como el jamás podría corresponderla.

-¿Cuándo empezó a gustarme si quiera? –se preguntó para ella misma. Se quitó la ropa con rapidez y violencia, se sentía sucia. No podía enamorarse de él, aquello era aún más disparatado que lo de Sasuke. Se creía muy madura y aún era una niña tonta.

Bien, solo tenía que buscarle defectos, era arrogante, egocéntrico, tenía mal carácter, miraba todo el mundo por encima del hombro, pero tenía que reconocer que se estaba portando bien con ella, y no podía negar que era muy atractivo, además de que sus ojos eran preciosos y…

Maldijo su mente de nuevo, con solo recordar sus ojos se echaba a temblar. Tardó varias horas en bañarse, recoger el lavabo, ponerse el pijama y secarse el pelo. Pero cuando no pudo posponerlo más abrió la puerta en total silencio.

Allí estaba leyendo un libro sentado en el suelo. Ni la miró. Claro, jamás podría fijarse en alguien como ella. Con una creciente depresión sacó varias cosas y empezó a cocinar, así se calmaría.

Hizo varios platos elaborados sin dejar de moverse, incluso hizo un postre para la comida del día siguiente. El sacó la mesita de dentro de un armario y volvieron a cenar en silencio. Esta vez Neji parecía extremadamente osco, cosa que la irritó. Comió rápida y en seguida se acostó. El muchacho recogió la mesa y fregó los platos, ya era como un pacto no hablado.

Sakura le dio la espalda y lloró en silencio. Tantas noches que había pasado llorando por un chico y de pronto ya no era el mismo.

Se levantó tarde, con el pelo revuelto y no había nadie en la casa. Se vistió rápida y abrió la puerta. Le costó moverla debido a la cantidad de nieve acumulada, pero el paisaje era precioso. Todo era blanco e inmaculado. Ando hacia el rio y encontró a su compañero entrenando en la orilla. Trazaba círculos con una katana en una mano y la otra mano desnuda. Tenía los ojos cerrados y de pronto una idea le cruzó la mente.

Hizo una bola de nieve y con puntería se la tiró. Con un rapidísimo movimiento la detuvo con la mano.

-¿Tienes ganas de jugar? –preguntó ligeramente divertido.

En el momento en que parpadeó una bola de nieve le impactó directamente en la frente.

-¡Ah! –Chilló quitándose el agua que empezaba a formarse- ¡Que fría!

Pero sin dar tregua cogió otro puñado y hecho a correr. Neji corría tras ella. Hicieron varios círculos en danza, tirándose nieve. La chica soltaba carcajadas y grititos estridentes, él solo sonreía, pero se le notaba feliz, relajado.

La casita quedaba lejos, pero aún estaban en campo abierto, el joven se agachó riendo a hacer una nueva bola más grande que las anteriores, se oyó un leve crujido, el corazón le latía velozmente en el pecho.

Se alzó dispuesto a contratacar, incluso pensó en activar el byakugan, pero si hacia aquello la muchacha no tendría salvación.

Al levantar la vista ella ya no estaba. Se había esfumado y quedaban bastantes metros para llegar al bosque, era un campo grande lleno de nieve, no podía haber desaparecido así de rápido.

Ante su mirada atónita oyó un grito agudo. El más espeluznante que había escuchado nunca, el vello de la nuca se le erizó. Enfocando hábilmente descubrió unas manitas que se agitaban en la nieve. Con el corazón en un puño sacudió la nieve bajo sus pies. No habían estado jugando en terreno firme, mientras corrían la capa de nieve les había impedido ver que estaban encima del lago congelado.

Concentrando chackra en las plantas de sus pies corrió lo más rápido que pudo hacia el ruido. Había un agujero en el hielo y varias grietas. Saltó hacia detrás cuando se desprendió otro trozo de hielo. No había rastro de Sakura.

Con una maldición activó el byakugan, distinguió una fuente de chackra que se desplazaba apagándose.

Corrió hacia el cuerpo de la muchacha y cuando estuvo sobre el dio un puñetazo al hielo. Neji se precipitó dentro del agua helada agarrando el cuerpo inerte de ella. Un millón de agujas le atravesaba la piel, sus nervios lo traicionaban y por un momento pensó que el agua estaba caliente. Medio minuto en aquellas aguas y no saldrían de allí. Dudaba que ella conservara la vida.

Con un ágil salto ambos cayeron en la orilla. El Hyuuga temblaba de pies a cabeza, pero ella no respondía. Toda la piel que había estado expuesta al agua estaba pálida y los dedos y labios azules. Con toda la rapidez que le permitieron sus piernas temblorosas entró en la caseta.

Dio gracias porque el futon siguiera en el suelo. La dejó en el suelo, al lado de los restos de la hoguera y comprobó que su corazón latía. Pero no respiraba.

Concentrando poca energía en su mano se la colocó en el estómago y le dio un golpe.

Sakura tosió varias veces, vomitó agua a borbotones y empezó a temblar descontroladamente, los dientes le castañeteaban y él temió que se le partieran.

-Q-quítate la ropa… -susurró el muchacho temblando también mientras trataba de encender el fuego- ponte el pi-pijama.

Cuando el fuego ardía cerca del futon se quitó el kimono y los pantalones empapados y helados. Cuando ella no miraba se quitó también la ropa interior mojada y se puso unos pantalones de repuesto.

Cuando volvió a levantar la vista Sakura estaba en ropa interior, le costaba horrores hacer cualquier cosa con el temblor de sus manos heladas, parecía que iba a caer inconsciente en cualquier instante.

Apartando su recato y sus pensamientos el chico se acercó a ella y con mano hábil le desabrochó el sujetador. Colocado a su espalda, sacando su pijama de la mochila pudo ver como ella se quitaba también las braguitas y las lanzaba lejos. Por una milésima de segundo se quedó mirando su espalda, sin ningún tipo de imperfección, desde la nuca hasta donde nacían los glúteos y se le cortó la respiración. Con una mano inexperta le puso el pijama por detrás y le dio los pantalones apartando la vista. Ella tardó bastante en poder abrocharse los botones de la parte delantera.

-Metete en el futon.

Neji sacó el saco de dormir mientras que obedecía, lo abrió y también lo echo por encima de ella.

-P-p-pero…. T-te vas a… -trató de hablar pero la boca no le obedecía y los ojos se le cerraban.

Con un suspiro de resignación la empujó hasta que quedó en la zona de las mantas más cercana al fuego y se metió con ella en la cama.

La chiquilla ya no pensaba en nada, necesitaba calor a cualquier precio, se arrimó a Neji todo lo que pudo. El chico tratando de no pensar en nada la envolvió con sus brazos y empezó a frotarle la espalda rítmicamente. Temblaba desproporcionalmente.

-No te duermas –le murmuró.

-N-no puedo… m-mant-tenerme…

-Mírame –exigió con dureza- si te duermes no sé si podré despertarte.

La muchacha obedeció, lo miró a los ojos, él mientras tanto le acariciaba el pelo mojado y le frotaba un brazo.

-La próxima vez mira por donde vas –replicó el chico mirándola.

-Lo s-siento…

Pero lo cierto era que él no lo sentía, no quería ponerla en peligro, pero estaba descubriendo lo mucho que le gustaba su cercanía. Olía a fresas, toda ella, un ligero aroma dulce. Era alta pero muy delgada, cabía de sobra en sus brazos, y sobretodo le seguía impactando su cabello, de aquel color tan peculiar, siempre tan suave y brillante. Sin duda lo que más le gustaba de ella eran sus ojos. Esos profundos ojos verdes, sabía lo que pensaba con tan solo ver el brillo en su mirada.

Por su parte Sakura estaba con la boca abierta, Neji la estaba abrazando, notaba su cuerpo cálido contra el suyo más frío. Sabia que no era situación para bromas pero juraría que la estaba estudiando, y lo que veía le estaba gustando. Rezó a todos los dioses que conocía para que no se diera cuenta de que había hecho que su corazón estuviera saliéndose del pecho. Notaba los labios helados, pero sus mejillas estaban ardiendo.

-Ya tienes mejor color –aclaró el.

Aprovechando la cercanía y el momento escondió la cabeza en su pecho, respirando con dificultad.

-Neji-kun… yo te quiero muchísimo ¿sabes?

-Yo… también te quiero… Sakura-chan…

De nuevo los recuerdos, aquellos le llegaban más claros. El la había querido en algún momento. ¿Y si seguía queriéndola? ¿Aquello que había sentido en el cuero cabelludo había sido un beso?

Levantó la cabeza de nuevo para encontrarse con aquellos ojos perlados, ya no parecían fríos y distantes, ni altaneros. La miraban ardiendo, brillando, con ansiedad.

-¿Qu…?

Muy lentamente, dándole tiempo a que se retirara si no lo deseaba acercó sus labios a los suyos. La chica no sonrió, sino que suspiró temblorosa, pero no se movió ni un ápice.

Con confianza se acercó, hasta que sus labios se tocaron, apenas se rozaron, pero ambos jadearon, como si lo llevaran esperando muchísimo tiempo. Inconscientemente ahondaron el beso, Neji la rodeó entera, apretándola con fuerza contra el, mientras ella, más tímida llevó las manos a su cabello mojado. Su pelo ejercía fascinación en la muchacha. Se separaron un momento. El frío de sus labios había desaparecido, siendo remplazado por un gran vacío.

En ningún momento dejaron de mirarse a los ojos, buscando la aprobación a todo lo que hacían.

Sakura hacía movida por la curiosidad, le quitó la bandana a su compañero con cuidado. Descubrió debajo una venda blanca. Cuando fue a quitarla Neji le agarró la mano. De pronto estaba tenso.

Con una sola mirada le bastó para soltarla, ella le sonrió agradeciéndole su confianza. Llevaba años queriendo saber que se ocultaba debajo de aquella tela.

Con sorpresa, la muchacha descubrió el sello. Aquella marca grisácea, parecida a un tatuaje que le ocupaba la frente. Cuando volvió a mirar al Hyuga éste parecía avergonzado.

-Es el sello del bouke, para evitar la usurpación del patriarcado del souke. El bouke es el que tiene que proteger, no reinar.

Incorporándose sobre el codo acercó los labios a la marca, y la besó. Con pequeños roces besó cada línea, cada surco, incluso las sienes. Despacio, con una pausa entre cada beso. Quería que viera que para ella no había nadie mejor que él. Ya no. No sabia muy bien como expresar lo que sentía. Con esa simple frase había descubierto el porqué de su comportamiento desde niños.

Cuando volvió a mirarlo a los ojos ella se mordía el labio inferior y tenía los ojos llenos de lágrimas.

-¿Lloras… por mi? –preguntó él frunciendo el ceño.

Sakura asintió. Apenas tenía palabras para expresar lo que sentía. Por lo ocurrido el la aceptaba.

Cuando fantaseaba con Sasuke, ni en sus mejores sueños la hubiera tratado tan bien, ni tan gentil. Incluso si Sasuke la correspondía era como un secreto, un tabú y él siempre se comportaba igual que en la vida real, ignorándola, mirándola mal.

Lo que tenía delante ahora era muy diferente, Neji la miraba con ansia, con aprobación y ahora con culpabilidad.

-No llores por mi… -murmuró estrechándola más aún.

-Es lo único que puedo hacer.

-No, no es lo único.

Sus ojos blancos llameaban en una muda súplica. Pero esta vez fue ella la que lo besó primero. Apenas un roce de un segundo. Pero en aquel momento ella supo que no deseaba estar en ningún otro sitio, pertenecía allí, a él.

Neji la miró suplicante, con un movimiento rápido se puso encima y la besó, sin dejar de mirarla, sin dejar de asombrarse por no haberse dado cuenta antes de su belleza.

Durante un segundo Sakura se fue, cerró los ojos con fuerza bajo el y se llevó una mano a la cabeza, de nuevo un recuerdo la atormentaba. Al momento abrió los ojos con una expresión de tristeza.

-¿Qué a pasado? –preguntó él. Se apartó de encima de ella y se sentó encima del futon.

La muchacha tardó un momento en organizar sus pensamientos. Como una bala saltó de la cama y cogió su mochila, ojeo febrilmente su cuaderno.

-Íbamos… íbamos a casarnos… -susurró con un hilo de voz- tu y yo íbamos a casarnos.

Neji la miró con tristeza, no hubiera querido estropear ese momento, pero ya no había vuelta atrás. Asintió.

Ella dejó caer la libreta y se sentó frente a él, rodilla contra rodilla.

-Cuéntamelo… -suplicó.

El Hyuuga soltó aire sin poder dejar de mirarla.

-Tu padre y el mio concertaron nuestra boda –comenzó- apenas éramos bebes. Cuando tu naciste, dicen que me pasé días llorando sin parar y cuando me llevaban al hospital pasamos por delante de la habitación donde tu estabas.

Parecía muy incomodo contando aquello.

-Mi madre dice que cuando te vi dejé de llorar. El Hokage al verlo dijo que tu y yo teníamos un destino en común. Dicen que cuando estábamos separados yo dejaba de hablar y me volvía hosco y que tu nunca dejabas de llorar, así que tu padre habló con el mio. Ninguno quería hacer a sus hijos desgraciados separándolos.

Crecimos juntos, al poco de nacer tú, llegó Hinata y durante casi cinco años hubo discusiones. Había dos hermanos gemelos, padres de dos niños. Uno debía ser el heredero y el otro su protector.

-¿Qué tiene que ver las dos ramas de tu familia con nuestro matrimonio concertado?- inquirió Sakura ansiosa.

-Pues que cuando mi padre fue sellado, murió. Y el padre de Hinata no estaba de acuerdo con que el clan Hyuuga se entrelazara con otro cualquiera. Rompió nuestro pacto.

Tu padre se enfadó muchísimo, fue una afrenta muy grande, el Hokage tuvo que intervenir, pero tú y yo no podíamos estar separados, tu madre decía que nunca dejabas de llorar y que chillabas mi nombre. Yo dejé de hablar por completo.

Mi tío se negó a aceptar un matrimonio entre el clan Hyuuga y el Haruno, así que por nuestra salud decidieron poner en práctica una técnica de tu familia.

-¿Por nuestra salud? –Sakura estaba con los ojos muy abiertos, se agarraba nerviosamente las mangas del pijama.

Neji sonrió y siguió hablando- Dejaste de comer, yo le pegaba puñetazos a un árbol del jardín hasta que me sangraban los nudillos, Hinata había sido como tu hermana y se paseaba como una sonámbula por la casa.

Como ves, tuvieron que hacer algo al respecto. Tu abuela contaba con una técnica secreta del clan Haruno, podía bloquear a voluntad ciertos recuerdos de la mente de la gente.

La muchacha asintió, ahora todo encajaba. Tantos secretos durante tantos años, tanto silencio. El velo de su memoria comenzó a disiparse, pudo recordar las tardes jugando en el jardín de los Hyuuga, incluso un día creyó recordar que fueron toda la clase de guardería a la playa.

-Es obvio que por tu parte no nos podemos separar –aclaró el chico con sorna.

-¿Y por la tuya? –preguntó ella al segundo. La mirada de su acompañante se endureció.

-No lo deseo.

La chica soltó el aire, estaba completamente en tensión. Con manos bondadosas Neji la agarró por los hombros y volvió a meterla dentro del futon. Cuando estaba dentro él se acostó a su lado.

Pero les faltaba algo, allí tumbados el uno junto al otro sin rozarse, pensando cada uno en una cosa.

Al cabo de un buen rato pensando Sakura se giró con lágrimas en los ojos.

-Yo… quiero estar contigo.

Con sendos besos apartó el agua de los ojos verdes. Volvió a abrazarla.

-Pero tu familia… -murmuró temblando.

-Me da igual –susurró él en su oído- llevo años esperándote.

Con urgencia la besó, ella le correspondía en todos los aspectos. Cuando sus bocas tuvieron que separarse en busca de oxigeno, ella aprovechó para soltarle la coleta, lo observó sin pudor fascinada, recorrió desde el sello hasta más abajo de su ombligo sin dejarse ningún detalle. Cuando terminó le pidió permiso para tocar lo que veía.

Ambos se sentaron de nuevo encima de las mantas, el fuego se había avivado y le daba a la estancia un aire mágico.

(A partir de aquí es más explicito)

La muchacha comenzó a explorarlo con las yemas de los dedos, apenas rozando su espalda ancha, clavícula, pecho, estómago. Colocó la palma de la mano encima de su pecho, en el lado izquierdo y lo notó, rápido y potente. Su corazón.

Cuando alzó la vista Neji tenía la vista fija en sus ojos. Sakura asintió, era justo que el también la tocara.

Fue a desabrochar el pijama, pero una mano se lo impidió. Prefería hacerlo personalmente. El chico se sentó tras ella y envolviéndola le desabrochó botón a botón, oliendo su pelo rosa.

Sin pudor recorrió sus curvas, deleitándose en sus pechos, besando su ombligo. Al volver a mirarla respiraba rápidamente y tenía las mejillas coloradas.

La colocó sentada encima de el a horcajadas y la abrazó con fuerza, fundiéndose en su aroma. La muchacha notó algo extrañamente duro en su bajo vientre.

-Dime ahora si quieres continuar –susurró contra su oído. Ella jadeó solo de pensarlo. Lo miró durante un segundo.

-Ten cuidado.

-Siempre –habló el después de volver a besarla. Se sintió honrado de que le fuera a entregar aquello y supo que todo había cambiado.

Dejó que fuera ella quien le despojara de la ropa que le quedaba, sonrió al ver su cara de asombro. Parecía una niña.

Con toda la delicadeza que pudo y entre besos le quitó el pantalón del pijama.

Al verla desnuda y suspirando tuvo que hacer acopio de todo su autocontrol para no poseerla allí mismo. Se recostó a su lado y volvió a recorrer su cuerpo entero a besos. Comprobó con satisfacción que apenas la había tocado y ya estaba húmeda. Sakura con una sonrisa pícara volvió a sentarse sobre el, pero esta vez dispuesta a todo.

Despacio se dejó caer encima del miembro erecto. Cerró los ojos con fuerza mientras Neji se sentaba. La acarició muy quieto, cuando volvió a abrir los ojos supo que no había peligro.

Ella misma marcó el ritmo volviéndolo loco, él empezó a jugar con su sexo mientras se movía, cosa que pareció gustarle.

Al poco rato Sakura llegó a su orgasmo con un gemido. Se dejó caer encima de Neji jadeando y mientras la besaba con pasión él también alcanzó su clímax.

(Aquí termina)

Con un destello de luz se despertó, pesadamente abrió los ojos adormecidos. Se encontró en una pequeña habitación de madera, el fuego a su izquierda acababa de ser encendido, al sentir que la manta que la cubría se movía, miró hacia su derecha. Un Neji muy desnudo se había a costado a su lado, de pronto Sakura recordó aquella mañana y se sonrojó hasta que pareció un tomate maduro.

El Hyuuga al verla sonrió, la primera sonrisa cálida y enteramente suya. El corazón de dio un vuelco. Se encontraba cerca de ella, apoyado en el codo, con el pelo suelto cayéndole por la frente y los hombros.

-¿Qué… que miras? –preguntó ella con voz ronca.

-Nada, solo me preguntaba a que se debía tu rubor.

-Ah… -los colores se acentuaron.

Despacio y metódico se acercó a ella, hasta que no pudo moverse más. La rodeó con los brazos con la misma parsimonia, dejando que lo rechazara si quería. Pero no se movió.

Le acarició el cabello rosa con una mano y después le dio un fugaz beso en la frente.

Sakura alzó la vista muy sorprendida ante esto último, solo con aquel simple gesto la había aceptado entera ¿y si era cierto que la quería?

De nuevo la asaltaron las dudas, estaba hablando de Hyuuga Neji, el hombre de hielo inescrutable e imperturbable. Al haber caído al lago helado había tenido la suerte de tocarle pero cuando el la había besado y se había abalanzado sobre ella no supo que pensar.

Aquel hombre la desconcertaba, primero la miraba deseoso y después no le dirigía la palabra.

-¿Qué? –preguntó Neji esta vez al notar las cavilaciones.

-Yo… -fue a decir algo pero su boca y su subconsciente la traicionaron de la forma mas vil- te quiero.

Llevo ambas manos a sus labios con expresión de pánico. Si alguna vez había tenido una oportunidad la acababa de fastidiar.

Por su parte el muchacho había levantado las cejas perplejo incluso sus mejillas se colorearon un poco.

Antes de que ella pudiera decir nada la agarró por las muñecas y dejó al descubierto sus labios. Neji la besó, con fuerza, con todo lo que llevaba dentro. Ya no había retorno posible, y no le importaba.

Volvieron a sumirse en el éxtasis, amándose el uno al otro, aprovecharon para descubrir cada cicatriz, cada marca y Sakura entendió que de aquella manera él correspondía a sus palabras.

Al terminar se quedaron hablando varias horas, acariciándose, mirándose.

-Vamos, vístete –dijo Neji en un momento dado, se levantó del futon arrebatándole su calor. La muchacha puso mala cara, tenía pensado no volver nunca a la realidad -¿No tienes hambre?

Sakura se levantó y comenzó a vestirse asintiendo con la cabeza, apenas habían comido en todo el día y estaba exhausta. Al descorrer una cortina vio que estaba anocheciendo, por lo visto había nevado y todo estaba de nuevo cubierto de aquel manto frío.

La muchacha tuvo una idea, abrió el armarito y sacó dos kimonos de campesinos, toscos que los protegerían del tiempo. El de Neji era azul oscuro y el de Sakura totalmente blanco, cuando salieron cogió dos paraguas de madera y caminaron cogidos de la mano, camuflándose con el entorno.

-Te sienta muy bien el blanco con la nieve –murmuró. Realmente su pelo rosa y su palidez cuajaban muy bien en aquel paisaje.

Ella no dijo nada, pero se ruborizó de nuevo y se arrimó hasta coger su brazo entero.

Uah, me divertí muchiiiisimo escribiendo este capitulo. Aunque es súper difícil manejas el carácter de Neji en ese tipo de situaciones xD. Por cierto una pista, los capítulos con nombre en ingles son canciones que me enamoraron mientras escribía, si os apetece miradlos en youtube o algo.

Stellar Hime: Los antipáticos se hacen de querer xD

Guest 1: me alegro que te gustara! Aquí tienes la continuacion n_n

Crimela: Exacto, tuve que parar ahí aunque me quedara un pelin corto para que todo lo bueno entrara en este capitulo.

NigksTsudeva: Ug que dificil tu nick! Jajaja. Me alegro que te guste, espero que sigas leyendo a partir de ahora! ^^

Guest 2: Muchas gracia, desconocid jajaja n_n

Mina-kyu: Ala gracias por molestarte en hacer un review tan largo! Me encanta leerlos!. Si, puse a Sakura mas osca de los normal por todo lo que estaba pasando perdiendo la memoria y todo eso, aunque es cierto que el pobre Naruto lo pagó jajaa.

Jajaja si, va a haber Naru-Hina, pero va bastante más lento de lo que esperaba u_u no queria meterme mucho por no perder protagonismo del saku-neji.

Pues habrá altibajos, como todo habra momentos de drama y momentos divertidos.

Pues muchas gracias a todas por leerme, por escribirme y como siempre espero que os haya gustado este capitulo! Besos!