© Los personajes de ésta historia pertenecen a Kishimoto Masashi.


Agridulce

Capítulo 7.

¡Oh, por dios! ¡No me puede gustar el idiota!

-x-

Ino era una persona realmente inteligente. Muy inteligente. Por lo que en el fondo de su cerebro, en una parte muy bien escondida, se sentía levemente intimidada por Sakura. Pero sólo un poco, después de todo, Ino también sabía que era una mujer hermosa, a diferencia de aquella infantil pelirosa que trae sandalias y shorts para caminar en el medio del bosque. Qué idiota, pensó sonriendo en sus adentros.

Un leve quejido la quitó de sus pensamientos, se retiro el flequillo de la frente y observó a Sakura, que permanecía enredada entre unas matas. Rodó los ojos, llevaban solo quince minutos caminando y aquella chiquilina había mostrado su torpeza en todo el camino, resbalándose en piedras con moho, golpeándose con los troncos, gritando cuando le caía un bichito en el hombro, incluso imaginaba que alguien les estaba persiguiendo.

A su lado, Sasuke bufó, caminando a donde estaba la chica y desenredándola de los matorrales, escuchó como la reprendía y la llamaba "tonta" mientras que ella contestaba toda alterada y con las mejillas sonrojadas. Ino apretó los puños, fulminando con la mirada aquella descarada Haruno que le robaba con facilidad la atención del pelinegro, como si él ni siquiera notara que estaba a su lado, observándolo.

¿Cómo podía ser tan tonta aquella chica? Había compartido con ella no más de quince minutos, aún así, comenzaba a detestarla con rapidez. ¡Y es que aquella niña era una estúpida! Parecía hacer todo aquello a propósito para atraer la atención de Sasuke, y eso no estaba haciendo más que ponerla de mal humor.

-Eres una tonta, ¡camina detrás de nosotros! –Sasuke se mostraba visiblemente molesto.

-¡Cállate! –Ella se cubrió la cara con las manos, aún sin levantarse del suelo, con el pelinegro a su lado-. Vayan, caminen más adelante… por favor.

Sakura se sentía avergonzada, quería esconderse del mundo entero. Se mordió el labio con fuerza, negando a que las lágrimas escaparan de sus ojos… tonta, tonta, tonta. Ni siquiera podía caminar sin hacer que ellos dos se detuvieran por su culpa, ¡ni siquiera podía estar a su altura!, ¡era una carga!, "una molestia." Era irónico, Sasuke siempre le decía eso… era verdad.

Una mano la elevó con rapidez, estabilizándola en el suelo como a una pluma. Con los ojos grandes como platos, observó el rostro fastidiado de Sasuke, que miraba a un costado en una pose tranquila. Las mejillas se le sonrojaron y tartamudeó como un bebé.

-¿Que… q-qué h-ha-ces?

-Sigue mi paso y no me estorbes. –Bufó.

Ella, sinceramente, no entendió. En repuesta él solo la tomo de la mano y la arrastro para continuar caminando, sin girarse a verla ni una sola vez. Sakura sintió el corazón saltarle como condenado, sus piernas se hicieron gelatina y anduvieron casi por inercia… "tranquilízate… tranquilízate" ¡Maldito Sasuke! ¿¡Por qué se comportaba de esa forma tan ―desinteresadamente― amable!? ¿Quería volverla loca acaso? Así nunca lograría sacarse ese sentimiento extraño que ahora se le expandía con más fuerza.

-Gracias… -susurró.

Sasuke la ignoró y camino sin mirar atrás. No estaba seguro de por qué la había ayudado, ni tampoco qué significaba esa punzada de dolor que lo atravesó en cuanto la vio tan frágil en el suelo, con las manos cubriéndose el rostro. No pensó, y estaba decidido a no hacerlo, ya que si no terminaría loco. Sin embargo, se sentía bien saber que la tenia de la mano, esa mano tibia y pequeña, suave como el terciopelo… sabía que ahora no se golpearía, y le expandía una sensación de posesión sobre ella que le agradaba.

Ino reprimió un grito de furia. ¡Esa maldita niña!, lo había envuelto con sus estupideces hasta que termino caminando junto a él de la mano, ¿cómo se atrevía? Deseó poder golpearla sin que Sasuke lo notara, pero algo en ella le decía que no era muy buena idea. Sobre todo con el pelinegro cuidando tan protectoramente de aquella mañosa niña.

Cuando Sasuke la elevó, tomándola suavemente por la cintura, para que la muy torpe no callera en un pozo, supo que para ganarse a Sasuke no estaba arriesgando solo su orgullo ―ya herido por una niñata― sino que también… su corazón. Y aquello, no era algo que le agradara mucho que digamos, mucho menos cuando eso daba una chance para enamorarse.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿Dónde están Sakura, Ino y Sasuke?

Naruto se mostraba alterado, sumamente alterado, Hinata no estaba muy lejos de aquella reacción tampoco. Mucho menos al saber que el rubio se encontraba así por la pelirosa, ¿cómo podía ser que la hubiesen perdido de vista tan rápido? Simplemente desapareció tras unas ramas y no se percataron de aquello después de unos veinte minutos.

Kiba y Lee que venían más atrás no tenían idea de lo que el rubio les preguntaba, se limitaban a subirse de hombros extrañados ante la conducta de los chicos, pero al decirles que se habían perdido aquellos tres, también se asustaron. Y es que no solo tenían riesgos los perdidos, sino que los profesores los matarían porque había explicado muy bien que no tenían permitido separarse del grupo.

-Nos mataran.- Aseguró Kiba, llevándose las manos a sus despeinados cabellos.

-¡No importan los profesores! –Naruto estaba histérico-. ¡Sakura-chan está sola!, ¡ni siquiera sabemos si se encontró con Ino y el teme!

-Tranquilízate Naruto-kun… -murmuró Hinata.

-Oh-Oh.

Se irguieron un poco para observar a Lee, que parecía estar más pálido de lo normal, y permanecía observando fijamente hacia adelante. Siguieron su línea de visión y casi se caen de espaldas al ver de quién se trataba.

-¿Sucedió algo sanguijuelas?

Temblaron. Si algo tenían claro, es que la primera maestra de la que se podría haber enterado, Anko era la peor. Era seguro… estaban muertos.

-¿Dónde están los demás de su grupo?

Bien… muertos.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Sakura tembló de frío. Estaba oscureciendo bastante, y el viento comenzaba a soplar con un poco más de fuerza… se arrepintió enseguida de haber escogido un short ―casi por décima vez en la noche― y frunciendo el seño se obligó a no mostrarse débil. Después de todo, ya había estropeado mucho aquel día con sus estupideces, asique, prefería no seguir asiéndolo.

Ino estaba preocupada, después de todo habían pasado ya suficiente tiempo y no encontraban a los demás, ¿cómo era posible que se hubieran perdido tanto? El viento sopló más fuerte y para ninguno pasó desapercibido el hecho de que Sakura temblaba como una hoja, aún así ella fingió que no pasaba nada y apuro el paso, aferrada a la mano del pelinegro.

-En cuanto encontremos a los profesores –comentó Ino, ignorando como sus dientes castañeaban con fuerza-. Nos mataran, debemos rezar porque no nos regresen de nuevo.

-E-espero q-que no… -tartamudeó Sakura, con los labios cambiando a una tonalidad blanquecinos. Sasuke pudo notar que ella no quería mostrarse débil, "tonta".- Q-quiero ir al parque d-de… diversiones.

-¿Parque de diversiones? –Repitió Sasuke.

-Sip. –La seguridad con la que hablaba, parecía luchar contra el rostro pálido por el frío-. Los profesores prometieron llevarnos a un parque de diversiones de la ciudad, solo si nos portábamos bien.

-Dudo que nos lleven entonces.

-¡No seas negativo! –Le regañó la pelirosa, empujándolo para que caminara más deprisa y que de esa manera no se percatara de los temblores de su cuerpo.

Sasuke suspiró y se quito la chaqueta que llevaba puesta, se la extendió a Sakura que lo observo con los ojos verdes bien grandes. Y quiso pegarle otra vez, molesta consigo misma porque su corazón latía con tanta fuerza que era posible que se escuchara a través del viento, ¡deja de mirarlo! Se reprendió mentalmente al ver la cara malhumorada de Sasuke, ¡es que se veía tan lindo enojado!, parecía un gatito.

-Gracias…

Con lentitud se apretujo contra la campera y sin previo aviso, el aroma de Sasuke inundó todos sus sentidos logrando que su corazón se alterara con más fuerza. Bajo la mirada asustada, ¡era imposible que le gustara el idiota! ¡Por dios, estábamos hablando de Sasuke! Apretó los puños presionando las mangas de su campera, la cabeza le daba vueltas y ya no sabía que pensar realmente.

-¡Una cueva! –Señaló Ino, donde en la oscuridad del bosque que cada vez se espesaba más a duras penas dejaba vislumbrar un orificio entre las enredadas plantas-. Vamos ahí.

-¡N-no! –Sasuke miró con irritación a la pelirosa-. Es… es decir, y-yo… debemos buscar a los profes… no podrán encontrarnos allí.

-Sakura –la voz de Sasuke sonaba cansada-. No podemos seguir caminando porque con la oscuridad no veremos nada y lo más probable es que alguna torpe (es decir, tú) caiga en algún pozo o algo así.

-I-idiota –masculló molesta.

Los tres caminaron a la cueva, y se instalaron en la esquina. Sasuke le soltó la mano a la pelirosa para busca ramas para encender una fogata, junto con Ino, mientras tanto Sakura los observó con un pequeño tirón de celos. Se incorporó y caminó a fuera a buscar ramas, ¡ella también podía hacer las cosas! Bufó, la trataban como a una niña chiquita y ella podía hacer cosas tan fáciles como recoger ramas de los pisos… que se movían… y eran tan suaves… y…

-¡AHHH!

Ino y Sasuke se acercaron con rapidez.

-¿Qué diablos te sucede? –Escupió el pelinegro.

-¡Un bicho! ¡Un bicho gigante se me colgó de la mano! –Gimió, retrocediendo a saltos-. ¡Era asqueroso! ¡Como… como una mosca gigante! ¡Y sus ojos, DIOS, sus ojos… eran horribles!

-Tranquila Sakura. –Ino fingió ternura, como si le hablara a un infante-. Es solo un sapo.

-Qué tonta.

Sakura enrojeció de la vergüenza, ¡era una estúpida! ¡Encima la cínica de Ino se atrevía a hablarle como si se tratara de una pequeñita! Quiso gritar y pegarle a Sasuke en la cabeza, porque no la entendía, ¡porque NO la entendía! Ese idiota creía que solo se preocupaba por su cabeza y ni siquiera se daba cuenta de que quería asesinar a cierta rubia metiche.

Apretando los puños entró dentro de la cueva trastabillando con las raíces que había en el suelo, se sentó en una esquina enfurruñada. Tras unos minutos, escuchando como Ino y Sasuke hablaban bajito intentando encender una fogata, Sakura se hundió en su lugar, enterrando la cabeza en sus rodillas y encorvando la espalda. Estúpido Sasuke, siempre era toda su culpa, siempre arruinaba todo el idiota inmaduro de Sasuke.

¿Y qué se supone que hiso Sasuke? Le dijo una vocecita traidora en su mente, y a pesar de que sentía mucha cólera… debió aceptar que no era culpa de Sasuke haber nacido tan idiota. ¡No, no, no! Pensó, él no tiene la culpa de mis sentimientos. ¿Sentimientos? ¿Qué sentimientos? Sakura abrió los ojos con sorpresa y apretó los labios con fuerza.

¡Oh, por dios! ¡No me puede gustar el idiota!

-¡Sakura!

Sobresaltada alzó la cabeza para observar como Sasuke se acercaba hasta donde estaba y la miraba con molestia.

-Ya está la fogata, y si no quieres morir congelada deberías acercarte.

-A-ajá.

Sentados alrededor de la fogata, Sakura se atrevió a pensar en lo que le sucedía. Cerró los ojos con la cabeza apoyada en las manos y pensó en lo ocurrido con sus sentimientos revolucionados… se imagino la cara de los dos chicos que más la tenían loca ―los únicos, a decir verdad―. Por un lado, la cabeza de Sasuke aprecio, con esa mirada prepotente que siempre decía: "mírame-soy-sexy-por-naturaleza" y esa sonrisa arrogante que te sentías una hormiga con solo mirarlo. Luego, el rostro de Naruto apareció, con sus largos cabellos rubios despeinados, sus grandes ojos azules brillaban como estrellas y esa sonrisa gigante llena de cariño y amor.

No le fue difícil distinguir que Naruto la llenaba de una tranquilidad, dulzura y se sentía bien. En cambio, con Sasuke sentía fuego, era como si con solo tocar su piel el cuerpo se le llenara de llamas. Y eso daba miedo. Mucho miedo. Era una sensación desconocida que definitivamente, no se atrevía a ver de qué se trataba.

El silencio se expandía por la cueva, lo único que se echaba eran las leves chispas que echaba el fuego. Elevó la mirada para concentrarse en la llamas, y por instantes se perdió observando el rojo y naranja cambiándose de colores… hasta que su estomago rugió. Se sonrojó con fuerza cuando sintió dos pares de ojos fijos en ella.

-Tengo hambre –musitó finalmente sin mirar hacia delante.

-Eso es porque comes porquerías en vez de alimentarte bien –sentenció Sasuke.

-¡Mis caramelos no son porquerías!

-Sí que lo son.

-No es mi culpa que seas tan extraño (amargado) como para que no te gusten mis dulces –murmuró en voz baja.

-Hmph.

-¡AHH! –Chilló Sakura, cuando recordó algo, saltando de su lugar. Sasuke la miró con mala cara mientras que la rubia pegaba un salto espantada-. Tengo dulces, ¡me quedaron del viaje! Lo había olvidado.

-¿Quieres dejar de hacer eso? –Gruñó el Uchiha.

-¿El qué? –Ella estaba demasiado ocupada rebuscando en los bolsillos de su short como para mirarle a la cara.

-Gritar como una loca.

-Lo siento –dijo ella, mirándolo con una enorme sonrisa-. Pero no me dicen Sasuke Uchiha.

Ino soltó una carcajada sin poder evitarlo, mientras que el rostro del pelinegro se encrespaba de la furia. La pelirosa encontró sus caramelos y de una mordida se comió unos tres, le lanzo unos poco a Yamanaka (aunque, sinceramente, preferiría que muriera de hambre). Le quedaron unos poco al cabo de dos minutos, los observó y luego se giro a Sasuke, que seguía enojado.

-Toma –ofreció, extendiendo los caramelos blandos de todos colores.

-No quiero.

-Anda, tienes que comer.

-Que no.

-¡Por todos los cielos Uchiha! –gimió exasperada-. ¡Come el maldito caramelo!

-No.

Bufó por lo bajo, sabiendo que no lo convencería con nada que hiciera, después de todo era más terco que una mula. Sus ojos verdes se abrieron cuando una idea llego a su mente, sonrió maléficamente y se acerco de a poco al chico que mascullaba quién-sabe-qué por lo bajo, sin siquiera dudarlo, le dio un gran pisotón en el pie, obteniendo como resultado una exclamación de sorpresa y dolor. Cuando los labios del pelinegro se abrieron, metió con rapidez los caramelos y casi hace que se atragante. Sasuke estaba colorado y se tragó los dulces sin masticar siquiera. En cuanto se calmó, la pelirosa retrocedió con una sonrisa inocente, los ojos de él ardían en cólera.

-¡QUÉ DEMONIOS TE PASA, LOCA!

-Tra-tranquilo Sasuke… -tartamudeó, haciendo ademan con las manos para que no se le acercara-. Lo hice… p-por tu bien… más tarde me lo agradecerás, y-a veras.

-¡Y UNA MIERDA! –Rugió-. ¡Loca! ¡Querías matarme!

-Claro… q-que n-no… -Kami, estoy muerta.

Cuando Sasuke se le acercaba decidido a colgarla de los pelos en las ramas de afuera, Ino se vio en obligación de intervenir, que hasta ese momento se había mantenido al margen con los ojos abiertos como un plato.

-Tranquilícense –pidió con voz suave pero bien firme-. Estamos perdidos en medio del bosque, y realmente lo último que deberíamos hacer es pelear.

Sakura asintió convencida, aunque lo único que quería es que Sasuke no la mirara como si quisiera matarla. Después de todo, ella solo intentaba que no muriera de hambre ¡Sasuke era un idiota! Ni siquiera veía que se estaba preocupando… "¡momento!", se dijo, "yo no me preocupo. Claro que no, incluso… sería mejor que muriera de hambre. Baka."

-Hmph.

Él se sentó de nuevo, ignorándola mordazmente.

-Qué aburrido –dijo Sakura, después de unos veinte minutos en silencio. Ino la miro con cansancio y el pelinegro solo la ignoró-. Juguemos a algo.- Propuso.

-Esto no puede ser posible. –Masculló Sasuke bajo su aliento.

Cuando el pelinegro ya no se sentía con la suficiente fuerza de autocontrol como para escuchar alguno de sus estúpidos comentarios, el ruido que procedió desde fuera de la cueva le llamó la atención, al igual que a sus compañeras que se miraron sorprendidas. El Uchiha no estaba seguro, pero creyó que se trataba de la voz de una persona… muchas personas en realidad, se levantó de su lugar y se acomodó la capucha de la campera.

-¿Qué haces?

Sakura sonó asustada y la mirada que le enviaba Ino mostraba los mismos sentimientos.

-Iré a ver de qué se trata. –Contestó con simpleza y aguardó al inevitable grito de la pelirosa.

-¿QUÉ? –Suspiró negando con la cabeza, la conocía demasiado. Sakura movía las manos con extraños ademanes de preocupación-. ¿Te has vuelto loco? ¡No puedes salir con está oscuridad! ¡Puede haber cualquier cosa ahí afuera! –Tembló con exageración antes de continuar-; ¿Qué harás si te encuentras con un puma? No tendrá piedad te lo aseguro, te comerá de un mordisco. Y yo, personalmente, no estaré para juntar tus restos, si es que quedan.

-Sakura –masculló con cansancio el chico, rodando los ojos-. Aquí no hay pumas, ¿crees que los profesores nos trajeran a un bosque salvaje para que los osos y tigres nos coman? No seas exagerada. Y hazle un favor al mundo; cierra tu boquita por sólo media hora.

-¡BIEN! –Exclamó ella, enfurecida-. Vete si quieres, pero cuando te encuentres con algún depredador pensaras; "rayos, debí haberle creído a la hermosa de Sakura. Ahora esta bestia me comerá y no podre hacer nada. Lo siento tanto Sakura."

Sasuke gruñó.

-Primero que nada, ningún depredador me comerá. Segundo; no eres nada hermosa. Y tercero; lo último que haría sería pedirte disculpas, loca.

-Está bien señor tengo-el-ego-por-los-cielos, ándate y sé la cena de los tigres.

-Eres imposible. –Bufó, soltando el aire que tenia acumulado Sasuke se giró para mirar seriamente a Ino, que permanecía en silencio-. Ino, cuida que está loca no quiera incendiar la cueva o comer plantas venenosas hasta que regrese, ¿de acuerdo?

-Descuida, tengo todo arreglado. –Sonrió enormemente.

Estúpida rubia oxigenada, pensó la Haruno, mirando con irritación las llamas del fuego que se consumían la leña que habían conseguidos. Tras unos minutos escuchó los pasos del pelinegro desaparecer en el silencio y quietud de la noche y supo que estaba sola con aquella chica roba no-novios. Se preguntó si con quemarle todo el pelo sedoso con las brasa del fuego se ligaría una buena reprimenda… terminó decidiendo que sí sería así, asique alejo aquellos pensamientos de su cabeza.

Mientras tanto, Yamanaka especulaba con frialdad cada uno de los movimientos que Sakura había hecho desde que los encontró en medio del bosque. En todo momento se había comportado como realmente era (una tonta niñata con alma de bebé y ojos de niñita) mientras que ella se había mostrado seria, responsable y madura. Estaba completamente segura que ese era el tipo de chica que le gustaba al Uchiha, serias y maduras, como había intentado mostrarse desde que lo conoció, siendo que ella realmente era así.

Pero contra todo pronóstico, en aquel viaje había notado que Sakura, con todos sus berrinches de niña pequeña y el insoportable comportamiento que sin duda sacaba canas a cualquiera que los presenciara, opacaba con facilidad la figura de mujer que Ino se había estado plasmando frente al Uchiha. Con la caminata que se habían mandado en aquella tarde, Ino no había logrado llamar ni siquiera un cuarto de la atención que Sakura presentaba para con Sasuke. Era como si en el momento en que los cabellos rosados y los ojos verdes de Sakura entraban en el campo de visión del pelinegro, este mismo olvidaba su presencia y encontraba demasiado interesante el comportamiento de la Haruno.

Por eso ahora, sus planes daban un brusco giro. Puede que entendiera que la pelirosa lo conocía desde un poco antes de tiempo que ella, ¡pero era demasiado fuerte los lazos que ellos mismos estaban formando! Era como si estuvieran conectados por un hilo invisible que los llevaba siempre juntos.

Aún así, Ino Yamanaka era demasiado orgullosa como para bajar la bandera ahora. Que había conocido un poco más a fondo la increíble personalidad de Sasuke, que no muchas tenían la suerte de conocer. Ahora se sentía demasiado hundida en aquel juego para retroceder, y no le importaba usar cualquier arma para enfrentarse a lo que se opusiera. Ni siquiera si eso amenazaba con enamorarse, y quizás, muy posiblemente, dañar el corazoncito de cierta persona aniñada.

Y es que, Ino había notado un punto demasiado débil en la niñata, y eso era, precisamente, la ingenuidad. Sakura era demasiado crédula e insegura de sí misma, lo que le daba a Ino unos fuertes puntos a su favor.

-Oye, -le llamó, con fingida inocencia que Sakura no notó-, hace mucho tiempo he querido preguntarte algo, Sakura.

-¿Ah sí? –Ella se mostró sorprendida y muy curiosa. Yamanaka sonrió por sus adentros, comenzaba el juego.

A ver quién se quemaba primero.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-Deben estar por aquí cerca, -comentó Gai-sensei, mientras que con una gran linterna iluminaba el camino-. Según dijeron los chicos, los perdieron en esta parte del bosque, asique dudo que se hayan alejado demasiado.

Anko, que iba a su lado mascullando maldiciones por los alumnos descuidados que no prestaban atención por dónde caminaban, apartó una rama que casi le pega en la cara. En sus manos también llevaba una linterna con una lamparita bien potente, ya que junto al otro profesor iluminaban un montón.

-Malditas sanguijuelas, -masculló con bronca en cuando casi cae con una de las ramas que había en el suelo-. Ya verán cuando los encuentre, no quedaran inmunes. Algún castigo les daré, de eso estoy segura.

-No lo dudo, Anko-san –aseguró con una suave sonrisa Shizune, apartando el cabello castaño claro detrás de sus hombros-. Pero ahora lo más importante es encontrarlo, y que estén a salvo.

-¡Por supuesto que lo están, dattebayo! –Exclamó Naruto, a solo dos pisadas por detrás de ellos, caminaba enérgicamente y con los puños apretados-. Sakura-chan está allí, ella es muy fuerte y algo como esto no la espantara.

Anko bufó con indagación.

-Todavía no puedo creer que este niño haya venido con nosotros. –Masculló-. De ser por mí lo tendría encerrado en alguna habitación atado en la cama y sin permitirle comer ramen.

-Tranquila Anko –pidió Kakashi, recién entonces entablando una conversación ya que había estado demasiado ocupado observando a los alrededores. –Lo importante es que encontremos a esos chicos, dudo que tengan algo para comer…

-Se-seguramente Sakura-chan… t-tiene dulce, e-ella suele guardar por casos 'extremadamente importantes'… como no encontrar una dulcería abierta. –Agregó Hinata, haciendo que los profesores le miraran con una gotita en la sien.

-Es cierto –aseguró Naruto, aportando una ayudita a la pelinegra que parecía a punto de enterrar la cabeza dentro de un pozo-, Sakura suele hacer cosas así.

Aunque haya sido indirectamente, y casi por lastima, Hinata sintió un pequeño calorcito que estalló en su pecho al notar que Naruto le había defendido. A ella. Su pequeña felicidad duró poco, ya que una enorme sensación de preocupación se instalo en su pecho, ¿dónde estaban Sakura y Sasuke?, ¿por qué no aparecían? Estaba muy oscuro y conociendo el temor que su amiga sentía a la oscuridad, la sensación de preocupación se intensificó.

-¡SAKURA-CHAN! ¡INO! ¡SASUKE! –Gritaba Naruto, a la oscuridad del espeso bosque-. ¡SASUKE! ¡SAKURA-CHAN!

-Guarda silencio Naruto –ordenó Kakashi seriamente, mirando con fijeza el camino que iluminaban-. ¿Oyes eso?

Todos, permanecieron inmóviles agudizando el oído para poder escuchar lo que el profesor se refería, luego de unos segundos, se escucho unos leves sonidos… como pisadas de ramas y pasos suave y acompasados. Hinata tembló de miedo, y se aferro instintivamente al brazo de Naruto, que permanecía concentrado en el sonido.

En cuestión de segundos, todos se observaron, como preguntándose de que se trataba, hasta que entre los árboles y ramas se apareció un cuerpo poco iluminado por la luz. El Uzumaki fue el primero en hablar.

-¿Teme?

Un resoplido inundó el silencioso ambiente y el rostro de Sasuke se iluminó con las luces.

-Te he dicho que no me digas teme, dobe.

Y el alivio fue compartido.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿De qué se trata Yamanaka?

Sakura habló con cautela, observándola con seriedad, pero en sus ojos verdes una chispa de curiosidad infantil brillaba con notoriedad. No estaba segura de qué traía bajo la manga aquella arpía con cabello rubio, pero estaba sintiendo una curiosidad enorme de que le contara sus preocupación… es que no podía evitarlo, simplemente no podía quedarse con alguna duda, siempre quería el porqué.

-Bueno… pues… -dudó y sus ojos azules bajaron a la fogata y, para sorpresa de la Haruno, sus mejillas se mostraron levemente sonrojadas-, mhm… no estoy segura… de preguntarte, la verdad.

-Adelante. –Sakura bajo la guardia, y le habló suavemente-, no diré nada asique puedes preguntar lo que quieras.

-Okey, -susurró-, siempre he querido preguntarte si… bueno, si tú y Sasuke, son… ya sabes –carraspeó con vergüenza-, son novios o algo.

-Ah… -la boca de la pelirosa se mantuvo unos segundos abierta, sin saber qué decir. El corazón comenzó a latir con fuerza y se aferro a la campera de Sasuke, fingiendo que tenía frío… cuando lo que realmente sentía era miedo e incertidumbre-. No… de hecho, no. Nosotros… nosotros ni siquiera somos amigos.

La realidad le golpeó fuerte cuando, hablando sobre eso, notó que era la verdad, ellos ni siquiera eran amigos. Y que ella se sintiera extrañamente atraída al Uchiha no mejoraba la perspectiva que tenia de las cosas… simplemente las empeoraba.

-Lo cierto es Sakura, -comenzó Yamanaka, con las palabras saliendo a borbotones de su boca rosada y bien proporcionada-, que Sasuke me ha gustado desde que lo vi por primera vez –el recuerdo en el partido de fútbol acudió a la cabeza de Sakura-. Me parce un chico interesante y diferente a todos los que he conocido antes -¿por qué me cuenta esto a mi? Se preguntó con el corazón apresurado-, su forma de ser me atrae… es como si estuviera destinado a mí. Pero, no estoy segura de estar haciendo lo correcto en seguir su juego de miradas y coqueteos -¿miradas y coqueteo? ¿Sasuke coquetea con Ino? -. Quizás es una mala elección…

-¿Por qué? –Preguntó Sakura con voz estrangulada, y sin que lo notara Ino sonrió.

-Siempre creí que te gustaba a ti. –Le dijo, observándola con fijeza y la Haruno se sonrojo hasta la coronilla-, lo digo porque te comportas de una forma muy peculiar con él. Es decir, lo tratas como a ninguna otra persona en el internado -¿en verdad soy tan obvia? ¡Oh por Dios! Qué mal…-. Pero entonces me comentaron que has estado mhm… algo así como… enamorada platónicamente de Uzumaki Naruto, ¿me equivoco? –No le dio tiempo a responder ya que continuó hablando-. Es por eso que he querido hablar contigo desde hace tiempo, me intriga saber tu respuesta, ya que de eso consta que pueda dar un paso más a lo que Sasuke propone tan indirectamente –mintió descaradamente-, así que, ¿a quién amas realmente Sakura? ¿A Naruto ó a Sasuke?

Sakura tembló.

-Yo… yo…

El ruido de unos murmullos y unas pisadas rápidas fue lo único que alertaron a las dos muchachas de que se acercaba alguien a ellas. Ino se levantó para ir a inspeccionar, mientras que Sakura permanecía todavía demasiada metida en sus pensamientos y con el corazón desbocado, realmente, no estaba segura de lo qué sentía… necesitaba descansar y dejar que su cerebro recibiera toda la información.

-¡Sakura-chan!

Enseguida se vio envuelta en un par de grandes brazos que la elevaron por los aires, y cuando el cabello rubio le hiso cosquillas en la nariz solo pudo reír con alegría. Enredó sus finos brazos en el cuello de su amigo y sin poder evitarlo, sus ojos verdes vagaron por la entrada buscando un par de ojos demasiado conocidos.

En cuanto su mirada chocó contra los ojos negros de Sasuke, que ardían en llamas, su cuerpo entero se estremeció y se aferró con más fuerza a Naruto.

Dios mío, ¿qué me está pasando?

.

.

Continuará.


¡Hola! Nuevo capítulo :) no tengo mucho que decir, salvo que estoy llegando al final de mi abastecimiento de caps, ahora tendré que escribir los ssiguientes sobre la marcha, así que requeriré de su insistencia.. además, ¡tengo pensado otro fic! Mucho más maduro que éste, cuando finalice Agridulce, quizás me anime a subirlo. Bueno, agradezco los reviews y espero que continúen dejándome sus comentarios. Sin más, gracias por leer y hasta el próximo domingo.