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Sakura POV
Shaoran POV
Capítulo 7: No quiero tu ayuda.
Shaoran POV
-Va…mos Shaoran ¿Por qué no me sue…ltas de una vez? Me… está doliendo el cuello –a pesar que se quejaba no pare mi andar para nada. Seguía arrastrándolo por el cuello de la camiseta con mucha fuerza hasta llegar al patio trasero.
Cuando pasamos por el pasillo varias personas me quedaron viendo con temor. No era muy difícil de imaginar, creían que iba a hacerle daño a este estúpido. Incluso nos topamos con dos maestros que estaban preocupados también, obviamente los ignore, pero gracias a Eriol logro decirles una "buena mentirita" para lograr persuadirlos. Mi sonrojo aún no se quitaba. Demonios ¿hasta cuándo este tipo va a avergonzarme?
-No se preocupen maestros, somos amigos, estoy seguro que le da tanta alegría de verme que me besara. Pero no puede hacerlo frente a todos porque al pobre le da mucha vergüenza –Eso dijo.
Mierda. Lo peor de todo es que la cara de los maestros era un auténtico poema.
Cuando llegamos al patio trasero lo lance al piso soltando fuertemente el agarre de mi mano. Eriol se quejó un poco por el impacto pero aun asi se rio.
-¡Explícate!
Se levantó y sacudió la tierra de su uniforme y me miro con un rostro serio, alce una ceja con extrañeza.
-Está bien-se acomodó los lentes y bajo la mirada –no puedo aceptarte Shaoran. Lo siento.
-¿Qué? –parpadee repetidas veces.
-Que no puedo aceptarte, entiendo tus sentimientos pero –tosió fingidamente –pero ¡Por Dios Shaoran! Solo te veo como un amigo.
Me acerque a él a grandes zancadas y lo tome del cuello de la camisa nuevamente, dibuje una sonrisa torcida en mi rostro y lo acerque lo suficiente para que nuestras narices estuvieran a milímetros.
-¿Quieres hacerte el payaso eh? –ni yo mismo reconocí mi voz. Era tan seria que incluso podria confundirse con una voz de ultratumba –deja que te quite esa payasada.
Eriol alzo las palmas de las manos a la altura de sus hombros y rio nerviosamente.
-Está bien Shaoran, jeje, solo fue una pequeña broma.
Lo solté y retrocedí unos cuantos pasos. Metí las manos en el bolsillo de mi pantalón y lo mire seriamente.
-¿Y bien?
Se acomodó el cuello de la camisa y la corbata que le habia desarreglado y me miro seriamente, pero esta vez de verdad.
-Vine para acompañarte –fruncí el seño, algo no andaba bien –Futtie me lo pidió. Incluso me compro los boletos y me dio las llaves de tu apartamento.
Por un momento mi mente se desconectó de la realidad ¿Qué Futtie hizo qué? No es posible, mi hermana no puede hacerme esto ¿Por qué? Si mandó a Eriol es porque tiene pensado algo. Debió ser ella quien la obligo.
-¿A-acaso fue esa mujer quien la obligo? –no pude evitar que mi voz temblara, recordar a esa mujer hizo que me pusiera mal y sentí un vacío en mi corazón. Bajé mi mirada permitiendo que los mechones de mi cabello taparan mis ojos. Apreté mis puños y dientes con fuerza haciendo que rechinaran.
-Shaoran esa mujer es tu madre –lo miré con furia pero el aun asi no se inmuto –no te refieras asi de ella.
-¡¿Cómo puedes pedirme eso?! Tu más que nada sabes lo que sufrí por ella –Eriol se acercó a mí y puso su mano en mi hombro en señal de apoyo. No quería apoyo, no quería su lastima, en ese momento su contacto me quemaba, retiré su mano violentamente y le di la espalda –vete, si esa mujer te envió con las intenciones de vigilarme no quiero que estés aquí.
Caminé con la intención de alejarme y sus palabras hicieron que me detuviera.
-No fue tu madre. Fue Futtie la que me pidió que te buscara –me giré para velo fijamente –quería venir pero ya sabes que tu madre no deja salir a tus hermanas. Asi que me ofrecí para ayudarla. Dijo Futtie que no quería que estuvieras solo. Me pidió de favor que viniera en su lugar.
-¿Por qué no ha llamado? –No pude evitar darle una mirada triste –Intente llamarla, a ella y a las otras pero no contestaban.
-Tu madre no quería que hablaras con ellas. Y no dejo que ellas tampoco hablaran contigo.
Esa mujer no tiene corazón. Es un monstruo.
-¿Ellas están bien?
-Dicen que te extrañan, te dan un enorme abrazo y que aman mucho a su lindo hermanito –sonreí al imaginármelas con sus trajes chinos y corriendo hacia a mí para asfixiarme con sus brazos –y yo también te extrañe querido amigo –se acercó para darme un abrazo asi que me hice a un lado –eres tan cruel –en sus ojos se asomaron falsas lágrimas y eso me subió un poco el ánimo.
Entonces se me vino un pensamiento a mi cabeza y sude frio.
-¿Dijiste que te dio las llaves de mi apartamento? –Eriol sonrió ampliamente y de su bolsillo saco una llave poniéndola frente a mi rostro.
-Asi es –su sonrisa burlona me puso aún más nervioso –viviremos juntos querido amigo.
Mátenme.
-Me niego –trate de quitarle las llaves pero él fue más rápido y esquivo mi mano.
-Tranquilo, solo será hasta que busque un nuevo lugar donde quedarme –hizo girar la llave en su dedo índice y se dirigió hacia el árbol que siempre uso.
-Avísale a Futtie que no se preocupe por mí. Y que la quiero mucho –dije caminando tras él.
-También le diré que estas siendo un niño muy malo –giro la mitad de su rostro para verme de reojo y lo miré extrañado –cuando lleguemos al apartamento quiero que me expliques el porqué de esos golpes o si no se lo diré a Futtie.
-De acuerdo –dije suspirando.
Se recargo en el árbol y yo me senté descansando mi espalda en el tronco. Eriol miro todo el lugar con un aire interesado.
-Es muy bonito, tranquilo y simple –cerro los ojos y yo lo imite –me gusta.
-…
-¿No es bonita? –abrí uno de mis ojos para verlo y seguía en el mismo estado ¿de qué está hablando? Sonrió tranquilamente –Sakura –di un pequeño respingo en mi lugar y lo mire directamente.
El al ver mi reacción sonrió divertido y yo desvié la mirada.
-No lo sé.
-Parece una niña pequeña, y su sonrisa es como la de un ángel –sus palabras me molestaron pero trate de que no se reflejara en mi rostro.
-Y muy inocente –murmure para mí mismo.
-Tu ni hables que eres igual –se sentó a mi lado mirando hacia el patio y se puso a jugar con una pequeña piedra -¿Qué relación tienes con ella?
-Ninguna –dije desinteresadamente.
-No parece –en ese momento sonrió al ver que capto mi atención –ella te mira mucho –Ah era eso.
-Me tiene miedo es todo –el negó con la cabeza y dio un largo suspiro.
-A eso me refiero cuando digo que eres igual de inocente.
-¿Qué dices? –en ese momento sonó el timbre y Eriol se paró.
-Nada –me extendió la mano y la tome para levantarme –Vamos a clases, si nos demoramos demasiado pueden pensar que en realidad te me declaraste o estas violándome.
Le di un pequeño golpe en la cabeza y me adelante –deja tus payasadas –el solo se reía en el camino, y mientras caminábamos muchas miradas sorprendidas se posaron en nosotros, a Eriol y a mí no nos importó, ya que estábamos hablando de cosas triviales como si nada ignorando a todos. Vi como algunos maestros estaban con una cara aliviada al verme pasar serio, lo que es normal, y a Eriol muy sonriente molestándome y una que otra broma.
Abrimos la puerta del salón y las miradas de antes se posaron en nosotros, especialmente una verde con preocupación.
-¡Eriol! –corrió hacia nosotros, yo me adelante a mi asiento ignorando a Kinomoto y Eriol se quedó en la puerta -¿Te encuentras bien?
¿Debería ofenderme por esa pregunta que le hizo a Eriol? Sinceramente me molesto el saber que estaba preocupada por él y pensar que yo le haría algo malo.
-Sí, estoy bien Sakura –vi de reojo que Kinomoto no estuvo muy convencida con su respuesta y Eriol lo noto y sonrió con tranquilidad –solo quiso besarme pero me negué.
Kinomoto abrió los ojos como platos y la boca sorprendida, Eriol seguía con la mirada sonriente y tranquila, Daidouji soltó una pequeña risa y el salón entero guardo un silencio sepulcral. De la vista puesta en Eriol pasaron en la mía. Y todos me vieron con los brazos cruzados y las piernas extendidas en la mesa. No vieron mi rostro porque tenía la mirada gacha.
Me levante aun con la mirada gacha y me pare enfrente de Eriol, y aun asi no me importo que Kinomoto estuviera temblando. Alce la vista y Eriol seguía con su maldita sonrisa burlona. Asi que lo cogí de la corbata y la hale para que su frente chocara con la mía, y eso ocasionó que él se arrodillara sobándose con sus manos la frente roja por el golpe. Aun asi el soltó una risa burlona y todos exclamaron un sonido de sorpresa.
Me agache y lo vi a los ojos.
-¿Quieres que te siga dando cariñitos Eriol? –una sonrisa sádica adorno mi rostro y los que estaban presentes en el salón retrocedieron –porque no me importara dejarte pasar frio en la noche mientras duermes con una pequeña cobija en el suelo fuera de mi apartamento.
Eriol rio nerviosamente y se levantó encarando a todos con una mirada seria. Extendió sus manos al frente para obtener la atención de todos cosa que ya logro.
-Lamento esta pequeña intromisión a todos, fue mi error –soltó un carraspeo –por favor olviden esta pequeña escena.
Volví a mi asiento y todos después de unos segundos de silencio retomaron sus conversaciones.
-Ay no! Eriol tienes la frente roja –Kinomoto estaba acariciando la frente de Eriol para aliviar su dolor y eso me molesto aún más de lo que estaba.
-Deberías disimular un poco más tus celos –deje de mirar a Kinomoto para encontrarme con la mirada divertida de Daidouji –ese amigo tuyo no tardaría en conquistarla –su mirada se volvió soñadora y miro a algun punto perdido –el amor es tan confuso.
Gruñí como respuesta inconscientemente y trate de desviar el tema.
-Esa chica –ella me miro con atención –planeaste incluso el video.
No sonó como pregunta, más bien como afirmación y Daidouji sonrió malévolamente.
-Por supuesto, ¿No es genial?
-Pienso que es retorcido –ella rio como respuesta y giro un poco su cuerpo para verme -¿Cómo conseguiste el video?
-Veras… -tomo su mentón y miro hacia arriba de forma pensativa –ese video lo tenía desde hace mucho tiempo –esa respuesta me puso aun mas asustado, es decir, esa chica hacia esto desde hace tiempo –no quería llegar a los extremos de querer humillarla pero ella se lo busco.
-Bien…
En eso se acercaron Kinomoto y Eriol.
-Deberías ir a enfermería.
-No Sakura, te dije que estoy bien –se sentaron al mismo tiempo –el me daba peores golpes que este asi que despreocúpate.
Sentí la mirada de Kinomoto y la mire con cara de pocos amigos.
-¿Qué? –le dije cortante.
Ella se tensó y bajo la mirada inmediatamente.
-N-nada –Vi a un lado y Daidouji y Eriol se querían aguantar la risa, los mire con enojo también y entro el profesor a dar sus aburridas clases.
-No dejes que el coraje te consuma –Estabamos caminando con la mochila al hombro hacia el departamento, su vista estaba entrecerrada y el reflejo del sol hacia que los lentes brillaran, tenía su usual sonrisa burlona y llevo mucho tiempo hablando solo, no quería responderle para evitar sus estúpidos comentarios –me dieron ganas de abrazarla fuertemente porque hiciste que se asustara como un borrego asustado.
Fruncí el ceño y lo mire con molestia, el en respuesta desvió la mirada como si no hubiese dicho nada, y silbo como un pajarito.
Caminamos un rato más en silencio y al pasar por el parque pingüino Eriol se detuvo a contemplarlo, yo solo me limite a observar lo que hacía.
-Este lugar es muy tranquilo Shaoran –cerro los ojos y respiro pausadamente –Tomoeda es un pueblo muy lindo y las personas que viven aquí muy amables –amables, si claro –estoy pensando en quedarme aquí. Pero esta vez ya no tanto por la petición de Futtie.
-Como quieras.
Caminamos un poco más y nos detuvimos en el edificio en el que estaba, subimos al ascensor y llegamos al último piso. Iba a sacar mis llaves pero Eriol fue más rápido y metió la suya en la cerradura. Suspire. Adiós a mi privacidad.
Al entrar me sorprendí de ver maletas en la sala y lo mire a Eriol pidiéndole una explicación.
-Cuando te fuiste entre inmediatamente –saco la lengua burlándose de mí.
Me vestí con una camiseta negra y unos pantalones holgados, me puse los zapatos y abrí la puerta para salir.
-¿Adónde vas? –Eriol se estaba cepillando los dientes y me veía con un poco de preocupación.
-Por ahí –el frunció el ceño, algo muy raro en él y se acercó a mí.
-Shaoran no hagas ninguna tontería –me encogí de hombros y salí del apartamento sin decirle nada.
Me encamine nuevamente al barrio Meguchi a hacer lo mismo de siempre. Quería quitarme la frustración de haber escuchado que esa mujer alejo a mis hermanas de mí. Su egoísmo es tan grande que incluso llego a mentirles. Pero entonces ¿Por qué no puedo odiarla como yo quiero? Es por ella que desconfío, es por ella que soy asi.
Es por ella que mi vida es oscura.
Sakura POV
Mire el reloj de la mesita de mi prima y marco las seis y media. Espere a que Tomoyo saliera del baño para despedirme. La puerta se abrió dejando ver el cabello mojado de mi prima y una toalla tapando su escultural cuerpo.
-Tomoyo ya tengo que irme. Se está haciendo tarde –mi prima se puso triste y se acercó a mí.
-Báñate primero y después te vas –se sentó a mi lado, cogió mis manos con fuerza.
-No tengo ropa. Además en la casa me baño y no le he dado de comer a Kero –cogí mi mochila y me acerqué a la puerta.
-Bueno, pero este fin de semana te quedas a dormir a mi casa –me señalo con autoridad –y no acepto un no por respuesta Sakura.
Le di una sonrisa sincera y divertida, antes de salir de la puerta con un asentimiento de cabeza. Fui acompañada por una de las mucamas de Tomoyo hacia la salida. Me despedí de ella y me dispuse a caminar a mi casa. Seguía pensativa tras lo sucedido esa mañana. Pero a la vez estaba un poco molesta con Li.
No debió ser grosero con Eriol, no importa si se conocen desde mucho antes, eso que hizo no estaba bien. Bueno Eriol tampoco se justifica porque lo hizo quedar mal pero aun asi la violencia no es la mejor solución.
Estaba pateando una piedra en el camino, distrayéndome con mis pensamientos. Pero me detuve al ver que la piedra cayo a los pies de alguien sentado. Alce la vista de la piedra y mis ojos se abrieron con horror al ver a Li recargado en un árbol con moretones recientes en su rostro y pequeñas cortadas en sus brazos, estaba sucio de tierra y respiraba agitadamente con los ojos cerrados.
Me arrodille frente a él y se dio cuenta de mi presencia por lo que abrió los ojos lentamente, los tenía entrecerrados pero cuando me vio los abrió completamente y se tensó en su lugar.
-Estas herido –me miro con molestia y desvió su mirada. Alce mi mano con la intención de tocar su rostro pero la aparto violentamente con un manotazo. Baje la vista y me quede donde estaba, luego la alce de nuevo y me escudriñó con su mirada –déjame ayu…
-No quiero tu ayuda –desvió la mirada nuevamente pero esta vez con sus brazos cruzados –vete.
-Pero…
-No.
Bien esta vez sí me enoje por su actitud asi que me levante rápidamente y con el ceño fruncido. Li sonrió un poco al pensar que me iba pero abrió sus ojos como platos cuando vio que me senté a su lado pero un poco más apartada y con los brazos igual de cruzados. Su mirada llena de sorpresa cambio a una de enojo.
-Dije que te fueras –infle mis mejillas y el alzo una ceja por mi actitud.
-No –frunció mas el ceño y lo mire de la misma manera que el a mí –si no aceptas mi ayuda, no me moveré de aquí.
-Tu… -desvié la mirada molesta e hice un sonido para que le quedara en claro que lo ignoraría –Pues quédate allí el tiempo que quieras. No me importa.
Y asi nos quedamos en un largo silencio, no pude evitar verlo de vez en cuando, Li tenía la mirada en frente con el ceño fruncido, sonreí a mis adentros, parecía un niño pequeño haciendo un berrinche, no, más bien los dos porque no me iba a mover de allí hasta que cediera.
A pesar de los moretones que tenía y pequeños rastros de sangre, no quitaba su atractivo, sus ojos ámbar sin brillo miraban a un punto inexistente, estaba distraído y con una mirada llena de tristeza. Quise abrazarlo pero me contuve otra vez.
Asi de las seis y media paso a las siete y luego siete y diez. Estaba cansada pero aun asi no me iba a rendir.
Escuche un suspiro a mi lado y voltee para ver como Li me miraba con sus ojos cansados.
-¿No te iras nunca verdad?
Negué con mi cabeza y el suspiro nuevamente.
-Sera mejor que te vayas –miro al cielo y luego alrededor –está anocheciendo y es peligroso a esta hora por aquí.
-No –un destello de cansancio y molestia se pudo ver en sus ojos, no pude evitar temblar pero trate lo mayor posible que no me afectara –tan solo dime donde está tu casa. Te llevo allí y asunto arreglado. Eriol puede curarte.
El me fulmino con la mirada y me encogí un poco en mi lugar.
-No quiero ir –su voz profunda y cortante hicieron que me quedara en claro su respuesta.
Tras pensarlo unos momentos, me levante y sacudí mi falda de tierra, me pare frente a él y sus ojos se abrieron desmesuradamente cuando le extendí la mano.
-Entonces ven a mi casa –juro que en ese momento quería que la tierra me tragara viva, jamás me imagine en pedirle algo asi a Li, pero dado por su estado me preocupé mucho. Además si no quiere ir a su casa por no querer ver a Eriol entonces yo lo curare en la mía –pero no me moveré de aquí hasta que decidas a cuál de las dos.
Li miro a su lado derecho y lo pensó unos segundos, luego me vio a los ojos profundamente y eso hizo que inevitablemente me sonrojara.
-De acuerdo –dijo en un suspiro. Le dedique una sonrisa alegre, tomo mi mano y se levantó –por dónde vives.
Señale el lado derecho, indicándole que me siguiera y asi lo hizo, como siempre metiendo sus manos en el bolsillo de su pantalón y caminando despreocupadamente. No pude evitar sonrojarme, verlo por segunda vez sin el uniforme del colegio, su ropa normal lo hacía aun más atractivo de lo que ya es. Me reprendí mentalmente y sacudí la cabeza.
Rayos, me enfermare si sigo pensando en eso, y no es porque no me agrade, eso no, es solo que no puedo aceptar que aun tenga pequeños sentimientos por él.
Caminamos en un silencio muy cómodo para mí, y lo sabía porque él es de pocas palabras y yo no le pregunto casi nada por temor a que me fulmine nuevamente con su típica mirada molesta.
-Llegamos –me detuve frente a mi casa y abrí la reja para que pasara, pero al voltear vi como él estaba pensando y su cuerpo parecía el de una estatua, estaba con una mirada de duda como debatiéndose entre entrar o no. Sonreí al verlo de esa manera y me acerque a tomarle la mano obteniendo una mirada sorprendida de él, luego bajo la mirada y se dejó guiar hasta dentro.
Prendí las luces de la sala dejando ver mi hogar vacío y ordenado.
-Ya llegue –al escucharme decir eso sentí como Li se tensó, me preocupe pero seguro no quería que le preguntara.
Del comedor salió Kero maullando y se acercó a nosotros, se pegó a mis piernas y solté el agarre de Li para coger a mi gato .
-Ven –el me siguió lentamente con la mirada gacha, cuando entramos a las sala deje a mi gato en el suelo –siéntate.
Li se sentó en el mueble más grande, yo me senté a su lado para cogerle el rostro y él se tensó a mi contacto por lo que giro el rostro para que no lo tocara, le volví a tocar el rostro pero el hizo lo mismo.
-Li –lo llame suavemente captando su atención –necesito revisarte para tratar tus heridas –el bajo la mirada y apretó con fuerza sus puños –sé que tal vez te resulte desagradable pero déjame ayudarte por favor.
Me vio a los ojos y su mirada ámbar destellaba un pequeño brillo, no sabía si era mi imaginación pero ojala no lo haya sido. Me gusto ver esa mirada por un momento.
Esta vez le cogí la cara nuevamente y el a pesar de que tenía tenso el cuerpo se dejó tocar el rostro. Empecé por poner un dedo con delicadeza en su mejilla derecha, el entrecerró un ojo por el leve contacto que hice dándome a entender que le dolía mucho ¿Cómo puede estar tan calmado con heridas asi todos los días?
Me aparte de él y me puse de pie inmediatamente, corrí a mi habitación donde tenía el botiquín, lo cogí y baje las escaleras muy rápido, al entrar de nuevo a la sala, observe como Li estaba viendo todo con atención a su alrededor, y su mirada se posó en dos retratos que tenía sobre la pequeña mesita. Una mirada llena de tristeza e incomodidad invadió su rostro, me acerque a sentarme a su lado y desvió la mirada tratando de ocultarla.
-¿Ellos son tus padres?
Sonreí con melancolía y cogí los dos retratos entre mis manos y Li las vio con atención.
-Sí, eran muy importantes para mí y los quería mucho –Li abrió sus ojos sorprendido para luego mirarme con incredulidad.
-¿Eran?
-Mama murio por una enfermedad cuando era pequeña y papa hace dos años –reprimí las lágrimas que querían asomarse a mis ojos. Deje las fotos nuevamente en la mesita y abrí el botiquín para sacar las vendas, alcohol y agua oxigenada, cogí el algodón y lo remoje con el alcohol para pasarlo por sus brazos que tenían los cortes. Un quejido de dolor salió de sus labios.
-Lo siento –me detuve pero el negó con la mirada.
-Es normal que arda –miro los cortes nuevamente –sigue.
Le seguí pasando el algodón en el brazo y se formó un leve silencio que luego el rompió.
-Creí… -estaba dudando en decirme algo, asi que ladee la cabeza sin comprender lo que iba a preguntar –creí… creí que vivías con tu familia –me miro con tristeza y ¿comprensión?
-¿Por qué creías eso? –Detuve mi mano que tenía el algodón y lo mire sorprendida –creí que todos sabían que ya no tengo padres.
-Bueno… -se sonrojo un poco y sobo su nuca con una expresión de nerviosismo –no escucho lo que dice todo el mundo.
No pude evitar reírme por su actitud que se veía infantil ¿Estaba avergonzado por solo eso? Ese no parecía el usual Li Shaoran. El me fulmino con la mirada y su sonrojo aumento.
-¿Qué es tan gracioso? –me calme un poco y le sonreí cálidamente.
-No es nada –Tome de nuevo el algodón y lo pase sobre su brazo –Mamá y Papá siempre se encargaron de hacerme feliz. Ahora solo me queda un dulce recuerdo de ellos. Por eso me encargo de esforzarme siempre.
-¿No te sientes sola? –me miro con intensidad y baje la mirada avergonzada. Estúpido sonrojo.
-Ehm no –saque el agua oxigenada y la regaba levemente por su brazo –Kero está conmigo.
El no dijo nada más y se quedó mirando a mi gato que erizaba sus pelos por ver a Li. Resulto en cierta manera gracioso, parecía como si se estuvieran retando con la mirada.
Al terminar de poner el agua oxigenada me disponía a hacer lo último que era curar su rostro. Asi que interrumpiendo esa batalla de miradas que se habia creado entre él y mi gato lo tome del rostro para que quedara frente al mío.
Él se asustó por mi cercanía y se fue para atrás, extrañada trate de verlo pero el tapo su rostro y lo hizo a un lado para que no lo viera. Me moleste por su actitud y me cruce de brazos alejándome de él.
-Sé que soy fea, pero no es para que reacciones asi.
Li abrió los dedos de sus manos para verme por el hueco de estos aun sin que quiera que le vea la cara.
-No eres fea –me sorprendí y me sonroje al máximo, esas palabras me hicieron feliz –Lo siento –se enderezo y otra vez le cogí el rostro para curarlo.
Li estaba mirando a todas partes menos a mí, estaba incómodo y cada vez que tenía la oportunidad cerraba los ojos con fuerza. Sus gestos me parecían extraños y a la vez graciosos. Estaba muy cautivada por su mirada. Lastimosamente todo lo bueno debe terminar asi que le puse algunas gasas en su rostro tapando las heridas. Cerré el botiquín y admire el trabajo que habia hecho. No dudaría en convertirme en enfermera. Rei para mis adentros. Esta escena es como si una madre cuidara de su hijo. Me sonroje tras ese último pensamiento.
-¿Por qué haces esto? –su pregunta me extraño un poco y ladee la cabeza sin comprender. Bajo la mirada haciendo que sus mechones taparan sus ojos y una sombra estuviera en lugar de ellos –es doloroso –murmuro pero aun asi lo escuche –es muy doloroso.
Su rostro lleno de impotencia hizo que algo se quebrara en mi interior, sin ser consciente de lo que hacía tome su rostro entre mis manos pero esta vez no fue para ver sus heridas, sino para saber en que estaba pensando. Sus ojos estaban sorprendidos al ver y sentir como acariciaba su mejilla con lentitud y cariño, como si lo que estuviera entre mis manos fuera un cristal que en cualquier momento se rompería.
Baje su cabeza y alce la mía para darle un pequeño beso en la frente que duro unos cuantos segundos. Mamá me hacía eso cuando estaba herida o triste y fue inevitable que yo la imitara al ver esa mirada llena de dolor.
Cuando baje la mirada, Li tenía los ojos demasiado abiertos como si estuviera en otro mundo que no fuera este, parpadeo dos o tres veces y sus mejillas estaban ¿sonrojadas?
Al darme cuenta de lo que habia hecho, mi rostro lo sentí tan caliente que incluso podria confundirse con una fiebre. Me separe de el rápidamente y un silencio muy incómodo se formó entre nosotros.
-Tengo que irme –Li tenía todavía la mirada perdida y no me miro, se levantó del sofá aun sin mirarme y se fue. Escuche la puerta cerrarse y tras unos cuantos minutos quede en una especie de shock. Subí las escaleras rápidamente y entre a mi cuarto junto a Kero. Me tire a la cama para delante, cogí una almohada y la estampe en mi rostro para bajar el color de mis mejillas.
¿Qué hice? Kami-sama Que he hecho.
-Eres una idiota Sakura –murmure para mí misma mientras mi gato se acomodaba a mi lado.
Soy una tonta.
Continuara...
