CAPITULO 5 UN RETORNO FELIZ

Pasó la semana de mi riguroso entrenamiento, donde aprendí muchas cosas de mi maestro Mioga él me ha ayudado a mejorar tanto como persona, como sacerdotisa; así que ahora me encamino a ver a mi lindo Gustavo.

Aquí antes de mi regreso quisiera tener una linda familia con mi amor lindo quiero hacer eso.

Comencé mi retorno por un largo sendero que llevaba al lugar donde realizaría la prueba como sacerdotisa. Durante el pasaje llegó a mi mente una linda melodía que recordé cuando mi amado acaba de recibir esa vira maldita que lo dejo en un sueño profundo.

Comencé a entonarla con todo mi corazón, cada palabra que salía de mí interior era algo bello, aquella melodía tan linda es Every Rose Has Its Thorn:

Ambos estamos tristes al anochecer

Aunque los dos estemos juntos

Nada creo que sea igual

Por dentro estamos lejos, lo ves

A gran distancia de aquí

No quiero lastimarte

No quiero verte llorar

Porque cada rosa tiene su espina

Como cada noche su final

Como un pájaro canta

Esa triste canción

Rosas con espinas son

Escuche esa canción en el radio

Y escuche al locutor hablar

Cuando algo viene fácil se va

Pero quiero amarte lo sabes

Como nunca lo he podido hacer

Se que voy a extrañarte ahora

Tengo que partir por que se que...

Cada rosa tiene su espina

Como cada noche su final

Como un pájaro canta

Esa triste canción

Rosas con espinas son

Y aunque no pueda comprender

Puedo sentir todavía el dolor

Nada más puedo decir por que ahora

Por que ahora me iré

Cada rosa tiene su espina.

Termine de cantarla aquella melodía te sentía como estuviera cada vez mas cerca de mi lindo Gustavo. Pase por un pasaje muy lindo lleno de cerezos eso llena de alegría mi alma, por me di cuenta que por fin regrese de mi entrenamiento. Observe la cabaña de las Priest, comencé a correr de la pura energía que tenía note algo en mi interior que no comprendía la extraña sensación que sentía, llegue a la chozuela por supuesto toque la puerta la persona que me abrió el torno fue Yre apenas cuando me vio ella no podía creerlo de lo rápido que volví de mi entrenamiento, ella me dijo que entrara en la recamara para ver como encontraba a mi Gustavo querido, en la habitación también estaba Melody que le colocaba paños tibios en su frente de el para recuperar algo de sus signos vitales.

Melody me hablo si puede traer algo de medicinas le respondí:

-Si-.

Ella me dice:

-Bien deja ver que remedios lograsteis conseguir-.

Le mostré los dos frascos también le pedí el favor a ella, que si podría intentar despertar a Gustavo.

Ella me dice:

-Claro Kikyo haz lo que aprendiste con Mioga-.

Lo primero que hice fue darle un beso a mi amor lindo, aquella caricia que le di fue un alivio para él. Comenzó a mover los ojos muy lentamente hasta que los abrió muy tiernamente apenas que de nuevo vi sus ojos cafés se me derramaron unas cuantas lagrimas de alegría le dije.

-hola mi lindo Gustavo por fin despertaste-.

Pero él vuelve a su sueño. Cuando él regresó de su trance una fuerte tristeza de apoderó de mí, lo que causó que gritara. Con mis manos tomé esa vira maldita y tirando con fuerza de ella logré arrancarla de su pecho. Apenas que alcance arrebatarle la saeta de su cuerpo, me acorde que tenia pétalos de cerezo que había recogido antes de llegar aquí a la cabaña; le dije a Melody que me alcanzara una vasija y una cuchara para moler los agrádalos y con ellos hacer una crema para curar la herida de la flecha.

Comencé a elaborar la crema para colocársela en su pecho, así podre despertarlo de nuevo y ver sus hermosos ojos. Ya con la pomada preparada emprendí a untar los agrádalos en su pecho, empecé a tararear una linda melodía del film Titanic no se como sentía que mis lagrimas caían lentamente desde mis mejillas hasta su ardor; termine de colocarle la crema de pétalos en su valor, después de eso cogí su mano y la lleve a mis senos. Sentía como el sueño se me apodero de mi cuerpo cerré mis vistas muy suavemente ya estaba tranquila por que tenia a mi amor a mi lado.

Cambio de Narrador.

A la mañana siguiente me desperté en un lugar muy extraño, observaba a una joven muy hermosa que sostenía mi mano en sus senos. Me sonrojé y me levante de la cama con suavidad, retiro mi extremidad de su pecho, y empiezo a caminar fuera de mi recamara, aquel terreno era muy lindo. Sentía como mis fuerzas volvían apenas cuando llegue a una puerta la abrí. Salí de la casa y empecé a observar un lindo paisaje tranquilizante, una joven muy hermosa se me a cerca y me dice:

-Tú debes ser el novio de Kikyo, o me equivoco?-.

-¿Quien eres tu?, ¿quien es Kikyo no recuerdo nada?-.

-Tu nombre es Gustavo, ¿no recuerdas nada?-.

-No recuerdo nada linda joven, eres muy atractiva… ay me duele el corazón-.

-Gustavo mejor te sientas, voy a despertar a tu novia, pero antes te voy a dar un jugo de naranja para que desayunes y no demora mi hermana-.

Aquella chica antes de ir por el jugo de naranja, me da un dulce beso en los labios. En ese momento llega Yre y le dice a Melody

-Que haces hermana, eso esta mal-.

Le dice, Yre a Melody

-No era mi intención hermana, él no recuerda nada y le duele mucho el corazón, mejor iré a despertar a Kikyo para que le de su primera medicina-.

Melody despierta a Kikyo que ella me llevara mi primera medicina. En el camino Yre le da un jugo para que lo lleve y así poder recibir un alivio más efectivo.

Aquella joven que vi por la mañana apenas me desperté llego con un jugo que también lo acompañaba con una cálida sonrisa, además llego con una medicina extraña que me la sirve con el jugo la cual me sentó de maravilla a mi cuerpo. Al mismo tiempo me sentía muy extraño, no entendía con claridad por qué era acompañado por aquella hermosa mujer, no lograba recordar nada respecto a ella, me sentí tan mal que comencé a llorar.

Aquella priest me comienza a dar un lindo beso;… no se como aquella caricia me hace volver los recuerdos de mi amada priest (Kikyo). Ella comienza a llorar y le dije.

-¿Por que lloras mi amor?-.

-¡Lloro por que por fin recuerdas algo de mí!-.

-¡Sí! lo siento mucho amor, no fue mi intención hacerte sufrir-.

-No es tu culpa, sino de esa maldita vira que casi te mata-.

Seguía observando aquel horizonte muy hermoso donde me imagine con mi amada Kikyo casado con ella, y con un par de niños muy hermosos corriendo por todos los lados, ella me da un beso largo en un día hermoso que lo recordare por toda la eternidad.