Después de mucho hacerles sufrir, aqui traigo un nuevo capítulo, mil perdones por la tardanza... Loli, una disculpa por la tardanza, pero a veces quisiera que la musa se quedara conmigo un buen tiempo... desgraciadamente es mas vaga que yo... anyway, espero que les guste...

Disclaimer: Solo la historia es mia, lo demas... pues obvio no...

Vivan los Sly!

Enjoy!

BUENAS DECISIONES... O NO...

Fred quería darse de cabezazos cual vil elfo doméstico, pero aun tenía la esperanza de que lo que había pasado fuera alguna mala alucinación producida por alguno de los nuevos productos que estaban probando en su laboratorio. Se pellizco con fuerza un brazo, las lágrimas casi saliendo de sus ojos, convenciéndole que efectivamente, la pesadilla era real.

Había pasado una semana desde lo acontecido con Cho, y aunque la chica le había dicho que no había problema, que podían hacer como que no había pasado nada, él estaba seguro que la dichosa nochecita le iba a salir carísima. Gracias a su madre, su querido hermano George había heredado una increíble dosis de intuición que les había servido durante esos años para salvarse de varias situaciones que de otro modo les hubieran dejado o en la ruina, o con un pie en San Mungo, boleto directo al cementerio detrás de su casa en Ottery St. Catchpole.

George le había dicho que la oriental solamente quería de él su dinero, y le había apostado convertirse en conejillo de indias para las pruebas de sus nuevos productos durante un año si es que la Ravenclaw no salía con algo así. Fred no había aceptado porque algo en su interior le había dicho que así seria.

Las palabras de Cho asegurándole que no le diría a nadie aun resonaban en la estancia cuando el primer Howler atravesó su ventana. La voz de su madre con un tono increíblemente meloso al principio no le engaño, y los gritos posteriores, que se escucharon hasta fuera en la calle a pesar de los postigos cerrados, le dejaron temblando de miedo. La lechuza con la última edición de Corazón de Bruja le confirmó las palabras de su madre: todo el Mundo Mágico sabía ahora que se había ido de la fiesta de los Zabini-Parkinson ahogado de borracho junto a Cho Chang.

Leyó con aprehensión la revista, cada palabra sintiéndola sobre su persona como un clavo más sobre su ataúd. Vane, como no, en pocas palabras lo había pintado como un casanova de lo peor, que iba aprovechándose de chicas inocentes y botándolas después cuando había saciado sus peores instintos con ellas. Y la última de ellas había sido la recién llegada señorita Chang.

Cerró los ojos mientras se mordía los labios con fuerza hasta sacarse sangre, el grito de rabia en su garganta atascándose.

Dio gracias a Merlín por no haber apostado con Georgie.

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Millicent palideció cuando leyó a lo lejos la página de Corazón de Bruja que hablaba sobre la fiesta Zabini-Parkinson. No fue la reseña sobre las extravagancias que los Zabini habían organizado para sus invitados, ni las candentes fotografías tomadas sin el permiso de los casi Potter-Malfoy, donde ambos aparecían abrazados, muy juntos, en un baile que parecía más un apareamiento de animales en celo que un baile. En fin que eran Harry y Draco.

Se quedó mirando fijamente la página de la revista, donde la fotografía de Fred Weasley abrazando estrechamente a Chang casi dominaba la página. Las lágrimas acudieron a sus ojos pero se mordió los labios deteniéndolas, la tela entre sus manos enrollándose al máximo, los dedos blancos por la fuerza imprimida en el movimiento. Se quedó mirando fijamente hacia donde la chica que tomaba un helado tranquilamente en el local se encontraba leyendo, ajena del caos que estaba provocando. Movió su mirada hacia otro lado, no queriendo seguir mirando a la pareja que bailaba muy junta, meciéndose lentamente al compás de una música que no podía escuchar.

Ni siquiera escucho el saludo de Everett al llegar, ni la mirada preocupada en los ojos castaños que la miraron durante algunos segundos, su nombre dicho una y otra vez. Una mano en su barbilla alzo sus ojos al nivel de los otros, conectándose con esas profundidades que la miraban con una mezcla de amor y miedo, y eso la trajo de vuelta a la realidad. Le sonrió lo mejor que pudo, y se vio recompensada por una sonrisa de vuelta. El mundo comenzó a rodar de nuevo, y aunque el corazón lo sentía ahogado por el dolor y la decepción, se dijo que ya había tomado una decisión, ahora tenía que seguir adelante.

Cerró los ojos cuando Everett se inclinó hacia ella, sus labios posándose sobre los propios durante algunos segundos, sus mejillas enrojeciendo de vergüenza. El corazón comenzó a latirle fuertemente, y sonrió levemente cuando los brillantes ojos castaños se clavaron en los suyos, risueños y llenos de una traviesa alegría.

No era la brillante mañana soleada que había anhelado, era más como una tarde de otoño, cálida y fresca, pero se prometió que haría hasta lo imposible por hacer que funcionara.

Lo haría, por ella, porque se lo merecía.

Finalmente, lo había aceptado.

Ella también se lo merecía…

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Del otro lado de la calle, Cho Chang observo la escena fascinada, feliz de que finalmente todo se fuera acomodando como ella quería. Camino unos metros más hasta llegar frente a la puerta de Sortilegios Weasley, deteniéndose a varios metros de modo que pudiera ver lo que pasaba dentro pero ella no pudiera ser vista. Detrás del mostrador, los gemelos atendían a algunos chicos de Hogwarts que se aventuraban en sus compras, llevando lo último de sus productos. Cho se acarició el vientre pensativa, las ganas comiéndosela por revelar de una vez lo que sabía le daría un boleto directo hacia su nueva vida.

Sabía que los Weasley eran una de las familias más tradicionales, pues para ellos la familia era lo primero en la vida. Prácticamente tenía la baza ganadora, y las ansias le quemaban de poner finalmente en acción su plan.

-Pronto… muy pronto-dijo-

Se desapareció de ahí rumbo al Caldero Chorreante, encerrándose en su habitación. Busco en su bolso algo de dinero para salir a comprarse algún antojo y casi grito de rabia cuando solo un par de galeones tintinearon en su bolso. Se dejó caer en su cama, completamente desolada, porque solamente tenía pagada la habitación hasta el fin de semana, y después no sabía que haría. Entonces su mirada recayó en la revista olvidada en su mesilla de noche. Soltó una carcajada de felicidad cuando una idea cruzo su mente como una saeta.

Tomo su bolso nuevamente y se encamino hacia la salida…

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Daphne maldijo en voz baja hacia Pansy cuando esta, de un modo completamente grosero y sin sentido, se detuvo abruptamente frente a ella haciéndola tropezar. Iba a replicarle cuando observo a Pansy mirando fijamente hacia algún punto frente a ella. Siguió su mirada, y en la lejanía diviso la esmirriada figura de Cho Chang, de pie junto a Romilda Vane. Esto no hubiera sido raro si no supiera que la primera era una zorra caza fortunas y la segunda, también una zorra, pero caza escándalos. Recordó la ocasión en la que había hablado mal de la relación entre Harry y Draco, y como después de que el rubio hubiera hablado con ella a solas, cada vez que lo veía venir evitaba a toda costa el toparse con él.

El brillo en los ojos de Pansy no le pasó desapercibido, y sus ojos verdes se abrieron grandemente cuando la morena a su lado saco la varita, apuntando hacia el frente…


En fin, espero les guste... prometo subir un capitulo pronto... en serio...

Gracias mil por leer...