Disclaimer: Bleach, Fairy tail y sus personajes no me pertenecen, son de la autoría de Tite-sensei y Hiro-senpai.
"Todas las criaturas buscan creer en algo más grande que ellas mismas, no pueden vivir sin la obediencia ciega y para escapar de la presión de esa confianza, buscan a alguien más fuerte que ellos mismos y entonces esas personas buscan a alguien aún más grande. Así es como nacen los reyes y así es como nacen los dioses."
[Aizen Sōsuke]
Han transcurrido nueve días desde la batalla contra Fausto, la capital era un caos total. Los miembros del gremio oscuro Fairy Tail aún se mantenían ocultos en la antigua sede de Caith Shelter en el pequeño pueblo de Sycca.
Mirajane Strauss se encontraba recostada de una ventana observando la calle, su mirada estaba bastante desenfocada y se notaba que estaba absorta en sus pensamientos.
–Mira…
–Mira….
–MIRA– exclamó Lisanna para llamar la atención de la mayor de los Strauss.
–Oh, disculpa….estaba algo absorta.
La menor de los Strauss tenía una expresión de preocupación y tristeza en su rostro. Esos sentimientos aumentaban más al notar como la apariencia de su hermosa hermana se había estado degradando con el pasar de los días.
Mirajane bajó mucho de peso, se habían formado unas leves ojeras debajo de sus párpados inferiores al no poder conciliar bien el sueño. Sus ojos estaban hinchados y enrojecidos por los constantes lloros, a pesar de intentar disimularlo con su muy común sonrisa, era bastante obvio para todos que estaba sufriendo una depresión. Esa sonrisa que era capaz de levantarle los ánimos a cualquiera ahora carecía de todo brillo y alegría, era una melancólica sonrisa forzada.
– ¿Te…te encuentras bien…?
–Sí, no te preocupes, yo estoy bien– respondió usando esa sonrisa triste.
–No, no lo estás y eso me preocupa…. Él está bien, no tienes por qué estar preocupada.
– ¿Cómo lo sabes? Desde que se marchó no hemos recibido ninguna noticia de su parte, ni siquiera Gajeel ha logrado conseguir información sobre él.
–Cierto, pero todos sabíamos que lo que iba a hacer no era algo para volver en un par de días, tenemos que seguir-
Las palabras de Lisanna fueron interrumpidas por un estruendo proveniente de la puerta principal. Una división entera de la armada real había ingresado por la fuerza, todos armados hasta los dientes.
–I-imposible ¿cómo encontraron este lugar?– se preguntó Levy en voz alta.
–Eso no importa ahora, debemos huir– gritó Juvia mientras forzaba una puerta trasera.
Cuando la peli-azul logró abrir la puerta, para su sorpresa o mejor dicho horror, ya había un grupo de soldados esperándola y apuntándole con sus armas.
–No se resistan, no tenemos ordenes de matarlos pero si intentan luchar los eliminaremos a todos– dijo un soldado antes de sacar una especie de pergamino de un bolso en su cintura.
– ¿Qué significa eso? ¿Qué no nos mataran todavía? ¿Por qué esperar?– cuestionó retadoramente la maga rubia.
–Me gustaría hacerlo pero el rey personalmente ordeno que ustedes sean llevados ante su presencia.
–N-no…si el rey ordeno eso, significa que Ichigo…– intentó decir Mirajane pero se cohibió a causa de su propio llanto.
– ¿Para qué quiere que nos lleven ante él? Nunca se interesó en cazarnos personalmente, ¿Por qué ahora?– demandó saber Jet, quien intentó levantarse de su camilla solo para ser detenido por el filo de varias lanzas.
–No lo sé, no me interesa, sólo sigo órdenes. Espósenlos a todos, no importa si está consciente o no, todos son peligrosos criminales– ordenó el soldado que portaba el peculiar manuscrito.
–Por favor, les ruego que dejen aunque sea a los heridos, deben seguir su tratamiento o sus vidas pueden peligrar-nabula.
–Su majestad ordenó que TODOS sean llevados ante su presencia, además, tú también serás llevado por ser cómplice de estos prófugos.
Aunque intentaron resistirse, les fue imposible hacer algo contra los muy bien equipados soldados, está de más mencionar que ellos seguían sin recuperarse de la batalla anterior. Los magos de Fairy Tail fueron neutralizados de inmediato, luego fueron encadenados y llevados a una nave que esperaba afuera para llevarlos a la capital.
(Dos días después…)
/Cercanías a la Palacio Real /
Los magos fueron trasladados en nave, la travesía fue larga debido a climas poco propicios para el viaje. Todos se encontraban en la bodega del vehículo volador, sus esposas estaban ancladas a una pequeña columna de hierro en el medio de la bodega de carga.
–La ciudad está demasiado tranquila…– comentó Gajeel observando desde una ventana.
–El castillo está casi totalmente destruido– agregó Wendy también observando por una pequeña ventanilla.
– ¿Todo esto lo hizo el maestro Ichigo…?
–Ese sujeto de verdad que no es humano– murmuró Droy viendo también la destrucción.
–Hagan silencio, aterrizaremos pronto– vociferó un soldado que los vigilaba.
(Media hora después…)
/Palacio Real/
Fueron escoltados por aún más soldados a través del palacio, todas sus esposas estaban conectadas con cadenas para evitar que alguno pudiera intentar escapar individualmente. Después de caminar un rato, los soldados se detuvieron frente a unas gruesas puertas dobles, desde afuera podía oírse un gran bullicio y múltiples voces discutiendo.
–Una pregunta señor conquistador.
– ¡DEJA DE LLAMARME ASÍ! Esta es la novena vez que te lo digo este día, ¿¡qué es lo que quieres!?
– ¿Cuál fue el primer mundo que conquistó? ¿Es cierto que este es el tercer mundo que conquista?
–…–
*Suspiro*
–Dime ¿dónde rayos oíste algo como eso…?
–Oh, me lo dijo "el señor blanco."
–….–
*Suspiro más largo*
–Te he dicho que no creas nada de lo que dice ese bastardo….
–Cambiando de tema a algo más importante, ¿Qué es lo que piensas hacer sobre los Exceed, "Orange King"?
– ¡Dirígete con más respeto al rey!
–Una pelea de generales, ¡que genial!
*Risas*
–Dan, cálmate, no habrá ninguna pelea de generales. Si Dan peleara lo más probable es que termine con el trasero pateado, por cierto, tú también deja de ponerme apodos, fenómeno de armadura rosa.
–Hmmm, es solo un apodo de cariño…. Orange King.
–Deja de llamarme así, fenómeno.
– ¡Genial! El rey Le pateara el trasero a Sugar Boy.
– Por favor, caballeros… ¿Podríamos terminar esta reunión?
–Kira nyaan, caballeros, hagan caso a lo que dice la reina.
–Ughhh Orange Ki…ng….su-suélteme…me asfixio, me asfixio.
–Rey, por favor suéltelo….si lo que quiere es matarlo, no se ensucie las manos… ¡yo lo mandaré a ejecutar!
–Tú cállate Dan, tienes toda la semana diciendo que ejecutaras a todo el mundo.
*Risas*
–Esto es ¡genial! El rey Fausto no era tan divertido.
–Parfum de conflicto meeeeeeeen.
–Nichiya, por favor has silencio, es descortés causar bullicio frente a otro soberano.
–S-sí, disculpe reina, me deje llevar por la situación.
*Suspiro*
–Perdón, Shagotte, tienes razón ¿En qué estábamos?
–En que ¿Qué es lo que sucederá con los Exceed a partir de ahora?
–Cierto…. Ya que los Exceed no son en realidad "ángeles" ni "dioses" y su ciudad ha sido destruida, pienso que lo mejor sería darles asilo político, mientras que se consiga un lugar a donde reubicarlos pueden quedarse en esta ciudad y tú al ser la reina puedes hospedarte en este castillo junto a tus consejeros y guardias.
–Agradezco tu invitación y la acepto, pero lo más probable es que tanto la armada como los ciudadanos se molesten por esto y no quieran aceptarlo, puede que se sientan invadidos por nosotros.
–No es una invasión es una invitación de mi parte, ¿alguno aquí tiene algo que decir al respecto?
–Desde mi punto de vista como general, veo esta "invitación" como algo demasiado arriesgado, eso sin mencionar el cómo reaccionará el pueblo una vez se enteren de toda esa farsa de los Exceed siendo "dioses."
–Sugar boy tiene razón al respecto, el rey Fausto nunca hubiera intentado hacer algo así.
–Eso es porque él nunca intentó hacer las paces con los Exceed.
–Ellos tampoco intentaron hacerlo, siempre se sintieron superiores a nosotros.
–Tiene razón, general Hughes, pido mis más sinceras disculpas por los actos injustos que cometió mi raza.
–Eso no enmendara nada de lo que hicieron.
–Es cierto, pero pedir perdón puede ser el primer paso para la paz entre humanos y Exceed.
–Te lo vuelvo a repetir, pedir perdón no enmendara nada de lo que hicieron.
–Trata con más respeto a la reina, humano.
–Nichiya, cálmate. Somos huéspedes, no estamos actualmente en posición de exigir nada.
–Oye tonto, deja de hablarle así, no será una diosa pero aun así es una reina y merece respeto.
– ¡Auch! no me pegue.
–No te miento Shagotte, solo tengo seis meses en este mundo pero me puedo dar cuenta de la tensión que hay en ambos lados, es muy complicado hacer las paces entre ambas razas, ustedes hicieron cosas injustas a los humanos y los humanos también les hicieron cosas malas.
–Estoy totalmente consciente de ello, por eso es tan importante que haya paz entre nosotros. Si no nos unimos, entonces no podremos resistir esta crisis de decadencia de magia que está sufriendo el mundo y que nos afecta a todos por igual.
*Suspiro*
–…–
–Está bien, aplazáremos la reunión, mientras tanto ustedes se alojarán aquí en el palacio. Esperemos a que terminen de reconstruir el castillo y seguiremos debatiendo ¿te parece?
–Me parece muy aceptable, gracias por tu generosidad, veo que esto de ser rey se te da muy bien.
–Ni me lo digas, no me agrada pero tendré que soportarlo hasta que puedan buscar un mejor reemplazo.
/Afuera de la habitación/
– ¿Qué es todo eso? No suena como la voz de Fausto– dijo Lucy mientras se inclinaba para escuchar mejor la conversación que se llevaba a cabo.
–Silencio, se está llevando a cabo una reunión muy importante– ordenó uno de los guardias.
Las puertas se abrieron de par en par, la reina Exceed salió del salón de reuniones junto a sus guardias. Los magos estaban asombrados de que la "diosa" de Edolas se mostrara ante humanos. Los soldados hicieron reverencia a la gata de pelaje blanco, ella al ver a los miembros de Fairy Tail les dirigió una cálida sonrisa. Pronto los Exceed desaparecieron de su vista entre los interminables pasillos del lugar.
Antes de que las puertas se cerraran, un soldado tomó la manilla de una y enseguida toqueteó para llamar la atención de los ocupantes. Dan asomó su cabeza entre la abertura de las puertas.
– ¿Qué sucede?
–Ya trajimos a los magos del gremio oscuro.
– ¿Son ellos?
–Así es general.
–De acuerdo, que pasen– dijo Dan antes de abrir completamente las puertas.
Los militares forzaron a los magos a que entraran, estos estaban en extremo ansiosos por lo que podría suceder.
– ¿Qué cuentan? dijo Ichigo mientras levantaba su diestra en señal de saludo.
Hubo silencio durante unos largos segundos, todos lo miraron con expresiones en blanco hasta que finalmente exclamaron en unísono.
– ¡¿EHHHHHHHHH?!
– ¿Cómo?, ¿Cómo?, ¿Cómo? ¿C-cómo?– repitió una y otra vez Jet.
– ¿E-ese de verdad es Kurosaki…?– pregunto Levy perpleja mientras lo observaba sentado en el trono.
– ¿Pero no se ve diferente?– comentó Cana.
–Oh, ¿Esto? Es porque me cambié de ropa. Creo que estaban demasiado acostumbrados a verme en mi shihakusho de Shinigami, el idiota de aquel insistió en que me cambiara de ropa, según él, mis vestiduras de Shinigami son algo "extrañas" y no dan buena imagen como rey– explicó mientras señalaba a Dan.
En lugar de su usual shihakusho, ahora llevaba puesta una gabardina blanca, la zona del puño de las mangas y el cuello estaban decorados con un peculiar pelaje negro. Carecía de botones, así demostrando su torso, el cual estaba completamente vendado. Su nuca aún poseía el remanente de fullbring que fungía como protector. Su brazo completo y dedos también estaban vendados debido a las quemaduras que sufrió en su batalla contra Fausto.
Además, portaba pantalones grises, un cinturón negro con una hebilla dorada con el grabado del escudo de Edolas, y botas negras. Encima de todo eso tenía puesta una gran capa negra con bordes rojos la cual poseía unas hombreras doradas con el grabado de la cara de un león. Su frente también estaba vendada, encima de los vendajes reposaba una corona dorada muy simple, el único rasgo distintivo del aro de oro eran las tres grandes gemas que tenía engarzada, en el frente había una de color rubí, en el lateral izquierdo otra color esmeralda y la del lateral derecho de color zafiro.
– ¿Maestro Ichigo? ¿Realmente es usted, usted?
–Sí, soy yo, yo.
–Esos sujetos son los del gremio oscuro Fairy Tail ¿Qué hacen aquí?– cuestionó Hughes.
–El nuevo rey es un mago de Fairy Tail, era cuestión de tiempo para que trajera a sus compañeros al castillo– dijo Sugar boy en respuesta a la pregunta de su compañero.
– ¿Por qué están esposados?- Preguntó Ichigo notando las cadenas en sus compañeros.
–Mi rey, ellos son criminales, han sido perseguidos por años, son peligrosos no podemos permitir que intenten-
–LIBERALOS, te recuerdo que yo también era considerado un peligroso criminal hasta hace tan solo unos días atrás– rugió el peli-naranja.
–Quítales las esposas, no van a intentar nada, son sus amigos después de todo– dijo Dan colocando una mano en el hombro del soldado.
–Es-está bien, de inmediato….
Apenas las esposas cayeron de las muñecas de Mirajane, corrió a través del salón y salto directo hacia Ichigo abrazándole en el proceso. La hermosa albina aumentó cada vez más la fuerza de su abrazo mientras comenzaba a derramar lágrimas en el pecho del peli-naranja.
Ichigo se sorprendió bastante aunque enseguida devolvió el abrazo. No lo iba a admitir pero de verdad extrañaba muchísimo la calidez de la maga albina.
–No me aprietes tan fuerte, aún no te has recuperado por completo– dijo el Kurosaki no pudiendo refrenar una leve sonrisa.
–Te extrañé, te extrañé mucho– exclamó la bella albina aun derramando lágrimas, estas lágrimas ya no eran de tristeza como las anteriores, estas eran de felicidad al ver al Shinigami sano y salvo.
–Salgamos, esto es algo privado entre él y sus amigos, no nos incumbe– dijo Dan dirigiéndose a los generales y soldados allí presentes.
Todos salieron dejando nada más a los miembros de Fairy Tail, Dan antes de salir le dijo una última cosa a Ichigo.
–Sé que te alegra ver a tus amigos pero recuerda que debes descansar, mañana será un largo día. Se llevará a cabo el debate sobre tu nombramiento, si todo sale bien, mañana mismo serás envestido de manera oficial.
– ¿Puedo quedarme? Quiero ver que va a hacer el conquistador– preguntó Coco tratando de colarse.
–No, no puedes– respondió Dan antes de llevarse a rastras a la jovial chica.
–Pero, pero, ¡no es justo!
–Ya te dije que no puedes.
(Un par de minutos después…)
/En alguno de los muchos pasillo del Palacio Real/
Los dos generales de Fausto se encontraban caminando a través del castillo.
–Sugar boy…
– ¿Qué?
– ¿Hasta cuándo vamos a durar con esta farsa?
– ¿Cuál farsa?– preguntó sarcásticamente el hombre, su compañero no entendiendo el sarcasmo en su respuesta.
–Ese tipejo no es un rey legítimo, ¿qué piensas hacer? He escuchado rumores de que Byro ha estado causando boicot entre los capitanes y coroneles que aún son fieles al rey Fausto, lo más probable es que cause una sublevación ¿qué vas a hacer?– el usual tono jocoso de Hughes había desaparecido por completo.
–Observare, esperare a que vuelva Knightwalker y Phanter-Lily para decidir en qué bando estaré.
