Y como si nada ya son 7 capítulos.
Gracias por sus reviews, veo que les está gustando, vamos a seguir la historia de como estos dos deben superar las adversidades que vienen luego de que un secreto muy importante es revelado.
Sin más que decir, aquí el fanfic:
...
El secreto mejor guardado
Despertó y lo primero que vio fue una figura desnuda dándole la espalda recostada en su cama, su cabello se desparramaba sobre la almohada y su respiración era lenta y pausada, sus curvas estaban ceñidas por la delgada sabana y la falta de prendas. Se sentó sobre la cama lentamente estirando largamente sus músculos, levantando y flexionando sus brazos mientras bostezaba. Recordó la noche anterior. Había bebido y platicado con ella hasta altas horas de la noche anterior; ella, tan cariñosa como ella sola, le había dado un masaje que le había limpiado todo el estrés, además… había sido la mejor noche de su vida.
Se talló el ojo que no escondía el parche y bostezo una vez más, era temprano en la mañana. ¿Debería despertarla? Miró por la ventana para vislumbrar el sol en todo su esplendor. Sí, debía despertarla.
…
-¡Dios, Miiko va a matarnos! –No pude evitar reprochar mientras corría hasta la sala del cristal.
-Lo siento, mi amor, es que te veías tan linda dormida que no pude evitar contemplarte durante un rato –Explicó Nevra mientras corría, lo había dicho con un tono que le restaba importancia.
-Eso no cambia el hecho de que sí vaya a hacernos puré –Me sonrojé, ¿Cuánto tiempo me habría estado observando? Tuve que regresar esa mañana a mi habitación por un cambio de ropa y se nos había hecho ridículamente tarde.
…
-¡Oh, miren quienes se dignan a honrarnos con su presencia! –Exclamó Miiko cuando nos vio entrar a la sala. Parecía demasiado molesta. Allí se encontraban Miiko, Karenn, Eweleïn, Ykhar, Chrome, Ezarel, Valkyon, Camería ¿Ya había regresado otra vez?, Leiftan, Jamón y Keroshane.
-Lo siento, problemas técnicos –Respondió simplemente Nevra levantando los hombros. ¿Se quería morir? ¿Cómo le contestaba así a Miiko?
-¿Soy yo o hoy estás más relajado de lo habitual? –Cuestionó la kitsune mirando al vampiro, luego me miró a mí y rodó los ojos -¡Bah!, no tengo tiempo para esto. Como han venido tarde no sabrán lo que ocurrió ayer por la noche, pregúntenle a alguien más si quieren saber. Pero llegaron justo a tiempo para las órdenes –Genial, ahora tenía curiosidad de saber que había ocurrido la noche anterior –Primero necesitan formar equipos –Nevra tomo mi mano –Equipos de por lo menos ¡tres personas! –Enfatizó la pelinegra mientras nos miraba.
-Vale, Chrome, aquí –Ordenó Nevra mientras chasqueaba los dedos y apuntaba a su lado, ¿Soy yo o lo había llamado como se llama a un perro? A lo que el chico llegó refunfuñando.
-Una vez que tengan su equipo vamos a pasar a distribuir las zonas –Miiko siguió hablando, pero al notar que nadie más se movía encendió su mano en llamas y espetó -¡Para hoy quiero esos equipos! –Todos quienes estaban sin equipo buscaron uno sin rechistar. Sin embargo, la preocupación de la líder era fundamentada, tener a un ladrón o posible intruso debía tenerla con los nervios de punta –Bien, así como están les voy a dar un número rápido –Empezó a dar números a cada equipo iniciando desde su izquierda, al final a Chrome, Nevra y a mí nos ha tocado ser el segundo equipo –Ahora que ya están, el primer equipo cuidara esta zona, los corredores, los baños y las habitaciones, pongan énfasis en esta sala; el segundo equipo se encargará de la zona central, con esto me refiero a la biblioteca, herrería, sala de alquimia y demás; el tercer equipo se encargará de la zona exterior, los senderos, el jardín, donde está el cerezo, mercado y demás; el cuarto va a patrullar las afueras del CG, no se alejen demasiado pero quiero que vigilen cuidadosamente quién entra y quién sale. En lo que respecta mí, voy a hacer un recorrido por todo el CG.
Vaya, ella tenía el peor trabajo de todos y ni siquiera estaba en un equipo.
-Me parece que está de más decirles que nadie debe enterarse de lo que están haciendo. Me refiero a que irán en equipo pero no tienen que estar juntos, sería sospechoso. Distribúyanse lo mejor que puedan las áreas para abarcar más pero asegúrense de saber siempre donde están los demás –Finalizó con severidad, seguramente el problema la tenía muy agobiada -¿Alguna pregunta?
-Puede parecer una pregunta estúpida pero ¿Qué estamos buscando? –Con riesgo de parecer subnormal pregunté.
-Claro, ustedes llegaron después. Que Chrome les diga –Y con esto salió Miiko de la sala.
-Pero ella preguntó… -Murmuré sintiéndome ligeramente humillada ante los demás. Nevra pasó su brazo por mis hombros.
-No te sientas mal, amor. Yo tampoco sé que estamos buscando –Me reconfortó.
-Bah, buscamos a un intruso que se ha colado dos veces sin ser visto, las únicas especificaciones que tenemos es que podría ser alguien que nunca hayamos visto –Puntualizó Chrome viendo con una ceja levantada nuestra cercanía. ¿Se había colado dos veces?
-¿Dos veces? Pero no me refería a eso, me refiero a si alguien tiene un indicio de quién podría ser, ya sabes, su raza o algo así –Interrogué, imaginando las millones de posibilidades.
-No, si lo supiéramos podríamos predecir sus movimientos –Puntualizó el licántropo.
-Bien, deberíamos empezar a caminar ¿no? Nuestra área esta fuera de esta zona –Aconsejó el vampiro.
…
Llegamos a nuestra área rápidamente.
-Bien, vamos a repartirnos los lugares, quiero que los dos parezcan casuales y vigilen sin levantar sospechas –Empezó a ordenar Nevra –Yo voy a pasearme por toda el área pero necesito que los dos se concentren en tres habitaciones cada uno. Primero, ¿Quién quiere tomar la biblioteca, enfermería y despensa? –A esto levante la mano rápidamente, pues no me hacía gracia entrar y salir de la prisión –De acuerdo, mi amor, tú tendrás esas tres habitaciones. Entonces, Chrome, te tocan la herrería, la sala de la alquimia y la prisión.
-¡¿Qué?! ¿Tengo que subir y bajar las escaleras de la prisión? –Preguntó atónito.
-Eso te pasa por lento, intenta vigilar bien la entrada –Afirmó el vampiro con una sonrisa burlona. A esto Chrome bufó molesto –Yo los estaré vigilando, pero si me ven caminar cerca no me llamen cada vez –Me guiño el ojo –Excepto tú mi amor, tu llámame cuando quieras.
-No es momento para bromear –Intervino Chrome con una mueca.
-¿Y quién está bromeando? –Preguntó divertido Nevra.
-¡Bah! Hagan lo que quieran, yo me voy a lo mío –Y con esto el adolescente se marchó.
-Deberíamos tomarnos esto más seriamente, Nevra –Puntualicé. Pero el vampiro solo me acerco a él e intentó besar, pero giré mi rostro –Hablo en serio –Dije aún en su abrazo –Podría ser peligroso.
-Me quedaré quieto si me prometes mimos cuando esto termine –Propuso en mi oído en un susurro.
-… Trato hecho –Susurré, no me molestaba la idea de tener un rato a solas con él después.
Este se separó de mí con una sonrisa satisfecha. Empezó a caminar en la dirección contraria a la mía, decidí iniciar mi ronda por la despensa, Karuto sería el más complicado de convencer.
…
-Repítelo otra vez, ¿Qué dices que haces aquí? –Preguntó el fauno alzando una ceja.
-Vine porque realmente quiero enseñarte a aprender lo básico de la cocina en mi mundo –Resumí.
-¿Y por qué crees que podría necesitar tu ayuda? –Me cuestionó con una mueca de disgusto.
-Vale… Eres muy cabezota a veces, pero lo entiendo, es tu profesión y solo quieres ser el mejor en eso, y te molesta cuando vengo a querer darte ordenes, lo sé, pero es que no quiero perjudicarte de ninguna manera y eso es lo que quiero que entiendas –Su rostro cambio a uno de consternación, como si lo que le estuviera diciendo fuese alguna clase de leyenda imposible de creer –Bien, pongámoslo así. Tú eres el chef a la cabeza de esta cocina, y yo soy una extra que da la casualidad de que tiene algunos consejos que darte. Tú eres importante, yo no gano nada con decirte esto. Tú te llevarás el crédito, yo haré como si nunca tuvimos esta conversación. Así que… ¿Qué dices? –Propuse con cautela.
-Mmm… -Pareció estarlo pensando mejor -¿Y dices que no le dirás a nadie que me has enseñado estas prácticas de tu mundo? –Creo que lo estaba convencido.
-Nadie lo sabrá –Afirmé –Esto se queda entre tú y yo.
-… Vale, ¿Qué es lo que quieres enseñarme? –Enseñarle prácticas de mi mundo a Karuto era algo que había querido hacer prácticamente desde que llegué, no solo me beneficiaría porque ya no tendría que comer esa insípida comida que me daban, sino que ayudaría a todo el mundo.
-Solo un par de cosas –Aseguré, mentira, le iba a dar las clases de cocina de su vida –Primero… Las papas son un regalo de Dios para el mundo, las puedes coser, freír, hornear, empanizar… -Inicié con lo más básico, luego de darle instrucciones para que hiciera puré de papas para la cena, me fui con la excusa de que le dejaría para que él hiciera el proceso y luego regresaría a ver su progreso. Lo cuál era mentira, solamente necesitaba una excusa para regresar a patrullar a cada rato.
Llegué después a la biblioteca, como tanto Ykhar y Kero estaban patrullando, no tuve ningún problema ahí, revisé toda la biblioteca, las columnas de estantes de libros hicieron que las tuviera que rodear para cerciorarme de que el área estuviera despejada. Después de eso hice mi camino a la enfermería.
…
Luego de varias horas y de dar algunas vueltas por mi zona, fui a comer en solitario pues no coincidí con nadie en el comedor… ¿Tal vez no se suponía que me encontrara con nadie? Vi a Nevra un par de veces en mi patrullaje pero este siempre estaba serio, aunque intentaba sonreír cuando yo pasaba sabía que algo no andaba bien; también ayudé a Karuto a preparar parte de la cena un rato después, para ser su primera vez haciendo esa receta, por muy fácil que esta fuera, le había quedado bastante bien. Además de otros consejos, también le escribí un par de tips básicos, al menos para mí, y se lo entregué mientras él a regañadientes los tomaba.
-Bien, si era todo lo que querías decirme por esta vez, puedes irte ya –Me dijo mientras prácticamente me empujaba a la salida -¿Sabes? Al final de cuentas no eres tan terrible como yo creía –Eso me había sorprendido, ¿Karuto había intentado agradecerme?
-Vale, si necesitas que te enseñe más no dudes en pedírmelo –Afirmé con una sonrisa –No te preocupes que no le diré a nadie.
-… -Me miró de manera extraña, parecía que incluso estaba… feliz –Ya lárgate –Finalizó dándome un último empujón y cerrando la puerta.
-Ese era mi último patrullaje aquí… ¿Qué hora será? –Me pregunté mientras veía el cielo por una ventana, la luna brillaba inmensamente en el firmamento. ¿Qué estarán haciendo los demás?
Decidí ir hacía la biblioteca, seguí el mismo patrón que había hecho desde la mañana, paseaba por las filas, fingía estar interesada en un libro o dos mientras observaba sigilosamente mi alrededor y luego dejaba el libro que había tomado de vuelta en su lugar.
Subía las escaleras de la enfermería cuando me pareció ver a alguien dentro, ¿Eweleïn había regresado? No podía ser, la misión aún no había terminado. Me acerqué con cautela y noté que la puerta estaba entreabierta, yo no la había dejado así la última vez que salí, caminaba muy lentamente sintiendo mis pies más pesados con cada paso, me di cuenta de que mi corazón empezaba a acelerarse por las desvariadas ideas y alucinaciones que mi cerebro formulaba con cada segundo que pasaba. Intenté tranquilizarme lo más que pude. Empujé ligeramente la puerta intentando hacer el menor ruido posible, me asomé por esta solo lo necesario para revisar la sala principal de un vistazo, no había nadie pero me faltaban las habitaciones donde llevaban a los heridos. Para mi buena o mala suerte, ahí no había nadie, pues nadie se había accidentado o enfermado en los últimos días. Caminé por el pasillo intentando hacer el menor ruido posible, maldije a mis tacones. Llegué a la primera habitación y miré, nadie. La segunda, igual de vacía, así fui de habitación en habitación sin variar mi resultado ¿Había sido mi imaginación o había pasado algún detalle por alto? Resoplé al inspeccionar la última habitación, tan desierta como las otras.
Caminé regresando por donde vine, pensando en que no le contaría de esta paranoia a nadie porque me tacharían de loca. Ya estaba en la sala principal de la enfermería cuando al estar a un metro de la puerta esta se cerró de golpe. El terror que sentí era inexplicable, un frio me recorrió todo el cuerpo, sentía como las rodillas me temblaban, esto ya lo había visto antes en las películas de terror. Si mi idea era correcta y esto era como esas películas, entonces tenía algo o a alguien atrás de mí.
Sin pensarlo me giré rápidamente y pegué mi espalda a la puerta, levanté mis brazos para protegerme si es que quería atacarme. Pero la sala seguí tan desierta como cuando llegué… Miré atónita todo el lugar, me despegué de la puerta y di dos pasos al frente, aún sorprendida porque nada saliera. Estaba segura de que se había cerrado por sí sola, y el viento no podía darle semejante portazo. Me volteé de nuevo resoplando para tranquilizarme, me había llevado un susto terrible por nada.
Cuando me volví a girar iba a tomar el picaporte cuando con mi vista lateral alcance a notar una mano que estaba posada en la puerta, literal solo una mano, una delgada, larga y escalofriante mano con uñas larguísimas. Sostenía la puerta desde arriba, sentí como el aire me falto de inmediato, me quedé paralizada en el lugar, creo que incluso hasta mi corazón se detuvo por unos instantes. Entonces algo empezó a materializarse o hacerse visible en la pared que estaba sobre la puerta, como si el color regresara a su cuerpo, había un hombre envuelto en un traje pegado a la pared como si fuera una araña viéndome directamente.
Abrí mucho los ojos, seguramente por el horror, el hombre era completamente pálido, tan pálido que podía ver sus venas a través de su piel, tenía unos ojos saltones que estaban muy irritados y me observaban como a una presa, tenía una sonrisa enorme mostrando sus filas de dientes afilados como los de un tiburón, sus extremidades era largas y delgadas, casi esqueléticas, estaba pegado a la pared contrayendo su cuerpo para caber sobre la pared de la puerta, pero empezó a descender de está moviéndose sin despegarse en ningún momento.
Di varios pasos hacia atrás, sentía que en cualquier momento podría perder el equilibrio, nunca había visto algo tan escalofriante en mi vida. El ser, por fin había llegado al piso y cuando se enderezó pude notar que, en efecto, era muy larguirucho, fácilmente podría medir unos dos metros sino es que más. Le miré hacia arriba, su rostro parecía… desquiciado. Me miraba fijamente con esa siniestra sonrisa, dio un paso al frente, a lo que yo instintivamente retrocedí uno. Realmente no sabía qué hacer, había sido estúpido no ir de inmediato por ayuda cuando había visto algo dentro de la enfermería.
Busqué por el rabillo del ojo algo que pudiera servirme, como había salido con prisas esa mañana, había olvidado mi arma. Divisé un par de cosas: vendas, inútiles; algodón, más inútil aún. No sabía si era por el terror, pero nada parecía funcionar. Llegado cierto momento sentí la pared en mi espalda, estaba acorralada.
La criatura seguía acercándose pausadamente hacia mí, tal vez entendía el poder que tenía en ese momento. Parecía reírse internamente de mi sufrimiento. De pronto, y sin previo aviso, se metió una mano al bolsillo y saco una maceta de este… ¿Tenía una pequeña maceta con una flor en la mano?
Me la acercó y yo, temerosa y sin saber qué hacer, me quedé estática donde estaba.
-Tu vida –Me dijo con una voz tenebrosa, muy ronca.
-… -Estaba tan asustada que no salió nada de mi garganta más que un -¿qué? –Muy frágil.
-Tu vida –Volvió a hablar siseando con la lengua. Entonces un pétalo se le cayó a la flor, parecía estarse marchitando, reconocí el tan emblemático girasol… Esperen ¿Era una flor de mi mundo? –Dar vida –Parecía como si quisiese que hiciera algo.
-¿Vi… vienes de mi mundo? –Me armé de valor para articular esa pregunta. La criatura negó con la cabeza, no me había hecho nada, pero no sabía si era amigo o enemigo.
-Dar vida –Al parecer su léxico no era muy variado, ¿O tal vez no hablaba mi lengua y estaba intentando comunicarse en mi idioma?
-¿A qué te refieres? ¿Cómo dar vida? –Tenía las interrogantes corriendo aceleradamente por mi cabeza, no sabía que pensar realmente.
-Mano –señaló mi mano, entonces vi sus largas uñas otra vez en esos aún más delgados y larguiruchos dedos –Darme mano –Ordenó mirándome con aquella horripilante sonrisa.
Obviamente no le iba a dar la mano, entonces dio un paso al frente y su mueca pareció ensombrecerse por un instante.
-¡La mano! –Gruño con una voz horriblemente grave mientras habría desmedidamente la boca ampliando su mandíbula, estiro su extremidad que juro que se alargó más de lo que ya estaba y me tomó por la muñeca fuertemente. Alzó mi mano por sobre el girasol y con una de esa tenebrosas uñas, me cortó mi palma haciendo un corte tan profundo que sentí que me llegaba al hueso. Grité del dolor y noté como la sangre fluía rápidamente derramándose sobre la maceta y la moribunda flor. Vi como el ser volvía a sonreír ampliamente y sus penetrantes ojos saltones me escudriñaban –Tu dar vida… -Murmuró por lo bajo. No entendía nada.
-¡A-Aléjate! –Ordené cuando noté como intentaba tomarme por la cintura ¿me quería llevar con él? Di un brinco y me alejé, tomé un frasco que estaba en un estante, no sabía que era, pero se lo lancé con fuerza, este se estrelló detrás de él, pues lo había esquivado muy fácilmente. Empezó a caminar de nuevo hacia mí. Yo me empezaba a sentir mareada, entonces bajé la mirada por el punzante dolor. De mi palma salía un río de sangre muy escandaloso. La sangre llegaba hasta mi codo y había chorreado el piso. De repente todo empezó a dar vueltas, sentía que la habitación giraba. Si daba un paso, no sabía si me estaba alejando o acercando al monstruo.
De repente la puerta se partió en dos y los pedazos volaron por la habitación, vi a Nevra con una pierna levantada detonando que la había pateado muy fuertemente, miró toda la habitación vislumbrando rápidamente al ente. Lo último que recuerdo es ver a Nevra atravesar a ese ser con una espada corta, lo demás fue muy borroso, me faltaba el aire, sentí el frio suelo y todo se tornó oscuro…
…
-Ne-Nevra… Nevra… -Intentaba llamarlo, ¿qué había ocurrido? ¿Dónde estaba y por qué no podía verlo? Pero escuché una voz femenina muy suavemente.
-Tranquila, estás a salvo –Murmuró otro par de cosas que no alcance a escuchar.
-Nevra… -Volví a llamarlo inconscientemente, es como si todo lo que me importaba fuera escucharlo.
-Él no está aquí, estarás bien –La voz se hacía más clara, entonces reconocí que era Eweleïn.
-¿Eweleïn? -¿Dónde estaba? ¿Dónde está Nevra? ¿Qué ocurre?
-Sí, soy yo. Todo está bien –Continuaba intentando tranquilizarme, pero no respondía a mis preguntas.
-Respóndeme –Pedí con una voz muy débil.
-Pero si no me has preguntado nada -¿Lo había imaginado solamente? La cabeza me daba vueltas.
-¿No? –Me dolía la cabeza, entonces sentí un punzante dolor, no pude evitar gritar por esto. Sentí como algo me perforaba el brazo derecho, ¿Una inyección? No podía moverme mucho, tenía un malestar general en todo el cuerpo.
-Con esto te sentirás mejor –Aseguró la médico con una mirada preocupada.
…
Un rato después el dolor se desvaneció un poco, lo que me permitió pensar con más cordura. Me di cuenta de que seguía en la enfermería pero en una de las habitaciones, era de día y solo estábamos Eweleïn y yo.
-¿Qué ocurrió? –Le pregunté cuando sentí como el mareo me daba un momento de paz.
-Peleaste con un mimético, te hirió gravemente, afortunadamente Nevra escuchó la conmoción y vino a tu rescate –Explicó lo más breve posible –Pero perdiste mucha sangre.
-¿Por eso me desmaye? –Interrogué.
-No. Te desmayaste porque se rompió un frasco de hidrogama de fuego azul. Es una sustancia que roba el oxígeno que le rodea, te quedaste sin oxígeno. Afortunadamente el mimético también, lo que le facilito a Nevra derrotarlo.
-¿Qué era? ¿Era el intruso? ¿Qué quería? –Tenía aún tantas dudas.
-No soy yo quien debe responder –Afirmó. Luego me acercó una jarra llena de un líquido burbujeante –Toma esto, te sentará mejor, además ayuda a acelerar la cicatrización –Dejó la jarra junto a la cama y salió de la habitación.
…
La medicina no estaba tan mal, pero si era algo amarga, como café sin azúcar. No sabía cuándo tiempo había pasado, pero luego de un rato llegaron muchas personas de una sola vez, era tal mi confusión que no los reconocía a todos.
-¿Estás mejor? ¿Cómo te siente? –Reconocía esa voz, era Miiko quien me hablaba.
-¿Miiko? –Intenté apoyar mis manos, para sentarme mejor, pero un intenso dolor me acalambro todo el brazo izquierdo, olvidaba por momentos esa profunda herida.
-Quédate cómo estás –Ordenó suavemente
–Ayer fue una noche muy difícil para ti, no te muevas mucho o podrías hacerte daño -¿Jamón? No, Jamón no hablaba tan fluidamente, era más bien Valkyon. Mi oído me fallaba.
-Te hicieron pedazos porque eres medio inútil, pero igual te queremos –Ese no necesitaba presentación.
-¡Ezarel! –Exclamaron varios al mismo tiempo, reprochándolo.
-Práctico para ser como tú –Rematé.
-Ahí está –Puntualizó el elfo con una sonrisa de satisfacción, ¿Estaba ayudándome a sentir mejor?
–A ver, ya sé que algo… un mimético, me atacó. ¿Alguien me dice que es un mimético? –Sentía como mi razonamiento regresaba, cerré los ojos fuertemente, el dolor había disminuido pero seguía ahí. Llevé mi mano sana a mi rostro y apreté el puente de mi nariz.
-Un mimético es una criatura capaz de camuflarse con lo que le rodea –Puntualizó Kero, ¿Hablaba de un camaleón vuelto persona?
-Vale –Miré al techo, pues tenía que acomodar mis ideas -¿Qué quería? Me refiero a… -¿Cómo lo explicaba?
-¿Te refieres a por qué tomó tu sangre y la vertió sobre esa flor de tu mundo? –Miiko estaba en la jugada, como siempre.
-Eso mismo –Afirmé. ¿Cómo lo sabía?
-Necesito que veas algo que nos ha tenido a todos preguntándonos qué demonios ha pasado –Respondió está mientras ponía algo sobre el suelo junto a mi cama. Un maceta, esperen… Era otra maceta más grande. La miré largamente, la imagen que tenía frente a mí era imposible.
-¿En qué estado estaba la flor ayer? –Interrogó Miiko mientras giraba sobre su eje la planta.
-Muriendo, prácticamente estaba marchita –Expliqué pues hasta había perdido sus pétalos. Miré atónita el girasol, era enorme comparado con la pequeña planta que había visto el día anterior –No es está –Afirmé, pues era más grande que la cama, y el girasol del día anterior no era más grande que mi mano.
-Es está misma –Puntualizó la kitsune –La hemos hecho cambiar de hogar para que pueda seguir expandiendo sus ya de por sí enormes raíces.
-No, es imposible. Este girasol es adulto y ya está dando semillas –Afirmé segura.
-¿Es una planta comestible? –Interrogó Kero desde atrás de la líder.
-Sí, puedes tostar las semillas y comerlas como botana, pero eh escuchado que crudas ayudan a la digestión.
-Espera –Mencionó Miiko mientras le sacaba una semilla y se la metía a la boca.
-Debes abrirla primero… -Murmuré intentando disimular mi risa.
-¿No me lo podías decir antes? –Preguntó un poco molesta mientras se la sacaba de la boca y la partía en dos. Entonces comió su contenido –No siento nada… -Afirmó, y parecía desilusionada.
-Estás comiendo muy poco -¿Leiftan? ¿Desde cuando estaba en la habitación? –Prueba a comer un puñado de una vez.
La líder hizo lo que su compañero le decía y partió varias semillas, las colocó en su palma y se las llevó todas a la boca, luego abrió los ojos como platos, parecía estar atónita.
-¡Santo Oráculo! –Exclamó demasiado fuerte, me dolían los oídos. Se giró hacia los demás. Yo no entendía nada -¡Esto me ha alimentado!
...
¿Les gustó? ¡Espero que sí!
Vale, se habrán dado cuenta que entre este capitulo y el otro hay una "parte restante" pues bien, como el fanfic es clasificación T, no lo puedo subir aquí, pero lo eh subido en otro fanfic en donde pueden leer historias "subidas de tono" de Eldarya y sus personajes, básicamente GardienneXtodos. Les dejo el link para las pillinas que quieran leer esa parte: s/12424102/3/Eldarya-oneshot-Rated-M
Dejen comentarios y nos vemos en el siguiente capi, Bye~
