Me resultaba algo difícil la personalidad de Jareth, el era oscuro, quería que le temieran y le respetaran, pero ese respeto lo obtenía a través del miedo que generaba entre sus súbditos, seguía siendo el mismo rey engreído y egoísta de siempre, todo lo que el había querido lo había obtenido con solo tronar los dedos u ordenarlo , por eso su resentimiento hacia mí, el no me pudo tener en el pasado pues lo que me movía era el deseo de encontrar y rescatar a mi hermano Toby, y el deseo de Jareth no era amor era posesión, cosas muy distintas que nunca deben confundirse. Después de que yo pensara bien las cosas, él era el único que hacía que mi corazón latiera, incluso el único que se preocupo verdaderamente por mí, cuando era más joven no entendía muy bien esos sentimientos, pero ahora que estaba era grande entendía lo que era no ser correspondido, incluso si Jareth fuera como era antes capaz de bajar la luna solo por mí, sin dudar me enamoraría de él, pero eso no ocurriría, sus sentimientos hacia mí no demostraban más que resentimiento y odio.
-su majestad me pidió que le trajese estos libros, dijo que le servirían para entender- Me encontraba tan sumergida en mis pensamientos que no me percate que un pequeño Goblin había entrado a la habitación. El Goblin traía cargando muchos libros, con pastas viejas, los dejo en una mesa del cuarto.
¿Acaso bromeaba? Lo hacia adrede, lo único bueno de este trato era no más escuela, pero Jareth me ponía leer todos esos libros, que me queme viva pero no los leería.
-espera-le dije a aquel Goblin antes de que saliese y me dejara encerrada una vez más en ese horrible cuarto sola.
-¿me podrías ayudar?-puse mi mejor cara triste para atraer la atención de aquel Goblin y funciono.
-¿quiero que me ayudes a salir de aquí?- le dije como si fuera un hipnotista o algo parecido.
-lo siento, pero su majestad se molestaría conmigo por desobedecerle-vaya que en verdad le temían a su rey, ¿tan malo era?
-te daré un caramelo-los ojos del aquel Goblin brillaron igual que los de un niño pequeño. El Goblin tomo el dulce en sus manos y lo comió tan gustoso, su sonrisa se abrió de oreja a oreja y en unos instantes manteniendo el trato hecho, me abrió cautelosamente la puerta.
-¿podrías decirme donde están mis amigos?-le pregunte, antes de que saliera.
-¿los traidores?-dijo en un tono serio el Goblin.
-tú también eres un traidor, ayudaste a la prisionera-le dije amenazándolo.
-este…bueno….-el Goblin rasco su cabeza, nervioso después de haberse dado cuenta que se había dejado convencer por un simple dulce.
-¿este…tú tienes más de esos caramelos?- dijo aquel Goblin, ansioso de probar más.
-sí, pero…te los daré a cambio de algo ¿Tu sabes donde están mis amigos ?llévame con ellos-en mi mundo el dinero servía para persuadir personas y obtener poder y aquí en este mundo un simple caramelo funcionaba a la perfección.
-en el calabozo, su majestad dijo que iba pensar que iba a hacer con ellos-dijo ansioso de probar un dulce más.
Antes de irme le di el dulce prometido al pequeño Goblin, y me adentre en ese enorme y oscuro castillo, debía apurarme y encontrarlos, quien sabe en todo este tiempo Jareth que había pensado en hacer con ellos. No tengo la menor idea de cómo lo hice, pero recorrí todo aquel castillo sin perderme, y lo más extraño es que no había guardias, eso me hizo que me preocupara un poco, pensé que su majestad incrementaría la seguridad en caso de que yo bueno…escapara, cosa que hacía en estos momentos. Baje unas enormes y largas escaleras que jure nunca más subir un escalón en mi vida, ahí bajo el enorme castillo estaba el calabozo, incluso en la entrada no había guardias, cuando entre, ahí estaban ludo, Hoggle y Sir Didymus con fiel corcel ambrosius. Ellos inmediatamente me vieron, aun escondida detrás de la pared, la cara de Hoggle me puso a pensar, el movía la cabeza hacia los lados como si me intentara decir "no" ¿A qué se refería, no quería que los rescatara o…?
Me acerque lentamente recargada a la pared, ignorando las incomprendidas advertencias de Hoggle, pero al dar la vuelta ahí estaba Jareth, mi corazón latió rápido, su mano estaba recargada a la pared y su mirada fija en mi, él estaba a unos escasos centímetros de mi, tenía cierta sonrisa burlona en su rostro, su repentina aparición hizo que mi cuerpo temblara, se acerco lentamente hacia mí y susurro en mis oídos.
-te lo advertí Sarah, debiste escuchar-su voz sonaba seductora y amenazante a la misma vez, ¿Cómo seductora? ¿Qué pasaba conmigo? cuando lo escuche pronunciar mi nombre, me sentí capturada. El se separo de mí al instante.
-¿debería enviarlos al pantano del hedor eterno?-todos los Goblins aplaudieron tontamente complacidos con la decisión de su rey.
-Sarah, Sarah-grito Hoggle acercándose a los barandales de la celda, mi mente estaba a punto de explotar ¿qué podía hacer? ¿Como los salvaba de este aprieto? todo era mi culpa de alguna u otra forma, yo debía remediarlo.
-espera, los necesito, ellos me ayudaron la ultima vez así que sin su ayuda no poder serte tan útil-eso era sincero en verdad si no fuera por ellos seguramente Toby se hubiera convertido en un Goblin, y yo habría perdido ante él.
-eso no me convence ¿Qué tal si ofreces algo a cambio?- dijo cruzándose de brazos.
-lo que quieras-dije sin dudar, apostándole incluso mi vida.
-libérenlos-grito a los guardias Goblins que estaban en la entrada de la celda, ellos los dejaron salir en seguida, como era de esperarse seguía alardeando, vaya que él no sabía cuando guardar silencio, cuando lo liberaron se cruzo frente a Jareth lanzándole según él lo que llamaría una mirada retadora, incluso ambrosius le ladro. Una sonrisa se escapo de mis labios y fue vista por Jareth, que no le causo ninguna gracia.
-te doy mi palabra, te ayudare-le dije con seguridad de lo que decía.
Antes de que pudiera salir de su arrogante presencia, el me detuvo
Antes de que nos retiráramos, Jareth tomo mi brazo con fuerza acercándome hacia él bruscamente para susurrarme algo al oído.
-tu palabra no me sirve de nada, quiero algo más a cambio, después hablaremos de eso- ¿algo más? ¿Que quería este tipo?, solté su mano de mi brazo, pero no me atreví a mirarlo una vez más. Tenía cierto presentimiento de cuál sería su propuesta, temía pensar de mala manera, pero solo me quedaba esperar por su petición, a la cual no podría negarme, que tonta había sido "lo que quieras", ¿Qué era lo único que no tuvo? ¿Y que si el volvía pensar como en el pasado?, ¡no imposible, el me odiaba, nunca volvería a pensar en mi de esa manera!, ¿acaso estaba decepcionaba o pensaba eso para consolarme?, este tipo estaba haciendo que enloqueciera.
