Vanellope lloro y lloro en el suelo, todo se había arruinado, su vestido, que tanto se había esforzado en reponer, había sido hecho jirones, no tenía como llegar al castillo, más que a pie, pero esa no era una opción, la fiesta terminaría antes de que pudiera llegar, no había modo en el que pudiera ir en esas condiciones, así que ya no le quedaba otra cosa más que llorar.

Sus amigos los ratones se acercaron a ella, lamieron sus dedos, Vanellope los miro y sonrió, aunque no dejo de llorar, junto sus manos, los ratones se metieron en ellas y Vanellope los levanto a la altura de su cara.

-Hola-dijo sorbiéndose los mocos-Ya lo sé, soy patética, ¿no es así?

Los ratones negaron la cabeza, Vanellope se rio.

-Agradezco que intenten subirme el ánimo amigos, pero… no esta noche, realmente quería ver a mi amigo.

Unos aullidos se escucharon, Vanellope levanto la vista y vio que, había dos lobos detrás de la cerca que separaba el patio de su casa del bosque, Vanellope se puso de pie y se acercó a ellos, ignorando el peligro que eso podría representar, entonces vio que uno de los lobos era el que había ayudado el día en que había conocido a Hiro, el otro era algo más grande que el otro, pero se parecía mucho, seguramente era su hermano mayor.

-Hola-dijo Vanellope con una sonrisa, un poco forzada.

Los lobos saltaron la cerca y se le acercaron, se pusieron en dos patas y comenzaron a darle lametones en la cara, Vanellope comenzó a reír mientras que los lobos limpiaban las lágrimas de sus ojos.

-Está bien, está bien-dijo Vanellope empujando a los lobos juguetonamente, luego se puso de rodillas y acaricio a los lobos es sus cabezas-Bueno, al menos podemos tener nuestra propia fiesta aquí, ¿no?

Se volteo a ver a los ratones, quienes estaban en el suelo, atemorizados por los lobos.

-No tengan miedo-Vanellope-Son amigos.

Los ratones lentamente se acercaron a los lobos, el lobo mayor miro a los ratones con una mirada asesina, pero Vanellope puso una mano en su cabeza y con la otra dijo que no.

-No, ellos son amigos, y no nos comemos a nuestros amigos.

El lobo bajo sus orejas y luego miro al suelo, decepcionado de que no comería ningún ratón ese noche.

De repente, la tierra comenzó a temblar, Vanellope cayo de sentón en el suelo y la tierra continuo moviéndose.

-¿Qué está pasando?-pregunto Vanellope.

Los ratones se escondieron detrás de ella, los lobos miraron alrededor asustados, comenzaron a olfatear pero de repente, negaron con la cabeza y se taparon las narices con las patas, el olor, era horrible.

-Que mal huele-Vanellope se tapó la nariz.

De repente, de las sombras, un gran bulto salió, pero, no era un bulto, era un gigante, tres metros de altura, cubierto por una vieja capa mugrienta, descalzo, Vanellope lo miro sorprendida, el gigante se detuvo y se volteo a verla, se quitó la capucha y revelo una cara sucia con un cabello castaño

-Em, hola-dijo el gigante.

-Hola-dijo Vanellope, luego miro alrededor-¿Cómo te llamas?

-Yo, oh me dicen Ralph, Ralph el loco.

-Bueno, deberían decirte Ralph el apestoso-dijo Vanellope sonriendo.

-¡Oye!

-Oh espera un segundo por favor-Vanellope-¿Sabes que dice la gente cuando te conoce?

-¿Qué?-pregunto Ralph molesto.

-Es un gran olor conocerlo-dijo Vanellope y luego se echó a reír.

Ralph se enojó y comenzó a alejarse, pero Vanellope lo llamo otra vez.

-Oye espera, era solo una broma.

Ralph se detuvo y se volvió a verla.

-¿Y esos lloriqueos eran también una broma?

Entonces la sonrisa de Vanellope se desvaneció, miro al suelo y suspiro.

-No, no, esos fueron reales.

-Oh-dijo Ralph acercándose a ella-¿Y porque?

-No, no es nada-Vanellope.

-Oh vamos-dijo Ralph acercándose a ella, luego se arrodillo cuando estaba en frente de ella y le puso una mano en el hombro-Dime que te paso.

Así, Vanellope comenzó a relatarle todo, como sus hermanastras habían impedido que asistiera al baile.

-Qué horror-dijo Ralph, luego se enojó-¡Voy a darles una lección y así aprenderán!

Se puso de pie y comenzó a caminar hacia la puerta, pero Vanellope también se puso de pie y lo tomo del brazo.

-No, por favor, eso no arreglaría nada.

Ralph se detuvo y la miro.

-¿Segura?

-Segura-dijo Vanellope asintiendo con la cabeza-No les deseo mal.

Entonces la mirada de Ralph se suavizo.

-Bueno-dijo, Vanellope lo soltó del brazo-Pero si puedo arreglar las cosas.

-¿Cómo?-preguntó Vanellope.

De su sucia capa, saco una varita de madera, que parecía más bien una rama arrancada de un árbol viejo, tenía algunas hojas en ella, Ralph se las quito con la mano y luego le dio vueltas en su mano.

-Con esto-dijo mostrando la varita.

-¿Un pedazo de madera vieja?-Vanellope.

-Es mucho más que eso niña-Ralph-Es una varita mágica.

-¿Varita mágica?

-Sí, veras, me dicen el loco porque yo soy un brujo, donde vivía, todos me rechazaron por ser diferente, por mi don-dijo Ralph levantando la varita en alto-Por lo que me fui, y desde entonces, he sido un nómada, me he desplazado por todos lados, ayudando a la gente cada vez que puedo pero… nunca me quedo en el mismo lugar por mucho tiempo, lo más que me he quedado ha sido un mes.

-Vaya-Vanellope-¿Y no te sientes solo?

-Me gusta la soledad-dijo Ralph encogiéndose de hombros, aunque Vanellope pudo notar una pizca de mentira en su afirmación-Pero bueno, dejemos de hablar de mí, es hora de ayudarte.

-¿Cómo?-Vanellope.

-Primero, vas ir al baile.

-Pero no tengo un vestido, ni carroza ni caballos, nada.

-No, pero-Ralph miro a su alrededor-¿Tienes vegetales?

-Em, ¿Cómo cuál?

-No lo sé… una calabaza.

-Creo que tenemos en la cocina, deja voy a buscar-dijo Vanellope, aunque no pudo imaginarse para que quería Ralph una calabaza, aun así camino hasta su casa, fue a la cocina y busco.

En la alacena encontró una calabaza grande, pero, ya se había podrido, aun así, era la única que había, así que la tomo y salió de nuevo al patio.

-Esta es la única-dijo Vanellope dejándola en el suelo.

Ralph se encogió de hombros.

-Servirá, ahora apártate.

Vanellope se apartó, al igual que los ratones y los dos lobos, entonces Ralph disparo una extraña luz dorada que salió de su varita, la luz golpeo la calabaza y esta comenzó a crecer, pero no solo eso, si no que retomo su color anaranjado, pero luego, hubo una gran explosión y la calabaza paso a ser una hermosa carroza dorada, Vanellope se llevó amabas manos a la boca para ahogar un grito de asombro.

-No puede ser-dijo Vanellope sonriendo y acercándose a la carroza-¡En serio eres un mago!

Los animales también se acercaron y miraron con asombro la carroza.

-Lo soy-dijo Ralph sonriendo-Ahora, el siguiente pasó, necesitamos ratones.

-¿Ratones?-pregunto Vanellope.

-Sí, créeme, son buenos corriendo-apunto con su varita a los ratones-No tengan miedo, esto no les dolerá nada.

Entonces de la varita salió una bola blanca que fue a volar justo hasta los ratones, luego, los roedores comenzaron a crecer, pero no solo eso, conforme su tamaño aumentaba, su forma cambiaba, se transformaron en cuatro hermosos caballos blancos.

-Vaya-dijo Vanellope acercándose a ellos-Son bellísimos, no es que antes no lo fueran.

Acaricio a cada uno en la cabeza.

-Ahora, necesitaras personal humano, pero-dijo Ralph mirando alrededor, se detuvo cuando vio a los dos lobos-Bueno, servirán.

Disparo otra bola de luz a los lobos, esta era de color gris, cuando toco a los lobos, estos se pusieron en dos patas, su hocico se contrajo, sus bigotes desaparecieron, al igual que sus colas, su pelaje se convirtió en un elegante traje.

Ya no eran dos lobos jóvenes, sino que eran dos elegantes muchachos, apuestos pero un poco peludos.

-Listo-Ralph.

-¡Wow!-dijo Vanellope asombrada-¡Ahora si puedo ir al baile!

Grito de alegría y comenzó a dar saltitos como toda niña feliz.

-Oye, oye, espera un momento-Ralph.

-¿Qué pasa?-Vanellope.

-Aún falta una cosa, tu vestido-dijo Ralph extendiendo sus brazos hacia ella.

-Oh, por supuesto.

-Prepárate, voy a cambiarlo.

-No-dijo Vanellope-Es que, este vestido era de mi madre, y, me gustaría ir con él al baile, ¿no podrías arreglarlo?

-Oh bueno-dijo Ralph viendo el vestido-¿Crees que tu mama se enoje si lo modificamos un poco? ¿Cambiar el rosa por, no sé, azul?

Vanellope sonrió.

-El rosa nunca ha sido mi color favorito.

Ralph sonrió.

-Muy bien, entonces, ahí va-de su varita, cuatro hermosas mariposas de color azul salieron, volaron hasta Vanellope y volaron en círculos alrededor de ella, entonces, Vanellope también dio una vuelta y su vestido, cambio de color y quedo totalmente reparado, como su fuera nuevo, ahora era de un hermoso color azul fuerte.

Y no solo eso, sino que también, su cabello fue totalmente arreglado, como si hubiera terminado de planchárselo, además de que había una pizca de brillos en él, al igual que en otras partes del vestido, por último, las mariposas volaron hasta sus pies, sus viejos zapatos fueron cambiados por dos hermosas zapatillas de cristal, las mariposas se detuvieron en las zapatillas y se volvieron de cristal, formando un lindo adorno.

Vanellope se miró a sí misma y sonrió.

-¡Es hermoso!-grito llena de alegría.

-Si-dijo Ralph con alegría, pero luego miro el suelo-Pero, no puede durar para siempre.

Vanellope lo miro intrigada-¿Cómo dices?

-Mi magia es muy poderosa pero… no dura mucho, me temo que a la medianoche, todo regresara a su forma original.

-No importa-dijo Vanellope-Es todo lo que necesito.

-Bueno-Ralph-En ese caso ve, antes de que se te haga más tarde.

Todo estaba listo, solo faltaba que Vanellope se subiera a la carroza para partir, sus amigos la esperaban detrás de la cerca, Vanellope comenzó a caminar hacia ellos pero se detuvo.

-¿Qué pasa?-Ralph.

-Se me olvido una cosa-Vanellope-Es muy importante. No me tardo nada, ahora vuelvo.

Entonces Vanellope fue corriendo de nuevo a su casa.

-¡Apúrate que no tienes mucho tiempo!

Mientras la esperaban, todos mantuvieron silencio, no fue hasta que regreso que Ralph alzo las manos hacia el cielo.

-¡Por fin, entra rápido!

-Sí, pero antes, inclínate-dijo cuando estaba enfrente de Ralph.

-¿Para qué? No hay…

-Ya lo sé, hazlo rápido.

Ralph rodo los ojos y se inclinó, entonces, Vanellope saco la medalla que su madre le había dado y la puso alrededor del cuello de Ralph.

-Listo.

Ralph se puso de pie y miro la medalla.

-¿Qué es esto?

-Es un regalo-dijo Vanellope sonriendo-Nunca antes había hecho nada así por mí, y, quería darte esto, fue un regalo de mi madre el día en que murió pero… yo quiero que tú lo tengas.

-Pero… tu madre…

-Está bien-dijo Vanellope sonriendo-Yo sé que ella entenderá, Ralph, ya te lo dije, nunca antes nadie había hecho algo así por mí, entonces, quiero que aceptes mi regalo.

Ralph vio la medalla, la apretó y miro a Vanellope.

-Gracias.

-De nada-dijo Vanellope sonriendo.

Entonces se abrazaron, pero luego Ralph los separo.

-Niña, ya te ensuciaste.

Vanellope se vio el vestido y vio que estaba sucio con mugre.

-Oh vaya.

-Puedo arreglarlo-dijo Ralph sacando su varita, luego hizo desaparecer la suciedad-Mejor.

-Sí.

-Ahora ve, antes de que el hechizo se acabe.

Caminaron hasta la carroza y la ayudo a subir al vehículo.

-Recuerda, a la medianoche, la magia desaparecerá.

-Lo sé, deja de preocuparte-dijo Vanellope sonriendo-Adiós Ralph el apestoso.

Ralph sonrió, luego la carroza se puso en movimiento, el lobo mayor era el que iba conduciendo.

-¡No lo olvides, medianoche!-grito Ralph cuando la carroza se había alejado.

-¡No lo hare!-grito Vanellope en respuesta.

Ralph se quedó unos momentos parado, hasta que ya no pudo ver a la carroza, entonces, recordó que se le había olvidado decirle una cosa a Vanellope.

-¡Y diviértete!-dijo, aunque no estuvo seguro si Vanellope lo había escuchado.