Se han completado los 7 reviews y por eso hoy hay nuevo capitulo¡. Veo que les agrada Willis, bueno espero llevar bien al personaje hahaha. La aventura de nuestros elegidos ya dará comienzo, espero emocionarlos con cada capitulo n.n. Por cierto el siguiente capitulo es muy probable que me tarde en subirlo, talvez pase un poco mas de una semana. Si quieren saber mas y como avanzo en mis fics, choquen mi Twitter ;) hahaha que esta en mi perfil.

anaiza18: No importa si es tardado el review es igual de importante para mi al ver que me has dejado uno =D. Y si esto se va a poner bueno, ya veremos que sucede con Willis.

IVYMON: Hubieras pecado y tendrías pesadillas si no leías mi fic, hahah no te creas. Y que genial es saber que desde Uruguay leen mi historia haha, me gustaría un día de estos visitar tu país n.n. Bueno sobre Willis ya veremos que historia nos trae y si ocasionará problemas ;).

Blanse: Me da gusto que se aclare lo del "pues" y te entiendo a mi me ocurre que a veces no se bien que poner en los reviews haha. Catherine esta bien hehe, solo que en este fic no tendrá mucha participación.

Takari121: Con el avanzar de los capítulos veremos si tus sospechas son correctas n.n, y lo de Gennai e Izzy si que es interesante haha.

isabel-takari: Pues ya conoceremos la historia de Willis, por su bien espero no mienta hahaha.

Kari-Chan99: No se porque pero sospechaba que eras tu la del "Guest" haha, solo que no quise equivocarme y pues deje el "Guest. De Mimi y Matt se que quieren saber de ellos pero todo a su tiempo haha, sobre Willis espero llevar bien al personaje n.n.

NagatoYuki-chan: Todo a su tiempo, ya veremos que descubre Gennai ;). Por mientras veamos que sucede con Willis hehe. Saludos.

Sin más por decir.

Bonne lecture.

Capitulo 6: Mas allá del "Gran Mar"

Willis fue tomado como prisionero. Su digimon y el fueron custodiados todo el viaje de regreso al reino de Motomiya. Y así siguió en el viaje a la capital, Sakka. El joven no oponía resistencia. Lo único malo era que en esos cuatro días, casi cinco no habían comido bien. Solo dos veces le habían dado alimentos y todo gracias a una joven castaña que se le hizo muy hermosa, siempre era acompañada por un digimon que nunca había visto y que le llamaban. Gatomon. Esa digimon y uno que se la pasaba en la cabeza de un rubio, que supo le llamaban Patamon, nunca había visto en su vida. Los demás si los conocía.

Al llegar a la capital paso otros cuatro días en prisión. Lo separaron de su digimon para que no pudiera escapar si lo pensase. Cada que podía y veía ha alguien decía que era un amigo que le dejaran explicarse. Pero nadie le hacia caso. Incluso una vez se gano una golpiza pues golpeaba los barrotes, pero fue por perder la calma al no haber comido ni bebido en días. El joven se estaba desesperando, pero que podía esperar después de lo que esa gente vivió en las islas, ese comportamiento lo hubieran hecho en su pueblo, corrección lo tuvieron en su pueblo. Añadiéndole que se les apareció con uniforme de los soldados enemigos, era obvio que lo tuvieran así y desconfiaran de el. El lo haría.

Un día al despertar vio que dos soldados abrían su calabozo. El lugar al tener poca iluminación al sacarlo a la intemperie no pudo mantener abierto los ojos por mucho tiempo. Se tardo en acostumbrarse de nuevo a la luz del día. Lo subieron a una carreta y emprendieron el viaje a donde tal vez lo ejecutarían. "Ojala que Terriermon este bien" pensó el rubio. En su trayecto vio como la ciudad estaba siendo reconstruida, vio lugares demolidos, quemados de hace mucho tiempo y mucho escombro. Al pasar por lo que supuso fue un gran Castillo, se cuestiono si estaba en el lugar correcto. Al final sintió que la carreta se detuvo. La puerta de rejas se abrió y lo bajaron los soldados. Le quitaron los grilletes. Le dieron un empujón y la joven castaña con su Gatomon y el rubio del Patamon, le esperaban en la entrada de un edificio alto con dos torres a los lados.

Síguenos – hablo el rubio, el joven enseguida les siguió el paso manteniéndose algo retraído – será mejor que lo que dices sea cierto. Por tu bien.

Cada palabra – Willis sonrió, no sabia porque pero esos chicos le traían mucha confianza. Esperaba que fuera mutuo – estoy dispuesto ha decir todo lo que se de ese ejercito, de donde vienen, que es lo que planean – el rubio extranjero hablaba mucho y siempre tenia una sonrisa. T.K con esa forma de ser del rubio le recordaba a su mejor amigo Carlo – bueno de esto ultimo solo tengo sospechas por lo que he vivido.

Todo lo que sabes dilo en la corte – la melodiosa voz de la joven castaña sonó en el pasillo llegando a los oídos de Willis quien sonrió aun mas – Tu vida depende de que te creamos cada palabra.

No teman por eso – el rubio no podía creer que una belleza así sonara con una voz algo dura y seria, pero si no le engañaban sus oídos también tenia un toque de melancolía y a la vez de dulzura.

El que debe temer eres tu – finalizo Gatomon quien le dedico una mirada asesina al joven rubio, quien sonrió nervioso y se seco una lagrima que caía por su frente.

Un largo pasillo los condujo a una enrome cámara. Fácil podría caber unas doscientas gentes. Willis por el lugar pudo imaginar que se trataba de una sala para juzgar criminales. Frente a el en un estrado se hallaban varias personas. La mayoría las conocía, excepto por la joven del centro, un anciano, un joven de cabello rojo y otro de cabello azul. No pudo evitar sentir una mirada asesina proveniente del joven castaño. El rubio del Patamon se acercó al estrado y miro a la joven del centro.

Mi reina, aquí traemos al joven Willis –

Es el joven que atraparon que dice venir por ayuda, ¿cierto? –

Correcto –

Bien que hable –

Es tu turno – la voz de Patamon advirtió a Willis de que era su momento por fin de hablar.

Bueno, como dije anteriormente he venido en ayuda – Willis dio dos paso al frente. T-K y Kari se fueron a sentar aun lado de Tai – de donde vengo una obscuridad ha dominado todo. Vengo mas allá del mar, vengo de un continente obscuro, donde la maldad reina – Willis aun recibía miradas de desconfianza e incredulidad – no los culpo por desconfiar de mi, y como no hacerlo si venia en un barco de los piratas y traía puesto su uniforme. Pero créanme que fue la única manera de llegar a este continente.

¿Cómo supiste de este lugar? – la voz de Ken sonó en todo el largo y ancho de la cámara.

Yo trabajaba en un puerto – empezó a explicar el joven con voz firme – estaba bajo el mando de un líder de flota. Una vez lo escuche hablar con un superior de que debían de mandar mas refuerzos al continente de "Aporu" – al escuchar esto Gennai sujeto fuerte su cayado, se intereso mas en aquel joven – según entendí querían dominar este continente como lo hicieron con el mío.

¿Has dicho, "Aporu"? – Gennai miro fijo al chico, este le asintió con la cabeza – Interesante.

Al saber que había un lugar libre de la obscuridad y con un ejercito que le hacia frente pensé en venir aquí, para pedir que nos ayudaran y no solo se defendieran – un silencio domino la cámara, Willis veía como algunos del jurado hablaban entre si. Logro apenas escuchar algo sobre la invasión de las islas y de como no eran muchos barcos de guerra los que atacaron – No era ningún grupo de invasión – hablo el rubio volviendo a llamar la atención de los presentes – yo creí que si lo éramos pero resulto ser que iba en un grupo de exploración, al estar en el barco escuche que viajaríamos a otro lugar ha dar un mensaje – el rubio miro toda la cámara y se encogió de hombros. Al escuchar esto los elegidos y compañeros se quedaron intrigados por lo último que dijo su prisionero – aunque no sabía bien a que se referían. Supongo que no estoy en el continente de "Aporu", ¿cierto?.

Déjame decirte joven, ¿Willis? – el chico volvió asentir ante la pregunta de Gennai – que no estas en el continente de "Aporu" – el rubio levanto una ceja – este es el continente de Server.

¿Server? –

Así es –

¡Genial! – exclamo Willis, todos le miraron expectantes – eso quiere decir que hay mas lugares libres del mal.

Por poco no lo seria así – susurro Ken al ver al rubio – Todo lo que dices parece ser cierto.

Y lo es, lo puedo asegurar con mi vida –

¿Es todo lo que quieres decir? –

Mi Terriermon, ¿se encuentra bien? –

Lo esta – Jun miro a su prisionero y con un gesto con la mano, aparecieron dos soldados – analizaremos tu discurso, y veremos que hacer.

(-)

La tarde del día en que fue el juicio del joven Willis llego. En una habitación del palacio real, se encontraban los elegidos y el hechicero. Todos acompañados de sus digimon. Estaban pensando en las palabras que el rubio extranjero había dicho momentos antes. Parecía que era verdad cada palabra que dijo. Sus expresiones se miraban sinceras. Pero, ¿debían confiar en el?.

¿Estamos de acuerdo en que dice la verdad? – Sora vio que todos asintieron – entonces liberémoslo y que nos de información de como pelear contra nuestro enemigo. Puede ser de ayuda.

El lo que quiere es que llevemos la guerra al continente de donde viene – soltó Tai ya mas tranquilo y no con ese odio de hace días – a mi me encantaría ir a pelear hasta allá, pero es muy arriesgado.

Son muy fuertes, no creo que lográramos nada – Joe le ponía una pequeña venda a su digimon para que se recuperara de un golpe que tuvo por un accidente esa mañana.

¿Por qué esperar a que la obscuridad venga a nosotros? – Kari estaba cerca de la ventana viendo las partes lejanas de la ciudad, después volteo a ver a sus amigos – Si hay un lugar que necesita ayuda, ¿Por qué no ir en su auxilio?

Es muy peligroso, la ultima guerra que tuvimos nos dejo débiles – Tai miro a su hermana. La castaña noto como la mayoría no la miraba a los ojos, una forma de demostrar que apoyaban a su hermano. Solo un rubio le miraba directamente a sus ojos y tenia un brillo especial en los suyos.

Kari tiene razón – las miradas pasaron a T.K - ¿Por qué no llevar la lucha a ellos?

Por lo que acabamos de decir –

Si, pero ya vieron lo que ocasionaron unos simples barcos, los cuales no venían a invadirnos – el rubio se acercó a una mesa y se recargo en ella, cruzo sus brazos y miro a sus amigos – yo creo que debemos de llevarles la pelea a ellos, nuestras tierras ya han sufrido mucho – Kari se acercó a su prometido para tomar su mano. T.K tenía una expresión de dolor en su rostro – a parte ya nos mandaron la invitación.

¿Invitación? – Ken miro al rubio. Luego de recordó lo que había dicho Willis en la cámara, el grupo de barcos solo fueron a estas tierras a dar un mensaje.

El mensaje fue claro, "los esperamos en nuestras tierras, vengan por nosotros elegidos" – las palabras de T.K hicieron que sus amigos se quedaran pensativos. Tai parecía que sentía algo en su interior que le quemaba, pues se toco el pecho.

Es algo muy arriesgado, T.K – Sora le miraba incomoda pues sentía que las palabras del rubio eran correctas – Debemos meditarlo bien.

Esto tiene que ser rápido, pues no sabemos cuando puedan volver atacarnos – Kari miro a su amiga. La pelirroja asintió.

Lo mejor será esperar a Matt y Mimi – hablo Ken al recordar a sus amigos que fueron por ayuda al continente que menciono Gennai y ahora también el tal Willis.

No será posible – Gennai camino con su callado al centro del lugar – El joven Matt y la joven Mimi aun les falta un par de meses par regresar.

¿Entonces? – Joe sabia lo que se debía hacer - ¿Iremos ha ese contienen obscuro?

Me temo que es lo que debemos hacer – Tai se levanto de su silla – me ha convencido T.K, hay que llevarles la guerra a ellos – el príncipe se veía decidido y con un puño cerrado vio el suelo – demostrémosle que no se deben meter con los elegidos y sus gente.

Emprenderemos un viaje sin retorno – comento Ken viendo a sus amigos, esto fue un estilo de advertencia – Además no sabemos como llegar a ese tal continente.

Tenemos a Willis –

¿Sabrá llegar? –

Dijo que estaba bajo el mando de un líder de flota – recordó Sora quien no estaba ciento por ciento segura de querer lanzarse en una guerra en tierras lejanas, desconocidas y peligrosas. Pero si estaba de acuerdo en llevar lejos la batalla del continente – el podrá ayudarnos, de seguro sabe de navegación, no por nada vendría a pedir ayuda si no sabría como regresar.

Puede que actuara impulsivo – Joe vio a su digimon que ya le molestaba la venda.

No se ve que sea así, mas bien se nota que sabe lo que esta haciendo -

Bien, lo liberaremos y le ordenaremos que nos guíe – Ken vio a todos los presentes - ¿Estamos de acuerdo en ir a una guerra suicida? – las miradas de los elegidos jamás tuvo una convicción mas intensa que aquella tarde. Aun con sus dudas sabían que su deber era eliminar al mal. Y lo mejor seria lejos de donde sufriera su gente.

(-)

Un ruido como un chirrido retumbo en los oídos de un rubio prisionero. Se encontraba dormido, dándole la espalda a la puerta de su prisión. El sonido chirrido dio paso a un sonido de pisadas. Lento abrió los ojos, se giro y observo como los guardias de su calabozo le miraban serio. Tras estos apareció Terriermon. Los amigos enseguida se dieron un efusivo abrazo.

¡Terriermon!, ¿te encuentras bien? –

Si Willis – el digimon de verde claro y algo de blanco, con orejas largas vio a su compañero contento – al parecer los has convencido, nos ayudaran.

¿Cómo? –

Dejen de hablar y síganos – hablo un soldado. Con esto los dos soldados salieron del calabozo y seguidos de ellos iban Willis y Terriermon.

Subieron por las largas escalinatas de tierra compactada y al cruzar la puerta de metal ya se encontraban en un salón menos feo que en la parte de abajo. Siguieron su andar, subieron por otras escaleras, pasaron por pasillos y entraron en una habitación. Al entrar el joven Willis vio a los jóvenes que estuvieron en su juicio. Le pidieron que se sentara y uno a uno los elegidos y generales se presentaron. Le explicaron brevemente la situación en su continente y lo que vino después, con su llegada. El forastero les escuchaba atento, al escuchar lo de las islas sintió tristeza. Le hablaron sobre los elegidos y su orden. Esto emociono al rubio y Terriermon. Le explicaron que su destino era luchar contra aquel mal y que lo ayudarían, pero el tendría que ser de fiar y guiarlos al continente.

Cualquier cosa extraña que te veamos hacer y quedaras bajo tierra – le amenazo Tai al rubio que no le importaba tales palabras, era feliz de lo que escucho y de cómo llevaría la ayuda a su gente.

Lo entiendo a la perfección – el rubio se levanto de su lugar y golpeo la mesa- no se preocupen por mi, yo soy su aliado.

Otra cosa – Tai se acerco a Willis, este dio un paso atrás al verlo amenazador - ¿Sabes llegar a tu continente?

Claro que lo se – sonrío Willis algo nervioso por la mirada de Tai, pero su voz era firme – soy de los mejores marinos en mi tierra, y aprendí bien como tomaron la ruta para llegar aquí.

Bien, entonces empezaremos todo para irnos – Ken dejo la habitación. Con el permiso de la reino Motomiya, alistaría su gente y mandaría avisar al rey de Reon. Eso era lo que faltaba.

(-)

Willis estaba observando como decenas de barcos surcaban las aguas cercanas al puerto. Toda la ciudad estaba llena de soldados y marineros. Caballos, armamento, provisiones todo era embarcado en los navíos. Esas dos semanas se le habían hecho largas al rubio. Vio como había soldados con diferentes armadura, de hecho supo que un rey de otro lugar mando sus tropas. Estaba emocionado de que la misión, mejor dicho la promesa que hizo la estuviera cumpliendo.

(-)

Ken ordenaba lo necesario para el buen embarco de los navíos. Cerca de el estaba T.K ayudándole. Estuvieron dos semanas preparando todo y esperando las tropas de Reon, quienes no tardaron pues ante la amenaza latente el rey Nem siempre tuvo parte de su gente lista para cualquier emergencia. A diferencia del rey Ari, el rey Nem no iría a la batalla. Esto se debía a que el no tenia descendencia, en caso de que cayera en batalla. Lo que hizo fue mandar a su general, Agn. El general tenia bajo su mando ha diez mil hombres. También Sora tenía unos cinco mil hombres en las playas como refuerzo para las tropas de Motomiya, por lo que un ejército numeroso estaba listo para emprender el viaje.

Docientos barcos – comento T.K viendo los navios.

La mayor flota que halla visto en mi vida – Ken vio a su Stigmon y Angemon pasar volando por el lugar – espero que sea suficiente para lograr mantener nuestras fuerzas en ese continente.

Lo lograremos – T.K tomo el hombro de Ken – recuerda que mi hermano traerá mas hombres.

Eso si lo consiguió –

Créeme, mi hermano puede ser muy persuasivo –

Si – susurro Ken. Esperaba que la confianza de T.K en su hermano no fuera en vano.

(-)

Gennai hablaba con Tai y Sora. Les explicaba que el no los acompañaría, pues esperaría el arribo de Matt, Mimi y las tropas que pudieran traer, además tenia que hacer una investigación antes. Les dio una especie de medallón de cobre, en el centro tenia un escudo con una cruz. Les explico que con ese medallón el podría saber como llegar a donde estuvieran. Y que pronto los vería allá.

Cuídense mis elegidos – Gennai se recargo en su cayado, miraba el horizonte del mar – No se que nos depara mas allá del "Gran Mar", pero confío en que saldrán victoriosos una vez mas.

Siempre nos tiene mucha fe señor Gennai – Sora tomo la mano del hechicero – nunca le agradecí, por siempre estar con nosotros.

Nunca lo deberán hacer, joven Sora –

Lo esperaremos del otro lado – Tai estrecho su mano con el anciano y la sacudieron – y dígale a Matt que no tarde, o se perderá la diversión.

Yo le digo, joven Taichi – los tres soltaron una risa, era tiempo de que Sora y Tai fueran a su barco designado, el "Espada del Rey". El hechicero los vio partir.

(-)

La flota consistía en doscientos buques de guerra. Cada uno podía llevar ciento cincuenta hombres, armamento, provisiones, y demás cosas necesarias. La mayoría eran de un tamaño ligeramente menor al "Espada del Rey", quien seria el buque insignia. Varios barcos en sus velas tenían el escudo de algún reino. Para Motomiya, el rostro de un Veemon. Los de Reon, un escudo partido por un rayo. Unos cuantos más solo velas de color beige, representando a los bárbaros. Por ultimo algunos tenían el escudo de Yagami, el cual consistía en un águila con una corona en la parte superior. El viaje inicio, en el buque insignia iban los elegidos. Por parte de Yagami iban el Almirante Dai y Catherine. De los Motomiya el líder seria Ken y Por Reon Agn. El general Rioga se quedo en el reino pues tenia el liderazgo de cuidar de la reina Jun y el reino.

Las tropas del gran ejército de Server de nuevo iban a luchar, ahora se enfrentarían a un mal mayor y poderoso. Por las aguas la flota de Server zarpaba a una tierras desconocidas, el horizonte les esperaba y una nueva lucha daría inicio en cinco meses, que es el tiempo que Willis anuncio que tardarían en llegar al continente obscuro, como el le llamaba. El tiempo comenzaba a transcurrir a partir de ese día.