Hola hermosuras! Lamento hacerlos esperar pero aquí estoy con una nueva conti. Espero que les guste y que sea de su agrado.
JUVIA
Las molestas lágrimas siguen saliendo sin que yo pueda controlarlas, los insistentes golpes en la puerta de entrada me van a volver loca y el mensaje que acabó de recibir en mi celular ha terminado de derrumbar las pocas estructuras en mi interior que se aferraban fuertemente a la idea de que nada de esto está sucediendo. Abrazo mis rodillas fuertemente para darme consuelo, aquí, sentada en el frío piso del baño con compañía de los frascos vacíos de pastillas y los restos de lo que era el vidrio de pared de mi baño, solo intento no ahogarme en mi propio llanto y trato por todos los medios posibles de no maldecir la vida que tengo.
Según la información que contiene el mensaje proveniente de ese número desconocido y que estoy segura que pertenece al de la psicóloga de Gray es que él jamás asistió a ninguna de sus terapias. Respiro profundo intentando pensar que él no es un mentiroso, metiéndome la idea en la cabeza que él no me haría eso y luego recuerdo a esa mujer en mi cama, a él sin su ropa, a mí teniendo el peor día de toda mi vida.
Todo apunta a que fui la mayor tonta de todas y que merezco el premio a la idiota del año, ¿Cómo no me di cuenta? Yo preferí a otra persona por encima de mí y ahora, comprendo todo, la vida es un asco y muy pronto me liberaré de esta tortura. Voy a morir de todos modos.
Cierro los ojos con fuerza, intentando nivelar el nivel de irritación y estrés, pero no puedo controlarme. ¿Por qué mi corazón se contrae de esta manera tan dolorosa? ¿Por qué me duele tanto verlo con esa mujer? ¿Por qué si solo somos amigos reacciono como si me hubiera engañado amorosamente?
— ¡Eres una estúpida! –Golpeo el suelo con mis puños con rabia, culpándome por haberme ilusionado, por haber metido en mi cabeza a ese hombre y solo darme cuenta hasta ahora que lo que empezaba a sentir era un imposible. La niña que soñaba con castillos y princesas, esa que murió cuando creció para darse cuenta que no habría un futuro para ella volvió a emerger de mi interior, por ese tiempo que viví a su lado solo tenía la cabeza en las nubes, los pies en la tierra y vivía en un cuento de hadas.
— Nadie se va a fijar en una persona como yo –Hablo fuertemente, intentando que las palabras en voz alta me hagan sentir mejor, pero solo me hacen llenar los ojos con nuevas lágrimas hiriendo mis sentimientos. Todo se me ha venido encima.
Mi fondo de emergencia ya no está, no tengo dinero, un trabajo o padres, pero si hay algo que tengo, un corazón roto, todo esto me pasa porque no lo vi venir. Siempre me encargué de alejar a las personas todo lo posible para no encariñarme a ellas, para no aferrarme a la posibilidad de extrañarlas, de quererlas y ahora ese idiota se metió en mis venas como el más peligroso de los venenos, como las células cancerígenas que me matan día a día.
No se lo podré perdonar, nunca más voy a abrir mi corazón, jamás. Pongo mis manos en mis ojos y lloro un poco más, solo necesito liberar todo el peso que siento sobre mi cuerpo y enterrar todo para mañana poder levantarme, ahora entiendo que mi vida siempre va a estar rodeada de llanto, soledad y sufrimiento.
Después de un largo periodo de llanto limpio mis lágrimas que dejaron rastro en todo mi rostro, me levanto del suelo y lleno la bañera para meterme adentro.
Los golpes en mi puerta han cesado, ya no escuchó ninguna palabra, ruego o lloriqueo de Gray, solo espero que todo el dinero que me robó le alcance para empezar una nueva vida muy lejos de mí, no quiero volver a ver su rostro por los días que me quedan de vida.
GRAY
No entiendo lo que está pasando, ¿Por qué Juvia me traicionó diciéndole al esposo de Jenny lo que hacíamos? ¿Por qué me sacó de su casa como un perro cuando tengo todo el derecho de hacer mi vida, de tener las mujeres que quiera? Su reacción fue semejante al de una loca, ni siquiera me dejó explicarme con toda claridad. No es para tanto, es una necesidad de mi cuerpo y no puedo soportarlo mucho.
— Por favor abre, lo siento. –Y aunque la estoy odiando con todas mis fuerzas por delatarme y hacer que me golpearan de una manera salvaje, por sacarme y armar semejante escandalo le ruego un poco porque no tengo donde ir, no tengo dinero, ni tampoco familia o amigos que me ayuden.
— Perdón –Golpeo más fuerte su puerta para que me escuche, pero realmente no tengo fuerzas necesarias para hacer cualquier otra cosa. Tal vez necesite algunas puntadas, a ese hombre se le pasó la mano conmigo.
La puerta vecina se abre, veo al calvo de ojos rojos mirándome con superioridad, una risita sarcástica sale de su boca para inmediatamente señalarme con su dedo índice.
— Ya era hora de que Juvia se deshiciera de ti, parasito. – Me cierra la puerta en la cara con un fuerte azote, por un segundo llegué a pensar que se compadecería de mí y me dejaría entrar, sin embargo estoy cansado de la misericordia, de la benevolencia y de que me tengan que tener lastima y ayudarme. ¡Esto se acabó! No le voy a rogar a nadie nunca jamás.
Miro las escaleras que llevan a la salida, no tengo llaves de la casa y no quiero volver a ver a Juvia, así que lo mejor será irme. En un esfuerzo sobre humano me levantó del suelo con ayuda de las paredes, al inspeccionarme me doy cuenta que no estoy tan mal y solo espero a que alguien abra la puerta de salida.
Hago una pequeña montaña con mis cosas, las que ella tiró por todas partes y sé que no puedo cargar todo en mis manos, hago una gran bolsa improvisada haciendo nudos con varias prendas y entonces meto todo allí y respiro hondamente. Veo la puerta de Juvia y entonces luego de diez minutos alguien abre la puerta del edificio.
Es mi oportunidad de salir para siempre de acá— Detenga la puerta, por favor. –Debe ser el vecino del quinto piso, no disimula la manera tan descarada en la que intenta descifrar porque tengo la cara llena de golpes y sangre, pero yo no pronunció palabra alguna y escondo la bolsa de ropa para que no termine de enterarse que me han echando a la calle como un perro.
Al salir la puerta se cierra tras de mí gracias al brazo mecánico, veo en ambas direcciones sin saber a dónde ir y en realidad no hay lugar al cual dirigirme. Intentó saber qué horas son, tal vez si me apresuro aún puedo alcanzar a tomar un puesto para el albergue de vagabundos.
Intentó dar un paso hacia adelante, pero un nudo en mi garganta me impide hacer cualquier cosa, de nuevo estoy solo y completamente en la calle. Hace frío, el invierno aún no se retira por completo y mis dedos empiezan a ser testigos de lo que es vivir en la calle. Otra vez soy como un cachorro alejado de su manada, desterrado sin saber que habrá para él en el futuro, pero debo marcharme con orgullo, ya basta de rogar, estoy cansado de tener que depender de otras personas, antes vivía gracias al dinero de mi padre, debo empezar a hacer mi propio dinero.
Camino unas cuantas cuadras después de que consigo el valor suficiente para irme. "Pues quédate con tu dinero, tu apartamento y tu soledad" Refunfuño y entonces de la nada veo a una chica salir de un restaurante, se quita sus zapatos para sentarse en las escalerillas. Saca un cigarrillo de su bolsillo, lo enciende y respira hondamente. Luce realmente cansada y se recuesta en el muro trasero del restaurante.
— ¡Maldito idiota! –Escuchó provenir de ella y recuerdo al jefe de Juvia, a lo mucho que ella debe esforzarse por conseguir el dinero y mi corazón se comprime en un movimiento doloroso. Los recuerdos de ella trabajando aquel día en el que fui me invaden y me siento culpable por gastarme el dinero, por engañarla, por no conseguir un trabajo que no importa que se adecue a mi estatus al menos pude haberla ayudado trayendo algo de dinero al apartamento.
Así que la culpa se siente de esta manera tan horrible, es como si te arrebataran toda la paz y te golpearan el estomago en repetidas ocasiones. Necesito que me escuche, al menos decirle que en realidad lo siento y no importa que nunca más me quiera volver a ver, tal vez con eso mi corazón deje de doler tanto.
Corro de camino a casa, bueno a su casa y cuando estoy en la esquina del edificio logró verla asomada por la ventana, por medio de señas le digo que me escuche que me espere, ella niega con la cabeza y cuando tiene todas las intenciones de apartarse de la ventana todo se pone negro para mi.
Abro los ojos y hay un círculo de personas a mi alrededor que me miran, después de unos segundos comprendo que fui arrollado por un auto, no me di cuenta que estaba cruzando la calle por estar mirando a Juvia.
— ¿Está bien? –Mi mundo gira un poco. — Él se atravesó. –El hombre intenta justificarse y sé que yo tengo la culpa.
— Estoy bien -Trato de sentarme y reponerme, pero entonces entre toda la multitud aparece una persona que se abre espacio empujando a las demás.
— ¡Gray! ¿Estás bien? –Está angustiada, sus ojos están llenos de lágrimas como en aquel día que nos conocimos, no entiendo su expresión, ¿Por que ella me confunde de esta manera? Se supone que debe estar odiándome por haberla engañado cuando nunca asistí a las terapias.
— Llamen a una ambulancia, por favor. –Grita desesperada y unas personas sacan su celular.
— ¿Estás bien? ¡Contesta! ¡Demonios! –Muerde su labio inferior mientras con su mirada inspecciona mi cuerpo. — No entiendo por qué sigo vivo, solo quiero morir y dejar de ser una carga para todos –Le grito, pero no estoy enojado con ella, estoy furioso con la vida. La aparto de mi lado y trato de levantarme, puedo apostar que no me hizo nada ese auto.
Con la poca dignidad que me queda recojo mi ropa que ha salido a volar por todas partes y que necesito si aspiro sobrevivir en la calle, ella me detiene y yo la empujo suavemente para que se quite de mi camino.
— Detente, Gray. Necesitas que te revise un médico –Levanto una a una mis prendas sin hacerle caso y entonces me abraza tan fuerte que me duele todo mi cuerpo, me quedo quieto y muerdo mi lengua obligándome a no llorar, soy solo un humano que comete errores.
— Te acaba de arrollar un carro, tenemos que ir al doctor.
— Estoy bien –Intentó quitar sus manos de mi cuerpo, pero no puedo. Veo sus ojos azules, su rostro pálido y recuerdo la sangre que salía sin cesar de su nariz.
— ¿Tú estás bien? –Ella levanta su ceja tratando de entender lo que le dije y asiente para apartar la mirada.
— No necesito ir al doctor, el carro a penas me rozó –Camino en dirección opuesta pero ella me sigue, casi como si fuera un chicle. — ¡Tienes que ir!
— Tú no me mandas. –Se cruza de brazos y me hiela con su penetrante mirada, me quedo quieto y le muestro mi cuerpo para que se de cuenta que estoy bien, lo único que necesito es un techo donde recostar mi cabeza por este día.
— Solo déjame quedarme hasta que consiga un trabajo, después de esto no volverás a saber nada más de mi. –Ella alza sus hombros después de meditarlo algunos segundos y luego me da la espalda.
— Vete cuando te recuperes, pero te dejo en claro que perdí mi trabajo y no puedo hacerme cargo de alguien como tú. –Subo tras ella, emocionado de que no voy a dormir esta noche en la calle, pero Juvia no es la misma de ayer. Se encierra en su habitación, enojada y solo deseo retroceder el tiempo para no fallarle, para que sigamos siendo amigos y que podamos seguir viviendo juntos. Pero ¿Dijo que se había quedado sin trabajo?
Aunque deseo preguntarle que fue lo que ocurrió y además es medio día simplemente estoy tan cansado, tan lastimado que el sillón nuevamente es lo más reconfortante y cómodo que puedo desear, rápidamente me quedo dormido con la ilusión de que el dolor tanto físico como emocional desaparezcan de mi.
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Cuando despierto tengo numerosas curaciones en mi rostro y ella está frente a mí cocinando, parece que es el desayuno. ¿Que hora es?
— Lo siento –Pronuncio, ella detiene lo que está haciendo para luego verme.
— Ya no tiene sentido hablar de eso, no es importante.
— Claro que debemos hablar.
— No puedo tenerte mucho tiempo acá, así que por favor recupérate pronto. –Me cambia de tema de una manera cortante, yo en serio necesito pedirle disculpas por lo que pasó, explicarle que Jenny solo significa sexo para mí y que prefiero su amistad en vez de a esa rubia, puedo seguir con la abstinencia un poco más.
— ¿Por que te despidieron? –Hace un silencio incómodo y finge que no me escuchó para seguir en sus labores de cocina.
— Te hice una pregunta.
— Renuncié –Dice sin más para luego servir los platos en el comedor, me levanto velozmente y pongo mi mano fuertemente en la mesa de plástico impidiéndole dar un paso más, tendrá que decirme que fue lo que pasó sea como sea. Ella necesita el dinero y no pudo haber renunciado, no le creo ni una sola palabra.
— Hazte a un lado, necesito comer rápido para ir a buscar un nuevo empleo. –Veo su brazo, tiene un morado y frunzo el ceño.
— ¿Te golpeó? –Ella niega con la cabeza rápidamente y veo en sus ojos que no me está mintiendo, pero necesito saber, no sé porque me interesa tanto.
— No, solo estaba cansada de la forma en la que José Porla me trataba, ese hombre no sabe que existen los derechos humanos.
— No te creo. –Ella ladea sus ojos, se identificar ese gesto, Juvia Loxar no puede mentir o al menos esa es su expresión cuando quiere esconder algo.
— No te interesa, Gray –Permito que ponga todos los platos en la superficie para en seguida atraparla y alzarla como un costal de papas.
— ¡Suéltame! ¿Que haces? –Abro la puerta y ella empieza a dar patadas intentándose librar de mí prisión.
— Si no me quieres decir, ese idiota me tendrá que contar todo a las buenas o a las malas.
— Está bien, si me bajas te contare todo. –La bajo y ella se cruza de brazos. — Un cliente me tocó el trasero y mi jefe le dio la razón a ese hombre, dijo que si era necesario venderme para satisfacer al cliente lo hiciera.
JUVIA
Ni siquiera me deja terminar la frase cuando entra al apartamento y toma su chaqueta y las llaves.
— ¿Donde vas? –Pasa por mi lado sin responderme y como alma que lleva el diablo baja las escaleras.
— ¿Qué vas a hacer? -¡Diablos! No debí haberle dicho absolutamente nada a él, no puedo salir sin mi chaqueta, corro a mi habitación y tomo ropa que me cubra del frío en tiempo récord, al estar en la puerta me devuelvo a la cocina a asegurarme que la estufa este apagada y al coger mis llaves cierro la puerta saliendo tras Gray.
Busco con mi mirada a Gray y a lo lejos lo veo dirigiéndose al metro en un paso que me costará mucho alcanzar, corro porque no se a dónde va un día después de que una camioneta lo arrollo, se supone que debe estar descansando.
— ¡Gray! –Grito en repetidas ocasiones. Cuando lo logro alcanzar él me toma de los brazos y es casi como si su mirada quemara.
— Vuelve a casa –Niego con la cabeza.
— No me iré hasta que me digas que vas a hacer.
— ¿Qué que voy a hacer? –Me mira como si fuera lo más obvio del mundo. — Voy a romperle la cara a ese idiota. –Mi corazón se detiene mientras mi cuerpo no se mueve y él se va en dirección al metro.
— Espera, no es para tanto. –Y eso parece que lo hubiera enojado muchísimo más, hace de sus manos puños y baja las escaleras para llegar al tren, mi respiración se agita cada vez que intento alcanzarlo.
Lo bueno es que no tenemos dinero, no pasará de las máquinas registradoras, bajo las escaleras disminuyendo el ritmo para recuperar algo de aliento, cuando llegó al nivel del subterráneo veo que Gray se salta las registradoras, me alarmó porque yo claramente no puedo saltar tan alto y el tren acaba de llegar, ¿Qué hago?
— Espera, ven acá -afortunadamente alguien abre la puerta de emergencia porque no quiere caminar a las puertas de salida y yo puedo pasar, aunque me siento muy mal por no pagar mi pasaje.
Corro y entro en el vagón al que Gray se subió, él me mira con reproche y se cruza de brazos, se levanta de la única silla disponible y me la señala.
— Si piensas acompañarme. Siéntate y cállate. –Me cruzó de brazos y me siento pesadamente en la silla, tampoco es como si yo estuviera muy animada en hablarle. Estoy muy enojada con él.
Durante todo el camino Gray se queda viendo a un punto fijo, puedo ver la vena en su frente que en cualquier momento puede explotar. Quiero decirle que debe calmarse, pero me inquieta su reacción. Quiero sacar esa tonta idea de mi cabeza, él obviamente no quiere protegerme.
Nuestra estación se anuncia cruelmente por medio de la voz mecánica, respiro hondamente asustada por cualquier cosa que pueda pasar, pero estoy expectante, tal vez se arrepienta de hacer algo porque claramente no está en condiciones para involucrarse en una nueva pelea.
Bajo tras él, Gray no se detiene a esperarme y va casi corriendo al restaurante, me abrigo para no enfermarme y camino con paso apresurado. Sonrío porque sé que no será capaz de hacer nada, mi estómago gruñe pidiendo comida y pienso en que pude haber estado en este momento consiguiendo un trabajo.
— Vamos, Gray, no nos metamos en problemas, este juego ya no es divertido.
— Esto no es un juego. –El Fullbuster ve por medio de los cristales y me mira luego de observar por un rato. — ¿Quién es tu jefe? –Ruego mentalmente para que no se encuentre, pero entonces lo veo gritando a mi posible remplazo, una chica que jamás había visto en el restaurante.
— Es él ¿No es así? –Niego con la cabeza pero soy claramente muy mala mintiendo. Parece como si el diablo se le hubiera metido al cuerpo y con violencia azota la puerta llamando la atención de todos, camino tras él para poder observar absolutamente todos sus movimientos, sin embargo es tan rápido que llevo las manos a mí boca para controlar la sorpresa que siento.
Gray de un solo golpe ha dejado a José Porla tirado en el suelo, en seguida lo levanta tomándolo fuertemente de la camisa para empujarlo contra la pared.
— ¿Quién es usted? ¿Qué le pasa? –En tartamudeos el idiota de mi ex jefe intenta descifrar que es lo que está sucediendo.
— ¿Cree que puede pisotearla porque está sola? Juvia tiene quien la defiende –Y al mismo tiempo que pronuncia cada palabra estampa un golpe en su rostro. Mi corazón da un vuelco y las palabras "Juvia tiene quien la defiende" hace eco en mis oídos.
— ¡Esto es por todo lo que la hizo sufrir!...Esto es por querer maltratar su honor–Niego con la cabeza, no me gusta la violencia, odio que Gray se este sobre esforzando sabiendo de antemano que está lastimado.
— Por favor detente –Le suplicó y entonces él se detiene, la cara de José Porla está llena de sangre casi en su totalidad.
— ¡Es tu momento, Juvia! –Gray me mira, no entiendo lo que quiere decir. ¿Mi momento?
— ¡Te vas a arrepentir! –Mi ex jefe se levanta y me señala a mi con su dedo índice y una expresión repulsiva. — Tú novio no me asusta. Tú pagarás por esto. –Después de meditar en las palabras de Gray lo comprendo todo, es mi momento, ya no soy su empleada, no tengo porque aguantarme sus insultos y malos tratos.
Levantó mi dedo medio intentando desquitar toda la rabia y frustración que sufrí durante años, luego sin ser consciente de eso le digo todas las groserías que se cruzan por mi mente, no me interesa que toda esta gente me esté mirando, no me importa en lo más mínimo que después de esto no pueda volver a pedir misericordia y tratar de recuperar mi trabajo.
Gray sonríe espontáneamente para luego poner un brazo en mi hombro rodeando mi cuerpo. Me detengo al sentir que un gran peso se ha liberado de mi cuerpo, esto fue lo que siempre quise hacer y ya me he liberado, mis cadenas se han roto.
— Usted es el que se va a arrepentir si nos denuncia, puede que su restaurante desafortunadamente se queme por accidente. –El Fullbuster parece el más serio y amenazador de todos los hombres sobre la tierra y entonces salimos corriendo del lugar antes de que la policía llegue.
Cuando ya no puedo seguir me detengo y me siento en el muelle viendo al horizonte, sonrió y luego no puedo controlar las carcajadas que salen de mi, realmente nunca hubiera tenido el valor para hacerlo, él se sienta junto a mí haciendo gestos de dolor, sus manos van a su vientre donde debió haber recibido la mayor cantidad de golpes.
— Debemos hablar –Susurra, no quiero hablar de lo que pasó porque preguntará por mi enfermedad, centro mis ojos en el horizonte dándole la espalda. — Juvia. –Me toma del brazo para que no me haga la tonta.
— Sé que estás enojada, sé que no fui el mejor de los hombres cuando solo intentabas ayudarme, pero necesito que me perdonas. Te juro que te pagaré cada centavo.
— No necesito dinero –No lo perdonaré tan fácil.
— Pero aún así te lo voy a pagar, reuniré todo el dinero consiguiendo un buen trabajo, estoy en deuda contigo. –En realidad el dinero no me interesa, que no haya podido comprar mi medicina por pagar sus terapias es lo de menos, aunque no lo quiera aceptar lo que más me enoja es haberlo visto con esa mujer.
— No quiero que me pagues, solo quiero que te vayas. –El juega con las líneas de las tablas de madera para luego respirar profundo. — Quiero que sepas que jamás la había metido a tu casa.
— ¿Cómo puedo creerte? –Me cruzo de brazos para sepa que estoy enojada, que mi confianza en él se ha hecho añicos y que me será muy difícil creerle de ahora en adelante.
— ¿Qué tengo que hacer para que me creas? Ella no significa nada para mí, solo soy un hombre, tenía mis necesidades y ella se me ofreció, me arrepentí, te juro que nosotros nunca tuvimos nada. –No entiendo porque siento un ligero alivio al escuchar sus palabras, pero aún así no voy a ceder.
— No me interesa saber sobre tus necesidades o sobre esa zo... esa mujer. En serio solo consigue un lugar y lárgate de mi vida. –No quiero que me siga viendo la cara de tonta, casi grité y tal vez pude ser muy grosera, pero él en cierta forma se lo merece.
— Gracias, por todo. Dijiste que la vida me había dado una segunda oportunidad, tal vez tú no estás dispuesta a darla. –Él se levanta, respiro hondamente sintiéndome mal, ¿Ahora yo soy la mala del paseo?.
— No me culpes a mí, tú fuiste el que tiró a la basura todo. -Me planteo mi vida antigua, esa que vivía antes de que él apareciera tan de repente. Sería lo mejor, dejarlo ir y concentrarme solo en mi. "No tengo que mirar atrás o me arrepentiré de mi decisión, se fuerte Juvia, déjalo ir"
— ¡Alto ahí! No te irás sin pagarme hasta el último centavo. –y mi boca dice lo que mi corazón le demanda, no puedo dejarlo ir, el accidente de ayer me hizo dar cuenta que me preocupo por su integridad.
— Te juro que no te vas a arrepentir, juntos vamos a salir adelante.
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GRAY
Reviso nuevamente el periódico que tengo en mis manos, los clasificados que tienen círculos y sobre ellos equis son los trabajos a los que he aspirado y en los cuales me han rechazado. ¿Qué puedo decir? Yo prácticamente no sé hacer nada, no sé limpiar, atender o hacer tareas simples, yo solo soy un estorbo para Juvia.
Han sido tiempos difíciles para nosotros, casi un mes muy complejo donde Juvia no ha logrado obtener un trabajo y las cuentas no esperan, hay días como hoy en los que no podemos llevar un bocado a nuestros estómagos, pero sé que pronto vamos a salir de está, Juvia es muy positiva.
La peli azul no quiere contarle sobre nuestra situación a Gajeel, él claramente podría prestarnos dinero para comer, pero cuando ella me dejó volver a casa él se enojó con Juvia y siento que por mi culpa su relación de amistad se quebrantó.
Sí, eso también es mi culpa y no me gusta que ella se pelee con el único amigo que tiene, aunque sea un idiota.
Me siento en el andén esperando que un trabajo me caiga del cielo, me siento tan frustrado, inútil y perdedor que no quiero seguir viviendo esto, la única razón por la que no me he dado un tiro en la cabeza es por ella, no puedo abandonarla o causarle más daño del que ya le he provocado.
El sol está metiéndose y parece que hoy tampoco conseguí un trabajo decente, me mato pensando en que más puedo hacer para cambiar nuestra situación, realmente luzco desesperado.
No comprendo la razón por la que no contratan a Juvia en ninguna parte, es tan trabajadora e inteligente, pero parece que ninguno de los dos no tenemos suerte en encontrar una economía sostenible y estable.
A lo lejos veo una anciana lidiando con unas bolsas de mercado, lucen bastantes pesadas y nadie tiene la intención de ayudarla, me levanto prontamente del suelo y corro a auxiliarla, cuando estoy frente a ella veo la expresión de alivio en su rostro.
— Muchas gracias, joven. Son bolsas muy pesadas para mis delicadas y suaves manos. –Veo sus arrugadas manos y me abstengo de hacer cualquier comentario.
— No es nada, ¿Donde está su auto? –Tomó las bolsas en mis manos, claramente son pesadas hasta para mí y ella me señala un lugar, camino con ella hasta el estacionamiento mientras me cuenta sobre su familia, sin embargo mi mente está enfocada en la situación que vivimos, en lo triste que me siento de verla pasar hambre y de lo impotente que estoy al no poder hacer nada.
Acomodo las bolsas en el baúl del automóvil, veo como el tocino se asoma entre una de las bolsas, mi boca automáticamente se vuelve agua y mi estomago gruñe.
— Gracias por tu ayuda. –La señora me ofrece un billete y le niego con la cabeza. — No hacía esto por dinero.
— Tómalo, jovencito. –Son diez dólares, mis ojos se llenan de lágrimas y no entiendo que es lo que me pasa, no puedo controlar mis emociones.
— ¿Estás bien? –La señora me observa y me sonríe. — Sí. –Miento, pero la anciana me agarra los cachetes para luego apretujarlos.
— Estás arrugas no son en vano, sé que pasas necesidades. –con un paso lento va al baúl del auto y busca dentro de las bolsas, cambia objetos de una bolsa a otra y finalmente me da una de las bolsas.
— Quisiera poder ayudar más, pero solo soy una anciana.
— No puedo aceptarlo. –La modestia no es lo mío, ¡Diablos! Necesitamos toda esa comida y toda la ayuda posible, estamos completamente solos en el mundo.
La anciana pone la bolsa repleta de comida en mis brazos cruzados y luego se monta en su carro.
— Buena noche.
— Gracias, muchas gracias. –si comparo a mi yo de hace dos meses con mi actual persona, diría que he tenido una gran evolución, ahora valoro hasta un pan duro porque sé que es lo que sentir hambre y no poder suplir esa necesidad, sé que el dinero no te hace completamente feliz pero es esencial para sobrevivir y en este momento agradezco la amabilidad de las personas.
Al ver que el auto desaparece de mi vista sonrió, corro rápidamente para sorprender a Juvia y decirle que podemos comer, que hoy lleve el pan a la mesa, literal.
Estoy cerca de casa, son solo cinco cuadras y aunque no tengo tanta energía soy rápido y llego prontamente, subo las escaleras y cuando intento abrir la puerta, Gajeel sale de su apartamento.
— Parásito. –Me saluda con un gesto de su cabeza y yo gruño para girar rápido la llave y no verle su demacrado rostro.
— ¿Cuando se va a largar? ¿Aún no consigue un trabajo?...¿Que trabajo va a conseguir si ni de puto sirve? Por ahí andan diciendo que no pudo complacer a Jenny -Es increíble como una persona puede llegar a subir mis niveles de ira y fastidio de un momento a otro, a tal punto de que no pueda controlar mis palabras.
— Me largo cuando tú te cures del cáncer, personas como tú deberían morirse de una buena vez y dejar de aspirar lastima. –Gajeel ríe a carcajadas para luego verme con furia.
— Ella no te ha dicho, ¿No es así?
— ¿Decirme qué?
— Juvia tiene leucemia, espere, déjeme explicarle porque usted es un idiota. La leucemia es cáncer de sangre. ¿Ella también debería morir? –Las palabras desaparecen de mi ser, mi cerebro y mi boca parecen haberse desconectado.
— Es mentira –Susurró, ella es joven, bonita y trabajadora. No, no puede ser.
— No se angustie o bueno si, porque en un momento determinado va a dejar de mantenerlo, parasito. –Y sin más baja las escaleras mientras un dolor en mi pecho se aloja para quedarse y maltratarme.
Cierro la puerta tras de mí para escurrirme y sentarme en el suelo, pongo las manos en mi cabeza intentando sacar esa idea de mi mente, ella no puede estar enferma, Gajeel solo lo dice para asustarme, solo lo dice para vengarse de mí por lo que le dije.
Todas las señales llegan a mi mente, sus sangrados, morados misteriosos en su cuerpo, la mala cicatrización y su estado físico. No, es mentira. Tiene que serlo. Ella no puede morir, no cuando puedo demostrarle que puedo salir adelante, que valoro la vida.
Me levanto del suelo con una sonrisa, es mentira, Juvia no puede estar enferma. Voy y miro que hay dentro de la bolsa para sorprenderla con la cena, sin embargo cuando intentó encender la electricidad nada sucede, nos han cortado la luz por no pagar.
A ciegas busco una vela en el cajón que contiene cosas varias, al encontrarla con algo de instinto busco los fósforos, los encuentro y llevó la vela hasta los objetos. Hay latas y puedo cocinarle algunas cosas, he visto como lo hace y no puede ser tan difícil. De repente mis ojos se llenan de lágrimas porque muy en el fondo de mi corazón sé que él no bromearía con un asunto tan serio como ese.
La puerta suena de una manera irregular, voy a la lamina de madera, abro y lo primero que veo entre las luces anaranjadas del fuego es a Juvia resbalarse hasta caer en el suelo desmayada.
— Juvia, ¿Qué te sucede?, ¡Despierta! Por favor, abre los ojos. –Entro en pánico porque no sé que es lo que le sucede, golpeo en la puerta de Gajeel cuando recuesto a Juvia en uno de mis brazos.
Nadie abre y vuelvo a intentar que despierte rogándole que lo haga, la tomo entre mis brazos y la deposito en la cama. Voy a la cocina por la vela y vuelvo rápido, la pongo encima de la mesa de noche para poder ver, abro el cajón para buscar el número de Gajeel y encuentro otro, es uno de un doctor oncólogo.
Debo salir para llamarlo y busco un posible papel en el que se encuentren instrucciones de que es lo que debo hacer. En vez de eso encuentro un papel con decorado de mariposas y flores.
Cosas que hacer.
1) Ver una aurora boreal. _
2) Aprender a bailar bachata, tango y salsa. _
3) Abrazar a mil personas y decirles que todo estará bien. _
4) Ser una gran artista y que mis obras sean reconocidas _
5) Grítale a José Porla todas las groserías que se me ocurran _
6) Recorrer Estados Unidos en un auto convertible _
7) Ir a la feria y ganarme un gran muñeco de felpa_
8) Subirme en un globo aerostático _
9) Ir a un país donde no entienda absolutamente nada porque no hablo el idioma _
10) Hacer la mejor broma de la vida. _
11) Reírme tanto que me duela la panza. _
12) Sentir que estoy viva _
13) Ayudar a los niños que sufren cancer igual que yo _
14) Hacerle entender a Gray que la vida es hermosa _
15) Cambiar la forma de ser de Gray por su bien. _
16) Dejar que se vaya de mi vida. _
17) Morir _
Me derrumbo, casi como si las fuerzas hubieran desaparecido de mis pies, muerdo mi labio inferior intentando asimilar la noticia, cada una de las cosas, re leo la lista que me confirma que Juvia se irá de mi lado, de que sufre una enfermedad terminal.
Me encierro en el closet intentando pensar que no es cierto, que ella no puede morir y que esto no puede estar pasando. Juvia no me puede abandonar, no la única persona que ha estado conmigo, que me entiende y que me regaña como si fuera mi madre.
No puede dejarme, no cuando más la necesito, cuando había decidido cambiar, mis lágrimas salen con toda libertad y en posición fetal lloro como si fuera un niño muy asustado.
Hasta aquí capítulo hermosuras, lamento la tardanza pero espero que les haya gustado. Contestando sus sexys reviews:
KassfromVenus: Hola! Muchas gracias por tu review y por todos tus favoritos, me encanta que te encante y aquí te traigo un nuevo CAP, espero que te guste mucho. Te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.
Guest: Holis, espero que aún tengas uñas, lamentó hacerte esperar pero me encanta que te encante. Gracias por leer y por dejar un review, te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.
Lymar Vastya: Holis! Waaa que bueno que te encante porque ahora vengo con este CAP y si se enteró de toda la verdad, Gray es un descarado pero ya no es tan idiota. Te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.
Natt: Hola! Muchas gracias por tus palabras, en serio me animan demasiado, espero que te guste este CAP, te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.
Airyz00: Holis! Si extrañaba demasiado tu review, se me estaba estrujando el corazón al no saber nada de ti, efectivamente todo fue una montaña rusa de emociones y Gray un idiota, pobre de mi Juvia, pero pues ya vamos a ver si cambia después de eso, tus preguntas se resolvieron aquí, espero que no te hayas comido las uñas esperando por la conti y si aún no lo lees debes leer mi OS del Stone age, sin más que decir te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.
