Hola! Para todos aquellos que me pregunta (Y para los que no lo hacen también) Esta historia tiene 30 capítulos y un epilogo que los deja con algo de intriga o suspenso… Porque como ya ha sido publicado, y ha tenido medianamente éxito, me han sugerido (De muy mala manera debo decir) que haga una segunda parte… y aunque lo tengo bastante abandonado, esa secuela tiene dos capítulos escritos… Y tengo todo lo demás en mi cabeza, rondándome, pero no tengo tiempo de plasmarlo en la pantalla o en el cpu. Paciencia. Y gracias

Capitulo 7

Navidad

Ya habían pasado dos meses desde la inoportuna llegada de Carrie Dursley a su vida, y con ella los problemas que acarreaba tener una bebé en la casa. La razón más tormentosa: Ginny Weasley. Harry no podía entender como era que aquella mujer lo exasperaba hasta las lágrimas. Si no fuera por las escapadas nocturnas, las cuales se convertían en un dulce aliciente, la hubiera matado a la primera semana de tenerla. Era como vivir con una mujer mezcla de Molly Weasley y Hermione. La razón, era buena cocinera y se las arreglaba como ninguna a la hora de manejar la casa. Pero no podía dejar de reconocer que era una mandona innata, y eso era lo que la hacía igual a Hermione. "Lávate las manos, saluda, vete a dormir…." Ni si quiera su tía Petunia era tan inquisidora como esa pequeña y delgada muchacha, que lo atormentaba cada vez que se levantaba o llegaba de la calle.

Otro de los inconvenientes que tenía convivir con Ginny era que a lo largo de los sesenta días que ella estaba ahí, Harry hubiera estado seguro que vivía con Madonna. Ginny era fanática de la cantante, tanto, que con su primer sueldo fue a la primera tienda muggle que encontró para comprarse todos sus Cds. Todo el santo día la radio estaba encendida y la música no era nada, comparado a escucharla cantar y ensayar pequeñas coreografías de baile. Y no era porque lo hiciera mal. Ginny tenía una dulce voz, no como la dura y mandona a la hora de decir lo que tenia que hacer, y bailaba de maravilla. El mayor escollo era que lo hacia desde muy temprano a la mañana y Harry, cuando lo despertaban bruscamente, no tenia nada que envidiarle al león de la Metro. Ginny se divertía al verlo tan colérico, y sabia que el enojo se le pasaba cuando tenia en frente una gran porción de su pastel favorito.

Un día cercano a la navidad, Harry llego a su casa más temprano de lo usual. No había quedado en juntarse con ninguna mujer, por lo que decidió darse un tranquilo baño de inmersión, quizás bebiendo alguna cerveza de mantequilla y olvidarse del trabajo. Estaba a punto de abrir la puerta cuando desde adentro de la casa se escucho una fuerte explosión. Creyendo ser el blanco de los ataques de algún mortífago trasnochado, dio un puntapié a la puerta y varita en mano, entro a la casa. Al parecer dentro no había sido la pelea. Se tranquilizo un poco, no había nadie en la sala y el humo parecía llegar del jardín. Rápidamente descorrió la puerta que daba a este y lo que vio lo dejo pasmado. En medio de su ordenado y envidiado patio había un enorme cráter del que emanaba un humo azul verdoso y un olor a pólvora empezaba a copar la casa. Al escuchar ruidos a su lado vio a Carrie que lo miraba sin entender. De pronto cuando el humo se disipo, desde el centro del cráter emergieron tres figuras. A una la reconocía. Larga cabellera rojiza, delgada y pequeña. Esta reía a mas no poder. Las otras dos, hombres altos y algo corpulentos, también reían tomándose el estomago. Cuando se acercaron, Harry recién los reconoció.

- Fred, George? – dijo atónito. Estos lo vieron y sonriendo, con la cara llena de tizne, se abalanzaron sobre el muchacho y lo abrazaron

- Harry! – dijo Fred – como anda nuestro primer inversionista?

- Pues estoy tratando de saber que diablos están haciendo a mi casa.

- Yo puedo explicarte – dijo Ginny que tomando su varita hizo el hechizo fregotego y su ropa y cara estaba limpia – veras…

- No quiero tus explicaciones – dijo secamente. Los gemelos lo miraron raro – Después arreglare esto contigo – Ginny bajo la cabeza y tomando a Carrie se fue a la cocina.

- Ginny haznos algo de comer – le grito George. Esta no dando muestras de que lo había escuchado, cerró la puerta con un golpe tan fuerte que los demás pensaron que la había roto. Harry se volteo hacia sus amigos y les sonrió.

- Y bien?

- No debiste hacer eso Harry.

- Que?

- Gritarle en frente nuestro.

- Ah… eso…

- No sabes con quien te metes amigo.- dijo Fred

- Si – siguió George. – ella es una fiera cuando se enoja – suspiro

- Peor que mamá!

- No le tengo miedo – dijo Harry sin importancia.

- Deberías – dijo George – yo que tu…

- No comería lo que cocina – Harry se quedo pensativo. Ginny era cascarrabias pero no para matar alguien. Los gemelos parecieron adivinar sus pensamientos y rieron a más no poder.

- Y... bien… - prosiguió – alguno de ustedes puede explicarme que significa este hoyo en mi jardín?

- Experimentos, amigo – contesto Fred. Ginny abrió nuevamente la puerta. Tenía la cara algo roja. En sus manos traía una bandeja con albóndigas de carne y pastelitos de pollo, junto con tres cervezas de mantequilla. Los dejo en una mesita de hierro, y sin decir nada volvió a la casa. Harry invito a los gemelos a sentarse y luego hizo lo propio. Cuando estaba por mandarse un bocado, los gemelos le tomaron la mano.

- Realmente lo vas a comer tan confiado?

- No… creo que ella vaya a matar a su jefe – dijo riendo, y se metió el pastelillo a la boca. Después de tragar, pensó que si así de delicioso era el veneno, que lo mataran varias veces.

- Te quiero Ginny!!! – Gritaron Fred y George – Eres nuestra hermana favorita! – y rieron – mamá la entrenó bien.- dijo Fred.

- Deberías aprovechar Harry – sentencio George.

- Si, claro! – torció los ojos. Los demás rieron – Ya estoy yo algo desquiciado para… - la puerta se abrió y Ginny se sentó al lado de su hermano Fred, con una cerveza de mantequilla en la mano.

- Ey hermanita, pensamos que estabas enojada.- ella rió.

- Lo dices por lo que dijo Harry? – Sus hermanos asintieron, ella rió, lo que sorprendió a Harry- Hace mucho tiempo que no me dejo intimidar por unos cuantos gritos! – sus hermanos rieron, Harry no dijo nada – Además – lo miro – ya saben el refrán: "Perro que ladra no muerde" – Sonrió triunfante, se las había cobrado y Harry no tuvo mas remedio que aceptar una nueva derrota. Hiciera lo que hiciera, la pelirroja siempre tenia la ultima palabra.

- Y ustedes no me han dicho que hacen en mi casa – bufo – y lo que es peor, cual es el motivo de que mi hermoso jardín este como está – todos miraron hacia el inmenso hoyo en el césped. Ginny se levanto y alzo a Carrie que ya estaba a punto de llorar.

- Bueno… – comenzó Fred.

- Verás Harry… – siguió George.

- Nosotros… – dijeron los dos.

- Yo los invité – dijo Ginny – hay algún problema?

- No! – dijo sarcástico – Si de hecho, estaba pensando poner una fuente en medio del jardín – ella lo miro rudamente – Por supuesto que no hay problema con que vengan! Solo quiero saber que diablos paso?

- Bueno, yo te lo diré – dijo ella y le dio la bebe a George que la alzo como si fuera de porcelana – Ellos vinieron a visitarme. Como sabrás estaban viajando alrede…

- Alrededor del mundo! – terminó Harry – ahórrate el argumento y ve a los hechos Ginny!

- Si me dejaras…

- Si no fueras tan…

- Tan qué?

- Explicativa! – los gemelos dijeron "uhhhh" – y ustedes dejen de hacer eso!

- Lo siento Harry! – dijo Fred – solo que no debes molestar a la fiera- Ginny miro a su hermano con odio. El le tiro un beso – Lo que sucede es que trajimos unas cuantas muestras que adquirimos en China para unos nuevos fuegos de artificio…

- Y cuando Ginny los vio… - siguió George – bueno, tu sabes como es ella…

- Y como se supone que soy? – Pregunto

- Como eres? – y fue Harry el que hablo – Eres un fastidio cuando la curiosidad te carcome! – los otros rieron – Además cuando algo se te pone entre ceja y ceja, uy! Merlín nos ampare – los gemelos levantaron su cerveza en señal de aprobación

- Bueno! – dijo roja – y si así fuera que?

- No si fuera… – la corrigió Harry – es!

Basta, con ustedes no se puede hablar!

- Nadie te dijo que hablaras! – Harry estaba llegando lejos y tiraba de la soga confiado – Yo… no quise decir…

- Pero lo dijiste – sentencio Ginny y se levanto – ya que están tan a gusto solos, me voy a casa de Hermione. Arréglenselas como puedan con la cena – Tomó a Carrie y haciendo una floritura con su varita desapareció

- Genial Harry – dijo bufando Fred – Ahora quien nos hará de comer?

- Bueno, ustedes saben que ella es imposible! – se defendió – Además podemos ir a comer afuera! – rieron – síganme contando de los fuegos de artificio

- Son de China! Estábamos pensando probarlos en navidad

- Si?

- Aha – siguió George – Pero Ginny quiso una demostración personal, solo que no advertimos que fueran tan potentes – rieron.

- Irás a casa en navidad Harry?

- Creo que si – suspiro – ya saben con el tremendo paquete que mi primo me dejo.

- Uf- dijo Fred – y sin contar con los daños colaterales… - Harry lo miro sin entender –Ginny, quien mas! – Pasaron la tarde charlando y bebiendo cerveza de manteca. Los gemelos tenían historias fantásticas de sus viajes y Harry de sus misiones. A media tarde se les unió Ron, quien ya cansado de escuchar los gritos de Ginny y Hermione respecto a los hombres, se había aparecido en el jardín de su amigo. Los cuatro decidieron ir a cenar afuera. Harry al final paso una tarde excepcional en compañía de los Weasley.

Las vacaciones de invierno llegaron rápidamente y con ello las festividades. Para la cena de noche buena, toda la familia Weasley se reunía en la madriguera para disfrutar de la famosa cena de Molly. Ninguno de sus hijos dejaba de cumplir con la tradición de pasar las fiestas con sus padres. Bueno a excepción de Percy, quien entendía que era demasiado superior para esos menesteres.

- El se lo pierde mamá – le decía Ginny a Molly para consolarla, cuando la mujer lloraba ante la ausencia de su tercer hijo – De seguro estará comiendo un pavo duro, y seco – Hermione asentía. De pronto se sentía un estrépito en la sala.

- Brian Weasley! – decía Hermione y corría a ver que sus hijos habían tirado un jarrón

- Déjalo Hermione – decía Ron – eres…

- No me digas que soy una madre severa! – le dijo apuntándole con el dedo. Los demás se reían de las orejas coloradas de Ron – Si los niños son así, es porque tu no me ayudas con la educación que necesitan!

- Para qué los mandas a la escuela entonces? – Preguntaba Harry, divertido – es que allí no le enseñan lo que debe aprender?

- Déjalo Hermione – decía Ginny – Te lo pregunta un estudioso – el la miraba – que quería hacerle legeremancia a una bebe de meses – Hermione rió

- En verdad Harry?

- Y cuál es el problema?

- Los bebés no tienen el cerebro tan desarrollado para retener vivencias como los adultos. Si pueden reconocer una cara… pero ellos tienen una inteligencia practica! O es que acaso no te cansas de alcanzarle el juguete que tira una y otra vez.

- Que va alcanzarle! – rió Ginny – si para el, Carrie es un mueble infestado de termitas- Hermione lo miro y el se puso rojo. No le dirigió la palabra a Ginny hasta la cena. Estaba enojado. Tanto que no iba a darle su regalo de navidad. Ella se sentó a su lado y como el no la miraba le tomo la mano suavemente. Harry tuvo la sensación de ser tocado por un hada. La mano pequeña, suave y calida, recorrió la mano de Harry que sorprendido, la miro a los ojos – me perdonas? – y sonrió. Fue cuando Harry, por primera vez tuvo el loco impulso de romperle la boca de un beso. Y al darse cuenta de su reacción, rápidamente saco la mano.

- Yo… no…- tomo un trago de vino de sauco – no tienes que pedirme perdón – dijo mirándose la mano – yo no estoy enojado

- Bueno me pareció…

- Mira, dejemos las peleas hoy, y mañana – se acomodo los anteojos. Ella lo miraba y el no sabia por que estaba empezando a sudar.- Yo no voy a molestarte – gotas de transpiración se agolparon sobre el labio superior. Ginny asintió y sonrió, y lentamente llevo la mano hacia el labio de Harry y le limpio el sudor. Harry sintió que una nuez, se le atravesaba en la garganta.

- Está bien- dijo sonriendo y se levanto, dejándolo confundido.

Tarde en la noche, Harry analizaba el por que de su reacción, y después de varios intentos por darle una explicación, se dio por vencido. No sabia el por que. Tampoco quería saberlo. En realidad, tenía miedo de encontrar una razón para semejante pensamiento. "Por que querría yo darle un beso?" Daba vueltas en la cama. La cómoda habitación de Percy era su refugio cuando llegaba a la Madriguera. Sintió un escalofrío y se arropó con la frazada. Se quito los lentes y decidió dormir. "Solo fue un tonto impulso" Se convenció "Después de todo eres incorregible a la hora de…" Dejo de pensar. Era casi ilógico hacerlo. Ginny era una mujer, pero el nunca la vio así. Era la hermanita de Ron. La intocable, junto con Hermione, sino quería morir desollado vivo por su amigo. Pero tampoco podía negar que estaba buena. A pesar de que cuando abría la boca perdía todo el encanto. Sonrió. Y luego se puso serio. "Por que estoy pensando en ella?" Volvió a arroparse y cerrando los ojos, el sueño fue ganándole poco a poco.

No supo si fueron, segundos, minutos u horas, pero al abrir los ojos ya estaba de día. La ventana estaba casi tapada por la nieve, señal de que el día estaba mas frío que nunca. No tenia ganas de levantarse. La cama estaba demasiado cómoda para salir de ella al crudo invierno. Se durmió nuevamente. De pronto le pareció escuchar la voz chillona de Ginny cantando algún villancico. Abrió los ojos y sin ganas se levanto, se puso la bata de color escarlata y salio del cuarto.

Ginny estaba muy contenta en la sala de la madriguera. Había sido la primera en levantarse. Siempre abrir los regalos de Navidad le provocaba esa ansiedad. Lentamente y debido a los grititos y cánticos de la pelirroja, la familia Weasley fue bajando a ver sus regalos.

Los niños recibieron los mas variados y exóticos juguetes. No faltaron los extravagantes suéteres Weasley, hechos con el más puro amor por la señora Weasley. Las baratijas muggles adoradas por Arthur. Ginny abría sus regalos contenta. Había tenido una buena cosecha. Bill le había regalado un prendedor con forma de escarabajo, tallado en plata. Charly un frasco de perfume, con su esencia favorita. Los gemelos un exótico bolso de piel de dragón. Ron y Hermione, como supuso luego por iniciativa de Hermione, le regalaron un libro de defensa, para lo indefendible. Ginny arqueo la ceja pero lo agradeció. Y luego dejo el paquete de Harry para el último. Era algo suave, al parecer una prenda. Rompió el papel que lo envolvía y abrió los ojos como platos, a la vez que en su rostro se notaba una sonrisa. Harry la miraba y sonreía complacido. Al parecer su idea le había gustado.

- No sabia que regalarte – dijo algo colorado, cuando Ginny se abalanzo y le dio un sonoro beso en la mejilla en señal de agradecimiento – Luego me acorde…

- ES lo que quería! – lo saco el envoltorio y se la puso – Gracias Harry

- Qué es? – preguntó Hermione, luego abrió los ojos y miró a Harry.

- Es una bata – dijo Ginny

- Si, pero que tiene de especial? – dijo Ron, que le había quitado una rana de chocolate a Sam y la comía con desesperación – Solo es una bata.

- No es solo una bata!!! – dijo Ginny – Es LA BATA! Y a mi me encanta!! Encantamiento silencius? – pregunto a Harry

- Exacto! – sonrió. La muchacha movió su varita rompiendo el hechizo. Rápidamente la sala se inundo de berridos, mientras las ovejitas que adornaban la prenda se movían de un lado al otro.

- Gracias Harry –

- Tu regalo también esta muy bonito - Un sobrio reloj pulsera.

- Si, bueno… es que si hubiera recibido un bono de navidad… - torció los ojos.

- No empieces – dijo y sonrió – recuerda el pacto de no agresión

- Ey! cualquiera que te escuche diría que nos llevamos como perro y gato.

- No tanto, pero casi – y rieron. Después de abrir todos los regalos y desayunar, casi todos los presentes querían matar a Harry por el regalo que le hizo a Ginny. Tanto que a media mañana casi le pagaron a la pelirroja 50 galeones para que callara a la bata con ovejitas berreantes.

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Bien, que les ha parecido… lentamente Harry comienza a sentir algo especial por mi personaje preferido… aunque en realidad falta mucho para que entre estos dos pase algo…

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