BIFURCACIÓN
CAP. 7
"The day of truth "
Cuando debes hacer una elección
y no la haces, esto ya es una elección.
William James
Departamento 3B, Chelsea, Londres Inglaterra.
La muchacha rubia se agitó entre las sábanas al escuchar la alarma de su móvil que le indicaba que era hora de levantarse. Sin salir de la cama por completo alargó su brazo desde debajo de las sábanas y tomó el aparato acercándolo a su adormilado rostro e intentando hacerlo callar presionando muchas veces la pantalla touch hasta que logró que el móvil se quedara en silencio.
Cuando logró enfocar la somnolienta mirada en la hora marcada, murmuró varias palabras ininteligibles y se incorporó de golpe.
-¡Santos Muppets! ¡Las ocho y hay que llevar nenes a la escuela!-se incorpora la muchacha torpemente luchando por salir de las enredadas sábanas de su cama, hasta que lo consigue y se levanta, pero al hacerlo sus pies descalzos topan con un pedazo de hoja de papel azul, doblada en forma de estrella que la hizo sonreír. La llevó a su nariz y no olió la conocida loción de madera y cítricos de Owen, sino un penetrante aroma a alcohol.
Una sonrisa de la muchacha rubia aparece en su rostro al ir desdoblando los pliegues de la estrella de papel y descubrir que está hecha con un papel de propaganda impresa del Aquarium Night Club y en la parte de atrás del papel, escritas con marcador negro, muchas palabras con la larga y elegante caligrafía del muchacho irlandés.
"¡Owen tan lindo!…pensando en mí hasta en el trabajo, lo adoro…veamos qué me escribió en esta estrella"
Sere: Llegué como a las 5 de la mañana del bar y estaban durmiendo los niños y tú. Sé que hoy a las dos presentas el examen de revalidación y nada me gustaría más que estar contigo pero por desgracia no puedo. Es viernes y debo estar en el bar desde las cinco; sé que te vas mucho antes de la una así que no te veré.
A pesar de todo quiero que sepas que estaré apoyándote y que tengo confianza en que, con todo lo que estudiamos, vas a validar muchas materias. Creo en mi chica y sé que le irá bien. No te pongas nerviosa, recuerda todos los mapas conceptuales que mandó Rei y estudiamos juntos, sobretodo en gramática y lingüística.
Me habría gustado darte un abrazo enorme y un beso, o estar esperándote a la salida de la universidad, pero creo que nuestro festejo esperará hasta mañana. Piensa qué deseas para celebrar juntos. Algún día te regalaré una verdadera estrella, lo prometo…del cielo o de mar, ambas me gustan para ti. Te amo.
OWEN.
P.D. Ya hablé con Mrs. Tallerman para que se quede con los niños, llega a las doce y media.
Serena parpadeó un par de veces al terminar de leer la carta del muchacho irlandés un poco desconcertada.
"¿Leí bien? ¿No aluciné?...¡Owen escribió TE AMO! ¡Mierda! Sí lo escribió, ahora sí que estoy frita, en el fondo del fango, si ya escribe que me ama la cosa se puso un pelito más peligrosa de lo que yo creí. Rei tiene razón y debo arreglar esto de una vez antes de romperleel corazón a alguno…o a ambos…pero…¿Cómo? ¿Resulta tan imposible que me gusten los dos?...¿Lanzo una moneda?...
Pero los pensamientos de la muchacha se interrumpen cuando su móvil suena, con insistencia y su sonrisa vuelve a florecer al leer en el identificador las palabras "MR. NEMADCKY". "¡AWWW! Es mi Frich"
-¿Frich?...hola…buen día-saludó al contestar la rubia.
-Buenos días, linda…¿Ya lista para la hora de la verdad?-pregunta la voz varonil de acento francés.
-Si te digo la verdad algo nerviosa, Frich, pero de pie y la preparada mentalmente-responde la muchacha caminando por la habitación para buscar su ropa y toalla para la ducha.
-Yo voy de camino a Eton al encuentro nacional de historiadores. Voy a terminar las conferencias a las cuatro de la tarde, más el tiempo que haga en regresar a Londres, estaré llegando a las seis. ¿Te importaría si te espero afuera de la universidad cuando termines el examen?-pregunta el muchacho-me encantaría estar allí para ti, vamos a charlar a algún café y a cenar después.
Serena sonríe y toma de sobre la cama la carta de Owen, clavando sus ojos en las palabras "…nada me gustaría más que estar contigo pero por desgracia no puedo…"
-Me encantaría que fueras, Frich. Sería maravilloso tener a alguien cerca luego de tanto estrés por la prueba-responde ella.
-Entonces es un hecho, preciosa, nos vemos en tu universidad cuando hayas terminado, allí me encontrarás listo para felicitarte porque sé que lo harás muy bien. Te amo-dice el chico por el teléfono. Serena parpadea un par de veces. "¿Frich también dijo que me ama? ¡POR LA RANA RENÉ! ¿Y yo qué le respondo? …¡OMFG!-¿Serena? ¿Sigues allí?
-Si…si…solo…nos vemos Frich, se me hace tarde para el trabajo. ¡BYE!-cuelga nerviosa el teléfono Serena y se deja caer en la cama de espaldas-definitivamente tengo que decidirme y rápido, pero no pensaré en eso hoy, no señor, hoy solo me concentro en mi examen y mantengo la calma…-se decide la muchacha y levantándose de golpe toma sus cosas para ducharse y sale de la habitación para comenzar a despertar a los pequeños, que ese viernes tenían escuela.
Calles de Londres, 1:30 pm.
La joven rubia de coletas camina por las calles de la ciudad londinense bebiendo un frapuchino en un vaso cerrado y mordisqueando un panini de portobello y queso que había comprado en el Starbucks más cercano. Camina de prisa por las calles que conducen a los jardines del University College y luego de revisar la hora en su móvil se sentó en una de las bancas y llamó a un número pregrabado.
-¿Qué no se supone que deberías estar en tu examen o camino a este?-escucha la voz de su amiga.
-¡REINDERT! ¿Por qué no me saludas como toda mejor amiga normal?-se queja la rubia.
-Porque: "A" no soy una persona normal, eso ya lo sabes, y "B" porque por tu forma obtusa de responder y la falta de claridad en tu pronunciación infiero que estas comiendo algo lo cual me indica que no estas aun en la Universidad faltando 28 minutos para tu prueba-responde ella.
-¿Sabes qué? Odio cuando te pones en plan Poirot y adivinas lo que estoy haciendo-se queja Serena y sorbe sonoramente su frapuchino.
-Corrección, cabeza de panqueque, no adivino, deduzco. Y con semejantes sonidos sería muy boba si no lo infiero. ¿No te parece?
-Bien, pero antes que me regañes te aviso que estoy en el jardín del Departamento de Inglés del University College degustando una frugal comida que me compré en el Starbucks para evitar quédame sin nada en el estómago y resistir la maratónica aplicación de la prueba.
-Entendido, entonces come tranquila porque es verdad que estarás allí hasta casi las seis. Espero que hayas estudiado los mapas conceptuales que te mandé sobre Gramática Generativa y Diagramas arbóreos-responde la muchacha por el teléfono.
-¡SHHH! Rei, me amargas mi panini hablando de lingüística…y sí…los estudié con Owen. ¿Me creerás que él, que es músico, entendió mejor los diagramas arbóreos de dependencias gramaticales que yo?...me sentí una mensa-responde la rubia dando otro mordisco a su pan.
-Si te creo, la base de la gramática generativa son las matemáticas y la teoría de sistemas, la música tiene bastante de ambas, por conclusión, para un músico aprender dependencias gramaticales sería en teoría sencillo y…
-¡SHHHH! Que no hables de eso ahora o me comenzaré a estresar. No llamaba para eso-se queja Serena.
-Perfecto. ¿Entonces para qué?
-Para dos cosas, primero para que mi mejor amiga del mundo mundial me desee suerte y para decirte que acabo de hablar ayer en la tarde con Mr. Armstrong. Aprovechamos que Mrs. Armstrong nos invitó a los nenes y a mí a comer pay de manzana y él y yo hablamos con libertad.
-Eso si me interesa. ¿Qué te dijo?-cuestiona Rei por el móvil.
-No pudo nejajjj nadaja poque iio tenía el ejtado de cuenta y el conjjjtrato de Owen en que él fijjma y je compromete a depojitar la renta en el mijjjmo-habla la rubia.
-Oye, Serena…haz el favor de terminar primero de masticar lo que sea que estés devorando porque no te entiendo ni media palabra-se queja por el teléfono Rei. La rubia pasa el bocado que tenía en ese momento y se golpea el pecho un poco.
-Ya…ahora si…te decía que Mr. Armstrong no negó nada, y que incluso se asustó de que yo supiera. Me preguntó si estabas enterada y le dije que sí, pero que solo tú sabías. Solo pidió que por favor te convenza de no mandarlo a prisión.
-¿A mí? Pero yo por qué. A quien debe convencer es a Owen, quien en todo caso es el que sufrió la estafa y quien ha estado depositando ese dinero, sin contar con que tiene un hermano que presume de abogaducho y con ese sí corre peligro Mr. Armstrong, no conmigo.
-Espera…aún no sabes la triste, dolorosa y desgarradora razón por la que lo hizo-sorbe los últimos restos de frapuchino la rubia hablando con tono compungido.
-Deja de lado los dramas y ve al grano. ¿Qué motivó a un buen hombre como Mr. Armstrong a hacer algo como eso?-lanza la voz de Rei .
-Su esposa está enferma de Alzheimer. Así como escuchas, la buena señora que nos consentía cuando estábamos en la universidad con panecillos y nos alimentaba muchas veces, está perdiendo aceleradamente la memoria y los pronósticos son que en poco tiempo no reconocerá ni a su esposo.
-Qué triste…no tenía idea…
-Yo un poco…cuando llegué a tu departamento no me reconoció pero juré que bromeaba. También olvidó muchos detalles de cuando vivimos aquí. El punto es que Mr. Armstrong encontró hace meses a un médico checo que consulta aquí en Londres y tiene un tratamiento novedoso para detener el Alzheimer pero como no podía pagarlo se le ocurrió la brillante idea de rentar tu departamento. Al fin él sabía que no volvías hasta acabar la maestría así que puso los avisos en los diarios y se lo rentó al primero que apareció que resultó ser Owen-acaba de narrar Serena terminando con el último mordisco de su bagette de portobello y queso.
-Ahora comprendo todo. Falsificó mi firma y dijo esas mentiras sobre mí para que Owen no sospechara.
-Ya me confesó todo. Está muy asustado, dice que no tiene forma de regresarles el dinero a ti y a Owen y que el tratamiento de Mrs. Armstrong ha sido muy bueno porque ha detenido la degeneración de su memoria. ¡Pobre hombre! Hasta lloró y yo con él.
-Lo creo. Tú eres siempre muy sentimental.
-Rei…¿Verdad que no vas a denunciar al pobre Mr. Armstrong?-suplica Serena.
-Claro que no…¿Qué me crees una mujer con corazón de hielo o qué diablos?-se queja Rei.
-A veces tienes unas reacciones de falta de sensibilidad que sí, lo creo. No lloraste cuando matan a la mamá de Bambi ni cuando muere Mufasa ni en Titanic, así que se puede esperar cualquier cosa de tu insensible corazón de lingüista-responde la rubia.
-¡Deja de decir tanta tontería o te cuelgo ya! No voy a denunciar al hombre por falsificar mi firma, pero de verdad habla con Owen y que mantenga al idiota de su hermano a raya. Por lo que me has contado Owen es el hermano ecuánime de los dos y el otro el temperamental…me consta…
-Si claro yo se lo diré; aún no hemos hablado, nos vemos poco por su trabajo y mis estudios, pero hablaremos.
-¿Y Friederich? ¿Lo has seguido viendo?
-Sí, pero no a diario. Ya está en proceso de impresión de su libro y eso le resta tiempo. Lo ayudé a elegir las portadas que le presentó la editorial y sí hemos salido. Va a venir por mí al salir del examen y me llevará a cenar. ¡Es tan lindo!
-Oye, cabeza de panqueque, ahora si pasando ese examen de revalidación no tendrás pretexto para no decidirte por alguno de los dos. Ve mentalizándote. Hoy en la noche te llamaré al móvil y me debes dar una respuesta. ¿Queda claro?-Serena suspira preocupada, parece que ya no tenía a donde correr y debía tomar una decisión quisiera o no.
-Queda claro, Rei, espero tu llamada. Bye. Entro ya a la universidad.
-Nos vemos, amiga, concéntrate y no empieces a ponerte nerviosa porque desde niñas ese ha sido tu problema en los exámenes. No te presiones, piensa que lo que sea que revalides será bueno y no es un examen final.
-Buen consejo, Rei, lo necesitaba. Bye amiga-Serena cuelga el móvil, se levanta de la banca, tira en un bote de basura su vaso vacío y la envoltura del pan, suspira, toma la medalla de Santa Brígida que la pequeña Gwen puso en su pecho y la mira-OK….si se supone que tú eres patrona de la inspiración divina, mándame mucha este día…para el examen y para elegir a uno solo de mis dos amores-acaba la rubia y besa la medalla para después entrar con paso firme en las instalaciones de la Universidad…
University College London, Departamento de Inglés. Cinco horas después.
El chico de cabello castaño estaba caminando alrededor de la estatua de San Miguel Arcángel, dentro del recibidor de la Escuela de Letras y Literatura Inglesas, mirando su rolex y con el ramo de rosas blancas en sus brazos, esperando a Serena, cuando escucha unos pasos acelerados y observa entrar a un muchacho de cabello oscuro y ojos oliva, que lleva en su mano una única azucena. El recién llegado se sienta acalorado en la banca alrededor de la estatua, ya dentro.
-Disculpe…¿Qué horas tiene?-pregunta el recién llegado.
-Las seis con veinticinco-responde el castaño de traje de etiqueta blanco.
-¡Bien! Llegué a tiempo…-se da aire con las manos el de cabello oscuro.
-¿Espera a alguien?-pregunta el castaño.
-A mi novia. Presenta un examen de validación hoy. No iba a venir por mi trabajo pero de último momento encontré quien me ayudara y pude venir. No podía dejarla sola…
-¡Qué casualidad! Mi novia también presenta examen de validación. Quizá estén juntas-asegura el castaño.
-Quizá-responde Owen y ambos se sonríen sintiendo esa corriente de extraña familiaridad pero sin recordar de donde proviene.
Friederich no comenta más y regresa a sus paseos en círculo alrededor de la estatua, mirando de vez en vez su móvil, en cuya foto de portada tiene una que amablemente una mujer les tomó a él y a Serena cuando lo acompañó al concierto en el "Royal Albert Hall". El chico belga sonríe mirando a la rubia vestida de perla que posa a su lado y con su dedo acaricia la pantalla del móvil en el rostro de Serena.
-Te irá bien, yo lo sé…-dice Friederich en francés pensando que definitivamente tenía mucha suerte al haber encontrado de nuevo a su amor de adolescencia, y que ella le correspondiera.
Owen, por su parte, luego de reponerse de la gran carrera que acaba de efectuar desde el Aquarium Night Club hasta el University College, sonríe, sentado en la banca circular alrededor de la estatua, mirando la azucena que lleva en sus manos. Está seguro que valió la pena perder ese día de sueldo y dejar que Rick, el otro DJ, se ocupara por completo de la noche para poder estar con Serena ese día especial. Finalmente el dinero viene y va, pero el premio de ver la sonrisa de la muchacha que ama cuando lo vea allí, cuando le dé su flor y le diga que fue a apoyarla no tenía precio.
-Siempre te recuerdo cuando veo esta flor…-susurra Owen con sonrisa soñadora mirando la azucena y acariciando uno de sus pétalos con dos de sus dedos, como cuando acariciaba la mejilla de la rubia.
Los pensamientos felices de ambos muchachos son interrumpidos con el bullicio de voces de las personas que van saliendo de la universidad. Owen emocionado se pone de pie y toma la azucena con un moño azul que le pidió ponerle a la florista a quien la compró de camino, buscando con sus ojos ansiosos a Serena entre los chicos y chicas que salen de la aplicación de la pesada prueba.
Friederich acomoda su corbata y con sus manos arregla las rosas blancas para que queden perfectas en el envoltorio de plástico transparente sujeto con un listón rosa pálido, y sonríe buscando también con sus ojos a la muchacha rubia.
Serena va saliendo del pasillo de la universidad, frotando sus sienes algo cansada de la tensión y de tantas horas sentada para el examen, acomoda su bolso en su hombro y toma su móvil, dispuesta a llamar a Friederich para ver si estaba cerca, pero al salir al recibidor de la universidad y aún con sus ojos en el celular, redactando el mensaje para el muchacho, escucha dos voces que la sacuden por completo.
-¡Serena! ¡Sere!-dicen a la vez los dos hombres; cuando la muchacha levanta sus asustados ojos azules hacia arriba puede ver a los dos muchachos delante de ella, acercándose con una sonrisa por lados opuestos de la estatua de San Miguel.
"¡Aghhatdsfsdkkkk! ¡QUE DEMONIOS PASA! ¡POR LA TARARABUELA DE LOS MUPPETS! ¡POR QUE INFAME MALDICION DEL KARMA ESTAN LOS DOS AQUÍ AHORA! ¡¿QUÉ NO SE SUPONÍA QUE OWEN TRABAJABA HOY!? ¡MIERDA, MIERDA, MIERDA! ¡TRAGAME TIERRA Y NO ME ERUPTES!….¿QUE HAGO?!"
Friederich se acercó primero y más veloz, llegando a ella sonriente.
-Serena…al fin…toma…es para ti…-alarga las rosas el muchacho belga, pero Serena lo mira aterrorizada y gira el rostro al lado derecho para ver a Owen, que se ha quedado petrificado con la azucena en sus manos observando todo desconcertado-¿Serena? ¿Qué pasa?-cuestiona Frich al ver que no toma el ramo de rosas para nada.
-Owen…puedo explicarlo…-dice ella mirando a los ojos del joven irlandés que sigue sin entender. Friederich entonces observa al joven que hace unos momentos le pidió la hora, con la azucena extendida hacia la rubia de coletas y frunce el ceño.
-¿Lo conoces?-le pregunta a la muchacha Friederich.
-Sere…¿Quién es él?-pregunta Owen casi al mismo tiempo hablando los dos muchachos a la vez y mirándose después ya no desconfiados sino amenazantes. Serena mira a ambos muchachos aterrorizada y sin darles tiempo de más corre de ese lugar a toda prisa saliendo del recibidor de la Universidad. Owen y Friederich miran la huida desconcertados y sin decirse nada más corren tras ella.
-¡Serena!
- ¡Sere espera!-gritan los dos y corren tras ella que ya va por el camino de los jardines. Friederich llega a su lado y la detiene del brazo haciéndola girarse. La muchacha tiene el rostro sumamente alterado, respira agitada y tiene los ojos cristalinos. Owen llega después y la mira igualmente extrañado.
-No te vayas así, creo que tienes que explicarnos qué pasa-insiste el muchacho belga. Serena lo mira a los ojos angustiada y luego ve a Owen que asiente.
-Supongo que lo merecemos-insiste el chico irlandés. "¡Demonios! Creo que no funciona huir…bien…Serenita, hora de ser todo lo valiente que no eres; si dejaste que las cosas llegaran hasta aquí ten al menos las agallas de decirles en su cara lo que pasó"
-Bien…seré breve y honesta. Todo lo honesta que debí ser con los dos hace semanas-ella se deshace del agarre del brazo de Friederich y con su dorso limpia las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos azules-Owen, te presento a Friederich Nemadcky, un ex compañero de la preparatoria con quien estoy saliendo desde hace semanas…
-¿No era tu asesor para el examen?-desconcertado el muchacho. Serena niega con la cabeza.
-No. Eso te dije por mentirosa y porque…temía que te molestara que saliera con alguien más-responde la muchacha presionando sus puños al notar la mirada dolida del joven de cabello oscuro.
-¿Owen? ¿El hombre para quien trabajas?-habla ahora Friederich desconcertado. Serena lo mira y asiente avergonzada.
-Si trabajo con él y cuido a sus hijos, pero te mentí porque no te dije que vivo con él en el apartamento de Rei y que además los dos también estábamos saliendo…-se entrecorta la muchacha sintiendo que le falla la voz.
-Entonces por eso no querías decirme tu dirección…¿Verdad?...no había una amiga ni unos padres tradicionalistas que se escandalizaban con el novio-asegura el joven castaño. Serena asiente.
-Así es…les mentí a los dos porque me enamoré de los dos. De ti, Owen, cuando te empecé a conocer…¡no!…creo que desde que te vi por primera vez me gustaste-asegura Serena sonriendo con pena al chico que le sonríe igual-y de ti, Frich, cuando nos volvimos a encontrar y me di cuenta del maravilloso hombre que eres pero…fui una cobarde porque cuando los dos me pidieron salir no quise decidirme por alguno porque me gustan mucho los dos; eso pasó, por eso no acepté ser novia de ninguno y armé todo este lío porque no quiero…¡NO PUEDO ELEGIR SOLO A UNO! –grita la muchacha hablando de prisa dejando salir todo lo que había acumulado estas semanas, respirando agitada luego del grito y sujetándose del respaldo de la banca del jardín-¡NO IMPORTA QUE TODO MUNDO DIGA QUE NO SE PUEDE, QUE ESTOY LOCA, QUE SOY UNA SINVERGUENZA POR ESO, LOS QUIERO A LOS DOS Y PUNTO!
-Sere...- Owen mira preocupado a Serena y da un paso adelante pero ella lo detiene.
-No, Owen, ahora no…ya les dije lo que debía decirles y ahora me siento terriblemente mal con los dos…perdónenme por cobarde y por indecisa y piensen lo que gusten de mí, no los culpo si no me quieren volver a ver solo…déjenme y no me sigan…-el joven irlandés la mira preocupado. Serena mira a Friederich que sigue serio y en silencio-hablo en serio…no me sigan…necesito tiempo sola y después hablo con ambos…-advierte ella y dando media vuelta se aleja por el sendero de los jardines de la universidad, corriendo con fuerza y dejando salir las lágrimas que había contenido durante toda esa situación tan tensa.
"¡Eres una idiota y una estúpida de lo peor, Serena Myles! ¡Lo merecías! ¡Claro que lo merecías! El destino te puso delante de algo que pudiste evitar siendo sincera con los dos. Ahora si seguramente ni Friederich ni Owen querrán verte jamás en su vida, te van a odiar, van a creerte una mentirosa y una coqueta terrible y traicionera, y acabarás tal como dijo Reindert, sola, sin ninguno de los dos"
Serena bajó corriendo los escalones de la estación del metro y de prisa entró y sacó las monedas para poder pasar, buscando torpemente en su bolsillo. Cuando hizo eso sacó el móvil que, por haber estado en el examen tenía en modo silencioso y notó algunas llamadas entrantes de Friederich. Suspirando hondo apagó el móvil y lo volvió a guardar pasando por las barras de metal luego de poner las monedas en las ranuras y esperando el tren que la llevaría de regreso a casa.
Abatida, la chica se recarga en uno de los pilares de la estación, mirando a las personas de forma distraída, y limpiando con su dorso las lágrimas que corrían por sus mejillas. Cuando llega el tren y la puerta se abre, ella entra en este casi maquinalmente con las demás personas, caminando hasta un asiento vacío al lado de una ventanilla, en la que recarga su frente abatida, mirando hacia el túnel por donde avanza el metro.
"Y ahora que los dos ya lo saben… ¿Qué pasará?... creo que no podré quedarme a vivir más en el departamento porque Owen estará muy molesto conmigo por andar jugando al doble novio y dudo que me quiera cerca o que siga cuidado a los niños, así que con dolor de mi corazón debo regresar a casa y enfrentar a mi madre me guste o no, porque no tengo para pagar alquiler aquí y tampoco me gusta dormir debajo de los puentes o volverme indigente…¡Demonios! Y todo ahora que al fin presenté la revalidación…eso me pasa por maldita cobarde"
Casi maquinalmente, la muchacha rubia bajó en la estación High Street Kensington y caminó atravesando el parque hasta los departamentos. Aun abatida llegó y saludó a Mr. Armstrong, quien, aunque iba a preguntarle ansioso por el tema de su situación legal y si había hablado ya con su amiga, se detuvo al ver la derrotada expresión de la muchacha y solo la saludó. Serena le respondió maquinalmente y subió al elevador, hasta el piso 3 en donde abrió con su propia llave el apartamento 3B.
Al entrar en este, notó a los niños entretenidos jugando en la alfombra de la sala con sus fichas de lego, bañados y cambiados, mientras la anciana Mrs. Tallerman, la vecina de arriba, estaba sentada en un sillón tejiendo con dos agujas.
Los dos nenes al verla llegar corrieron a abrazarla enseguida. La pequeña Gwen la llenó de besos y Tristán le mostró su "Torre de Londres" de legos. Ella los atendió con la ternura de siempre y después les dijo que iría a bañarse. Ellos aceptaron y regresaron a sus juegos, pero la muchacha rubia llamó a la anciana vecina aparte.
-Serena, hija…pero qué te pasa…¿Algo fue mal en tu examen? Tienes una cara terrible…-preocupada la anciana.
-No se preocupe, Mrs. Tallerman. Recibí una llamada de casa, parece que hay ciertos problemas familiares y tendré que ir de emergencia a Nottingham, solo que no quería decirles a los niños para no preocuparlos. ¿me puede ayudar con eso por favor? Haré una maleta sencilla porque debo viajar esta noche, son dos horas a casa en tren…
-¿Y Owen? ¿Él sabe?-pregunta la anciana.
-Le dejaré una nota y Usted le avisa, por favor…es que en verdad es urgente que me vaya hoy.
-Claro, hija, claro. Cálmate por favor, estás helada-toma sus manos la señora-te prepararé un té de lavanda mientras haces tu maleta porque no te puedes ir tan alterada.
-Gracias, Mrs. Tallerman. Iré a mi habitación. Cuando deba salir por favor lleve a los niños a su habitación, no quiero que me vean-pide la rubia. La señora asiente.
-No te preocupes, ve-responde la anciana, Serena le sonríe y besa su mejilla para ir corriendo después a su habitación, en la que toma una maleta pequeña poniendo un poco de su ropa y pertenencias de aseo personal. En una mochila coloca su tablet y algunos libros, su billetera y un bolso, tomando apresurada el abrigo. Justo cuando estaba preparando su maleta, escucha llamar a la puerta y la deja abierta sobre la cama.
-Adelante, Mrs. Tallerman-responde creyendo que es la anciana vecina quien llama. Ella escucha abrirse la puerta-no tardó nada haciendo el té…-dice y gira la vista mirando delante de su puerta al joven irlandés de cabello oscuro y ojos oliva que le sonríe-¡Owen!...¡Pero qué haces aquí!…
-No te obedecí y vine a verte. Sé que dijiste que no te siguiéramos, pero teníamos que hablar-entra el joven y cierra la puerta tras él caminando hacia la chica con la flor blanca, ahora algo maltratada en su mano. Serena lo mira angustiada y avergonzada bajando sus ojos y presionando sus manos una con otra. "¿Por qué, Owen? ¿Por qué lo haces tan difícil y vienes a verme justo cuando acabo de aceptar mi cobardía y mi equivocación? No sé si pueda con tu desprecio, me dolería muchísimo"
-No deberías venir…debes estar odiándome y pensando lo peor de mí, que soy una sinvergüenza, una chica fácil, una mentirosa y una falsa que solo jugó contigo y…y…-la muchacha no termina porque la mano del joven irlandés se posa en su barbilla con suavidad y la obliga a mirarlo.
Serena levanta sus ojos azules y se encuentra con las pupilas verde oliva que la miran con la misma ternura y la misma profundidad de siempre, acariciante y suave.
-¿Quieres dejar de inferir lo que yo creo o siento?...por favor, porque nada de eso que has dicho es verdad-asegura el joven de cabello oscuro.
-¡Owen!...tu labio…-se asusta ella al ver el golpe en el labio del muchacho que tiene una herida-¿fue Frich? ¿Pelearon por mi culpa?...¡Debí saberlo! ¡Soy una idiota! ¡Y justo Friederich y tú que son los dos chicos más buenos y maravillosos del mundo! ¡Alguien debería ahorcarme por estúpida y...
-SHHH…tranquila…deja de hacer las cosas más grandes de lo que son-Owen pone su índice sobre los labios temblorosos de la muchacha que lo mira angustiada y agitada-sí peleamos, pero no es tu culpa, nos dijimos algunas cosas y bueno…supongo que necesitábamos los golpes. Cosas de chicos-asegura con calma Owen. "Esto no me gusta para nada…¿y si se ponen violentos y se retan a un duelo a muerte por mi amor? ¿y si termino doblemente viuda sin serlo? ¿Y si….¡AGGGH! Creo que otra vez quemé…"
-¿Quién empezó?-lanza la muchacha.
-Eso no tiene importancia ahora, Sere. Tenemos que hablar por favor-Insiste Owen y se sienta en la cama aun con las manos de la muchacha rubia entre las suyas. Cuando se sienta, deja la maltratada flor blanca sobre la cama y mira la maleta abierta de la muchacha desconcertado-¿Ibas a irte del departamento?- "Si, guapo, iba a salir huyendo como el conejo cobarde que soy porque prefería eso a saber que me detestas"
-No, para nada, estaba arreglando las cosas que tenía en esa maleta así que …
-Sere…-la mira Owen con la ceja levantada.
-¡De acuerdo, sí! me iba a ir. Estaba segura que ya no me querrías en tu casa ahora que sabías la verdad y que tampoco ibas a querer que siguiera cuidando a los niños alguien con el cinismo y la desvergüenza de salir con dos chicos a la vez y…-la risa cristalina y divertida de Owen desconcierta a la rubia y la hace quedarse callada de golpe.
-¡Pero de donde sacas tantas ideas extrañas!...vamos a ver…¿No me conoces?...mira, sé que amigos de años no somos, pero hemos estado viviendo casi un mes juntos y creo que con la convivencia diaria nos hemos llegado a conocer, al grado de que yo estoy muy enamorado de la chica maravillosa que eres, así que, dime ahora, ¿En qué versión de esta historia se supone que yo iba a hacer semejante drama? Correrte del departamento o no querer que cuides a mis hijos-pegunta el muchacho palmeando cariñoso la cabeza de Serena.
-No sé…solo pensé…porque creo que en el fondo si yo fuera tú eso haría-asegura la muchacha presionando sus manos una con otra.
-Pues, Miss Myles, está Usted muy equivocada. Cierto que cuando me di cuenta que ese muchacho te estaba esperando a ti, sí me desconcerté, también cuando dijiste la verdad de ese modo tan…mmmm…¿Apasionado?...-duda Owen-pero tú eres así, casi siempre divagas y te apasionas…-"¡Qué vergüenza, Serena! hasta uno de los dos chicos que más te gustan sabe que eres una demente"
-Sí. Siempre divago. Rei y tú me lo dicen mucho y tiene todísima la razón-suspira ella-¿Entonces no me odias por haberte traicionado?
-Espera. Tú no traicionaste nada porque tú y yo no estamos casados, ni siquiera somos novios. Solo salíamos y tú misma me dijiste que no me podías aceptar como novio porque aún no estabas segura de tus sentimientos, así que no tengo derecho alguno a ponerme en plan celoso ni mucho menos…¿Entendido? Así que deja de pensar cosas que no son-Serena de forma impulsiva se abraza del muchacho con fuerza.
-Gracias, Owen-dice ella conmovida. El muchacho besa su cabeza. "¡Pero que amor de hombre eres, Owen de Burgh! Creo que podría comerte a besos justo en este momento…por mas pecaminoso que se escuche eso"
-Tampoco te diré que estoy feliz y contento, claro que no…-asegura el de ojos oliva con ella abrazada. "¡Diablos! ¡Hombres!…bueno pero yo de qué diablos me quejo…¿Qué no fui yo la que metió la pata aquí?"-pensar que hay otro chico que te gusta tanto o más que yo, no me hace muy feliz, porque implica dos cosas que me asustan mucho: primero, que quizá yo no he sabido portarme como el hombre que mereces para estar enamorada solo de mí y dos, que quizá acabe por gustarte más el otro y pierda la oportunidad de que estés conmigo…-Serena se separa del abrazo y lo mira.
-Perdóname, Owen. Desde un inicio debí ser honesta y decirte sobre Friederich, que lo volví a ver, que era un amigo de la preparatoria y que saldría con él-asegura la chica. Owen asiente y toca su nariz.
-Eso sí. Debiste decirme la verdad, porque antes que te confesara que estaba enamorado de ti, fuimos amigos. Yo no iba a enojarme y a hacerte dramas de novela coreana, como dices tú, aunque luego me pongas a ver "Escalera al cielo" y te la pases quejándote de tanto drama-asegura el chico y ambos se ríen divertidos.
-No te negaste…incluso te gustó no lo niegues, hasta me sentía celosa de como hablabas de Choi Ji Woo-asegura Serena ya de mejor humor.
-No lo negaré. Pero otra vez ya estamos divagando. Lo importante, Sere, es que aprendas a decirme todo como sea. Háblame con la verdad, porque eso te ayudará a ti primero a no vivir con tantos sobresaltos…-"¡SIII! Varios infartos al miocardio y aneurismas me han dado por esta tensa situación, sobretodo en la cita doble, pero mejor no lo digo, no ahora…"-así que vas a prometerme de ahora en adelante decirme con honestidad lo que sea. ¿Hecho?
-¡Hecho!-se emociona la muchacha. Owen suspira y acaricia su mejilla.
-No te vayas del departamento. En una semana te darán tus resultados y sabrás cuantas materias revalidaste y cuántas vas a cursar. Si vuelves a tu casa te quedará muy retirado, casi dos horas de ida y otras de vuelta…además no te quiero perder-suplica el chico con rostro triste. "¡Por la Rana René! ¡Ojitos de cachorro! ¡Amo sus ojitos de cachorro!"
-Owen, gracias por tu compresión y por tus palabras pero en verdad quiero ir a casa. No te voy a negar que en un inicio sí era por huir de ti, pero ahora, con toda esta charla que hemos tenido, es porque comprendo que mentir no es lo indicado. Tampoco mi familia sabe que volví ni de mi decisión de dejar el trabajo y estudiar letras. Debo ir a mi casa, Owen, enfrentar a mi mamá y empezar sin mentiras-asegura la rubia. El chico de ojos oliva sonríe y besa sus dorsos.
-Bien, sí es así entonces ve. Me parece bien que hables con tu familia ahora y comiences sin mentiras esta nueva etapa de tu vida-asegura el chico.
-Me hará falta estar en casa para pensar también que pasará con…con…contigo y con Friderich porque en verdad me equivoqué mucho con esta tonta decisión de salir con ambos.
-Piensa bien que hacer, porque me queda claro que ni él ni yo vamos a ceder. En lo poco que hablamos antes de los golpes me di cuenta que tampoco se quiere apartar de ti ni darse por vencido, y no lo culpo, yo no lo haré porque te amo de verdad y voy a luchar porque me elijas-responde decidido el joven tomando en sus manos las mejillas de Serena y mirándola de una forma apasionada que la hace temblar. "¡Por la madre de los muppets! ¿Owen dijo que él y Frich van a luchar por mi amor? ¡Entonces es verdad! …¡HEY! ¿Me alegra? ¿No debería asustarme un poco? ¡Yo provoqué esto y lo peor es que aún no se definir a quien adoro más!…"
-Mira, Owen, en verdad no sé qué haré con esta maraña de emociones y la indecisión que tengo. Yo no te mentí nunca al decirte que me gustas mucho y que eres maravilloso…pero con la honestidad que prometí tener contigo hace un momento, te digo sinceramente que igual me encanta Frich. Debo pensar bien qué hacer con esto que siento para evitar volver a lastimarlos así como hoy.
-Entiendo. Ve a tu casa y arregla todo, piensa con calma que hacer, pero no te vayas del departamento. Prometo que si decides que necesitas tiempo, yo, aunque me cueste mucho porque te adoro, me portaré como tú desees para no confundirte…¿De acuerdo?-suplica él con una sonrisa. Serena no le responde con palabras, solo lo jala del cuello de la camisa y lo besa en los labios de forma dulce y tierna que el muchacho responde.
-De acuerdo…-murmura ella cerca de sus labios-¿Ves qué complicada soy? Acabo de decir que necesito tiempo para decidir y pensar qué siento por ti y te beso- "Cierto…¿Por qué demonios lo besé si aún no me decido?"
-No eres complicada, eres espontánea. Por algo quisiste besarme y lo hiciste. Eso es algo de lo mucho que adoro de ti-asegura Owen acariciando su mejilla.
-Oye…Owen…aunque me vaya a casa vendré el domingo a la obra de los niños, te lo prometo.
-Está bien. Si no alcanzas a venir tampoco te sientas comprometida, ellos sabrán entender, tómate el tiempo que necesites para hablar con tu familia y arreglar todo.
-No es compromiso, Owen, de verdad quiero estar allí con Tris y con Gwen, y contigo claro…y vendré, no te quepa duda.
-Bien. Entonces vamos a preparar algo de cenar con los niños y mientras Mrs. Tallerman los acuesta te acompaño a la estación. ¿A qué hora sale el último tren a Nottingham?-pregunta el muchacho.
-A las ocho para llegar a las diez de la noche-responde ella-no es tan lejano pero no hay tren directo, hace escalas en varios pueblos.
-MMM…creo que omitimos la cena aquí y te compro algo en el camino o comes algo en la estación para que alcances a llegar. Tomamos un taxi, yo lo llamo. Termina de arreglar tus cosas y llama si puedes a alguien de tu familia que sepa que vas y te recojan en Nottingham-asegura el chico. Serena sonríe cuando lo ve levantarse y toma su mano.
-Gracias Owen…eres un chico maravilloso-asegura ella. El muchacho sonríe y se inclina a besa la cabeza de la rubia.
-Solo lo que tu mereces, Sere…anda…termina de hacer tu maleta, salgo ya y te espero afuera-dice el joven y se aleja al fin de la habitación dejando sola a la muchacha rubia que suspira al verlo irse.
-¡Por Dios! Sí que merezco que me quemen con leña verde por jugar con los sentimientos de un bombón adorable y bello como mi Owen…de verdad no sé qué tenía en la cabeza no siendo sincera si todo iba a ser así de sencillo…¿Y Friederich? ¿Cómo lo tomará él? ¡Por la Rana René!...mejor no le responderé el teléfono hasta que vuelva de casa, así pienso bien qué hacer. Para mi fortuna no sabe dónde vivo-asegura la chica y se pone de pie para acabar de arreglar su maleta. Antes de irse toma la azucena algo aplastada y con el listón desbaratado y la guarda en su bolso.
Expreso Londres-Nottingham. 9:30 pm.
La muchacha rubia va sentada en un asiento cerca de la ventanilla, instalada en el vagón del tren que recorre toda la región conocida como "East Midlands" de Inglaterra; iba oyendo música con sus audífonos conectados a su móvil y algo pensativa mirando por la ventana el paisaje nocturno del campo inglés. No había más de seis peronas en todo el vagón y ella aprovechaba la soledad para pensar y con el móvil en su mano, de vez en vez, miraba todos los mensajes que le había estado enviando Friederich:
"Por favor llámame, Serena, tenemos que hablar" "Contéstame el móvil, Serena, no tengas miedo, no estoy molesto contigo, pero quiero que hablemos" "Serena, no me dejes en silencio y di algo, al menos dime que estas bien, no quiero que te culpes de nada"…
Ella suspira notando que los mensajes del muchacho belga se habían detenido casi media hora atrás, quizá rendido de intentar, hasta que su celular comenzó a sonar con una llamada entrante; asustada de pensar que podía ser Friederich, lo tomó y miró, pero suspiró aliviada al notar que se leía el nombre "Reindert" y una pequeña foto de Sailor Mars como avatar. Serena sonríe y recibe la llamada.
-¡Rei!-dice ella.
-Sí, yo. Como sabes que siempre prometo lo que cumplo llamo para que me digas de una vez por todas a quien elegiste….
-Espera, antes tienes que saber que…
-¡NO! ¡Te callas! No quiero más de tus continuos rodeos y divagues emocionales que te disculpan para no escoger a ninguno de los dos muchachos. Dime ya, Owen o Friederich-apremia la voz de la chica por los audífonos.
-Rei. No estoy en el departamento si quieres saber, sino en el expreso a Nottingham de las ocho de la noche rumbo a nuestro pueblo a enfrentarme con mamá. Y sobre elegir entre Frich y Owen aún no me decido ni creo hacerlo pronto porque los dos ya saben todo y…
-¡Espera, espera, espera! Rebobina la gastada cinta de tus excusas…¿Hablas en serio? ¿Vas a casa a hablar con tía Sylvia?-duda Rei.
-Así como lo escuchas. No más mentiras en mi vida. Hablaré con mamá y le diré la verdad.
-¿Y dices que Owen y Friederich ya saben que salías con los dos?-incrédula Rei.
-Lo saben-terminante Serena responde aun con los audífonos por el micrófono de estos-cuando salí del examen de validación, Friederich tal como me prometió estaba afuera esperándome, guapísimo, vestido todo de blanco, deslumbrante, varonil, perfecto…
-¡Vuelve! ¡Regresa! No me interesa qué tan guapo iba Friederich, ve al grano…esperaba por ti…
-…con un ramo de rosas blancas que ahora que lo pienso no sé dónde quedaron y…
-¡Que vayas al grano!-grita por el celular Rei ganando un gesto de dolor de Serena a quien, en los auriculares del móvil, aquel grito sí que lastimó sus tímpanos.
-¡No me grites que te tengo en audífonos!…¿Sabes la tortura para mis oídos?-insiste Serena.
-Si no quieres quedar sorda antes de que te deje así tía Sylvia por los gritos que dará cuando se entere de todo, entonces sé objetiva, concisa y clara y dime de una vez cómo se enteraron los dos de que jugabas vilmente con el corazón de ambos…
-¡REI! No lo digas de ese modo que suena horrible. Y se enteraron porque Owen, aunque dijo que no podía ir por su trabajo, al final consiguió permiso y me llegó de sorpresa. Así que imagina mi cara al darme cuenta al salir que en el vestíbulo de la universidad me esperaban los dos hombres más guapos del mundo con flores para felicitarme…¡Terrible! Quería que me tragara la tierra…
-¡Me alegra! Te dije que le estabas dando largas al asunto y que el dia menos pensado no ibas a tener la suerte del restaurante. El karma, Serenita Myles, siempre regresa a nosotros. Me da mucho gusto que la vida te haya enfrentado a lo que cobardemente huías.
-No fue bueno, lo acepto, por más que te dijera que sabría cómo manejarlo llegado el momento, por más escenas que inventara en mi cabeza, cuando de verdad los vi a los dos frente a frente y me empezaron a pedir explicaciones sobre quién era el otro, me asusté como no tienes idea y me fui corriendo…
-¡QUE HICISTE QUÉ COSA!...-grita Rei haciendo que la rubia se quite uno de los auriculares.
-Pues eso, me fui, aunque luego Friederich me alcanzó y junto con Owen me obligaron a decirles la verdad y se las dije. No omití nada, les dije que estaba saliendo con los dos y acepté todas las mentiras derivadas de eso. Hablé y dejé salir todo lo que no les dije este tiempo y les pedí disculpas, luego me fui y pedí que no me siguieran. Tomé el subway y me fui al departamento. Iba a huir sin ver a Owen y venir a casa pero…Owen llegó antes y me impidió irme.
-¿Te detuvo?-pregunta interesada Rei.
-Sí. Me detuvo. Dijo que no quería que me fuera del departamento, que no me odia y que tampoco quiere que deje de cuidar a los niños. Yo estaba petrificada de miedo, me dolía mucho que Owen y Frich me odiaran….pero no pasó. Owen no me odia, se portó dulce, tierno y comprensivo con todo, aunque sí dijo estar triste porque no fui honesta.
-Pues tienes una suerte envidiable, cabeza de panqueque, porque Owen es el muchacho más comprensivo del mundo.
-¿Verdad que sí? Y el más lindo y dulce y amoroso. Me hizo reflexionar en muchas cosas y al final decidí venir a arreglar todo con mi madre.
-¿Y Friederich?-cuestiona Rei.
-Desde que iba en el metro hacia el departamento empezó a llamarme al móvil pero lo apagué. No sabía cómo manejarlo. Ahora antes que hablaras estaba mirando todos los mensajes que me ha enviado, son 43. En todos dice que debemos hablar, que no me odia, que no me culpe, que le conteste…
-Insisto. El Dios de la Suerte fue benévolo contigo cuando naciste a cambio de tu poca sensatez te dio toneladas de suerte. Si yo hubiera sido Owen o Frich mínimo te doy una tunda por mentirosa y falsa.
-Y me la merecería, la tunda, no sabes que miedo pasé y como agradezco a los Santos Muppets que ninguno de los dos me odie. Creo que necesito estos días en casa para pensar con calma y ver a Friederich al volver. El Domingo a las seis es la obra de teatro de Peter Pan de los niños y voy a volver para verlos, después llamaré a Friederich y nos veremos para hablar con calma.
-De verdad, Serena, aprende de lo que te pasó, porque no siempre vas a tener esta suerte y de todas formas, aunque tus dos chicos sean un pan de Dios y no te hayan colgado en la horca por falsa, ve pensando seriamente que NO PUEDES elegir a ambos, y más tarde o más temprano vas a tener que entrar en cuentas contigo misma y con lo que sientes y darte cuenta a quien amas de verdad-aconseja Rei.
-Ese es el verdadero y más pesado problema, amiga querida, que ahora con esto que pasó siento que los adoro a los dos aún más que antes…¿Eso cómo se llama? ¿Indecisión? ¿Duda?¿Corazón dividido?
-Se llama desfachatez-responde Rei.
-¡Reindert!-se queja la rubia.
-Así se llama. Cinismo y desfachatez total. Ahora que estés en casa piensa bien y entra en cuenta contigo misma. Por más que te gusten mucho los dos y los encuentres adorables debe haber uno que así sea una milésima supere al otro en tu corazón, descubre eso y ponle punto final a esta penosa historia. Hazlo por ti y por los dos, ni Owen ni Friederich merecen esta indecisión tuya.
-Ya lo sé, Rei, y eso quiero hacer, de verdad fue horrible la situación de hoy y no quiero volver a vivir asustada de que descubran una mentira mía, no más, voy a elegir a uno, ahora sí, definitivo.
-Más vale. Oye, cambiando de tema...¿Hablaste con Owen sobre Mr. Armstrong?-cuestiona la chica.
-No. Con toda la hecatombe no tuve calma, pero le cuento al regresar.
-Está bien. Te dejo entonces porque ya es hora de dormir, mañana tengo asesoría a las nueve y clase de kendo de doce a dos. Saludos a la familia, y arregla tu rocambolesca vida.
-Eso tengo pensado, ya no más largas, ya no más mentiras, ya no más indecisiones…ya no más…-decide Serena y de pronto escucha algunos aplausos, y cuando gira la cabeza puede ver, apenada, a los seis pasajeros que ocupaban el vagón junto con ella, cerca de su asiento, muy atentos a su charla con su amiga, y son quienes le aplauden. La rubia se sonroja mucho al notar eso."¡OMFG! ¿Es que ya no hay privacidad en estos malditos trenes?...¡Gente entrometida!"
-¿Sere? ¿Y esos aplausos?
-Creo que tenemos público…toda la gente del vagón presenció nuestra charla-responde la muchacha ganando una risa de su amiga por el móvil.
-Definitivo estas cosas solo le pasan a Mr. Bean y a ti, cabeza de panqueque…¡Cuelga ya y dispersa a tus radioescuchas! Nos vemos, te llamo mañana-cuelga Rei, mientras Serena sonrojada, oculta su cabeza con su bolso al tiempo que la gente que la había estado escuchando se dispersa en el vagón. El anuncio de la última parada del Expreso en Nottinghamshire, hace que la muchacha al oír la voz robotizada en las bocinas, se levante como con resorte y tome su maleta del compartimento de arriba apresurándose a bajar.
Afuera, en la estación de Nottinghamshire, algunas personas esperan a sus familiares en el andén. Un muchacho alto y rubio y una castaña casi tan alta como él esperan a la recién llegada. La castaña tiene un letrero de "BIENVENIDA CUÑADA" en sus manos, hecho en una hoja de papel con lápiz de labios.
Serena baja y busca con la vista a alguien de su familia, notando enseguida a la pareja y corriendo hacia ellos.
-¡Lita!...-se emociona Serena abrazando a la castaña que le abre los brazos.
-¡Sere! Al fin estás aquí-la abraza la muchacha-hace unas horas que Andy me lo dijo no lo creía. Disculpa el mal letrero de bienvenida pero fue de prisa.
-No te preocupes, todo fue algo rápido y lamento no haber avisado y…-habla ella de prisa. El joven rubio le quita la maleta y la abraza.
-Al menos saluda. Me había olvidado que eres solo intensidades y palabrería, hermana-dice él haciendo reír a las dos muchachas.
-¡Cállate Andrew Myles! seguramente me extrañaste muchísimo. No nos vemos desde navidad-responde ella. El rubio besa su cabeza.
-Sí te extrañé, de hecho todos te extrañamos. Le dije a mamá que venías e hizo consejo de familia. Ace, Mina, incluso llamó a papá, que estaba de guardia, lo hizo cambiarla para recibirte, "¿Consejo de familia? ¿Andy dijo consejo de familia? ¡ESTOY MUERTAAAAA! ¡Tomás de Torquemada les tenía más piedad a los herejes de España que Sylvia Myles a mí ahora!"-¿Serena? ¡Heyl le truena los dedos el rubio.
-Lo siento estaba pensando…bueno ya no importa-responde ella.
-¿Es todo tu equipaje? Pensé que traerías más al venir de Francia-pregunta Lita.
-Es una larga historia, cuñada, pero prefiero contarla con todos presentes. ¿Les parece? Así repito menos y se enteran todos-asegura Serena.
-Perfecto, si así te sientes bien, no nos comentes nada más, cuñada, lo importante es que estás aquí de nuevo-la abraza la más alta y caminan por el andén hacia afuera, donde espera el Toyota gris del muchacho. Serena mira la iluminación nocturna de su ciudad natal y suspira, respondiendo a las preguntas de su hermano y de su novia pero con la mente ocupada en otras cosas: primero, en cómo tratar el asunto de su cambio de carrera con su familia y segundo, en Friederich y Owen, porque por más que Rei dijera que debía haber UNO SOLO que superara al otro en su corazón, lo cierto es que era mentira, ella los adoraba a los dos igual…
Casa de la familia Myles. Thorthon Street, Nottinghamshire. Domingo por la mañana.
El timbre sonaba con insistencia esa mañana dominical en casa de los Myles. Serena, usando un delantal azul, iba a abrir la puerta.
-¡Van, van!-decía secando sus manos en el delantal y abriendo de golpe-Tía Lulú, ¿No crees que es temprano para llegar a la parrilla…-pero las palabras murieron en sus labios al darse cuenta que no se trata de la madre de Rei sino de un joven castaño, vestido con camisa azul cielo y pantalón café que la mira sonriente. "¡Me muerooooo! ¡Friederich en mi casa! ¡Por la bisabuela de los muppets!"-¿Frich?
-Sí, yo. Aún recuerdo dónde está tu casa-comenta el chico.
-Si ya veo es solo que…¿Cómo supiste que estaba aquí?-pregunta la rubia.
-No sabía. Vine a pedirle a tu madre o a alguien de tu familia tu dirección en Londres para ir a buscarte. Iba a venir ayer pero no tuve tiempo por la clausura del congreso en Eton, así que hoy a las siete en punto salí por carretera a Nottingham y…¡Sorpresa del destino! Estás aquí-él toma la mano aún mojada de Serena y la besa.
-No beses mi mano, Frich, debe oler mucho a carne cruda porque estaba ayudando a preparar las cosas para la parrilla-apenada ella la retira.
-Bien, no la beso si te incomoda, pero, ya que te encontré, ¿Podemos hablar?...no has respondido ni una llamada ni un mensaje de texto. Perdí la cuenta de cuantos mandé.
-Entre viernes, sábado y anoche, 123 mensajes y 32 llamadas perdidas-responde Serena. Frich sonríe.
-Soy un obsesivo. ¿Verdad? Pero es que…-el muchacho belga suspira-necesitaba mucho hablar contigo, Serena. ¿Puede ser ahora?-pregunta el chico. "Así es, Serena, no te queda más, ya que el destino te está poniendo delante de todo lo que evades, mejor habla con Frich ahora"
-Si claro…espérame afuera, me quito esta cosa, le aviso a papá y salgo-comenta Serena. Friederich asiente. Diez minutos después, Serena camina por las calles de Nottingham al lado del muchacho castaño. Por ser domingo en la mañana las calles de la ciudad están algo desiertas.
-Supongo que estás muy molesto conmigo-comenta la rubia.
-Ese día sí. Me costó entender algunas cosas-sincero Friederich.
-¿Te decepcioné mucho por salir con dos chicos, verdad?-pregunta Serena caminando a su lado y mirándolo preocupada.
-No. No tanto por eso. Más bien me dio mucha rabia que te gustara alguien más y no yo. Creo que retrocedí en mi recién ganada confianza y me volví a sentir el pobre "Praline" de la preparatoria inseguro y tartamudo que no era capaz de hacer que la chica que le gusta se fije en él por sí mismo-responde Friederich. "Ahí lo tienes, pedazo de animal, lastimaste a Frich también"
-Perdona, Frich. De verdad soy la idiota más grande del universo por haberles mentido así a ti y a Owen-avergonzada Serena.
-Tampoco es para tanto. Admito que sí estaba enojado y me ofusqué un poco, por eso le pegué a tu jefe cuando intentó seguirte-asegura el chico castaño. "¡TOUCHÉ! Friederich empezó el pleito…¡Que emoci…!...¡NO, NO, NO, NO! Quedamos en que no me emociona que se peleen por mí porque es malo"
-Sí vi a Owen herido del labio. Y por el estado de tu ceja parece que no se quedó cruzado de brazos-comenta ella cuando cruzan la calle hacia la zona comercial de Nottingham.
-No hablamos mucho, creo que fue la adrenalina e intensidad del momento y un poco de tensión liberada, pero nos hacía falta-asegura el castaño-Sere…mira…sé que no es muy correcto de mi parte que no siendo novios formales te pregunte esto pero la verdad me siento muy celoso del tipo ese…¿Hace cuánto vives con él? ¿Después de lo de tu ex novio?-cuestiona Frich.
-¡Hey!…momento…momento…-Serena lo detiene del brazo-Friederich, yo no vivo con Owen de la forma en que supones que significa VIVIR….es decir…bueno es una historia larga…¡Pero no es mi concubino!- lanza la rubia de golpe. Friederich ríe divertido-¿De qué te ríes?
-De cómo suena eso…sé que es la palabra correcta pero fue gracioso, aunque ayer sí me figuré algo de eso cuando dijiste que vivías con él y me dio mucha rabia-responde el joven
-Si claro, fue mi culpa por decir las cosas de golpe sin explicar bien y dejando salir mi tensión-asegura Serena y tomada del brazo del muchacho belga sigue caminando hacia el minisúper, en donde entra con él y toma una canastilla-como te dije es una historia larga, Frich. Reindert heredó un departamento de su anciana y cascarrabias tía paterna y las dos vivíamos allí cuando estudiábamos. Cuando ella se fue a la maestría ese departamento quedó vacío, cuidado por los porteros.
-Y decidiste volver allí cuando regresaste de Lyon-deduce Friderich deteniendo la canasta, en la que Serena coloca bolsas de frituras.
-Así es, como sabía que no tendría trabajo pronto pensé vivir allí e irle pagando a Rei una renta simbólica, pero mi susto fue mayúsculo al darme cuenta que el departamento estaba rentado a la familia de Owen sin conocimiento de Rei-comenta la muchacha caminando hacia la zona de verduras y eligiendo algunos elotes y plátanos.
-¿Y eso por qué? ¿Un fraude?-pregunta el castaño.
-Menos que eso. El pobre portero hizo esa treta para pagar con esa renta el tratamiento de Alzheimer de su señora.
-Qué triste-asegura el chico de ojos esmeralda. Serena asiente escogiendo algunas papas grandes.
-Eso es la verdad que ahora sabemos. Yo no podía correr a Owen y a sus dos hijitos ni quería volver a casa, así que Owen y yo hablamos y decidimos que el mejor arreglo era vivir ambos como compañeros de departamento, luego se arregló todo porque comencé a cuidar a los nenes y el dinero me venía bien…y recién me decidí a venir a enfrentar a la Señora Sylvia de Torquemada-asegura ella. Friederich ríe divertido.
-Por cierto...¿Cómo te fue con tu familia al decirles todo?-cuestiona el chico. Serena camina con él a la zona de latas de conserva eligiendo algunas de champiñones.
-¿Viste la película de "Guerra mundial Z" con Brad Pitt?-pregunta la chica de coletas. El muchacho asiente-¡Peor! Fue el apocalipsis de los Myles. Mi mamá se puso tan mal que hasta se le bajó la presión, mi padre me dijo la vida y mis hermanos y Lita, la novia de Andy, tuvieron la delicadeza de no meterse. Ace incluso me apoyó en mi decisión. Es que ellos insisten que en letras moriré de hambre y que mi futuro estaba en el hotel.
-Que mal. Pensé que encontrarías apoyo en tu madre-asegura Friederich.
-No todos tenemos la fortuna de tener una madre maravillosa y adorable como lo es Rose contigo, Friederich…y así es la vida en casa de los Myles, ¿De dónde crees que heredé la capacidad innata de ser dramática? De mi madre-confiesa la muchacha rubia formándose en las cajas con Friederich. Él sonríe.
-Tú no eres así. Eres maravillosa, dulce, tierna, inteligente-asegura el joven mirándola embobado.
-Gracias por pensar así de mí, Frich, pero sí soy dramática, lo sé, nunca lo he negado…
-¿Y cómo acabó todo? Lo del problema con tu familia-insiste el muchacho castaño.
-Pues, luego de la tercera guerra mundial, el sábado estuvieron todos más tranquilos y comprensivos. Cuando le dije que ya me había matriculado y presentado el examen de revalidación, supongo que pensaron que va en serio mi decisión y ya no hicieron tanto lío. Tan calmados están que decretaron domingo de parrilla, ya me viste-comenta ella y camina hacia la zona de cajas en donde le cobran lo que lleva y sale después, cargando una sola bolsa, mientras Friederich carga dos.
-Me alegra que vayas mejor con tu familia…-Cuando van por la calle, el joven belga retoma la charla -¿Y cuándo comenzaron a salir?... Tu jefe y tú-pregunta algo tímido el joven castaño. Serena hace memoria.
-Pues…primero solo éramos amigos y compañeros pero luego él me confesó que le gustaba, casi al mismo tiempo que tú y aunque tampoco lo acepté porque no estaba muy segura y…-Serena guarda silencio cuando al dar la vuelta en la esquina de la calle de su casa, se detiene y mira el rostro algo triste del joven belga "¡Serena pedazo de bestia! Estás lastimando a Friederich con esto"-creo que no lo estoy diciendo de la mejor manera, Frich, disculpa…
-No es tu culpa. Solo quería saber. Sere…-él la toma del brazo-¿Aún no estas segura de quererme a mí? ¿Aún te sigue gustando tu jefe?-lanza él mirándola a los ojos de forma profunda que hace temblar a la muchacha. "Por todos los muppets…¿Cómo puede alguien mirar de esta manera tan apasionada?".
-Es complicado, Frich…yo…aún no logro definir bien lo que siento, bueno sí…me gustan mucho Owen y tú, por más raro y cínico que suene, pero no entiendo quién me gusta más.
-No necesitas entender nada, Sere, a quien amas de verdad es a mí, y créeme que te lo voy a demostrar, voy a luchar para que estés segura que me amas a mí, porque yo a ti te amo con toda mi alma y no quiero perderte-asegura el joven tomando los hombros de Serena y besándola en los labios primero de forma imprevista, y después más intensa que ella responde.
"¡ME BESÓ! ¡Frich me besó! ¡Y de qué manera! ¡OMG!"
-Frich…espera…espera…-se separa la muchacha después de un momento.
-¿Qué pasa?...¿Sentiste ese beso? ¿El modo como me respondiste?...no estás confundida, Sere, me amas a mí. El tipo ese puede gustarte porque lo conociste primero, pero me amas a mí-insiste el joven castaño con su frente unida a la de la muchacha rubia. Ella suspira.
-No es tan fácil, Friederich….yo jamás negué que me encantas, que eres maravilloso y que siento cosas especiales e increíbles por ti pero…pero…-duda la muchacha-yo aún no sé qué hacer o a quien elegir y no me quiero equivocar ni lastimarlos a Owen o a ti de nuevo como lo hice por estúpida y mentirosa…¿Comprendes?-preocupada ella. Friederich sonríe y la abraza, aún con las bolsas en sus manos.
-Comprendo, perdona mi actitud yo…supongo que no quiero perderte, eso es todo-asegura el chico castaño. Serena sonríe abrazada de él y va a decirle algo cuando…
-¡Serena! ¿Qué haces allá afuera? Pasa de una vez-se escucha la voz femenina en la calle. Una asustada Serena mira a su madre que, afuera, la llama usando otro delantal rosado y sonrojada se separa del abrazo del muchacho.
-¡Mamá!- "¡NOOOOOOOO! ¡Langostas, ranas, moscas, Laura Bozzo, pero NO MI MADRE Y YO CON FRICH!- la señora rubia camina hacia los dos muchachos con una enorme sonrisa que desconcierta a Serena.
-Buenos días, joven, Sylvia Myles para servirle…encantada de conocerlo. ¿Usted es…?-duda la señora alargando su mano, que Friederich toma y besa en el dorso.
-Friederich Nemadcky, compañero de la preparatoria de Serena-asegura él. La señora Myles sonríe encantada.
-¡Vaya! ¿Por qué a un compañero de mi hija tan elegante y distinguido como Usted no lo recuerdo?-cuestiona la señora.
-Mamá…por favor…-enfadada Serena.
-No se preocupe, Madame Myles, no me recuerda porque estuve poco tiempo de intercambio, soy de Bélgica-responde con naturalidad Friderich.
-Ya veo. Entonces, Friederich…¿Puedo llamarte Friederich?-cuestiona amable la madre de Serena.
-Puede Usted llamarme como guste-sonriente él.
-Friederich. Ya que eres amigo de mi hija, ¿Te gustaría acompañarnos a la parrilla?- "¡MOMENTO! ¿En qué maldita dimensión desconocida estoy? ¿Mi madre invitando a Frich a la parrilla de mi loca familia con tíos Griffiths incluidos? ¡NOOOOO! ¡Haz algo, Serena, haz algo antes que esto acabe peor!"
-No creo que Friederich pueda, mamá, debe volver a Londres y…
-Claro que me encantaría, Madame Myles-responde el joven y Serena lo mira con ojos abiertos como platos.
-No se diga más. Friederich, eres el invitado especial a la parrilla de la familia Myles este domingo-se cuelga de su brazo la señora y camina con él dentro de la casa.
-Que amable, Madame Myles, me encantará compartir con Ustedes este día…de haber sabido habría traído algo pero solo venía a visitar a Sere y…-Serena se ha quedado petrificada afuera mirando la escena de su madre y Friederich conversando del brazo mientras entra en la casa.
-¡Diablos! Esto no acabará bien…sé que no…si con todo el lío de Owe, Frich ya sabía que estaba yo loca al conocer a mi familia acabará de confirmarlo y me va a mandar por el tubo más largo que encuentre!-se queja la muchacha apoyando su frente en la reja de la entrada de su casa.
-¡SERENAAAAA! ¡PASA DE UNA VEZ A ATENDER A FRIEDERICH!- la saca de sus pensamientos el grito de su madre desde dentro de la casa, pero al voltear de prisa se golpea la frente en un tubo de metal del cancel-"¡ME LLEVA LA #"/%**! ¡Ya no sé si maldigo más por el golpe que me di o por los gritos de mi madre!"
La rubia entra, frotando su frente, en su casa y cierra la puerta, caminando fastidiada y farfullando maldiciones hasta el patio trasero donde se escucha música de Creedence Clearwater Revival mezclada con el olor a carne asada, al tiempo que Sylvia Myles presenta a Friederich a la mujer de baja estatura y melena pelinegra que estaba cortando trozos de salchicha.
Los hermanos de Serena, con sus novias, estaban sentados bebiendo cervezas y jugando UNO con un muchacho pelinegro, y una chica de corto cabello negro y ojos amatista, vestida toda de oscuro y con sombras moradas se acercó a ella.
-Vaya, Serena…al fin presentas al novio. Ayer no te pude decir nada en la comida pero los vi en el Royal Albert Hall…dime…¿Por qué el misterio? Rei me llamó y me dijo que no abriera la boca pero no entiendo por qué si el hombre es un adonis. Mi hermana debería conseguirse uno así en vez de seguir casada con sus libros-asegura la muchacha.
-Andrea…ahora no…de verdad me duele la cabeza…y Friederich no es mi novio-comenta la muchacha rubia sacando en una mesa del patio lo que compró en el minisúper.
-¿No es tu novio? Pues qué esperas, si es guapísimo-comenta la hermana menor de Rei.
-Cada quien sabe sus líos emocionales, querida, yo no digo nada a mi tíos de que sigas viendo a Charles…
-¡SHHHH! Calla-se alarma la chica de negro-Si mi madre sabe me lanzará todas las macetas de tía Sylvia y no creo sobrevivir- Serena sonríe y palmea su espalda.
-Anda con los demás, Andrea, ya después hablamos-condescendiente Serena.
-Vale, pero de verdad, consíguele uno de esos a mi hermana-se aleja la muchacha. Serena solo sonríe y abre las bolsas de frituras sacando estas en un plato, viendo ahora como su madre le presenta a Friederich a los dos hombres que estaban cocinando la carne, su padre y el padre de Rei. El joven de cabello negro se acerca a ella y come una botana.
-Y entonces…regresas de Francia, carrera nueva, vida nueva, ¿Novio nuevo?-pregunta el joven.
-Zaf…no es mi novio, es un amigo de la preparatoria con quien he salido algunas veces. Por favor no te unas a esta locura-comenta Serena.
-Claro. No es tu novio. ¿Y el alto de cabello negro que juega baloncesto?-cuestiona el muchacho sonriendo al tiempo que muerde la fritura de maíz-¿Él tampoco?- "¡DEMONIOS DEL AVERNO! ¡Zaf sabe sobre Owen! ¿Cómo me olvidé que Rei me advirtió?"
-Oye…chico listo…sobre ese otro muchacho solo sabes tú pero nadie más y espero que siga así-advierte Serena amenazando con su dedo al hermano menor de su amiga. El muchacho ríe divertido.
-¿En qué líos se meten tú y Reindert?-pregunta el chico-¿Sabes que eso implica que seas mi esclava por un tiempo indefinido, tal como ella? O los tíos pueden enterarse que otras cosas cambiaron en tu vida además de tu carrera-Serena lo sujeta de la oreja con fuerza-¡OYE!
-¡Eres despreciable Zapphir Griffiths!-le grita ella, soltando al muchacho que frota su oreja roja, luego ambos ríen divertidos y el chico la abraza.
-Es broma, ya sabes que nunca las delataría. Me divierten mucho tus accidentes, errores, equivocaciones y metidas de pata y las de Rei. De no ser por Ustedes y las peleas de mi madre con Andrea estas dos familias morirían de inanición. Además no puedo delatar a mi compañera de cocina-le guiña un ojo el joven a la muchacha rubia.
-Cierto. Somos partner de cocina tú y yo-recuerda Serena que siempre cocinaba con el hermano de Rei y compartían recetas-la verdad, Zaf, mi vida emocional apesta. Me gustan dos chicos…¿Crees que soy desvergonzada?
-No. Para nada. Creo que debes disfrutar de esta experiencia y no estresarte tanto-asegura el muchacho.
-Es fácil para ti decirlo, tu mamá no es Sylvia Myles-se queja ella.
-Pero es Lulú Griffiths y no le veo gran diferencia excepto color de cabello-responde el muchacho ganando una risa franca de Serena.
-Relájate y disfruta que el otro no está cerca-asegura el muchacho-me voy porque Ace es un maldito tramposo con el UNO y apostamos lavar el carro de tu papá-se despide el hermano de Rei.
-Entonces más vale que no pierdas, Zaf-se despide ella. El chico se aleja de ella y Serena suspira hondo, hasta que siente que la toman de la mano y mira a un sonriente Friederich.
-Hola. Disculpa que te dejé sola. Tu familia y la de Rei son encantadoras-comenta el joven.
-Mentiroso. Es que eres un hombre educado y galante pero nuestras familias NO SON HERMOSAS, hermosa la tuya-asegura la rubia. Frich besa su mejilla.
-¿Estás molesta porque acepté la invitación de tu mamá?-pregunta el joven belga.
-Si, la verdad sí. Ahora no sabes la que soportaré de su parte. Nos va a querer casar mañana, es que el tema de mi soltería es un caso en esta familia-se queja la muchacha. Friederich sonríe y toma sus manos.
-Me dijiste, pero quizá lo hice a propósito para que me elijas a mí y tener de aliada a tu mamá-le guiña un ojo el chico y Serena parpadea asombrada-me dijeron que regresas hoy mismo a Londres, podemos ir juntos. Te llevo en el auto-corta el tema el joven antes que ella reclame- ¿A qué hora debes volver?-cuestiona Friederich.
-Debo estar antes de las seis en la escuela de los niños. Tristán y Gwen tienen hoy una obra de teatro en su Preescolar y prometí volver para verlos-asegura ella. Friederich se queda en silencio.
-Y ese tipo estará también, supongo…
-Si estará, Frich, es su papá. No tengo por qué decirte mentiras, ya no más. Mira…en verdad no me agrada mucho esta situación porque yo no me he decidido por ti o por Owen, no me molesta que convivas con mi familia, ni los alucines de mamá porque he vivido desde niña con ellos, pero sí me estresa un poco no tener claro a quien elegiré-sincera ella.
-No importa. Te llevo aunque vayas a verlo a él…
-A los niños-corrige la rubia.
-De acuerdo. Prometo tener paciencia, pero jamás renunciaré a ti, ¿Te queda claro?-acaricia él la mejilla de la rubia-y no lo haré porque te amo, y muchísimo, no me voy a rendir hasta que te des cuenta que me amas a mí, así que, hazte a la idea de que así será, Serena Myles, porque no te voy a dejar jamás-firme el chico de ojos verdes presiona las manos de Serena que lo mira asombrada. Después los dos son requeridos por la madre de Serena para probar un aderezo de queso azul que acaba de preparar y no siguen conversando, pero mientras están allí el móvil de Serena vibra y ella lo mira con el identificador: "Mr. De Burgh" sonríe y mira el mensaje.
"Sere, espero que estés bien y que todo haya ido perfecto con tu familia. Un abrazo enorme de mi parte, no te presiones por llegar, yo ya les expliqué a los niños y no habrá problema si te quedas más en casa. No sé si esté permitido decirte que te extraño y que te quiero muchísimo si aún no tomas una decisión pero, de todas formas te lo diré, así se abreviado. TQM. Owen" Serena suspira y guarda el móvil.
"Maldito sea el karma…parece que aún no logro decidirme por alguno de los dos, y ellos lo hacen aún más difícil…¿A quién amo de verdad? ¿A Frich o a Owen?...¡AGHHHH! Acabaré por lanzar la moneda y que sea lo que la suerte quiera…¡HE DICHO!"…
NOTAS FINALES: Si señor, se descubrió todo…¿Se esperaban la reacción de los dos bombones?...Sé que no fue del todo lo que merecía la cabeza de panqueque, pero tengo planes bien definidos con el rumbo de la historia hasta el preciso momento en que la accidentada y demente protagonista deba al fin decidir. Por lo pronto los dos bombones ya saben de la existencia del otro y veremos qué hacen ahora para conquistar abiertamente a la rubia. ¿Cuál fandom creció más? ¿El de Owen fans o el de Praline fans? Ya veremos…
Espero les haya gustado y perdonen la tardanza en la publicación, mil cosas se interponen, pero no lo dejo de hacer porque lo adoro. Con todo cariño para mi amix, a quien quiero muchísimo, esperando que la lectura le arranque más de una sonrisa. Nos vemos en el siguiente.
ATTE: LADY PHOENIX.
"Cuanto más complicado, mejor, cuanto más imposible, más bello"
