BUEEENAS GENTE DE FANFICTION. Aquí os dejo el capítulo 7 de "Un antes y un después". Serena y Corelia se adentran en una cueva para buscar la Lucarita. Mientras tanto, Ash y Lem se quedan fuera esperando a que las chicas salgan. ¿Qué pasará? Pasen y vean ^_^
Capítulo 7. Pérdida de control.
Serena y Corelia estaban llegando a la entrada de la cueva, cuando de repente la joven del gorro rosa rompe el hielo.
- Y dime, ¿por qué me es tan importante para ti el obtener la Lucarita?
- ¿Qué quieres decir?
- Me refiero, sé que es una piedra muy poderosa y todo eso, pero ¿cómo la vas a usar? ¿Para qué fin?
- Ah, te refieres a eso. Pues muy simple, quiero ser la líder más fuerte de Kalos.
- Pero eres la tercera líder de gimnasio. Eso quiere decir que habrán otros 5 por encima de ti.
- Tú misma lo has dicho: están por encima de mí, pero no son más fuertes. Además, ese amigo vuestro, Lem, también es líder de gimnasio, ¿no? Preguntó curiosa. Háblame de él.
- Bueno, es un gran amigo y está loco por la ciencia, y en cuanto a Pokémon, tiene un Chespin y un Bunnelby.
- ¿Pero no se supone que es un líder de tipo eléctrico?
- En teoría sí, pero supongo que tendrá algún Pokémon eléctrico en su gimnasio.
- Vaya, es más interesante de lo que imaginaba.
- Supongo… Dijo Serena.
- Una pregunta, no quiero ser una metomentodo ni nada por el estilo. Dijo Corelia.
- Dispara.
- A ti te gusta Ash, ¿verdad? Preguntó con una cara inocente.
Serena se incendió de inmediato.
- ¡¿C-c-cómo?!
- ¿Qué si te gusta…?
- ¡YA SÉ LO QUE HAS PREGUNTADO! Exclamó Serena. ¿Pero a qué viene esa pregunta?
- No sé, me dio la sensación de que, cuando os conocí, te estaba abrazando, y parecía que no querías que te soltara.
- ¡Qué cosas dices! Dijo Serena al borde del ataque cardíaco. ¡N-n-o me gusta Ash, ni mucho menos! Mintió, pero a pesar de que mentía, le dolía decirlo.
- No me engañes Serena, no se te da bien...
- Estoooo, ¡mira, hemos llegado! Jejejeje. Dijo Serena cambiando de tema. (Menuda suerte la mía) Pensó para sus adentros.
Mientras tanto, con los chicos.
Ash y Clem se habían ido a comprar un helado para Pikachu, para Lem, y para ellos mismos, dejando a Lem solo durante unos instantes. De repente, el rubio vio bajar a alguien muy rápidamente de la cueva gritando su nombre.
- ¡Lem!
- ¿Corelia? ¿Qué ha pasado? Y sin comerlo ni beberlo, la joven se tiró a los brazos de Lem.
- No pude superar la prueba de la Lucarita Lem, ¿qué voy a hacer?
El abrazo cogió al inventor desprevenido, pero pronto correspondió.
- No te preocupes, habrá una segunda oportunidad. Le dijo Lem sonriendo.
- Oh Lem… Dijo Corelia acercándose peligrosamente. Lem… Lem… Lem, ¿estás bien? ¡Lem!
Lem dio un salto del susto que le habían dado: el pobre estaba soñando despierto.
- Lem, ¿qué te pasa? Preguntó Ash. Estás muy raro.
- Más que de costumbre. Murmuró Clem por lo bajo.
- ¡No me pasa nada, dejadme en paz! Se defendió Lem, nervioso.
- Pero si no te hemos hecho nada… Además, te hemos comprado un helado. Dijo Ash alegre pasándole el helado.
- ¡Es de vainilla! Exclamó Clem feliz. ¡Son los que más te gustan!
Al ver las expresiones de su amigo y hermana, decidió calmarse y cogió el helado.
- Oye Ash.
- ¿Si?
- ¿Te acuerdas cuando hablamos de que te sentías raro cuando estabas cerca de Serena?
- No me digas que tú también te pones nervioso cuando estás cerca de ella. Respondió Ash un poco celoso.
- ¡No no, que va! Es por… En ese momento empezó a ponerse colorado.
- ¿Corelia, verdad? Soltó Clem con una mirada burlona.
- ¡SÍ, VALE! ¿Contenta ya?
- No, estaré contenta cuando se lo digas. Dijo Clem de forma inocente.
- Pero… Intentó excusarse Lem.
- Nada de peros, cuanto antes se lo cuentes, mejor, ¿no te parece?
- Supongo…
Pasó el tiempo, y no ocurría nada, ni Serena ni Corelia salían de esa cueva. Ash decidió entrenar y buscar una estrategia para derrotar a Corelia, y la necesitaba rápido, porque seguramente se enfrentaría a un Pokémon megaevolucionado. ¿Cómo sería su fuerza? ¿Sería simplemente algo fuera de lo normal? ¿Pura fachada? ¿O un poder capaz de compararse a un Pokémon Legendario? Muchas preguntas pasaban por su mente. Tras pasar horas y horas, finalmente, las chicas salieron de la cueva, y Corelia tenía en sus manos una piedra.
- Serena, ¿estás bien? Preguntó Ash, preocupado.
- Sí, no te preocupes, no me ha pasado nada. Y mira, Corelia ha encontrado la Lucarita.
Todos voltearon para ver la piedra. Ciertamente se esperaban algo más grande, pero vieron que era una pequeña piedra con un símbolo en ella. Tras unos instantes, Corelia sacó a Lucario de su Pokéball, y se prepararon para lo que vendría a continación.
- Bueno, ¿estás lista Corelia? Preguntó Serena.
- Nunca lo he estado más, muchas gracias Sere. Dijo Corelia.
- ¿Sere? Preguntó Ash confuso.
- Sí, es el mote que le he puesto a tu novia. ¿No te importa, verdad que no? Preguntó Corelia pícaramente.
- ¡CORELIA! Exclamó Serena roja como un tomate.
- A mí no me molesta, de hecho me gusta el nombre. Sere, suena bien. Dijo Ash, sonriéndole a la aludida, causando que se sonroje aún más.
- En fin, al lío. ¿Estás listo Lucario?
- ¡Cario! Asintió el Pokémon.
- ¡Muy bien! ¡Lucario, megaevoluciona!
Lucario empezó a brillar. De repente empezó a cambiar, se hizo más grande, su cola había cambiado y ya no poseía su color azul característico. Ahora parecía más majestuoso, más fuerte, ahora estaba megaevolucionado.
- ¡Lo hemos conseguido Lucario! Gritó Corelia contenta por su éxito.
- Cario… Dijo débilmente el megaevolucionado Lucario.
- ¿Qué te pasa?
- Debe de ser la megaevolución. Intuyó Lem. He oído que un Pokémon, cuando megaevoluciona por primera vez, llega al punto del agotamiento físico. Y en casos extremos… Pero fue interrumpido por un grito salvaje.
La expresión de Lucario había cambiado de una afable a otra más agresiva y brutal.
- ¿Qué le pasa? Preguntó Serena asustada.
- Pérdida de control… Terminó de decir Lem.
- Entonces, ¿eso quiere decir que…? Intentó decir Ash.
- ¡NO! Gritó Corelia. ¡Mi Lucario no le haría daño a nadie, y no te atrevas a insinuar lo contrario! Amenazó la chica a Lem.
- Pe-pero… Pero antes de que pudiera decir algo más, Mega Lucario atacó a Lem de improvisto, dándole un puñetazo en el estómago e incrustándolo contra la pared más cercana.
- ¡LEEEM! Gritaron todos.
Después el enfurecido Pokémon posó sus ojos en Serena, y la muchacha, cuando se dio cuenta, empezó a temblar de miedo. El Pokémon se dirigía a morder a Serena, justo cuando cierto entrenador Pokémon se puso en su trayectoria.
- ¡AAASH!
HASTA AQUÍ LO VOY A DEJAR. Espero que os haya gustado, y ya sabeis, ideas y consejos, sin insultos, son bienvenidos. Otra cosa, la semana que viene no podré escribir la octava parte, lo dejaré para la otra, lo siento :S En fin, nos vemos. Leo95 se despide.
