Capitulo 7 – Tiempos Navideños.

Últimamente cosas extrañas han sucedido. Talvez sea por culpa de la cercanía de la navidad, lo que refuerza aun más mi antipatía por esta época del año. No es por ningún trauma infantil, no. Excepto, quizás, por la vez que Blaise y yo, alrededor de los diez años, tuvimos la brillante idea de robarle una botella de Firewhiskey a mi padre. Hasta hoy no se que fue peor: el sermón y el castigo o la resaca. No me gusta la navidad, no se por qué. ¿Y además por qué te debe gustar? Personas alegres, niños felices, gente confraternizando, en fin, el propio escenario del aburrimiento profundo.

Las cosas están extrañas. En estos días Blaise me hizo unas preguntas raras. Esta bien que Blaise SEA extraño, pero nunca me lo imagine preguntándome cosas de tipo: ¿Cuándo descubriste que estabas enamorado de Ginny? ¿Cómo te sentiste? Si no lo conociera tan bien diría que esta enamorado. Pero para mi ya es difícil visualizarlo con una sola mujer por dos semanas.

Sin embargo, lo más arduo fue responder esas preguntas. Como podía decir el exacto momento en el que me di cuenta de que estaba fatalmente, completamente y totalmente enamorado de Ginevra Weasley, si en ese momento, ella para mi no pasaba de otra Weasley y una fuente inagotable de diversión, gracias a mi incansable provocación.

Al contrario de otras personas, no descubrí que Ginny me gustaba de una manera nueva y diferente, cuando nos besamos por primera vez. Ni la segunda o tercera vez. Besarla fue más un castigo que otra cosa. Ella me dio una cachetada y yo puedo ser todo, pero nunca golpearía una mujer. Entonces como el perfecto caballero que soy la manera que encontré para desquitarme y además irritarla, fue besándola. Cuando finalmente nos soltamos y ella me dio otra cachetada, no logre controlarme y la bese de nuevo. Bien, la tercera vez fui más rápido, y tome su mano antes de que chocara dolorosamente con mi mejilla que ya estaba roja, y le di un tercer beso. Después de eso ella desistió de intentar lastimarme y salió bufando y golpeando el suelo con los pies, murmurando cosas como "cretino egocéntrico" y aun recuerdo los varios tonos de rojo que su rostro tomo.

No obstante, sólo me di cuenta del problema en que me había metido y de lo perdido que estaba cuando entrelace mis dedos con los de ella por primera vez y sentí mariposas en mi estomago, al mismo tiempo en que mi corazón tomaba un ritmo completamente diferente al habitual, lo que no pasaba ni siquiera cuando tenía una varita apuntándome. Y me pregunto como un simple toque, una simple acción puede provocar en una persona un sentimiento tan angustiante, una descarga mágica, más poderosa que cualquier hechizo.

A partir de ese día no fui capaz de mantener mis manos lejos de ella, mi cuerpo lejos del suyo. Ella es caliente y yo frío. Ella amaba y yo odiaba. Y aun así es fantástica la forma que toman nuestras manos cuando están unidas, los dedos entrelazados. Puedo sentir sus uñas clavándose en mi piel por la fuerza con que apreta, pero no importa, pues es exactamente eso es lo que me gusta. Ella en mi y yo en ella.

No encuentro otra manera de describir como es amar a Ginevra.

La mejor manera de ser despertado es con alguien jugando con tu cabello.

Nunca estés de acuerdo con hacer compras de Navidad con ella.

Nunca prolongues una discusión, puedes decir cosas que no debías.

El mantenía los ojos cerrados, pero no estaba dormido. Aunque pudiera, sería imposible siquiera adormilarse con ella moviéndose en la cama de cinco en cinco minutos. Finalmente, se dio por vencido y abrió los ojos dejando la mirada fija en el techo, segundos después sintió una cosa suave cerca de su pie moverse. "La maldita gata ya esta aquí" pensó. Luchando bravamente con el impulso de patear la bola de pelos a sus pies, volvió de nuevo su atención hacia un punto cualquiera en el techo, intentando concentrarse en algo que lo ayudará a dormir.

Pero, claro, era mucho pedir que logrará dormir por lo menos tres horas. Cuando sus párpados estaban casi cerrándose, sintió algo deslizarse por su pecho y fue entonces que se dio cuenta de que era la mano de Ginny. Ella se estaba moviendo en la cama. De nuevo. Respirando hondo, ya estaba preparándose para levantarse y desistir, completamente, de dormir cuando una de las piernas de ella fue depositada entre las suyas, la delicada mano lo enlazo por la cintura y aun moviéndose, Ginny encajó su rostro entre su cuello.

Draco espero alguna palabra, pensando que por fin se había despertado. Entonces decidió girar su cuello un poco para verla. La encontró con un semblante calmo, la respiración tranquila y la mano en su cintura que de tiempo en tiempo se contraía. Respiro hondo de nuevo, intentando memorizar el rostro dormido de Ginny, sereno, que combinaba perfectamente con su nariz pequeña, las pecas y las pestañas doradas. "Perfecto", no pudo dejar de pensar. Y antes de darse cuenta, se durmió intentando igualar el ritmo de su respiración al de ella.

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-Hey, dormilón, despierta...- una voz distante y suave susurro en su oído, pero Draco ni al menos abrió los ojos. La sensación de algo moviéndose en sus cabellos parecía querer llevarlo de nuevo al mundo de los sueños.

Una sonrisa se formó en sus labios. Adoraba cuando ella hacia eso. Era raro que se levantará antes que el y más raro aun que se quedará en la cama en lugar de salir corriendo por la casa como una loca murmurando que estaba atrasada. Pero ese día era diferente. Las vacaciones de Navidad ya habían comenzado y para la mente impura de Draco eso sólo significaba una cosa: Ginny sólo para el, el día entero. El decidió abrir los ojos, somnoliento.

-Hasta que por fin Vuestra Majestad despertó...- Ginny aun estaba sentada encima de el, y mantenía el mentón apoyado en una mano sobre su pecho mientras con la otra le acariciaba el cabello suave y fino.

-Que milagro que estés despierta antes que yo.- le dijo moviendo el brazo que tenía adormilado debajo de ella.

-Es imposible dormir contigo roncando de esa manera.

-¡Yo no ronco!- le dijo indignado.

-Se que no, bobito, me desperté solita y mira- Ginny apunto la ventana, con las cortinas abiertas, dejando entrar la claridad de la mañana. -¡esta nevando!

-Hummm, ¡eso merece una celebración!- Draco levanto la cabeza, uniendo los labios de ella con los suyos. Después de un tiempo Ginny comenzó a reírse, y se alejó.

-¡Quita la mano de ahí!

-¿De donde?- le preguntó, falsa inocencia en su voz.

-De mi cadera, Dios, ¿sólo piensas en eso?- le dijo riéndose, acomodándose mejor, se sentó encima de Draco, una pierna a cada lado de su cuerpo. -¿Por qué te acostaste sin camisa, otra vez?- le pregunto, pasando los dedos por la barriga de el suavemente, intentando en vano hacerle cosquillas.

Por un instante Draco la miro boquiabierto. Después coloco una mano en cada una de las piernas de ella y le respondió como si fuera la cosa más obvia del mundo:

-Porque tu la tienes puesta.- ella miro hacia abajo y se rió al constatar que realmente estaba usando una de sus Armani, a la que por algún motivo le faltaban algunos botones. El resultado de otra de las muchas discusiones de los dos, que casualmente terminaban con una Ginny sin mucha paciencia intentando abrir una camisa. ¿El motivo de la pelea? Ninguno de los dos lo recordaba claramente.

Draco subió las manos hacia la barriga de la chica y los dos se quedaron mirándose por unos instantes y ella notando que el no tenía buenas intenciones, se levanto de la cama, para la infelicidad de Draco, que sólo observo desolado como se alejaba hacia el baño, en una camisa que más parecía un vestido y medias.

El estaba hasta considerando la hipótesis de ir al baño, a ver si tenía alguna oportunidad con ella a esa hora, pero desistió cuando escucho el ruido del baño. No, no tenía ganas de quemarse tan temprano con el agua casi hervida de la ducha de Ginny.

Con un suspiro, se levanto de la cama y fue hacia el corredor. Ginny debía haberse levantado muy temprano, concluyo, ya que al entrar a al comedor encontró la mesa lista y algunas tostadas y café. Era impresionante lo productiva que ella era cuando perdía el sueño y no tenía nada que hacer. Al contrario de el, que podía quedarse horas sentado mirando el techo y pensando.

Antes de sentarse en la mesa, Draco fue hasta la ventana donde una lechuza marrón esperaba con el Profeta Diario. Se sentó y se puso a leer el periódico, esperando que Ginny terminará de bañarse para que desayunar juntos. Después de media hora y de leer todo el diario, cuando Draco ya estaba a punto de ir a ver si ella no se había ahogado en al bañera, Ginny surgió en la sala con el cabello mojado.

-Por fin, pensé que te habías ido por la cañería.

-Ja, ja, ja, ¿siempre intentando ser gracioso, no?- la pelirroja le dijo sarcástica, pero sonriéndole cariñosamente.

-No logro evitarlo, es más fuerte que yo. ¿Hiciste el desayuno?

-Si y los platos son tuyos.- Ginny sonrió al ver la expresión de desagrado en su rostro y fue caminando hasta el, sentándose en sus piernas.

Tomo una tostada y la llevo hasta la boca del rubio. El acepto el pedazo, mientras la abrazaba por la cintura. Ginny paso las manos por el cuello de Draco, acariciándole la nuca. Draco cerró los ojos para sentir mejor el toque suave de sus dedos y soltó un suspiro que más parecía el ronroneo de un gato.

-¿Qué hiciste con mi prometida? No eres Ginevra Weasley- le dijo suavemente, mientras una de sus manos intentaba discretamente meterse dentro de la camisa de ella.

-¿No puedo ser cariñosa contigo?- le pregunto, sin notar el viaje que la mano de Draco hacía.

-¿Qué quieres? Porque no eres tan cariñosa conmigo por nada...

-Ahh, quería que fueras conmigo al Callejón Diagon, sabes, a comprar unas cositas para Navidad...

Draco hizo una cara de "¿de verdad debo ir?" y le dijo:

-¡Lo que quieres es que vaya a cargar las bolsas por ti!

-Di que si, vamos...- Ginny le dijo, bajando la cabeza y besándole el cuello, y después fue hasta sus labios, parando allí.

-esta bien, chantajista.- Al oír la respuesta, Ginny sonrió y le dio varios besitos rápidos en los labios. - ¿Sabias que ese es un golpe bajo? Pero quiero algo a cambio...

-¿Qué?- le pregunto desconfiada.

-Vamos para la cama, ahora.- le dijo sonriendo maliciosamente.

-¿Pero la mesa, el desayuno, los platos?

-Después pensamos en eso- diciéndole eso Draco la levanto y fue caminando con ella calmamente de vuelta al cuarto.

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Ella despertó sintiendo algo a su lado y la primera cosa que vio después de abrir los ojos y ajustarlos a la luz de la lámpara, fue a Draco, con gafas, leyendo un libro. Ginny levanto la cabeza, somnolienta, y le pregunto:

-¿Qué hora es?

Draco levanto los ojos del libro, dejando de leerlo, inmediatamente después de escuchar su voz. Sonrío y acerco su mano a la lamparilla.

-Casi las siete. Estaba esperando que te levantarás para que cenáramos.

Ginny dio un salto en la cama después de escuchar la hora.

-¿Por qué no me despertaste? ¡Ahora el Callejón Diagon debe estar cerrado!

-Te veías tan linda durmiendo... me daba pesar despertarte...- le dijo, intentando poner su mejor cara de inocencia.

-No me mientas, Malfoy, se que no me despertaste porque no quieres salir conmigo. Pero si piensas que te salvaste, estas muy equivocado. Mañana bien temprano, vas conmigo, quieras o no.- le dijo antes de entrar al baño y cerrar la puerta con fuerza.

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-¿Draco, se me olvido alguien? Tengo la impresión de que se me olvido comprarle un presente a alguien.

Haciendo un esfuerzo sobrenatural para no derrumbar ninguna bolsa, Draco saco la cabeza por encima de una docena de paquetes, con la mirada de alguien que no creía lo que escuchaba.

-Si, se te olvido alguien. ¿Sabes aquel primo de octavo grado, el que nunca has visto? Francamente, creo que le compraste algo hasta para el Papa. Probablemente todo el Reino Unido va a recibir algo tuyo de navidad.- Draco intentaba no perder la última gota de paciencia que le restaba. Pero a cada segundo era más difícil.

Después del episodio del día anterior, Ginny parecía intentar castigarlo por no haberla despertado, y estaban haciendo compras desde la mañana. Y eran casi las cinco de la tarde. Draco no sabía que existían tantos almacenes en el Callejón Diagon y a esa altura, no sabía si ya habían entrado o no a una tienda. Le dolían los pies tanto que estaba considerando la hipótesis de amputarlos. Y para completar aun más su "felicidad", el Callejón Diagon estaba lleno de personas con el mismo objetivo de Ginny: torturarlo.

-No se... ya le compre algo a todos los de la lista, pero siento que he olvidado a alguien.- le dijo ella sonriendo. Le divertía esa situación.

Llevar un hombre hacer compras era siempre un desafío, y era aun más difícil cuando ese hombre era Draco Malfoy. Difícil y divertido. Le gusto la experiencia de obligarlo a ser su cargador de paquetes y lo repetiría muchas veces más.

De repente, Ginny abrió los ojos, como si hubiera recordado algo.

-¡Draco! ¿Qué le compraste a Blaise?

-Nada.- le dijo como si fuera la cosa más natural del mundo y continúo caminando hacia la cafetería. Necesitaba urgentemente un café antes de tener algún tipo de ataque psicópata. Entonces noto que Ginny ya no lo seguía. Draco paro girándose, chocando con algunas personas y haciendo malabarismos increíbles para no dejar caer nada.

-¿Qué le vas a comprar?- le pregunto Ginny, que sólo cargaba dos bolsas.

-Nada.- le dijo indiferentemente volviendo a caminar, entrando finalmente a la cafetería que estaba completamente llena. "¡Genial! Ahora tendré que matarme para poder tomarme un café". Ginny entró detrás.

-¿Cómo que no le vas a dar nada?

-Sin darle. Que ideas.

-¡Pero Draco, el es tu socio! ¡Tu mejor amigo!.- le dijo indignada, mientras Draco tranquilamente expulsaba a unos niños de una mesa. Sonrió satisfecho al observarlos levantarse y correr asustados. Ginny lo miro aterrada por el poder que tenía de imponerle su voluntad a los otros, cuéstele lo que le cueste. Pero ni se preocupo en discutir con el por eso, no iba a funcionar igual.

-¿Y eso que importa? ¿Sólo por qué el es mi amigo debo darle algo? ¡Soy un hombre, hazme el favor!- se sentó lanzándole una mirada fatal a la mesera, fue rápidamente atendido.

-¡Oh, Dios, que machista eres! Pídeme un chocolate, voy a comprarle algo antes que cierren las tiendas.- diciéndole eso se levanto de la mesa y salió del establecimiento, con sus pasos cortos y ligeros.

Una sonrisa se formo en sus labios al verla salir. Era todo lo que quería: quedarse solo para poder comprarle un maldito regalo. Y si la conocía bien, probablemente se demoraría una hora para comprar una corbata o mancuernas. La mesera llego con una expresión de misericordia, entregándole el café a Draco que le pidió (o mejor, le ordeno) que cuidara los paquetes y salió yendo a la joyería del frente.

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-¡Uff! ¡Por fin!- Ginny suspiro, al terminar de ponerle el lazo al último presente y colocarlo encima de todos los demás.

Draco levanto los ojos del papel que leía y dirigió su mirada hacia la pelirroja sentada en el suelo. Tenía el cabello preso en una coleta alta medio torcida con Liz en las piernas dormida.

-Que bien. Me muero de sueño, pensé que ibas a pasar toda la noche ahí.- se levanto de la mesa y camino hacia ella, ofreciéndole una mano para que se levantará.

-Solo quiero que todo este listo para cuando vayamos.- se levanto, sosteniendo la mano que Draco le daba.

Al escucharla, Draco frunció las cejas y le pregunto:

-¿Cuándo vayamos a donde?

-¡Despierta, Draco!- sacudió una mano frente sus ojos. -¡A casa de mis padres, por Navidad!

-¿ 'nosotros'? Yo no planeo ir a ningún lugar.

-¿Vamos, Draco, no vas a pasar la navidad conmigo, allá?

-No- le dijo simplemente.

-¿Por qué?- Ginny estaba visiblemente decepcionada.

-Porque no quiero.- le dijo comenzando a caminar hacia fuera del estudio.

-¿Cómo así? ¿No vas a ir conmigo porque simplemente "no quieres"?- lo siguió por el corredor, comenzando a irritarse.

-Simplemente no quiero pasar la noche escuchando los "gentiles" comentarios de tus hermanos. No es gran cosa, Ginny, es sólo una cena más con tu familia. ¿Cuántas veces has ido sin mi?- mantenía la voz tranquila, y se giro hacia Ginny tomando su brazo.

-¡No es sólo una noche más, es navidad!- le dijo, arriesgando una sonrisa y sonando obvia. –Es una noche para pasar en familia, celebrando...- le dijo acercándosele, deslizando las manos por sus brazos. -¿Hein?

Draco la sostuvo por la cintura diciéndole:

-Esa táctica funciono ayer, Ginny, pero no ahora, puedes desistir.- ella comenzó alejarse, más el la halo hacia si. –Pero, podemos olvidarnos de ese cuento de "navidad en familia" y comenzar a practicar nuestra...- intento besarle el cuello, pero ella lo empujo levemente, soltándose del abrazo.

-¡No, no vamos a olvidar nada! ¡Eres tu el que va a olvidar esa hostilidad con mis hermanos, de una vez por todas!

-Mira, no quiero llegar allá e intentar ser "el cuñado de sus sueños", porque ellos tampoco van a ser educados conmigo.

-Ese no es motivo para...-

-Ginny, escúchame, sólo te lo voy a decir una vez más: no pretendo ser amigo de tus hermanos, o pasar la navidad con ellos. En realidad si no los vuelvo a ver por el resto de mi vida, seguramente voy a ser mucho más feliz.

Las puntas de las orejas de Ginny se pusieron rojas, y a pesar de mantener una expresión seria, la rabia en sus ojos era visible.

-¿No me amas lo suficiente para hacer ese sacrificio por mi? ¿Sólo esa noche?

-¡No es una cuestión de amarte o no!- gesticulaba. -No me vengas con chantaje emocional ahora ¿esta bien?

-¡Responde! ¿Puedes o no?

Draco cruzo los brazos y uso su tono más serio y definitivo:

-No. ¿Y tu? ¿No puedes hacer el sacrificio de pasar una noche lejos de ellos, conmigo?

Ginny se quedo callada, súbitamente sin palabras, pero parecía muy herida. Después de un largo silencio, le dijo:

-¿Será que todos los años va a ser así? ¿Siempre vamos a discutir por mi familia?

Draco se estregó los ojos. Estaba cansado de esa discusión, de ese asunto.

Tomando ese silencio como un "si", Ginny bajo la cabeza y se controlo para no llorar, antes de decirle:

-Entonces no vamos a poder... así no.

Draco abrió los ojos y se exalto totalmente.

-¿Quieres parar de ser dramática? ¡Ellos no valen la pena, Ginny! ¡Me rehusó a seguir discutiendo contigo por culpa de esos idiotas!

-¡Esos idiotas son mis hermanos!- ella también gritaba.

-Y escogiste el día de hoy para mostrarte tan parecida con ellos, ¿no?

Antes que Draco pudiera decir algo, Ginny le dio una cachetada en el lado izquierdo de la cara. Lo miraba lastimada y llorando.

-Es bueno saber lo que piensas, Malfoy.- le dijo bajo, contrastando con los gritos que había dado instantes antes. Entro al cuarto corriendo, tirando la puerta con fuerza detrás suyo.

El se quedo mirando la puerta, pensativo y con el rostro ardiendo. Talvez debía intentar hablar con ella, pedirle disculpas. "¡No! ¿Por qué tengo siempre que pedir disculpas, si ella comenzó la discusión?" pensó. Pero aun así aun tenía la duda.

No que ellos nunca hubieran discutido así, pero siempre terminaban besándose antes de que pudiera decir algo estúpido. Pero esa vez era diferente. Por eso la mayoría de las veces no respondía sus provocaciones y después todo no pasaba de un desentendimiento. No le gustaba contestarle, pero si la discusión empezaba a perturbarlo, siempre acababa diciendo cosas, cosas que hieren.

"Debí besarla cuando me dio la cachetada. Como lo hacía antes". Pero ahora eso no importaba. Ella estaba encerrada, y probablemente muy enojada. Lo mejor era esperar que se calmará. Entonces Draco decidió ir al estudio, y esperar.

Pero no fue necesario esperar mucho. Veinte minutos después escucho un ruido en el cuarto, y decidió ir a ver que era. Al entrar al aposento, la primera cosa que vio fue un objeto brillando encima de la cama, acercándose más noto que era el anillo de Ginny. "No, no pudo..."- pensó, caminando hasta la cama y tomando el anillo. Y entonces miro el armario y lo vio parcialmente abierto. Tampoco había señal de la gata.

Respirando hondo, Draco se sentó en la cama, pasándose una mano nerviosamente por el cabello mientras con la otra sostenía el anillo.

So here we go

Having the same old fight again

There she goes

Same old game that never ends

If I could say

The right words

I know I could make you stay

If I could say

The right words

Things would work out all right

And if you go

I won't believe

That it's forever

And you can go

But I'll never leave

Cause it's not over

Replay last night

Talking it out don't make it right

I know she's tried, but my whole world

Is her and all we've got now

won't let go

Even if she say that it's over

I know it'll be

Different this time

If you'd just stay

And when we wrote this story

How did it end?

It was you and me for all our lives

Come on, don¹t say it

We'll try again

And if I'd just hold you

We could last

But she stands softly

Tears down her face

Hitting me, oh god

This is the end

I'd wait here for

But there's nothing more now I can do

How did you know...

Finally