Disclaimer: Ningún personaje a utilizar me pertenece, todos pertenecen a sus respectivos dueños: El hobbit a J.R.R Tolkien, y Sherlock a BBC. Sin embargo la trama si es de mi completa autoría. La historia continua después de la muerte de Thorin, y después del capítulo: The Woman, Sherlock.


Bilbo se encontraba sentado fuera de su casa, con la pipa en la mano pero sin intención de llevarla a su boca observaba como poco a poco todos comenzaban la jornada. Hoy era uno de esos días en los que por más que trato de mejorar su estado ánimo no lo pudo lograr, por eso decidió salir a respirar un poco aire fresco antes de que Frodo despertara, el no merecía pagar por sus cambios de humor.

La puerta se abrió y desde el interior la pequeña cabeza de Frodo se dejó ver, con una sonrisa saludo a su tío antes de informarle que comenzaría a preparar el desayuno y que le llamaría cuando todo estuviera listo. El castaño no pudo evitar sonreír, realmente no sabría cómo seguir adelante si el destino no hubiera colocado a su pequeño sobrino a su lado, tal vez hubiera colapsado debido al dolor. Unos pasos a su izquierda le hicieron levantar la vista y ahí frente a él se encontraba Gandalf, Bilbo se levantó y espero a que el mago se acercara aún más. No hicieron falta palabras, al solo quedar frente a frente se acercaron y se estrecharon en un fuerte abrazo.

"Gandalf, ha pasado mucho tiempo" Y el mediano se separó con una suave risa, al parecer el día estaba mejorando.

"Sin duda alguna mi estimado hobbit" Le respondió el mayor y con un movimiento de cabeza le indico que tomaran asiento en la banca.

"¿Ha que se debe tu visita?" Le cuestiono el de menor estatura mientras apagaba su pipa, después de todo era muy incómodo realizar una conversación mientras se fuma- Aunque él no se encontrara fumando en ese momento- Y regreso toda su atención al mago.

"Me encantaría decir que es una visita a un amigo solamente, más me temo que no es así" Los brillantes ojos azules se apagaron como si una nube pasara sobre el sol. Bilbo no pudo evitar el escalofrió que le recorrió el cuerpo, el gesto no presagiaba buenas noticias.

"¿Algo malo ha pasado? ¡¿Han atacado a los enanos?!" Y el corazón del mediado comenzó a correr con velocidad al pensar que sus preciados amigos podían encontrarse en peligro. No, no podría soportar que algo malo les pasara.

"No, no. Ellos están bien" Se apresuró a aclarar Gandalf.

"¿Entonces?" Bilbo frunció el ceño, no le gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación. Y por un momento deseo que el mago simplemente se fuera, ya no quería saber nada más.

"Es sobre… Es sobre Thorin, Bilbo" Y el corazón del hobbit se detuvo por unos segundos, el nombre del rey de los enanos aun producía ese efecto en él, aún seguía doliendo como el primer día. Aun le quemaba las entrañas, aun lograba que su vista se nublara por unos instantes, aun conseguía partirle el alma en dos.

"Él está muerto, no hay nada más de que hablar" Giro el rostro para que el mayor no notara como su cara se descomponía por unos instantes, no, a pesar de ser un hobbit no le gustaba que notaran el sentimiento de completa desazón que el tema le generaba.

"Su cuerpo no está" Soltó de golpe el viejo mago.

"¿Qué?" La voz le salió cortada al final, eso no podía estar pasando.

"Nuestros amigos me avisaron de que algo malo estaba pasando, cuando llegue su tumba se encontraba vacía" Explicó.

"¿Robaron su cuerpo?" La indignación bullía dentro de su cuerpo y con gran esfuerzo logro frenarla.

"Es lo primero que todos pensamos, más la seguridad de los enanos no es tan fácil de burlar" La calma del Gandalf hizo un efecto colateral en Bilbo y este pudo volver a pensar con lógica.

"¿Y qué hay de la piedra del arca?"

"Tampoco la encontramos"

"Pero… ¿Y los cuerpo de Fili y Kili?"Sus manos comenzaron a temblar perceptiblemente, no podía creer que esto –REALMENTE-estuviera pasando.

"También han sido removidos"

"¿Por qué? ¿Quién haría algo tan bajo como eso?" Bilbo quería gritar, quería tener a los que realizaron tan sacrilegio frente a él y demostrarle como había aprendido a manejar una espada, y que tan eficiente era sacándole las vísceras a los pescados "Malditos"

"Escucha, eso no es todo"

"¡¿Hay más?!" Sus ojos se abrieron horrorizados, que más podía haber pasado.

"Si, lamentablemente si" Y la mano de Gandalf se posos sobre el hombre del mediano, tanto para demostrarle su apoyo, así como para evitar que se exaltara aún más con la noticia que faltaba por comunicarle. "Fui en busca de Lady Galadriel, y le pedí su ayuda para localizar los cuerpos"

"¿Y los encontró?" Le cuestionó tensándose aún más.

"No, no pudimos entrar en contacto con los residuos de sus almas"

"¿Qué significa eso?"

"Que no están muertos" Le señalo el mago "Ellos no están muertos" Y esas simples palabras bastaron para el mundo de Bilbo colapsara. Parándose como si la banca estuviera ardiendo enfocó sus ojos llenos de furia en los azules.

"¡Debes estar bromeando!" Gritó con fuerza mientras sus manos se cerraban con fuerza a sus costados hasta ponerse blancas de la presión que ejercía sobre ellas. "¡Yo mismo ayude a colocarles sus vestimentas fúnebres! ¡Yo puse la piedra del arca entre las manos de Thorin!... ¡¿Y ahora me dices que están vivos?!" Y esas traicioneras lágrimas que intento con fuerza no derramar escaparon de sus ojos sin poder evitarlo, no era justo, ¿Por qué se empeñaban en seguir lastimándolo? ¿No había hecho ya suficiente? ¿No había pagado ya suficiente? ¿Querían confirmar cuanto dolor podía resistir antes de romperse?

"Cálmate, Bilbo"

"¡No, no puedes pedirme que me calme!" El hobbit se encontraba asustado, lastimado, furioso. Tenía tantos estados de ánimos que si no fuera porque respirar es algo involuntaria hasta podría haber olvidado como se realiza.

"Estas asustando al niño" Y Bilbo notó como el pequeño Frodo se encontraba escondido detrás de la puerta, el castaño comenzó a respirar profundamente y cuando se calmó se giró hacia el niño y lo tomo en brazos. Con un movimiento suave de su mano sobre la espalda del menor le susurro que todo se encontraba bien- Aunque ciertamente nada se encontraba bien y sus ojos continuaban rojos debido al llanto- Y regreso su mirada hacia el anciano.

"Vete Gandalf… No hay nada más de que hablar" Su mano tomó la puerta dispuesto a cerrarla.

"¿Ignoraras lo que esta pasado?... Eso no es algo que haría el Bilbo Bolsón que conocí" En otro momento las palabras de su viejo amigo pudieron hacerle cambiar de opinión, pero no hoy, no con todo lo que estaba pasando, no con lo que le había contado. Necesitaba estar solo.

"La respuesta es obvia, yo ya no soy el Bilbo Bolsón que conociste… Cuídate" Finalmente la puerta se cerró frente a la cara de Gandalf, este último no evito el suspiro que escapo de sus labios.

"Si… Ya no lo eres. Ten una buena vida, Bilbo Bolsón" Los pasos del mago resonaban cada vez menos a medida que se alejaba, pero el antiguo saqueador no se movió de la puerta y solo abrazo con mayor fuerza a su sobrino, tenía miedo, tenía miedo de perder nuevamente a las personas que quería. Pero tenía aún más miedo de salir y enfrentarse al mundo. El nunca volvería a ser un hobbit como los demás, había visto demasiado, había sentido demasiado. Su corazón había amado más de lo que ningún hobbit lo había hecho antes, y de la misma manera había sufrido. No, Bilbo Bolsón no saldría de Bolsón cerrado. Afuera solo conseguiría más sufrimiento, además ahora tenía que cuidar de Frodo, y nada debía ser más importante que Frodo… Ni siquiera los enanos… Ni Fili, ni Kili… Tampoco Thorin.


Thorin se movió incomodo en la esquina en la que se encontraba esperando a que alguien lo encontrara. Las personas que pasaban cerca no dejaban de mirarle con curiosidad. Algo por lo demás normal ya que no era común ver a un hombre con problemas de enanismo que tuviera la apariencia del pelinegro. Algunas mujeres hablaban lo suficientemente alto para escuchar que le llamaban atractivo o guapo, logrando un pequeño rubor en el rey de los enanos. Un gritó de una voz conocida le llamo la atención. Y a lo lejos pudo ver a John y a Sherlock gritar su nombre mientras miraban a todos lados, bueno, John gritaba mientras Sherlock caminaba tranquilamente a su lado. Hace dos minutos que había localizado a Thorin, más el doctor en su preocupación le estaba ignorado.

Cuando por fin Watson le prestó atención al detective este le señalo la esquina y con gran rapidez el castaño comenzó a caminar hacia donde el enano se localizaba, en todo el trayecto se podía notar como su rostro iba mutando: Desde la alegría de encontrarlo con bien, con el alivio de que no había ocurrido ninguna catástrofe, hasta la completa furia por no avisar que iban a salir del apartamento, haberse separado de la señora Holmes, y por ultimo: ¡Por no aprenderse la dirección de donde vivían, ni el teléfono! O sí, Thorin pasaría castigado mucho tiempo. Y antes de que se le ocurriera reclamar que él ya no era ningún niño, Sherlock le indicaría que lo mejor es mantenerse callado cuando John se ponía en plan mamá gallina.


¡Espero les guste el nuevo capítulo!