Capítulo 7
El Engaño
Sesshoumaru tenía que ir al Sengoku, sería por varios días. La noche antes de partir, le hizo el amor a su mujer, como si repusiera cada día que estaría lejos. Rin descansaba sobre su pecho, él acariciaba su larga y sedosa cabellera.
-No vayas, mi amor… no quiero que vayas…
-Debo hacerlo, preciosa…
-Cuídate… no confíes en nadie… Sessh, tengo un muy mal presentimiento…
-Voy a estar bien, mi pequeña preciosa…
Rin se aferró a su pecho y escondió su rostro en el mismo. Sesshoumaru la rodeó con sus brazos y la dejó desahogarse.
Rin despertó sintiendo cómo el placer la inundaba y llegaba ella como una marejada.
-Sessh…
Sesshoumaru sonrió y continuó saboreando el espacio entre sus piernas, la agarró por sus caderas y la sintió luchar por liberarse mientras sus suspiros y gemidos inundaban el ambiente, justo antes de que llegara a la cima, se detuvo y sin darle tiempo a protestar, la penetró haciéndola soltar un gemido, la besó apasionadamente mientras entrelazaba sus dedos con los de ella, Se movía sobre ella sin detenerse, llegando al máximo de su profundidad, dejándose llevar, se estaba transformando en el perro. Rin acudió a morderlo para llamar su atención. Sesshoumaru se detuvo.
-Pequeña…
-No te transformes dentro de mí, por favor…
-Lo siento, preciosa… estás bien?
Rin asintió mientras se removía las lágrimas del rostro, Sesshoumaru la besó con ternura y besó el camino de sus lágrimas.
-Perdóname, preciosa… es que tu aroma… me dejé llevar…
-Hazme el amor…
Sesshoumaru la besó apasionadamente.
-Rin…
-Hm?
-Te amo, preciosa…
Rin sonrió y lo rodeó con sus brazos.
-Yo también te amo, Sessh…
Sesshoumaru se iba apartar, pero Rin no lo dejó.
-Siento el olor a sangre… Rin, te lastimé!
-Estoy bien, Sesshoumaru.
Sesshoumaru se olvidó del olor a sangre y reanudó el vaivén de sus caderas, unidos en el más apasionado de los besos los sorprendió el orgasmo, Sesshoumaru colapsó sobre el delicado cuerpo de su hembra. Lamía sus labios rasgados por sus filosos colmillos. Al apartarse de ella, la llenó de besos desde sus labios, su cuello, su pecho, su vientre y separó sus piernas.
-Sesshouma!!!
Sesshoumaru lamía su intimidad buscando la herida, Rin sabía que había sido una pequeña laceración, pero ya eso había pasado a la historia, no le quedó más que aferrarse a las sábanas y ver sobrevenir otro orgasmo a causa de los besos de su marido.
El sol ya se mostraba alto en el cielo, cuando se separaron nuevamente.
-Sesshoumaru…
-Estoy seguro que si me hubiese llegado a transformar completamente, te habría matado… no lo permitas, Rin… si me notas diferente, detenme…
-No pensemos en eso, mi amor… fue delicioso y maravilloso…
Sesshoumaru sonrió, la volvió a besar.
-Te amo, mi pequeña preciosa…
-Te amo, Sessh…
Luego de disfrutar de un delicioso baño juntos, Sesshoumaru jugaba con Ryu mientras Rin les preparaba el desayuno. Se sentaron a comer, y lo hicieron entre caricias y dulces besos, el pequeño reía y se tapaba los ojos. Sesshoumaru sonreía y acariciaba su cabeza. Después del desayuno, se encaminaron a la casa de Kagome, ella e Inuyasha se quedaron con el pequeño Ryu mientras Rin y Sesshoumaru se despedían. Se besaron larga y apasionadamente, Sesshoumaru acarició su rostro.
-Ve a traerme a mi hijo…
Rin sonrió y fue por el pequeño.
-Papa!
Sesshoumaru cargó a su pequeño y lo besó con ternura.
-Papá se irá de viaje unos días, vas a cuidar a mamá?
-Hai…
El pequeño se metió las manos a la boca. Sesshoumaru sonrió.
-Parece que mamá aún te tiene que cuidar.
Sesshoumaru lo volvió a besar en la cabeza y se lo devolvió a Rin.
-Te amo, preciosa…
-Cuídate, mi amor…
-Te amo, hijo…
-Ayo, papa…
Rin vio a su marido entrar al pozo y desvanecerse en el tiempo y espacio. Besó a su hijo en la sien.
-Adiós, papi…
-Adó, papa…
Rin sonrió y volvió a la casa con Kagome e Inuyasha.
………………………………
Sesshoumaru llegó al castillo al atardecer. Los sirvientes le dieron la bienvenida que solían hacerle, muchos se sorprendieron de verlo con ambos brazos nuevamente.
-Amo bonito… amito… cómo logro tener sus dos brazos?
-Rin me lo devolvió.
-La princesa?
-Sí…
-Los poderes de la princesa deben ser increíbles…
-Ni te los comienzas a imaginar…
-Sus habitaciones están listas, amo…
-Gracias… ordena que me preparen el baño y la cena, me quedaré esta noche…
Sesshoumaru intentaba relajarse en el baño, sin poder alejar de su mente a su pequeña preciosa y a su hijo, los veía jugando y en especial cuando Rin ocasionaba las situaciones más tiernas entre él y el pequeño, sonrió para sus adentros, si su meta era ablandarle el corazón lo estaba logrando. Cada día amaba más y más a su pequeño.
……………………………………
Al día siguiente, partió junto con Jaken y A-Un. Atravesaría el bosque negro, Jaken estaba confiado porque iría con su amo bonito, pero de todas formas, aquél bosque era muy peligroso para todos, tanto humanos como youkais. Estaba invadiendo el territorio de otro youkai, así que debían de ir con cautela, de todas formas iba alerta, tal vez necesitaría pelear. Mientras se ahondaban en el bosque, sintió la esencia maligna de numerosos monstruos aguardando por sus inocentes víctimas. Se sintió hambriento, pero no se podían detener. El hecho de que siguiera caminando indicaba que sus asuntos no eran con nadie en el bosque y que sólo estaba de paso. Sacó dos sándwiches que Rin le había preparado antes de partir.
Flashback. –
Rin le entregó un pequeño paquete envuelto con mucho cuidado.
-Qué es esto?
-Hay varias cosas que puedes comer… las preparé con cosas que no se dañan fuera de la nevera…
-Pero…
-Durará varios días…
Sesshoumaru sonrió y acarició su rostro.
-Puedo soportar mucho tiempo sin comer…
Rin bajó la cabeza.
-Lo siento… cuando viajaba contigo, siempre comíamos…
-Lo hacía por ti, preciosa… te sentía cansada y hambrienta, y casi nunca protestabas.
-Lo siento… te atrasabas en tus viajes por mí…
Sesshoumaru la besó con ternura.
-No te disculpes por tonterías… gracias por la comida…
Fin del Flashback. –
Sesshoumaru le entregó uno de los sándwiches a Jaken.
-Qué es esto, amo bonito?
-Comida.
-Comida? Pero no…
-Es comida del futuro, la preparó Rin.
Jaken engulló el emparedado, todo, sin detenerse en su camino. Apenas terminó de comer, sintió un olor a podrido, a cucarachas, para ser exactos. Se detuvo en su caminar. Jaken, distraído, chocó con una pierna de Sesshoumaru.
-Vaya, vaya, vaya… Qué tenemos aquí?
-…-
-Pero si no es el hijo de Inutaisho…?
-Algún problema con eso?
-Oh, ho-ho! Puedes apostarlo… he esperado por mucho tiempo éste momento.
-No tenías nada más con qué entretenerte.
-Respétame! Yo soy el señor de los insectos!
-Entonces haz lo mismo! Yo soy el Lord de las tierras del Oeste.
-Bien… Lord…
La cucaracha hablaba con un tono burlón.
-Cómo pelea un perro sin su preciada espada sedienta de sangre, Tokyin?
-Creo que entonces tendré que usar mi otro brazo.
-Qu…
De la punta de los dedos de Sesshoumaru, ya brillaba el látigo de luz. Una de las cucarachas intentó atacarlo y Sesshoumaru la desintegró en el aire.
-Ni busco pelea, ni mi asunto es contigo, déjame seguir.
La cucaracha asintió y los dejó pasar, Sesshoumaru continuó su camino, pensando en su esposa e hijo. Al salir del bosque, lograron vislumbrar el castillo de la madre de Sesshoumaru. Ya la noche dominaba el vasto cielo, cubriéndolo con su manto de estrellas, Sesshoumaru vio las estrellas y pensó en Rin, extrañaba sus abrazos en dos días, tanto como extrañó las estrellas en dos años. Llegaron al castillo, donde al reconocer al youkai, de inmediato lo dejaron pasar. Leiko, fingiendo alegría, muy a su modo, le dio la bienvenida a su hijo.
-Sesshoumaru…
-Madre…
-Me sorprende verte aquí, cualquiera diría que te has olvidado de tu madre.
-He estado un poco ocupado.
Leiko les indicó a sus sirvientes para que prepararan comida y una habitación.
-Es muy tarde, come, y mañana hablaremos.
-Agradezco tu hospitalidad, madre.
Leiko se marchó a sus habitaciones. Los sirvientes guiaron a A-Un a los establos y a Sesshoumaru y Jaken a la habitación. Poco después les llevaron alimentos. Sesshoumaru decidió darse un baño primero y ordenó a Jaken comer, al salir del baño, sentía su cuerpo entumecido, vio al sapo dormido en una esquina. Sesshoumaru comió y apenas terminó comenzó a notar una excitación completamente anormal porque no estaba pensado en Rin de esa manera. Se acomodó en el futón y cerró los ojos, intentando distraerse, sin embargo su cuerpo le exigía otra cosa. Sintió un masaje en su pecho, pensó en Rin, pero recordó que estaba en la era feudal, se apartó de inmediato.
-Sara! Q-qué haces aquí? No es posible, tú estás muerta…
-Recuerdas la miko enamorada de tu hermano? Es lo mismo, un cuerpo de barro…
-Pero…
-Ahora sí puedo amarte…
-No! Cómo entraste al castillo?
-Ssshhh…
Sara abrió su mano y sopló un polvillo sobre su rostro. Sesshoumaru tosió y reconoció que era una fórmula muy potente. Mientras su vista se iba tornando borrosa y sentía sus oídos llenos de aire, Sara se acercó a él.
-Habrá tiempo para hacer esas preguntas después…
-No!
Sesshoumaru la empujó lejos de él, intentó llegar a la puerta llamando a Jaken. Sara volvió junto a él.
-Nadie te escuchará… y menos el sapo ese…
-No! Sara! Yo amo a Rin!
-Te enamoraste de una niña porque no recuerdas a una mujer.
-NO! Aléjate!
Sara lo besó.
…………………………
Lo mejor que había hecho Rin había sido aceptar quedarse en la casa de Inuyasha. Despertó sintiendo unas náuseas incontrolables y apenas pudo llegar al baño antes de perder la onza de control que le quedaba.
Inuyasha despertó.
-Kagome…
-Hm?
-Kagome, Rin no está bien…
-Sí…
-Kagome, siento el olor a vómito.
-Kami, no puede ser…
Kagome se vistió y se levantó. Al llegar a la habitación de Rin, llegó a tiempo para detener al pequeño Ryu de caerse de la cama por querer ir con Rin.
-Mama!
-Quédate aquí, Ryu, yo ayudaré a tu mamá…
Kagome fue con Rin, estaba pálida y sus ojos comenzaban a mostrar pequeños puntos rojos en los alrededores, producto del esfuerzo del vómito. Kagome se quedó con ella hasta que no tuvo nada más que vomitar. Rin se dio una ducha mientras Kagome recogía lo demás. Al salir del baño, Rin abrazó a Ryu y comenzó a llorar.
-Rin, qué pasa?
-No quiero estar con él!
-Con quién?
-Qué me está pasando?!
Inuyasha le quitó al pequeño justo a tiempo, las uñas de Rin crecieron hasta convertirse en garras y gotear un líquido verduzco que al tocar las sábanas las quemó.
-Kagome, vete de aquí!
-Inu…
-Vete y llévate al niño!
Inuyasha se encerró en la habitación con Rin, tomó su forma youkai y la sujetó mientras la veía transformarse. Sus ojos cambiaron al dorado más intenso jamás visto, sus colmillos se alargaron hasta asemejarse a los de un youkai, su cabellera se tornó en partes platinadas, otras, permaneció negra. Finalmente los gritos cesaron. Rin se calmó. Inuyasha supo que el peligro había pasado.
-Rin?
-Inuyasha…
-Crees que te puedes controlar?
-Qué me pasó?
-Te transformaste…
-Qué?
Inuyasha la soltó, Rin se detuvo frente al espejo.
-S-soy… qué soy?
-Eres una youkai…
-Pero…
Rin bajó la cabeza.
-Porqué quería hacerle daño a Ryu? Inuyasha, pensé en hacerle daño a mi hijo…
Inuyasha la sentó en la cama.
-Relájate… cierra los ojos…
Le obedeció.
-Veo… veo a Sesshomaru! No! Sesshoumaru! Qué haces?!
-Rin… Rin qué ves?
-Una mujer le está… una mujer le está haciendo el amor…
-Qué mas ves?
-No quiero ver más.
-Tienes que hacerlo! Dime qué más ves!
Rin se quedó callada un rato, con las lágrimas rodando por sus mejillas. Ryu entró en la habitación.
-Mama…
Rin lo abrazó con fuerza. El pequeño se quedó viéndola.
-Boku mama wa doko?
-Soy yo, mi amor…
Ryu se acercó a su cuello y olió su aroma.
-Mama…
-Sí, cariño…
Ryu la abrazó con fuerza.
……………………………
-Ya basta… Sara, vete…
-Me vas a dar un hijo… tu heredero…
-No… no quiero nada de ti…
Sesshoumaru, aún drogado intentaba luchar contra sus amarras.
………………………
-Lo tienen prisionero… Sara… Sara es quien lo está forzando…
Inuyasha la sacó del trance. Rin lo abrazó llorando amargamente.
-Sesshoumaru me está engañando y tú me obligaste a verlo!!! Porqué?!
-No acabas de decir que lo tienen atado?
-No quería ver eso!
-Tú y yo iremos a la era feudal… tan pronto amanezca.
………………………………
Sara no esperó la capacidad de Sesshoumaru para aguantarse, aún drogado. Ya cansada de moverse suspendió las caricias.
-Eres un idiota! O eres impotente? Cómo es posible que no te hayas excitado?
-Simplemente eres fea! Nunca… nadie más que Rin tendrá hijos míos!
Sesshoumaru rompió sus amarras, el efecto de la droga había pasado. Sesshoumaru tomó a Sara por el cuello.
-Quién te envió?!
-Eso…
-Quién te envió?! Maldita sea!
-Oh! Cielos, esa es la forma de encontrarte con tu madre?
Sesshoumaru lanzó a Sara contra la pared.
-Tú estás detrás de todo esto?!
-Acaso pensaste que no me daría cuenta que te emparejaste con una sucia humana?
Sesshoumaru tomó sus ropas y se vistió de inmediato.
-Eres una manipuladora. Eras una manipuladora cuando mi padre te dejó y eres una manipuladora ahora.
-Perro ingrato, así es como le pagas a tu madre?
-Así es como le pago a una bruja!
El látigo de luz de Leiko no se hizo esperar. Sesshoumaru sólo bloqueaba sus ataques, después de todo, era su madre, Sara volvió a lanzarle la droga y poco a poco Sesshoumaru se volvió a debilitar. Leiko lo mandó a llevar al calabozo, donde Sara debía conseguir embarazarse de un hijo de Sesshoumaru.
……………………………
Sesshoumaru permanecía encadenado y Sara continuaba buscando excitarlo, sin embargo, pensando en varias de las veces que había tenido que salvar a Rin, Sesshoumaru no se excitaba. Algunas veces lograba algo que se volvía a desvanecer. Finalmente lo dejó solo, encadenado a la pared de manos y pies. Luego de varios intentos de romper sus cadenas, Sesshoumaru notó que estaban hechizadas.
-RIIIN!!!
……………………………
Apenas amaneció, Inuyasha enfundó a Tetsusaiga y junto con Rin, partió hacia el Sengoku. Una vez en la era, Rin le dijo que sentía el rastro de su aroma, al señalarle el este, Inuyasha comprendió que había ido a ver a su madre.
-El camino es muy largo, mejor vamos al castillo hoy y mañana partiremos hacia allá.
Rin aceptó. Al llegar al castillo, los vigilantes se opusieron hasta que reconocieron a Rin.
-Rin-hime!
-Sí, Yuo!
Los dejaron entrar en el castillo. Todos los sirvientes los rodearon sorprendidos.
-Tiene el aroma de la princesa…
-Soy yo, Yatori…
-Hime!!!
Rin sonrió, todos veían anonadados su transformación en youkai.
-Nos quedaremos esta noche y mañana continuaremos…
-Claro… desea su habitación de siempre?
-No, quiero la habitación de mi esposo.
-Como ordene, hime…
Los sirvientes le prepararon una habitación a Inuyasha también. Durante la cena, ambos se quedaron pensando en algo, al notarlo, Rin sonrió.
-Qué pasa?
-Inuyasha… a veces he pensado… no sé dónde está la tumba de Sasuke…
-En mi ojo…
-En tu ojo?
-Sí… la tumba de mi padre fue ocultada en mi ojo, para que Sesshoumaru no pudiera tomar a Tetsusaiga… yo hice que la tumba de Sasuke fuera igual… para así de alguna manera sentirme cercano a él…
-Y Kagome no la necesita? Es decir…
-Hay una tumba simbólica en el cementerio del templo. Pero el cuerpo de mi hijo, está dentro de mi ojo… además… no podíamos enterrarlo allá… la forma hanyou de Sasuke tenía orejas de perro y cola… por eso Kagome pensó en el hechizo para vernos humanos…
-Lo siento…
-Está bien…
Inuyasha suspiró.
-He aprendido a sobrellevarlo…
-Ojalá y que ustedes puedan tener muchos más hijos…
-Eso no importa, Rin… cien hijos que tenga, no me devolverán a Sasuke…
Después de la cena, fueron a sus habitaciones, Rin, acostada en el futón, recordó la primera y única noche que había compartido con Sesshoumaru en la habitación justo al final del pasillo, había pasado ya un buen tiempo, si se vea con los ojos de aquella era.
-Resiste, mi amor… voy por ti…
………………………………………
Sesshoumaru levantó la mirada, cansado de luchar contra sus cadenas, sus brazos y piernas lastimados y erosionados por los fuertes roces. Sólo le quedó cerrar los ojos y rezar para que no hicieran nada en contra de Rin y Ryu.
Un latigazo en su pecho lo despertó.
-Porqué haces esto, madre? Porqué a tu hijo?
-Todo se acabaría tan pronto preñes a Sara.
-Qué no sabes que los cuerpos de barro son estériles? Nunca será capaz de lograrlo…
…………………………………
Rin revisó las armas de Sesshoumaru y eligió un escudo dorado que protegía en especial su corazón y una espada que al momento de tocarla resplandeció. Equipada con eso, ella e Inuyasha partieron rumbo a las tierras del este. Rin probaba nuevos poderes, como los de volar igual que Sesshoumaru, y atravesaba el bosque con gran velocidad. Pero se tuvieron que detener al ver un campo de fuerza que les impedía el paso. Inuyasha tomó su forma youkai.
-Prepárate para los problemas…
De la nada se hizo presente frente a ellos, un demonio con cuerpo de araña. Rin sabía bien que no saldrían de allí sin pelear.
-Hm! Delicioso… una doncella para cenar…
-No tenemos nada que buscar aquí, sólo estamos de paso…
-Sí… de paso a mi estómago…
Rin viró los ojos, aún no sacaba la espada de su vaina, pero mantenía la mano muy cerca. El monstruo escupió una enorme cantidad de hilo que los fue envolviendo poco a poco.
-Rin! Es venenoso!
Rin abrazó a Inuyasha y desplegó su campo de fuerza, la tela que se fue tejiendo, rodeaba el campo.
……………………………
N/A: Hola!!! Y completando la tripleta ganadora… bueno, espero así calmar sus ansias… y sus reviews para calmar las mías.
Besitos
Mizuho
