Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen, son propiedad de Adam Horowitz, Edward Kitsis y la producción de ABC. Mi único propósito con dichos personajes es hacerlos víctimas de mis locuras para diversión, gusto propio y de quien lo lea.
Capítulo 7:… y una cita en casa
Regina se movía de un lado al otro de su apartamento. Quería que todo estuviera perfecto para la tarde de películas que le esperaba con Emma. Tan pronto como había llegado se había dedicado a hacer su famosa y aclamada tarta de manzana. Esperaba que a Emma le encantara y que la tarde/noche fuera agradable para ambas.
Si alguien le hubiese dicho lo feliz que se sentiría el día de hoy, hace unos meses atrás cuando aún estaba lidiando con todo el drama de Robin y su hermana, ella se hubiese reído en la cara del que fuera y le hubiese dicho que ni en sueños ella se sentiría así. Era en ese momento, en que sabía que todo lo que había vivido hasta ese día era una realidad, que no podía creer la suerte que había tenido en su vida. Su vida había estado llena de momentos buenos y no tan buenos, pero todo lo vivido había ayudado a darle forma a la mujer que era ese día y lo más importante era que ella sabía que esto solo era el comienzo, era una obra en proceso y por como todo estaba saliendo, se sentía feliz y satisfecha.
El sonido del timbre inundó su apartamento. Miró la hora y sonrió, esa debía ser Emma. Se miró frente al espejo, arregló su cabello un poco y se dirigió a la puerta para abrirla. Su sonrisa iluminó su rostro tan pronto como vio a Emma al otro lado de la puerta con su característica chaqueta roja y con una bolsa de papel en su mano.
─¡Hey!─ saludó la mujer acercándose a Regina y abrazándola.─ No sabía qué tipo de vino te gustaba así que compré uno tinto y otro blanco. ¿Te gusta el vino?─ preguntó de forma rápida, Regina rió, Emma estaba nerviosa.
─Me gusta el vino. Ahora entra y dame el bolso para ponerlos en la nevera.─ Emma obedeció, le entregó la bolsa a Regina y entró.
─Lindo apartamento.
─Gracias.
─¿Ese olor es…?
─Manzana. Preparé una tarta de manzana. La terminé hace unos minutos.─ Emma cerró sus ojos disfrutando del aroma.
─Huele deliciosa. ¿Comeremos de ella ahora? Desde que dijiste que las preparabas moría por probarla.
─Hay que esperar a que se enfríe. Así que mejor ponemos la película y más adelante comemos de ella.
─Me parece un buen plan. Traje dos películas: 'White Chicks' y 'Fifty First Dates', ¿cuál quieres ver primero?─ preguntó Emma divertida.
─Llámame cursi pero prefiero ver la película romántica primero.
─Esa es mi chica.─ diciendo esto, Emma le tendió las películas a Regina y ambas se dirigieron a la sala, donde Regina tenía un pequeño y moderno televisor con el equipo de reproductor de películas.
Regina colocó la película, tomó la mano de Emma y ambas se sentaron en uno de los cómodos sillones. Mientras veían la película, Emma se acomodó recostada en los brazos de Regina mientras esta jugaba con los mechones rubios de la mujer. Pasaron toda la película en esa posición.
Regina disfrutaba del aroma floral que emitía el cabello de Emma y de la sensación tan agradable que sentía al sentir el calor que emanaba del cuerpo de la rubia tan cerca de ella.
Emma por otro lado disfrutaba de la tranquilidad que le brindaba estar entre los brazos de Regina y el sonido que emitía su corazón con cada latido. Jamás pensó que encontraría el sonido de un corazón latiendo como el sonido más hermoso, pero siempre había una primera vez.
Luego de acabada la película se dirigieron a la cocina para comer de la tarta de manzanas que había hecho Regina y tomar una copa de vino tinto. Emma devoró su pedazo en cuestión de minutos.
Regina por otro lado tomaba un sorbo de vino de su copa y no quitaba la mirada de los labios de Emma. Tenía unas ganas infinitas de besar a Emma hasta que ambas perdieran el sentido del lugar y hora que era, mientras sus manos se perdían en su cabello y…
─Esto está delicioso Regina.─ decía Emma mientras picaba otro pedazo y lo servía en su plato y sacaba a Regina de su fantasía. Regina tomó otro sorbo de su copa, tratando de disimular el repentino rubor en sus mejillas.
─Muchas gracias. Es una receta de un libro de cocina que hizo mi abuela y encontré cuando era pequeña. Todas las recetas que hay en él incluyen manzanas.
─¿Te gusta hornear? ─ Regina asintió sonriente.
─Tengo pensado hacer un préstamo para comprar un local y hacer mis postres de manzana. Siempre me ha apasionado hacerlos.
─Eso suena genial. Mientras compras y preparas el local deberías considerar venderlos en el café de mi hermana.─ sugirió Emma.─ Así vas ganando clientela.
─No es mala idea.
─Claro que no lo es. Hablaré con Mary, estoy segura que ella y David estarán encantados con la idea.
─Muchas gracias Emma. No sabes lo mucho que eso significa para mí.─ Emma se acerca a ella y toma su mano con delicadeza.
─Sé que estás haciendo un esfuerzo enorme para que esta nueva vida que elegiste para ti funcione. Ten por seguro que si yo puedo hacer algo para ayudar lo haré.─ ante esto Regina no perdió tiempo, mandó al diablo su autocontrol y junto sus labios con los de Emma.
El beso comenzó de forma lenta. Los labios de ambas mujeres se movían a un ritmo acompasado, derrochando dulzura y pasión con cada movimiento. Emma con su mano acercó a Regina más a su cuerpo y Regina con suavidad la pegó a la Isleta que había en la cocina. Emma abrió su boca, permitiendo que Regina profundizara más el beso. Emma comenzó a mover sus manos con destreza por las caderas de Regina mientras que ambas se devoraban la una a la otra de forma apasionada.
─Si seguimos así no veremos la otra película.─ comentó Emma de forma entre cortada en un momento en que ambas mujeres se separaron para tomar aire.
─A mí no me molestaría si eso significa que haríamos esto todo el tiempo.─ Emma rió.
─A mí tampoco me molestaría pero quiero hacer las cosas bien para ti.─ Regina miró confundida a Emma.─ Quiero que nuestra primera vez juntas sea algo mágico y que lo recordemos para siempre, pase lo que pase entre nosotras.
─¿Te he dicho lo feliz y dichosa que me siento porque estás en mi vida Emma Swan?
─De forma directa no. Pero yo también me siento dichosa porque estas en mi vida.─ diciendo esto se acercó a Regina y depositó un casto beso en sus labios.─¿ Qué te parece si vemos la otra película?
─Acepto con la condición de que pasemos más tiempo entretenidas la una con la otra que con la película.
─Bien, que así sea.─ Emma tomó la mano de Regina y se dispusieron a ver la película.
¡Hola a todos!
En primer lugar, quiero agradecer a las personas que comentaron en el capítulo anterior. Estoy muy agradecida por sus palabras. En segundo lugar, pido disculpas por lo corto que es este capítulo. Estas últimas dos semanas han sido caóticas pero espero que esta semana todo vuelva a la normalidad y que el próximo capítulo pueda ser tan extenso como los tengo acostumbrados. Espero qe aunque haya sido corto, el capítulo haya sido de su agrado.
Como saben, todas las historias de amor tienen sus altas y sus bajas, y esta historia de amor no es la excepción. Se acercan tiempos algo tempestosos en la relación de nuestras protagonistas. Espero que les guste lo que falta a esta historia. Nuevamente, gracias por el apoyo que me brindan.
Un abrazo,
Deb
