Capítulo 7

La ceremonia de reconocimiento al profesor Rowan había concluido bastante bien, todo mundo había aclamado al invitado de honor por lo que es y por lo que ha hecho; pero esa noche los aplausos se los había llevado Johanna al haber sido la bella mujer que había acompañado al profesor esa noche. Los que se encargarían de cubrir la nota de la ceremonia, prestaron atención extra a la señora Johanna, quien se mostraba apenada por que no recibía esa clase de atención desde que se retiró de los concursos.

Rowan sonreía al ver como Johanna acaparaba la atención de todos los camarógrafos y periodistas, no le importaba ya que sabía que era por lo extravagantemente bella que se veía esa noche.

Luego de la ceremonia, Rowan invitó a Johanna a cenar, el restaurant no era lujoso pero era demasiado bonito y agradable. Johanna estaba feliz, recibir demasiada atención por parte de Rowan en tan solo una noche era algo que no había recibido desde que era pequeña, ni siquiera su primer esposo le había consentido tanto en una noche.

¿Le gusta el lugar Johanna?—preguntó Rowan con la seriedad que lo caracterizaba

Johanna le sonrió al profesor mientras un mesero le servía vino en su copa—claro que si Rowan, es muy acogedor y elegante—

Hablando de elegante… esta noche usted está muy elegante Johanna—

Johanna se sonrojó ante el comentario del profesor, pero guardó la compostura para no parecer una niña que se emocionaba fácilmente—gr-gracias Rowan, significa mucho—dijo mientras sonreía pero sin mirar al profesor

Johanna… hace tiempo que estado pensando en algo acerca de usted—el profesor estaba nervioso, aunque por fuera estuviera con la misma postura seria de siempre

¿Qué cosa Rowan?—Dijo la señora confundida e ingenua a la vez, no estaba preparada para lo siguiente

/

En la casa, Ash estaba en su habitación con su celular en la mano, vestía solamente su ropa interior, la habitual para dormir. Estaba marcando un numero en él—¡maldición! No contesta la desgraciada—decía con rabia mientras volvía a marcar con furia mientras oprimía los botones

El chico volteó a ver el reloj de su pared, iba a ser casi media noche y Johanna aun no regresaba. Nuevamente el teléfono de la señora no le habia contestado-¡MALDICION!—gritó mientras aventaba el teléfono a la pared

Ash se sentó en su cama mientras suspiraba—¿Dónde diablos estará? Más bien, Qué diablos estará haciendo con ese…—se detuvo antes de faltarle el respeto al profesor Rowan que le había ayudado demasiado durante su viaje

La puerta de su habitación sonaba levemente—adelante—dijo el chico recordando que no había quedado solo en esa casa

Ash…—era Dawn (por obviedad :v) quien decía sensualmente a la vez que entraba

Al entrar la chica, Ash puso cara de asombro a la vez que sus mejillas se tornaban de un rojo carmesí—D-Dawn…—dijo nervioso al verla. La chica vestía con una blusa rosada escotada y sin mangas (solo con tirantes en los hombros) y usaba un short corto de mezclilla ajustado (estilo Misty). La chica se puso frente al chico, con las manos detrás de su espalda y sonrojada mientras veía el suelo—¿te- te gusta mi nueva ropa para dormir?—dijo tímidamente

Ash quedó pasmado, su cuerpo comenzó a calentarse y todo se concentraba en su entrepierna—E-estas hermosa Dawn—

Dawn sonrió, luego comenzó a acercarse a chico. Ella comenzó a subirse encima del regazo de Ash, colocando sus brazos alrededor de su cuello. Ash estaba sin poder respirar, pero pudo poner sus brazos alrededor de la cintura de su novia

Te amo Ash—dijo Dawn mientras agachaba su cabeza para besar a su novio

Ash correspondió al beso apasionadamente. Su mente estaba vagando después de haber visto así a la chica que tanto habia deseado desde el día que llego a Sinnoh. Luego de un par de minutos, rompieron el beso, ambos estaban exhaustos por la unión de sus bocas. Ash respiraba pesadamente, pero alcanzo a decir—te amo Dawn—después de eso volvió a besarla con la misma fuerza y pasión que antes

/

Johanna estaba atónita, había quedado boquiabierta después de haber oído al profesor—Rowan… esto… fue tan desprevenido—

Sé que nuestra diferencia de edad es demasiado y que ambos tenemos hijas ya grandes—decía el profesor con la seriedad que nunca lo abandonaba—pero en mi viejo corazón todavía abunda algo de amor, y quiero compartirlo con una sola persona… usted—decía en prosa tratando de convencer a la señora

Johanna sonrió un poco—"¿Quién dijo que el profesor Oak es el único poeta?"—pensó antes de decir en voz alta—valla Rowan…me alagas… no sé qué decir—

Hace años que mi laboratorio se siente solo y frio, mi casa solo es un lugar lleno de recuerdos de mí fallecida esposa y de mis hijas que están estudiando en el extranjero—decía con algo de tristeza mientras tomaba de su copa de vino

Johanna estiró su brazo y tomo la mano del profesor—se cómo te sientes Rowan—decía dulcemente mientras miraba a Rowan con un pequeño brillo en los ojos—desde que mi marido nos dejó, la vida no ha sido tan fácil. Estar sola en casa solo con mi hija, ella era la única persona que me sacaba de la soledad y me ponía feliz. Pero desde que salió a su viaje pokemon me volví a sentir sola y olvidada

Pero no debes porque volver a sentirte sola—dijo Rowan mientras trataba de hacer más fuerte el agarre con la mano de Johanna, pero ella la apartó y luego desvió la mirada con vergüenza

Johanna evitó mirar al profesor por un par de segundos—Rowan… no sé…no sé si estoy lista para una nueva relación… no sé cómo lo llegue a tomar Dawn—decía apenada

Rowan entendió lo que le quería decir Johanna—no es necesario que me respondas ahorita. Puedo esperar el tiempo que sea necesario hasta que te sientas segura—

La señora Johanna no resistió más, estaba muy delicada y sentimental en ese momento. Un par de lágrimas se escurrieron por sus mejillas, lágrimas que Rowan pudo notar—Johanna por favor, no se sienta mal. No quise hacerla sentir así—

Johanna paró su llanto un poco, pudo controlarlo—pida la cuenta. Por favor—dijo a secas

Rowan entendió y asintió con el cabeza algo melancólico, parecía que no todo le había salido como quería.

/

Luego de salir del restaurant…

Johanna—dijo Rowan calmar la tensión que se había formado entre los dos—permítame llevarla a su casa

Johanna guardó silencio un par de segundos sin ver al profesor—aun no… quiero ir a un lugar primero—

¿A un lugar? ¿A dónde?—preguntó Rowan

A un lugar donde no puedan vernos ni oírnos… tengo que contarle algo muy importante que usted debe saber… después de eso, usted decidirá si quiere seguir con su propuesta en pie—

Rowan no sabía de qué se trataba, pero aceptó la propuesta de Johanna

Johanna llevó a Rowan a un pequeño callejón oscuro, seria allí donde ella le contaría lo que decidiría su futuro juntos

¿Y bien? ¿Qué era lo que quería contarme Johanna?—

Johanna titubeó al principio, pero luego comenzó a armarse de valor para decirle su mayor secreto….

/

Era casi la una de la mañana cuando la limosina regresó a la casa de Johanna, Johanna bajó y se dio la vuelta para despedirse formalmente del sujeto que la había invitado. La señora entró a la casa una vez que la limosina se fuera, iba con cuidado para no llamar la atención de los dos adolescentes que vivían junto a ella.

Subió las escaleras y se dirigió al cuarto de su hija antes que al suyo; abrió la puerta con mucha delicadeza para no despertarla, asomó la cabeza y allí la vio, acostada en su cama, profundamente dormida y con una pequeña sonrisa dibujada en sus labios—parece que te la pasaste bien—susurró. La señora cerró la puerta y se dirigió a su habitación.

Al entrar en su habitación, Johanna no prendió las lámparas, la luz de la luna era suficiente para ella. La señora se fue quitando el vestido lentamente hasta dejarlo en el suelo, dejando su cuerpo semidesnudo a la luz de luna (solo llevaba puesto su ropa interior). La señora puso sus manos detrás de su espalda para quitarse el sostén, pero fue cuando sintió que algo la sujetó en ese momento. Johanna se sorprendió cuando sintió que algo sujetaba sus manos, eran las manos de otra persona, eran manos masculinas; Johanna iba a gritar pero de inmediato le cubrieron la boca

Así que… ¿Te divertiste cariño?—era Ash quien había tomado por sorpresa a Johanna. El chico estaba semidesnudo, solo tenía puesto sus calzoncillos, pero su pene estaba excitado y lo frotaba con el trasero de su amante de media noche; Johanna al sentir la erección del chico se sonrojó, pero esta vez no sintió excitada sino repugnancia, en ese momento se sentía como si fuese a ser víctima de una violación en lugar de una entrega por placer.

Ash quitó su mano de la boca de Johanna y la pasó a sus pechos, fue en ese momento que ella habló—¡Ash! Maldito pervertido, ¡Suéltame!—decía mientras trataba de forcejear pero Ash hacia más fuerza en su agarre

Pero si es lo que siempre te ha gustado, ¡Eh!—decía Ash con un poco de ira y lujuria en sus palabras—solo a las sucias como tú le gustan que las forcejeen y manoseen, ¡eh, sucia!—

¡Cállate! No tienes ningún derecho de llamarme así—

Tengo todo el derecho del mundo, tú me lo diste desde la primera vez que abriste las piernas para meter mi pene en ti—

Johanna se avergonzaba por cada palabra que decía Ash, pero sabía que tenía razón en cada una de ella—suéltame o gritaré—

¡Hazlo!—dijo Ash eufórico—grita para que venga tu hija y nos vea a ti y a mi follando hasta que te corras con mi pene adentro; deja que venga y oiga tus gemidos de perra—Ash estaba siendo muy brusco tanto en sus palabras como en su agarre—es más, quiero oír esos gemidos—

El chico pasó su mano a la vagina de Johanna donde la insertó bruscamente, provocando un gemido que se produjo desde la garganta de la señora. Ella soltó un par de lágrimas porque ella no quería que eso estuviera pasando—¡basta! ¿Qué crees que haces?—

Esta vez, Ash se enfadó por lo que dijo Johanna—¿Qué crees que hacías tú cuando aceptaste salir con ese vejestorio?—

Johanna quedó sorprendida por la pregunta de Ash…

No debiste ir… pero no te preocupes, te haré mía tantas veces que nunca más querrás alejarte de mí—

¡Calla!—Johanna comenzó a forcejear cada vez más, estaba a punto de zafarse pero Ash la tiró a la cama. Ash se colocó encima de la señora y la sujetó de las muñecas—¡tendremos sexo como nunca antes y lo vas a disfrutar!—el joven había perdido la cordura

Ash agachó el torso y besó a Johanna profundamente aunque ella tratara de evitarlo, las manos de la mujer ya estaban libres puesto que Ash procedió a manosear su cuerpo, pero eso permitió que Johanna pudiera estirar su mano hacia la lámpara en su buró y tomarla

AAAAH—gritó Ash cuando Johanna le golpeó en la cabeza con la lámpara que hasta la hizo romper.

La señora lo empujó al suelo y luego se puso de pie con la lámpara rota para usarla como arma blanca—escúchame condenado niño, no sé qué tan mimado te tenía tu mamá pero aquí no vendrás a hacer lo que tú quieras—

Ash tenía la cabeza sangrando por el golpe, pero no le tomo tanta importancia ya que estaba impresionado por la posición que había tomado Johanna, sabía que no sería sumisa todo el tiempo pero jamás se le ocurrió que dejara de serlo en ese momento.

No dejaré que sigas burlándote de mí, ni siquiera dejare que sigas tocándome, ni siquiera porque…—Johanna se detuvo en secó al darse cuenta de lo que iba a decir, pero decidió tomar valor y decírselo—¡Ni siquiera porque voy a tener un hijo tuyo!—

Ash quedó en shock, no sabía si lo que decía Johanna era real—¿Qué dices?—dijo espantado-¿Un hijo mi-mío?—

Así es Ash… estoy embarazada de ti—

Ash permaneció en silencio, no sabía que responder—¿Estás segura?—

¡Si estoy segura!—gritó espantando al chico

Pe-pero yo soy…—titubeaba el entrenador

Lo voy a tener Ash, no me importa nada lo voy a tener y tú me ayudaras a cuidarlo. Pero mi bebe nunca deberá enterarse nunca quien es su verdadero padre… y mucho menos mi primer bebe—dijo con algo de tristeza—Dawn jamás debe enterarse que mi bebe es de su novio, ¡jamás!—

Ash seguía en shock, parecía que Johanna hablaba enserio…

Johanna vio que Ash no se movía ni decía nada, sabía que lo tenía donde lo quería—¿qué haces allí mirándome como estúpido? ¡Lárgate! ¡Fuera de mi habitación!—

Ash se sobresaltó por la reacción de Johanna, se levantó del suelo y corrió fuera del cuarto sin importar que estuviera semidesnudo y con la cabeza llena de sangre. Johanna se acercó a la puerta y la cerró con seguro, luego apoyó la espalda en ella y suspiró—ya lo sabe… pero solo él debe saberlo… nadie más debe saber que él es el padre de mi bebe—luego pasó sus manos por sobre su vientre—ni siquiera mi propia hija… ni siquiera Dawn…—comenzó a llorar de poco en poco—te quiero Dawn… perdón… perdón..—decía a la vez que comenzaba a llorar…

Continuará…