Naruto y sus personajes son obra de Masashi Kishimoto. Lo único que me pertenece es la idea y la historia, las cuales hago sin ánimo de lucro, con el fin de entretenerme y entretener a quien quiera leerla.


IMPORTANTE: Algunas partes de éste capítulo están inspiradas en la línea temporal que WhiteTigerKiara creó en sus historias. "Cuánto queda para la felicidad parte I", la cual está en su cuarta edición, quedando fantástica. Luego sigue la parte II y el precioso epílogo. También podéis disfrutar de una precuela, que es antes de la parte I. Pasaros por su perfil y echad un vistazo, lo recomiendo totalmente.

Nota de la autora: ¡Hola caracolas! POR FIN HA LLEGADO EL SHIKATEMA; dije que iba a ser épico y me he tirado la mayor parte del día escribiendo, revisando, pensando. Dando vueltas por mi habitación como una idiota tratando de que todo encajara, de que quedara ameno, divertido y SEXY. Creo que es el lemmon más explícito que he hecho jamás, y he hecho bastantes... Así que espero que disfrutéis tantísimo como yo al escribirlo, porque de verdad ha sido increíble esta experiencia; he aprendido mucho al escribir ésto y estoy muy ilusionada e intrigada por recibir vuestras críticas, ya sean positivas o negativas.

Sé que muchos de mis seguidores son ShikaTema porque es de lo que más suelo escribir; pero me gustaría pedir disculpas a los seguidores de otras parejas por si éste capítulo les ha parecido excesivo con respecto a los otros.

Sin embargo me gustaría dejar claro; sin ningún ánimo de ofensa, que el ShikaTema es mi OTP desde hace mucho tiempo y le tengo un cariño especial, así que es por eso por lo que me he esforzado un poco más que con los otros.

De todas maneras, muchísimas gracias por leerme. ¡Y no os penséis que llegamos al final de ésta aventura! Aún queda historia por delante. ;)

Sin más que decir;

Disfrutad de mis locuras.


Icha Icha Canon

Capítulo VI

Shikamaru y Temari.

POV General.

Podrían ser perfectamente más de las doce de la mañana. El Sol yacía en lo alto del cielo; siendo testigo de cómo los niños salían a al calle a correr, jugar y pasar un precioso Domingo sin obligaciones ni academia.

Los rayos del astro diurno penetraban por la ventana, acariciando con delicadeza el cuerpo del peli-blanco. Su torso estaba desnudo; tuvo calor aquella noche debido al alcohol; la mitad de su cuerpo era tapada por una fina sábana color café. Perezoso, se frotó los ojos mientras bostezaba, dándose la vuelta para que el Sol no le diera de pleno.

Al pasar unos minutos deliberando entre levantarse ya o no; al final su estómago le indicó que si no le daba algo de comer pronto, se pondría revoltoso comenzando a rugir con fuerza; por lo que el ninja se levantó para desayunar algo.

Tomó café y se hizo tres tostadas; no tenía ganas de ponerse a cocinar, pero se dio cuenta de que la casa estaba algo sucia; así que aprovechó que era Domingo para limpiarla.

Al acabar, eran casi las dos de la tarde ya; tardó bastante porque odiaba limpiar la casa, pero tampoco quería que le comiera la mierda. Se tumbó rendido y encendió la televisión. Pasaba canales sin gana, intentando encontrar algo que le gustara... Pero no hubo nada, así que aburrido se dirigió a su habitación para vestirse y dar una vuelta por la villa.

Antes de salir, recogió el ordenador que dejó la noche anterior en la mesa de café y lo llevó a su cuarto... No sin antes guardarse la cámara en el bolsillo. Quizás se encontraba con ese alguien por el camino.

La brisa era fresca aunque eran las tres de la tarde. Kakashi paró en Ichiraku Ramen para comer algo; los Domingos tenía por costumbre ir allí porque normalmente su nevera estaba vacía, hasta el Lunes, que le tocaba volver a comprar para la semana. Pidió lo de siempre y se quedó un rato hablando con Ayame debido a que su padre estaba descansando.

Satisfecho, salió del establecimiento y por el camino se encontró con Iruka; con el cual también se quedó hablando durante varios minutos hasta que ambos decidieron acabar la conversación; se despidieron y prometieron verse otro día que Iruka no tuviera tanta pisa.

Kakashi se sentía bien al hablar con la gente, todos estaban felices y no había un ápice de miedo o atormento en sus miradas, desde que la Guerra había acabado y todas las villas se habían aliado, la Paz reinaba en todos los corazones de los aldeanos.

—¡Kakashi-sensei, Kakashi-sensei!— Una voz familiar le llamó la atención, haciéndolo girar.

Era ChoCho de nuevo, pero ésta vez estaba acompañada de sus dos compañeros de equipo.

—Hola mini Ino-Shika-Cho.— Rió el mayor saludando con la mano.

—¿Cómo que mini?— Preguntó con algo de indignación la más morena de los tres.

Inojin rió y Shikadai rodó los ojos.

—¿Queríais algo?— Preguntó Kakashi intentando cambiar de tema.

—¡Sí! Quiero saber dónde compraste los pasteles de ayer.— La Akimichi dio pequeños saltos de alegría y señaló a sus amigos. —Quiero que los prueben ¡Estaban deliciosos!— Sonrió ampliamente.

El peli-blanco miró a los dos pequeños que aún estaban tras ella. Inojin asintió con la cabeza aún sonriendo y Shikadai chasqueó la lengua.

—No es que me haga especial ilusión...— El moreno puso sus manos detrás de la cabeza y miró a ChoCho. —Pero se ha empeñado, llevamos buscándote un buen rato.— Dio un pequeño bostezo tapándose la boca con una mano y luego se la metió en el bolsillo. —Problemático...— Susurró, pero sólo Inojin que estaba cerca de él pudo escucharlo, y rió por lo bajo.

Kakashi les miró por unos segundos, pensando en lo mucho que se parecían a sus padres; eran como clones. Especialmente Shikadai, que era un clon de su padre; aunque con los ojos idénticos a la rubia de Suna. Inojin había heredado la palidez de Sai y todo lo demás era Ino puro. ChoCho era una mezcla preciosa entre ambos Akimichi.

—Seguidme anda...— El peli-blanco por fin habló y les hizo un gesto con la mano.

Llegaron al establecimiento donde Kakashi había comprado los cupcakes el día anterior; entraron y el mayor les dejó elegir uno a cada uno. Él acababa de comer, por lo que no tenía mucha hambre.

—¡Yo quiero éste!— La Akimichi eligió una magdalena color violeta que tenía encima la forma de una mariposa; en las alas de ésta habían lunares de color rosa claro y más oscuro.

—Bien... Yo me quedo con éste.— Inojin optó por un cupcake más especial. Éste tenía los colores del arco-iris y estaba decorado con nata montada y una cereza en la cima; era bastante artístico.

—Problemático... No sé qué escoger.— Shikadai miraba el mostrador de los dulces; la chica detrás de la caja registradora se dirigió a él porque lo vio indeciso y amablemente le habló.

—¿Cuál es tu color preferido?— Preguntó sonriendo.

—El verde...— El pequeño Nara se sonrojó un poco al notar que era el centro de atención de sus amigos, de Kakashi y ahora de la dependienta.

—Pues tengo varios para ti, elige el que más te guste.— La chica sacó varios cupcakes con tonos verdosos y Shikadai se quedó mirándolos con detenimiento.

—É-éste...— Señaló el del medio. El color verde predominaba, pero en lugar de nata color blanco; estaba adornado con una crema color violeta y una margarita de azúcar en la cima de la crema. El violeta y el verde instintivamente le recordó a sus padres y fue el que más le gustó.

Kakashi se percató y sonrió detrás de su máscara, Shikadai adoraba a su familia; estaba seguro de que teniendo a Temari como madre ese valor se le inculcó desde bien pequeño.

El ninja-copia pagó los pasteles y se los entregaron en una bandeja cuidadosamente adornada y decorada con un lazo rojo.

Salieron del establecimiento.

—¿Podemos comérnoslos ya?— Preguntó ChoCho mirando a Kakashi.

—Pero si acabamos de comer...— Inojin habló sobándose su barriguita. —Y encima tu madre nos ha hecho mucha comida.— Recordó que habían comido hoy en casa de la Akimichi.

—Sí, ni que fuéramos pavos rellenos de Navidad.— El Nara rió.

—¡¿Qué has dicho, culo perezoso?!— ChoCho alzó un puño acercándose al moreno.

—Tranquilos chicos...— Inojin se puso en medio de los dos tratando de calmar la situación.

Kakashi observaba la escena y no podía evitar reírse...

—¿De qué te ríes?— Preguntó la Akimichi enfadada.

Kakashi le acarició la cabeza.

—¿Por qué no damos una vuelta? Os contaré algunas anécdotas de vuestros padres.— Kakashi se encaminó con la bandeja aún en la mano, los tres niños dejaron de pelear y le siguieron.

Hacía más de dos horas que se habían puesto a hablar sobre el antiguo Ino-Shika-Cho; incluso Kakashi mencionó a sus abuelos. Les contó montones de cosas; como cuando Choji era más joven y Shikamaru le defendía, o como cuando Ino y Sakura no paraban de pelear. También nombró a Asuma y Shikadai cambió su cara a una más triste; Asuma era el padre de Mirai, y Mirai era su mejor amiga...

Se hicieron las cinco de la tarde hablando en aquel banco.

—Oye... Podríamos comer ya los dulces.— Se quejó ChoCho.

Shikadai se estiró y miró hacia arriba, contemplando el cielo que estaba aburrido para él, pues no había ninguna nube.

—Oye Shikadai, ya que habíamos quedado en ir a tu casa, podríamos comerlos allí.— Sugirió el rubio mirándolo.

—Eh... Claro.— Dijo sin mucho ánimo, aunque le gustaba la idea. Miró a Kakashi. —¿Por qué no viene con nosotros?— Preguntó el pequeño Nara.

—¿Yo?— Se señaló a él mismo, le encantaba la idea debido a que tendía una excusa para entrar a la casa y así poder dejar la cámara acorde con su pan, pero no quería parecer una molestia; los niños habrían quedado para jugar.

—¡Sí, por favor!— ChoCho, que estaba sentada a su lado le agarró el brazo y le abrazó éste. —Será muy divertido, si trajera mis muñecas podrías ser el Rey otra vez.— Los ojos le brillaban.

—Oe... Un día quise ser el Rey y no me dejaste.— Se quejó Shikadai.

—No estás capacitado para algo tan importante. Los reyes no son vagos.— Le sacó la lengua; Shikadai negó con la cabeza.

—Problemática...— Susurró al viento.

Inojin se reía de las pequeñas discusiones de sus amigos.

—¿Entonces, vendrá Kakashi-sensei?— Preguntó el rubio.

Kakashi sonrió y asintió con la cabeza, los tres niños le devolvieron la sonrisa.

Al llegar a la residencia Nara, se podía apreciar que era uno de los clanes más importantes de la villa y que Shikamaru era alguien con poder -aunque no lo pareciera-. La casa era enorme a simple vista.

Shikadai llamó a la puerta. Detrás de él se encontraban ChoCho e Inojin, y detrás de ellos dos estaba Kakashi con la bandeja en alto.

—Vaya... Cuánta gente.— Shikamaru Nara abrió la puerta y se quedó mirando a todos. —¿Kakashi?— Preguntó, echándose a un lado para dejarlos pasar.

Los niños entraron corriendo a la casa pero el ninja-copia se paró para saludar a Shikamaru.

—Los críos me han obligado a venir.— Puso una mano en alto como si con él no fuera la cosa. —Les he comprado ésto.— Le entregó la bandeja con los pasteles y Shikamaru sonrió.

—No tenías porqué, pasa por favor.— Le hizo un gesto con la mano para que se adentrara. —Bienvenido.— Sonrió de nuevo y ambos hombres se encaminaron hacia la sala de estar donde ya estaban los niños viendo la televisión tumbados en el suelo.

Kakashi y Shikamaru se sentaron en el sofá después de que el Nara dejara los pasteles en el frigorífico.

—¿No está tu mujer?— Preguntó el peli-blanco cruzando las piernas y acomodándose en el sofá.

—Se ha ido con Ino y Sakura de compras.— Comentó Shikamaru imitando al mayor.

—Pero si es Domingo...— Comentó el ninja-copia extrañado.

—Ya, pero es que...— El Nara dio un largo suspiro. —Resulta que han abierto una tienda nueva y en fin, tenían que ir a verla.— Kakashi rió ante la poca gana con la que Shikamaru contaba las cosas. —Ino es problemática, hace que Temari me deje solo el único día que tengo libre.— Pasó los brazos por encima del respaldo y resopló mirando la televisión.

El peli-blanco volvió a reír.

—Papá ¿Nos traes los pasteles, por favor?— El pequeño Nara se acercó a su padre. Shikamaru asintió y se levantó.

—¿Té o café, Kakashi?— Preguntó mientras se encaminaba, seguido del mayor.

Él dudó antes de responder.

—¿No tienes nada mejor que ofrecerme?— Preguntó con una mueca, Shikamaru sonrió.

—Entonces espera.— Dejó a Kakashi en la cocina y llevó los cupcakes a los niños; dándose cuenta de que seguramente Shikadai había elegido el morado y verde, no pudo evitar sonreír. También les llevó tres tazas pequeñas y una tetera con té caliente.

Cuando volvió a la cocina, se dirigió a uno de los armarios que había cerca de la nevera y sacó una botella de whisky con dos vasos de cristal.

—¿Vamos a la terraza?— Shikamaru le guiñó un ojo.

—Tú si que sabes, Nara.— Kakashi rió y tomó los dos vasos.

Al llegar a la terraza, se sentaron en el porche contemplando el inmenso jardín que pertenecía al Clan; Shikamaru se sentía orgulloso de que él y Temari junto con su madre lo cuidaran tan bien, lucía espectacular.

Ambos hombres bebían conversando sobre cosas sin importancia. Movían el vaso haciendo que el hielo dentro de éste chocara con las paredes de cristal. El sonido era agradable. Shikamaru sacó su cajetilla de tabaco y le pidió permiso a Kakashi; él alzó una mano y negó en señal de que no le importaba.

—Estás en tu casa.— Comentó el Hatake.

—No fumaría si te molestara.— Se encendió el cigarro, dio una calada y soltó el humo al lado contrario de donde el mayor se encontraba.

Kakashi se sentía mal por la misión que le tocaba hacer en la habitación de los Nara; pero ese rato con Shikamaru hablando de temas sueltos, hizo sentir más curiosidad por él. Se notaba que no era el mismo de antes. De pequeño era un vago al que la vida no le importaba nada; creció demasiado rápido debido a la repentina muerte de los dos hombres más importantes de su vida. Prácticamente se hizo adulto sin tener un padre como ejemplo. Pero entonces llegó ella; la que ahora era su mujer, y le hizo cambiar radicalmente... A mejor.

El peli-blanco observaba como el Nara hablaba y reía, él comentaba algunas cosas y cada conversación les llevaba a una totalmente distinta, era agradable hablar con Shikamaru; era una persona muy inteligente.

Después de algunas horas charlando, la puesta de Sol se podía apreciar. Los niños ahora habían subido a la habitación de Shikadai para jugar; insistieron a Kakashi para que fuera con ellos, pero él se negó con amabilidad.

—Tu casa tiene pinta de ser preciosa.— Comentó Kakashi, queriendo llevar la conversación a su terreno.

—Temari me ayudó a decorarla; si no fuera por ella seguramente la casa se hubiera quedado sin muebles.— Comentó el Nara apagando el cigarro en el cenicero. —Suena problemático, pero si quieres te doy una vuelta por ella.— El Nara dio un último sorbo a su vaso.

—Oh...— Kakashi dudó de mentira, intentando no parecer ansioso. —Bueno, estaría bien. Así nos baja el alcohol.— Respondió sonriendo.

Ambos se levantaron y dejaron los vasos en la cocina junto con la botella.

Cuando estaban en el piso de arriba, Shikamaru estaba por abrir la puerta de la habitación de matrimonio.

—¡Ya estoy en casa!— La voz de una mujer se escuchó en la entrada.

Shikamaru y Kakashi se giraron para encaminarse de nuevo al piso de abajo, pero casi fueron arrollados por los tres niños que salieron despedidos a saludar.

—¡Mamáaaa!— Gritó Shikadai bajando las escaleras con rapidez.

—¡Temari-san!— Inojin y ChoCho bajaron detrás del pequeño Nara.

Kakashi y Shikamaru se quedaron mirándose.

—Vaya.— Rió el mayor. —Qué entusiasmo.— Shikamaru le devolvió la sonrisa y ambos bajaron las escaleras.

Temari estaba de rodillas dándole besos a su hijo, el cual ya tenía una cara de desesperación.

—Ya mamá... Eres problemática.— Temari rió y se levantó. Acarició las cabezas de ChoCho e Inojin y se dirigió hacia el pasillo donde vio a Shikamaru.

Los niños volvieron a ir a la sala de estar.

La rubia cogió una de las bolsas que tenía esparcidas por el suelo y corrió hacia su marido.

—Shikamaru te vas a morir.— Se acercó a él agarrándole de su camiseta. —Ino me ha regalado un set de lencería que...— El Nara se sonrojó y la apartó con delicadeza.

—Temari...— Kakashi apareció tras el moreno.

La nombrada sintió la vergüenza sobre su cuerpo y sorprendida balbuceaba.

—Oh Dios... ¡Hola Kakashi!— Rió nerviosa. Él saludó intentando aparentar que no había escuchado nada.

Los Nara recogieron las bolsas del suelo y se encaminaron escaleras arriba.

—Kakashi acompáñanos, así te acabo de enseñar la casa.— Le comentó el hombre, Kakashi le siguió.

—¿Le estabas enseñando la casa?— Preguntó la rubia subiendo las escaleras.

—Sí, estaba por enseñarle la habitación, pero los niños casi nos arrollan cuando llegaste.— Suspiró y Temari rió.

Kakashi observaba a la pareja desde atrás, se notaba la confianza y complicidad entre ellos.

Llegaron a la habitación y mientras Temari le explicaba el porqué de la decoración; el peli-blanco divisó un estante arriba de un gran espejo, enfrente justo de la cama. El estante estaba repleto de fotografías, por lo que sería un buen escondite. Pero se quedó mirando ese lugar demasiado tiempo.

—¿Miras las fotos?— Preguntó Shikamaru acercándose.

—¿Eh?— Kakashi salió de su trance. —Sí, sí claro.— Rió nervioso y se percató de que las fotos eran antiguas, de cuando ellos eran más jóvenes.

Había una con el equipo Ino-Shika-Cho y Asuma; otra de Shikamaru con Asuma; otra era de Temari con sus dos hermanos; otra era de Shikamaru y Temari tumbados en un prado dándose un beso, se les veía jóvenes... Y la que estaba en el centro era una imagen de Temari también de joven. No parecía posar para la cámara, más bien estaba como distraída.

—Esa foto...— Señaló la anterior descrita. Shikamaru sonrió y se alzó para cogerla.

Le comentó que esa fotografía se la sacó a Temari cuando fue con ella a probarse ropa hace años. La luz del probador no le favorecía y no le hacía ver lo espectacular que en realidad estaba; así que Shikamaru sacó la cámara de fotos y le hizo unas cuantas para que pudiera apreciarse. Después de eso, ella le dijo que se deshiciera de las fotos, pero él jamás lo hizo.

Kakashi sonrió. Se notaba que el Nara estaba enamorado de Temari por aquel entonces y aunque nunca hubo una relación afirmada, se podía notar que la atmósfera entre ellos era diferente, como si se conocieran de toda la vida.

Temari se había sentado en la cama a escuchar cómo Shikamaru contaba la anécdota y no pudo evitar sonreír con añoranza, recordando el tiempo que vivieron juntos cuando aún no estaban ni prometidos.

La pareja comenzó a hablar entre ella cuando Shikadai les llamó desde la sala de estar. Ambos fueron a ver qué ocurría disculpándose de Kakashi, quien no hizo ni un ápice de moverse. Era la oportunidad; si hay un Dios, quería que Shikadai fuera bendecido por darle esos segundos.

Sacó la cámara y la escondió entre esas fotos, como había bastantes y el estante era pequeño no se notaba nada; a parte la cámara era negra y se disimulaba bien con las sombras. La encendió y salió de la habitación como si nada; bajando las escaleras.

—Qué bonitos.— Escuchó a Temari desde el salón.

ChoCho estaba enseñándole a la mujer los cupcakes que Kakashi les había comprado horas atrás.

—Kakashi-sensei los trajo cuando vino a mi casa a comer.— Comentó la pequeña Akimichi a Temari.

—Qué suerte, yo tuve a Kakashi-sensei sólo unos minutos en mi casa porque se hizo de noche...— El rubio miró al Hatake triste, pero recuperó la sonrisa cuando éste le acarició la cabeza.

Shikamaru miraba a Kakashi con un atisbo de confusión en sus ojos ¿Por qué estaba visitando a todo el mundo? Se preguntaba una y otra vez desde el sofá, observándolo detenidamente.

La tarde pasó y el Sol estaba a punto de desaparecer dando paso a la Luna llena que habría esa noche. Se despidió de los Nara y acompañó a los otros dos pequeños a sus casas con algo de prisa; no quería perderse ningún momento de la intimidad de la pareja que tocaba hoy; estaba más entusiasmado que con una serie de televisión.

Al llegar a su casa, no le dio tiempo ni a cambiarse de ropa; corrió hacia la cocina y pensó que tardaría demasiado si se hacía café, por lo que cogió un vaso, se puso un hielo y tomó la botella de whisky, subiendo al piso de arriba.

Residencia Nara.

Después de varios minutos de tranquilidad, la puerta de la habitación se abrió dejando paso a la pareja.

—Eso ha sido repentino.— Comentaba Temari quitándose el vestido morado que ahora solía llevar.

—Ya, Kurenai no me ha avisado antes; supongo que a Mirai se le ha ocurrido de repente.— Shikamaru se quitó la camiseta y los pantalones que solía llevar para un día de Domingo.

—Shikadai se ha llevado todo para dormir ¿No?— Preguntó Temari haciendo memoria mentalmente de la mochila que le había preparado a su hijo.

Shikamaru asintió y antes de coger el pijama su mujer le llamó.

—¡Espera!— Agarró las bolsas que estaban en la cómoda enfrente de la cama y sacó el atuendo que quiso enseñarle antes. Shikamaru se quedó boquiabierto.

—¿Qué...?— Tragó saliva y abrió los ojos como platos. ¿En serio Ino le había regalado eso?

—¿Me lo pongo?— Preguntó sensualmente, mordiéndose un labio.

—Sabes que te lo arrancaré...— Su voz era profunda. —Pero quiero vértelo puesto.— Se olvidó por completo del pijama y se sentó en la cama en ropa interior esperando a Temari, que había entrado al baño de la habitación para cambiarse.

—Cierra los ojos.— Se escuchó.

Shikamaru rió y obedeció.

—¡Ya!— Gritó.

—¿Seguro?— Temari asomó la cabeza y se mordió el labio inferior sonriendo.

Salió del baño apagando la luz y cuidadosamente se posó sobre su marido que ahora yacía sentado en la cama con las piernas estiradas.

—No los abras aún.— Le susurró divertida mientras se colocaba encima de él.

No se sentó sobre él; puso una rodilla a cada lado quedando su abdomen a la altura del rostro de Shikamaru, quién podía notar que la rubia se había puesto colonia con olor a vainilla.

—Abre...— Soltó una risita y se separó un poco de él para que pudiera observarla mejor.

—Madre mía Temari...— Por su mente pasaban mil y una formas de arrancarle las prendas y follársela en ese momento, pero sus ojos querían deleitarse un poco más.

El conjunto era un sujetador negro con un pequeño lazo verde en el centro de ambos pechos, realzaba su busto haciéndolo ver más hermoso aún; por abajo del sujetador colgaba un velo del mismo color negro pero transparentare dejando a la vista sutilmente su abdomen. Las braguitas eran pequeñas y negras también, de la misma tela que el velo; con otro lazo color verde en el centro de éstas.

El pelo de Temari estaba suelto y se había delineado los labios con un toque rojo, dejándolos ver carnosos y deseables. Shikamaru se olvidó de respirar por un instante; era la primera vez que su mujer utilizaba lencería. Se relamió los labios intentando recuperar saliva.

—¿Te gusta?— Sonrió mordiendo su índice de forma sensual.

Shikamaru solo resoplo y la volvió a mirar de arriba a abajo. Temari soltó una risita divertida.

El Nara delineó el cuerpo de la mujer con sus manos, pasando desde sus hombros, por sus costados deteniéndose en su cintura, rodeándola llegando hasta su trasero, apretándolo con fuerza. Se mordió el labio inferior y la miró con lujuria.

—Te voy a hacer el amor hasta que me digas que pare.— Habló en un susurro mientras la empujaba lentamente hacia la cama, quedando él encima.

—No sé quién se cansará antes.— Le incitó la rubia con una sonrisa pícara.

Ella abrió las piernas para que él se acomodara entre ambas. Su erección estaba de por sí dura y al rozarse Temari soltó un jadeo de placer. Shikamaru volvió a recorrer el cuerpo de ella, sentándose sobre sus muslos para deleitarse mejor de la vista. Su mujer yacía acostada en la cama, el negro le sentaba como anillo al dedo. Pasó sus manos por los pechos de ella, apretándolos sin cuidado, haciendo que Temari le mirara con una sonrisa que sólo hacía que excitarlo más.

El Nara movió sus caderas para que sus intimidades siguieran rozándose, notando cómo su ropa interior se humedecía por el líquido pre-seminal. Ella también notaba esa humedad en sus braguitas y la manera en la que Shikamaru la miraba no ayudaba a que su intimidad se relajara.

Shikamaru se acercó a ella poniendo una de sus manos al lado de su cabeza. Pasó su lengua por los labios de la rubia y ésta sacó la suya, ambos comenzaron un sensual movimiento entre ambas mientras se miraban a los ojos; y cuando Shikamaru no pudo más aprisionó sus labios metiendo su lengua dentro de la boca ajena. El beso estaba cargado de lujuria, ambos cerraron los ojos sintiendo el calor en sus intimidades que aumentaba con cada roce.

Temari no perdió el tiempo y bajó una de sus manos por el pecho de su marido llegando a la zona que deseaba tocar. Metió la mano dentro del calzoncillo sin miedo y agarró el miembro erecto de él, masajeándolo con lentitud, pasando su pulgar por el glande, notando un líquido en éste. Deshizo el beso y sacó la mano llevándosela a su boca, lamiendo su dígito, saboreándole.

Shikamaru se mordió el labio inferior y atacó su cuello con más deseo aún. Ella clavó sus uñas en su hombro y gimió al notar la lengua de él hacer círculos en una zona; succionar y morder con frenesí. Adoraba que fuera tan descarado; le ponía muchísimo más. Él bajó la mano que no sostenía su propio peso por el abdomen de ella y masajeó su clítoris sin piedad ni lentitud; haciéndola gemir de pacer cerca de su oído, endureciéndole más.

Temari estaba que chorreaba, las braguitas incluso le molestaban porque estaban completamente empapadas de sus fluidos y eso Shikamaru lo notaba; y le gustaba. No aguantando más, el castaño se separó de ella, deshizo su coleta y se tumbó en la cama boca-arriba. Temari gimió y fue directa hacia él para devorar sus labios de nuevo, pero él la apartó a los segundos de besarse.

—Ponte encima...— Temari obedecía sin ser ni si quiera consciente, pero antes de que ella pudiera pasar una pierna por encima de su cadera, él la detuvo. —... de mi cara.— Sonrió con picardía y Temari sólo notó mojarse más ante su expresión.

La rubia se dio la vuelta y puso una pierna a cada lado de la cabeza del Nara, movió un poco sus rodillas para que su intimidad quedara a la distancia que su marido quiso y de pronto notó como la lengua de Shikamaru recorría su intimidad por encima de la ropa interior; ella gimió de placer poniendo los ojos en blanco. La posición la estaba matando; podía ver cómo la punta de su pene se asomaba por el calzoncillo, se mordió un labio y comenzó a masajearla con lentitud, tampoco podía pensar mucho en sus acciones.

La boca de Shikamarua hora abarcó toda la intimidad de ella, succionándola aún por encima de la braguita. Sus manos agarraban fuertemente sus muslos. Temari no podía evitar gemir y gemir a cada lamida, a cada roce de su increíble lengua contra su mojada intimidad. Apretaba los dientes y cerraba los ojos de gusto mientras seguía masajeando el pene de él con lentitud. Abrió los ojos y le bajó los calzoncillos lo suficiente como para poder ver la totalidad de su miembro; estaba tan apetecible que se relamió los labios y tumbó su cuerpo encima de él, quedando su cara a la altura de su erección, que sin dudar comenzó a lamer.

Shikamaru jadeó y ella notó las vibraciones de su voz cerca de su clítoris; escucharle jadear era uno de sus placeres más absolutos.

Temari movía su boca con lentitud, introduciéndose el miembro de él casi por completo. Solía metérselo entero cuando estaba medio duro; pero ahora estaba tan excitado y grande que no le cabía. Así que volvió a subir succionando la punta, y bajó de nuevo sacando la lengua para darle mucho más placer mientras masajeaba sus testículos con una de sus manos; la otra apartaba su cabello de la cara para que no le molestara.

Shikamaru comenzó a mover sus caderas despacio, haciéndole el trabajo más fácil a la rubia. Mientras, él continuaba haciendo círculos con su lengua en el clítoris de ella, pero se cansó de las bragas y; aunque eran preciosas, las acabó tirando por ahí. Ahora la intimidad de su rubia estaba al desnudo enfrente de su cara; así que no dudó en pasar la lengua por toda ella, arrancándole un sonoro gemido a Temari. Con sus manos, abrió los labios inferiores y metió la lengua entre ambos, saboreando los fluidos; su sabor. Uno de sus dedos estimuló la entrada de su vagina y sin ser cuidadoso lo introdujo haciendo que Temari arqueara la espalda y dejara su labor con la intimidad de él para centrarse en el placer que estaba sintiendo.

Sonriendo victorioso, el castaño se incorporó quedando ahora sentado pero con ella aún apoyada sobre sus codos y rodillas. Aprovechó para ponerse de rodillas sobre la cama; agarró su cadera y comenzó a mover ahora dos dedos dentro de ella con rapidez. Temari gemía agarrando las sábanas, apretándolas, mordiéndolas. Sus ojos estaban apretados y sus caderas hacían suaves movimientos pidiendo más intensidad.

Pero de pronto se sintió vacía. Giró su rostro y vio que Shikamaru se había vuelto a sentar, haciéndole gestos para que se posara encima de él. Temari no tardó en hacerle caso.

Le ayudó a bajarse la ropa interior y la tiró por ahí junto con la suya. Temari agarró las mejillas de su marido y le besó con pasión, siendo correspondida con incluso más lujuria. Ambos notaban el sabor de sus propias intimidades en la boca ajena, y no sabía si estaría bien, pero hacía que se excitaran más. La rubia comenzó a moverse encima del Nara, sus labios inferiores se abrían conforme el pene de él pasaba entre ellos; haciendo especial énfasis en su clítoris. Se frotaba con intensidad mientras seguía besándole.

Shikamaru apartó su boca y pasó una mano por la mejilla de ella; haciendo que los dos dedos que anteriormente estaban dentro de su intimidad, ahora estuvieran dentro de su boca. Temari los lamió, notaba su propio sabor mientras seguía moviéndose encima de su marido con lentitud; deliciosa lentitud. El Nara miraba cómo el velo negro se movía delicadamente haciendo ver su cuerpo muchísimo más deseable.

Pasó una mano por ese velo, acariciándole y notando el suave tacto.

—No sabes cómo me pone...— Su voz era ronca; llena de lujuria. Su mirada era lasciva, como si la estuviera penetrando brutalmente dentro de su cabeza.

Temari dio una última lamida a los dedos de su marido y éste posó sus manos sobre ambos pechos, estrujándolos, soltándolos y volviéndolos a estrujar. Notaba como sus pezones estaban erectos incluso por encima del sujetador. Ese sujetador negro con algo de encaje que le hacía querer arrancárselo de un mordisco y empezar a comerle los pechos con ansia.

Y no dudó.

Mordió el cuello de ella y subió hasta su oído, lamiendo el lóbulo.

—Quítatelo todo.— Temari rió y dirigió sus manos a su espalda, despojándose de la única prenda que le quedaba.

Shikamaru se apartó de ella y sin esperar a ver hacia donde caía el sujetador; agarró ambos pechos y los apretó con fuerza. Temari ahora se movía más deprisa encima de él, notaba que su pene estaba resbaladizo debido a los fluidos de su intimidad; no sabía que podía mojarse tanto sin haber sido penetrada aún. Gimió al notar uno de sus pechos ser atendido por la boca de su marido, jugaba con el pezón haciendo círculos con la lengua, lo mordía sin piedad y luego le daba cortos besos, para volver a morderlo, estirando de él. Temari sentía desfallecer; arqueó la espalda y dejó todo su busto a merced del castaño.

El Nara sentía volverse loco; su cerebro estaba a punto de colapsar, siempre se excitaba con ella; siempre... Pero hoy había algo en ellos, algo que les estaba haciendo comportarse más excitados que de costumbre.

Su lengua saboreaba los pezones de ella, su boca succionaba todo su pecho, sus manos los agarraban con fuerza, frotando ambos pezones con sus pulgares. Temari creía que al final se correría con el simple echo de que estuviera devorándole de esa manera; añadiendo el roce sin piedad de sus intimidades.

—Shikamaru métela ya...— El nombrado gruñó ante el sonido de la voz de su mujer.

—Métetela tú.— Apartó su rostro de los pechos de ella y se recostó sobre la almohada, con un brazo detrás de su nuca y una sonrisa de suficiencia.

Temari agarró el miembro de él y se lo introdujo sin cuidado, sentándose por completo encima. Shikamaru se mordió un labio y con la otra mano agarró la cadera de ella mientras se deleitaba de la vista.

La rubia se movía hacia delante y hacia atrás con lentitud, cerró los ojos y se relamió el labio superior. Miró al Nara que tenía los dientes apretados.

—¿Te gusta?— Preguntó con una voz aguda y sensual; Shikamaru asintió embobado por sus pechos. —¿Quieres más?— Sonó con la misma voz, Shikamaru volvió a asentir.

Temari gimió y comenzó a moverse más deprisa. El castaño agarró ahora ambas caderas, echó su cabeza hacia atrás; estaba que se derretía de placer. Notar como ella subía y bajaba por su erección le estaba volviendo loco; pero no sólo era eso, sino también lo mojada que estaba, tanto que notaba sus fluidos resbalar por sus testículos, seguramente estarían mojando las sábanas, pero eso no le importaba a ninguno.

Shikamaru delineó su cuerpo subiendo hasta sus pechos y masajeándolos en círculos, haciendo ímpetu en los pezones completamente erectos de ella. Pero no pudo aguantar más sin hacer nada y aunque su mujer parecía estar pasándoselo muy bien montándole; él también deseaba penetrarla y tomar las riendas. Así que sin tardar mucho, la tumbó en la cama sin salir de su interior. Temari no se negó.

Sin embargo salió de ella y agarró su miembro dando leves golpes en su clítoris. Ella gemía ahora más fuerte con cada golpecito que le daba ahí. Se agarró los pechos y comenzó a jugar con ellos, apretando sus pezones, mordiéndose los labios, cerrando los ojos y gimiendo al compás que él le daba con su erección en su zona más sensible.

—¿Te la meto?— Preguntó con una sonrisa, queriendo jugar.

Se posicionó en la entrada de la rubia haciendo el amago de entrar, pero saliendo en seguida. Él mismo se estaba torturando; pero ver las caras que Temari ponía merecía la pena.

—Sí...— Shikamaru volvió a golpear con su miembro el clítoris de ella.

—Pídemelo...— El Nara introdujo la punta y Temari rodó los ojos de placer.

—Joder Shikamaru... Fóllame de una v-¡oh!— No pudo acabar la frase, los gemidos volvieron a apoderarse de sus cuerdas vocales.

El castaño apoyó una mano a cada lado de la cabeza de ella, sus mechones le caían por los hombros y su frente estaba brillante de sudor, Temari miraba cómo se movía, como la penetraba con fiereza e intensidad; haciéndola llegar al cielo con cada embestida. Sus ojos rasgados; oscuros como la noche la miraban. Observaban su boca, sus pechos moverse al compás de las penetraciones, su cabello dorado esparcido por la cama; la observaba a toda ella, deleitándose con su cuerpo.

Temari agarró las nalgas de su marido y las apretó incitándole a que siguiera con más fuerza. Shikamaru se sentó sobre sus muslos y agarró su cintura, subiéndola un poco para seguir penetrándola con fuerza moviendo su caderas, haciendo que su miembro saliera y entrara en ella con más intensidad.

La rubia se incorporó y se sentó encima de él; a Shikamaru le molestaba estar en esa posición así que la agarró por las nalgas y se levantó con ella; quedando de pie encima del colchón. Poco le importaba, pues continuó penetrándola. Temari rodeó el cuello de él con sus brazos y la cintura con sus piernas; pecho contra pecho, piel contra piel.

Se besaron, entrelazaron sus lenguas; intercambiaron saliva. Los gemidos de ambos se perdían entre el sonido de las embestidas de Shikamaru, Temari notaba su pubis completamente empapado de lo mojada y excitada que estaba.

Shikamaru bajó de la cama con ella aún en brazos y se dirigió a la cómoda que había enfrente de la cama. La sentó ahí y ella se apoyó sobre sus codos. Ahora el Nara agarró sus caderas y la penetró con más facilidad. Se miraban excitados; la lujuria estaba en sus ojos, en cada poro de su piel. Shikamaru se acercó a ella y sacó la lengua, la rubia la lamió y succionó, entreteniéndose con ella mientras el Nara hacía esfuerzos sobrehumanos por aguantar.

—Shikamaru...— La rubia notaba una sensación de placer extremo atravesar su cuerpo. Sus piernas se tensaron y a su vez las paredes vaginales abrazaron con fuerza la erección que continuaba penetrándola sin piedad.

Arqueó la espalda dejando a su marido con la lengua fuera, el cual aprovechó y se relamió los labios mientras miraba cómo su mujer llegaba al orgasmo. Pasó una mano por su intimidad y comenzó a tocarla, frotando dos dedos contra su clítoris, empapándose de sus fluidos. No podía dejar de mirarla; su boca entreabierta, sus ojos ahora mirándole con excitación, pidiéndole más en leves jadeos, rogándole con la mirada que le hiciera acabar.

Y no aguantó más. La rubia comenzó a sentir espasmos en su cuerpo, su intimidad estaba al límite y su clítoris le dolía de lo mucho que deseaba correrse. Con gemidos rozando los gritos, abrió los ojos de par en par aún mirando a su marido y se dejó llevar por el exquisito placer del orgasmo.

Shikamaru llevó los dedos que habían sido cómplices de su placer y los metió de nuevo en su boca; deleitándose con cómo la rubia volvía a lamerlos con intensidad y lujuria, cerrando los ojos, disfrutando del sabor de su propia intimidad.

Con un gruñido, el castaño salió de ella y con la mano libre masturbó su erección derramando todo el semen en su abdomen, salpicando por sus pechos. Notó su cuerpo liberarse, cerró los ojos con fuerza y apretó los dientes, soltando un sonoro gruñido al acabar del todo.

Temari pasó un dedo por su pezón y lamió la esencia de él que se le había quedado pegada, Shikamaru se rió y la rubia se mordió el labio inferior sonriente.

—Tenemos un sabor raro.— Ambos rieron y Shikamaru negó con la cabeza.

La rubia bajó de la cómoda y los dos se dirigieron al baño entre risas y besos. Se asearon y salieron de nuevo desnudos, buscaron un pijama y ahora sí se metieron en la cama.

—Me voy a volver adicto a verte con lencería.— El Nara abrazó a Temari y ésta se acurrucó en su pecho.

—La próxima vez me compras tú un conjunto.— Rió la mujer dándole un suave beso en el torso de su castaño.

—Si yo te compro uno, diré que le borden el símbolo del Clan.— Comentó sonando serio en sus palabras.

La rubia sonrió con dulzura y acarició la perilla de él.

—¿Hasta mi ropa interior tiene que estar con el símbolo?— Preguntó intentando molestarle de broma. —Soy una mujer libre.— Hizo un pequeño golpe de cabeza y Shikamaru rió.

La abrazó más y le besó la frente.

—Eras libre... Cómo el viento.— Sonrió recordando el pasado. —Pero atrapé tu sombra.— La miró a los ojos.

—El viento no tiene sombra.— Susurró Temari, acariciando la mejilla de su marido y le miró de la misma forma.

—Entonces debo ser un tipo muy inteligente...— Chocó su frente con la de ella. —...para atrapar algo que no tiene sombra.— Mantuvieron la mirada unos segundos en silencio. —Te amo.— Dijo en un susurro muy leve.

No importaba los años que llevaran juntos; sus corazones latirían igual de deprisa cuando se miraban de esa manera; no había lujuria... Pero la pasión seguía.

—Te amo.— Respondió ella, besándole con suavidad.

La luz de la Luna llena se colaba por la ventana dándole un toque de película a la escena.

Se acariciaron durante un par de minutos más, sin mediar ninguna palabra; y al rato se quedaron dormidos.

Residencia Hatake.

Kakashi se había bebido dos vasos y medio que llevaba de whisky con hielo. A duras penas pudo apuntar todo lo que quería porque el sexo fue tan intenso que se quedó más rato mirando que anotando. Bufó maravillado por la cantidad de hojas que había escrito sin darse cuenta; se le había hecho corto. Quizás el alcohol ayudó.

Miró el vaso y lo tomó, dando el último sorbo, haciendo una mueca al tragar.

—Bien...— Revisó todas sus notas por encima y sonrió.

Como de costumbre, Kakashi recogió todo, apagó el ordenador, se cambió de ropa poniéndose el pijama y se fue a la cama con la libreta en la mano.

Pensó en lo bien que se lo había pasado en casa de todas las familias, pensó en los niños y el cariño que les había cogido... Y pensó en su libro. Seis familias, seis vidas conjuntas, seis experiencias diferentes. Estaba ansioso por comenzar a escribir.

Apagó la luz, dejó la libreta en su mesa de noche y miró por la ventana. El cielo estaba despejado; la Luna llena reinaba en lo alto del firmamento, majestuosa y brillante.

Se quedó mirándola durante un rato, hasta que el sueño le venció.


Madre del amor hermoso. Ésto se me ha ido de las manos ¿Verdad? Como he comentado, me he esforzado mucho en hacer que éste capítulo quedara a la altura de las expectativas que estaba creando... Sólo espero haber llegado a lo que estabais esperando y no haberos dejado con ganas de más o con mal sabor de boca. Me encantaría que me comentarais dejando vuestras opiniones; sensaciones; impresiones... ones, ones xDDD. ¡Todo! Veremos a ver qué tal. :D

Agradecimientos:

Me gustaría agradecer a todos a la vez debido a que estoy un poco cansada de estar frente al ordenador... Sin embargo como vosotros os habéis molestado en escribirme preciosos reviews; voy a hacer lo mismo. :3

* Anamicenas: YA ESTÁ, HECHO, NO HA VUELTA ATRÁS. Muchísimas gracias con la ayuda con el tema de la lencería, en realidad necesitaba opiniones porque no sabía si elegir el primero o el segundo jajaja. Dios mío, no puedes imaginar lo nerviosa que estoy... ¡Dime qué te pareceeee! xD

* TemariAckerman06: A ver, relaja la raja ¿Vale? ... BUENO NO, DIME QUÉ PIENSAS, CÓMO TE HAS SENTIDO, SI TE HAS MOJAO TOAH JASDHKAS. Bueno, eso último es opcional xDDDDDDDDD. Joder nena, me ha costado un cojón y parte del otro hacer el capítulo. No por falta de inspiración, sino porque tenía demasiada y no sabía cómo ordenarlo todo jajajajajaja. No puedo esperar a ver tu comentario... Espero estar a la altura de lo que prometí y no haberla cagado. ¡Estoy super nerviosa!

* Sadnezzz: Bueno, me ha costado todo el día hacer el capítulo... Y aquí sigo a las casi tres de la mañana, revisando y revisando cada palabra y cada momento para que todo quede perfecto. Espero estar a la altura y espero que te guste el capítulo ¡Muchas gracias por pasarte y comentar!

* DarckClaw1997: Me alegra que te haya gustado el ChoKaru jeje. Espero que el ShikaTema haya sido más de lo mismo. ¡Muchas gracias por pasarte y comentar!

* Ixrryfeelsho0d: ¡Ya estáaaa! ShikaTema subido, y yo con los nervios a flor de piel jajajaja. Espero que te haya gustado :D ¡Muchas gracias por pasarte y comentar!

* menma uzumaki: ¡De gracias nada! Gracias a ti por leerla y tomarte la molesta de comentar jajaja :D ¡Muchas gracias por pasarte!

* Guezaa: ¿Suficiente pervertido? Jajajaja, espero que te haya gustado y haya estado a la altura de tus expectativas :D ¡Muchas gracias por pasarte y comentar!

* Shoenstand: Si no pensaba pagar los hospitales con el ChoKaru... No pienso hacerlo con el ShikaTema jajajajaja. ¿Te asusta mi imaginación? No quiero imaginar lo que pienses de mí ahora querida xDDD, se te ve tan adorable, pero eres tú la que quiere leer mis historias pervertidillas :3 jajajaja. ¡Muchas gracias por pasarte y comentar!

* yomii20: Menos mal que al final Shikamaru aunque notó algo raro, no pasó nada y Kakashi pudo dejar la cámara sin problemas ¿Verdad? :D Espero que te haya gustado. ¡Muchas gracias por pasarte y comentar!

* Guest: Me encantan los comentarios de los guests jajajaja, al menos se molestan en dejar un review. Kakashi al parecer quedó satisfecho ¿Y tú? :3

¡Bueno! Y con ésto termino los agradecimientos del capítulo anterior.

También quiero dar las gracias a todas las personas que me leen aunque no dejen comentario (pero se agradecería jeje).

- Próximo capítulo: ¡FULL KAKASHI! Una pequeña sorpresa que tenía preparada.

El protagonista tendrá un recuerdo de una furtiva noche de verano años atrás. ¿Podría ser el último capítulo de su Icha Icha? Un recuerdo de él mismo con una mujer.

(La chica será una OOC si no tenéis inconveniente; porque no quiero emparejarlo con nadie debido a que al parecer Kakashi sigue soltero. Así que a las mujeres que me leen y les gusta Kakashi... Pueden pensar que son ellas xD)

La idea me la dio una seguidora, pero ahora mismo no recuerdo quien fue... Así que si lees ésto MUCHAS GRACIAS, la idea me fascinó y la voy a tener en cuenta. :D

¡Besines de chocolate! Espero haber estado a la altura.