Después de una larga ducha bajó y preparó una ensalada para los tres y un poco de carne para su hijo y para ella. Henry y Regina estaban en el piso superior duchándose, por lo que había podido escuchar mientras bajaba las escaleras.
Alegre como estaba por el juego que se traían con Regina, decidió innovar y almorzar en la mesa que había en una parte del patio, cubierta del sol por unos árboles. Acondicionó la mesa y preparó todo para cuando su familia bajó, sorprendiéndolos.
-Qué buena idea mamá, me gusta comer acá – Su hijo estaba emocionado.
-Me alegro, chico, a mí también me gusta, me recuerda a mis épocas de viaje.
-¿Viajaste mucho? – Cuestionó el menor, Regina repentinamente interesada en la conversación.
-Bastante, tenía como cinco años más que vos y me había escapado de la que fue mi última familia adoptiva. No sabía qué hacer o a dónde ir, así que compré un pasaje con la poca plata que tenía y me pasé un año entero viajando de acá para allá, conociendo otros lugares, otras costumbres… - Parecía sumida en sus recuerdos – Fue duro pero me sirvió para encontrarme a mí misma.
Regina se sorprendía una vez más de la caja de sorpresas que era la vida de Emma.
-Nosotros no salimos nunca de Storybrooke – Habló la morena.
-¿En serio? – Se sorprendió – Bueno, podríamos hacerlo en las próximas vacaciones familiares.
-¡Sii! – Exclamó feliz Henry, contagiando a sus madres.
Los tres se sentían felices y al fin en familia. El resto de la comida fue ameno, con Henry contando todo sobre su nuevo amigo. Las dos mayores lo escuchaban atentas y se dedicaban miradas de amor y deseo a partes iguales. Ya en la sobremesa, el día se nubló y todo parecía indicar que iban a tener una típica lluvia de verano. Apresurados, recogieron la mesa y se fueron dentro de la casa.
-Yo quería ir al lago, con esta lluvia no vamos a poder – Habló Henry mirando las gotas que ya empezaban a caer.
-Mañana podemos ir, cariño – Se escuchó la voz lejana de Regina.
-¿Y qué haremos ahora?
-¿Qué tenés ganas de hacer, chico?
-¿Play? ¿Peli? – Se encogió de hombros.
-Mejor vemos una película así tu madre no se aburre, ¿Qué te parece?
-Tranquilos, jueguen un rato con la maquina esa y más tarde vemos algo todos juntos – Cedió la morena, que sabía lo aburrido que podía llegar a ser para un niño pasar el día encerrado
-¡Si! Gracias mami – Se acercó y la abrazó, derritiendo el corazón de la alcaldesa.
-¿Y vos qué vas a hacer? – La voz angustiosa de Emma llegó a sus oídos, en sus ojos se veía que no quería perderla de vista para nada.
-Pensaba revisar el correo y trabajar un poco en el despacho, pero supongo que puedo hacerlo acá junto a ustedes – Le sonrió y los ojos de la rubia volvieron a iluminarse.
Emma Swan sos irritantemente adorable, pensó Regina, yendo a buscar su notebook.
La sheriff dejó que su hijo eligiera el juego y otra vez les tocó matar zombies.
-No sé qué fanatismo tenés con los zombies, cariño, pero te aseguro que en la vida real no es nada divertido una ciudad plagada de ellos – Regina había vuelto y se acomodó en el sillón de una pieza, Emma compartía el sillón con su hijo frente al televisor.
-¿Mataste zombies? – Exclamó Henry asombrado pero sin atreverse a quitar los ojos de la pantalla. La rubia sí lo hizo y fue golpeada en su costado por el chico – ¡Ma no te distraigas o le digo a mamá que se vaya a otro lado! – Amenazó, haciendo sonreír a la morena.
-Digno hijo de la realeza, ¿Eh? – Bromeó la rubia, dedicándole una divertida sonrisa a Regina.
Dios mío, si antes era una adolescente hormonada ahora soy una adolescente hormonada y enamorada, pensó Emma.
-Hágale caso al príncipe Henry, Miss Swan, no es recomendable enfrentarse con un Mills y menos aún con un Mills Swan.
La sonrisa de Emma se ensanchó al escuchar sus apellidos juntos.
-¿Suenan bien, no? Aunque me gusta más Swan Mills – La rubia intentaba como podía matar zombies mientras toda su atención estaba puesta en la morena.
-Claro que sí, señorita egocéntrica – Se burló la morena.
-¿Eso quiere decir que van a darme un hermanito o hermanita? – Interrumpió Henry, dedicándoles una breve mirada en conjunto con una sonrisa.
Emma se temió lo peor, sabiendo el poder que tenía su hijo sobre su otra madre y lo difícil que le era decirle que no. Decidió tomar ella las riendas antes de terminar con cinco hijos rondando por el living.
-Eso sólo quiere decir que nuestros apellidos suenan bien juntos, chico, no veas cosas donde no las hay – Su voz suave pero firme.
-¿No le gustaría tener un hijo conmigo, señorita Swan? – Cuestionó medio ofendida medio divertida.
La rubia le envió una mirada de advertencia.
-¿Lo podemos discutir en privado, señorita Mills?
-Ya casi la convencemos, mami – Habló Henry de nuevo, sonriéndole a Regina y sorprendiendo a Emma.
-Esperen, esperen – Pausó el juego, el chico lo reanudó pero ella volvió a pausarlo y le sacó el joystick, oyendo los quejidos de su parte – Silencio – Lo miró - ¿Esto es algún tipo de plan familiar?
Madre e hijo compartieron una mirada y sonrieron, Regina tomó la palabra.
-Son sólo unos comentarios, querida, no vea cosas donde no las hay – Usó sus propias palabras en su contra.
Emma no les creyó, sin embargo ambos tenían en sus rostros expresiones de no haber roto un plato en su vida. Resignada sabiendo que no conseguiría nada de ellos, le devolvió el joystick a su hijo y siguieron jugando.
Un hijo. Un hijo de Regina y mío, todo rizos oscuros y ojos verdes. ¡Qué hermosura! Pensaba Emma, desconectando de la realidad. Regina embarazada debe ser preciosa, y caprichosa, claro, seguro me haría levantarme en plena madrugada para buscar las manzanas más rojas de todos los manzanos. Inconscientemente una sonrisa se había instaurado en su rostro, llamando la atención de la morena que la observaba de reojo mientras tecleaba en su computadora. ¿Y sus pechos? Por dios, si ya me parecen irresistibles ahora, no sé cómo podría contenerme cuando empiecen a crecerle y a dolerle, aunque claro, no tendría que contenerme y podría calmarle el dolor a base de besos ¿No? Sintió un ligero tirón en su miembro ¿Será verdad que las embarazadas tienen más energía sexual? No me molestaría convertirme en su juguete sexual, no me molestaría para nada Sus ojos se desviaron de la pantalla y se encontraron con los de la morena, que se sorprendió al ver el fuego que habitaba en los ojos verde.
El ruido de su móvil hizo romper la mirada que ambas estaban sosteniendo. Aprovechó que su luchador cibernético murió a manos de un zombie y sin reanudar su parte del juego tomó el aparato. Un mensaje nuevo. El ícono de whatsapp titilaba en la pantalla. Lo abrió y se sorprendió, el mensaje era de Regina. Levantó sus ojos para interrogarla pero la morena se había vuelto a concentrar en su computadora. Intrigada, abrió la conversación.
¿En qué piensa, Señorita Swan? ¿Qué la hace sonreír de esa manera?
Sonrió ante el mensaje y tecleó rápido.
En usted, Miss Mills.
Siempre pienso en usted.
Se quedó mirando fijamente la pantalla, Regina no tenía su móvil cerca pero leía que estaba escribiendo y la oía teclear. Supuso que tendría la aplicación en la notebook.
Me halaga, Señorita Swan. ¿En qué pensaba? ¿Estaba teniendo pensamientos pervertidos? Vi su oscurecida mirada.
Emma sintió un cosquilleo recorrer su cuerpo. No podía enfrentarse a la mirada de la alcaldesa en ese momento o no dudaría en tomarla en brazos y llevarla al cuarto.
La imaginaba embarazada y se veía hermosa. Y caprichosa. ¿Me haría salir de madrugada a buscar sus antojos?
La respuesta llegó a los segundos.
Mi antojo sería usted.
Sonrió, pero el siguiente mensaje le cortó la respiración.
Mi antojo ES usted.
Tragó fuerte, volviendo a sentir el tirón en su miembro.
Sus deseos son órdenes, MI reina.
Tecleó y esperó.
¿Ya marcando territorio, Miss Swan? No la hacía posesiva.
Sin embargo esta mañana me dejó con mis deseos a medias, no crea que lo olvidé.
No la miró pero sintió sus ojos sobre ella y supuso que era una mirada que gritaba venganza.
No esperaba que lo olvidara. Swancito se está despertando y no me parece lugar al lado de nuestro hijo.
Puso en aviso a la morena.
¿Así que me imaginaba embarazada?
Cambió de tema rápidamente Regina.
Lo hacía.
Tecleó y dudó pero finalmente se decidió por preguntar.
¿Te gustaría tener un hijo… conmigo?
Se sintió nerviosa mientras esperaba la respuesta.
¿Me lo estás proponiendo?
Emma sonrió.
Sólo preguntando, me da curiosidad que no te veas horrorizada ante ese hecho.
Regina respondió:
Sí, me gustaría. Ya tengo un hijo suyo y lo amo con toda mi alma. Un hijo de las dos… Sería algo precioso. Pero aún es pronto para hablar de eso ¿No? ¡Ni siquiera nos besamos!
Emma rio y levantó su mirada, compartiendo la sonrisa con la morena. Contestó.
Vamos al revés en esta relación. Primero tuvimos un hijo, después las peleas y por último nos enamoramos.
Luego de enviarlo se dio cuenta de lo que había dicho. La respuesta tardó algunos segundos más y volvió a sentirse nerviosa.
¿Nos enamoramos?
La morena la acorralaba. Emma no sabía qué responder, no quería quedar tan expuesta o asustar a Regina. Tampoco es que supiera si estaba enamorada de la alcaldesa, todo era muy reciente y aún lo estaba asumiendo. La vibración en su mano la sacó de sus pensamientos.
La cara de pánico que se te puso es digna de ver. Sólo estaba molestándote, querida.
Emma bufó, Henry la miró.
-Mamá ¿Vas a volver a jugar o qué?
-Si chico, ya termino – Tecleó rápido su último mensaje y lo dejó en la mesa donde estaba antes.
Por el rabillo de su ojo observó la cara de sorpresa de la morena y se sintió internamente orgullosa. El mensaje que Regina no paraba de leer decía:
Podría estar enamorándome de vos.
Jugaron un rato más, hasta que Regina apagó su computadora y decidió cocinar algo para merendar viendo una película. Emma la observó perderse tras la puerta y tuvo que contener las ganas de correr hacia ella. Fuera la lluvia sonaba más fuerte, incluso había refrescado sin embargo en el interior de la casa estaba tan cálido que se podía andar en camiseta. Cuando la morena volvió, Emma sintió que el lugar se iluminaba nuevamente con su presencia.
-¿Qué veremos hoy? – Henry ya había apagado la play y guardado los joystick.
-No sé, chico ¿Qué te gustaría ver, Regina? – Cuestionó, aprovechando que su hijo se había levantado para dejarle lugar a la morena junto a ella.
Al instante la sintió tomar lugar a su lado y se estremeció. El suave perfume de Regina inundó todo su espacio, haciéndola cerrar brevemente los ojos para poder perderse en él. No podía ignorar lo bien que se sentía tenerla prácticamente pegada a su cuerpo, sus piernas y brazos rozándose.
Regina tomó el control y se conectó a Netflix.
-Veamos qué hay.
Henry quiso volver a sentarse pero encontró que tenía poco espacio y decidió ocupar el sillón del costado, sólo para él. Regina se decidió por "Lucy" y rápidamente se metieron en la trama.
A la media hora, Emma sintió como la morena intentaba acomodarse mejor sin mucho éxito ya que seguía moviéndose. Decidió pasar un brazo por encima de sus hombros, en una invitación silenciosa para que apoyara su cabeza contra ella. Al instante, la sintió pegarse aún más a su cuerpo, incluso rodeando su cuerpo con el brazo, dejándolo descansar en su vientre. Sonrientes, volvieron a meterse en la película. Más tarde, otro movimiento por parte de Regina volvía a desconcentrarla, esta vez era una suave caricia que la empezó a poner nerviosa cuando sintió el brazo de la morena descender de su vientre hasta apoyarse en sus piernas. O mejor dicho, encima de su entrepierna. La rubia giró su cabeza intentando ver los ojos de la alcaldesa, sin embargo ésta parecía ajena a las reacciones que estaba provocando en la sheriff y tenía sus ojos fijos en la pantalla.
Emma respiró lentamente e intentó volver a concentrarse en la película, que ya tan lejana le parecía. Los dedos de Regina ahora jugaban con el elástico de su bóxer, arañando con suavidad la piel debajo ellos. La mano de la rubia cubrió la de la otra mujer, intentando que frenara sus acciones. Suspiró aliviada cuando sintió que la morena dejaba de moverse, sin embargo el descanso duró poco: Regina recuperó la libertad de su mano y redobló la apuesta, empezando a acariciar a lo largo de la cintura del jogging, despertando por completo a Swancito que se endurecía bajo los traviesos dedos.
Emma se removió incómoda, era inútil seguir prestando atención a la película, ya no entendía nada de lo que pasaba y tampoco es que pudiera pensar con claridad. Sin darse cuenta, elevó su pelvis para generar más presión contra los dedos de la morena, que ahora parecían más escurridizos y esquivaban el naciente bulto.
-Emma, estoy incómoda y me duele un poco el cuello ¿Te molesta si nos acostamos a lo largo del sillón? – Las palabras de Regina tomaron por sorpresa a la rubia, que asintió robóticamente mirándola a través de la oscuridad. Henry parecía el único que a esta altura prestaba atención a la película. La morena se levantó y volvió con una manta, Emma ya estaba acostada de lado y tuvo que contener un gemido cuando sintió a Regina acoplarse a su cuerpo. La manta las cubrió al completo y la rubia se permitió que su mano viajara hasta el vientre de la otra mujer, acercándola aún más. Swancito creció al sentir la cola de Regina pegarse a él. El calor que invadió y recorrió el cuerpo de Emma hizo que clavara sus uñas en la piel de la morena. Estaba segura de que sentía sus pezones clavarse en su espalda. Todo su cuerpo estaba endurecido y Regina parecía disfrutar con aquello.
Los siguientes minutos fueron en completa quietud. La morena parecía sólo disfrutar de la película y estar cómoda con la nueva posición lo que hizo a Emma volver a sentirse como una pervertida. Suspiró frustrada, ya no podía hacer nada, su erección estaba ahí y seguiría por un rato largo.
-Tengo sueño, mamá, voy a dormir una siesta – Habló Henry levantándose.
-Bueno, cariño, te despierto para cenar – Le respondió con dulzura Regina.
Emma temió quedarse a solas con la morena.
-Qué inquieto está Swancito – Susurró.
La rubia abrió los ojos sorprendida ante la desfachatez de la mujer y se pegó más a su cuerpo, hablándole directamente en su oído.
-Su majestad se tomó bastante trabajo para despertarlo, ¿No te parece?
La risita de Regina vibró bajó sus labios y la rubia no pudo evitar dejarle un suave beso en la piel descubierta de su cuello, estremeciéndola.
-Es mi venganza, querida. Me gusta eso – Se estiró para dejarle más lugar, dándole a entender que quería más besos.
Emma no se hizo rogar y volvió a acariciar la zona con sus labios, atreviéndose a más al dejar deslizar su lengua por la sensible piel. Subió con lentitud hasta llegar al lóbulo de la oreja de Regina y lo tomó entre sus dientes, escuchando el débil jadeo en respuesta.
-Sos cruel, muy cruel – Gimió.
Emma sonrió lamiendo con la punta de su lengua el contorno de la oreja de Regina.
La morena quiso darse vuelta, sin embargo la mano firme en su cadera se lo impidió. Sintió como Emma empezaba a frotarse contra su cola, el miembro completamente endurecido contra su piel estaba haciendo que se mojara a grandes velocidades. Las respiraciones de ambas se fueron acelerando, la rubia empezaba a dejarse llevar por la pasión, mordiendo cuanta piel tuviera delante: el cuello, el hombro, aquella marcada mandíbula que tanto le gustaba. Sus gemidos se mezclaban con las voces de la película, Regina seguía queriendo darse vuelta, sin embargo la rubia no aflojaba su agarre.
-¿No le gustaba duro, Miss Mills? – Gimió en su oído, enviando una ola de calor al clítoris de Regina.
Para la morena pareció ser suficiente, porque juntó toda su fuerza y logró darse vuelta, quedando de espalda en el sillón y llevando a Emma arriba suyo. Sus miradas se encontraron, ardientes. Gimieron al sentir sus sexos entrar en contacto. El duro miembro de Emma hacía la presión exacta en el clítoris hinchado de Regina.
-Me gusta duro – Ronroneó la morena, deslizando sus manos por el cuello de la otra mujer y acercando despacio sus rostros.
Emma sentía que todo su sistema iba a colapsar, Regina despertaba cada uno de sus sentidos a lo largo de todo su cuerpo. Sentir su miembro presionarse contra la intimidad de ella la estaba volviendo loca. Sus ojos bajaron a los labios rosados que se entreabrían esperando los suyos y los ojos, entregándose por completo a los sentimientos.
A pesar de la creciente excitación, el beso empezó suave, dos pares de labios tocándose, descubriéndose. Se saboreaban, sus lenguas jugando entre ellas, apenas deslizándose por el otro labio o encontrándose en la boca de alguna para estremecerlas. Besar nunca había sido tan placentero antes. La suavidad que acompañaba el beso las transportaba, las manos de Emma recorrían los costados del cuerpo de la morena, mientras por su parte dejaba tiernas caricias en el cuello y rostro de la rubia.
Regina juguetona le mordió el labio inferior y lo estiró, abriendo sus ojos en el camino para encontrarse con unos verdes mirándola de vuelta.
-Hola – Sonrió Emma, aún con su respiración agitada y las mejillas coloradas.
-Hols Miss Swan – Susurró Regina, robándole un rápido beso que la rubia intentó alargar.
-Besarte se podría convertir en mi máxima afición – Confesó.
-Creo que ya se convirtió en la mía – Respondió sobre sus labios y volvieron a perderse en un lento y sensual beso.
Emma cedió ante sus ganas y empezó un leve movimiento con su cadera, siendo seguida al instante por la morena, que se acopló a la perfección.
Regina gimió mientras le recorría el cuello a la rubia con sus dientes, mordiendo y chupando la piel bajo ella. Las manos de Emma se agarraban con fuerza de su cintura y la llevaban y traían contra su cuerpo, algunos golpes más suaves y otros más fuertes, haciéndolas gemir más fuerte a ambas.
-Querida – Su voz grave y quebrada por el deseo – Hacés eso tan bien – Le rasguñó la espalda, sintiendo como Emma se apretaba más contra ella, aumentando su humedad, acariciando su clítoris con su dureza – Me encanta, Miss Swan, no pare.
La rubia ahogó un gemido contra el otro cuello, sintiendo que iba a acabar en cualquier momento, Regina hablándole así estaba provocando estragos en su cuerpo.
-Quiero sentirla, Mills – Le susurró provocativa en su oído – Quiero sentirla alrededor mío, quiero llenarla y que me diga que es mía – Mordió con fuerza su lóbulo, haciendo que Regina se retorciera bajó su cuerpo, buscando más fricción.
Ambas estaban extasiadas, el movimiento de sus pelvis era cada vez más fuerte y rápido, las uñas se clavaban en el cuerpo de la otra, los gemidos se ahogaban en la piel cercana.
-Creo…creo que voy a acabar – Ronroneó como pudo Regina, sorprendida ante lo que estaba sintiendo. Todo su cuerpo ardía, se sentía mojada y desesperada por sentir a Emma dentro suyo, quería decirle las cosas más sucias que se le ocurrieran y que se corriera encima suyo.
-Cariño, yo me estoy conteniendo sólo por vos – Le susurró ahogada – Acabá conmigo – Su voz suave y en conjunto con un movimiento más lento de su pelvis enloquecieron a la morena. Emma no creía poder aguantar mucho más pero estaba decidida a que lo hicieran juntas. Se apoyó en sus dos brazos e intentó que su pene hiciera círculos lentos sobre el clítoris de Regina., provocando en ambas un espiral de electricidad. Empezaron a sentir que el orgasmo se acercaba, como una ola cuando va creciendo, formándose para estrellarse con toda su fuerza contra la marea baja. Sentían ese calor tan particular y como lentamente las iba llenando, desde la cabeza a los pies, esa energía las traspasaba y las transportaba lejos de ahí, dónde sólo eran dos personas convirtiéndose en una. Ambas seguían moviéndose con una lentitud dolorosamente placentera, por lo que el orgasmo se hacía largo e intenso. Con esfuerzo mantuvieron su mirada la una en los ojos de la otra, sintiendo el amor que las conectaba. En un último gemido de placer, se vencieron sobre sus cuerpos, completamente entregadas y sintiendo los últimos coletazos de aquel orgasmo.
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Wow wow wow, esto fue complicado hasta para mi, que es imposible que no las tenga a ellas recreando cada imagen que sale de mis dedos. ¿Qué les pareció? Sus comentarios son geniales y me divertí tanto leyéndolos que quiero responderlos:
yara sosa: La maldad encarnada? No es un poco mucho? Jajaja me encantó tu comentario :D Intenté subir rápido para ver si lograba no ser tan mala ;)
Pao: Yo tampoco lo sé, pero mirá, ya no se aguantaron más :D
LyzzSQ: Jajaja realmente espero que esta vez no estés leyendo en tu oficina, el capítulo se puede disfrutar más en privado, creo. Pero me gusta eso de quemarse ;)
Lali: A Emma le debe haber costado alejarse, pero se merecía ser Regina la que se quedara con las ganas alguna vez, no? Aunque sólo fue hasta hoy!
Alex: Jajaj gracias! Yo también siento a veces que son cortos, este creo que es un poco más largo. Quizás puedo esperar más en actualizar y hacerles capítulos un poco más largos.
Guest: La crueldad extrema? Jajaj, por suerte ya lo solucioné aunque quizás ahora el fuego esté un poco más encendido que antes.. No?
MB14: Jajajaja para que veas que no me hicieron nada y que no soy tan mala, acá lo que todos queríamos :D Qué te pareció? ;)
Guest: Jajaj por dios, maltrato psicológico? Eso es fuerte! jajaja. ¿Qué hay para decir ahora?
Nos leemos pronto ^^
