—Despierta.
Zelda se removió en su lecho y cuando abrió sus ojos aún adormilados, se encontró con Vaati mirándola hacia abajo junto a su cama, con sus brazos cruzados sobre su pecho impacientemente. El cielo aún tenía un color azul marino y todavía se podían vislumbrar las estrellas, el sol aún no asomaba.
—Vístete, y trata de lucir tan presentable como puedas.
De forma muy poco ceremoniosa le arrojó un vestido que había sacado del closet y le indicó que se apresurara.
—Atente al plan.
El plan.
Zelda ahora si estaba completamente despierta, aunque solo hubiera tenido 6 horas de sueño. Se apresuró a dirigirse al baño para lavar su cara y ponerse la ropa que el brujo le había tirado encima. Sus pies se enredaron en su vestido rosa un par de veces en su apuro y nerviosamente se colocó su tiara en la cabeza. Aunque habían discutido el plan para negociar con los moblins extensivamente el día anterior y llegó a sentirse muy confiada, ahora que el momento de ejecutarlo había llegado, no podía evitar sentirse nerviosa.
Ayer, tan pronto como Vaati accedió a regañadientes dejar a Zelda hablar con los moblins en un intento de negociar, la arrastró hacia una mesa para darle una buena charla sobre la cultura de los monstruos. Al principio no le explicó esto en un intento por ayudarla, sino, más bien para que se diera cuenta de por qué era una mala idea.
Él sonrió con compasión al ver su ingenuidad.
—Cuando dije que no hay negociación con los moblins, querida, realmente lo dije en serio. Tienes que entender que los monstruos no entienden el concepto de "negociar".
—Eso es porque nunca hemos tratado de negociar en paz con ellos —soltó repentinamente.
Pero luego dudó cuando se dio cuenta de que había dicho una fea verdad que había sabido todo el tiempo. Hyrule nunca había tratado de hacer un trato con los monstruos en toda su historia, aun cuando algunos eran capaces de comunicarse con los Hylianos. ¿Hacía eso a Hyrule un pueblo irrazonable y discriminatorio?
—Hmph ¿Y supongo que si te dejo volver a Hyrule ahora repentinamente empezarás a firmar tratados con todos los clanes de monstros? No seas ridícula. Hay una razón por la que las negociaciones nunca han sido una opción y no es porque tus idealistas Hylianos nunca lo hayan intentado —resoplò condescendientemente—. Su sociedad, si es que puedes llamarla así, está basado en el poder. El poder es la ley. Es lo mismo para ustedes los Hylianos pero de forma más directa. Si pones mucho empeño en negociar con ellos, eso sugiere que eres demasiado débil para hacer cumplir tus órdenes con tu propio poder. Es debilidad negociar y te atacarán si lo intentas.
Entonces sonrió.
—Y por otro lado, no tienes lo que se necesita para intimidar a nadie. Eres una pobre cosita temerosa.
Y fue entonces cuando ella le dio una cachetada. Ella no recordaba que había pasado luego de eso, porque estaba demasiado enojada para hacerlo, pero pocos minutos después estaba conversando civilizadamente sobre como irían con… La negociación… Con los moblins. Vaati se la había tomado algo en serio entonces, y aunque a menudo gruñía "Nada de esto va a funcionar", hizo algunos esfuerzos para enseñarle tanto como pudo y realizaron una tormenta de ideas.
Aunque hubo una sola cosa por la que tuvo que insistir para que le explicara sobre ello, y esa era…
—Entonces por qué no solo… Y sabes — preguntó de forma sutil, como si buscara una forma de preguntarlo con tacto, hasta que decidió que no la había—. ¿Por qué no los atacas primero si no quieres que asalten el castillo de Hyrule?
—Oh ¿Así es como haces las cosas princesa? Aunque si lo pienso detenidamente, si nuestras posiciones estuvieran invertidas tú me matarías en lugar de mantenerme vivo ¿No es cierto? —Vaati fingió que estaba en shock burlándose de ella.
—Yo… ¡No! ¡Eso no es lo que quise decir!
—No estoy seguro de qué otra manera debería interpretar las palabras "atacar" y "matar" princesa.
Zelda apretó los dientes, confusa y molesta de que Vaati estuviera haciendo sonar eso como si ella fuera la mala y él el chico bueno
—Lo que quise decir… —Dijo lentamente escogiendo sus palabras con cuidado—, Es que esa parece el tipo de cosas que tú harías. Solo tendrías que darles un ejemplo a todos los monstruos, encargándote de los desobedientes.
—Y ahora empiezas a pensar como una de nosotros —dijo Vaati con una sonrisa lobuna en su cara mientras miraba las mejillas de Zelda teñirse de rojo.
La princesa quería gritar. Él había ganado este duelo mental otra vez antes que ella siquiera empezara.
—Sin embargo, aunque eso es verdad, me gustaría mantener ese ejército si es posible. Los moblins, aunque son irritantes y testarudos a veces, son soldados versátiles. Lamentablemente tendría que dejar Hyrule caer porque… Si.
El rostro de Zelda se dirigió hacia él. Estaba seguro de que no lo había imaginado, Vaati había evitado decir algo más. Sus ojos buscaron su cara, aunque Vaati lucía como si eso no fuera la gran cosa, eventualmente se cansó de la mirada interrogativa de Zelda, entonces arrugó las cejas.
—¿Qué? —Preguntó el brujo.
—¿Si?
—¿Si qué?"
—Es solo que… No importa.
La princesa lo miró directamente a la cara por un momento más, mientras que al mismo tiempo disfrutaba mucho lo incómodo que se veía. Era un buen aspecto para él. Eventualmente llegó a una conclusión y decidió presionar un poco más
—Hay algo más ¿No es así?
—Sobre qué —Gruñó Vaati.
—Sobre por qué no los atacas.
—¡Claro que puedo atacarlos! Es solo que… No quiero.
Pudo ver su usual confianza quebrarse. Rompió el contacto visual dirigiendo la mirada hacia cualquier otro lugar, como un niño culpable. Ella estaba en verdad sorprendida por lo fácil que era ponerlo nervioso. Había una sola cosa que podría ponerlo tan molesto
—Es ese conocido tuyo. —Comenzó, y cuando vio una muy sutil mueca en el borde de sus labios, supo que lo tenía donde lo quería—. Él tiene algo que ver con esto ¿No es así?
Y entonces Vaati decidió que ya había sido suficiente. Había olvidado por un momento, luego de que Zelda pareciera estar tan segura y confiada de sí misma, que él era quien se suponía que debía poner las reglas. Él era el maestro ¡Nadie más! Se paró abruptamente, garabateó unas notas de último minuto en un pedazo de papel donde había estado escribiendo el plan y se lo arrojó a Zelda con más fuerza de la necesaria
—¿Y qué si tiene algo que ver? —Le gruñó y entonces salió del cuarto hecho una furia.
Sí, esos fue todo lo que pudo obtener de Vaati respecto a su misterioso conocido. Eso significaba que esto aún tenía algo que ver con lo que fuera que lo tuvo molesto la semana pasada, pero más allá de eso, ella no sabía nada de nada.
Zelda arregló su cabello rápidamente, amarrándolo en una cola de caballo detrás de ella y para que no quedara ningún cabello en su cara, cepilló todos su mechones hacia atrás. Debía apresurarse o no llegarían con los moblins a tiempo, pero ella necesitaba estar tan presentable como pudiera, parte del plan requería que se viera bien. Una vez que estuvo lista, se dirigió hacia la puerta donde Vaati esperaba
—¿Cómo luzco?"
Vaati reposaba contra el marco de la puerta cuando ella llegó al centro de la habitación. La miró de arriba abajo mientras ella daba un pequeño giro luciendo su original vestido rosa con la cresta Hyliana y su capa blanca detrás de ella. El brujo dejó su posición inicial y con una sonrisa dientuda desapareció de la habitación en una nube de humo púrpura. Inmediatamente después, una enorme garra salió del otro lado de la puerta, agarró a la princesa y la sacó de allí.
—Perfecta.
Gritó el ojo demoniaco alegremente, para luego salir despedido hacia el cielo, volando en medio de la noche con poderosos vientos siguiéndole.
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Debería haber esperado esto. Pensó Zelda bastante poco feliz una vez se hubo recuperado de la sorpresa inicial de ser atrapada entre las garras del enorme murciélago cíclope. Él usualmente usa la forma Hyiliana para mi conveniencia, probablemente. Ella estaba tan acostumbrada a verlo como un Hyliano que a veces era fácil olvidar que realmente era un ser monstruoso. Y aunque estaba bien que se olvidara de las apariencias de vez en cuando, esperaba no terminar olvidando también su verdadera naturaleza una vez empezar a trabajar con él. Esto es solo una situación temporal, una vez que los monstruos dejen de atacar Hyrule puedo poner todo empeño en derrotarlo.
Volaron a través del cielo con una velocidad sorprendente, sobre todo considerando lo pequeñas que eran las alas de Vaati comparadas con el resto de su cuerpo. El viento probamente le ayudaba con ello y de lo poco que podía ver desde su lugar entre las garras que la sujetaban, pudo distinguir un tornado en su camino. Adicional a esto, aun cuando se movían a una velocidad vertiginosa, el viento nunca le golpeaba en la cara, en lugar de eso parecía moverse alrededor de ellos, dejándolos atravesarlo en lugar de luchar contra ellos.
Justo cuando la luz comenzaba a asomarse sobre el horizonte, Zelda se dio cuenta de que ya no volaban en los campos familiares que había alrededor de Hyrule. En lugar de eso, pudo observar una expansión de árboles creciendo en unas verdes y oscuras aguas estancadas. Ahora volaban mucho más bajo, ella creyó imaginar que algo las miraban entre los árboles de vez en cuando. Zelda jamás se había aventurado tan lejos en las afueras de Hyrule y con culpa pensaba que esta era su primera vez allí. Como princesa de la región ¿Acaso su deberes solo se extendían a lo que estaba alrededor del castillo y la ciudadela? Cuando regresara definitivamente haría un esfuerzo por alcanzar las regiones más remotas del reino.
Vaati finalmente se detuvo en un claro en el pantano, donde había un largo parche de tierra. El pasto crujió al ser aplastado, entonces Vaati liberó gentilmente a Zelda en la hierba. A la princesa le tomó unos pocos segundos recuperarse, pues aunque el brujo no la trató mal durante el vuelo, aquello tampoco había sido muy confortable. Sin embargo, tan pronto como vio cierta conmoción en los bordes del claro, se enderezó y tomó la pose más regia que pudo lograr en esa situación. Necesitaba lucir como la mujer más noble y magnífica que hubiera pisado la tierra si querían tener la más mínima oportunidad de triunfar.
Criaturas con cabezas de cerdo de uno pies de altura, vestidas con algo semejante a una armadura se acercaron para verlos. El amanecer finalmente había llegado. Zelda se percató de que estaban completamente rodeados y ella se acercó a Vaati sintiéndose inquieta, nunca había estado frente a tantos monstruos antes. Aunque el brujo le había advertido que podía esperar una bienvenida como esa, eso no lo hacía menos intimidante.
No puedo… No puedo estar nerviosa ahora. Si ellos sienten cuan asustada estoy, esto se acaba. Y si eso pasa…
"Ya lo sabes princesa, aunque te dejaré tratar de hablar con los moblins, si fallas, no los detendré de atacar Hyrule, de hecho, tendré que encabezar el ataque yo mismo"
Recordó las palabras de Vaati y se mordió el labio nerviosamente. Trató de convencer al brujo que tener un ejército desobediente era peor a la larga, pero aun así este se negó a ceder. Otra vez tenía el presentimiento de que eso tenía algo que ver con el conocido que había mencionado. Él se encogió de hombros diciendo que siempre había tiempo para demostrar disciplina después.
Si ella fallaba, nadie podría ayudar a Hyrule. Link estaba sin duda lejos del castillo, ocupado con su propia misión para derrotar a Vaati, y mirando a los moblins reunidos aquí ahora, las víctimas serían inevitables. Lo que era peor, la regenta del reino estaba secuestrada y perdida, dejando solo a Impa y al ministro para guiar a la población. Si bien tenía confianza en que ellos podían hacerlo pueblo, ella debía estar ahí, Como princesa del reino la necesitaban.
Uno de los moblins salió del anillo de cerca de 20 monstruos que los rodeaban. Por ahora sus lanzas apuntaban al cielo, indicando no hostilidad. Por supuesto, ella suponía que apuntar un arma contra Vaati habría sido una seria ofensa, que en dicha situación no sería la primera opción. Al mismo tiempo, el hecho de que los estuvieran rodeando y portando armas era desconcertante.
—Lord Vaati, Venir, nosotros esperar tú.
Mientras que su lenguaje Hyliano era inseguro, Zelda supo desde el momento en el que el goblin habló, que no debía ser confundido con estupidez como Vaati había clamado. Quizás tenían la barrera del lenguaje, y quizás sus métodos eran brutales, pero eso no los hacía automáticamente estúpidos. Ella calculó que detrás de esos párpados grandes había una inteligencia similar a la de un Hyliano promedio.
—Esto debería ser rápido. —La voz de Vaati resonó sobre su cabeza y la princesa tuvo que recordar no retroceder por la sorpresa—. Ya saben por qué estoy aquí, van a morir.
Si Vaati no le hubiera advertido de antemano como iba a saludar a los monstruos, Zelda habría desecado el plan y habría tratado de detenerlo. Sin embargo sabía que esto era necesario y por eso no dijo nada.
Acorde al plan de Vaati, esta era una muy normal forma en la que los monstruos se saludaban entre ellos. Cualquier cosa distinta de esto habría levantado sospechas. Asumiendo que esto era verdad, la princesa no podía entender cómo se las arreglaban los monstruos para sobrevivir en una sociedad tan hostil.
Sin embargo, casi en el momento justo, el resto de los monstruos con excepción del moblin que había hablado retrocedieron, dándole a los tres algo más de privacidad. Este moblin entonces, se movió hasta una roca de tamaño medio que había allí y se sentó, mientras que Vaati y Zelda se dirigieron hacia un tronco que estaba convenientemente en frente de ella. Zelda se sentó también, mientras que Vaati, aún en su forma de monstruo se quedó flotando cerca. El moblin la observo, finalmente teniendo oportunidad de mirarla de cerca por primera vez y arrugó la nariz con disgusto. Entonces la ignoró como si fuera algo sin importancia, por ahora.
—Nosotros no morir, nosotros fuertes. Nosotros combinar fuerzas con otros. — Declaró el moblin repitiendo lo que había dicho antes—. Tú poder herirnos, esto ser verdad, pero nosotros ser muchos para que matarnos.
—¿Quieres probar tu teoría? ¡Idiota!
—No, por eso tu estar aquí. Por eso tú hablas. Tú querer Hyrule. Tú unir a nosotros, Tomarlo juntos.
Junto a Zelda, el ojo demoniaco brilló peligrosamente en color rojo, y Zelda pudo sentir un hormigueo electrizante recorrer su piel mientras la energía crepitaba en el aire.
—¿Y por qué yo me uniría a unos débiles idiotas insignificantes como ustedes?
—No débiles, tú débil, —replicó el moblin testarudamente—. Tú perder Hyrule muchas veces, demasiadas. Tú no pudo ganar ¿Por qué ganar ahora?
Zelda sabía que era necesario que mantuviera su compostura para que el plan funcionara, pero escuchar esta conversación era… Tan ridícula que casi tenía problemas para no jadear de la sorpresa ante lo que escuchaba. Ella recordó como los monstruos en el palacio temían a Vaati y basado en ese hecho no podía imaginar que podría causar que un monstruo acusara al monstruo de debilidad. Esa era una instantánea sentencia de muerte…
A menos…
A menos que encontraran alguna forma de que Vaati no pudiera atacarlos
Observó a Vaati de forma disimulada, su ojo estaba muy abierto monstrando una notoria sorpresa.
Probablemente nunca nadie le había dicho algo como eso a la cara antes, uh…
Por la mirada que se apreciaba en su cara, se podía adivinar que había probabilidades de que estallara en una rabieta, y considerando lo cerca que estaba de él, a Zelda no le hacía mucha gracia que esto ocurriera. Detrás de su espalda el moblin no podía ver lo que ella hacía, así que disimuladamente se movió y pinchó una de las alas del brujo, ella no iba a poner en peligro a su gente por un berrinche.
Vaati la miró enojado cuando sintió el piquete de advertencia, y gruñó internamente cuando la vio mirar afirmativamente la hierba entre sus pies. Él entendió lo que quería decir con esto y tranquilamente escuchó al moblin. Iba a tener que hablar seriamente después con ella acerca de su actitud. Pensar que lo trataba como un niño que no podía controlar su temperamento…
—Nosotros saber, —Presionó el moblin, inconsciente del silencioso intercambio que había ocurrido entre Zelda y Vaati—, que tú no atacarnos. Wizzrobes decirlo. Tu tener un trato que mantener.
El aire se volvió unos grados más frío, y las ranas que croaban en el pantano hicieron un ominoso ruido de fondo.
—Nosotros fuertes, tú puedes unir, o si no, nosotros tomamos Hyrule solos.
Las garras de Vaati se empuñaron y su ojo se entrecerró hasta ser una delgada rendija. Parecía listo para acabar todo convertir el sitio en un cráter negro borrando todo lo que le molestaba, o al menos parecía listo para hacer "algo" que acabara con la confianza de los moblins. Zelda temía que él realmente fuera a hacer algo así, pero al final, suspiró con enfado y lo dejó.
Ella estaba muy sorprendida, para ser honesta, estaba muy curiosa acerca del trato del que el moblin hablaba. ¿Vaati había hecho algún tipo de acuerdo y ahora no podía atacar a los monstruos desobedientes? ¿Quién era esta persona que podía hacer que el infame brujo de los vientos acatara un trato?
Alguien con una pluma púrpura…
—Por supuesto que los Wizzrobes estarían involucrados en esto… Son demasiado problemáticos para su propio bien… —Ella estuchó a Vaati murmurar bajo, pero lo suficientemente fuerte como para que ella pudiera oírlo.
De pronto Zelda sintió la mirada del enorme ojo flotante en ella.
Vaati rio con su tortuoso y retorcido tono y dirigió su ojo hacia el moblin que lo miraba con la confianza de alguien que tiene la ilusión de la invencibilidad
—Entonces quizás sea momento de explicar por qué su idea es redundante y estúpida. —Siseó, abruptamente alcanzó la cintura de Zelda con su garra, forzándola a ponerse de pie y dar unos pocos pasos hacia el monstruo.
Zelda se puso rígida, había llegado el momento. El destino de su país descansaba en las acciones que realizara en los próximos minutos.
Ella necesitaba ser una político, necesitaba ser una víbora.
Necesitaba ser una actriz, sin importar cuanto odiara su rol.
Y Vaati era su director.
Una de las curiosidades respecto al estilo de escritura de fleets y a las ideas que usa para sus fics es que él toma en cuenta a los monstruos. La mayoría de las personas cuando se trata de mosntruos normalmente los usan como simples cosas a las cuales matar, pero este autor los dotó de personalidad, cultura, costumbres, incluso tiene algunos OC monstruos muy interesantes, en algunos capítulos más adelante empiezan a participar un par bastante importante.
Y un detalle de la traducción, me costó un poco decidir el título del capítulo, en ingles era "Crash course monster 101", traducido literalmente me sonaba algo así como estalido curso monstruo 101, luego de usar un traductor aprendí que Crash course significa curso intensivo, ahí ya me hacía más sentido, el título es curso intensivo de monstruos 101, ¿Pero por qué 101? Todavía me pregunto si es un número elegido al azar o hace referencia a algo, quizás algún programa de televisión.
Hikari to Hinoken: Es verdad que este Vaati es insufrible y se siente un cierto aire de Victoria cada vez que Zelda logra voltear la sitaución y sacar algo a su favor, también me encanta la Zelda de esta historia.
