Buenas A todos, este capitulo esta dedicado a todos y todas los que me han seguido en mi primer ginny-harry.
Se viene prontito el ultimo libro, y deben estar tan asiosos como yo.
POR FAVOR DENLE AL GOO CON PASION..por que necesito mas criticas de incentivo.
Saluditos
Lal!
7ºGolpe de Realidad
Se despertó con el perfume característico de él, impregnado en su piel y olfato. Olía tan rico, tan agradable, que se recordó a sí misma pedirle una camisa para recordarlo, en las horas que estarían separados.
El día Lunes había llegado, luego de una placentera tarde de juegos de mesa, tragos y sexo desenfrenado al final. Lo pasaba muy bien con Harry, se divertían, se reían y charlaban de todo tema posible.
Corrió la mano que estaba alrededor de su cintura y se puso de pie para hacer el desayuno, ataviada por supuesto en otra remera del chico. Eran grandes y de colores sobrios, pero le quedaban a la perfección.
La lechuza de Harry, que el día anterior había sido enviada a Wendy, estaba posada en el alféizar de la ventana con un ejemplar de una revista, el diario El Profeta y una nota.
Abrió la nota y esbozó una sonrisa, divertida.
¿Cómo que no vuelves a casa esta noche?¿Y de quién es la sofisticada lechuza?¿No me digas que conseguiste un papacito jugador con un súper departamento, por que me muero?
Tengo una ligera sospecha pero no te la diré por que te enojarás (HARRY POTTER, HARRY POTTER). Nótese lo discreta que soy, y luego me llamas cotilla.
Pásala lindo, y tómate la semana si quieres..Pero después aguante cuando te pida minutos, posiciones, vestimenta, Bah, en fin, detalles por menores.
Saludos calientes
Wendy
PD: Mi cita resultó ser un capullo
¡No le contaría detalles íntimos de su vida sexual! Wendy era cotilla y conventillera de sobremanera, aunque apreciaba su aguante, no le confesaría cosas que solo Harry y ella debían saber.
Abrió el profeta. La primera plana rezaba las posiciones de los equipos de Quidditch en el Campeonato de Reino Unido, entre otras cosas como el despido de un Secretario del ministerio y la boda de Belinda Joker, la famosa pianista.
Siguió con la revista, envuelta en papel de madera. Lo rasgó débilmente debido a sus fuerzas matutinas y frunció el cejo al ver la portada. Era la revista Maghoy, el magazine semanal más importante del mundo mágico.
En la portada estaba Harry abrazando a Dianne, ambos sonrientes y mirando al frente. La muchacha quebraba su muñeca, mostrando el brillante anillo, y el chico la besaba en la mejilla.
Era todo una farsa, pero debías saberlo para verlo de ese modo. Sus rostros, tan actuados, sus posiciones, tan planeadas. Pero si eras un empresario del Quidditch o un fanático, creerías lo que la revista dice y muestra.
Ginny limpió una lágrima que caía por su mejilla y se sentó a hojear la revista. Había más fotos, que ocupaban toda la página, que preguntas, libradas al azar que no decían más que mentiras. Eso no mortificaba a la chica, sino eran las imágenes. Diane y él congeniaban como dos piezas de rompecabezas armado mucho antes. Sus sonrisas delataban que sabían lo que querían, ella avaricia, poder, y popularidad, y él, ser adorado como antes y un amor verdadero.
Yo no soy ese amor verdadero.
Otro momento de baja autoestima la agobió. Ella no se martirizaba ni quería dar lástima a nadie, pero no podía evitar sentirse menos y aislada. No merecedora de lo que le estaba sucediendo.
Si Wendy estuviera en ese momento, la regañaría. Le diría que es una idiota y que estaba poniendo excusas de nuevo, algo que ella misma se prometió no poner cuando algo realmente bueno como Harry entraba a su vida.
Pero como siempre, algo malo lo cortaba.
Eran los compromisos, los planes, la carrera del chico, los sentimientos de aquella mujer que hacía ese trabajo. Ginny tapó el rostro de la morena con un dedo. No lo hacía por solidaridad a Harry, sino también por deseos propios. Aunque cualquier chica enamorada del jugador lo haría, Dianne se había prendido al principio y era valorable.
No odiaba a Dianne, sino la envidaba por que podía darse el lujo de gritar por medio de una foto que estaba comprometida con el chico.
En este caso, se dijo, Dianne sería la menor dolida, sacando que quedaría mal parada. Por que al no amarlo, hacía las cosas más fáciles.
A pesar de que el chico le había dicho que renunciaría a ella y a su carrera, no se lo creyó. En el momento sí, pero ahora que lo pensaba fríamente, lo vio como una ilusión lejana.
Enjuagó una lágrima más que estaba en su nariz, cerró la revista y volvió al cuarto para cambiarse. Su fin de semana de ensueño estaba siendo arruinado.
Todo había ocurrido tan rápido que parecía mentira. La fiesta, el colgante de la madre de Harry, las promesas de él. Se sentía arrepentida por haberse dejado llevar, aunque no se arrepentía de los momentos que había vivido.
Los guardaría para siempre, pero seguiría adelante. No pensaría en lo que fue, no fue y pudo ser.
Mientras se abrochaba el vestido, pensaba que Harry caería a la Tierra cuando leyera la revista y se arrepentiría con ella. Había sido la euforia del momento y los sueños de dos jóvenes acelerados por vivir. Pero estaba segura de que ella no era lo que el moreno quería. Y no quería estar presente cuando se diera cuenta.
-¿Ginny?
Se volteó con una sonrisa melancólica y le pasó los anteojos. Luego se colocó los zapatos.
-Hola Harry.
-Hola..-saludó desperándose-¿..Pero que haces?
-Tengo que irme al trabajo-explicó arreglando su cabello en una cola alta-Debo bañarme, buscar algo de ropa.
-Yo tenía planes-exclamó con un deje de decepción que hizo que ella se movilizara-Planeaba llevarte a desayunar a una confitería a unas cuadras de aquí.. ¡Hacen unos panqueques con mermelada deliciosos!
Ginny lo miró con nostalgia y negó, con la cabeza.
-No va a poder ser posible, Harry..Se me hace tarde.
-Pero si el problema es el baño y la ropa..Tú báñate mientras que yo voy por ropa-Se levantó de la cama y se acercó hasta la chica-Aquí en frente hay una tienda algo barata, pero que te salvará el pellejo.
La besó en la mejilla. Ginny le respondió con un beso suave en los labios y un abrazo fugaz.
-Tengo que irme..De veras.
-Ginny, pero..
-Harry-pidió con semblante serio. Tomó su cartera y se dirigió hacia la salida.
-Ginny..¿Está todo bien?-preguntó con una ceja en alto-Siento que estás enojada.
-No pasa nada, Harry
-¿Estás segura?
-Sí, no pasa nada de nada-Lo besó por última vez en la mejilla y tomó el pomo de la puerta, haciendo un gran esfuerzo por no llorar.
-Ginny-La volteó, con las manos en sus hombros-Siento que hay algo que no me estás diciendo.
-Te dije que no es nada, Harry-Se separó antes de besarlo y cerró la puerta detrás de sí.
Harry estaba desconcertado y algo preocupado. ¿Por qué esa frialdad repentina?
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Wendy la atiborró de preguntas sobre detalles, posiciones, cocina y temas de conversación.
-Según lo que me cuentas..Ese chico es el escritor del Kamasutra-espetó con un brillo de envidia en sus ojos-¡No puedes dejarlo ir!
Ginny se mordió la lengua para no replicarle nada. No le contaría lo que había sucedido al último, para que no la regañara. El discurso de Wendy llevaba horas, y se sentía algo mareada así que se apresuró a bañarse, cambiarse y ponerse algo de color en su pálido rostro.
-¿Te sientes bien? Luces muy cansada-Wendy la llamó por el reflejo del espejo-Estás cansadita luego de tanto movimiento ¿Eh?
Ginny sonrió desabridamente y siguió con el maquillaje. Debía llegar temprano, no quería más problemas con la morsa.
-¡Ah! Me olvidaba-exclamó volteándose. Ginny rodó los ojos. La pregunta picante venía-¿Cuántos orgasmos tuviste?
-¿Es tan importante el sexo y los orgasmos para ti, mujer necesitada?
Wendy sonrió con un cabeceo. No la dejaría en paz hasta que lo supiera.
-Está bien-suspiró exasperada-Dieciocho.
-¿En las dos noches?
-Sí, aunque la primera fue más excitante.
-Es todo lo que quería saber-dijo satisfecha y se retiró canturreando. Ginny se apoyó en el lavabo sintiendo ganas de vomitar. Corrió al inodoro pero nada pasó así que se lavó la boca con agua y se paró derecha.
Debía ser fuerte ante todo. De seguro su salud le estaba pasando una mala pasada por su estado depresivo y anímico.
"Estás demasiado flaca" había dicho Harry con la gran cena de ayer.Algo de comida no le vendría mal.
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Golpearon la puerta dos veces y no tenía ánimos de abrir. Estaban tan concentrado en sus pensamientos sobre Ginny que le daba pereza dejarlos.
Al tercer golpe fue a la puerta y frunció el cejo al ver que era Dianne con una revista en las manos.
-¿Te ha llegado?
-¿Qué cosa?-preguntó hoscamente.
-¿Cómo que qué cosa, tontuelo? ¡Nuestra salvación!-chilló emocionada con la revista en alto. Salían ellos dos en la portada-Harry y su prometido nos cuentan: "Nos casaremos pronto y formaremos una unida y feliz familia" ¿No es increíble?
El moreno hojeó sin ganas el ejemplar y se lo volvió a entregar.
-¿Para esto viniste?
-¡Claro que sí! Y fíjate en la página doce..Hay una gigantografía de dos páginas muy buena.
-Dianne...no me importa todo esto-espetó con las manos en alto-No me importa la estúpida nota, ni las fotos..Vete de aquí, por favor.
La morena frunció el cejo y le arrojó la revista al pecho del chico que la atrapó, desprevenido.
-Tengo la consideración de venir hasta aquí para compartir mi alegría..¿Y tú lo único que haces es maltratarme? ¡Encima que decidí obviar lo de la fiesta!..Eres de lo peor, Harry.
El chico gruñó molesto y señaló la salida con el dedo índice.
-Vete por donde viniste.
-Eres un insensible..¿No valoras lo que estoy haciendo? ¡Nadie lo haría! ¡Ni siquiera esa secretaria insípida con quien te fantaseas!
Harry la tomó por la muñeca, con fuerza y la llevó hasta la salida.
-¡Con Ginny no te metas!
-Ella es la culpable de todo esto, Harry.. ¡Arruinará todo lo que hemos hecho! Tu carrera y tú se vendrán más a pique-explicó desesperada-Por favor, recapacita..Yo estoy dispuesta a olvidar el incidente de la fiesta..donde me dejaste plantada y todos se preguntaron donde estabas.. ¡Tuve que decirle a Arnold y a Helen que te fuiste a ver a un amigo enfermo!
-¡Miente lo que quieras! A mi no me importa-bramó molesto-No me importada nada..Solo quiero estar con Ginny..Por favor, no sigas con todo esto como si no pasara nada.. ¡No te hagas la ciega y valórate un poco!
La chica negó con lágrimas en los ojos y se retiró diciendo injurias en susurro. Harry se arrepentiría de haberla usado para nada.
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La voz de su gorda jefe salió a través del parlante del escritorio, el intercomunicador.¿Qué querría esta vez? Ya tenía su dosis de donas, café cortado y sándwiches de salami para finalizar.
Ginny no podía entender como entraba tanta comida, mezclada, dentro de alguien y menos a esa hora de la mañana. Resopló y le contestó que iría de inmediato.
Golpeó antes de entrar, por educación y la vio allí, tendida sobre su asiento, que casi llegaba al suelo por el peso, blandiendo una revista en su mano.
-¿Leíste el artículo de esta revista? Parece que resolví lo de Potter..Verás, ese chico mañana mismo tendrá la carrera que siempre quiso.
-Sí, observé las fotos-comentó con desgana revisando algunos papeles que le traía-Pierre hizo un gran trabajo.
-Querrás decir, yo hize un gran trabajo-Ginny asintió apretando los labios para no soltar un improperio-Bien, Weasley, todo firmado..¿Sabes..? Hoy por llegar temprano puedes irte.
La pelirroja abrió los ojos con desmesura y comenzó a tartamudear.
-No me veas así, niña..No queda nada por hoy..Es mi día de spa ¿No lo recuerdas? Tú misma me pediste turno.
Ginny asintió con un dedo en la barbilla.
-¿Así que..me puedo ir cuatro horas antes?
-Sí..y ahora vete si no me arrepentiré.
La secretaria tomó los papeles con rapidez y salió apoyándose sobre la puerta. Suspiró y se llevó los papeles al pecho. ¿La morsa en un Spa?¿Quién querría hacer masajes en esas hectáreas de piel, limar sus podridas uñas y lavar su pajoso cabello? Esa mujer necesitaba un lavado entero, o sencillamente, volver a nacer. Aunque no era tan mala después de todo.
-Tal vez tenga a alguien-se susurró Ginny para sí con malicia pero luego se desvaneció al recordar al suyo. Todos tenían a alguien menos ella. Era deprimente y patético.
Las puertas del ascensor se abrieron y Rosalie apareció tras ellas, con paso firme y retumbante de zapatos de tacón italianos.
-Ginny-la llamó con voz que no dejaba vacilación alguna. La aludida la miró con ojos asustados-¿Cómo pudiste hacerle eso?
-¿De qué hablas?-preguntó haciéndose la desentendida.
-¡De Harry y ese desplante mañanero!
-¡Shh! No grites-le pidió bajando la voz e invitándola a que se sentara-No quiero que toda la oficina se entere de mi vida privada.
-¿Sabes lo mal que dejaste a ese chico? Me llamó preocupado..y yo allí sin entender nada, Ginny.
-Es algo que hize y no tiene vuelta atrás-espetó con decisión-Yo..la pasé bien, fue divertido pero no quiero nada más.
-Tu cuello no demuestra lo que dices-Ginny se tocó el cuello y la cadenita de la madre de Harry la hizo golpearse la frente. Había olvidado sacársela.
-Esto..no dice nada..Tal vez me guste como alhaja..pero..no quiere decir que..
-¡Ginny basta!-pidió con una mano sobre la suya-Dime que te pasó..Huiste por poco de su casa. ¿Te asustaste?
-Siempre que me ocurre algo bueno algo se atraviesa..Y en este caso es esa Dianne y la popularidad de Harry.. ¡No puedo dejar que se arruine la vida por una tonta como yo!
-No te subestimes, Ginny..Siempre te lo digo-exigió con el cejo fruncido-Por el otro lado..¿Harry no te había dicho que renunciaría a toda esta campaña en cuanto saliera esa revista?
-Pues sí, le creí pero..cuando vi la revista, Rosalie..Me dí cuenta que yo no tengo nada que ver con el hombre, no encajo en su vida-replicó con la cabeza gacha. Tomó el dije entre sus dedos y sonrió, a medias-Fue muy tierno conmigo, prima..Me entregó su corazón en estos días..pero no es suficiente.
-¿Cómo que no lo es? ¡Escuchaste que te quiere y eso es suficiente! No te entiendo, Ginny..Lo tienes allí, a tus pies..Es un chico excelente, Ginny.
-No me pidas que no lo deje pasar-exclamó apenada y con las mejillas sonrojadas-Yo también le entregué mi alma en estos días, prima..pero..Esta mañana desperté con la mente despejada, y me pensé mejor las cosas.
-¿Tenías miedo?-Ginny asintió-¿Entonces que pudiste haber pensando en ese estado? Todo fue muy rápido, si, pero ya se habían visto y se gustaban..Las cosas fugases por ahí, duran más que las relaciones de años..Ginny, apuesta Harry, por favor..No pongas excusas esta vez.
La pelirroja se mordió el labio, indecisa.
-¿Será como dices?
-No lo dudes ni un minuto, por favor.
Ginny suspiró, y acarició la mano de su prima en agradecimiento. Se puso de pie, repentinamente, por que le entraron unas ganas tremendas de vomitar.
-Disculpa.-le dijo con las manos en la boca. Otro ataque se nauseas esa mañana. ¿Qué tendría? Ella era muy sana y comía saludable.
Rosalie sonrió de medio lado, pensando algo que era muy obvio luego de dos noches de pasión.
Ojalá volviera a Harry, y dejara esos estúpidos complejos de lado. Y más si estaba en el estado que ella suponía.
