Capítulo siete: Don't Leave.

- ¿Deberíamos quedarnos en pijama por siempre? -soltó Minho.

Desvié mi vista del techo hacia él, quien estaba sentado sobre la alfombra en cuclillas jugando Assassin's Creed. Habíamos desayunado hace unas dos horas y ninguno tenía intención de levantarse de su lugar.
Su cabeza yacía cerca de mi mano, como si las hebras de su cabello me estuvieran incitando a tomarlas y enredarlas entre mis dedos. Tenía la oportunidad a centímetros de distancia, sin embargo soy demasiado torpe para hacer eso sin que se tome como una revelación de algo más de mi parte. O al menos así me lo planteaba yo.
Podría jurar que el muy maldito me está poniendo a prueba o haciéndose de rogar.

No contesté y me di vuelta para apreciarlo mejor, pero me perdí en algo completamente diferente. El sillón tenía su aroma. Maldita sea, era tan agradable que sentía que iba a morir de un minuto a otro. Verlo sin que se diese cuenta no era algo muy alentador. Tenía ganas de que me mirara, que se percatara de mi presencia.

- Estás callada.

Es por tu culpa, maldito.

Sonreí a pesar de que no me mirase.

- ¿Quieres jugar?

Si tan solo supieses que ese juego lo compré porque a ti te gustaba tanto. Como una imbécil, porque quería saber que se sentía, compartir tu emoción.
Lo deseché a la semana.
En mi retorcida cabeza infantil imaginaba que me lo habías regalado tú, que por eso no lo botaba.

- Nunca entendí como se jugaba.

- ¿Por qué entonces lo compraste? -dijo riendo muy inocentemente.

Esa maldita risa. No lo hagas de nuevo por favor, no te rías así.
Fui una completa boba, negando todo este tiempo que me tenías bajo tus redes Choi Minho. Tan débil e indefensa por uno que ni siquiera es capaz de mirarme. Soy patética. Soy demasiado tonta. Demasiado es poco adjetivo para lo torpe que soy.
Me dejé llevar por ese maldito aroma que me iba conduciendo rápidamente a la locura. Mi mano tomó vida propia y se fue a sus cabellos. Inclinó su cabeza hacia atrás, sin despegar aún su vista de ese juego.
Mírame. ¿Qué se siente que me veas con otros ojos?, ¿Soy muy pequeña para ti?

Me acordé de una vez que estábamos con mi amiga conversando luego de que ella llegara a la casa llorando por haber visto a su ex con otra. Me comentaba lo mucho que lo extrañaba y lo tonta que se sentía al amarlo todavía. Yo le decía que la cabeza tenía que dominarla y ella me regañaba diciendo que hay situaciones en las cuales no te puedes controlar de sentir lo que sientas, casi como si la hubiese ofendido. Siempre lo consideré ilógico, siempre sostuve la teoría que no somos iguales que animales, que los seres humanos no solo nos guiamos por impulsos.

Quizás no tenía tanta razón como Darwin.

Ese día me sentía con ganas de atención del que tenía al lado mío. Era algo
imposible, lo traumaría con solo acercarme más de lo que ya estaba. Lo sabía, pero me estaba conteniendo de soltar que el sillón tenía su agradable aroma.
En serio no eres más tonta porque tus papás fueron amables al crearte.

- ¿No te he dicho que puedes confiar en mí? -su voz sobre el silencio de la casa. Quité mi mano de su cabello-. ¿Qué te pasa?

- ¿C...cómo fue tu primer beso? -por suerte no dije lo del aroma, que inteligente fue mi cerebro. "¿Cómo puede ser tan agradable estar en este sillón contigo?", espantaría a cualquiera. Menos a Steve, él se habría lanzado sobre mí. Asco.

Rayos, por qué me tenía que acordar de esto ahora.

- ¡¿Qué clase de pregunta es esa?! -dijo sentándose y golpeándome con su índice sobre el estómago.

- Quiero saber cómo fue. ¿Fuiste tan imbécil como Steve?

- A decir verdad, ella fue. -¿Ella?-. Dios, me juré a mi mismo no contarle esto a nadie. -se tapó la cara-. Era… la profesora suplente. -Mi cara de asombro fue enorme.- Era linda, con mis amigos babeábamos por ella. Bueno, como todo el instituto la verdad. Porque dios santo, era tan…

- Ok, ya entendí que te calentaba la profesorcita esa. Continúa.

- Ella siempre me preguntaba cosas de la clase a mí. Según mis amigos tenía como una obsesión conmigo, pero yo nunca lo vi de esa forma, a pesar de que tenía las mejores calificaciones desde que ella llegó.-Imbécil por no notarlo y que obvia la otra mujer, por dios. No se salva, idiota ella también-. Un día nos pusimos como apuesta, quien la conquistaba antes. Yo empecé a hacerme el lindo con ella, saludarla, llamarla por su nombre, decirle que me encantaba que me tratara como alumno y luego decirle lo contrario. Ella comenzó a ir más a mis entrenamientos, a crear reuniones falsas conmigo y fue cuando me empecé a preocupar porque ya estaba siendo cruel. Según lo que sabía tenía novio y ya sabes, esa historia de la profesora y el alumno siempre enloquece a las de primer año.

- Anda al punto quieres.-dije algo molesta.

- Cuando la evitaba se acercaba más. Un día me esperó después de un entrenamiento y me acorraló en el pasillo, no se contuvo más y me besó.

- ¿Y qué hiciste?, ¿Si te calentaba tanto porque no te acostaste con ella?, ¿la denunciaste a tu papi porque te traumó?, ¿perdió su empleo por la culpa tuya y la de tus amigos? Lo que tú hiciste fue cruel Choi, muy, muy cruel. La enamoraste y le romp...

- Le conté toda la verdad. -Me callé-. No podía ser tan imbécil para dejarla así. Al principio quiso golpearme, pero luego comprendió que esto se iba a quedar entre los dos. Fui cruel, pero era algo que ella debió aprender con el tiempo. Nadie se enteró de esto, se lo había prometido, ni siquiera mis amigos les dije nada. Al día siguiente mis notas descendieron y ya no nos hablábamos en los mismos términos, aún así no justifiqué nada. Todos nos quedamos sin dinero de algo que de partida nunca debimos aceptar. Y no era amor, te aseguro que no estaba enamorada de mí así que no me golpees.

Silencio. No debí preguntar tanto. Maldita profesora, maldito Minho por hacerme dudar si odiarlo o amarlo. Seguía siendo un enigma su vida. Choi "Cajita de sorpresas" Minho. Maldito su aroma, maldita sea su historia. Quería mandarlo a cualquier lugar. Se estaba apoderando el odio. ¿Cómo fue capaz de burlarse así de alguien que estaba interesada en él? Él no sabía que ella lo estaba ¿¡Cómo alguien es tan imbécil para no notarlo!?

- Entiendo si te sientes molesta conmigo.-dijo Minho mirando hacia el frente. Molesta es poco, estoy furiosa-. Eres la única que lo sabe.

Claro, ¿Y quieres que lo guarde? Para dejar a Minho como el niño hermoso y perfecto ante el resto. ¿Y mi visión?, ¿Dónde rayos queda mi visión de ti?
Arruinada. Dos veces has burlado el interés de alguien por no notarlo. Al demonio.
Me incorporé, ignorando el mareo que me dio por hacerlo muy rápido y comencé a caminar.

- Pero me interesa que solo tú sepas la basura que puedo llegar a ser. Y no huyas al instante, y...te quedes por siempre conmigo.

Cara Lutz sin palabras y con el corazón pendiendo de un hilo. ¿Son palabras de amistad?, ¿Son palabras románticas? Mi labio comenzó a temblar y lo miré. Se había parado y me miraba con esa maldita mirada que parecía que leía el pensamiento.

- Tú… ¿No le dirás a nadie lo de Steve?

- Si tú no quieres, no. -Silencio y sentí como me desordenó el cabello. Haciéndome sentir como una completa infante a su lado. Le tiré la mano y lo acerqué a mí, necesitaba tenerlo cerca por más que este se asustase y no reaccionara más que a dar saltitos y darme ligeros golpecitos casi monótonos.

- Supongo... que los dos tenemos malas experiencias por el primer beso –dije.

- Ojalá pudiese revertirse para nosotros dos. ¿No crees que sería más justo?

Me alejé un poco, mientras él aún me tenía entre sus brazos.

- ¿Y se puede en realidad hacer algo para revertirla? -lo miré.

Maldición, él ya lo hacía. Que esos ojos dejen de mirarme fijamente, ¿la distancia era esta o yo me estoy acercando más de la cuenta? Me cuesta respirar, comienza a hacer más calor de lo normal y su presencia me es más cercana. Mi corazón late tan fuerte y veloz que no me extrañaría que me preguntase si me sentía bien y solo eso. Pero no lo hace. ¿El tiempo corre tan lento?

Timbre.

Rápidamente nos alejamos sin hacer comentario alguno. Me dirijo a abrir la puerta, pero él me tira de la mano y me dice que no.

- Imagínate si es Steve -dijo regañándome, y abrió la puerta.

- Cara tú….-dijo Lucy y se quedó embobada al ver a Minho-. Holaaa, tú debes ser Minho. Mucho gusto, soy Lucy...pero puedes decirme Lu -dijo en esa actitud que siempre tenía al coquetearle a un chico. ¿Por qué con él?

- Hola Lucy. Disculpa la facha, estamos recién levantándonos.

- Ya veo -dijo viendo sin descaro el cuerpo de Minho.

- Hola Lu -sí, también existo-, veo que ya conoces a Minho -dije haciéndola pasar. Y alejándolo de ella con una sonrisa sutil.-¿No quieres ir a bañarte por mientras?

La cara de Lucy, dios santo. Qué no se imaginó. Le faltó decir que quería ir con él.

- ¿Me prestas tu toalla? -dijo Minho rascándose el cabello.

- Están en el baño de abajo…-miré a Lucy-, ¡PERO DÚCHATE ARRIBA!
Más lejos, mejor.

- ¡Madre mía, no me dijiste que estaba tan buenooo! -dijo la chica jalándome del brazo, bajando la voz.

- Menos mal que eres mi amiga.

- ¡Eso no le quita lo bueno! -exclamó-. ¿Por qué nunca me dijiste que…-Minho subió al segundo piso- que era así?

Se llevó 5 minutos en quitarse el desconcierto por Minho y me comenzó a contar cosas de clases.

- Ay, Cara… ¿Faltaste por él? -dijo y no pude evitar reír-. ¿Durmieron juntos? ¿Hicieron cosas indebidas?

- ¡Lucy, por di…!

- No te culpo, por él yo pfff, igual lo habría hecho. En una casa, solos. Uf, imposible pensar alguna idiotez ¿no?

- No pasó nada. Que sucia eres, me sorprende.

- Sí, claro. Y ese bombón asiático vino a verte para platicar contigo -dijo y me miró incrédula.- ¿No has aprendido nada, es eso?

- Por supuesto que vino a verme, es mi amigo. -voltee- ¡Y ya deja de decirle bombón asiático!

- Silencio que escucho algo -dijo Lucy y Minho bajó las escaleras. Traía el cabello mojado, lo cual hizo morir a mi amiga. Nos otorgó una sonrisa.

- ¿Quieren que les cocine algo?

- No, eres mi invitado. -dije-. Ordenamos algo y ya.

- Atiende a tu amiga, no seas descortés. Además, no es problema. -Se dirigió a la cocina.

- Hoy Steve preguntó mucho por ti -dijo Lucy.-Le extrañó que no fueras.

Minho paró de caminar y me miró. ¿Tendría que contarlo? Steve conocía mi dirección. Podía venir en cualquier momento.

- Eh… ¿Quieres ayudarme en la cocina mientras Cara se arregla? -le preguntó Minho a Lucy.

Excelente. Por ser amable me tenía que comer los celos.

DON'T LEAVE FANFIC, DON'T LEAVE FANFIC...GO GO GO